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Full text of "Alonso y Juan de Valdés"

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CONQUENSES ILUSTRES 



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CONQUENSES 



ILUSTRES 



POR 



DON FERMÍN CABALLERO 

INDIVIDUO DE NÚMERO DE LAS ACADEMIAS DE LA HISTORIA 
Y DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS 



TOMO IV 

ALONSO Y JUAN DE VALDÉS 



OFICINA TIPOGRÁFICA DEL HOSPICIO L-V l ^" 



s u 

MADRID / 



ry 



NOTICIAS 

BIOGRÁFICAS Y LITERARIAS 



DE 



ALONSO Y JUAN DE VALDÉS 



POR 



DON FERMÍN CABALLERO 



ÍNDICE. 



Páginas. 

Prólogo ... 13 

Libros consultados ■ 17 

Papeles manuscritos 28 

Noticias de Alonso y Juan de Valdés 41 

Capítulo i. — Cosas comunes á los dos Valdés 45 

Patria 46 

Croquis de la ciudad de Cuenca 59 

Padres y familia 65 

A rbol genealógico 70 

Si eran hermanos mellizos. . . 73 

Semejanzas 79 

Capítulo ii — Alonso de Valdés 85 

Carrera literaria 86 

Cargos públicos. 92 

Ultimo viaje 100 

Muerte 103 

Ideas reformistas „ 107 

Amistad con Erasmo 1 1 1 

Otras relaciones (Castiglione, Mclanchthon, etc.) 120 

Ortodoxia 126 

Cualidades 132 

Facsímile de su letra y firma.. 140 

Sus escritos 140 

Capítulo iii. — Juan de Valdés 163 

Estudios 164 

Destinos públicos. „ 168 

¿Camarero del Pontífice? '. 169 

¿Secretario del Virey de Ñapóles? 177 

¿Administrador de .Santiago? 180 

Serie de la vida 182 

Palaciego y cortesano 1 84. 



vin • 

Páginas. 



Ñapóles. — Chiaja 186 

Amigos y discípulos 192 

• Julia Gonzaga 197 

Retrato de esta Señora . 201 

Fallecimiento 205 

Su fé religiosa 211 

Sus obras literarias 225 

— Diálogo de Lactáncio 227 

— Diálogo de Mercurio 235 

— Diálogo de la Lengua 245 

— Alfabeto cristiano 262 

— Consideraciones divinas 267 

— Comentarios á San Pablo 274 

— Otros tratados 278 

Apéndice de documentos que justifican é ilustran 287 

Núm. 1. Renuncia de Ferrando de Valdés de la Regiduría 

de Cuenca, 20 abril 1520 287 

2. Carta de Alonso de Valdés á Pedro Mártir de 

Anglería, 31 agosto 1520 . . . . 292 

3. Carta del mismo Alonso á dicho Pedro Már- 

tir, 25 octubre 1520 298 

4. Carta' del referido Alonso al dicho Pedro Már- 

tir, 13 mayo 1521 304 

5. Ordenanzas de la Cancillería imperial , 26 

agosto 1524 ¡ 308 

6. Carta de Maximiliano Transilvano á Alonso de 

Valdés, 15 diciembre 1525 316 

7. Nómbrase á Alonso de Valdés secretario de 

cartas latinas del Emperador, 8 febrero 1526. 319 

8. Carta de Alonso de Valdés al Dean y Teólogos 

de Lovayna, 12 febrero 1 527 321 

9. Carta de Alonso de Valdés á Desiderio Eras- 

mo, 20 junio 1527 (1) 322 

10. Carta de Alonso de Valdés á Maximiliano Tran- 

silvano, 12 marzo 1527 323 

1 1 . Carta de Pedro Gil á Alonso de Valdés, 27 de 

marzo de 1527 326 



(1) Este número 9, el 36 y desde el 33 al 85 no van en riguroso orden 
cronológico, por no haber estado corrientes á tiempo. 



IX 

Páginas. 

12. Cartel de desafío del rey de Francia al Empe- 

rador, á 28 de marzo de 1527 327 

13. Carta de Erasmo á Alonso de Valdés, 31 de 

marzo de 1527 32S 

14. Carta de Luis Núñez Coronel á Alonso de Val- 

des, junio de 1527 329 

15. Carta de Luis Núñez Coronel á Alonso de Val- 

des, junio de 1527 331 

16. Carta de Cornélio Scepper á Alonso de Valdés, 

24 julio 1527 332 

17. Carta de Alonso de Valdés á Maximiliano 

Transilvano á 1.° de agosto de 1527 335 

18. Carta del Emperador Carlos V al rey de In- 

glaterra , 2 de agosto de 1527 340 

19. Carca de Vespasiano Colonna á Alonso de Val- 

dés, 26 agosto 1527.. 343 

20. Carta de Esteban Gabriel Merino á Alonso de 

Valdés. 21 de octubre de 1527 343 

21. Carta de Maximiliano Transilvano á Alonso de 

Valdés, 25 octubre 1527 344 

22. Carta de Alonso de Valdés á Desiderio Eras- 

mo, 23 noviembre 1527 346 

23. Carta de Esteban Gabriel Merino á Alonso de 

Valdés, 25 noviembre 1527 349 

24. Carta del Emperador á Desiderio Erasmo, 13 

diciembre 1527 350 

25. Carta de Erasmo á Juan de Valdés, l ." de mar- 

zo de 1528 352 

26. Carta del Emperador al Embajador de Fran- 

cia, 18 de marzo de 1528. 353 

27. Carta de Cornélio Scepper á Alonso de Valdés, 

5 de mayo de 1528 354 

28. Carta del arzobispo Alfonso de Fonseca á Alon- 

so de Valdés, 9 de mayo de 1528 : . . 355' 

29. Carta de Alfonso de Fonseca á Alonso de Val- 

dés, 18 de mayo de 1528 356 

30. Carta de Cornélio Scepper á Alonso de Valdés, 

21 de mayo de 1528 356 

31. Carta del Doctor Prantner á Alonso de Valdés, 

15 de junio de 1528 358 

32. Cartel de desafío del Emperador al rey de 



Páginas. 

Francia, 24 de junio de 1528 359 

33. Carta de Alonso de Valdés al Nuncio Baltasar 

Castiglione 36 1 

34. Cartas de Maximiliano Transilvano á Alonso de . 

Vitldés, 20 de agosto y 15 de setiembre 

de 1528 364 

35. Carta de Pedro Juan Olivar á Alonso de Val- 

dés, 1.' de setiembre de 1528 371 

36. Carta de Alfonso de Fonsqca á Desiderio Eras- 

rao, 29 junio 1528 ' 373 

37. Carta de Pedro Juan Olivar á Alonso de Val- 

dés, 15 de setiembre de 1528 378 

38. Carta de Maximiliano Transilvano á Alonso de 

Valdés, 20 de setiembre 1528 379 

39. Carta de Baltasar Waltkirch á Alonso de Val- 

dés, 22 de setiembre de 1528 380 

40. Carta de Juan Francisco Pico á Alonso de Val- 

dés, t.° de octubre de 1528 389 

41. Carta de Pedro Juan Olivar á Alonso de Val- 

dés, 4 de octubre de 1528 390 

42. Carta de Baltasar Waltkirch á Alonso de Val- 

dés, 8 de octubre de 1528 390 

43. Carta de Pedro Juan Olivar á Alonso de Val- 

dés, 16 de octubre de 1528 394 

44. Carta de Vicente Navarra á Alonso de Valdés, 

25 de octubre de 1528 395 

45. Carta de Vicente Navarra á Alonso de Valdés, 

29 de octubre de 1528 399 

46. Carta de Vicente Navarra á Alonso de Valdés, 

18 de noviembre de 1528 400 

47. Cédula del Emperador al Capitán general de 

Guipúzcoa, 30 de noviembre de 1528 401 

48. Sentencias de la Audiencia de Granada contra 

Luis de Salazar, 17 marzo y 1.° setiembre 

de 1528 , 402 

40. Memoriales de Alonso de Valdés á S. M. pi- 
diendo por Luis de Salazar, su cuñado, 1528 
y 1529 405 

50. Carta de la marquesa de Monferrato á Alon- 

so de Valdés, 12 de enero de 1529 407 

51. Carta ¿de Juan Dantisco? á Alonso de Valdés, 



XI 

Páginas. 

l.° de febrero de 1529 408 

52. Carta de Alonso de Valdés á Desiderio Eras- 

mo, 25 de febrero de 1529 414 

53. Carta de Erasmo á Alonso de Valdés, 21 de 

marzo de 1 529 417 

54. Carta de Erasmo á Juan de Valdés, 21 de 

marzo de 1 529. . 429 

55. Carta de Erasmo á Alonso de Valdés, 27 de 

marzo de 1529 430 

56. Carta del duque de Calabria á Alonso de Val- 

dés, 11 de abril de 1529 431 

57. Carta del duque de Calabria á Alonso de Val- 

dés, 28 de abril de 1529 43! 

58. Carta de Alonso de Valdés á Maximiliano 

Transilvano, 22 de abril de 1529 432 

59. Carta del marqués de Mantua á Alonso de 

Valdés, 17 de setiembre de 1529 438 

60. Cuenta de gastos hechos por el gran Canci- 

ller y por Alonso de Valdés 438 

61. Carta de Erasmo á Alonso de Valdés, 13 de 

enero de 1530 439 

62. Carta de Erasmo á Juan de baldés, 13 de 

enero de 1530 440 

63. Carta de Charles á Alonso de Valdés, 23 de 

enero de 1530 441 

64. Cuenta de gastos hechos en Italia por el 

gran Canciller y los Valdés, 1530 441 

65. Carta del cardenal de Osma al comendador 

mayor de León, 27 de junio de 1530 442 

66. Carta de Erasmo á Alonso de Valdés, 9 de 

juliodel530 443 

67. Real cédula para que se pague á Alonso de 

Valdés lo que se le adeuda, 21 de setiem- 
bre de 1530 , m 444 

68. Carta del Emperador á la reina Bona de Po- 

lonia, 7 enero 1531 444 

69. Carta del cronista Sepúlveda á Alonso de 

Valdés 446 

70. Carta del Emperador á la reina de Polonia, 

15 de agosto de 1531 448 

71. Carta del cronista Sepúlveda á Alonso de 



XII 

Páginas. 



Valdés, 26 de agosto de ¿1531? 449 

72. Carta de Erasmo á Alonso de Valdés, 29 de 

agosto* de 1531 451 

73. Carta del cronista Sepúlveda á Juan de Val- 

dés, 5 de setiembre de 1531 454 

74. Carta de Erasmo á Alonso de Valdés, año 1531. 459 

75. Carta de Alonso de Valdés á Juan Ginés de 

Sepúlveda, 16 de octubre de 1531 461 

76. Testimonio de Juan Vázquez de que Alonso 

de Valdés habia servido en Flándes, 3 de 
mayo de 1532 462 

77. Carta del Emperador á la reina de Polonia, 

30 de junio de 1532. 462 

78. Carta del cronista Sepúlveda á Alonso de 

Valdés, año 1532 464 

79. Carta de la Emperatriz á su marido el Empe- 

rador, 8 de agosto de 1532 468 

80. Nómina de los que sirven á S. M. en Ratis- 

bona, año 1532 468 

81. Carta del embajador Micer May al comenda- 

dor mayor de León, 16 octubre de 1532.. .. 46 8 

82. Real cédula en favor de los herederos de 

Alonso de Valdés, 30 de diciembre de 1532. 469 

83. Carta de Jacobo Bonfádio á Monseñor Carne- 

secchi 469 

84. Relación de la batalla de Pavía, el 24 de fe- 

brero de 1525, reproducida de la edición 
gótica 47 1 

85. Carta de Alonso de Valdés á Desiderio Eras- 

mo, 15 de mayo de 1529 474 

Advertencia final 485 

Reproducción de la edición gótica 489 



PROLOGO. 



No es de extrañar que el mundo político sea 
instable, cuando en el sosegado retiro de las 
letras se oscila y varía con frecuencia. Dígolo, 
porque mi plan para este cuarto volumen ha su- 
frido, de un año á esta parte, un cambio radical. 
Había pensado formar el tomo con un grupo de 
conquenses un tanto levantiscos, herejes algunos, 
reformadores templados otros, y famosos los 
demás por su carácter avieso, vesánico ó embai- 
dor. Lleváronme á idear esta amalgama dos con- 
sideraciones principales: una , que siendo pocos 
los antecedentes conocidos de cada uno de los su- 
jetos destinados al conjunto, ninguno daba por 
sí solo materia bastante para un libro aparte; y 
otra, que hallándome en los umbrales de la decre- 
pitud, y debiendo faltarme aliento para concluir la 
tarea pesada, que me impuse al emprender esta 



14 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

galería, me era convenientísimo el ir reduciendo 
las proporciones y agrupándolos retratos, á fin de 
dejar concluidos el mayor número de ellos que me 
fuera posible. 

Metido en la faena de rebuscar y añadir datos, 
con mi natural perseverancia, ha sido tan abun- 
dante la cosecha de materiales, gracias al favor y 
eficaz ayuda de buenos amigos, que, respecto de 
algunos personajes, me he encontrado con cau- 
dal suficiente á constituir un volumen especial de 
mi obra: y véase la razón de que el presente tra- 
bajo se contraiga exclusivamente á los notables 
escritores y celosos propagandistas del siglo XVI, 
Alonso y Juan de Yaldés. 

Los literatos, extranjeros, y señaladamente los 
que se han ocupado de la reforma religiosa de 
aquel tiempo, han escrito bastante de estos espa- 
ñoles señalados, por una razón contraria al silen- 
cio que de ellos guardaron nuestros compatriotas. 
Aquellos tenían empeño en reforzar la falange 
disidente con sectarios de la España católica: 
nuestros antepasados huían de ocuparse de los na- 
turales sospechosos en la fe. Fuera por repulsión, 
ó por no suscitar dudas acerca de los propios sen- 
timientos religiosos, el hecho es, que los escritores 
españoles apenas hicieron mención de semejantes 
personas, y menos se detuvieron á enumerar sus 
servicios y producciones. Lo mismo en la época 



paÓLOGO. 15 

de Melanchthon, Calvino y Lutero, que en la in- 
mediata siguiente, por necesidad ambas riguro- 
sas é intolerantes, pocos se atrevieron aquí á elo- 
giar, ni aun á estudiar siquiera, á un autor, por 
notable que fuese, si le había alcanzado el anate- 
ma del Santo Oficio, ó llegaba á estar comprendi- 
do en la nota elástica de que su doctrina sabía ú 
olía' á herética. Sobraba que un nombre ó un libro 
se hallase inscrito en los índices expurgatorios 
para que alcanzase crédito entre los de fuera, y 
qae deatro inspirase escrúpulos, repugnancia ó 
temor. 

Así es que, aun en nuestros bibliófilos más 
acreditados y copiosos, las noticias relativas á los 
escritores Alonso y Juan de Valdés eran tan es 
casas que se reducían á especies sueltas, vagas é 
inexactas (1), ignorándose, casi por completo, de 
dónde eran naturales, en dónde habían vivido, 
cuándo y en qué punto habían muerto. Sus pro- 
ducciones literarias, escritas casi todas en caste- 
llano, ó eran desconocidas, ó si alguna noción de 



(1) D. Nicolás Antonio pone á Juan de Valdés en el t. I, pági- 
na 7 de su Bibliolheca Nova, dedicándole muy breves líneas. Le 
llama hereje luterano y sólo menciona, de referencia, dos escritos 
suyos: el Comentario á la primera Epístola de San Pablo á los corin- 
tios, que encontró inscrito en el índice de libros prohibidos, y las 
Ciento y diez consideraciones divinas, citadas por Verderio. Es decir, 
que ni una de las muchas obras de Valdés había logrado ver. 



16 NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

ellas se tenía, era por traducciones extrañas, y se 
atribuían inciertamente á uno ú otro Valdés, si 
es que eran dos sujetos distintos; pues hasta eso 
se controvertía hace pocos años. 

Por fortuna, el progreso moderno, en todos 
los ramos del saber, ha venido á favorecerá estos 
notables conquenses y á sus aduiiradores. La afi- 
ción bibliográfica ha descubierto varias obras de 
Juan de Valdés: los estudios biográficos recien- 
tes de extranjeros y nacionales han desenterrado 
instrumentos que yacían escondidos: publicacio- 
nes contemporáneas han agrandado el horizonte 
de los hechos valdesianos ; y nuevos recono- 
cimientos de los archivos y bibliotecas, más inten- 
cionados y certeros, han proporcionado piezas 
ilustrativas que nos ponen en situación de cono- 
cer mejor á los autores de los Diálogos sobre el 
saco de Roma, sobre las empresas de Carlos Vj 
sobre la lengua castellana. 

Quedan todavía grandes lagunas en la vida de 
los dos conquenses; empero ya se puede discurrir 
con algún acierto acerca de su espíritu religioso, 
sin condenarlos ni absolverlos en absoluto: cabe 
formar juicios fundados acerca de su conducta y 
ocupaciones: y sobre todo, hay elementos para 
hablar de sus producciones literarias. A pocos 
empujes como el que se ha dado de treinta años 
á esta parte, llegaría á ponerse en claro la 



PRÓLOGO. 17 

vida entera de estos dos castellanos distin- 
guidos. 

Para que el lector, no solamente conozca el 
cúmulo de materiales" en que se funda este traba- 
jo, sino que pueda utilizarlos, ampliando ó recti- 
ficando mis asertos y deducciones; aconsejado por 
la lealtad y por el amor á lo cierto, pongo aquí 
una lista de los principales libros y papeles, que 
he consultado, con la expresión bibliográfica sufi- 
ciente, é indicación ligera del contenido utilizable 
en mi labor: es la que sigue: 

1. — Opus epistolarum Petri Martyris Anglerii Mediolanensls, 
Alcalá, 1530 y Amsterdam, 1570. 

Contiene tres cartas de Alonso de Valdés á di- 
cho Pedro Mártir, escritas en los años de 15.20 y 
1521; cuyas copias exactas he debido á mi paisano 
y amigo D. Mariano Catalina. Se ocupa en ellas 
del cisma de Alemania, de la coronación del Em- 
perador y de la facción luterana. 

2.— Desiderii Erasmi Rol. operum Basilea, 1540 y 
Lyon, 1703. 

A esta edición del Clerico me he ateni- 
do, por serbia más correcta, añadida é ilus- 
trada, pues comprende mil quinientas diez y 
seis cartas , ó sea trescientas veintidós más 
que las ediciones precedentes, y veinte retra- 

2 



18 NOTICIAS PE LOS VALDES. 

tos de los principales correspondientes (1). 
En el tomo III, Epistolarum, hay nueve cartas 
del teólogo de Roterdam dirigidas á Alonso y 
Juan de Valdés, desde el año 1527 al de 1531, y 
una de Alonso á Erasmo en 1527; copiadas igual- 
mente por el mismo señor Catalina. 

3. — Lettere vulgari di diversi nobilissimi huomini et escellenti- 
ssimi mgegni scritie in diversa materie. Nuovamente ristampate el in 
piu luogíii corrette. Venecia, 1548. 

Incluye una carta de Jacobo Bonfádio á mon- 
señor Pedro Carnesecchi, en que recuerda entra- 
ñablemente al incomparable Juan de Yaldés. 

4.— Historien den Martyrer, por Luis Rabus, Stras- 
burgo, 157.1, traducida al francés y adicionada 
en 1608. 

Se hace mención de Juan de Yaldés, tratan- 
do de los mártires Juan Díaz, Francisco de Enzi- 
nas y otros españoles perseguidos ó castigados co- 
mo herejes. 

5.— Historia de la muy noble y leal ciudad de Cuenca, por 
Juan Pablo Mártir Rizo. Madrid, 1629. 



(1) Entre ellos están las efigies de Tomás Moro, Budeo, En- 
rique VIH, Melanchthon , Luis Vives, el duque de Saxonia, 
Reinaldo Polo, Lutero y Carlos V; pero no se halla la de Alonso 
de Valdés. 



PRÚLOÍÍO. , 19 

Trata de la ilustre casa y familia de Váleles 
en aquella ciudad y de algunos de sus miembros, 
entre ellos, los dos de que. ahora me ocupo, aun- 
que sin designarlos por sus nombres. 

6.— Annales minorum capucinorum del padre Zacarías 
Bovério, Tradutti della lingua latina al vulgare italiano por 
Fr. Benito de San Bernardino. Venecia, 1643. 

Habla de las relaciones amistosas de Juan de 
Valdes con el general de la orden Fr. Bernardi- 
no Ochino, y de los daños que entrambos causa- 
ron á la Iglesia con su mala semilla y predicacio- 
nes en la ciudad de Ñapóles. 

7.— Biblioteca an ti- trinitario rum , sive Catalogus scriptorum et 
succinta narratio de vita eorum Auctorum, qui preeterito et tiocseculo, 
vulgo receptum dogma de tribus in único Deo per omnia eequalifcus 
personis vel impugnaran! vel docuerunt solum Patrem ü. N. J. Gtiristi 
esse illum verum seu altissimum Deurn. Opus postumum Ctiristophori 
Chr, Sandii. Freinstad, 1684. 

Incluye á Juan de Valdés entre los escrito- 
res antitrinitarios. 

8. -—Teatro eroico e politico de goherni de Vicere del Regno di 
Napoli del lempo del Ré Ferdinando il Cattoüco fino al presente. li 
Dominico Antonio Panino cittaáino Napolitano. Napoli, 1672. 

Trae la vida y hechos de todos los Vireyes y 
Lugartenientes del reino de Ñapóles, noticia de 



20 NOTICIAS DE LOS VALDE3. 

las oficinas y de las personas que desempeñaban 
los principales empleos. 

9.— -Corpus universel diplomatique du droit de gens. Por 
Mr. J. Da Mont. Amsterdam, 1726. 

Inserta varios documentos oficiales del Empe- 
rador Carlos V, suscritos por Alonso de Valdés. 

10e — Dictionnaire historique et critique. Por Mr. Pedro 
Bayle. Amsterdam, 1730. 

Trae un razonado artículo de Valdés (Juan), 
ilustrado con notas copiosas; y el artículo de otro 
Juan de Valdés, renombrado por diferentes con- 
ceptos. 

11.— Dictionnaire universel. Por Santiago Augusto 
de Thou. La Haya, 1740. 

Hace .mención expresa del español Juan de 
Valdés. 

12.— El gran Diccionario histórico de Luis Moreri. Traduci- 
do del francés, por D. José de Miravel y Casade- 
vante. París y Lyon, 1753. 

Pone artículo de nuestro Juan de Valdés y 
de su tocayo. 

13. — Istoria ftívile del Begno di Napoli di Petro Giannone, 
Giuréconsulto et Avvocalto Napolitano. La Haya, 1753. 



PRÓLOGO. 21 

Refiere los viajes que hizo á Italia Carlos V, 
de quien era secretario Alonso de Valdés, aun- 
que entonces no le acompañaba. 

14.— Vie d'Erasme dans la quelle on trouvera 1' hisloire de 
plusieurs hommes célebres, avec lesquels' il a été en liaison, l'analyse 
critique de ses ouvrages el 1' examen impartial de ses sentimens en 
matiere de religión. Por Mr. de Burigni, de la Acade- 
mia Real de Inscripciones y de Bellas letras. Pa- 
rís, 1757. 

Esta obra, que no he hallado en España, te- 
niendo que buscarla en Francia, sirve para cono- 
cer bien á Erasmo y sus relaciones amistosas, con 
las que también estaba ligado nuestro Alonso de 
Valdés. 

15. — Joanmis Cenessi Sepulvedas Cordubensis opera. Edi- 
ción de la Academia déla Historia. Madrid, 1780. 

Contiene cinco cartas del cronista, año dé 1531 , 
cuatro dirigidas al secretario Alonso, y una á su 
hermano Juan. 

16. — Bitillotíieca hispana nova de D. Nicolás Anto- 
nio. Madrid, 1783. 

Pone artículo de Joannes Valdesius, y noti- 
cia de dos de sus obras, pero ligeramente, de oí- 
das, sin haber tropezado con escrito alguno suyo. 



22 NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

17.— Tratado histórico sobre el origen y progresos de la Co- 
media y del Histrionismo en España.. Por D. Casimiro Pe- 
llicer. Madrid, 1804. 

Menciona con separación á los dos Valdés, 
con motivo de hablar del Diálogo de las lenguas. 

18.— History of ttie progress and suppression oí íhe Reforma- 
tion in Spain in sexteenth century. Por Tomás M'Crie. 
Londres, 1829. 

Habla de la parte que tuvieron en el movimien- 
to reformista español, Alonso y Juan de Valdés. 

19.— History of üie progress and suppression of the Reforma- 
üon in Italy, in sexteenth century. Por Tomás M'Crie. 
segunda edición adicionada. Edimburgo, 1833. 

Trata de Juan de Valdés, como propagador 
de las ideas reformistas en Ñapóles. 

20. — Diccionario histórico,^ biografía universal compendiada. 
Por D. A. B. M. Barcelona, 1834. 

Es una versión poco feliz del francés de los 
Sres. Michaud hermanos, pero trae un artículo 
más largo que exacto de Juan de Valdés. 

21.— Storia d' Italia continuata del Guicciardini fino al 1789, 
di Cario Botta. Capolago, 1835. 

Se ocupa de la doctrina reformista introducida 
en Ñapóles por el español Juan de Valdés. 



PRÓLOGO; 23 

22.— Historia crítica de la Inquisición. Por D. Juan 
Antonio Llórente. Barcelona, 1835 y 1836. 

Trae á los dos Valdés, con separación unas 
veces, y confundidos otras en una sola persona. 

23.— Historia de la literatura española. Traducción de 
la obra inglesa de J. Ticknor, por los Sres. Ga- 
yángos y Védia. Madrid, 1851. 

A lo que el autor inglés dice del Diálogo de las Len- 
guas, anotan los traductores otras especies sobre los 
Valdés. 

24.— Historia de los protestantes españoles y de su per- 
secución por Felipe II. Por D. Adolfo de Castro. Cá- 
diz, 1851. 

Se ocupa detenidamente de los Valdés, y plan- 
tea la cuestión de si eran hermanos. 

25.— Colección de documentos inéditos para la Historia de 
España. Por los Sres. Navarrete, Salva, Sainz de 
Baranda, etc. , de la Academia de la Historia. Ma- 
drid, 1842, y continúa. 

En el tomo V se inserta el extracto de la causa 
contra el arzobispo de Toledo Fr. Bartolomé Car- 
ranza de Miranda, en que hay referencias á Juan 
de Valdés. 

4 

26.— Houvelle biographie genérale, publicada por mon- 



24 NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

sieur Didot, bajo la dirección del doctor Hoefer. 
París, 1855 y 1856. 

Tiene artículo de Valdés (Juan.) 

27.— Colección de reformistas antiguos españoles. Por don 
Luis Usoz y Rio. Madrid, 1855-1863. 

De los veinte volúmenes, que forman esta co- 
lección, los siete numerados IV, IX, X, XI, XV, 
XVI'y XVIII, son obras de Juan de Valdés, en 
que hay muchas ilustraciones y notas del publica- 
dor, relativas al autor y a su hermano Alonso. 
Además, publicó por separado el Diálogo de la Lengua, 
corregido con esmero é ilustrado también. El se- 
ñor Usoz es el literato español que por su inteli- 
gencia, laboriosidad y entusiasmo casi maniaco, 
ha dado á conocer en castellano los escritos de 
Juan de Valdés, y la vida de ambos conquenses 
hermanos, y de otros reformistas de nuestra patria. 

28.— Revue germanique francaise et étrangére. París, Oc- 
tubre y Noviembre de 1861. - 

Inserta dos artículos del literato español D. Jo- 
sé María Guardia, intitulados L' Espagne protestante, les 
écrivains réformistes, en que comprende á los dos Valdés. 

29.— Antología Española. Colección de trozos escogidos de los 
mejores hablistas en prosa y verso, desde el siglo XVI hasta nuestros. 
Por don Carlos Ochoa. Madrid, 1861. 



PRÓLOGO. 25 

A la pág. 285 trae un artículo cómo de Juan, 
de Valdés, pero que pertenece á D. Pedro José 
Pidal, ocupándose del Diálogo de la Lengua y de su au- 
tor. Aunque nada se dice de la procedencia del 
artículo, es el que el Sr. Pidal insertó en la Revis- 
ta hispano-americana > entrega primera del dia 1.° de 
Julio de 1848, pág. 15 á 30, discurriendo sobre 
dicho libro y acerca de los hermanos Valdés. 

30. — Genni tiografici sui fratelli Giovanni e Alfonso di Val- 
,desso. 1861. 

Opúsculo del doctor Eduardo Boehmer, pues- 
to á continuación de Le cento e diecí divine Considerazioni 
de Juan de Valdés, que publicó en Halle de Sa- 
xonia. Comprende muchas y preciosas noticias de 
los dos hermanos, datos que después ha amplia- 
do y rectificado en su último libro. 

31.— Mémoires, de Francisco de Enzimas, texle latín inédit, 
avec la traduction francaise du XVI siécle en regard. Por Ch.. 
Al. Campan. Bruselas, 1S62 y 1863. 

El autor Enzinas cita á los Valdés y el pu- 
blicador de las Memorias, Campan, añade noticias 
biográficas de los mismos hermanos. 

3,2.— Life and wiiüngs of Juan de Valles, oiherivise Valde- 
sso, spanish reformar in the sexteanth century. Por Benjamín 
Barron AViffen, Londres, 1865. 



26 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

Parece increíble hasta dónde alcanza la fé y 
perseverancia en el trabajo, y lo que en este ha 
conseguido el literato inglés. No contento con in- 
vestigar lo más recóndito, se empapó de tal modo 
en el estilo y espíritu de su adorado Valdés, que 
quiere adivinar sus pensamientos ocultos, como 
si estuviera en los adentros del autor (1). 

33.— Historia de la muy N. L. é I. (Noble, Leal é 
Invicta) ciudad de Cuenca y del territorio de su provincia y 
obispado. Por el canónigo magistral D. Trifon Mu- 
ñoz y Solí va. Cuenca, 1866. 

Habla de los Valdés, utilizando mis manus- 
critos conquenses , puestos á su disposición , con- 



(1) En prueba del espíritu casi profético del Sr. Wiffen, léan- 
se las minuciosidades que cuenta de las conferencias habidas en 
Chiaja, de las comidas, de los paseos, de los criados, y de la ida y 
vuelta de los amigos : las conversaciones con Julia, después de oir 
los sermones del P. Ochino, etc., etc. Los versos que Valdés cita 
en la pág. 153 del Diálogo de la Lengua, de la copla galana que un 
caballero envió á un señor de Castilla, que le rogaba fuese con él, 
que empieza 

«Diez marcos tengo de oro 

y de plata cient' y ochenta, 

buenas casas en que moro 

y un largo cuento de renta » 

le parecían al entusiasta inglés composición propia de Juan, ex- 
presiva de la posición de su señor padre Ferrando. Y en la rela- 
ción historial del Anima femenil, que trae en la pág. 315 del Diá- 
logo de Mercurio, pintando una santa mujer, pensaba Wiffen ver el 
retrato de la abuela materna de Valdés. 



PKÓLOGO. 27 

fundiendo algunas especies y aventurando otras 
desconocidas. 

34.— Estratto del processD SI Pietro Carnesecctii ediloda Gia- 
como Manziili. Turin, Imprenta Real, 1870. 

En las 429 páginas en 8.°, que contiene este 
libro, hay referencias infinitas y noticias aprecia- 
bles de Juan de Valdés, porque reputando á mon- 
señor como amigo íntimo y como discípulo del 
propagandista español, los inquisidores pregunta- 
ron al procesado cuanto se relacionaba con Val- 
dés, ya difunto ; pormenores que han servido gran- 
demente para aclarar bastantes hechos de la vida 
del conquense, y para conocer otros de sus rela- 
ciones y enseñanza en la ciudad de Ñapóles. 

35.— Biblioteca Wiffeniana Spanish reformers of two cen- 

turies. Por el doctor Eduardo Boehmer, profesor de 
lenguas romances en la universidad de Strasbur- 
go. Londres y Strasburgo, 1874, tom. I. 

Como lo indica el título, el doctor alemán ha 
tomado 'por base de su obra los estudios profun- 
dos del escritor inglés; pero los ha perfeccionado 
con innumerables indagaciones hechas, con fruto, 
en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y Espa- 
ña, dando á la vida de los Valdés la mayor ilus- 
tración que hasta ahora habia adquirido. En la 
parte bibliográfica, sobre todo, es riquísima esta 



28 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

Biblioteca', en ella se han corregido además varias 
equivocaciones que padeció el Sr. Wiffen y que 
el mismo doctor Boehmer habia aceptado en su 
opúsculo Genni biografía Por manera, que el profesor 
de Strasburgo es el escritor á quien más se debe 
en este asunto, y quien mejor merece las felicita- 
ciones gratulatorias de los literatos españoles. . 

Respecto á manuscritos, he podido obtener y 
consultar algunos, que no estuvieron al alcance 
de los últimos historiadores extranjeros, ni ha- 
bían utilizado hasta ahora los nacionales. Hé aquí 
los más notables: 

1 - — Reccueil et mémuires des voyages et journes que 1' Empe- 
reur Garles cinquieme de ce nom a fait des l'an 1514 jusques á i'an 
1551. Ms. de la Biblioteca Nacional de Madrid — G 
— 47, que es una reproducción mejorada del Có- 
dice— G — 48, escrito de mano de Mr. Harbays, 
ayuda de Cámara del Emperador. 

Aunque este itinerario se ha publicado en el ex- 
tranjero, me he atenido al original, en donde cons- 
tan los lugares que Carlos V recorrió en sus dife- 
rentes viajes, dia por dia, y jornada por jornada. 
Me ha servido para conocer la residencia respecti- 
va de la corte, en que solia ir Alonso de Valdés. 

2.— Materiales para la Historia de la ciudad, 'obispado y 



PRÓLOGO. 29 

provincia de Cuenca, recogidos y redactados por el ar- 
quitecto de la ciudad D. Mateo López, desde 1770 
á 1806(1). 

Eu este ms., propiedad del Sr. D. Pascual de 
Gayácgos, del que poseo copia, se habla ligera- 
mente de Juan de Valdés. 

3. — Papeletas bibliográficas, mss. de D. Bartolomé 
José Gallardo, relativas á escritos de los herma- 
nos Valdés. 

Materiales para la Biblioteca de libros raros y cariosos, 
premiada por la Biblioteca Nacional, que redac- 
tan los señores Zarco del Valle y Sancho Rayón, 
que me franqueó este último, y que contienen 
noticias de entrambos conquenses. 

4. — Anotaciones de D. Bartolomé José Gallardo, 
puestas en dos ejemplares del Diálogo de las Lenguas de 
1737, y copiadas con exquisito esmero por D. Ca- 
yetano Alberto de la Barrera, que ahora perte- 
necen á la Biblioteca Nacional. 

Hay en estas notas observaciones atinadas 



f (l) Además del libro, tenia el autor preparadas algunas lámi- 
nas, con que habia de enriquecerlo. En la Biblioteca de S. M. en 
el Real Palacio, Sala 2. a , Est. E,— plut. 11, existen un ¡llano topo- 
gráfico de la ciudad de Cuenca, y una Vista occidental, tomada 
desde el cerrillo y hospital de Santiago, que hubo de (ñrigir al 
Rey en solicitud de que le costease su grabado. 



30 NOTICIAS DE LOS VALÜES. 

acerca del autor y del íibro Diálogo de la Lengua, y ás- 
pera censura del trabajo del Sr. Mayans. 

■ 

5. —Apuntes de D. Pedro José Pidal sobre Juan 
de Yaldés y sus escritos, fundamento del artícu- 
lo, que dicho señor publicó en la Revista hispano-ameri- 
cana de 1848; papeles que me franqueó su señor 
hijo el Marqués de Pidal. 

Tiene noticias y apreciaciones curiosas sobre 
los hermanos Val'dés y sus trabajos literarios. 

6. — Carlos V, Cartas. Correspondencia original 
con el Emperador, que tuvieron los embajadores 
y encargados suyos en Roma, D. Juan Manuel, 
Duque de Sesa, Lope Hurtado, y Juan Pérez; en 
Genova, Gerónimo Adorno y Lope de Soria; en 
Milán, el Abad de Nájera; en Ñapóles, los Vire- 
yes Moneada, Orange y Colonna; y en Venecia, 
Alonso Sánchez y otros, desde el año 1522 al ' 
de 1529. Son veintidós volúmenes en folio, pro- 
cedentes del Archivo de D. Luis de Salazar* que 
estuvo en el edificio de Monserrate de Madrid, 
después en la biblioteca de las Cortes, y hoy per- 
tenecen á la Academia de la Historia, señalados 
desde A— 23, hasta A— 44. 

Alguna luz he hallado en esta preciosa colec- 
ción para depurar sucesos de mis protagonistas y 
pormenores de su vida. 



PRÓLOGO. • 3t 

7.— Cartas de Erasmoy otros. Volumen en folio de 
papeles enviados de Simancas, en 6 de abril de 
1818, por el Comisario regio D. Tomás Gonza- - 
lez, y encuadernados sin orden en un tomo que 
existe en la Academia de la Historia, Est. 18, 
gr. 1. a , n.° 5. 

Contiene cartas originales y minutas de mano 
de Alonso de Valdés, otras á él dirigidas y al 
gunas que de él hablan, de los personajes siguien 
tes: Mercurino de Gattinara; arzobispos de Tole 
do y Sevilla, Fonseca y Manrique; Juan de Ver 
gara, Baltasar Walíkirch, Pedro Juan Olivar 
Pedro Gil, Doctor Prantner, Vicente Navarra 
Cornelio Sceppero, Esteban Gabriel Merino, Juan 
Dantisco, Luis Nuñez Coronel, Maximiliano 
Transilvano, Francisco del Alcázar, Gerónimo 
Balbo, Paulo Jovio, y copia de epístolas de Juan 
Ginés de Sepúlveda halladas en Bolonia. 

Más de treinta de estas cartas de Alonso, ó 
que le conciernen, han sido copiadas por el enten- 
dido oficial de la Biblioteca de la referida Acade- 
mia D. Manuel de Goicoechea, con esmero, deli- 
cadeza y proligidad admirables, y van en el 
lugar respectivo del Apéndice, Entre los muchos 
datos que suministran, aparece clara la intimidad 
con Erasmo y los servicios que le prestó, y se 
comprueban otros hechos dudosos de la vida de 
los dos conquenses de esta historia. 



32 NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

8.— Archivo general de Simancas. El encargado de 
aquel precioso depósito D. Francisco Diaz, que 
años hace lo maneja y cuida, me ha proporciona- 
do copia de interesantes documentos referentes á 
Alonso de Valdés, hasta ahora no conocidos. Por 
ellos se resuelven algunas incertidumbres de los 
biógrafos, respecto del secretario de Carlos V y 
de su hermano Juan, con especialidad la fecha de 
la muerte del primero. 

9.— Ciudad de Cuenca. Contra lo que se venia cre- 
yendo y asegurando, he logrado hallar en aquella 
población comprobantes directos de que Cuenca 
fué solar de la familia de Valdés en nuestra tier- 
ra, y la cuna de los dos sugetos á quienes se con- 
sagran estas Noticias: tarea en que me han ayu- 
dado eficazmente mis paisanos y amigos D. Ma- 
riano Sánchez Almonacid, catedrático de aquel 
Instituto provincial, y el presbítero D. Francisco 
Penal ver y Sebastian. 

Pareciéndome chocante, y en cierto modo poco 
honroso, que en la patria délos Valdés se hubie- 
ran borrado por completo sus huellas y recuer- 
dos, ora fuese por lamentable incuria de nuestros 
antepasados en conservarlos, ora por falta de ha- 
bilidad y constancia en descubrirlos de los que vi- 
vimos; redoblé con empeño los esfuerzos, fijándo- 
me en los puntos en que necesariamente habian 



PRÓLOGO. 33 

de hallarse, si aun existían: el municipio, las par- 
roquias, el registro de la propiedad, las escriba- 
nías y los papeles de las familias de alcurnia de la 
población. Este medio de investigación, que reco- 
miendo á los que se ocupen de monografías de 
pueblos y de personas, ha producido los buenos 
resultados que siempre se obtienen de los proce- 
dimientos lógicos. 

* La colección de más de ochenta documentos 
que he podido reunir, raros unos, inéditos mu- 
chos y desconocidos bastantes, constituye el intere- 
sante Apéndice que subsigue al texto; y como los 
más de estos instrumentos se escribieron en latin. 
y en otros idiomas extraños, he creido útil añadir 
á su tenor original la versión castellana, para ma- 
yor comodidad de toda clase de lectores. Así, ni 
los rigoristas dejarán de encontrar lo auténtico, ni 
los poco laboriosos ó menos advertidos podrán 
quejarse de que no les facilito el estudio. 

Las obras y papeles mencionados no son los 
únicos que he tenido á la vista: he manejado ma- 
yor número aun, sobre puntos aislados de mi 
historia, los cuales van citados en el lugar cor- 
respondiente. De lo que se deduce, que no me he 
contentado con recoger y coordinar lo hasta aho- 
ra conocido, sino que he repetido indagaciones 
nuevas en nuestros depósitos de libros y documen- 
tos, consiguiendo buenos resultados, ya que no 



31 NOTICIAS DE LOS VALDIiS. 

todo lo que buscaba. He hecho más aun: extender 
mis indagaciones á Viena y á Ñapóles, sepulturas 
de uno y otro hermano, y á la ciudad de Bruse- 
las, residencia muchas veces del Emperador, y 
donde Alonso su secretario ha fechado varios es- 
critos. 

En la capital Austro-húngara, si no he con- 
seguido datos acerca de la enfermedad , muerte y 
enterramiento de Alonso, tengo mucho que agra- 
decer al Sr. D. Arturo Baguer de Conti, déla le- 
gación española en aquella corte (l)y al respeta- 
ble Sr. De Butticaz, que ha puesto á competencia 
su habilidad paleográfica en los archivos imperia- 
les. Decia este último desde Viena el 2 de Di* 
ciembre de 1874: 

«He hecho á la vez investigaciones en los tres 
^archivos de Viena, que, por la naturaleza de sus 
» colecciones, eran los únicos que podian ofrecer 
>resultados: desgraciadamente todos ellos han 

»sido negativos Del reinado de Carlos V exis- 

»ten relaciones, generalmente pueriles, debidas 
>al interés de los cortesanos y á otras miserias 
» incalificables; pero es muy raro que citen un 



(l) En los tiempos pasados, parte por desengaños recibidos, 
parte por suspicacia excesiva, en Viena, como en otras ciudades y 
países, estaban excluidos los diplomáticos del derecho concedido á 
todo literato de reconocer los papeles. ¡Como si los embajadores 
no pudieran valerse de particulares de confianza! 



PRÚLOí.O. 35 

¡►nombre digno de ser conocido. Los hombres ca- 
paces y laboriosos no tenían quehacer en medio 
»de estas gentes; lo que me hace temer que nada 
»hallaré absolutamente, respecto á Yaldés, en las 
»efemérides de los cortesanos.» (.1) 

No debo estar menos reconocido á nuestro Con 
sul en Ñapóles D. José Gómez de Teran, que por 
sí y valiéndose de entendidos napolitanos, ha po- 
dido darme algunas aclaraciones importantes de 
Juan de Yaldés. Después de prolijos reconoci- 
mientos, parece comprobado que nuestro español 
no tuvo allí cargo alguno público, sonando sólo 
como particular en las enseñanzas privadas de la 
época, como se verá luego. 

Creyéndose por algunos que en Bruselas exis- 
tían documentos oficiales en que Valdes el secre- 
tario hubiese intervenido, acudí al conocido lite- 
rato y gran archivista Mr. Gachar, que ha tenido 
la bondad de informarme de que no se encuentra 



(l) J'ai fait simultanémcnt des recherches dans les trois archi- 
ves á Vienne, que par le caractére de leurs collections pouvaient 
seules faire espérer des resultáis; malheureusement, tous ees ré- 

sultats furent négatifs II existe sur le régne de Charles-Quint 

des relations souvent pueriles dictées par 1' intérét de courtisans 
et autres mesquineries equivoques; mais rarement elles citent un 
nom digne d etre tiré de l'oubli. Les hommes á capacites et de 
travail n'avaient que faire au milieu de ees gens-la; et c'est ce qui 
me fait craindre qu'on ne découvre absolument rien touchant 
Yaldés dans les éphémérides des courtisans. 



36 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

allí cosa alguna relativa á mis prohombres. Y por 
lo que la noticia pueda servir á otros explorado- 
res de documentos en la capital de Bélgica, copio 
estas frases de la carta de Mr. Gachar fecha el 7 
de Noviembre de 1874. 

«Pero con gran pesar mío, no encuentro noti- 
»cia alguna; lo cual no os admirará cuando sepáis 
»que nunca hubo en los archivos de Bruselas do- 
cumentos relativos á los asuntos políticos ó mi- 
litares de España durante el reinado de Car- 
»los V. Estos negocios corrían naturalmente £ 
>cargo de secretarios españoles, y estos llevarían 
>á su país los papeles de su negociado (1)> Po- 
demos renunciar en lo sucesivo á acudir á los ar- 
chivos de Bruselas en busca de semejantes ante- 
cedentes. 

Manifestados mis procedimientos y las bases 
en que se funda mi obra, creo no excederme en 
amor propio al pensar, que algo he adelantado en 
la historia civil y literaria de mis paisanos Alon- 



(1) Mais á morí grand regret je n'en posséde aucuns (renseig- 
nements) et vous ne vous étonnerez pas lorque vous sauvez que 
jamáis il n' y eut, dans les archives de Bruxelles de documenta 
rclatifs aux affaire3 politiques ou militaires de l'Espagne sous le 
regne de Charles-Qumt. Ccsaffairesétaientnaturellementtraitées 
par des secretaires espagnols, e£ C2ux-ci emportaient dans leur 
pays lea papiers de leur charge. 



PRÓLOGO. 37 

so y Juan dk Valdés, añadiendo caudal al copio- 
so almacén formado por los Sres. D. Luis Usoz, 
Benjamín Wiffen y el Doctor Boehmer, señalada- 
mente trayendo desconocidas piezas, rebuscadas 
en los archivos españoles. El lector, después de 
verlas en el Apéndice final, é intercaladas en el 
texto, juzgará imparcialmente hasta qué punto 
contribuirán mis afanes al esclarecimiento de la 
verdad. A su fallo me someto gustoso, y aunque 
no fuera inapelable, aseguro que no me alzaré de 
él, sea el que fuere. 

Al concluir este prólogo, réstame manifestar, 
que no obstante mis esfuerzos por apurar el asunto, 
y sin ser tan circunspecto como el Sr. Wiffen, no 
me he atrevido con él á poner á mi libro el título 
de Vida de los Valdés, contentándome con el más 
humilde de Noticias) pues aun se ignora bastante 
de la primera edad y de los estudios de los retra- 
tados, y todavía hay muchos vacíos en diferentes 
períodos y situaciones de su breve paso por este 
mundo sublunar. 

Confio en que las personas entendidas en este 
género de escritos, más trabajosos que de luci- 
miento, rae perdonarán los defectos, si se hacen 
cargo de mi edad y condiciones personales, y de 
los vaivenes de nuestra sociedad presente, poco 
adecuada para tener sosegado el ánimo y segura 
la residencia: sociedad tan acostumbrada á nove- 



38 NOTICIAS DE L03 VALDES. 

dades continuas y á emociones fuertes, que pocos 
individuos hallan deleite en la lectura seria de 
pesados escritos. La tarea árida, que doy al públi- 
co, se comenzó en mi retiro de Barajas; la conti- 
nué, con interrupciones, durante mis excursiones 
de verano á las costas del Norte, terminando en 
Madrid el principal trabajo. ¡Trabajo seco y em- 
palagoso! Un drama de grande espectáculo, un 
folleto satírico, una polémica ardiente, ó una cró- 
nica escandalosa, que puede redactar un buen in- 
genio en pocos dias y sin consultar un libro, llama, 
de seguro, la atención de las gentes, y exige reim- 
presiones para satisfacer la curiosidad pública; pero 
la vida de un hombre estudioso y austero, contada 
por un anciano frió y gastado, de lenguaje llano, 
y en un libro cuajado de fechas y datos indi- 
gestos y de documentos rancios, ¿qué interés ha de 
suscitar en una generación beligerante, apasionada 
con delirio, üusionada^con utopias, descreida hasta 
la indiferencia y aventurera hasta la locura? Si yo 
no regalase mi obra, pocos ejemplares saldrían de 
la librería; no tanto por valer poco, cuanto por 
el desacuerdo de su asunto con nuestro estado so- 
cial. No se necesita poca fuerza de voluntad, no 
basta una decisión cualquiera, para emplear años 
enteros, toda la actividad y facultades, en tareas 
como la presente. 

Los literatos, que de ella se ocupen, echarán 



PRÓLOGO. 30 

de menos y de sobra muchas cosas: sean indul- 
gentes y esperen. Otro vendrá, que, sobre mis im- 
perfectos ensayos, levante el monumento que se 
merecen Alonso y Juan # de Valdés. 

Intercalados en el texto hallará quier* leyere 
cinco estampas ó láminas, que sirven de ilustra- 
ción y ornamento á estas Noticias, á saber: 

Un croquis litografiado de la parte media de 
la ciudad de Cuenca, con la feligresía de San An- 
drés y parte de las de San Juan y el Salvador, 
donde la familia Valdés tuvo sus casas de rao- 
rada. 

El árbol genealógico déla misma familia Val- 
des, hecho de caja. 

El facsímile de la letra y firma del secretario 
Alonso de Valdés, foto-litografiado. 

El retrato de la señora Julia Gonzaga, .foto- 
grafía sacada del cuadro de Bartolomé del Piom- 
bo, que existe en el Museo Británico. 

Y la edición gótica de la Relación de las nue- 
vas de Italia (batalla de Pavía), publicada por 
Alonso de Valdés en 1525, y reproducida fiel- 
mente por la foto -litografía, en el establecimiento 
especial del Sr. Sancho y Rayón. 



NOTICIAS 



DE 



ALONSO Y JUAN DE VALDÉS. 



Son tantas las ineertidurnbres y tan palmarias 
las confusiones de los que han hablado de los espa- 
ñoles Valdés^ que no acertaríamos á explicarlas, ni 
aun pudiéramos concebirlas, si nó supiéramos cuan 
flaca es la inteligencia humana, en medio de sus 
prodigiosas concepciones y á pesar de su, desmedido 
orgullo. Acostumbrados estamos á ver, que no po- 
cos autores estudian puntos aislados de un cuadro 
histórico, desentendiéndose de los restantes: á cada 

' paso vemos, que muchos encuentran más cómodo 
el asentir á lo relatado y escrito, copiándolo como 
cosa corriente, que empeñarse en la averiguación 
de los fundamentos que tienen las aseveraciones 
ajenas, distinguiendo con crítica severa las que son 
ciertas, probables ó erróneas. Para este último pro- 
cedimiento hay necesidad de emplear largo tiempo, 
trabajo ímprobo y no pequeños desembolsos, con- 

# frontando hechos y fechas, compulsando documen- 
tos, hasta llegar, si es posible, á constituir la fé 
histórica: fiarse en las palabras del maestro es un 



42 , NOTICIAS PE LOS VALDES. 

expediente sencillísimo, aunque expuesto a equivo- 
caciones. Y como los ingenios de alto vuelo no se 
acomodan fácilmente á las pesadeces de pormenores 
y de análisis, aun es mayor en ellos el peligro de 
que se fien de manos secundarias y den por seguros 
datos, que no analizaron por sí mismos. Cierto, 
que se ha progresado mucho; que se ha sancionado 
como axioma fundamental la unidad en la variedad; 
pero las inteligencias individuales, que más gene- 
ralizan, suelen ahondar poco, y el que profundiza 
mucho, difícilmente goza de espíritu sintético. En 
esta, como en tantas otras materias, nos sale aJL en- 
cuentro el antiguo principio de que, no todos lo pode- 
mos todo. 

En la prosecución de estas Noticias irán ocur- 
riendo las clftdas, y, previa la discusión oportuna, se 
resolverán las incertidumbres posibles, aclarando, 
cuanto sea dable, la vida de los personajes de que 
me ooupo. Por adelantado únicamente prefijaré un 
hecho, fundamento de muchos otros subsiguientes: 
que Alonso y Juan de Yaldss son dos personas 
distintas, que ejercieron á la par funciones diversas, 
y tuvieron correspondencia individual con contem- 
poráneos muy conocidos, que respectivamente los 
distinguen: y añadiré, que no solo son dos sujetos, 
sino dos hermanos, hijos de un mismo padre. 

Partiendo de esta dualidad, desconocida ó cues- 
tionada por tantos de los que quisieran exhibirlos 
al público, he aquí el método, que seguiré en este 
libro. Lo dividiré en cuatro secciones, subdivididas 
en varios parágrafos, á fin de presentar con orden 
los sucesos y suministrar al lector la suma de cono- 
cimientos valdesiános, recogidos en tres siglos, por 
infinitos estudiosos. En la primera sección se dirán 
las cosas que son comunes á entrambos hermanos, 



NOTICIAS DE LOS VAl.Pl's. V.) 

pues hay tal paralelismo entre ellos, que no se pue- 
den separar sin incurrir en pesadas repeticiones. 
Las secciones segunda y tercera versarán sobre los 
hechos concernientes á cada cual de ellos, ó sea su 
biografía peculiar. Y la cuarta sección será un 
Apéndice, con las piezas que justifican ó ilustran 
una y otra vida: colección rica y notable, en que 
mi trabajo lleva conocida ventaja á los hasta 
ahora publicados; por mas que en otros puntos ten- 
ga yo mucho que envidiar á los Sres. Usoz, AViffen 
v Boehmer. 

No obstante la superioridad que les reconozco, 
me aparto de ellos en algunas cuestiones; porque, 
si han contado para sus obras con más talento ó ins- 
trucción, no han podido tener las ventajas de un 
español, castellano y conquense. En medio de mi 
pequenez intelectual, cabe que conozca mejor la 
cuna, el. teatro, la parentela y las costumbres de 
mis protagonistas, los rastros que aquí dejaron de 
su existencia y todo lo que en su patria les con- 
cierne. ¿Cómo los extranjeros, aun los más eminen- 
tes, habían de contar con los medios que yo he teni- 
do para revolver los archivos de Cuenca y registrar 
las vicisitudes de la familia y de sus bienes raíces? 
Con más limitado talento puedo comprender mejor 
ciertas alusiones de los libros délos Valdés,' por 
cuanto se refieren al territorio en que ellos nacieron 
y moraron y en que yo he nacido y habito, á gen- 
tes de nuestra propia raza y lengua, á objetos y cosas 
que, si no existen, han tenido su asiento en los luga- 
res, que ellos llamaran suyos y yo puedo decir mios. 
Pienso que no hay odiosidad en estas comparacio- 
nes: para los que me han precedido, el mérito, el 
ingenio, el saber, el aplauso, la gloria: para mí, la 
circunstancia accidental de ser conterráneo. 



I. O QUE LES ES COMÚN. 



CAPÍTULO PRIMERO. 



COSAS COMUNES A LOS DOS VALDES. * 

Los españoles Alonso y Juan de Valdes fueron 
tan señalados por cualidades relevantes, por su li- 
teratura y moralidad, que bien merecen una bio- 
grafía formal, más intencional y esmerada, más 
crítica y veraz , que las publicadas hasta nuestros 
dias. Infinitas menciones hacen de ellos los escri- 
tores de su época y de las subsiguientes, que no 
llenan él objeto, y aun las memorias recientemen- 
te publicadas dejan bastante que desear. En pié se 
hallan todavía numerosas in certidumbres: aún es- 
tan sin justificar aserciones repetidas 1 como ciertas: 
el espíritu de parcialidad no ha permitido ver cla- 
ramente los actos más importantes: no se ha lle- 
gado, en fin, á hacer el retrato de los Valdes con 
su verdadero parecido ( 1 ) . 



• 

(l) Entre mil casos que pudiera citar, basten estos. Pellicer 
creía de Alonso el Diálogo de la lengua, obra de Juan. Los traducto- 
res del Ticknor se confunden dando á Juan el cargo de Secreta- 
rio de Carlos V, que tuvo Alonso. Rigaudiere duda si los dos Val - 
déses eran hermanos ó meros parientes y pone como la obra más 
importante de Alonso el Aviso sobre los intérpretes de la Biblia. 
Mateo López afirmó no quedar en Cuenca memoria de los Val- 
des. El último historiador de la ciudad Muñoz y Soliva, mueve tal 
confusión sobre los Valdes, que al Secretario del Emperador le 
llama Juan Alfonso, creyéndole el mismo que fué Diputado en las 



40 ■ NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

No presumo yo ¡Dios me libre de semejante va- 
nagloria! haber realizado lo deseable , ni llenado 
tantos vacíos: lo único que me atrevo á pensar es, 
que he conseguido poner más en limpio algunos 
rasgos borrosos de su fisonomía. ¿Puedo aun ser 
acusado de jactancia? Veámoslo, examinando el asun- 
to por partes. 

Patria. 

El renombre alcanzado por ciertos personajes 
y el honor de prohijarlos como dignos patricios, ha 
sido muchas veces causa de que pueblos diferentes, 
cercanos ó distantes, contiendan sobre su verdadera 
naturaleza. Respecto á lps señores Alonso y Juan 
de Valdés, ayuda á esta competencia de origen el es- 
caso conocimiento que se ha tenido de su familia y 
educación, la obscuridad del primer período de su 
vida, durante los últimos años del siglo XV, y pri- 
mera veintena del XVI: tiempo en que, ni en lo 
civil, ni en lo eclesiástico, se habían organizado los 
registros del movimiento de la población, ni del 
estado civil de las personas: período de que no se 
conservan sino escasos documentos privados y no 
muchos públicos. 

La especie generalizada de que Juan de Valdés 
fué familiar del Papa Adriano VI, obispo de Tortosa, 
y de que le acompañó en su viaje desde Tarragona 
á Roma, hizo creer á algunos escritores italianos, 
que el familiar procedía del principado de Cataluña. 



Curtes de 1563, y citando un Juan de Valdés, que otras veces tie- 
ne por el mismo Juan Alfonso. Benjamín Wiffen persiste en que 
Juan fué camarero del Papa, como sin fundamento dijeron muchos. 
Y el Sr. Boehmer encuentra á Alonso como imperial secretario de 
Estado en 1524. 



LO OUE LES ES COMÚN. 47 

Así es que el Abato PerantonioSerassi, confundien- 
do dos nombres en uno, dijo, que Juan Alfonso 
Valdés era catalán (1); en cuya mala fuente bebie- 
ron de bruces Mr. Michaud, en su Diccionario bio- 
gráfico francés, y sus desgraciados traductores bar- 
celoneses, aseverando, que Juan de Valdés era na- 
tural de Catalana. 

Ni al IUmo. ó ilustrado Sr. Torres Amat, ni á 
otro alguno mantenedor de las glorias de Cataluña, 
le ha ocurrido dar á los Valdés semejante oriundez, 
como lo hicieron erradamente los extranjeros ci- 
tados. 

4 

Dos autores españoles modernos, uno poco críti- 
tico, y otro que se apoya en él, á ojos cerrados, sin 
incurrir en la excentricidad de-bautizar á los Val- 
déses de catalanes, y admitiendo que x fuesen cas- 
tellanos, há puesto en duda el primero y negado 
rotundamente el segundo la verdadera patria. Me- 
recen examen estas autoridades, no por los funda- 
mentos en que se apoyan, que son muy deleznables; 
sino por ser el uno paisano ó historiador local, y por 
gozar el otro de gran fama literaria y bibliográ- 
fica. 

D. Mateo López, arquitecto de Cuenca, se ocupó 
en recoger datos para una historia de la ciudad, tra- 
bajo á que. estimulaba aquella Sociedad de amigos 
del pais, tan vigorosa en sus primeros tiempos, como 
inactiva y anulada después. Con más devoción que 
fortuna, el colector llegó á formar un tomo en 4.°, 
que posee ms. el Sr. D. Pascual de Gayan gos, y del 
que tenemos copias. Hablando este autor del asunto, 



(1) Notizic in tomo al Valdés é al suo Di'dogo: preliminar de la 
obra intitulada Ddlc lettere del conté Baldassar Castiglione. — Vol. II. 
Padua 1771. 



1S NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

dice: «También han pretendido algunos, que el ju- 
risconsulto Juan de Valdés, partidario de Lutero, 
»fuó natural de Cuenca, fundándose en solo indicios, 
»que parece hallaron en Zurita (1) y porque en el 
«Diálogo de los Orígenes de la lengua castellana, de 
«que se dice ser autor el citado Valdés, se da por 
«paisano de Diego de Valera, que fué natural de esta 
«ciudad. Sin embargo de esto, no se halla en ésta 
«ciudad' memoria de dicho Valdés, ni en los histo- 
«riadores de Cuenca, ni en alguno otro escrito, que 
«expresamente lo diga así.« Y luego cita a' Thou, 
Sponc\e y Verdério, historiadores extranjeros, que 
hablan de Juan de Valdés, sin designarle otro orí- 
gen, que el de español. 

Apoyado en este solo texto el autor arrepentido 
de la Historia de los frotes Imites españoles (2) se 
expresa en estos términos: «No sé si Alfonso seria 
«de Cuenca: el Valdés (JuAN)m^ consta que no tuvo 
>;á esta ciudad por patria.» Copia, como prueba de 
su certidumbre, las palabras preinsertas de Mateo 
López, cuyo libro califica de historia antigua ma- 
nuscrita, añadiendo, que el mismo 'Sr. Gayángos, 
que se la ha facilitado, registró los libros parroquia- 
les de Cuenca, en busca de la partida de bautismo 



(1) En los Anales de la corona de Aragpn de Gerónimo Zurita, 
Zaragoza 1562-1579, se mencionan estos sujetos. Francisco Valdés, 
alcaide de Zaragoza en tiempo de la reina D." Isabel la Católica, 
Parte IV, lib. 19, cap. 37. Alonso Valdés, infanzón que asistió alas 
Cortes de Zaragoza de 1498, Parte V, lib. 3, cap. 30. Hernando de 
Valdés, comendador y militar, que reconoció la isla de Gélbes en 
1501, Parte V, lib. 4, cap. 35; y que en 1512 murió en la guerra 
de Navarra, defendiendo el castillo de Burgui, Parte VI, lib. 10, 
cap. 31. Pero no nombra á Juan de Valdés, y por consiguiente ni 
hay en la obra indicio de su patria, ni otra noticia suya alguna. 

(2) Impresa en Cádiz, año 1851, Apéndice primero, pag, 431. 



LO gue LES ES COMÚN. 49 

de Juan de Valdés, y que sus diligencias fueron 
vanas. « 

Para excusar largas polémicas, apuntaré, y no 
más, algunas equivocaciones y dislates evidentes 
de los textos citados de Mateo López y de D. Adol- 
fo de Castro. Que ningún historiador ni escrito ex- 
prese con seguridad que los Valdés eran de Cuenca, 
lo contradice Juan Pablo Mártir Rizo (1), pues ha- 
bla de los conquenses Camarero del Pontífice y Se- 
cretario del Emperador, que no son otros que Juan y . 
Alonso de Valdés, de quienes nos ocupamos. Que 
el manuscrito de Mateo López sea historia antigua, 
se desmiente sin más que saber, que el autor murió 
en el año sexto del siglo actual. Que D. Pascual 
Gayángos no hallase la partida de bautismo, nada 
prueba, aun suponiendo que hubiese examinado to- 
dos los libros bautismales de las catorce parroquias 
antiguas y modernas que ha tenido, la ciudad, que 
no es liviana tarea. Porque sabido es de los que se 
han ocupado de estas investigaciones, que los libros 
de partidas de bautismo en las parroquias de Casti- 
lla, no alcanzan á la fecha en que nacieron los Val- 
dés de mi historia. La generalidad de las iglesias 
no poseen estos libros hasta la época del concilio de 
Trento, en que así se preceptuó para todas: pocas 
llegan á tenerlos del comienzo del siglo XVI: úni- 
camente conozco tres archivos parroquiales, en que 
los asientos de bautismos se remonten á los cuatro 
últimos años del siglo XV, sin que esté averiguada 
la causa de esta notable falta, que parece incompa- 
tible con la sucesión de mayorazgos y de capella- 



( I ) Historia de la muy noble y leal ciudad de Cuenca, Madrid, 1629, 
capítulo XI, «De otras casas nobles que hay en la ciudad», pági- 
na 284. 

4 



50 NOTICIAS DE LOS VALDES. 



nías, ya existentes con anterioridad. Y por lo que 
toca á los libros bautismales de Cuenca, de los que 
ahora debemos tratar, ninguna de las catorce par- 
roquias los conserva anteriores al año 1510 (1), co- 
menzando en las de San Juan, San Andrés y El 
Salvador, por donde moraban lc-3 Valdéses, en los 
años de 1541 y 1544, cuando ya eran muertos los 
hermanos Alonso y Juan. ¿Cómo han de encon- 
trarse en Cuenca las partidas bautismales que se 
buscan? ¿Ni qué prueba su falta, cuando es general 
y absoluta hasta mucho después de su nacimiento? 
Respecto al aserto de que en Cuenca no han queda- 
do memorias de los Valdes, pronto demostraremos 
que no es verdad. 

Con mejores datos ó con más criterio, otros es- 
critores, familiarizados con nuestras cosas y con 
nuestros hombres, han mantenido la opinión deque 
Alonso y Juan de Valdes fueron conquenses. Pe- 
dro Mártir de Anglería, italiano de origen, pero 
que residió largo tiempo en España y fué preceptor 
de muchos jóvenes castellanos y de alguno de los 
Valdes, escribiendo á su discípulo el marqués de los 
Vélez y de Mondejar, fecha en Valladolid á 18 de 
Setiembre de 1520, le incluía una carta de Alonso 
de Valdes, datada en Bruselas, y le decia estas 
palabras: «Leed el suceso espantoso que me refiere 
«Alonso de Valdes, joven de gran porvenir, á cuyo 
»padre Fernando de Valdes, propietario de Cuen- 



(1) Las fechas más antiguas de las parroquias de Cuenca son 
estas: Santa Cruz, 1510.— San Esteban, 1510.— San Juan, 1541 . - San 
Miguel, 1544. -Santa María, 1544.— Santo Domingo, 1544.— El Sal- 
vador, 1544. — San Andrés, 1544. - San Gil, 1546. — Santiago (dentro 
de la Catedral), 1548. -San Martin, 1550.— San Vicente, 1554.- 
San Pedro, 1554.— Y San Nicolás, 1562. 



LO QUE LES ES COMÚN. 51 

»ca, bien conocéis (1).» Traduzco intencionadamente 
elrectorem de Anglería en propietario, por las razo- 
nes que se verán más adelante. Un literato como 
Pedro Mártir, un contemporáneo de lo que refiere 
y maestro de las personas conquenses de quienes 
habla, alguna más autoridad tiene en la cuestión, 
que el inmotivado me consta del señor Castro: no 
intento ofenderle, sino defender lo que me parece 
verdad; no me admira la preocupación de quien 
tantos sugetos, libros y citas comprende en su obra, 
cuando yo, contrayéndome á dos solos individuos, es 
posible que incurra en mayores descuidos. 

Considérese además que los autores y editores de 
nuestro país, fuese por aversión ó por miedo, ponian 
cuidado en no aparecer afectos á los tildados de he- 
terodoxos; ole donde procede el silencio de unos y 
la cautela ó melindres de otros, en citas de es- 
ta especie. Mártir Rizo aludió á nuestros dos con- 
quenses, sin nombrarlos; porque era clérigo y es- 
cribía en una ciudad levítica, con tribunal propio 
del Santo Oficio, en donde debían sonar mal los 
nombres de los hermanos difuntos: no tuvo ese re- 
paro al nombrar al Arzobispo de Sevilla é inquisi- 
dor general D. Fernando Valdés, que pone como de 
la familia conquense, aunque era asturiano. El ar- 
quitecto Mateo López, que se atrevió á nombrar á 
Juan de Valdés, lo calificó de luterano, y no es ex- 
traño que propendiese á librar á su Cuenca de la 
mancha de un heresiarca más, en presencia de in- 
quisidores, que funcionaban activamente contra la 



(1) Legue prodigium horrcndum mihi ab Alfonso Valdesio, mag- 
nce spei juvene, cujus patrem Ferdinandum de Valdés, rectorem 
conchcnsem nostis. Ex Valleoleto XIV calend. octob. MDXX.— Epis- 
tolario núra. 6S9. 



NOTICIAS DE LOS VAL DES. 



beata Isabel María Herráiz y contra sus cómplices 
canónigos, curas y frailes: que si ni á estos señores, 
inmunes para los legos, respetaba la Inquisición, 
no era cosa de exponerse á la mala voluntad de un 
familiar por contar un patricio más ó menos. Las 
poblaciones se disputan los hijos ilustres, cuando es- 
tán bien quistos en la opinión; si son de fó dudosa 
ó anatematizados, buscan manera de repudiarlos. 
Por otra parte, los mismos Valdés consignaron 
en sus escritos testimonios y recuerdos de su ver- 
dadera patria. Alonso cuenta en la pag. 456 de 
su Diálogo de Laclando un suceso de su tierra, y 
ya veremos que se refirió al obispado de Cuenca, y 
á un visitador eclesiástico buen hombre, y al pre- 
lado protector. Alusiones todavía más expresas y 
claras se encuentran en las obras de Juan , y con 
especialidad en el Diálogo que compuso sobre la 
lengua castellana. Del interlocutor Valdés resulta 
en varios pasajes de la conversación, que era caste- 
llano (mentís terminante á los que le confirma- 
ron catalán); que se habia criado en el reino de 
Toledo\ que habia estado y aprendido en la Mancha 
de Aragón y que era paisano del gran hablista y 
gran parabolano Diego de Valera, positivamente 
conquense (1), y emparentado con la familia de Val- 
dés de la ciudad (2). Todas estas señas se refieren á 
Cuenca, su provincia y obispado , territorio de Casti- 
lla la Nueva y del reino de Toledo. La Mancha 
de Aragón, ó de Montaragon, ó de Montearagon, se 
decia aquella parte de país llano más vecina á las 



(1) Diálogo de la Lengua, Madrid, 1860, páginas 8, 35, 79, 131 
y 188. 

(2) Sebastian de Valdés estaba casado con Luisa de Valera y 
en 1561 y 1566 bautizaron dos hijas en la parroquia del Salvador. 



LO QUE LES ES COMÚN. 53 

sierras del NE. que hoy se denomina Mancha Alta, 
de la que buena porción es del obispado conquense. 
¿Pueden ser fruto del acaso coincidencias tan mar- 
cadas , ó serán la explicación del aserto, que defen- 
demos? 

Persuadido de esto mismo debia hallarse el his- 
toriador local Mártir Rizo, cuando al ocuparse de la 
casa solariega conquense de los Valdés , estableci- 
da allí desde la conquista de la ciudad en 1177, por 
otro Hernando, aseguró de los ascendientes: «dellos 
»muy noble descendencia, que por su notoria no- 
»bleza ascendió uno á ser camarero del Pontífice 
»y otro fué secretario de la Majestad del Empera- 
dor.» Más adelante aparecerá comprobado que es- 
tos dos Valdéses de Rizo fueron Juan y Alonso, sin 
que, racionalmente discurriendo, puedan ser otros. 

De aquí que el ilustrado bibliotecario D. Casia- 
no Pellicer se decidiese á asentar esta proposición: 
«El autor del Diálogo de las lenguas (que entien- 
do sea Alonso do Valdós) , natural de Cuenca, &c. » ( 1 ) . 
Aunque padeció la equivocación de atribuir á un 
hermano la obra del otro, el hecho que ahora im- 
porta consignar es, que Pellicer, perito en abolengos 
y en genealogías, tuvo á Valdés por natural de la 
ciudad de Cuenca. 

Igual creencia mostró el autor de la Historia 
crítica de la Inquisición D. Juan Antonio Llórente, 
diciendo: «Alonso de Valdós, Secretario de Carlos V, 
» era natural de la ciudad de Cuenca, hijo del Corre- 
gidor de ella- (2). » Y no se eche en olvido, que este 
escritor, como Secretario de la Suprema, habia exa- 



(1) Tratado histórico sobre la historia de la Comedia en España. 
Madrid, 1804, tom. 1, pag. 14 y 15. 

(2) Edición de Barcelona, 1822, tom. IV, pag. 83. 



54 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

minado los archivos del Santo Oficio, en donde pa- 
raban los procesos de los Valdés, en los que debia 
constar en primer término de dónde eran los pre- 
suntos reos. 

Aun ha cobrado mayor fuerza la persuasión en 
, los escritores y biógrafos modernos, incansables en 
averiguaciones históricas. D. Bartolomé José Gallar- 
do, acumulando datos sobre libros raros y curiosos 
y apostillando, con los caracteres clarisimos de su 
firme pulso, dos ejemplares del Diálogo de las lenguas 
de 1737, acepta la especie de que Alonso y Juan de 
Valdés fueron hijos del Corregidor de Cuenca y con- 
quenses por lo tanto. El Sr. D. Pedro Josa Pidal, 
en sus apuntes para el artículo de la Revista His- 
pano-aniericana, escribió que el A Ifonso era natural 
de Cuenca, y que le parecia lo fuese también Juan, 
á quien tenia por hermano, é hijos ambos del Corre- 
gidor de la ciudad. Los traductores de la literatura 
de Ticknor, uno de ellos el Sr. Gayángos, á quien 
apela D. Adolfo de Castro en el lugar citado, asien- 
tan que los hermanos fueron naturales de Cuenca, 
hijos de un Don Fernando de Valdés, avecindado 
en dicha ciudad (1). 

Mucho más generalizó las indagaciones valde- 
siánas el colector de los Reformistas antiguos espa- 
ñoles D. Luis Usoz y Rio, al publicar ocho volúme- 
nes de Juan de Valdés, llenos de eruditas notas y 
de nuevas observaciones. Repetidamente asegura 
que ambos hermanos fueron naturales de Cuenca, 
aseveración atendible en quien tantos afanes é in- 
tereses puso y tantos compromisos arrostró para 
dar al público sus veinte volúmenes; precediendo 



(t) Edición de Madrid, 1851, toro. II, pag. 512. 



LO OUE LES ES COMÚN. 55 

La formación de una rica y escogida biblioteca (1). 
La autoridad del Sr. Usoz no puede desconocerse ni 
debilitarse sin oponerle pruebas de mayor peso; no 
tanto porque asi lo exigen los principios de la dia- 
léctica, cuanto por el tributo de consideración que 
los literatos deben al reproductor de nuestros refor- 
mistas. 

De acuerdo con este compatriota laborioso y en- 
tusiasta , nos en3ontramos al inglés Benjamín 
Wiflen, que se ha excedido á sí mismo en devoción 
y apasionamiento por los españoles reformadores 
y señaladamente por Juan de Valdés. No sólo ra- 
tifica que el autor de las Consideraciones divinas 
nació en Cuenca, sino que lia presentido que el 
padre Fernando era allí Regidor perpetuo, y por lo 
tanto vecino acomodado y permanente, y no Corre- 
gidor por accidente estante. La misma afirmación 
de que los Valdéses nacieron en Cuenca han hecho 
poco há en Francia dos escritores apreciables; nues- 
tro compatriota D. José María Guardia, en artícu- 
los publicados por la Revista germánica, y Mr. Cam- 
pan en las Memorias de Francisco de Enzinas, en- 
riquecidas con notas y apéndices. 

Pero quien acaba de sobrepujarlos á todos, reco- 
giendo con profundidad y calma saxona cuanto se 
sabía, y algo más, de mis comprovincianos Váldés, 



(1) É Esa estimable colección de más de diez mil volúmenes de 
rara literatura la ha regalado la viuda del Sr. Usoz, Doña María 
Sandalia del Acebal y Arrátia, á la Biblioteca Nacional, coronando 
dignamente la generosidad de su difunto esposo. Ha donado tam- 
bién á la Sociedad bíblica londinense las existencias de los veinte 
tomos de la Colección de Reformistas, que el autor habia ofrecido á 
los amigos, sin ponerlos á la venta. Loemos estas dádivas litera- 
rias, ya que de tiempo en tiempo no faltan Ornares y Luceros 
que destruyan y quemen. 



56 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

es el Doctor y profesor de Strasburgo Eduardo 
Boehmer, en la obra comenzada á dar á luz con el 
título de Biblioteca Wiffeniana: pues al honrar con 
esta denominación los especiales trabajos del litera- 
to inglés, que ha tomado por guía, añade documen- 
tos, hechos, datas, comprobaciones y juicios, que abri- 
llantan sobre manera las biografías de mis prota- 
gonistas. ¡Qué actividad y celo en rebuscar escritos 
de Valdés por todas las bibliotecas de Alemania y 
otras naciones! ¡Qué persistencia en escudriñar y 
analizar los escritos religiosos del conquense Juan 
y de sus correligionarios! Baste decir que da noti- 
cia circunstanciada de ciento once ediciones y códices 
valdesiános, en diferentes idiomas, para formarse 
idea de la magnitud del trabajo. Pues este catedrá- 
tico de lenguas romances empieza diciendo, que 
Alonso y Juan de Valdés eran hijos de un regidor 
de Cuenca en Castilla. 

Resulta de lo expuesto, que así el maestro de 
caballeros nobles castellanos y el antiguo historia- 
dor de la ciudad de la Estrella y el Cáliz, como los 
literatos modernos, nacionales y extranjeros, que 
más profundamente han estudiado el asunto, dan 
por hijos de Cuenca á los hermanos Valdés, funda- 
dos en argumentos tales, que llegan á constituir 
prueba completa de indicios, de las más robustas 
pruebas, en sentir de los juristas, cuando forman 
un conjunto infalsificabie. Á ese cúmulo de afirma- 
ciones tengo yo que añadir hechos y raciocinios nue- 
vos que centuplican la fuerza de la opinión recibi- 
da, elevándola, en mi sentir, á la categoría de evi- 
dente. 

Contra el aserto negativo de Mateo López, he 
hallado en Cuenca memorias instrumentales de la 
casa de Valdés y de miembros de ella, que nos im- 



LO QUE i.KS I.S COMÚN. 57 

portan: fundamentos incontrastables da que allí mo- 
raron v funcionaron como naturales. Son estos: 

1.° El libro primordial de bautismos de la par- 
roquia de San Juan, aunque no alcanza a los años 
en que Alonso y Juan hubieron de venir al mundo, 
contiene partidas sacramentales, en la misma cen- 
turia, de personas del apellido y parentela (1), En 



(1) El libro primero de bautismos de la parroquia de San 
Juan, que dio principio el año 1541 y concluyó el 1573, contiene 
las partidas siguentes: — Al fol. 10, bautismo de Juan Valdés, hijo 
de Lope y de Juliana Valdés, celebrado el 14 de Abril de 1545, 
tres años después de la muerte del Juan tan celebrado. —Al folio 
16, bautizo de Gaspar Valdés, hijo del mismo Lope, verificado en 
Enero de 1550.— Al fol. 107, resulta que en Febrero de 1569 se 
cristianó Julia Valdés, hija de Antonio y de, Catalina Martínez. 

En la parroquia del Salvador hay estas partidas.— Libro 1/ de 
bautismos, que comprende los celebrados de 1544 á 1555, al folio 
26, dia 13 de Abril de 1546, se cristianó Ana, hija de Alonso Bel- 
tran y de Ana de Valdés, siendo compadres de pila Francisco de 
Valdés, Alonso de Valdés y Pedro de Valdés, y comadres la mayor 
Ana de Valdés, Margarita de Valdés y Luisa de Valdés. — En el 
libro 2.°, de 1556 á 1567, fol. 81 vuelto, consta que el 13 de Febre- 
ro de 1561 se bautizó María, hija de Sebastian de Valdés y de Luisa 
de Valera su legítima mujer. — Al fol. 136 vuelto hay una partida, 
que literalmente dice: «En veinte dias del mes de Marzo año de mil 
»y quinientos y sesenta y cuatro años se bautizó Ana, hija de una 
«esclava de Juan Alonso de Valdés, fueron compadres de pila 
«Juan de Salazar y Alonso de Valdés, y comadres de capilla Ana 
»de Valdés y Margarita de Valdés. Baptizóla el venerable Sr. Br. 
Serrano. »=£¿ Br. Serrano de la Torre.— Al fol. 184, Diciembre de 
1566, se bautizó Caterina, hija de Sebastian de Valdés y de Luisa 
de Valera su mujer. —En el libro 3. 8 , de 1567 á 1570, fol. 63 vuel- 
to, á 22 de Julio de 1570 se bautizó Ana, hija de Sebastian de Val- 
dés y de Luisa Diniesta. — También aparece en el primer libro, que 
en 12 de Noviembre de 1544 y en 28 de Noviembre de 1545 Juan 
Alonso de Valdés y María de Valdés apadrinaron á dos hijas de 
D. Francisco de Luna y de Mari Matía su mujer, á las que se pu- 
sieron los nombres de Violante y Margarita.— En el libro 2.' de 
matrimonios, 1589 á 1617, consta al fol. 13 vuelto, que el 13 de 



58 NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

mayor número existen partidas de personas carac- 
terizadas de los Valdés, en el archivo de la parro- 
quia de El Salvador, entre las que llama la atención 
la de una hija de la esclava del regidor y pro jurador 
á cortes Juan Alonso de Valdés, sobrino carnal de 
nuestros protagonistas Alonso y Juan: supone este 
bautismo que el señor tenia á la esclava en su pro- 
pia casa, sita en aquella feligresía; que quiso dar 
solemnidad al acto llevando de padrinos y madri- 
nas á sus cercanos parientes; y que la familia era 
distinguida, por el hecho, no común, de poseer sier- 
vos.— Muchas más partidas, hasta cincuenta y dos, 
se registran en los libros sacramentales de la par- 
roquia de San Andrés, si bien parecen ya ramas 
apartadas, matrimonios que hombrearon tanto, que 
apenas se encuentra algún varón, por dünde siguió 
el apellido hasta nuestros dias, en Eugenio Valdés 
y sus hijos. Y como las tres parroquias citadas alin- 
dan entre sí, se deduce que en ellas estuvieron las 
casas de morada de la familia. 
2.° Edificios cercanos á las parroquias contiguas 



Mayo de 1592 se desposó Doña Constanza de Valdés y Mendoza, con 
D. Diego de Pareja y de Peralta, los cuales tuvieron una hija 
Leonor en 1596; al hijo Andrés en 1598, y otro hijo Antonio en 
1602, como consta que otro descendiente suyo D. Fernando Pareja, 
Valdés y Mendoza, señor del Verdelpino y Avengozar, fué en la 
confirmación de 20 de Abril de 1652 padrino del sacramento cele- 
brado por el obispo de Osóla, vicario general y provisor del obis- 
pado de Cuenca. 

Del archivo de San Andrés, en que existen más de cincuenta 
partidas de bautismos, casamientos y defunciones de personas Val- 
dés, únicamente deben citarse Antonio y Luis, hijos de Antonio de 
Valdés, procurador, y de Catalina Martinez, bautizados en 1560 y 
1562 antes de su segundo matrimonio en 1584 con Ana de Villar- 
dolalla, de quien nacieron después Julia y otras hijas en la parro- 
quia de San Juan. 




iit Donoa Midrid. 



LO QUE LES ES COMÚN. 59 

de San Andrés, San Juan y el Salvador, en las ca- 
lles denominadas del Espejo y de Cordoneros y en 
la plazuela del Salvador, fueron propiedad de veci- 
nos de Cuenca de la familia Valdés, hermano uno 
de ellos de nuestros prohombres, y de otros empa- 
rentados con ellos: edificios, que aun se llaman de 
los Alarcones, Parejas, Girones, &c. enlazados con 
señoras Valdós. Véase el croquis adjunto. 

3.° En la que fué Contaduría de Hipotecas, tres 
cuadernos abultados en folio, que ho}*" radican en el 
Registro de la Propiedad, se citan escrituras públi- 
cas de los protocolos de Pedro Berastegui, Alfonso 
de Pareja, Onofre López, Nicolás de Valenzuela, 
Cristóbal de Alarcon y otros escribanos de aquel 
tiempo, con otorgamientos de Fernando, Andrés y 
Juan Alfonso de Valdés, (padre, hermano y sobri- 
no de los nuestros) regidores que eran de Cuenca, 
dueños de heredades, tierras, casas, solares, her- 
renales, batanes, censos y otros bienes en aquel 
término municipal y su jurisdicción. De estos docu- 
mentos aparece, que en la familia Valdés seguia 
de padres á hijos el cargo de administradores, ma- 
yordomos ó Mayorales del hospital de San Lázaro, 
sito en el barrio de su nombre, entre las Ollerías y 
el puente de San Antón, y que los expresados regi- 
dores y otros parientes cercanos, unas veces por sí 
como hacendados, otras como administradores, im- 
pusieron censos; y entre las hipotecas que se se- 
ñalan y linderos de ellas, se designan casas suyas 
cerca de la iglesia del Salvador y en otros sitios de 
las colaciones de San Andrés y San Juan, en algu- 
nas de las cuales se conservan señales de antigüe- 
dad y escudos nobiliarios (1). 

(1) Solamente del cuaderno 1.° de Hipotecas, folios 36, 88 y 99 r 
se copian estas inserciones: Juan Alonso de Valdés da á censo á 



60 • NOTICIAS DE LO S VALÜES. 

4.° Perfectamente encuadernado y conservado 
subsiste un tomo folio pergamino, protocolo de pode- 
res, escrituras, testamentos, &c, del año 1573, Escri- 
banía de Gabriel Ruiz, en que se encuentran otor- 
gamientos de la familia de Valdés, á saber: de 
Doña Isabel de Valdés, la vieja, viuda del Capitán 
Diego de Alarcon; de Doña Isabel de Valdés, la 
moza, hija de la anterior; y de Antonio de Valdés, 
Procurador de número, que entre otras representa- 
ciones aparece con la del Dean y Cabildo catedral, 
para reclamar judicialmente el testamento del ca- 
nónigo Sr. Hernán Tellez Girón. 

5.° El archivo municipal, que fué muy rico de 
pergaminos y papeles, posee todavía un libro anti- 
guo de ayuntamientos celebrados en el siglo XV 
y XVI, al que siguen otros más modernos, donde apa- 



Alejo García unas hazas y solares que yo posheo y tengo é con el so- 
lar que uviste de Andrés de Valdés, padre de mi el dicho Juan Alonso de 
Valdés, Mayoral que fue de dicha caía. — En escritura de venta que 
otorga Tomás de Oñate á favor de Andrés de Valdés, vecino y regidor 
de esta ciudad, de unas casas arruinadas y que se deshicieron para 
hacer jardin cerca de la plazuela de San Salvador. — Escritura de 
censo por Rodrigo de la Hoz y otros á favor del cabildo de San 
Jorge, con hipoteca de unas casas, que alindan de la una parte casas 
de Juan de Balera de Mariana, é por la otra parte casas de D. Diego 
de Pareja, regidor de esta ciudad, y delante la calle 'pública. —Todas es- 
tas referencias convienen á la casa calle del Espejo, núm . 3, ado- 
sada á la fábrica del Salvador, con jardin, que perteneció á Andrés 
de Valdés en 1543 y en 1622 era de Doña Constanza de Valdés, 
mujer de Diego de Pareja, con escudo.de armas, que consiste en 
un árbol copudo, á cuya sombra están unas ovejas. — En la pla- 
zuela del Salvador, casa núm. 9, llamada de los Alarcones, hay 
un escudo de armas, que indudablemente corresponde á los Val- 
dés, pues dos de sus cuarteles son las barras y el león rapante so- 
bre un castillo, iguales á los que se ven en el escudo oficial que 
el Inquisidor general D. Fernando de Valdés puso en la portada 
del Catálogo de libros prohibidos de 1559, edición de Valladolid. 



LO QUE LES KS COMÚN. • 61 

recen funcionando como regidores de la ciudad per-, 
son as de la familia, desde Ferrando de Valdés, pa- 
dre de los señores de esta historia, en 1485, hasta 
Mateo Valdés, que vivia en 1652. Conviene dete- 
nerse en el examen de estos documentos, hasta 
ahora desconocidos, porque resuelven de un modo 
claro algunas de las cuestiones de las vidas que es- 
tamos averiguando: qué posición y longevidad dis- 
frutó el jefe de la casa; qué comisiones desempeñaron 
este y otros descendientes fuera de la ciudad; qué 
mercedes debieron por sus servicios á ios señores 
Reyes, &c. 

Consta, pues, en las antiguas actas capitula- 
res (1), que por real provisión de D. Felipe I, primer 
monarca de la dinastía austrica en España, despa- 
chada en Tudela de Duero á 17 de Agosto de 1506, se 
concedió facultad á Ferrando de Valdés, regidor de la 
ciudad de Cuenca, y Diputado á Cortes, que habia sido 
por dicha ciudad, para que pudiera renunciar la pro- 
piedad de la regiduría en la persona que á bien tu- 
viese, conforme á la práctica establecida. El agra- 
ciado no usó de esta facultad dentro del término 
ordinario; pero obtuvo real cédula confirmatoria de 
la anterior, fecha en Valladolid el 16 de Marzo de 
1518, dada por la Reina Doña Juana y su hijo el 
Príncipe D. Carlos. En su virtud, el regidor Fer- 
rando se presentó al Ayuntamiento, en la sesión 
del día 20 de Abril de 1520, acompañado de su hijo 
Andrés de Valdés, é hizo ante el concejo la renun- 
cia del regimiento, que venia disfrutando, en fa- 
vor de dicho Andrés, á quien se dio posesión con 
las solemnidades acostumbradas, y pagó el acitrón 



(1) Archivo del Ayuntamiento, Leg. 17 núm. 2, Consistorios. Se 
inserta el documento íntegro en el Apéndice núm. 1. 



62 • NOTICIAS DE LOS VALDÉ S. 

,<5 citrón (1) en señal de quedar posesionado. El An- 
drés continuó ejerciendo el nuevo cargo y firmando 
las actas capitulares, corno tal regidor, hasta el 
año de 1527. 

Igualmente consta del citado libro antiguo de 
actas, que el Rey D. Felipe II despachó una real 
cédula en la ciudad de Toledo, el dia 30 de No- 
viembre de 1560 (2), concediendo á Juan Alonso 
de Valdés, regidor de Cuenca y su procurador á 
Cortes, facultad de renunciar en qualquiera persona 
el oficio que poseia y disfrutaba de dicho regimien- 
to. No se aprovechó de la gracia en los veinte y un 
años siguientes; p3ro en 2 de Agosto de 1581 pre- 
sentó al Ayuntamiento su renuncia en favor de su 
hijo Anlrés de Valdés (3) , exhibiéndola real facultad; 



(l) Se daba y pagaba el citrón ó acitrón en las tomas de pose- 
sión de los cargos, como en las universidades sucedía en los grados, 
y generalmente en todos los actos solemnes en que alguno resul- 
taba favorecido ó agraciado: equivalencia de lo que ahora decimos 
obsequiar con dulces á los convidados y concurrentes á semejantes 
ceremonias, placenteras, animadas y de parabién. 

(2^ «A vos Juan Alonso de Valdés, nuestro regidor en la ciu- 
»dad de Cuenca y procurador de ella en las Cortes que el año 
«pasado de mil é quinientos ó cinquenta é nueve y en este presen- 
te año de mil é quinientos sesenta havemos celebrado en esta ciu- 
«dad de Toledo, teniendo consideración á lo que nos aveis servido 
»y specialmente en las dichas Cortes, donde fué jurado el serení- 
«simo Príncipe D. Carlos, nuestro muy caro é muy amado hijo, y 
«esperamos que nos serviréis de aquí adelante, é en alguna en- 
cienda é remuneración dello, por la presente os damos licencia 
»é facultad etc.» 

(3) «Usando de la facultad ó merced que tiene del Rey Don 
•Felipe nuestro Señor, dada en la villa de Monzón de Aragón á 
«veintinueve dias del mes de Noviembre del año pasado de mil é 
«quinientos é sesenta años etc.» 

La diferencia de un dia que hay entre esta relación verbal del 
Secretario ó del renunciante y la fecha escrita en la real cédula; 



LO QUE LES ES COMÚN. G3 

si bien el padre renunciante continuó ejerciendo y 
suscribiendo las actas del Ayuntamiento un año 
después, inclusa la sesión de 22 de Diciembre de 
1582. Su hijo Andrés no fué recibido y posesionado 
hasta el cabildo celebrado el 29 de dicho mes de 
Diciembre, previas las formalidades y juramentos 
requeridos. Por último, consta del mismo libro de 
actas, que en el año de 1620 desempeñaba la regi- 
duría familiar en el municipio de Cuenca Juan de 
Valdés Loreuzana; y que en el año de 1652 la 'ser- 
via y disfrutaba Mateo de Valdés. Por eso cuando 
escribió Aíártir Rizo en 1629, todavía pone como 
existente la casa de Valdés, entre las nobles que 
hay en la ciudad. 

Desde esta fecha se pierde la serie de Regidores 
Valdéses, sin que en el resto del siglo XVII, ni en 
todo el XVIII se encuentre allí razón de ellos. 
Varias causas pudieron contribuir á esta falta: la 
más probable parece, haberse extinguido en la ciu- 
dad la línea masculina; pues encontramos desde 
1622 una Doña Constanza de Valdés, casada con Don 
Diego de Pareja y de Peralta, Regidor de Cuenca, 
Teniente de Guarda mayor y Capitán de Milicias, 
que constantemente suena en los contratos del ma- 
rido como parte esencial (1). Pudo ser este el caso 
de concluir el apellido Valdés, sustituyéndolo el de 

asi como el cambio que resulta de Monzón por Toledo, puede pro- 
ceder de una de estas causas: Que en el transcurso de más de vein- 
te años desde la real cédula al acto de la renuncia, se hubiese ob- 
tenido por el Juan Alonso alguna confirmación de la primera 
gracia; Que por la movilidad de la corte se le acordase en Mon- 
zón y se extendiese la cédula en Toledo; Que el renunciante ó el 
Secretario del Ayuntamiento trascordados ó no recordando bien 
el dia y el lugar pusieron el uno por el otro inconscientemente. 

(1) Cuaderno l. 8 de la Contaduría de Hipotecas en el actual 
Registro de la Propiedad. 



64 NOTICIAS DE LOS VALDIÍS. 

Pareja, como el de Alare on, Carrillo y Girón de los 
que se enlazaron con las hembras. También pudo 
algún varón mudar de domicilio desde la capital á 
pueblo de la provincia, cesando en aquella el apelli- 
do, que en este otro comenzaba. Y pudo acontecer, 
por fin, que si algún Valdés quedó en Cuenca, ó 
volvió á ella, de ramas colaterales, más ó menos 
desviadas del tronco, viniese tan á menos y á estado 
tan humilde, que ya no sonara en los instrumentos 
públicos: el último vecino de la ciudad apellidado 
Valdés, que se ha conocido en este siglo, fué Euge- 
nio Valdés, de oficio sillero y tornero, que tuvo tres 
hijos, RestüutOy Juan Irene y el Presbítero D. Fe- 
liciano Valdés, poseedores de la casa calle de Cor- 
doneros, núm, 32. De tal modo se borraron las hue- 
llas de la ilustre casa conquense de Valdés, que en 
1806 pudo decir lo que dijo Mateo López, ya porque 
no habia visto en el archivo del Ayuntamiento, ni 
en los de las parroquias, ni en el registro hipoteca- 
rio lo que ahora ,se ha reconocido; ya porque los 
pocos que en su tiempo llevaban el apellido, no te- 
nian traza de proceder de la noble casa de Cuenca, 
aunque en realidad viniesen de ramas de ella. Así se 
explica también que familias del apellido, arraigadas 
en pueblos del obispado de Cuenca, con genealogías 
y ejecutorias, no recuerden siquiera entre sus ascen- 
dientes la rama de los Valdéses de la capital (1). 



(1) Una carta ejecutoria, que tiene D. Pedro María Valdés, ve- 
cino de la villa de Montalbo, justifica los hechos siguientes. Que 
Alvaro de Valdés, vecino de Villar del Aguib, ganó carta de hi- 
dalguía en la Cnancillería de Valladolid el 2 de Setiembre de 1434. 
Que Francisco de Valdés, vecino de Olivares, obtuvo confirmación 
de la anterior en la Cnancillería de Granada á 1 .° de Marzo de 
1621. Y que Luis de Valdés y su hijo Alonso de Valdés, vecinos 
de Olmedilla del Campo, consiguieron en Granada sobrecarta de 
hidalguía y sentencia favorable en 14 de Febrero de 1C64. En las 



LO QUE LES ES COMÚN. 65 

Sin embargo, otros documentos antiguos, que 
he podido utilizar, recuerdan la residencia de la 
familia en la ciudad de Cuenca. La sentencia pro- 
nunciada en 1528 en la causa seguida á Luis de 3a- 
lazar, marido de una hermana de los Valdés, ates- 
tigua que eran vecinos de Cuenca. Una nómina de 
empleados en la Casa real en 1562 expresa, que el 
capellán de honor Francisco de Valdés era también 
de Cuenca: pruebas documentales que dan fuerza á 
los asertos de Anglería y de Rizo su biznieto. 

A vista de tantos hechos, testimonios y coinci- 
dencias, acordes con la creencia general de los lite- 
ratos, bien puede sustentarse hoy, sin temeridad, y 
aun proclamarse con segura conciencia, que los es- 
critores del siglo décimo sexto Alonso y Juan de 
Valdés nacieron en la ciudad, en que su padre y 
deudos tenian casa, capilla y mayorazgo, con ha- 
cienda y regiduría perpetua, y por tanto, que deben 
reputarse naturales de la muy Noble, Leal é Invic- 
ta ciudad de Cuenca, por más que carezcamos de las 
partidas de bautismo. Acaso llegue el dia, en que 
ese ú otro comprobante directo se encuentre, con 
menos esfuerzos de los hasta aquí hechos en su busca. 

Padres y familia. 

Cuantos se han ocupado sesudamente de los her- 
manos Valdés, apoyándose en la aserción rotunda 



pruebas que la ejecutoria inserta, se habla de los Valdéses esta- 
blecidos en los pueblos conquenses citados, Villar del Águila, 
Olivares y Olmedilla del Campo, así como de los avecindados en 
Huete y su tierra, Montalbo y Alcázar del Rey. Como, para enca- 
recer su alcurnia, remontan su oriundez á Valencia de D. Juan, á 
León, y al Solar de las Asturias de Oviedo, de donde también pro- 
cedían los Valdés de Cuenca; no es extraño que callasen el enlace 
conquense, menos antiguo. 

5 



66 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

y fehaciente de Pedro Mártir de Anglería, bis- 
abuelo del historiador conquense Mártir Rizo, han 
convenido en que fueron hijos de un Hernán, Her- 
nando, Fernando ó Ferrando de Valdós, vecino de 
Cuenca. De la madre ninguno ha hecho mención: 
silencio que puede fundarse en el menor valer de la 
esposa, ó en la sola consideración de que era mujer, 
compañera y no cabeza del marido. El contrato más 
antiguo que se ha encontrado del caballero Ferrando 
pertenece al protocolo de escrituras, que cita el cua- 
derno primero de la Contaduría de Hipotecas, robra 
de venta que otorgó en 1487, por ante el escribano 
Alfonso de Pareja, de un batan de dos pilas que poseía 
debajo del rio Moscas (1), en favor de Teresa Carrillo. 
Antes y después por los libros de actas del Ayun- 
tamiento conquense, ya reseñados, sé demuestra 
que el referido señor padre, designado por Ferrando 
6 Hernando, contracciones del bautismal Ferdinan- 
dus, era Regidor perpetuo desde 1485, y asistid á 
las sesiones de 1486, 1488, 1490 y siguientes hasta 
1520: lo que prueba, que cuando menos, ejerció la 
Regiduría treinta y cinco años. Al nombre de Fer- 
rando me atengo, supuesto que procede de un ins- 
trumento público, la renuncia, autorizado por el Se- 
cretario de la Corporación, en presencia de los Con- 
cejales sus compañeros, asistiendo él mismo al acto 



(1) Es el rio Moscas un confluente del Júcar, que entra en este 
por su izquierda, á media legua SO. de la ciudad, después de regar 
la parte meridional del término, donde abundan las huertas y don- 
de hubo antiguamente famosos lavaderos de lanas, para lo que se 
tenían por especiales aquellas aguas. Cruza el cauce del Moscas el 
camino de la Mancha por un puente, que debió creerse demasiada 
fábrica para tan corto caudal corriente; á lo cual 9 á lo extraño del 
nombre se debería el antiguo proverbio equívoco de que, en Cuen- 
ca hay umpuente para pasar moscas. 



LO gUE LES ES COMÚN. 67 

y firmando de su puño. Aun en ei relato de las actas, 
Lecho por diferentes manos, se le dice casi siempre 
Ferrando^ como á sus tocayos y compañeros Ferran- 
do de Urrútia y Ferrando de Caja. En el referido año 
1485 era el último de los Regidores en antigüe- 
dad, después de D. Pedro de Barrióntos, D. Luis Al- 
várez de Toledo, Antonio de Alcalá, Juan de Chin- 
chilla y Mingo Alvarez de Alcalá: en 1492 ya era 
el segundo, llegando más adelante á estar el prime- 
ro, después del Corregidor. 

Antes de este hallazgo habia divergencia acerca 
del cargo y posición que allí ocupaba, creyendo los 
más que desempeñó la alta magistratura de Corregi- 
dor de la ciudad. Esa equivocada opinión, por tantos 
seguida, provino déla palabra latina rector, que usó 
Anglería, mal interpretada y traducida. Se olvida- 
ron los que la vertieron al castellano de que en la 
decadencia del idioma del Lacio, en que hasta los 
nombres patronímicos y topográficos se latinizaban, 
el cargo de Corregidor se decia generalmente correc- 
tor, quedando mejor aplicado el de rector al propie- 
tario ó servidor de una Regiduría perpetua. Empero, 
sobre la razón de propiedad lingüística, tenemos el 
documento citado, en que textualmente se consigna 
lo cierto: que Ferrando era tal Regidor del concejo 
de Cuenca. Wifien y Boehmerya lo habían presen- 
tido, creyéndole un caballero independiente y rico, 
que no figura entre los Corregidores de Cuenca (1): 
mas á mí me ha cabido la fortuna de justificar de 
un modo indudable la posición verdadera del padre 
de los Valdés\ 



(1) Los Corregidores que suenan por aquella época son: Rodri- 
go de Cárdenas. =D. García del Busto. = 0. Gerónimo de la Bas- 
tida. =Martin de Porras. = El Licenciado Caballero. = D. Lorenzo 



68 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

No ha faltado quien sospeche y apunte, que el 
regidor Ferrando fué uno de los que se señalaron 
en Cuenca como adicto á la parcialidad de las Co- 
munidades de Castilla; mas lejos de hallarse com- 
probantes de ello, existen razones bastantes encon- 
trarlo. El alzamiento de los Comuneros en Cuenca 
fué bien débil en los diez meses que se sostuvo, 
de junio de 1520 hasta abril de 1521. Lo iniciaron 
personas de escasa representación, merced á las con- 
templaciones y flojedad de las autoridades y de los 
vecinos principales: pues aunque al comienzo se 
puso á la cabeza de la plebe amotinada tal vez por 
dominarla, D. Luis Carrillo de Albornoz, señor de 
Torralba y de Beteta, cambió muy luego arrepenti- 
do, uniéndose á los imperiales. 

Consta, en primer lugar, que el concejal Ferran- 
do de Valdés renunció su regiduría en favor del 
hijo Andrés, »á 20 de abril de 1520, dos meses antes 
de que estallase el pronunciamiento comunero en 
la ciudad de Cuenca. Sábese además, que en los diez 
meses de sedición no jugaron los Valieses en sen- 
tido alguno: ni se nombran entre los alzados, ni 
aparecen entre los perseguidos por aquellos, que lo 
fueron los regidores Juan Ortega, Tristan de la 
Muela y Cristóbal Vaquero. Otro hecho cierto es, 
que los comuneros conquenses quisieron residenciar 
á los procuradores de la ciudad Juan Alonso de To- 
ledo y D. Luis Pacheco, porque en las Cortes' de la 
Coruña de aquel año consintieron un impuesto, que 
habian rechazado otros representantes de las ciuda- 



Juárez de Mendoza. ^Gerónimo Piñan de Zúñiga.=D. Diego de 
Vargas y Carvajal, etc. En ninguno de los catálogos de Corregido- 
res conquenses se encuentra Ferrando de Valdés: está entre los 
Regidores del Municipio y entre los Procuradores á Cortes por la 
ciudad. 



LO QUE LES ES COMÚN. 69 

dados y villas; mientras que nada dijeron contra la 
gestión del procurador Ferrando de Valdés en las 
Cortos do Vailadolid de 1518. 

Nótese, por otra parte, que la comunidad tem- 
plada do Cuenca envió por representantes á la junta 
central de Avila {La Santa) al Licenciado Francis- 
co de Titos, á Juan de Guzman, á Juan de Olivares 
y á Fernando González de Alcocer; y á ser Ferran- 
do de Valdés de su parcialidad, habría merecido 
preferencia, así por su calidad, como por sus anti- 
guos servicios y experiencia política. Ni aun su hijo 
y sucesor Andrés debió comprometerse, porque si- 
guió pacíficamente en la regiduría años adelante, 
asistiendo á los acuerdos del Ayuntamiento y autori- 
zándolos con su firma. Finalmente, ni en el perdón 
general concedido á todo el reino hay exceptuados 
do la ciudad y provincia, ni en el especial otorgado 
á Cuenca se menciona Valdés alguno, ni en otra 
parte de aquel gran movimiento se los cita. Parece 
por tanto lo más creíble, que el padre de nuestros 
prohombres nada tuvo que ver con las comunidades 
castellanas, y- que debe ser invención ó error loque 
se le ha supuesto. Sabemos que D. Ferrando falle- 
ció en 1530 por el pésame que dio Erasmo á su 
amigo Alonso en julio del mismo año, consolándo- 
le de la pérdida del mejor de los padres, al propio 
tiempo que de la falta del gran protector Mercuri- 
no de Gattinara, muerto también por entonces: lo 
menos tenia D. Ferrando 70 años, pues era regidor 
en 1485, y no entraría en la»plaza sin ser mayor de 
edad. 

Igualmente me ha tocado averiguar, que los dos 
Valdés, de todos conocidos, Alonso y Juan, tuvie- 
ron más hermanos; otros tres cuando menos. Me 
habia llamado la atención una frase de Erasmo, en 



70 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

que congratulándose con Alonso y deseándole fe- 
licidades de todo genero, usa el genitivo gennano- 
rum tuorum, en plural (1); y perseverando en inda- 
gar, bailé por documentos auténticos que Andrés 
fué otro hijo de Ferrando, probablemente el primo- 
génito, que le sucedió en la regiduría y compró en 
1543 el sitio del jardín de la casa (2): que Diego, 
criado del mayordomo mayor del Emperador, cobró 
algunos salarios de su hermano Alonso y firmaba 
con este memoriales á S. M. (3); y que otra her- 
mana debia estar casada con Luis de Salazar, á quien 
apellidan su cuñado y por quien se interesan mu- 
cho (4). El hermano Jacoho de quien hablan á Alonso 
Maximiliano Transilvano en cartas de 1525 y 1528 
y Juan Dantisco en 1529 y del que igualmente se 
da por entendido el Secretario en 1527, con motivo 
de procurarle una canongía de Cartagena, sospecho 
que sea el mismo Diego, nombrado Jacoius en la- 
tin, porque sabida es la comunidad de origen de los 
nombres lago, Diago, Santiago, Jacobo, Jácome, 
Jaime, &c. Cuando menos fueron cinco hermanos 
hijos da Ferrando de Valdés. El adjunto árbol ge- 
nealógico contiene los conquenses de la parentela. 



(1) Carta de Desiderio Erasmo, fecha en Friburgo, á 13 de Ene- 
ro de 1530, dirigida á Alonso de Valdés. Véase en el núm. 60 del 
Apéndice. 

(2) Acta del Ayuntamiento de Cuenca, sesión del 20 de Abril 
de 1520. Documento núm. 1.° del Apéndice.— Contaduría de Hipo- 
tecas, cuaderno 1.°, fol. 36 vuelto. 

(3) Véanse las anotaciones de los Contadores de S. M. ala Real 
cédula dada en Toledo el 8 de febrero de 1526, y los memoriales 
al Emperador en 1528, Apéndice números 7 y 49. 

(4) Sentencias de vista y revista en la causa contra Luis de Sa- 
lazar, dadas en Granada en 1528, y memorial de los hermanos 
Alonso y Diego en 1529; documentos del Apéndice números 48 

y 49. 



ÁRBOL GENEALÓGICO DE LOS VALDÉS DE CUENCA. 



Pág. 70. 



Regidor y Procurador de Cuei 
1487.— 1506.— 1520. 



Andrés Je Valdés 

Regidor de Cuide 

1320.— 1527.— 1543. 



Diego de Valdés 

Criada de! Maijardarliü de S. M. 

1526.— 152S. 



Santiago de Valdés 

Aspirante a Canónigo de Cartagena 
152S. 



ALONSO DE VALDÉS 1532 

Secretario de C«rl„ s Y. 
1510.-152(1.— 1531. 



JUAN DE VALDÉS 1541. 

Autor del Dialogo de la Lengua 

1528.— 1541. 



Juan Alonso de Valdés 
Regidor ij Procurador de Cuenca 



Franc 


seo de Valdé 


, 


Capilla 


i de Felipe 
1562. 


11. 



Alonso Esteban de Valdés 
Ana de Valdés. 



Sebastian de Valdés 
Luisa Valera. 



Doña Constanza Valdés 

y Men !..za 1622. 



1596. Leonor Pareja Valdés. 
159S. Andrés Pareja Valdés. 
1602. Antonio Tareja Valdés. 



1545. Juan Valdés. 
1550. Gaspar Valdé 



1560. 


Anto 


lio Valdés. 


1562. 


Luí 


Valdés. 


1569. 


Juli 


Valdés. 



Doña Isaliel de Valdés 
(la Vieja) 



El CipU 





Jacoua de Alareon. 


1 Li 


isa de 


Alareon. 


L 


aura de 


Alareon. 



1516. Ana de Valdés 



1561. Maria de Valdés. 
1566. Caterina de Valdés.. 
1570. Ana de Valdés. 



n de Valdés Lorenzana 
Regidor de Cuenca. 
1620. 



Maleo de Valdés 

Regidor de Cuenc 

1652 



N. B. — El año antes del nombre indica el del nacimiento. 
Detrás del nombre expresa el año de la defunción. 



Entre los dos consortes el del casamiento. 

Y los años puestos al pié denotan los en que consta que existían los sugetos. 



LO QUE LES ES COMÚN. 71 

Al padre y hermanos referidos, positivamento 
cognados; á los regidores de Cuenca subsiguientes 
Juan Alonso (1), Andrés, Juan y Mateo, suceso- 
res en el mayorazgo; y á los muchos de la familia, 
mencionados en el registro de hipotecas y en los 
protocolos de la ciudad, debo añadir otros Valdéses 
que probablemente eran de la parentela. Ferrando 
de Valdós, caballero de la Orden de Santiago, ca- 
pitán de la guardia délos Reyes Católicos, que en 
1513 pasó á la guerra de Navarra y en 1520 se de- 
fendió heroicamente de mayores fuerzas francesas del 
mariscal Lapalice (2). Francisco de Valdés, capellán 
de honor del rey D. Felipe II, que era natural de la 
ciudad de Cuenca (3). Juan de Valdés, capitán del 
tiempo de Carlos V, que alcanzó gran sonadía en 
Italia por sus lances ruidosos, favor y riquezas; 



(1) El regidor Juan Alonso de Valdés se halló en las Cortes 
de Toledo en 1560, como procurador de Cuenca; cargo que tam- 
bién tuvo en las de Madrid de 1 563, en compañía de Juan del Co- 
llado. Ambos asistieron á las noventa y tres sesiones de este últi- 
mo cengreso, con poderes limitados que les impidieron votar cier- 
tos impuestos; pero se revocó luego la cláusula restrictiva á virtud 
de duros procedimientos del juez pesquisidor Licenciado Villaueta 
que, personado en Cuenca, formó causa al Concejo, prendió á los 
regidores y les hizo suprimir en el poder la limitación primera- 
mente puesta. 

(2) De este valiente militar Fernando de Valdés hacen grandes 
elogios Pedro Mártir de Anglería en sus Epístolas al marqués de 
los Vélez y de Mondéjar, y Gonzalo Fernández de Oviedo y Val- 
dés en sus Quincuagenas. 

(3) En la sala de mss. de la Biblioteca Nacional, R— 5 hay un 
vol. en fol. rotulado Varios de curiosidades, en el cual se compren- 
de: «Relación sumaria de todos los oficiales y criados de S. M. que 
están asentados y se libran por su casa de Castilla, que son los 
que paga el pagador Luis de Landa. Año 1562.» El tercero de los 
inscritos en la hoja 107 como capellanes dice: «Francisco de ualdés 
de cuenca. 



72 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

á quien se ha confundido no pocas veces con el Juan 
de nuestro asunto, y que acabó la vida con un sui- 
cidio terrible (1). Un señor Váleles promovido al obis- 
pado Elvense (Elvas) por quien preguntaba á Alonso 
Vicente Navarra en setiembre de. 1528, dudando si 
era pariente del Secretario. Alonso de Valdés, poeta 
alabado por Cervantes en la Galatea (2). Femando 
Valdés, gobernador del castillo de Milán en 1741, 
donde se condujo honrosamente, según los historia- 
dores italianos. Otro Alfonso Valdés, capellán de la 
Emperatriz, que esta señora recomendaba á su marido 
Carlos V en 1532 para que lo ascendiese á su cáma- 
ra, entiendo que pertenecía á la rama de Salas de 
Asturias y no á la de Cuenca, porque la recomen- 
dación se hacía á ruego del Obispo de Oviedo. 

Quien se fije en los nombres citados y por el 



(1) Este Juan de Valdés, español también, vivia en Roma en 
tiempos de Julio II (de 1503 á 1513) y cuentan que de resultas de 
un lance amoroso con una hija de un prepotente senador, se ar- 
rojo de una ventana ó de una torre, haciéndose pedazos. Así lo re- 
firió Valeriano Contareno en el libro De literatorum infelicitate, y 
lo han repetido otros, entre ellos Juan Fecht. El mismo, ó un to- 
cayo suyo, estaba en 1555 con el Emperador, según Isac Waltons 
en la vida de Jorge Herbert; y conversando con S. M. sobre dejar 
el servicio cortesano y entregarse á la vida contemplativa, supone 
que convinieron señor y vasallo en retirarse del mundo, como lo 
hizo Carlos V al monasterio de Yuste . Sea lo que fuere de estas 
historietas ó consejas, nada tienen que ver con nuestro Juan, á 
quien han querido aplicarlas; pues prescindiendo de la diferencia 
de caracteres, á la primera fecha era aun niño, y á la segunda lle- 
vaba trece años en el sepulcro. 

(2) En el libro IV del canto de Caliope hay estos cuatro versos, 
no muy armónicos con el lenguaje sublime del Ingenioso Hidalgoi 

«De Alonso de Valdés me está incitando 
El raro y alto ingenio á que del cante 
Y que os vaya, pastores, declarando 
Que á los más raros pasa y va adelante.» 



LO QUE LES ES COMÚN. 73 

sonsonete ó por capricho repare en los bautismales 
de los Valdés, echará do ver cómo se han repetido 
y abundan los de Fernando, A lonso y Juan. A poco 
que se reflexione se descubre que procede esa fre- 
cuencia de un mismo agente, de la propia familia. 
Representa esa homonímia el cariño y la vanidad de 
descendientes, que con repetir el nombre de mayo- 
res señalados figuran honrarlos comemorándolos; 
aunque de hecho pretendan honrarse á sí mismos, 
queriendo ser participantes de ajenas y pasadas 
glorias, llevando el nombre con que otros brillaron. 
Por eso, nada tiene de extraño que los padres de 
Juan Alonso cuando les nació, recordando los tim- 
bres de los ilustres escritores hermanos, reuniesen 
en un solo hijo entrambas memorias; hecho que no 
ha dejado de contribuir á la confusión de uno con el 
otro predecesor, habiendo muerto los dos en tierras 
lejanas. ¿Y quién sabe si el nombre de Julia, dado 
en 1559 en- la pila de San Juan de Cuenca, á una 
hija de Antonio Valdés, reflejaría un recuerdo res- 
petuoso y afectivo hacia la noble princesa Julia 
Gonmga, que en Ñapóles fué amiga entrañable, 
discípula aprovechada y digna Mecenas del Juan 
de Valdés, que apenas hacía 28 años que era di- 
funto? Porque en aquella fecha, ni eran conocidas 
generalmente las doctrinas pecaminosas del con- 
quense aludido, ni para los deudos de buen sentido 
y mucho corazón podían extinguir los afectos fami- 
liares las apreciaciones de los de fuera, caso de que 
ya las hubiese desfavorables. 

Si eran hermanos mellizos. 

La circulación de ciertos impresos por nuestra 
Península se hallaba limitada en los siglos últimos, 



74 NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

por el rigor que se ejercía en las aduanas fronteri- 
zas y por la necesidad de licencia para leer libros 
prohibidos, que se concedía á personas de confianza: 
el contrabando y las transgresiones de la ley eran 
el camino tortuoso y expuesto de adquirir obras de 
fuera, condenadas dentro, Bajo este régimen, los 
hombres de ciencia tenían dificultad en averiguar 
los hechos relativos á antepasados, de quienes se 
ocupara el Santo Oficio. Do aquí el fenómeno de ha- 
ber continuado hasta nuestros días la duda, de si 
Alonso y Juan de Valdés eran dos sujetos distintos, 
y si fueron ó no hermanos. Contemporáneos nues- 
tros han aclarado el hecho; pero otros contemporá- 
neos lo tenían aun embrollado (1). EISr. Pidal que 
escribió del asunto veinte y siete años ha, no se atre- 
vió á asegurar, sino meramente á suponer que Juan 
era hermano de Alonso; y D. Adolfo de Castro no 
ha más de veinte y cuatro años, proponía como 
cuestión académica, digna de discutirse, la siguien- 
te: «¿Fueron hermanos Juan y Alfonso de Valdés?» 
Incertidumbres son estas bien reparables, cuando 
iban tres siglos, desde 1538, que estaban impresas 



(1) Llórente en su Historia crítica de la Inquisición, después de 
poner por separado artículos de uno y otro escritor, vacila más 
adelante sobre si eran una sola persona, y pone en el tomo IV, ca-' 
pítulo 25, art. 1.° estas palabras.' «Fray Domingo de Rojas supone, 
»que el Valdés de que se trata (Juan) era el mismo que habia sido 
»secretario del Emperador. Yo lo he nombrado como distinto, por 
»que mis notas le llaman Alonso; pero si Fr. Domingo Rojas 
»dijo verdad, se llamaria Juan Alonso de Valdés.» Y todavía en el 
tomo XI, fol. 109. dice, que la obra del Aviso fué compuesta por 
Juan Alonso de Valdés, secretario de'l Emperador Carlos V. Mere- 
cen disculpa estas vacilaciones, atendiendo á que Llórente escribia 
lejos ya de los archivos y sin poder compulsar sus notas; pero se- 
guro de los nombres Alonso y Juan por él tomados, aunque no es- 
taba cierto si los dos nombres podian ser de una sola persona. 



LO QUE LES ES COMÚN. 75 

las cartas de Desiderio Erasmo y de Juan Ginés de 
Sepúlveda, entre las que las hay dirigidas separa- 
damente á cada cual délos hermanos, preguntando 
al uno pon la salud del otro, recomendando Alonso 
á Juan, y admirándose el parecido de entrambos. 
¡Cuan escasa y rara sería la lectura de estos libros! 
Y eso que si el de Erasmo estaba censurado, el del 
cronista era corriente. 

Tan recalcada dejó el filósofo de Roterdam la 
fraternidad de los Valdés, tan admirablemente pa- 
recidos en lo físico y en lo moral los dejó retra- 
tados, que su texto ha dado lugar á que estudios 
modernos los califiquen, no ya de meramente her- 
manos, sino de hermanos nacidos de un solo parto. 
¡Si seria extemporánea la cuestión propuesta por el 
escritor gaditano! He aquí las palabras de Erasmo 
á Juan de Valdés, en carta de 21 de marzo de 1529: 
«quando qu '¿deniego vos tan gemellos pro único habeo 
»non pro duobus.» Los señores Usoz y Wiffen son 
los primeros que, reparando en la frase copiada, han 
dado á gemellos la significación de mellizos: han 
traducido de este modo el pasaje de Erasmo: «pues 
»para mí, no sólo sois gemelos, sino que os concep- 
túo por una sola persona, mas bien que por dos 
»cuerpos.» Esta misma interpretación acepta el Doc- 
tor Boehmer, en su reciente y apreciabilísima obra. 

Respetando yo, amén del saber de estos tres es- 
critores coetáneos, los especiales estudios que del 
asunto han hecho, su sagacidad exquisita y el fer- 
vor de secta con que han dilucidado las cosas de 
los Valdés, me atrevo á disentir en este punto de 
su autorizada opinión. La palabra latina gemcUi, en 
plural, por más que admita la acepción de mellizos, 
tiene también y más comunmente la de semejantes 
ó muy parecidos, y así la han usado entre otros clá- 



76 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



sicos Horacio y Marcial. Me inclino, pues, á creer 
que los dos hermanos fueron semejantes en su as- 
pecto y condiciones, parecidos en cuerpo y alma, y 
no hermanos mellizos, por las razones que voy á 
exponer. 

Juan de Valdés habia escrito á Erasmo, excu- 
sándose de su anterior silencio, y el anciano respe- 
table le responde cortés y cariñoso, que no se apure 
por eso; pues cuando recibe carta de cualquiera de 
los hermanos (y la habia recibido de Alonso), la 
considera como de entrambos, del mismo modo que 
al dirigirse •epistolarmente al uno, entiende que es- 
cribe también al otro; toda vez (esta es mi traduc- 
ción) que siendo como sois tan semejantes, os con- 
sidero como una sola persona, y no como dos. Por 
donde se ve, que para el razonamiento de Erasmo 
ninguna necesidad hay de dar al gemellos la signi- 
ficación de mellizos; antes por el contrario, eran ex- 
cusadas las semejanzas que aduce, á existir la potísi- 
ma de ser dos medios de un parto. 

Al entender de esta manera las expresiones del 
teólogo holandés, tengo presente otra carta suya á 
Juan, fecha en Basilea el 1.° de Marzo de 1528, en 
la que, hablan dolé de lo mucho que debe á su her- 
mano Alonso, y de que está obligado á estimar 
cuanto le pertenece, añade: «Tu vero ut audio sic 
ynllum refers et corporis specie et ingenii dexterita- 
»te, ut nonduogemelli, sed ídem prorsus homo videri 
vpossitis.» Lo entiendo así: «Según cuentan, tú de 
»tal modo lo representas tanto en la forma corpo- 
ral, cuanto en la destreza de ingenio, que podéis 
» parecer, no dos gemelos, sino enteramente un mis- 
amo hombre.» Si en virtud de las semejanzas del 
cuerpo y del ánimo podían parecer gemelos, lo que 
se sigue es, que no lo eran en el sentido de mellizos, 



LO QUE LES ES COMÚN. > 77 

sino en el de semejantes: era tanto su parecido fí- 
sico y moral, que pudiera creérselos dos medios, y 
hasta un solo hombre. 

Tengo también en cuenta la carta que Sepúl ve- 
da dirigió á Alonso desde Roma, en 26 de Agosto 
de 1531, con motivo de haberle éste recomendado, 
que si su hermano Juan se le presentaba, lo recibie- 
ra como si fuera él mismo, «¿Puedo yo, le contesta, 
» recibir de otra manera al que cuando le veo me 
aparece que propiamente te estoy viendo á tí , ora 
«permanezca parado, ora esté andando, ya calle, ya 
» hable, ya, en fin, haga algo ó deje de hacerlo? Y 
»lo que más me admira, que se parece á tí, no sólo 
»en su aspecto, sino que también en su instrucción , 
» carácter, costumbres y estudios, tanto que muchas 
» veces me parece que eres tú y no tu hermano (1).» 
Meditando estas frases, naturalmente se piensa, que 
al detenerse Juan Ginés en tantos parecidos y se- 
mejanzas personales, calla lo de mellizos, y le llama 
hermano á secas, imagen del otro en estatura, ros- 
tro, voz y manejas, y tan semejantes , que costaba 
trabajo distinguirlos, no viéndolos juntos. ¿Cómo se 
habia de extrañar tanto Sepúlveda del parecido, ni 
á qué gastar palabras en representarlo, si con decir 
sois mellizos excusaba lo demás? Si Alonso y Juan 
hubieran nacido ae una ventregada, como entonces 
sedecia,mejorlo supiera Juan Ginés, que Erasmo, y 



(1) An ego possum aliter eum recipcre, quem cum video, sive stet, 
sive incedat, sive taceat, sive loquatur, quidquid denique hagat, vel 
non hagat, te ipsum videre puto? Et quod cst non minus admiralione 
dignum, non solum facie, scdetiam doctrina, ingenio, mcribus , studiis 
ipsis te usque adeo refert, ut tu ipse, non frater tuus esse ctiam adque 
etiam videatur. — \ Qué admirablemente cuadraba en la última frase 
el gemellus tras del frater tuus, si hubieran sido hermanos me- 
llizos! 



NOTICIAS DE LOSWALDES. 



no era cosa de divagar en similitudes, sino llamar- 
los por su propio nombre de medios, gemelos ó me- 
llizos. El mismo Alonso, escribiendo al amigo Tran- 
silvano en 12 de Marzo de 1527, usa el gemelos en 
el propio sentido de semejantes; pues hasta trata 
con este nombre de gemelo al dicho Maximiliano, 
que ningún parentesco tenía con ól, sino el afecto 
común y la similitud de condiciones, Adolfo de Cas- 
tro, después del extraño tema de su primer Apéndi- 
ce, únicamente deduce, en esto le sigo, que Alonso 
tuvo un hermano, semejante á ól en la erudición y 
en las opiniones. 

Otras consideraciones me indican el diferente 
nacimiento de los hermanos. Alonso empieza á 
figurar antes que Juan: en 1520, aquel se cartea ya 
con respetables maestros, hablando de asuntos- gra- 
vísimos; era empleado en la cancillería y corte im- 
perial y protegía á los suyos; lo cual revela que era 
mayor de edad. Juan no aparece en la escena has- 
ta 1528, y los hombres graves que le tratan le ape- 
llidan muy joven. ¿Cuáles tu opinión sobre el inge- 
nio del joven? pregunta Desiderio Erasmo á su ami- 
go Alonso de Valdés: prueba de que e\ hermano 
por quien pregunta tenia menos años que el pre- 
guntado, que también merecía el dictado de joven 
de parte de un anciano que contaba más de sesenta 
navidades. 

La misma diferencia de edad deduzco de la ge- 
neralidad de los actos y sucesos de la vida de cada 
uno: reconociéndose que Juan pedia consejos á Eras- 
mo sobre sus estudios, cuando ya Alonso era secre- 
tario del César ; y que aquel era dirigido , patroci- 
nado y gobernado por su hermano, cuya influencia 
le sostenía en los palacios y cortes en que pasó sus 
mejores dias. Confirman estas inducciones mías las 



LO QUE LES ES COMÚN. 79 

palabras del amigo de entrambos hermanos, el per- 
seguido Francisco de Enzinas, pues dice de Juan 
que hábia sido muy bien educado en la escuela del 
hermano. (1) 

Finalmente, acaba de seducirme la idea de que 
los hermanos tenían edad diferente, el que el óbvi- 
to respectivo, con nueve años de intermedio, se 
compagina muy bien con la separación que he su- 
puesto en los nacimientos. Alonso murió el prime- 
ro, de buena edad aun: Juan debió fallecer todavía 
más joven, según los pormenores que nos dan au- 
tores italianos y el proceso de Carnesecchi. Por mis 
cálculos, el mayor llevaba once años (1490-1501) á 
su hermano; pero como aquel sucumbió nueve años 
antes que este otro (1532-1541) , aún vivió Alonso 
dos años más que su hermano menor. No puedo 
alegar prueba decisiva en pro de este juicio: me 
guían conjeturas, que pesan en mi ánimo, y dejo al 
tiempo y á los estudiosos la resolución definitiva 
del problema. Un feliz descubrimiento de papeles 
ignorados, acaso venga un dia á darme la razón ó 
á evidenciar que he discurrido mal. 

Semejanzas* 

No he de cerrar este capítulo sin pararme un 
momento á fijar la atención en otros hechos que in- 
dican comunidad de ideas y tendencias en los dos 
héroes de mi historia. Estudiando las cuestiones 
bajo todos sus aspectos, y á.los hombres en diferen- 
tes situaciones, es como se puede el escritor acercar 



(1) Joanncs Valdcsius, qui in disciplina fraterna proeclare instruc- 
tus. — Memorias de Francisco de Enzinas, por Mr. Campan, tomo II, 
página 154. 



80 NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

al conocimiento de lo cierto. ¿En qué otras cosas se 
asemejaban los hermanos? 

Tenian ambos conocida predilección á conversar 
y dialogar; pues los más de sus escritos los acomo- 
daron á ese género de composición, propio de ca- 
racteres comunicativos, que cuentan con palabra fá- 
cil é insinuante , y que saben agradar y persuadir, 
inspirando confianza á los mismos que subyugan 
convenciéndolos. Diálogo entre Lactáncio y un Ar- 
cediano: Diálogo entre el dios del infierno Mercurio, 
y ei barquero de los reprobos Carón: Diálogo entre 
Valdés y sus amigos acerca de la lengua castella- 
na: Alfabeto cristiano , conversación entre Valdés 
y Julia Gonzaga; son las principales obras que re- 
dactaron. Las demás, aunque en distinta forma, 
participan del estilo claro, sencillo, familiar y do- 
cente, peculiar de quien dialoga con el lector, atra- 
yéndole á las propias convicciones. Natural pare- 
ce esta comunidad de gustos y de aptitudes en 
hermanos, en tantos puntos semejantes, de educa- 
ción análoga y que estuvieron juntos mucho tiem- 
po en cordial y santa fraternidad. 

Ambos vivieron y murieron célibes; y aunque 
con relaciones femeniles de amistad y trato íntimo, 
aunque notoriamente se comunicaban con señoras 
distinguidas por su belleza y talento, jamás dieron 
motivo á nadie á que pusiera en duda su castidad ó 
la rectitud de su conducta ejemplar ' é intachable. 
Su moralidad, su austeridad de costumbres y la 
fama de hombres probos y buenos, pasaron como 
verdades notorias entre afectos y adversarios. Lo 
mismo en la opinión de las clases elevadas, que en 
el concepto común del vulgo, en todas las jerar- 
quías sociales eran tenidos por hombres tan virtuo- 
sos como capaces. 



LO gUE LES ES COMÚN. 81 

Prendas de estima en uno y otro hermano, la 
templanza en los apetitos, la dulzura de carácter, 
la suavidad del genio y la sinceridad en el trato. 
Ni los que disentian de sus opiniones singulares, 
ni los que las consideraban como un promedio bas- 
cular filosófico-cristiano, ni los mayores contrarios 
de su doctrina, que los miraban como tocados de 
herejía, se atrevieron á murmurar de su conducta 
privada: todos los tuvieron por personas morigera- 
das, estimables y dignas de respeto. ¡Premio de- 
bido á quien se conducía discretamente, trataba con 
afabilidad y procuraba con amor el bien de sus se- 
mejantes! 

Mucho puede haber de exagerado por el entu- 
siasmo de escuela en los elogios que les tributan 
escritores contemporáneos, afectos ala reforma; pero 
del conjunto de los actos de los Valdés, de sus máxi- 
mas conocidas y de la voz común de cuantos los 
juzgan, sale el convencimiento profundo de que así 
Alonso como Juan fueron de conducta apacible, 
templada, dulce, compasivos y afectuosos, hasta el 
punto de no haber dado ocasión á disputas enojosas, 
á quejas fundadas ni supuestas. Aun los que los 
creian extraviados en doctrina religiosa y los mi- 
raban como sospechosos en la fe, respetaron su hon- 
radez y confesaron su bondad: ¡distinción que pocos 
alcanzaron entre las capacidades de aquel tiempo de 
compromisos, pasiones y borrascas! 

Buena prueba es de que en ambos abundaban se- 
mejantes estimables prendas, que Alonso en Espa- 
ña, Flan des y Alemania y Juan en Italia fueron 
estimados de personas que valían en la sociedad por 
su ciencia, riqueza y virtudes; lo mismo en las ele- 
vadas regiones aristocráticas, que en la clase general 
del pueblo; así entre los necesitados de medios de 

6 



82 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

vivir, como entre los que habian menester alimento 
del espíritu, enseñanza y consuelos. Es decir, que 
les fueron comunes á los hermanos las prendas más 
preciadas en el mundo, las virtudes por donde se 
camina al empíreo: caridad, fe, perseverancia y ab- 
negación. 

Hasta en lo breve se parece la vida de los dos 
hijos señalados de Ferrando de Valdés, entre los 40 y 
42 años de existencia; temprano fin, que hace pen- 
sar, si la historia do los ascendientes ó males con- 
génitos, ó la propia organización y trabajos pudieron 
engendrar causas de esa mermada peregrinación. 
Del padre sabemos que llegó á longevo; mas faltan 
noticias de la madre y ascendientes de una y otra 
línea. Poquísimos datos seguros nos quedan tam- 
bién de la constitución física de nuestros Valdés; 
pero bien puede calcularse que su complexión tenía 
más de pobre y delicada, que de robusta. La palidez 
y repugnancia, que el apasionamiento de Castiglione 
veia en el rostro de Alonso, y la delicadeza y debi- 
lidad que Caracciolo y otros notaban en Juan coin- 
ciden en ser indicios de una naturaleza achacosa y 
enfermiza, presagio de no alcanzar la ancianidad. 
Si á esto se añade que la energía del espíritu que 
ambos poseían, suele ser proporcionada á la flojedad 
del cuerpo, máxime cuando la actividad mental se 
gasta en ideales gloriosos y en elucubraciones ce- 
lestes, abstracciones de las miserias mundanales; 
encontraremos un caso más de que las facultades 
intelectuales muy desarrolladas, crecen á expensas 
del hombre físico. 

No deben ser exactas las noticias de los que pro- 
penden á pintarnos á Juan con rasgos fisionómicos 
un tanto bellos, ni menos debe ser verdad la fealdad 
que se atribuye á Alonso; los primeros tiñeron el 



LO QUE LES ES COMÚN. 83 

pincel en La paleta graciosa de la fina amistad; y el 
segundo mojó la pluma en tinta crasa que multi- 
plicó las sombras y los puntos negros. Repetida- 
mente nos han dicho Erasmo y Sepúlvedasu admi- 
rable parecido, y que apenas se les podia distinguir; 
luego los Valdés eran tan semejantes en su aspecto 
exterior corporal, como lo eran en condiciones mo- 
rales; parecian mellizos, y lo que es más, parecian 
una sola persona, un mismo hombre. 

Expuesto lo que á los hermanos Alonso y Juan 
de Valdés puede aplicarse por igual, examinaré 
por separado la vida y hechos peculiares de cada 
uno. 



ALONSO DE VALDÉS. 85 



CAPÍTULO SEGUNDO. 



ALONSO DE VALDES. 

De los autores que expresamente han hablado 
de este parsonaje, la mayoría escribe su nombre 
Alfonso: algunos usan indistintamente la sinoni- 
mia de Alfonso y de Alonso: uno sólo, que bebió en 
mejores fuentes, le llama seguro Alonso. Con deli- 
beración he adoptado esta última forma del nom- 
bre bautismal, porque es la genuina que tenia y 
usaba (1). 



(1) Doce escritores se han ocupado más especialmente de nues- 
tro paisano: de ellos, cuatro en el extranjero (Burigni, Rigaudierc, 
Guardia y Wiffen) y dos en nuestro país (Gayángos y Adolfo de 
Castro), le nombran Alfonso: tres emplean promiscuamente ya el 
Alfonso, ya el Alonso (Gallardo, Pidal y Boehmer): Llórente es el 
único que pone siempre Alonso, tomado de los Archivos inquisi- 
toriales. 

Los sobrescritos de las cartas que recibió iban dirigidos á Alon- 
so de Valdés, sin excepción alguna: cinco instrumentos públicos, á 
saber, un testimonio y cuatro Reales cédulas, relativos á su perso- 
na, le llaman constantemente Alonso: y en cinco firmas suyas en 
castellano, que se conservan, puso Alonso. 

Como en latin, que era su lengua oficial, suscribia Alpkonsus, 
y el uso hace sinónimos ambos nombres derivados de este, se ex- 
plica bien la divergencia notada; pero siendo lo rigurosamente 
cierto, que los demás le decían y él se llamaba Alonso, sigo su pro- 
pia ortografía . 



86 NOTICIAS DE 

Queda dicho en el anterior capítulo, que este 
español notable fué natural de la ciudad de Cuen- 
ca, capital de una provincia de Castilla la Nueva, 
sede episcopal de las cuatro más ricas de España; 
sufragánea de la metrópoli primada de Toledo; dote 
estimadísima de Reinas en los siglos medios, cuya 
señalada conquista sirvió de era en la fecha de los 
instrumentos públicos; residencia de un tribunal 
del Santo Oficio, que abarcaba su obispado y el de 
Sigüenza con el priorato de Uclés, llave y punto 
estratégico, por su situación, en la frontera de Cas- 
tilla, contra las de Aragón, Murcia y Valencia; 
cuna de tantas eminencias en la milicia, en las 
ciencias y artes y en la literatura; rica en ganade- 
ría, maderas, minas y variedad de productos na- 
turales; y señalada últimamente por sus desgracias 
en nuestras discordias civiles. 

Fué Alonso uno de los hijos del propietario y 
noble vecino de la ciudad Ferrando de Valdés, y 
hermano del aun más célebre Juan de Valdés, á 
quien como más joven que él guió en los estudios y 
y posiciones. No consta la fecha de su nacimiento, 
aunque puede colegirse ¿leí conjunto comparado de 
sus actos y sucesos, que vino al mundo por el año 
1490, pocos más ó menos; hallándose su padre esta- 
blecido en Cuenca, donde disfrutaba mayorazgo, 
nobleza y fortuna, desempeñando una regiduría del 
ayuntamiento. Don Ferrando conservó esta plaza 
hasta 1520, y lá vida le duró hasta 1530: la in- 
fausta nueva del fallecimiento debió recibirla el hijo 
en Italia, viajando con el Emperador. 

s 

Carrera literaria. 

Es probable, aunque no consta, que recibiese la 
primera educación en la casa paterna y en su pue- 



ALONSO DE VALPI S. 87 

blo natal, que de antiguo tuvo buenas escuelas; y 
hay quien asegura que dirigió su educación el pro- 
fesor italiano Pedro Mártir de Anglería (1), qne 
desde 1482 ejercía en Castilla el cargo de maestro 
de caballeros nobles. Pienso que este educador mi- 
lanos debió alcanzar á dar también alguna lección 
ai padre Ferrando de Valdés; pues hablando An- 
glería con su discípulo el marqués de los Vélez del 
conquense Fernando, dice: al que conocéis segura- 
men'e; como si hubieran sido compañeros de estu- 
dios. A Alonso hubo de conocerle y doctrinarle en 
la corte de Valladolid, cuando contaba de 15 á 20 
años (1505 á 1510); tal vez le llevase allí el padre 
cuando fué á las Cortes de 1506, como procurador 
por Cuenca. Ello es, que años después ya se corres- 
pondía con el preceptor, llamándole cariñosamente 
suyo, quien tenia del joven conquense una venta- 
josa idea y las más halagüeñas esperanzas. 

Los estudios mayores opinan varios biógrafos 
que los hizo en la nueva escuela que el cardenal 
Jiménez de Cisneros acababa de fundar en Alcalá 
de Henares, hoy refundida en la Universidad 
central.de Madrid: mas los papeles de aquel liceo 
no alcanzan á los años en que allí pudo estudiar. 
Esta falta do los asientos más antiguos compluten- 
ses nos priva de conocer los cursos y grados acadé- 
micos de muchos españoles insignes, hijos de tan 
fecunda madre de las ciencias, distinguida sobre 
todo en las eclesiásticas, cuyos maestros y discípu- 
los alardeaban la universalidad de sus conocimien- 



(1) Wiffen expresa que Pedro Mártir de Anglería dirigió la 
educación de los dos hermanos. Rigaudiere y otros únicamente 
dicen que Alonso fué amigo del maestro milanés. Fué sin duda 
ambas cosas, discípulo primeramente y amigo después. 



88 NOTICIAS DE 

ios teológicos en las renombradas Alfonsinas (1). 
Tengo algún recelo de que Alonso visitase, por 
más ó menos tiempo, las aulas de Bolonia; y me 
fundo en la tradición conquense de que los Albor- 
noces, compatronos del colegio que allá fundó su 
deudo el Cardenal Gil de Albornoz, concedieron 
una veca de gracia á uno de los hermanos Valdés; 
y en lo que leo en carta de Juan Ginós de Sepúlve- 
da, cursante bolones, que trata á Alonso de compa- 
ñero de estudios. Desgraciadamente entre los asien- 
tos antiguos del colegio español de San Clemente 
de Bolonia, y los de aquella Universidad, nada ha 
parecido de los Valdés: únicamente se hallan en el 
archivo del primero, dos actas de admisión en aquel 
tiempo; una, Alfonso Carrillo de Albornoz, con- 
chensis, 1500; y otra, Franciscus Villamccva et 
Xuarez, conchensis, 1531. Como no existe seguida 
la serie de colegiales y hay bastantes huecos y fal- 
tas, no es posible convencerse de si algún Valdés 
fué ó no alumno de Bolonia. 



Muchas y graves dificultades se ofrecen al tra- 
tar de señalar la facultad de ciencias á que Alonso 
se dedicó; aunque entonces únicamente solian se- 
guir los jóvenes las que se decian de pane lucrando, 
ó carreras de porvenir: Teología, Leyes, Cánones y 
Medicina. Creen algunos, que estudió instituciones 
teológicas en la Universidad predilecta de las cien- 
cias eclesiásticas; opinando otros que siguió el de- 
recho canónico y aun la jurisprudencia civil; incer- 
tidumbre en que no ha influido poco la confusión 
del uno por el otro hermano semejante. Si se han 



(1) Actos de multitud de cuestiones, á veces de toda la teolo- 
gía, que para recibir el grado de Doctor, se celebraban en la capi- 
lla del Colegio de San Ildefonso, de donde les vino el nombre. 



ALONSO DE VALDKS. 89 

cambiado los nombres, sus cargos públicos y sus 
obras, ¿por qué admirarse de que se trastruequen las 
asignaturas y grados académicos? 

Las primeras noticias, casi contemporáneas, que 
nos dan idea concreta de la profesión de Alonso de 
Valdés proceden de las obras de Erasmo, publica- 
das en Basilea en 1538, á los dos años de fallecido 
el autor, y á los seis de la muerte de Valdés. Allí 
se insertaron cartas dirigidas á ambos hermanos y 
en el índice se lee lo siguiente: Alphonsus Valde- 
sius Theologice professore et ecclesiastce Burgis, Ca- 
roli Imperatoris Secret. Otra edición de las obras 
erásmieas heclia en Lyon el año 1703, dice lo mis- 
mo más correctamente: Alphonsus Valdesius Theo- 
logice professor et ecclesiastes Burgis Caroli Impe- 
ratoris a secrelis. Juan Techt en el Suplemento de 
la historia eclesiástica, añade la calificación de pre- 
dicador: Alplionsus Valdesius, Joannis germanus, 
theologice professor et concionator< 

Con estos ú otros fundamentos, el historiador 
M'Crie y el literato Sr. Pidal han dicho resuelta- 
mente que Alonso era clérigo; y como tal aserto 
choca con otras autoridades y citas atendibles, es 
conveniente dilucidar el punto y justificar por qué 
la opinión de aquellos me parece la más probable, 
casi cierta. Téngase presente, ante todo, que son 
muy repetidos los casos de haber atribuido á un her- 
mano lo que correspondía al otro, y que para discer- 
nir en estas confusiones hay que apelar á los datos 
más antiguos y mejores, y á la más severa crítica. 

En el Diálogo de las cosas acaecidas en Roma él 
año 1527, discutiendo el interlocutor Lactáncio 
(Valdés) con el Arcediano del Viso, sobre los falsos 
juicios del vulgo, este eclesiástico dice á su colo- 
cuente: «por ser, vos, mancebo y seglar y cortesano, 



90 NOTICIAS DE 

aseria bien dejarlo á lostheologos (1):» lo que pare- 
ce excluir que Valdés fuese eclesiástico. Aún más 
claramente se expresa Alonso en la carta dirigida 
al Nuncio apostólico, en defensa del citado Diálogo, 
pues estampa estas palabras: yo no soy ni pretendo 
ser teólogo (2). 

Sin embargo de asertos, al parecer tan termi- 
nantes, conviene observar dos cosas: que el Diálogo 
de Lactáncio, obra en su origen de Alonso, sufrió 
en manos del hermano Juan, antes de salir á luz, 
diferentes alteraciones y añadiduras: y que muy 
bien el autor, escondido bajo el anónimo, pudo decir 
lo que dijo, con referencia á uno ú otro hermano, ó 
porque no eran clérigos, ó por estudiado disimulo. 

Y en cuanto á la epístola de Alonso al Nun- 
cio, no solamente cabia, sino que era muy propio 
de la reconocida modestia del autor, el no presumir 
de teólogo, aunque tuviese grados de tal, y mucho 
más le cuadraba el relato siendo canonista. 

Hay más todavía. Wiffen y otros escritores han 
creído que Alonso fué jurisconsulto, profesión que 
más comunmente se da á Juan: divergencia que, 
sóbrelas confusiones indicadas, no se puede deslin- 
dar por los estudios y escritos á que entrambos se 
dedicaron. Ni deja de complicar las dudas y dificul- 
tar conclusión segura aquella época revuelta, en 
que las cuestiones religiosas ocupaban y preocupa- 
ban á la mayoría de los hombres de letras, aun 
siendo profanos, y en que personas eclesiásticas ejer- 
cían cargos civiles déla administración del Estado- 



(1) Diálogo de Lactáncio y un Arcediano, edición de Usoz de 1850, 
á la pág. 376. 

(2) Carta de Alonso de Valdés al conde Baltasar Castiglione. 
Apéndice, núm. 33. 



ALONSO DE VALDÉS. 91 

Por mediación de mi compañero y amigo Don 
Carlos Ramón Fort, ha reconocido antecedentes en 
la iglesia catedral de Burgos, el ilustrado canónigo 
de la misma Don Faustino Sáez Muñoz; pero ni en 
las actas capitulares, ni en los catálogos de las ca- 
pillas, ni en las relaciones del cabildo eclesiástico 
con el Ayuntamiento, que por aquel tiempo eran 
muy amistosas, se ha logrado hallar rastro alguno 
de Alonso de Valdés. Con todo, no pudiéndose des- 
preciar las calificaciones de eclesiastes Bicrgis, que 
le dieron conocedores de sus relaciones íntimas con 
Erasmo, calientes aun las cenizas de entrambos, y 
teniendo en cuenta el afecto que al conquense pro- 
fesó el cardenal de Burgos D. Diego López de Men- 
doza y Zúñiga, parece vislumbrarse lo que debió 
ocurrir y dar margen á las encontradas creencias. 

Siempre han existido casos, y en aquel tiempo 
eran muy frecuentes, de que literatos de carrera 
civil y seglar sin orden sacro, ó cuando más, con 
la preparación de prima tonsura, poseyesen uno ó 
más beneficios eclesiásticos, simples, prestameras, 
pensiones sobre mitras, &c, y no es inverosímil 
que Alonso fuese uno de tantos agraciados con renta 
en la diócesi de Burgos. Tales tonsurados, aunque no 
llegasen á órdenes mayores, eran tenidos por cléri- 
gos de corona, y en algunos obispados los diezmos 
que adeudaban se clasificaban de diezmos de coro- 
nados y eran privativos de la mitra. 

Ello es que Alonso de Valdés se dedicó con pre- 
dilección á la composición latina, lengua peculiar 
de la iglesia Romana; que tuvo muchas relaciones 
con prelados, altos sacerdotes, distinguidos teólogos, 
y que se aficionó á las cuestiones morales y asuntos 
religiosos, aun más de lo que pedían las generales 
tendencias y el movimiento de la época. Sacó ade- 



92 NOTICIAS DE 

más sus adelantos de los escritos de Erasmo de Ro- 
terdam, que leía con admiración y aceptaba entu- 
siasmado. Se ocupó con fervor del cisma naciente; 
tuvo intimidad con reformistas notables, aunque 
templados, y patrocinó con interés excesivo al pen- 
sador holandés y sus escritos; hechos todos, que 
apenas se conciben en un mero seglar, mientras 
que tienen natural explicación en un teólogo ó ca- 
nonista. ¿Ni cómo el Emperador y sus consejeros 
le hubieran encargado arduas comisiones en el país, 
y cerca de los corifeos disidentes de fuera, si él no 
fuese muy versado, competente y de notoria autori- 
dad en materias dogmáticas y en cuestiones de fe y 
de disciplina? 

No puede resolverse de un modo satisfactorio 
cuál fué la carrera literaria 3^ profesión que tuvo el 
prohombre de quien se trata; pero tengo por proba- 
bilísima y fundada la creencia de que, si no llegó á 
ser clérigo de mayores órdenes, fué al menos ini- 
ciado en los preliminares del sacerdocio, muy de- 
voto de los estudios eclesiásticos y de positiva inte- 
ligencia en los asuntos propios de la Religión y de 
la Iglesia. Concluyo este párrafo citando á un tes- 
tigo de excepción, que no se me podrá tachar. El 
cronista Sepúlveda en carta que escribió á Alonso 
desde Roma el 26 de Agosto de 1531 , aceptando 
gratamente los motivos que justificaban su mutua 
amistad, cita entre otros la mancomunidad de es- 
tudios (communitas síwliorum); y sabido es que 
Juan Ginés había estudiado en Bolonia ciencias ecle- 
siásticas, y era capellán del Emperador. 

Cargos públicos. 

La primera ocupación oficial que se menciona 
tuviese Alonso de Valdés, consiste en una misión 



ALONSO DK VALDÉS. 03 

á Alemania hacia eL año de 1516, dos antes de que 
sonara el estallido deLutero. Acaso se le envió á to- 
mar datos para informar á nuestros prelados de los 
primeros movimientos del cisma, y acaso con este 
motivo conociese allí á Mercurino Arborio de Gat- 
tinara, barón de Ozani y de Terrícole, que vino á 
España en 1518 de Gran Canciller del imperio, en 
la vacante que dejó el Canciller Sauvage, muerto 
aquel año en Zaragoza. Mercurino era un señalado 
estadista, gran jurisconsulto, de 53 años, y como 
piamcntés, paisano y amigo de Pedro Mártir de 
Anglería. Al rodearse de auxiliares para su vasto y 
complicado cargo echó mano de alemanes, flamen- 
cos ó italianos entendidos en los negocios: la casi 
única excepción que hizo fué llevar al castellano 
Alonso cerca de sí, sabedor de su capacidad y vir- 
tudes, por las recomendaciones que le hicieron el 
referido Anglería y el obispo de Cuenca D. Diego 
Ramírez. 

Hasta el año de 1520 no aparece Alonso de 
Valdés en el teatro del mundo, ni por instrumen- 
tos públicos, ni por documentos privados. En el 
viaje que la corte Imperial hizo á Flandes y la Baja 
Alemania dicho año de 1520 y el siguiente de 1521, 
iba nuestro conquense, de quien tenemos tres cartas 
en el epistolario de Pedro Mártir, una de Bruselas, 
otra de Aix-la-Chapelle (Aquisgram) y otra de 
Worms. Allí, en el foco mismo de la disidencia 
religiosa, conoció las aspiraciones atrevidas de los 
protestantes y á varios de los corifeos del alzamiento 
y presenció la quema de los libros de Lutero. El 
conocimiento que alcanzó de aquel cisma incipiente 
y el tino y discreción con que de él juzgaba, moti- 
varon su vuelta á España en 1522, mientras Car- 
los V fué á Inglaterra, para informar á nuestros 



94 NOTICIAS DE 

hombres de gobierno y prelados de la gravedad de 
los sucesos y de los medios de conjurar la tempes- 
tad. No volvió á salir de la Península hasta 1529, 
pues le encontramos redactando y autorizando do- 
cumentos en España por todo este tiempo. 

En el primer arreglo de la Cancillería imperial 
queGattinara hizo el año 1522, ya vemos figurar en- 
tre los escribientes ordinarios de plantilla á Alonso 
Valdés, el penúltimo de los siete nombrados y el 
único español. Dos años más adelante aparece ya 
distinguido con una muestra de confianza del jefe 
Mercurino; pues este le dio el encargo de redactar 
las nuevas Ordenanzas de la Cancillería, que exis- 
ten originales de su letra, con el sello y firma del 
Gran Canciller y la de Alonso de Valdés. Aquí ya 
figura nuestro joven empleado en mejor posición 
oficial , porque está designado con los dos caracteres 
de Registrador y de Contrarelator. Tales fueron los 
primeros destinos públicos que desempeñó. 

Andando el tiempo se le ve designado con los tí- 
tulos de Secretario del Gran Canciller (1525), Se- 
cretario sin otro calificativo, Secretario ordinario, 
Secretario del Emperador, Secretario parala corres- 
pondencia y cartas latinas (1526) y Secretario de 
Estado (1): lo cual ha dado ocasión á cuestiones. 

D. Pedro José Pida!, fundado en el pió del papel 
impreso sobre la batalla de Pavía, pensaba que 
Alonso únicamente habia sido Secretario de Gatti- 
nara y no del Emperador: mas la verdad, documen- 
talmente demostrada, es esta. Entró de adicto al 
Gran Canciller: se le nombró escribiente después: 
luego Registrador y Contrarelator de la cancillería 



(1) El Embajador inglés Cammer le llama en sus comunicacio- 
nes de 1532 Secretario principal del Emperador. 



ALONSO PE VALÍ» s. 05 

imperial: después Secretario del Gran Canciller: 
más adelante Secretario del Emperador: luego Se- 
cretario especial de la correspondencia latina; y úl- 
timamente, Secretario de Estado del Emperador y 
de su Consejo. En el Apéndice pueden verse las Or- 
denanzas de la Cancillería, escritas en 26 de Agosto 
de 1524 por Valdés mismo, y la Real cédula da 8 
de Febrero de 1526, de la que resulta: que ausente 
el encargado de la correspondencia latina Gaspar 
Arguylénsis, é imposibilitado Felipe Nicola, que 
interinamente le suplía, el Emperador nombra para 
este destino á su Secretario Alonso de Valdés, man- 
dándole pagar el salario que á sus antecesores (cien 
mil maravedís anuales) desde 1.° de Enero anterior. 
Desde esta fecha á la de su muerte son infinitos los 
documentos públicos en que á la firma del Empe- 
rador sigue la de su Secretario Alonso de Valdés, 
como se verá en otro lu2;ar. De los siete secretarios 
de Carlos V, que se hallaron en los comicios de 
Augsburgo, el primero que figura en la lista es 
Uñas, el segundo Valdés (1). 

De la serie cronológica de las suscriciones ins- 
trumentales y de los sobres de las cartas que reci- 
bía (2) aparece claro, que Alonso siguió á la corte 
imperial por los Países Bajos en 1520 y 1521; que 
desde 1522 á 1529 residió en España, y que en el 
viaje de Carlos V á Italia y Alemania en el último 
año, iba con S. M. I. con Gattinara, Enrique de 
Nassau, Alejandro Schweisse y otros cortesanos de 



(1) Luteri opera, Franfort, 1577, vol. IV., fol. 122 vuelto. 

(2) En los sobres se encuentran las señas siguientes: = ^pui do- 
minum Cancellarium - ln Aula—In Aula Ccesarea— Curia— In Cu- 
ria- In Coessaris Curia -En la Corte— En lacourt del Emperador— ln 
Hispaniis—Toleii. 



96 ISOTICIAS DE 

gran cuenta. Es decir, que sirvió al Emperador y 
le consagró su actividad desde la coronación del 
Rey de Romanos en Aquisgram (Aix-la-Chapelle) 
hasta la paz de Nuremberg; atravesando los perio-» 
dos notables de la Dieta de Worrns en 1521; de la 
guerra de los paisanos; la batalla de Pavía, y pri- 
sión del Rey de Francia en 1525; la paz de Cam- 
bray en 1529; la unción del César por el Papa el 
24 de Febrero de 1530, y la Dieta de Ratisbona 
en 1532. 

Fácil es comprender, que un hombre délas luces 
y virtud de nuestro protagonista, aprovecharía en 
tan amplio teatro los reflejos de todas las lumbre- 
ras del saber y desplegaría sus grandes dotes para 
captarse la amistad y estimación de gentes distin- 
guidas y valiosas. Aquella época de grandezas y 
glorias españolas fué obra de extraordinarios inge- 
nios, y fué á la vez fomento y desarrollo de grandes 
capacidades en todos los ramos de la administra- 
ción pública y del saber humano. ¡Lástima grande 
que de tanto esplendor y gloriosos antepasados ape- 
nas nos queden sino memorias y sombras magnífi- 
cas! Con todo, consolémonos de reacciones y de- 
cadencias, comunes en la vida de los pueblos: todos 
pasan por esa serie de mudanzas, en su rotación in- 
cesante, ganando ó perdiendo, según los tiempos; ó 
más bien, perdiendo en un sentido, lo que por otro 
ga.nan. No tenemos hoy los vastos dominios del si- 
glo XVI, ni la influencia y fama que gozábamos 
en el mundo; pero tenemos más población y más 
cultura dentro de nuestra Península y ha crecido el 
bienestar de todas las clases sociales, á pesar de lo 
que lo cercenan nuestras presentes discordias. 

De un pasaje del Diálogo sobre las cosas de Roma 
en 1527, parece deducirse que Lactáncio (Valdés), 



ALONSO DE VALl>K . 97 

había estado antes en ei corazón de Italia. ¿Cuándo 
pudo ser? Prescindiendo de su primer viaje de 1516 
á 1518, cuando aún era muy joven, el tiempo á que 
tal vez se refiere esa alusión, es á su vuelta á Es- 
paña en 1522, porque en 1527 no fué con el Gran 
Canciller Mercurino de Gattinara, supuesto que au- 
torizó diplomas del Emperador en los meses de Ju- 
lio y Agosto en que dicho Canciller hizo el via- 
je (1). Únicamente cabe que Valdés visitase la 



(1) Gattinara no fué á Italia en 1524 como se ha dicho \ estuvo 
para ir, según se lee en las cartas del Embajador de Roma, duque 
de Sesa, pues en Mayo se congratulaba de la anunciada ida, cre- 
yéndola de grande efecto después de echados los franceses de Lom- 
bardía, y en 7 de Junio siguiente ya se hace cargo de que el via- 
je no habia pasado de proyecto. Todavía se ve más claro que no 
se realizó por las minutas de las cartas del Emperador á Lope 
Hurtado y al referido duque de Sesa. Al primero le decia en 9 de 
Abril de 1524: «Nos habernos acordado enviar en Italia á nuestro 
»Gran Canciller por cosas que sumamente importan para nuestros 
«Reynos.» Al segundo le escribía el 9 de Mayo' inmediato: «Re- 
»mitiendonos á la yda de monseñor de la Rocha del Nuestro Con- 
»sejo, que va en lugar de nuestro Gran Canciller, el qual ha que- 
»dado aquí por no hallarse en disposición de hacer la diligencia.» 
Cuando Gattinara estuvo allá en efecto, fué en el verano de 1527, 
cual consta cíe las cartas de Lope de Soria, de Genova á 17 de 
Julio y 27 de Agosto de dicho año, y de la de Juan Pérez, de 
Roma á 26 de Junio. Pero no resulta cierto que en este viaje lle- 
gase á Roma: no pasó de Genova, como lo refiere el Sumario de 
algunos sucesos del reinado de Carlos V, ms. anónimo de la Bi- 
blioteca del Escorial, üj-23, letra de la época. Según este relato, 
en Abril de 1527, S. M. I. dio licencia á Gattinara para ir á Ita- 
lia (créese que el Gran Canciller estaba por este tiempo en des- 
gracia de su soberano); marchó efectivamente y en Saona supo 1* 
muerte del duque de Borbon en las murallas de Roma: pasó á 
Genova, donde se detuvo algún tiempo, durante el cual fué toma- 
da Ja ciudad por las armas francesas. Mercurino con tres personas 
que le acompañaban, pudo salvarse en un bergantín que le con- 
dujo á la isla de Córcega, desde donde se volvió á la Península y 

7 



98 NOTICIAS DE 

península italiana cuando regresó de Alemania á 
España, hacia 1522. Entonces, sin duda, conoció 
personal mente á Desiderio Erasmo, que viajaba con 
el hijo de Jacobo IV de Escocia; y entonces tam- 
bién debió conocer á Baltasar Castiglione, encarga- 
• do de negocios del marqués de Mantua , cerca de la 
Santa Sede. De las relaciones que Alonso tuvo con 
estos dos prohombres, amistosas en extremo las 
unas y enojosas las otras al fin, se hablará en el 
lugar correspondiente de estas Noticias. 

Un hecho de la vida de Alonso Valdés se ha 
citado recientemente que conviene esclarecer y va- 
lorar, ya que no con datos suficientes, que nos fal- 
tan, con inducciones, al menos, que lo ilustren. El 
señor Victorio Imbriani ha suministrado al Doctor 
Boehmer una noticia nueva, completamente nueva, 
sacada recientemente de un libro italiano: Catálogo 
de los mss. de la Biblioteca de Camilo Minieri 
Riccio, Ñapóles, 1869. El primero délos papeles que 
contiene esta colección es una Relación sobre el es- 
tablecimiento de los archivos para la conservación 
de las escrituras públicas, ordenado por la pragmá- 
tica antigua en la ciudad y reino de Ñapóles por el 
rey D. Fernando de Aragón: relación escrita de 



corte de Valladolid. La carta del obispo de Jaén á Valdés en 21 
de Octubre de 1527, prueba que á esta fecha ya habia regresado 
Gattinara á la corte y vuelto, á la gracia del Emperador. Que 
Alonso no fué en esta expedición se evidencia de que le vemos 
acompañando al César y suscribiendo los diplomas reales, y de su 
propia declaración en carta á Transilvano á 12 de Marzo, en la 
que hablando del proyectado viaje de su protector, dice: Canee- 

llarius discesum parat manebo apud Ccesarem, ut tum meis, tum 

cancellari rebus provideam. El cancelario prepara su marcha: yo me 
quedaré con el César para atender á mis negocios y á los del Can- 
ciller. 



ALONSO DE V ALOES. 99 

mano del notario Bartolomé San Juan en el ano 
de 1G47. En este documento se dice, que cuando la 
ciudad de Ñapóles suplicó al Emperador Car- 
los V (1) que fundase archivo en el tribunal de San 
Lorenzo y otros semejantes en la ciudad y en las 
provincias del reino, hubo grandes dificultades para 
conseguirlo; pero que vencidas al fin, mandó S. M. 
el Emperador «á su secretario Alonso de Valdós 
•para ejercer el oficio de Archivero en esta ciudad 
»y reino, á quien la ciudad dio un donativo á fin 
»de que no se perdiese la esperanza de fundar dicho 
«archivo de San Lorenzo (2).» 

A falta de otros mejores apoyos para juzgar del 
aserto del notario San Juan, únicamente puede dis- 
currirse por los hechos que nos constan de la vida 
de Alonso. Según ellos, ni ejerció semejante cargo 
de archivero, ni estuvo jamás en Ñapóles. Los tres 
últimos años de su existencia le vemos # en la alta 
Italia y en Alemania, al lado de Carlos V, autori- 
zando, entre otros diplomas imperiales algunos so- 
bre la tesorería de Ñapóles, sobre convenios con los 
comerciantes de la ciudad, sobre preeminencias ele 
los gobernadores y sobre peticiones del Parlamento 
de aquel reino. Posible parece, aunque no conste, 
que también interviniese en alguna resolución con- 
cerniente á los archivos y que de ello se sacase al- 
terada la relación antedicha; pero ni se vislumbra 
que por sí tomase parte alguna personal en el asun- 



(t) Puede presumirse que esta súplica se hiciese ó repitiese con 
más instancia, mientras que Carlos V residió en la ciudad de Ña- 
póles, que fué desde el 25 de Noviembre de 1535 hasta el 22 de 
Marzo de 1536.— Entonces no existia ya el secretario Alonso; pero 
residia en Ñapóles su hermano Juan. 

(2) Biblioteca Wiffeniana, tomo I, pág. 68, nota 5. 



100 NOTICIAS DE 

to, ni, lo que era más factible, que la diese á su 
hermano Juan, que allí residia. Si, en fuerza de 
tanto rebuscar, se ha dado con la relación manus- 
crita del escribano Bartolomé, ¿cómo habian de fal- 
tar en aquellos ricos y ordenados depósitos, papeles 
autógrafos, escritos, firmas y otros testimonios del 
creador y primer regente de los archivos? Ni un 
solo documento se ha encontrado allí de ninguno 
de los Valdés. En conclusión , ó es equivocado el 
aserto de Bartolomé San Juan, ó cuando más pudie- 
ra aceptarse que si Alonso pensó en ir á Ñapóles á 
reunirse con su hermano, y el César le dio el nom- 
bramiento que se dice, murió sin ir allá en desem- 
peño de su cargo, y sin dárselo á su querido Juan. 

Ultimo viaje. 

Se ha visto que desde el año 1524, Alonso de 
Valdés residió en España, siguiendo el movimiento 
de la corte por Vailadolid, Tordesíllas, Madrid, To- 
ledo, Granada, Sevilla, Burgos, Zaragoza y Barce- 
lona; pero en 1529 le encontramos en marcha con 
el Emperador y el Gran Canciller para Italia y Ale- 
mania, última expedición de nuestro protagonista. 
Embarcáronse en Barcelona, cruzaron por Niza y 
Genova, y en Plasencia (Piacenza) se les incorpo- 
raron varios personajes allí reunidos; el Cardenal 
Santa Cruz, D. Francisco de Quiñones, D. Diego 
López de Zúñiga, Juan Ginés de Sepúlveda y otros. 
Probable es que aquí esperase también la llegada 
del hermano Alonso el escapado Juan de Valdés, 
quien después de algún tiempo de estar juntos, se 
dirigió á Roma y á Ñapóles. Alonso presenció en 
Bolonia la entrevista de Carlos V y el Pontífice; 
estuvo en la Dieta de Ratisbona , donde se concedió 



ALONSO DE JALDES. 101 

más libertad al movimiento evangélico, y se asoció 
en Yiena á la actitud animosa del Emperador para 
contener las invasiones del Turco y para confortar 
á los vienénses contra los estragos de una terrible 
peste, generalizada y mortífera. 

El 5 de Junio de 1530 murió en Inspruck Mer- 
• curino Gattinara, y en el misnío año bajó al se- 
pulcro Ferrando de Valdés: pérdidas irreparables 
para Alonso, pues le privaban de un decidido pro- 
tector y jefe, y del querido autor de sus dias. Al 
Gran Canciller difunto sucedió el Cardenal Gran- 
vela en lo perteneciente al Imperio, y para los ne- 
gocios de España quedó definitivamente encargado 
el Comendador de León, Francisco de los Cóvos. 
Ambos dignatarios continuaron otorgando al secre- 
tario Valdés la consideración y estima que venía 
disfrutando. Estaba tan en la gracia del César, que, 
al decir del embajador inglés, le dispensaba gran fa- 
vor y se valía de él siempre que necesitaba un docu- 
mento bien hecho y acabado. Desde esta fecha ya se 
le designa como Secretario de Estado y principal. 

Muestras de la influencia de Valdés y del apre- 
cio que de él hacía el Soberano, son las concesiones 
alcanzadas en favor de Erasmo y de sus libros: po- 
ner al monarca del siglo en amigable correspon- 
dencia epistolar con el filósofo; alcanzarle honores 
de Consejero y una pensión; y exigir del Papa una 
bula especial, patrocinadora de sus obras. También 
llegó su influjo á conseguir que en las disidencias 
alemanas se procediera con pulso y mesura, apu- 
rando todos los medios de una avenencia digna, 
provechosa á la cristiandad. Sin embargo, hubo un 
asunto pequeño, interesantísimo para Valdés, en 
que no logró vencer la severidad justiciera del César 
y de sus jueces. Merece ser citado. 



102 NOTICIAS DE 

Un conquense cuñado suyo, Luis de Salazar, 
sostenía pleito con su tia D. a María de Salazar, so- 
bre la propiedad de ciertos bienes raice?, y entre los 
documentos de prueba presentó una escritura, que 
se redarguyo de falsa y fué declarada tal. En su vir- 
tud la audiencia de Granada, por sentencias de vista 
y revista de 17 de Marzo y de 1.° de Setiembre de, 
1528 condenó al Luis de Salazar á destierro por cua- 
ti o .años, de Granada, de Cuenca y su tierra, á ser- 
vir un año en Oran á su costa con armas y caballo 
y á ochenta mil maravedís para la cámara. Alonso 
por sí, y asociado de su hermano Diego, hicieron 
reiteradas gestiones en favor del cuñado, para que 
el Emperador le indultase de dichas penas, sin que 
llegaran á alcanzarlo. En un memorial pidiendo la 
condonación del destierro, en atención á haber su- 
frido el reo más de dos años de prisión y estar en 
ella tullido y enfermo, se puso al margen « que se 
cumpla:» y en otro, en que Alonso pedía el referido 
indulto y cien mil maravedís, se decretó: «Merced 
des tos cient mil maravedís, lo demás no.» 

Que en el último viaje hubieron de reunirse am- 
bos hermanos, lo persuade una cuenta de gastos he- 
chos en. Italia, á lo que creo, en Bolonia, en com- 
pañía del Reverendísimo Gattinara; pues suenan 
en ella el Sr. Valdés (Alonso) y Domine Hiovanne 
(Juan) en varias entregas de dinero. Debieron se- 
pararse después para no volverse á ver, porque Juan 
residió desde 1531 en Roma y en Ñapóles, y su 
hermano Alonso siguió á la corte imperial, salvos 
algunos dias de comisión que se le dio en Bruselas 
al fin del mismo año, para Lovaina y otros puntos, 
á juzgar por las cartas entre Desiderio Erasmo, el 
profesor Conrado Glochenio y el dinamarqués Jacobo 
Gasparus. 



ALONSO TE VALDÉS. 103 



ütf ucrte. 



El último período de la vida de Alonso de Val- 
dés habia permanecido hasta ahora muy obscuro. 
Ni los Sres. Usoz y Wiffen, que tan empeñada- 
mente lo investigaron, pudieron descubrir el año en 
que falleció, suponiéndole algunos más de los que 
vivid al servicio del Emperador ó al de su hermano 
D. Fernando. El mismo Doctor Boehmer, que al fin 
ha conocido la fecha de la defunción, en su Biblio- 
teca, la ignoraba en 1861, cuando escribió su Cenni 
biografici. Creía que no se había embarcado en Ge- 
nova en 1533 para volver á España, temiendo á la 
Inquisición, pues aunque su enemigo Castiglione 
era ya muerto, mediaban otros motivos de sospecha, 
como el de haberse publicado el Epistolario de Pe- 
dro Mártir de Anglería con las tres cartas de Alonso. 
Suponía además el profesor alemán , que en el año 
1535 se encontraba Valdés en Alemania, puesto 
que Erasmo escribía áSceppero, extrañando no tener 
cartas de aquel hacía muchos meses, y preguntán- 
dole por él (1), á lo que respondió Sceppero el 28 de 
Junio de 1535, que Alonso de Valdés estaba buena 
y que le escribiría. 



(1) Dice en efecto Erasmo en carta á Cornelio Sceppero: «Rogo 
fac sciam, quod acciderit, Alphonso Valdesio. Tot menses non scribit 
verbum. Aut cegrotus, aut oblegatus est, aut totus alius in me faclus 
est.» Ruégotc me digas qué le ha sucedido á Alonso de Valdés; 
porque hace muchos meses que nádame escribe. O está enfermo, 
ó ausente en alguna comisión, ó se ha vuelto absolutamente otro 
para conmigo. Pero esta carta de Erasmo, escrita en Friburgo al 
dia siguiente de Pentecostés, no tiene el año , y lejos de corres- 
ponderá el de 1535, debió fecharse dos ó tres años antes, á poco 
de la grave enfermedad de que habla el filósofo holandés. 



104 NOTICIAS DE 

Por lo que á seguida expondré , estas cartas de 
Erasmo, Sceppero y alguna de Ginés deSepúlveda, 
posteriores á 1532, ó carecen de fecha ó se les ha pues- 
to equivocada, porque no es creíble que personas tan 
intimadas con nuestro paisano y relacionadas en 
la corte, ignorasen el fallecimiento de Alonso años 
después de acaecido. Acaso tardó más Erasmo en 
saberlo ó procuraron ocultárselo para retrasarle la 
pesadumbre; pero en 14 de Mayo de 1533 ya lo sabía 
al dirigir su carta á Vergilio. Estudios posteriores 
han hecho conocer al Doctor Boehmer, que Val- 
des murió en el otoño de 1532, sin puntualizar más. 

Véanse los fundamentos de ese aserto, y procu- 
remos prefijar más la fecha. El Embajador inglés 
Tomás Crammer, en un despacho á su soberano En- 
rique VIII, fechado en Villach (Ilíria) el 20 de Oc- 
tubre de 1532, le habla de irna, gran infección de 
peste, de la cual muchos de la servidumbre del em- 
perador murieron , y entre otros murió Valdesius, 
español, Secretario principal; añadiendo: y yo su- 
pongo que él hizo el borrador de la respuesta del 
emperador, que yo mandé inclusa en mi última 
carta (1). Esta última carta á que se refiere, lleva- 
ba la data de 2 de Octubre de 1532, cuando aún vi- 
vía el Secretario Valdéi. Otro inglés, el enviado 
Agustín, escribía á Cromvell desde Bolonia á 14 de 
Octubre de 1532: entre las causas que aceleraron la 
marcha del César de Viena á Italia, fué una la pes- 
te, de la cual habian muerto muchas personas obscu- 
ras, y últimamente el Secretario VaVhsius (2). 



(1) Records of the Rnformation , colectados por Nicolás Pocock, 
Oxford, 1870. Vol. II, pág. 337. 

(2) ínter cceteras causas festinationis Ccesaris ex Vienna in ItaHam 
pestis fuit in causa, quce cum muíti obscuri nominis interissent, pos- 



ALONSO ]>E VA t DES. 105 

Apurando pormenores y circunstancias dol in- 
fausto sucoso, he logrado datos más oficiales en los 
archivos do España. El Emperador Carlos V estu- 
vo en Viena de Austria desde el 23 de Setiembre 
en que llegó, hasta el 4 de Octubre de 1532 en que 
saltó para Italia, yendo por Mantua y Bolonia, y 
volviéndose á España por Genova, donde se embar- 
có el 9 de Abril de 1532 (1). En carta del embaja- 
dor español cerca del Papa, Micer May, fecha en 
Roma el 16 de Octubre de 1532 dice al Comenda- 
dor de León estas palabras: «Según dicen, el Se- 
cretario Valdés está peligroso de pestilencia (2);» 
cuya frase, según dicen, debe referirse á Viena, don- 
d3 Alonso estaba enfermo de la paste en los prime- 
ros dias del mes. 

Pero el documento más expresivo, oficial y con- 
cluyente de la defunción desque se trata, es la real 
cédula que Carlos V expidió en Bolonia á 20 de Di- 
ciembre de 1532, por la cual manda que se abonen 
á los herederos de Alonso de Valdés los salarios 
devengados en todo el referido año, no obstante que 
habia muerto al principio de Octubre del mis- 
mo (3). De este instrumento público y de las pre- 
cedentes citas epistolares, se puede prefijar concier- 
ta seguridad, que Alonso de Valdés falleció del 2 
al 4 de Octubre de 1532; y los fundamentos son es- 
tos. El dia 2 de Octubre, cuando el embajador Cram- 
mer envió á Enrique VIII la respuesta del Empera- 



tremo Secretarius Valdesius amissit animara. —Dicha colección de 
Poeock, vol. II, pág. 318. 

(1) Reccuil et memoires des voyages et journées de VEmpereur, por 
Harbays. 

(2) Véase en el Apéadice al núm. 81. 

(3) Archivo de Simancas. Véase en el Apéadice, núm. 82. 



106 



NOTICIAS DE 



dor, escrita por Valdés, este aún no había muerto. 
El dia 4 del mismo Octubre salió de Viena Car- 
los V, preocupado con la muerte de su Secretario, 
según la carta de Agustín á Cromvell: lo dejó la 
corte ya difunto. Según la real cédula de Bolonia 
haciendo gracia á los herederos , Alonso había fa- 
llecido al principio de Octubre, que no es el prime- 
ro del mes, ni á muchos días de él. ¿No demues- 
tran estas fechas combinadas que la defunción de- 
bió ser necesariamente del 2 al 4 de Octubre? Si el 
dia 2, después de despachar el correo el embajador 
inglés; si el 4, antes de salir la corte de Viena: 
probablemente fué la muerte el dia 3 de Octubre. 
De esta fijación del óbito de Valdés resultan 
otras aclaraciones ; descifrar la correspondencia que 
aparecía embrollada entre Erasmo y sus amigos. El 
28 de Agosto de 1532, el Cardenal de Burgos Ló- 
pez de Mendoza, que trataba en Roma negocios del 
Emperador, decía á Erasmo que le había enviado 
unas anotaciones de Stúñiga (Diego López de Zú- 
ñiga), por la vía de la corte y conducto del Secre- 
tario Valdés. Por su parte Ginés de Sepúlveda, re- 
sidente en Roma también, decía en 15 de Octubre 
siguiente, que esperaba hubiese recibido Erasmo 
dichas anotaciones. Y el Roterdamés escribe á Ver- 
guío el 14 de Mayo de 1533 que ya le habían lle- 
gado, y que los demás papeles extraviados se ha- 
llarían en Bolonia en los cartapacios del Secretario 
Valdés; y á Sepúlveda le responde á 17 de Febrero 
de 1534, que al fin habían llegado todos los manus- 
critos, con gran retraso, y que se habían hallado r 
con las cartas, en las papeleras de Alonso. Es decir, 
que coinciden estos hechos con la época del falleci- 
miento; pues ocurrido en Viena el 3 de Octubre 
de 1532, los papeles y cartas que por su medio se 



ALONSO DE V ALPES. 107 

enviaban á Friburgo, quedaron detenidos en las pa- 
peleras del difunto, que se conducirían á Bolonia, 
hasta que examinados los cartapacios por testamen- 
tarios ó amigos ó por quien se encargase del nego- 
ciado, se dirigieron á su destino; y es de creer que 
los que hicieron este escrutinio postumo, cuidarían 
asimismo de hacer llegar á los herederos la gracia 
de los tres meses de salario, que no se hizo efectiva 
hasta Abril de 1533 en Madrid, al criado de Juan 
de Vozmediano, según el final de anotaciones del 
segundo semestre de 1532, que obra en dicha real 
cédula núm. 7. Luego las cartas en que se suponía 
que Erasmo preguntaba á Sceppero por Valdés en 
el año 1535, no debieron ser de fecha tan tardía, 
cuando un año antes le constaba que por su muer- 
te se le habían retrasado cartas y papeles hallados 
en su testamentaría. 

Ideas reformistas. 

Vano sería el empeño de presentar á Alonso de 
Valdés como un católico-apostólico-roinano neto, 
sin aspiración alguna á innovaciones en el régimen 
eclesiásti o. Se dolía de abusos introducidos en la 
Curia y de la relajación de muchos eclesiásticos, por 
lo mismo que era cristiano acérrimo, y deseaba la 
reformación de la Iglesia con toda su alma. Pero al 
solicitarla, no se adhirió á los revoltosos, ni se ligó 
con otros hombres, que con los más templados y 
juiciosos reformadores, que aspiraban á que saliese 
el remedio de la misma autoridad eclesiástica. 

Por eso trabajó con el Gran Canciller y con el 
Emperador, aguijando al Papa á que convocase un 
Concilio general, única manera, á su juicio, de curar 
los males surgidos en el levantamiento de los ale- 



108 NOTICIAS DE 

manes, con ocasión ó pretexto de las indulgencias. 
Las cartas al Pontífice y á los Cardenales, que puso 
(l la firma de Carlos V, y que ól mismo suscribió; 
así como la mayor parte de los actos suyos que co- 
nocemos, confirman ese modo de pensar; en el cual 
coincidían buenos cristianos, príncipes de la Iglesia, 
doctores y sacerdotes, seglares y monacales de pro- 
bada fe ó intachables costumbres. 

Decían, y con razón, que con el transcurso del 
tiempo, el rebaño de Jesu-Cristo, había sufrido de 
los hombres, daños y relajaciones que lamentaban 
las almas más puras. Fuera del dogma, la disciplina 
eclesiástica estuvo sujeta á las modificaciones que 
son inherentes á todas las cosas, que las gentes tra- 
tan y manejan. El primitivo fervor se había amor- 
tiguado ó extraviado, y á las reglas plausibles de 
inspirados fundadores, sustituyeron otras introduci- 
das con el tiempo, ó reclamadas por las circunstan- 
cias y las necesidades nuevas. Ley eterna de la hu- 
manidad: mientras los malos, los prevaricadores y 
los débiles discurren subterfugios para eludir el pre- 
cepto y dar suelta á su pasiones aviesas, los hombres 
de celo ardiente y de gran virtud adoptan medidas 
para detener el torrente de la relajación. Ley del 
mundo moral: que en la mezcla del bien y del mal 
y en la lucha de la razón y de los instintos, aveces 
triunfe el error, y, aunque transitoriamente, pueda 
más la fuerza bruta que la verdad científica. Ley de 
las naciones: unas, se perfeccionan y se elevan por 
la sabiduría y la previsión; otras, decaen y se em- 
brutecen, bajando desde el apogeo del saber al fana- 
tismo de la India, á la pobreza del Egipto, ó al ban- 
dolerismo de los Griegos. 

Cierto que en ocasiones de revueltas, á la som- 
bra de legítimos reformadores, se levantan otros 



ALONSO DE VALDKS. 105) 

díscolos, mal avenidos con el freno de la autoridad; 
y que llegan á pervertirse de tal modo las ideas, 
que los sinceros iniciadores se asustan, aflojando ó 
desistiendo de su empeño, por no confundirse con 
los de entusiasmo mentido ó con las locuras de los 
exagerados, para quienes son lícitos todos los me- 
dios que conducen al fin. En la época á que me re- 
fiero habia Calvínos y Bucóros y Lu teros fogosos, 
atrevidos y aun violentos, y había Melanchthónes, 
y Erásmos templados y juiciosos. Con este último 
coincidía Alonso de Valdés, apartándose de los pri- 
meros; pues reconociendo que el clero y los cristia- 
nos en general se habían desviado bastante de la 
sencillez y pobreza evangélicas, repugnaba la usur- 
pación de poderes que correspondían al Concilio y 
al Papa. 

Para juzgar de esta manera á mi héroe, no sólo 
cuento con las condiciones de su carácter, siempre 
pacífico, prudente, conciliador y bondadoso; tengo á 
la vista los documentos que del asunto tratan, y en 
ellos veo el fundamento sólido de mi calificación. 
Prescindo ahora de la parte que tuvo en las cartas 
del Emperador al Papa y colegio de Cardenales: 
prescindo también del estado de los ánimos en aque- 
llos azarosos dias, cuando los Príncipes dudaban, los 
Prelados temían, y el confesor Pedro de Soto sen- 
tía llegado el incendio; y prescindo, en fin, de que 
el Secretario imperial debía de ponerse de acuerdo 
en las cuestiones con su jefe inmediato Gattinara, 
con el influyente Chévres, y con su respetabilísimo 
soberano. Las palabras propias del interesado resol- 
verán la cuestión. 

El documento auténtico que primordialmente 
nos muestra cómo pensaba Alonso de la revolución 
alemana, es la carta que desde Bruselas escribió el 



110 NOTICIAS DE 

31 de Agosto de 1520, á Pedro Mártir de Anglería, 
residente en Valladolid, que le había interrogado 
acerca de tan ruidosos acontecimientos. La confianza 
plena que tenía en el venerando Maestro, su grati- 
tud hacia él, lo confidencial de la comunicación, y 
la conciencia del que dice, protestando de imparcial 
y de vferaz, no dejan lugar á duda sobre cuál era el 
sentir de Valdés acerca de los prinie&os pasos do 
los disidentes, que él llama principio de una trage- 
dia, porque no le veía buen fin. 

Nótese desde luego, que denomina á los revuel- 
tos y á su causa secta de los protestantes luteranos ( 1 ) : 
que tiene á la Alemania precedente, por la más 
aventajada de las naciones cristianas, y la cree la 
última después de su revuelta: que al agustino Mar- 
tin Lutero, lo califica de autor de esta tragedia, 
pensando que le ha movido á su desvarío el odio al 
rival dominico: y que positivamente atribuye la 
primera escena del terrible drama á los odios de los 
monjes. 

Profundizando algo más en el tenor de la epís- 
tola, se encuentran frases repetidas de reprobación 
marcada. Al referir que Lutero hacía mofa de las 
indulgencias, exclama: ¡Cuánta, es la audacia de 
los malos! Diciendo que por la retirada del legado 
Cayetano, Lutero se ensoberbeció, como si hubiera 
conseguido una victoria, hace esta admiración: ¡Cuan 
inclinados son al mal los ingenios de los hombres! 
Y al contar que Lutero se había llenado de rabia 
con la bula especial del Papa, pone estas frases: 



(1) No fué el primero que dio el título de luteranos á los nuevos 
sectarios, porque ya lo habia usado el año anterior Juan Eck; pero 
en España fué el inventor de la denominación, expresiva de apar- 
tidamiento y de espíritu apasionado. 



ALONSO DF. VALPKS. 111 

«llama ¡oh desvergüenza! llama hereje cismático al 
mismo Sumo Pontífice.» Concluye anunciando gra- 
ves temores, si la prudencia y piedad del Pontífice 
ó la felicidad de nuestro César no ocurre á estos ma- 
les con un Sínodo general. 

Quien asi se explica en el seno de la amistad: 
quien califica de sectarios á los sublevados, de reba- 
jada á Alemania, y á Lutero de autor de la tra- 
gedia, de audaz, de malo y desvergonzado y mo- 
vido por la pasión del odio; veia los sucesos como 
los pudieron juzgar los inquisidores miarnos. Mas 
al propio tiempo que asi juzgaba de los luteranos y 
de sus exageradas pretensiones, consideraba deplo- 
mble que la silla apostólica repugnase la convoca- 
ción del Concilio, con que el gobierno del Empera- 
dor creía asegurar la paz de la cristiandad. Sentía 
asimismo que á las exorbitancias de los quejosos, 
opusiesen los españoles una intolerancia desmedida, 
siendo común opinión de sus compatricios, que los 
reformistas no creían en Dios, ni en la Trinidad, ni 
en Jesucristo, ni en la Virgen María; y conside- 
rando acción tan meritoria el extrangular á un he- 
reje, como matar á un turco. 

Hasta aquí se observa que Valdés huía igual- 
mente de los dos extremos, colocándose en el justo 
medio de la virtud. Sigamos estudiándole en otros 
casos y situaciones. 

Amistad con Erasmoi 

Alonso de Valdés era más que amigo del teólo- 
go holandés Desiderio Erasmo; era devotísimo de su 
doctrina, admirador de sus escritos, propagador de 
ellos en España, en una palabra, más erasmista que 
el mismo Erasmo, como se lo dieron á entender sus 



I '2 NOTICIAS DE 

correspondientes. El cronista Sepúlveda le dijo con 
su natural severidad , que profesaba a Erasmo un 
amor excesivo, ansiando de tal modo su gloria, que 
parecía trabajar más en causa ajena, que el intere- 
sado en la suya propia (1). El valentino Olivar, 
aunque erasmista decidido y obligado á gratitud, 
significa con aplauso el mismo exceso de inte- 
rés (2). No guiándole en esta amistad ferviente 
otros sentimientos que el entusiasmo por la ciencia, 
el culto al talento y las simpatías con las ideas y 
estilo del célebre filósofo de Roterdam , merecen el 
mayor encomio el empuje y compromisos de Val- 
dés; máxime siendo tan espontáneos, que ni el mis- 
mo favorecido los supo previamente. 

Abona también el buen seso de Alonso , la ma- 
nera en que hablaba y se entendía con su anciano 
y venerado amigo. Hay cartas de Valdés en que 
se leen consejos y advertencias tan estimables como 
los más positivos servicios; su lenguaje está prego- 
nando que si el joven era entusiasta del saber y 
virtud del gran filosofo, pensaba en algunos puntos 
con un juicio muy superior al de un mero discípu- 
lo. Así llegaron á ser tan cordiales las relaciones, 
que entre las íntimas complacencias de tan buenos 
amigos, apuntaron alguna vez los celos, las dudas 
y las exigencias, como si se tratase de dos enamo- 
rados. 

Desiderio Erasmo de Roterdam, niño de coro 



(1) P r opter nimium amorem quo tantopere prosequeris Erasmum, 
tamque solicite studcs ipsius gloria;, ul in aliena ejus causa plus pcene 
tu, quam ipse in sua, laborare videaris. Carta VL del lib. II de las 
obras de Sepúlveda. 

(2) Ausim ego dicere Valdesium Erasmiciorem Erasmo, placet ita 
loqui. Carta de Pedro Juan Olivar á Erasmo, fecha en Valladolid 
á 13 de Marzo de 1527. 



ALONSO DE VALDÉS. 113 

9 

primero, monje luego, y después Doctor teólogo de 
Bolonia, fué uno de esos genios predominantes en 
cada época, muy celebrado escritor de su tiempo, 
solicitado do Príncipes y estimado de los sabios. 
Acompañando á un hijo natural (él también tenía 
esa condición), de Jacobo IV de Escocia, viajo por 
Inglaterra, Alemania é Italia, y entonces debió co- 
nocer personalmente á nuestro Alonso, que regre- 
saba á España. El Papa León X, que ocupaba con 
aplauso la silla de San Pedro, quiso retener en 
Roma al sabio holandés; y el sucesor Paulo III pen- 
só en hacerle Cardenal. Sus obras en idioma latino 
fueron impresas en Basilea por su amigo el tipó- 
grafo Froben: cundieron por el orbe literario, y al- 
gunas se tradujeron en España (1), ya por especu- 
lación de libreros, ya por influjo de propagandistas 
como el nuestro. 

Los asuntos delicados de que se ocupaba el au- 
tor del Enquiridio y del Ciceroniano , sus propósi- 
tos claramente reformistas , y la celebridad que al- 
canzaba como escritor puro, elegante, espiritual y 
resuelto, necesariamente habían de conmover los 
espíritus, agradando á muchos y produciendo en 
otros alarma y resistencia. Los adictos llevaban los 
encomios hasta la exageración apasionada; los opo- 
sitores extremaban asimismo los reparos y acusa¿- 



(l) En vida de Alonso de Valdés se publicaron aquí los si- 
guientes libros: 

Enquiridio ó Manual del caballero christiano. Alcalá de Hena- 
res, 1527. 

Tratado de como se quexa la paz. Sevilla, 1520, y Alcalá, 1529. 

Exposición y sermón sobre los Psalmos, s. 1., 1531. 

Coloquios de Erasmo, s. 1., 1532. 

Después salieron á luz: La Lengua de Erasmo, s. 1., 1533. Pre- 
paración y aparejo para bien morir. Sevilla, 1551, etc. etc. 

8 



114 NOTICIAS DE 

i 

ciones, y hasta les dolía el que se conviniese en un 
mérito literario, que no creían posible sin la sumi- 
sión absoluta á lo establecido por la Iglesia: los mo- 
nos se mantenían en el equilibrio de la razón, que 
sabe reconocer la justicia en el adversario, y com- 
prender que caben los # bienes y los males entre- 
mezclados ó contiguos. Sobre que existen tantos 
pareceres como hombres, es la pasión de los celos 
tan poderosa en la gente de letras, que dada la fama 
' y renombre de Desiderio Erasmo , se podía predecir 
que había de tener enemigos deprimentes como 
apasionados entusiastas. Distinguiéronse en atacar- 
le los frailes franciscanos , no muy versados en el 
griego y hebreo, usando maneras rudas y destem- 
pladas. Erasmo, mal aconsejado, sin duda, contestó 
a los detractores en el opúsculo Apología (1), de- 
fensa que se tradujo al castellano, según algunos, 
por Alonso de Valdés. Terciando en esta cuestión 
el Doctor Boehmer, ha dicho con gran prudencia, 
que no hay pruebas bastantes para sostener que la 
Apología española sea de Valdés , ni para defender 
que no lo sea (2); pero lo cierto y manifiesto es que 
el Secretario de Carlos V , si no fué contrario á que 
Erasmo respondiese á los padres Franciscos, por lo 
menos le aconsejó mucha cautela y que no se pu- 
blicase la respuesta. Las palabras de la carta de 
Alonso dirigida á Erasmo desde Burgos el 23 de 
Noviembre de 1527, son estas: «Desearía que ali- 



(1) Apología, adversus artículos aliquos per monachos quosdam in 
Hispania exhivitos. Año de 1528. 

(2) La conghiettura delV Usoz y Rio... che il vulgarizzamcnto da 
lui quivi pabblicato di partí deW Apología de Erasmo... sia opera di 
Alfonso Valdesso non si puove provare, ne confutare mancando delle 
ragioni decisive. —Cenni biografía, pág. 4S4, nota 9. 



ALONSO DE VALDÉS. 115 

agorases tu respuesta 4 los artículos de los monjes, 
»y que cuidaras mucho do no imprimirla; esto sería 
^ciertamente una señal de tu modestia, máxime 
»cuando los artículos en parte alguna se han publi- 
cado. Querría además, que en dicha respuesta no 
¿nombrases a monje alguno, sino que en general 
» respondieses á todos, y que privadamente envía- 
aras tu contestación al arzobispo de ¡Sevilla (1).» 

Hay además otros fundamentos de duda. En 
aquella época estaba en boga el título de Apología, 
y le usaron muchos escritores contra Erasmo y en 
favor de Erasmo, y con otros motivos: taies eran, 
la que escribió Zúñiga, la de Luis Carvajal, la Apo- 
logía Gallica, la Antapología de Sepúlveda. Pero 
la más notable, al proposito de la duda presente, es 
la Apología que hizo Luis Núñez Coronel, tan ami- 
go y defensor de Desiderio, como el mismo Alonso, 
de la que hablaba Erasmo muy agradecido en su 
carta al arzobispo Manrique del 21 de Marzo de 1528. 
Me inclino, pues, á creer, que no fué Valdés el au- 
tor de la Apología castellana, sino otro de sus com- 
pañeros erasmistas. Loque debió hacer Valdés fué, 
correr aquí, en nombre del amigo, con la impresión 
de dicha Apología, pues Vicente Navarra, hablan- 
do de ella, le dice en Octubre de 1528: «só que estás 
imprimiendo muchos ejemplares.» 

Es una coincidencia rara, que entre los partida- 
rios de Erasmo más señalados en España, se cuen- 



(1) «Optarim ut tuam Respensionem ad Monachorum artículos pre- 
vieres, atque ne lypis excuderetur, omnino curares, esset certe hoc mo- 
deslioz tucesignum, presertim cum articuli nullibi sint imprcssi. Vellem 
prceterea ut nullum Manachum in ea nominares, sed, in genere ad 
omnes responderes , tuamque Responsionem ad Hispalensem secreto 
misscres.» 



116 NOTICIAS DE 

ten cinco Alfonsos; el arzobispo de Toledo, Fonse- 
ca; el cardenal arzobispo de Sevilla, Manrique; el 
benedictino de Olmedo, Fr. Alonso de Virués (1); 
el arcediano de Alcor, Alfonso Fernández , y el Se- 
cretario Alonso de Valdés. También se señalaron 
entre los defensores y corresponsales de Erasmo, 
personas tan eminentes en las ciencias como Luis 
Vives y Juan de Vergara, sin otros españoles de 
pro y distinguidos teólogos. 

El filósofo holandés, sin cambiar su carácter de 
reformista moderado, se apartó de Lutero y chocó 
con él, viéndole recurrir á la violencia, pues Desi- 
derio confesaba que la verdad misma le repugnaba 
cuando era sediciosa» Escribió, pues, varios opúscu- 
los polémicos contra el monje saxon, llegando á 
tratarle con alguna dureza , que en su moderación 
parecía destemplanza. Entonces á ruegos de Alon- 
so, dirigió al Emperador Carlos V una epístola, el 
2 de Setiembre de 1527, en la cual exponía lo que 
había trabajado contra los excesos de los disidentes 
alemanes, consiguiendo calmar aquel incendio. 

El Emperador respondió al teólogo de Roterdam 
desde la ciudad de Burgos á 13 de Diciembre del 
mismo año 1527, en una carta redactada y suscrita 
por su Secretario Valdés , en la que se congratula 
S. M. por la disminución de la infamia lutera- 
na (nótese bien la calificación), gracias á los esfuer- 
zos de su pluma, superiores en resultados á los del 
César y del Pontífice; y le exhorta á continuar ta- 
rea tan grata á Dios y provechosa ala cristiandad. 
El texto de la carta concuerda perfectamente con 
la prudencia innata del redactor, enemigo á la par 



(1) Es el Alphonsus Ververius á quien Erasmo escribió cuatro 
cartas; y yerran los que le apellidan Vives. 



ALONSO OE VALÜKS. 117 

de las demasías protestantes y de los abusos de au- 
toridad. «No temas, le hace decir al César, la in- 
»quisicion mandada hacer en tus libros: si hay en 
»ellos algún desliz humano, te se'avisarácon ama- 
bilidad, para que tú mismo lo corrijas ó lo expliques 
»de modo, que ni los pusilánimes se ofendan (1).» 
Esta es, en efecto, la doctrina cristiana de la cor- 
rección fraterna, por más que el rigorismo intransi- 
gente la haya desnaturalizado. ¡Algunas apostasías 
lamentables se habrían impedido si se procediera 
siempre con esa unción evangélica! 

El mejor amigo, que aquí tenía Desiderio Eras- 
mo, su devoto Alonso de Valdés, pudo conseguir 
que las obras de aquel se examinasen en una con- 
gregación ó junta de distinguidos teólogos, convo- 
cada y presidida por el Inquisidor general Manri- 
que. Este señor dirigid cartas convocatorias á los 
maestros de Salamanca, Alonso de Córdoba y Fran- 
cisco Vitoria; á Juan Martínez Silíceo, y á otros 
eminentes eclesiásticos, regulares y seglares hasta 
el número de 29, que se reunieron en Valladolid y 
celebraron varias conferencias, desde el 14 de Abril 
al 3 de Junio de 1527, con especialidad en los dias 
de la Ascención y de la Pascua de Pentecostés. Em- 
peñadas fueron las discusiones de aquella junta de 
censura; pero, al fin, la mayoría de once votos de 
los concurrentes fué favorable, y los adversarios de 
Erasmo quedaron vencidos por entonces, merced á 
la actividad é influjo del secretario imperial (2) y 



(1) Ex inquisitione enim quam in tuis libris permisimus nihil est 
periculi nisi ut si quid humani lapsus in his inveniatur tu ipse aman- 
ter monitus, id vel corrigas, vel ita explanes, ut nullum offendiculum 
pusillis relinquas. 

(2) Véanse más pormenores de esta congregación en la carta- 
de Alonso á Transilvano, núm. 17 del Apéndice. 



118 NOTICIAS DE 

de sus poderosas relaciones. Quedó, sin embargo, el 
fuego mal apagado, para revivir después con mayor 
fuerza y con resultado más á gusto de los impug- 
nadores, como se verá luego. Informando Pedro Juan 
Olivar al autor Desiderio de lo que pasaba con sus 
libros, encarece sobremanera la diligencia ó inte- 
rés de Alonso^ diciendo: «Entre tanto Valdés y 
»Cornelio no cesan de preparar el ánimo de los ar- 
zobispos de Toledo y de Sevilla... Valdés por me- 
»dio de cartas petitorias, en elegante castellano, 
»pide que se le dé copia de los artículos... Para que 
» mejor conozcas el ingenio modesto de Valdés y 
«cuanto ha trabajado en todas tus cosas... (1)» 

Todavía fué más allá el esfuerzo del amigo can- 
dido: consiguió que en nombre del César, se pidiese 
decisión pontificia contra los destemplados ataques 
que se daban á Erasmo: comisión que encomendó el 
Canciller Gattinara al secretario Juan Pérez, here- 
siarca después. Y como el promovedor de estas ges- 
tiones íiloerásmicas era nuestro conquense, previno 
Mercurino á Pérez, al volver de Italia á España, 
que obtenida que fuese la bula, la remitiese dere- 
chamente á Alonso de Valdés (2). Se consiguió en 
efecto un breve apostólico, su data ].° de Agosto 
de 1527, cometido al Inquisidor general Manrique 
para hacer callar, bajo pena de excomunión, á los 



(1) Interea non cessant Valdesius et Cornellius (Scepperus) parare 
animum Toletani et Hispalensis... Valdesius per literas petitorias lingua 
nostra vernácula elegantissime scriptas petiit, ut sibi fieret copia arti- 
culorum... ut facile pernoscas modestissimum ingenium Valdcsii et 
quanti te fecerit in ómnibus rebus tuis. — Carta en Valladolid á 13 de 
Marzo de 1527. 

(2) Carta de Juan Pérez al Emperador, fecha en Roma á 1.* 
de Agosto de 1527.— Tomo A-43, folio 62, de la Academia de la 
Historia. 



ALONSO DS VALDÉS. 119 

que hablaban contra las obras de Erasmo. Pero como 
la curia romana siempre lia sido cauta y sagaz, la 
prohibición de escribir traía una cláusula taxativa, 
capaz de hacerla inútil. Se prohibía escribir contra 
las obras de Erasmo, que contradijesen d Lulero, 
dejando callejuela para distinguir las que no con- 
tradicen, y subdistinguir las que le contradicen di- 
recta ó indirectamente. Sin embargo, con tan bue- 
nos oficios de adictos, y la diligencia portentosa de 
Valdés, los libros de Erasmo se salvaron déla pro- 
hibición, hasta que, muerto el Inquisidor Manrique 
se pusieron en los índices, desde el de Trento hasta 
los últimos expurgatorios. 

Además de los favores referidos, Alonso consi- 
guió para su predilecto Desiderio otras gracias per- 
sonales de la munificencia de Carlos V y de los pre- 
lados más ricos. Una fué el título y honores de Con- 
sejero de S. M.: otra cierta pensión sobre las rentas 
de Flándes, que habia de pagar la Serenísima Go- 
bernadora, hermana del Emperador, y que ofreció 
dificultades en su cobro. También le alcanzó donati- 
vos de los prelados de Toledo, Sevilla, Jaén y otros. 

Agradecido Erasmo á tantos obsequios como su 
amigo le prodigaba en España, entabló correspon- 
dencia afectuosa con los dos hermanos, de que te- 
nemos ejemplares de 1527 á 1531. Si la devoción 
erásmica de los dos conquenses se justificaba por el 
mérito filosófico literario del escritor roterdamés, 
tampoco cabe el negar, que algún fundamento te- 
nían los adversarios, visto el grande efecto que ha- 
cían en España las ideas reformistas contenidas en 
los libros originales de Erasmo, buscados y agota- 
dos en latin, y mucho más extendidos con las ver- 
siones castellanas, que procuraron y difundieron los 
adeptos. 



120 NOTICIAS DE 

Las doctrinas de Desiderio Erasmo eran esen- 
cialmente filosóficas y estaban expuestas con mucha 
habilidad y lucidez; pero hay que convenir en que 
el escritor se fio demasiado de sus propias luces y 
peculiar criterio en materias dogmáticas, cayendo 
en algún error teológico. Juan Ginés de Sepúlveda 
escribió una Antapología rectificando algunas opi- 
niones y asertos de Erasmo; y López de Zúñiga le 
hizo también observaciones amigables: una y otras 
fueron remitidas al roterdainés por conducto del se- 
cretario Alonso, por cuya muerte se atrasó la lle- 
gada de los escritos á Friburgo. De esto se infiere 
que no todos los contradictores erásmicos eran apa- 
sionados ó furibundos, como muchos frailes meno- 
res. A Valdés, sin embargo, le molestaban las cen- 
suras, aun de los que por su medio las hacían, por 
más que las aceptase, distinguiéndolas de la intole- 
rante ignorancia de otros opositores. 

Otras relaciones. 

Por la correspondencia epistolar de Alonso de 
Valdés conocemos sus relaciones más íntimas y 
frecuentes de trato y amistad. Además de la que 
tuvo con Anglería, Erasmo y Sepúlveda y otros 
personajes de su tiempo, se carteó mucho con varios 
compañeros, servidores, como él, en las dependen- 
cias del imperio, entre los que merecen citarse es- 
tos: Cometió Duplin Scepper, co-secretario del Em- 
perador, con el cual anduvo en las conferencias de 
Augsburgo: Maximiliano l'ransilvano, sub-canci- 
11er en Flándes, y que tenía cerca de Anvéres una 
quinta emboscada, especie de tusculano, en que fe- 
chó varias cartas ex Sylvano noslro: Baltasar Mer- 
Uin de WaltJiirch, enviado del César á la corte de 



ALONSO DE VALPÉS. 121 

Bohemia y á los electores del imperio en la Selva 
Negra, que llegó á ser obispo de Malta y de Cons- 
tanza; trata a nuestro Alonso de querido hermano 
y so conoce que le tenía encomendada la adminis- 
tración de sus rentas y pensiones: Juan Dantisco, 
que fué enviado del rey de Polonia á Carlos V, quien 
le recomendó a su soberano, y fué obispo Culmen- 
se (hoy Culm en Prusia) y se correspondió con Eras- 
rno: el Doctor Coronel , secretario del arzobispo 
Manrique, Inquisidor general, que aplicó su gran 
saber en defensa de Erasmo, así disc atiendo en las 
controversias , como escribiendo apologéticos , de- 
acuerdo siempre con Alonso de Valdés: Pedro Juan 
Olivar (1), gran latino y helenista valentino, co- 
mentador de Pompónio Mela, familiar del obis- 
po de Lieja D. Jorge de Austria, tio del Empera- 
dor Carlos V; recorrió buena parte de Europa y se 
graduó de Doctor teólogo en la Sorbona de París: 
Pedro Gil, residente en Flándes, y que, á juzgar 
por el carácter de letra y por modismos como el en 
court del sobrescrito , puede tenerse por catalán ó 
valenciano: el obispo de Jaén, y arzobispo de Ba- 
rí, D. Esteban Gabriel Merino; y otros españoles y 
extranjeros, que no es preciso enumerar. Tampoco 
haré mención detenida de los que con el secretario 
imperial se cartearon á causa de los negocios que 
tenían en nuestra corte, como los marqueses de 



(1) Adopto el apellido Olivar contra lo que leo en los Escritores 
del reino de Valencia de Ximeno, tom. J, pág. 109, y mi fundamen- 
to es este: que siendo él tan perito en latinidad firmó constante- 
mente Olivarus, que, en mi sentir, corresponde al castellano Oli- 
var y no al provincial Oliver. Si fuera el sobrenombre Olivares, 
como puso Usoz, habria escrito el interesado Olivarius; y si fuera 
Oliver, como creyó Ximeno y se deduce del Oliverio de la carta de 
Valdés á Castiglione, habria firmado Oliverius. 



122 NOTICIAS DE 

Mantua y do Monferrato, el duque de Calabria, los 
Colonnas, y otros magnates. 

Debo, sí, fijarme en uno de los relacionados, por 
las circunstancias concurrentes, que llegaron á pro- 
ducir ruidos y disgustos. Era este el conde Baltasar 
Castiglione, á quien conoció Valdés como encarga- 
do del marqués de Mantua, feudatario del Empera- 
dor. En Agosto de 1524 fué electo Nuncio apostóli- 
co en nuestra corte, aunque se retrasó su venida 
hasta Octubre siguiente, con motivo ó pretexto de 
las dudas del Papa Clemente VII sobre la actitud 
del rey de Francia. Se le concedió el priorazgo de 
la Seu de Zaragoza, y desempeñaba su cargo de 
Nuncio con grande habilidad y crédito; porque go- 
zaba muy buen concepto entre los diplomáticos, y 
al decir del duque de Sesa, nuestro representante 
en el Vaticano, era caballero muy honrado, de muy 
buenas letras y que no había dado menos cuenta de 
sí en las armas (1). Seguia el Nuncio las jornadas 
de nuestra corte en 1527, y no pudo recabar del Se- 
cretario Valdés noticia previa del ataque y ocupa- 
ción de Roma por las tropas alemanas y españolas; 
cosa que debió disgustar mucho al conde, porque no 
le dejaba en el lugar que merecía cerca de su sobe- 
rano Clemente VII: por lo que debió quedar resen- 
tido de su antiguo amigo Alonso. 

A poco del terrible saco de Roma, que tanto es- 
cándalo debió producir en el orbe católico, el se- 
cretario fiel y devoto del Emperador quiso vindicar 
á su amo de las acusaciones que le hacían los pa- 
pistas, y escribió un Diálogo, cuyos interlocutores 



(1) Cartas del duque de Sesa, fechas en Roma en 7 de Agosto y 
en Octubre de 1524. —Correspondencia de Carlos V. Academia de 
la Historia, tomos A-32 y 33. 



ALONSO DE VALPIÍS. 123 

eran Lactáncio (el mismo Valdés) y un arcediano 
escapado de Roma en los dias de la catástrofe. Esta 
obrita en qué, con gran destreza y talento, supo el 
autor aprovecharse de la enemistad del Pontífice y 
de los ruidosos desafíos de los reyes de Francia y 
de Inglaterra al Emperador para disculparlo y di- 
fundir al propio tiempo sus ideas de reforma, tenía 
dos partes; reducida la primera, ala defensa del Rey 
de España, y la segunda, á persuadir que las des- 
gracias de Roma eran castigo providencial de sus 
graves faltas. El manuscrito de Alonso no podía 
menos de llamar la atención de los cortesanos y de 
los curiosos, y resistiéndose el autor á imprimirlo, 
hubieron de sacarse muchas copias que corrían de 
mano en mano contra la voluntad de su autor (1). 
No se escapó el escrito á la vigilancia del Nuncio 
apostólico, quien hizo decir á Valdés, por medio de 
su secretario Gabriel, cuánto le desplacían los ata- 
ques á la persona del Papa y las proposiciones sos- 
pechosas de herejía que encontraba en el Diálogo. 
Esto motivó la carta de Alonso de Valdés por Agos- 
to de 1528 al Sr. Castiglione, y la extensa Risposta 
que este le dio más tarde, plagada de duras califi- 
caciones y censuras poco caritativas, sobre cláusu- 
las aisladas; tarea no difícil para un hombre del 
talento y práctica del Nuncio. 

Debe tenerse en cuenta, que antes de esta polé- 
mica, las relaciones entre Roma y España se ha- 
bían complicado y resentido, entre otras razones, por 



(1) «Estoi haciendo lo posible por ver aquel tu Dialogo sobre 
la destrucción de la ciudad; te ruego que no me prives de el; es- 
tará en mí como sepultado, toda vez que no quieres que vea la 
luz pública.»— Palabras de Transilvano á Alonso en 1.° de Setiem- 
bre de 1528. 



124 



NOTICIAS DE 



las cartas del Emperador al Pontífice y Colegio car- 
denalicio, pidiendo con imponente energía la con- 
vocación de un Concilio, cartas redactadas y suscri- 
tas por el secretario Alonso de Valdes, y que 
acababan de publicarse en Alcalá en Abril de 1527 
por Miguel Eguía (1): de manera que tomaron 
cuerpo las -sospechas de luteranismo contra Valdes, 
reforzadas con las quejas que dio el Nuncio al mis- 
mo Carlos V, á los consejeros ó inquisidores. 

Más delicadas y de no menor compromiso fue- 
ron después las relaciones con Felipe Melanchthon, 
y á no haber tenido el carácter oficial que les daba 
el mandato del Emperador, habrían puesto á Val- 
des en manos de los adversarios de sus doctrinas y 
bajo la férula del Santo Oficio. Era el jefe de los 
evangélicos de condiciones características muy afi- 
nes de las de nuestro conquense. Melanchthon, aun- 
que colega de Lutero en el proyecto de reformar la 
Iglesia, estaba lejos del temple de este último, pues 
poseía una dulzura y moderación admirables; y á 
estar las diferencias exclusivamente sometidas al 
fallo de los dos colocuentes, sin la premia de la fa- 
lange ardiente luterana, tal vez llegaran á una 
avenencia Melanchthon y Valdes, 

Celebráronse estas conferencias por el 18 de Ju- 



(1) Las cartas autógrafas fueron entregadas al Papa y Colegio 
por el encargado Juan Pérez el dia 12 de Diciembre de 1526, en. 
la sala llamada del Papagayo, con extrañas precauciones y ante 
Escribano público que dio testimonio del acto, y obra en el tomo 
A-30 de la Academia de la Historia. El Pontífice se resintió mucho 
de esta formalidad recelosa; pero algunos cardenales y prelados 
y muchos particulares curiosos significaron el deseo de tener co- 
pias literales, y Juan Pérez las pidió al Emperador. Acaso para 
satisfacer estos pedidos y extender el conocimiento de los deseos 
del César se hicieron ediciones en España y Maguncia. 



ALONSO DE VALDÉS. 125 

nio de 1530 (1), asistiendo á ellas con Alonso su 
compañero Cornelio Sceppero. El primero expuso 
su opinión sobre el rigorismo intolerante de los teó- 
logos españoles para que comprendiese el alemán 
la dificultad de contentarlos, añadiendo cuanto ha- 
bia hecho para ilustrar en el asunto al monarca su 
Señor. Parecían las cosas cercanas á un acomoda- 
miento cuando el Emperador dispuso que Melanch- 
thon formulase por escrito, con claridad y laco- 
nismo, los puntos ó artículos á que se reducía su 
pretensión. Hízose así, y el secretario Valdés vid 
eL papel antes de que se presentase á la Dieta. Los 
reformistas cuentan que el español no halló en el 
documento otro reparo que la severidad de estilo 
contra los romanos: apreciación que no es exacta, 
porque Alonso calificó en Augusta de amargas é 
intolerables las exigencias luteranas. Carlos V qui- 
so que su secretario informase de estas entrevistas 
secretas al Legado del Papa Lorenzo Campégio, por 
cuyo conducto llegó á apercibirse la Inquisición de 
las conversaciones de Valdés, datos que se acumu- 
laron al proceso formulado contra él. 

Melanchthon entregó escritas las exigencias de 
los suyos, reducidas á precisos términos; documento 
que conocemos con el nombre de Profesión de fe 
de Melanchthon, y más comunmente con el de Con- 
fesion de Aicgslmrgo. Este documento fué leido con 
toda solemnidad ante el Emperador y Electores del 
Imperio; no se aceptó, y las negociaciones se rom- 
pieron. Alonso de Valdés de orden de Carlos V, 
tradujo la Confesión al italiano, y otra versión cas- 



(1) Algunos escritores como M' Crie y Pidal han supuesto que 
estas conferencias se celebraron en Worms en 1521; pero no tu- 
vieron lugar hasta la Dieta de Augsburgo, nueve años después. 



120 NOTICIAS PE 

tellana hizo después el historiador Sandoval: nin- 
guna de las dos llegó á imprimirse. Por más que en 
estas conversaciones confidenciales y oficiosas entre 
el jefe templado de los evangélicos y el razonable y 
conciliador secretario del César, diesen lugar á con- 
cesiones encaminadas al deseado arreglo, no hay 
razón para acusar á Valdés de haber estado dis- 
puesto á aceptar doctrinas heterodoxas de los disi- 
dentes. Este buen patricio y prudente cristiano, 
quería evitar á todo trance una perturbación general 
de la Iglesia, porque temía gravísimas consecuen- 
cias; y su carácter suave y bueno le ponía siempre al 
lado de la concordia y de la paz. 

Ortodoxia* 

No eran suficientes tan sanos propósitos para 
asegurarle fama de cristiano puro, entre los que ya 
le miraban con sospecha. Si para los extranjeros 
protestantes pasaba Alonso de Valdés como incor- 
porado á sus filas, ¿qué habían de pensar de él los 
españoles profundamente adictos ala silla apostólica? 
Aquellos se complacían en aumentar su grey y lle- 
var á ella personas de valer, desmembradas del cen- 
tro de unidad: estotros tenían empeño en purificar 
su rebaño, apartando de él los miembros que creían 
inficionados. Con tales disposiciones en uno y otro 
campo, ha sido muy fácil hacer sospechosos á los 
más puros y santos. Creo que Alonso no llegó á 
caer en la herejía: diré las razones en que me 
apoyo. 

Tres fundamentos principales hubo para que los 
teólogos más severos pudiesen fijar su atención en 
las creencias religiosas de Alonso de Valdés: el en- 
tusiasmo por el filósofo de Roterdam y por sus li- 



ALONSO DE VALI»KS. 127 

bros; la intervención en las Dietas y coloquios de los 
disidentes alemanes, y el libro sobre los. sucesos de 
Roma en 1527. De los dos primeros motivos de 
acusación ya se ha hablado expresamente: diré algo 
del tercero. 

Castiglione, Nuncio del Papa en España, fué 
quien se adelanto' á calificar el manuscristo de Alon- 
so, antes de que se diese á luz, y probablemente, 
antes de que lo corrigiese y variase su hermano 
Juan. Los dos cargos esenciales que le hizo fueron: 
que el escrito era ofensivo á la persona del Pontí- 
fice, y que en varias proposiciones era sospechoso 
de herejía. Advertido el autor de que así pensaba 
el Nuncio, y de que en ese sentido había hablado al 
Emperador, se apresuró á dirigirle una carta con la 
modestia y dignidad que le eran propias. Le expuso 
que la necesidad de defender al Emperador le había 
obligado á cierta severidad de términos contra el 
Papa: confieso, decia, haber excedido en esto algo, y 
por servir á V. S. estoy aparejado para enmendarlo. 
¿Cabe más docilidad y buena fe? Pero en lo tocante 
á la Religión y decisiones de la Iglesia creía Valdés 
no haber faltado, y rechazó el cargo de heterodoxo; 
asegurando, que esto tocaría demasiado á mi honor. 
¡Cuan vivo debía tener el fuego de la fe de Cristo, 
quien así se duele! 

No me parece que este tono moderado y cortés 
merecía el destemple de la Respuesta del Sr. Nun- 
cio. Ni los defectos corporales del censurado se disi- 
mulan (1); ni se dejan en paz los huesos de sus 
antepasados, sindicándoles de judíos (2): con genera- 
lidades, y sin descender á textos expresos y áprue- 



(1) Risposta, edición de 1S60, pág. 54. 

(2) Id. ? págs. 53 y 69. 



128 NOTICIAS DE 

bas, se afirma que el autor del Diálogo ha puesto en 
él sentencias totalmente impías (1) y que huelen á 
luteranismo; amenazándole con nuevas quejas al 
Emperador, del libro y del escritor (2), con el san- 
benito que le proporcionará la Inquisición (3), á la 
que deja el cuidado de juzgarle y castigarle (4). 
Lóase con detención y sereno ánimo la respuesta 
del Conde, y se verá confirmado que no basta el sa- 
ber y la perspicuidad, cuando la pasión ofusca el 
juicio: Castiglione no pudo escribir aquello sin hon- 
do resentimiento de Valdés: lo revelan las palabras 
atroces, las frases duras, el estilo y la intención, 
rebosando destemplanza y aun ira. 

Efectivamente, por fuertes que sean muchas de 
las calificaciones de Lactáncio sobre las cosas de 
Roma y su curia, y sobre la conducta papal del sa- 
gaz Clemente VII respecto de España, no entiendo 
que atacó ni soñó en atacar al dogma y cánones de 
la Iglesia; pues para no exponerse á tal demasía 
consultó su papel con respetables teólogos y enten- 
didos eclesiásticos, que cita nominatin (5). Es in- 



(1) ñisposta, pág. 19, línea última. 

(2) Id., pág. 54. Y aunque se muestra cierto de que el César 
hará una demostración de que la obrecilla no tiene su consenti- 
miento, Alonso continuó en los secretos de S. M. recibiendo hasta 
la muerte, señales del aprecio imperial. 

(3) Id., pág. 70. 

(4) Id., pág. 43: á chi né teñe particolare carico. 

(5) El Canciller Gattinara, el secretario Juan Alemán, D. Juan 
Manuel, embajador en Roma, el Doctor Luis Coronel, el Canciller 
de la Universidad de Alcalá, el M. Bartolomé Carranza de Miranda, 
el Doctor Carrasco, Fr. Alonso de Virués, Fr. Diego de la Cade- 
na, Fr. Juan Carrillo y el obispo Cabrero. 

Castiglione en su Risposta dice que alguno de los citados le ha- 
bia hablado contra el libro: es posible; pero no por eso dejaría de 
ser cierto lo que aseguró Valdés. 



ALONSO DE VALPÉS. 129 

exacto y hasta calumnioso lo que dijo Castiglione y 
repitió Serassi, que Lactáncio alaba la profanación 
de los templos que hizo la soldadesca en Roma: lo 
que hizo fué explicar el hecho como consecuencia 
de las premisas, creyendo piadosamente, que Dios 
lo permitió para castigo y enseñanza de todos los 
que habian faltado á la santidad de su doctrina. 

Con todo, es innegable que la Inquisición de Es- 
paña instruyó proceso contra Alonso de Valdés, 
excitada por las denuncias del representante del 
Papa contra el Diálogo de Lactáncio; por las recla- 
maciones de los franciscanos contra los escritos de 
Erasmo y su principal patrocinador; por las cartas 
publicadas en Alcalá, y por los avisos del Legado 
Campegio sobro los coloquios de Augsburgo. Mas 
las diligencias judiciales debieron quedar en suma- 
rio; fuese por no haber méritos para proseguir; fuese 
porque el otro Dial go de Mercurio promovió ma- 
yor persecución contra Juan de Valdés en 1529, ó 
porque uno y otro hermano se marcharon de Espa- 
ña, muriendo á poco Alonso en tierra extraña. 
Llórente que vería la causa en los archivos del 
Santo Oficio, únicamente dice, que Alonso fué pro- 
cesado por sospechoso de luteranismo: nada de sen- 
tencia ni condena. Y si hubieran existido méri- 
tos para ello, el tribunal sabía proceder no sólo 
contra los ausentes, sino contra la memoria de los 
muertos. 

Quedan sólo de las gestiones inquisitoriales con- 
tra Alonso, los índices expurgatorios, en los que se 
puso el Diálogo de las cosas de Roma, ó de Lactán- 
cio, sin nombre de autor, confundido luego con el 
Dialogo de Mercurio y Carón y que salieron juntos, 
como obras de Juan de Valdés. Mas la prohibición 
de una obra, no implica que el autor sea hereje: li- 

9 



130 NOTICIAS DE 

bros de Fr. Luis do Granada están en el índice, y 
de D. Francisco de Borja, se pusieron las Obras del 
Cristiano, sin que esto le estorbase para ser canoni- 
zado por Santo, y venerado en los altares. No obs- 
tante, con el rumor del proceso de Alonso y apare- 
cer condenado su libro entre los prohibidos, tuvo 
suficiente motivo el común do las gentes para con- 
tarle entre los luteranos: serian muy pocos los per- 
fectamente enterados de los becbos, y no todos re- 
flexionarían, que sin la audiencia del autor y sus 
explicaciones, quedaba manco el juicio sobre sus 
verdaderas creencias. Además, los ultramontanos, 
or celo exagerado, y los afectos á la reforma por 
miedo á los familiares no escrupulizaron el poner á 
Alonso en el catálogo de los beresiarcas. ¡Es tan di- 
fícil sostener el equilibrio de lo justo cuando el hu- 
racán de las pasiones conmueve los espíritus! 

A pesar de todo, insisto en que lo cierto, lo ra- 
cional, lo equitativo es, pensar que Alonso de Val- 
dés no se apartó jamás del dogma y doctrina cris- 
tiana; supuesto que no hay decisión en contrario, 
y por otra parte nos consta su voluntad de some- 
terse á las decisiones de la Iglesia (1). Lo legal y 
lo piadoso es creer que pudo desear con tantos otros 
santos varones la reforma de los abusos y de las cos- 
tumbres, sin caer en el error: y que á prolongarse 
su existencia hasta el Concilio de Trento, casi im- 
puesto por su Soberano, procurado por su protector 
y jefe, y por él mismo deseado; acaso doblara la ca- 



(1) Su gran adversario Castiglione nos revela en su Risposta, 
página 43, que Alonso pidió al obispo de Argel que le consiguiese 
del Papa un breve para poder leer los libros de Lutero. Luego 
reconocia el peticionario la autoridad del Pontífice para prohibir- 
los, y para permitir después su lectura. 



ALONSO DE VALDÉS. 131 

beza ante los decretos de la Asamblea ecuménica; 
y caso de no satisfacerle por completo el título de 
Reformatione, esperaría á sucesivas reuniones de 
los Padres. A mi juicio nadie ba tenido derecbo 
de afirmar que quien reclamaba reformas antes 
del Concilio, estaría desconforme después de cele- 
brado. 

Juzgo tan píamente á mi protagonista , porque 
así me lo persuaden sus antecedentes , su geniali- 
dad, su educación y sus escritos mismos. Después 
de. leer el final del prólogo al lector que puso á la 
cabeza de su Diálogo de Lactáncio, no es dado acu- 
sarle de berejía sino por suspicacia excesiva, por 
ignorancia crasa ó por malicia refinada; bó aquí sus 
leales palabras: «que si alguna falta en este Diá- . 
»logo bailaren, interpretándolo á la mejor parte, 
aechen la culpa á mi ignorancia y no presuman de 
»creer que en ella intervenga malicia, pues en to- 
arlo me someto á la corrección y juicio de la santa 
» Iglesia; la cual confieso por madre de discípulos de 
• y>verdad.y> 

Lo que sí puede presumirse es, que si se hubiera 
alargado su vida algunos años y hubiera regresado 
á España, no le habrían faltado molestias y perse- 
cuciones graves. Todo el poder del Emperador, que 
le estimaba mucho, no le habría librado de las cár- 
celes de la Inquisición; porque sabido es cómo los 
monarcas deponían sus aficiones personales ante la 
razón de estado ó las exigencias poderosas del tri- 
bunal de la Fe: la triste historia de los doctores 
Constantino y Egidio y la del arzobispo Carranza, 
confirman este sentir. La Providencia libró á Val- 
dés de esos peligros , dándole una muerte tempra- 
na y desapercibida entre los estragos de una epide- 
mia y en lejana tierra. 



132 NOTICIAS DE 



Cualidades. 



Ya que dejamos enterrado á Alonso de Valdés, 
sin haber descubierto en Viena señales de su defun- 
ción y sepultura (1), ocupémonos un momento de 
lo que fué este conquense ilustre , como sor moral ó 
inteligente, con la imparcialidad que nos hemos 
propuesto y que permite la circunstancia de hallar- 
nos ya tan lejos del dia de las alabanzas. Pocos lu- 
nares se descubren en persona tan notablemente 
buena; pero los que tenga los manifestaremos mez- 
clados con sus excelentes cualidades. 

De su capacidad intelectual, de su varia y sóli- 
da instrucción , dan testimonios suficientes los tra- 
bajos oficiales en que entendió, y los escritos que su 
afición á las letras y su laboriosidad lograron re- 
dactar, en medio de las obligaciones del destino y 
de la incesante movilidad de la corte que seguía. 
El sub-canciller Transilvano alababa mucho sus 
adelantos literarios , en los que no había tenido poca 
parte, según, contestación de Alonso. Bien se deja 
ver la intimidad en las repetidas y nutridas cartas 
de los dos amigos. 

No obstante, en Roma parece que no le tenían 
por buen latino , lo cual nada debe extrañar. Fué 
achaque antiguo de los italianos el creerse exclu- 
sivamente dueños de la perfección del idioma del 



(1) La inutilidad de las diligencias de nuestro representante en 
Viena y del respetable- Sr. de Butticaz hacen creer que nuestro 
Valdés, muerto en dias de general consternación y de horrible 
peste, en que el temor y el sobresalto embargan el ánimo, sería 
sepultado sin otras formalidades ni honras fúnebres, que llevar el 
cadáver, confundido con otros, á la fosa común. 



ALONSO DE VALDKS. 133 

Lacio, acusando á los extranjeros, á los españoles 
especialmente, de hablar un latin impuro y bárbaro. 
¿No fué menester que Melchor Gano los desmintie- 
ra en Trento , y que otros prelados nuestros les ha- 
ya n sorprendido en el Vaticano? Del lenguaje de 
Krasnio, celebrado en Europa, hacían también crí- 
tica; pues refiere Sepúlveda, que en Italia eran me- 
nos estimados los libros* del Eoterdamés que en 
España (1). Más claramente se lo manifiesta al mis- 
mo Erasmo Pedro Juan Olivar en carta de Valla- 
dolid á 13 de Marzo de 1527 (2). 

Era consiguiente que desdeñasen el latin de 
Alonso, que ciertamente no era émulo de Cicerón. 
El cardenal de Osma escribe al Comendador de 
León, fecha en Roma el 27 de Junio de 1530, que 
allí se burlaban de la latinidad del secretario Val- 
dés (3), Pero aunque no es selecto, ni distinguido 
el latin valdesiano, no le faltan condiciones de 
claridad y exactitud: y al decir del Embajador in- 
glés en la carta citada al rey su amo; «Era muy 
» instruido en la lengua latina y en parte de la grie- 
»ga, y siempre que el Emperador desea una cosa 
»bien hecha y exacta en la lengua latina, se la en- 
comienda á Valdés.» Además las multíplices pie- 
zas de cancillería , en que de oficio y con apremio 



(1) Obra9, tomo III, lib. I délas cartas, Epístola XIII. 

(2) Stylum Erasmi, dicunt, nihil esse ad hujus (Pontani) stylum. 
Ego vero contra, Erasmum contendo longe elocuentiorem, illum vero 
affectantem. — Dicen que el estilo de Erasmo nada vale comparado 
con el de Pontano. Yo, por el contrario, sostengo que Erasmo es 
más elocuente, y que Pontano es afectado. 

(3) Le recomienda que envíe «tm gran latino, que no lo es Val- 
dks, porque acá se burlan de su latinidad , y dicen que se atraviesan 
algunas mentiras en el latin que por acá enbia scripto de su mano. » 
Véase la carta en el Apéndice, núm. 65. 



134 NOTICIAS DE 

se ejercitaba, están sujetas á formularios, son gene- 
ralmente monótonas y rutinarias, y en vez de- 
adiestrar á que se levante el estilo, depravan el 
gusto y la elegancia. De todos modos, los papeles 
latinos de Valdés no merecen los ascos de los me- 
lindrosos romanos, y algo debía pesar en estos malos 
juicios el texto de las cartas enérgicas de Carlos V 
al Papa y á los Cardenales. D. Casiano Pellicer, 
que no era mal latino , calificó de elegante el de las 
cartas de Alonso á Pedro Mártir de Anglería. 

En el habla castellana, ciertamente que no igua- 
laba á su hermano Juan ; pero de aquel aprendió 
este el gusto y las reglas de la buena literatura, y 
confundidos han andado algunos de sus escritos. El 
secretario, como se ha indicado, lejos de progresar 
mucho, se gastaba en asuntos forzados, en que las 
fórmulas cancillerescas ahogaban los destellos del 
genio. Sin embargo, conocía bien la propiedad de 
las voces y los castizos modismos, hablando siempre 
con naturalidad y sencillez , y á veces en elegante 
castellano, según juicio competente, como al diri- 
girse en 1527 con cartas comendaticias á los voca- 
les de la junta magna que había de calificar los li- 
bros de Erasmo. 

Moralmente considerado era modesto y desinte- 
resado á toda prueba, cual lo acreditó' en todas las 
ocasiones y circunstancias. Queriendo Erasmo ma- 
nifestarle su gratitud á tantos y singulares favores 
como le había dispensado, le significó el deseo de 
dedicarle alguna de sus producciones literarias: no 
llegó á realizarlo porque Valdés, lejos de ambicionar 
este honor, se desentendió de la oferta ó la resistió, 
no creyéndose digno de semejante distinción. Hizo 
más: puso por delante la gran figura del César, Me- 
cenas que eclipsaba á los más encumbrados; pero el 



ALONSO DE VALDÉS. 135 

roterdamés Desiderio no dedicó obra alguna á Car- 
los V, no só si por independencia ó altivez de ca- 
rácter, ó por no estar muy satisfecho de la conducta, 
belicosa del Emperador. EL que escribió el tratado 
do Cóino se queja la paz, es de creer que mirase con 
desamor al sostenedor de tantas guerras y luchas. 
En cambio dedicó uno de sus libros á la tia del Cé- 
sar D. a Catalina de Inglaterra, modelo de virtud 
y de sufrimientos, á quien dirigió una discretísima 
carta el 1.° de Marzo de 1528. Sceppero dice de él: 
«un hombre cuya integridad me es tan conocida.» 
Maximiliano escribe: «oigo á todos los que de allí 
vienen que no ambicionas honores ni dignidades, 
ni te dejas llevar de la avaricia.» Por eso choca que 
el interesado corresponsal Pedro Gil se propasase á 
ofrecerle remuneración de servicios en unos térmi- 
nos que no dejarían de mortificar la probidad , de 
Alonso y de obligarle á severas quejas. 

En cuanto á su genio apacible, servicial y afec- 
tivo, hablan muy alto los rasgos más salientes de 
su conducta. ¡Qué adhesión tan constante á su bien- 
hechor Gattinara! En su compañía vivió mucho 
tiempo, y con él viajó algunas veces, celoso siem- 
pre de mostrársele agradecido. ¡Cuántos esfuerzos 
no hizo y cuántos compromisos no contrajo por de- 
fender al Emperador, que le favorecía, de cuantos 
cargos se le imputaban! ¡Qué de servicios no pres- 
taría á tantos personajes y sujetos como le escriben 
reconocidos! 

Fuera de la indisposición con Castiglione, por 
causa de los sucesos de Roma, no he encontrado sino 
un solo caso de enemistad en la conducta de 
Alonso de Valdés; la que aparece con el secretario 
imperial Juan Alemán. Llama ciertamente la aten- 
ción, que habiendo sido éste jefe suyo en 1522, y 



136 NOTICIAS DE 

habiéndole merecido la confianza de consultarle su 
Diálogo manuscrito, surjan luego señales evidentes 
de resentimiento entre ambos. Sábese que Juan 
Alemán fué procesado y preso en Toledo el 13 de 
Diciembre de 1523, por atribuírsele falsedades en el 
desempeño de su alto cargo, enmiendas, raspaduras 
y cambio de pliegos en algunos instrumentos públi- 
cos (se le tenía por devoto de Francia ó relaciona- 
do con franceses enemigos); y aunque en estos arbi- 
trios burocráticos, con frecuencia usados sin criminal 
intento, habría mucha pasión y parcialidad contra 
Alemán, es lo cierto que el mismo procesado confesó 
algunas de las alteraciones y las condenó el tribunal. 
También sabemos que por el último artículo de las 
Ordenanzas de la Cancellería imperial, el Contrare- 
lator VALDÉstenía obligación de denunciar al Gran 
Canciller las faltas que notase en los empleados; y 
sea en fuerza de esta obligación ó examinado por el 
juez, hubo de declarar Alonso sobre los actos de 
Juan Alemán, de quien, por otra parte, estaba que- 
joso de que hubiese influido con el Nuncio para que 
persiguiera el Diálogo de Laclando como impreg- 
nado de herejía luterana (1). Así es que la consulta 
del Consejo al Emperador relativa á la causa de Ale- 
mán, consigna expresamente la enemistad del tes- 
tigo y del procesado (2). Quién de los dos ofendidos 



(1) Quejas de Alonso á su amigo Erasmo, en carta de Barcelo- 
na á 15 de Marzo de 1529. 

(2) «No está suficientemente probado que el dicho Juan Ale- 
vinan hizo ni mandó hacer la dicha rasura, porque al dicho de 
«Valdés que lo afirma no se le da crédito en esto, ni en todo lo 
«que en este proceso dice contra el dicho Juan Alemán por estar 
«probada completamente la enemistad.»— Consulta del Consejo al 
Emperador, tomo en folio pasta, rotulado Sucesos polínicos, reinado 
de Carlos V 9 mss. de la Biblioteca Nacional, G-67, al fol. 423 vto. 



ALONSO DE VALD1ÍS. 137 

tenía la razón de su parte, no es hoy averiguable; 
pero prescindiendo dé la que cada cual pudo tener, 
acaso el carácter, temple y condiciones de Alemán, 
no eran tan abonados para contenerse y moderarse, 
como nos consta de Alonso de Valdés. 

Si oímos á sus correspondientes, los más respe- 
tables le dan encomios y muastras de alta estima. 
EL cronista Sepúlveda, que no pecaba de lisonjero, 
llama á Alonso hombre muy instruido, afirmando 
que, á pesar de las ocupaciones de su empleo, tra- 
baja en letras; y de ambos hermanos dice, que son 
instruidos, de buen carácter y costumbres y de no- 
tables estudios. Erasmo no es tan extraño que los 
elogie; pero en una de sus cartas, Setiembre de 1531, 
hay una brillante pintura de las cualidades estima 
bles de Alonso, de su desinterés, pureza y ningún 
género de ambición ni aun para la gloria. ¿Aludi- 
ría en esta última frase á su negativa á que le de- 
dicase un libro? Porque gloria y grande debía re- 
conocer Valdés, en que su nombre pasara á la pos- 
teridad en obras que el creía tan merecedoras de 
eterna fama. En otra carta posterior el anciano de 
Friburgo consagra á su amigo Valdés estas pala- 
bras: no hay mortal alguno cuyas cartas reciba yo 
con mayor gusto que las tayas, ni á quien yo escri- 
ba de mejor gana. Tales frases en quien mantenía 
relaciones con tantos príncipes, potentados y sabios 
de Europa; con tantos hombres de poder, de valía y 
de ciencia; con varones de relevante mérito y vir- 
tud, ponen sobre las sienes del favorecido una co- 
rona gloriosísima. 

Ni los adversarios y enemigos de las ideas po- 
líticas y religiosas de Valdés, ni aun los que le 
atacan como hereje, se han permitido dudar de su 
excelente conducta y mejores costumbres. Casti- 



138 



NOTICIAS DE 



glione mismo, quo tan cruelmente ataca sus ^doc- 
trinas y se personaliza con sus defectos físicos, no 
ha podido menos de confesar, que no tiene testimonio 
alguno contra su tenor de vida, y el abate Serassi, 
encomiasta del conde Baltasar y acérrimo contrario 
de Alonso, se ve forzado á tenerle por joven aplica- 
do á las buenas letras y ala jurisprudencia; reco- 
nociendo, que si ofendió al Papa en el Diálogo de 
Lactáncio, fué por defenderá su amo el Emperador. 

Uno y otro italiano apreciaran en más la recti- 
tud del juicio de Alonso, si hubieran leido sus con- 
fidencias con los amigos , en que expresaba sin 
temor sus sentimientos. A Transilvano le decía el 
12 de Marzo de 1527, hablan dolé de las cosas de 
Italia: «Además, hasta las piedras se vuelven con- 
tra nosotros... los pueblos aborrecen nuestra inhu- 
» inanidad (1).» 

Al insistir en que Alonso de Valdés se intere- 
saba por la gloria de Carlos V, séame permitido en- 
salzar la honradez y probidad de este buen servidor^ 
su celo y gratitud hacia sus bienhechores, su fide- 
lidad y leal comportamiento como empleado. No sa- 
tisfecho con el exacto desempeño de los deberes de 
su cargo, se siente obligado á ser panegirista del 
Señor que le ampara y de los protectores que le es- 
timan; y hasta se ofrece como escudo en que paren 
los golpes que á aquellos se dirigen. Deben enco- 
miarse estos procederes, porque es un extravío de la 
razón y de la moral, el suponer que al empleado le 
basta cumplir con las obligaciones burocráticas del 
destino, con prescindimiento completo de quien allí 
le llevó y le ha dispensado ayuda. Las contiendas 



(1) Preterea lapides ipsi nostris hostes sunt... populi nostrorum se- 
vitiam horrent. 



ALONSO DE VAJLDÉS. 139 

de partido, que han engendrado ese modo de discur- 
rir, no pueden borrar los sentimientos innatos de 
corresponder con gratitud á ios beneficios recibidos y 
y el funcionario que por pasión política pugna con 
su jefe protector, obraría con más dignidad y hon- 
radez dejando el empleo antes de faltar á los senti- 
mientos naturales que existen hasta en los brutos. 
Valdés ni una sola vez dejó, no ya de tener, de os- 
tentar estimación y respeto á los que le habían he- 
cho bien. 

Que su amor al trabajo y al estudio era habitual 
y constante, lo dicen las comisiones desempeñadas, 
los infinitos documentos oficiales sobre asuntos gra- 
ves, la extensa correspondencia que mantuvo con 
amigos y relacionados, y lo que todavía cercenó á 
estas ocupaciones para sus ocios literarios. Todo esto, 
sin lo que le ocuparía la dirección de los estudios 
y carrera de su querido hermano; si bien este le 
ayudaría en las tareas en determinadas ocasiones. 
Uno y otro, cuando podían, se entregaban á pla- 
centeros estudios científicos ó á las materias reli- 
giosas, predominantes entonces entre los pensa- 
dores. 

Finalmente, poquísimo ha llegado hasta nos- 
otros de las condiciones físicas de Alonso de Val- 
dés: ni hay retrato, ni otra noticia de sus prendas 
corporales que la que nos da su conocido adversario 
Castiglione en la diatriba que le dirigió con el títu- 
lo de Risposta. Los términos mismos, la osadía de 
usarlos en frente de su ofendido, el destemple de 
semejante argumentación están anunciando que la 
inquina y la ira arrastran la pluma del que escribe. 
Y con merecer tan poco el asentimiento de los que 
leemos, no existen otros datos sobre su persona. 
«Aun sin que hable, dice, revela malignidad, pues 



140 NOTICIAS DE 

»se ve pintada en lo descolorido de aquel rostro re- 
opugnante , en aquellos ojos venenosos y en la 
» forzada risa (1).» Entre tanta exageración , pode- 
mos aceptar como verdadero que era de rostro páli- 
do, de mirada penetrante y de aparente alegría: 
nada más. 

Murió, á lo que parece, de edad de unos 40 
años, atacado de la epidemia reinante, que causó 
otras muchas víctimas de servidores monos carac- 
terizados del Emperador; teniendo su muerte al- 
guna parte en que S. M. abandonase la residencia 
de Viena. 

La arreglada y casi ejemplar conducta de este 
español distinguido le granjeó la estimación de 
los hombres eminentes y doctos que le trataron ó 
conocieron: lauro que pocos alcanzan en tiempos 
tan revueltos y en posiciones envidiadas, que tanto 
se prestan á la crítica de las lenguas mordaces. 

■ Ya que no he podido hallar retrato suyo, ni otra 
representación gráfica de sus cualidades, pongo un 
facsímile de su letra y firma, sacados délos prime- 
ros documentos que redactó en idioma latino. Es 
letra cancilleresca, de mayor tamaño que la ordina- 
ria, pero al fin de su propia mano. 

Sus escritos. 

Por decidida que fuese, como en efecto lo era, la 
devoción de Alonso de Valdés á la amena litera- 
tura, le estorbaban consagrarse á ella las obligacio- 
nes de su cargo. Empleado en la cancillería iinpe- 



(l) La malignita ancora senza parlare vi si vede depinta nella pa- 
llidezza di quel volto pestilente é in quegli occhi velenosi S risi sfor- 
zati. — Risposta, pág. 54. 




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ALONSO PE VAL DES. 141 

rial primero, secretario del gran canciller más ade- 
lante y de S. M. el Emperador por último, hubo 
de ocuparse preferentemente de los negocios públi- 
cos que se encomendaban á su cuidado, los cuales 
le absorbieron la mayor parte del tiempo. A conti- 
nuación va nota de sus escritos, así oficiales como 
privados, unos impresos y otros manuscritos; lista 
la más completa que he podido ordenar de cuanto 
suyo se conserva ó menciona. Entre los manuscri- 
tos, rarísimos en el extranjero, hay bastantes en los 
archivos españoles de su puño y letra. 

Comienzo por los instrumentos públicos que 
autorizó, los cuales en su mayor parte son redacción 
suya, revisada y corregida por los jefes. 

I. . Investitura ac infeudatio Ducatus Mediolani y 
comitatumque P ápice et Anglerm in Franciscum 
Sfortiam Ludovici filium, per Carolum V. Roma- 
norum Imperatorem. Datum in oppido Tordesíllas. 
Anno 1524, penúltimo octobris. 

El contesto entero del documento está diciendo 
que es obra de Valdés, así por el estilo como por 
las frases encomiásticas del prepotente Emperador. 
Dice, que la Altitud Cesárea, á imagen de Dios, 
suele deponer de su silla á los soberbios y encum- 
brar á los humildes; y considerando que el Empe- 
rador Maximiliano, su abuelo paterno, dio en feudo 
el ducado de Milán y los condados de Papa y An- 
glería al vizconde Luis Sfórcia, padre del ahora 
agraciado, para sí y sus sucesores legítimos; y que 
habiendo sido ocupadas las ciudades y tierras de 
dichos estados por el rey de Francia ilegítimamen- 
te y en perjuicio del Imperio germánico; recobrado 
todo por las armas imperiales, se lo devolvía y res- 
tituía, así por sus propios merecimientos como por 
los de su difunto padre. Once años y no más disfru- 



142 NOTICIAS DE 

tó de la investidura el duque Francisco, pues murió 
el 24 de Octubre de 1535. 

Además de las razones que se estampan en la 
concesión, tuvo el Emperador otra para hacer la 
investidura: la de dar ánimo y confianza á la ciudad 
de Milán, no muy bien dispuesta contra franceses, 
según comunicaciones de los embajadores. Así es, 
que en despacho fechado en Toledo á 12 de Agosto 
de 1524, ya se anuncia al duque de Sesa la resolu- 
ción, por estas palabras: « Daréis aviso de lo que 
«platicara el caballero Casal y de como se toma su 
» negociación, y la calma que decís hay en Milán 
»cesará, pues ya auemos mandado despachar la in- 
vestidura al Duque y se ha entregado aquí á su 
» embajador, y con esto hay causa que se pierda y 
» quite todas sospechas (1).» 

Después de la firma Carolus, que lleva la inves- 
tidura, sigue así la del Secretario. Ad mandatum 
Ccesarce et Cathólica Majestalis propium Alphonsus 
Valdesius. 

El original de este diploma está en el archivo 
de Milán, y lo publicó Du Mont en su obra Corpus 
universel diplornatique, 1746, tomo IV, parte 1. a , 
página 398. 

II. Relación de las nuevas de Italia, sacadas de 
las cartas que los capitanes y comisario del Empera- 
dor y Rey nuestro señor han escrito á Su Mages- 
tad, &c. 

Es la relación de la batalla de Pavía , dada el 24 
de Febrero de 1525, publicada poco después con es- 
tas líneas al fin: (.(Los señores del Consejo de Su 
y>Mag estad mandaron á mi Alonso de Valdés, Secre- 



(1) Minutas de cartas de negocios de Estado. Tomo en folio ma- 
nuscrito de la Academia de la Historia. Est. 23, gr. 3. a , fol. 226 vto. 



ALONSO DK VALDK.S. 143 

otario del ilustre sefíor Gran Chanciller, que Jiciese 
» imprimir la presente relacion.=A lonso de Valdés. » 

La reproduzco íntegra en el Apéndice, núme- 
ro 84, conforme á la edición gótica, no tanto por su- 
rareza, pues apenas se conoce algún ejemplar, cuan- 
to por creerla redacción y obra de nuestro Alonso. 
Cierto, que este, sólo se presenta como publicador 
de orden del Consejo, y no se dice autor; pero no 
correspondía otra cosa , tratándose de una publica- 
ción hecha de oficio. ¿Por qué los Consejeros reales 
mandaron al empleado Valdés, y no á otro, que 
cuidase de la impresión? Lo natural parece que fue- 
se preferido ó designado porque había sido el redac- 
tor del escrito. Hubo de presentarlo en borrador y 
el Gran Canciller y el Consejo lo vieron y corrigie- 
ron, y una vez aprobado encomendaron la impre- 
sión y corrección de las pruebas al que ordinaria- 
mente está más interesado en que salga correcto, 
al que lo escribió. 

Una observación haré en confirmación de que 
este escrito salió de la pluma de Alonso , con pre- 
sencia de las cartas á que se refiere , de las que va- 
rias se conservan en la colección de la Academia de 
la Historia (1): que hay en cifrases que pueden de- 
cirse sacramentales de Valdés, en loor del César, 
frases que usó tres años después en el Diálogo de 
Laclando y repitió en su correspondencia. Citaré 
solamente el párrafo final de la Relación, donde se 
leen entre otras: «Para que como de muchos está 
«profetizado, debajo deste cristianísimo Príncipe 
»todo el mundo reciba nuestra santa fó católica, y 
»se cumplan las palabras de nuestro Redentor: Fiel 
r>unum ovile et unus Pastor.» 



(1) Cartas de Carlos V, tomo A-34, págs. 134 y siguientes. 



1-14 NOTICIAS DE 

III. Cartas del Emperador al Papa Clemente Vil \ 
fechadas en Granada el 17 y 18 de Setiembre? 
de 1526. 

Ambas tienen las firmas de Yo el Rey. =^4/- 
phonsus Valdesius. 

La primera, con la del Pontífice del 23 de Junio 
de 1526, á que aquella contesta, fueron impresas re- 
petidamente, ó incluidas en varias colecciones y 
tratados eclesiásticos. La edición más notable es la 
que hizo Miguel Eguía en Alcalá de Henares, año 
1527, que lleva la firma de Valdés (1); pero hay 
otras del mismo año y del siguiente en Colonia por 
Pedro Guentell y en Basilea por Andrés Cratderum. 
La de Colonia tiene esta portada. 

«Epistolse | dua3 altera Clementis VIL | ad Ka- 
rolum V. Imperatorem Aug. &c. | Altera Karoli V. 
Ymp. Aug. &c. Cíe | mentí responden ti.» 

Entre el título copiado y el año del pió tiene en 
una línea esta recomendación: Legisse iuuabit. 

IV. Real cédula á los Arzobispos, Obispos, Du- 
ques, Marqueses, Condes, Barones, Capitanes y de- 
más nuestros subditos y del Sacro Imperio, en favor 
del Duque de Milán, fecha in cioitate nostra Gra- 
nate? die quinto mensis octobris 1526, regnor. noslr. 
Rom. octavo aliorum vero omnium vndecimo.— -Ca- 
rolas —A Iphonsus Valdesius. 

Mándase en ella, bajo severas penas, respetar y 

(1) Que Alonso redactó estas cartas y la respuesta á los fran- 
ceses y Apología del Emperador, se persuade por la correspon- 
dencia. Véanse las cartas que escribió á Maximiliano Transilvano 
en 12 de Marzo y 1.° de Agosto de 1527, á cuya primera fecha se 
estaban imprimiendo, y en la segunda hay estas palabras; «qnis 
uniuscujusque rei fuerüauctor, nihilin his scribendum censeo.» Como 
si dijera: es asunto de que yo no debo hablar por no hacer alarde 
de mis propias obras. 



ALONSO DE VALDÉS. 145 

obedecer al Ilustre Duque de Milán y sus sucesores, 
prestarles auxilio y cuanto hayan menester él, sus 
herederos, sucesores y causahabientes. 

Aunque dos años antes le habia restituido sus 
estados (Véase el núm. I.) se veía inquietado por 
pretensiones de otros magnates, y contra tales pre- 
tensiones se expidió esta Real carta. Se halla en el 
tomo A-39, iol. 19, de la Academia de la Historia. 
V. Carta del Emperador al Colegio de Cardena- 
les, fecha en Granada á 6 de Octubre de 1526. 

Empieza con estas reparables frases: «Padres, 
a en el Señor, Reverendísimos, mis muy caros artii- 
agos. Cierto, que nuestro ánimo se ha afligido muy 
adolorosaniente al saber las cosas, que, el Romano 
¿Pontífice, olvidado de su apostólica dignidad, ha 
»movido, no tanto contra nos (estoio manifestaría- 
amos con menos disgusto), cuanto en grande des- 
adoro del nombre cristiano y contra la paz y tran- 
quilidad de toda la república que dirigimos (1).» 

Y concluye en los siguientes resueltos términos: 
«Pero si vuestras Paternidades reverendísimas se 
anegasen á conceder mis justísimas peticiones... 
» Yo por gratitud á Dios, por mi dignidad imperial. . . 
«cuidaré de proveer en ello con remedios convenien- 
ates, tales, que de manera alguna aparezca que se 
afaíta á la Iglesia de Dios, ni á mi justicia, ni á la 
asalud, paz y tranquilidad de la república (2). a 



(1) Beverendissimi in Christo Patres, amici charissime: tanto pro- 
f'ecto animi dolore mens riostra discruciatur , dum ea quce Bomanum 
Pontifican suce pontificia! dignitatis oblitum, non contra nos tantum 
(id enim cequión animo pateremur) eum in máximum chistiani no- 
minis dcdecus contraquctotius reipub'icce (quam induxeramus) pacem 
et tranquilitatem moliri audimus. 

(2) Si vero Hevercndiss. patcrnitates vestra cequissima hujusmodx 
postulata nostra concederé negaveritit... nos pro nostra erga Deumgra- 

10 



146 NOTICIAS DE 

Firman como en la anterior, Yo el Rey— Al- 
phonsus Valdesius. 

Con el texto de las mencionadas cartas y algu- 
nas ilustraciones y aditamentos se publicó un volu- 
men titulado: Invictisimi Eomanorum Imperatoris 
Car olí huius nominis quinti, ac Hispaniarum Re- 
gis catholici ad dúo Clementis septimi Pontificis 
Romani brevia responsio, in qua ab ipso Pontífice 
apellat: petitque generalis christianorum omnium 
Concilü congregationem- cum nonullis aliis litteris, 
atque actis publicis. Y el colofón dice : Impres- 
sum est Compluti per Micliaelem de Eguía, anuo 
M.D.XXVIL 

Otras ediciones, con titulo análogo, y con el de 
Apologetici pro Carolo quinto Imperatore libri dúo, 
se hicieron en España y en Maguncia los años de 
1526 y 1527, en Anvéres 1527, Roma 1528, y úl- 
timamente en 1587 y 1588 se estampó ampliado 
con esta portada: Pro divo Carolo, eius nominis 
quinto romanorum imperatore invictis simo, pió, fe- 
lice, semper augusto, Patre patria? in satis factionem 
quidem sine talione eorum, qua? in illum scripta, 
acpleraque etiam in vulgum edita fuere, liber apolo- 
geticus* Lleva un apéndice De causa coloniensi, &c. 

Se imprimieron asimismo las cartas sobredichas 
en la colección de Melchor Goldast, Francfort, 1613; 
en los Anales de Reynaldo, Roma, 1646; en el Có- 
digo diplomático italiano de Lunig, 1732; en el 
Suplemento de Du Mont, 1739; en la Historia del 
Concilio Tridentino de Le Plat, 1782; y en las vá- 



tüudine, proque dignitate riostra Imperiali... quibvs licebit remediis 
ita in his providere curabimus: ut necChris ti gloria? nec justitice nos- 
tice, nec chistiance reipublicce saluti, paci et tranquilttati quovis modo 
defuisse videamar. 



ALONSO DE VALDKS. 147 

rias reproducciones hechas de estas obras, así como 
en traducciones al alemán y al inglés. 

En muchas de estas innumerables ediciones de 
las Cartas imperiales, se ha omitido la firma de Ca- 
rolas y del Secretario Alphonsus Valdesius; pero 
constan en la de Alcalá y otras. Con ellas ó sin 
ellas, siempre revela el estilo la mano de nuestro 
conquense, por más que sus trabajos y borradores 
fuesen dirigidos y enmendados por el Canciller 
Mercurino y los demás señores que componían el 
Consejo del Emperador. 

VI. Privilegio de impresor á Juan Schoef'fer y 
Main: , dado en Valladolid á 2 de Marzo de 1527. 
Fué concedido por cinco años para publicar la Apo- 
logía Pro divo Carolo, &c. , en la cual lo insertó el 
agraciado tipógrafo. * 

Este documento, uno de los más notables y an- 
tiguos de su género , contiene cláusulas que descu- 
bren la pluma de Valdés, no sólo en el texto del 
privilegio, sino en la redacción de algunas piezas 
de las contenidas en los dos libros, que habían de 
estamparse: copiaré algunas: 

((Encomendamos el cuidado de la impresión á 
»Juan Sohoeffer, calcógrafo en Maguncia, de Nos 
»y del Sacro Imperio fiel y estimado, y por las pre- 
»sentes se lo cometemos de tal manera, que élúni- 
»camente pueda imprimir y publicar válidamente 
»en estos nuestros reinos de España, lo estampado 
»en dos libritos (de los cuales el primero compren- 
de las dos cartas del Papa á que respondemos con 
«otras dos nuestras, además de nuestra carta al Co- 
»legio de Cardenales; y el segundo libro contiene 
«nuestras cartas á vosotros los Electores y demás 
«Ordenes del Imperio, por las que contestamos á los 
»Galos y á la Apología galicana, en que se elude y 



148 NOTICIAS DE 

»falsea el tratado de Madrid; además la refutación 
»y los capítulos de la liga denominada Santa; la 
»carta del rey de Francia, y en último lugar se 
» añade la respuesta dada en nuestro nombre á los 
» Nuncios y Embajadores del Pontífice, de Francia 
»y de Venecia), sin adición alguna y sin el menor 
» impedimento. Y establecemos y mandamos y pro- 
hibimos con nuestra autoridad Cesárea que ningún 
»otro pueda estampar las sobre dichas cartas y li- 
»brecillos en todas las regiones y territorios sujetos 
»de cualquier modo á Nos y al Sacro Romano Im- 
»perio, dentro del quinquenio citado desde la pri- 
»mera edición... (1).» A pesar de la última cláusula 
prohibitiba, era tal la importancia de la obra, que 
Fernando I de Bohemia, hermano del Emperador, 
pudo conseguir que se imprimiese en sus estados 
alemanes, 

VII. Carta del Emperador al Cardenal Juan 



(1) Excudendorum curam naslro et Fmperii Sa. fideli, dilecto Joan- 
ni Schoeffer chalcografo Maguntino demandavimus ac per prcesemes 
demandamus, ita ut ea solum quce in his nostris Hispaniarum regnit 
excusa, in dúos libellos redacta sunt (quorum primas binas Pontificis 
literas, quibus nos binis quoquc rcspondemus, nostram prwterea epis- 
tolam ad Ordinem seu Collegium Cardinalium: alter vero literas nos- 
tras ad dilectiones vestras ac cesteros Imperii Status, qua Gallicis 
satisfacimus , Galliece item apologioe, quce conventionem apud Mar- 
chiam Carpentanam factam eludit: refutationem capitulaque fcederis, 
cui Sanctissimi titulus proenotatur, cum lileris Gallorum Regis com- 
pletitur quibus ultimo loco responsio nostro nomine Pontificis, Galli et 
venetorum nuntiis et oratoribus data accedil) extra ullam addüionem 
excudere et in publicum daré possit et valeat, absque ullo impedimento; 
Statuimusque et decernimus aucioritate nostra Ccesarea ac inhivimus, 
nequis alter in universis ditionibus de terris nobis et sacro Rom. Im- 
perio quoque modo subditis, prcedictas literas ac libellos infra Quin- 
quenium á prima eorumdem ceditione excudat... C aro lus. = Manda - 
to Cees, et Catho. Majest.-=>Alphonsus Valdesius secretarias. 



ALONSO DE VALDES. 149 

Salviati, su fecha en Valladolid á 28 de Julio 
de 1527. 

Lleva la suscricion= Yo el Rey = A Iphonsus 
Valdesius, y ha sido publicada por Morsolin en el 
Archivo histórico italiano, Florencia, 1870, poruña 
copia de la época. Este cardenal, pariente del Data- 
rio Jacobo Salviati, habia venido á España como 
Legado del Papa, y en Sevilla desposó á los Empe- 
radores, en Marzo de 1526. En la carta se sincera 
Carlos V de los infortunios y profanaciones de Roma. 

VIH. Carta de Carlos V al rey de Inglaterra, 
De Valladolid á 2 de Agosto de 1527. Suscrita= 
CARL0s=-4&wwa de Valdés. 

La publicó en castellano el hermano del Secre- 
tario Juan en el Diálogo de Mercurio y Carón y va 
en el Apéndice al núm. 18. También la publicaron 
en alemán Goldast y Rouset, y el original se halla 
en Londres, en el Public Record Office. 

El Emperador procura sincerarse de los recien- 
tes sucesos de Roma, refiriendo sus esfuerzos por la 
paz; la libertad dada al Rey de Francia, antes de 
cobrarse de las usurpaciones y agravios; el haber 
descontentado á los alemanes por no disgustar al 
Pontífice, como habian reconocido León X y Adria- 
no VI, y el haberse ligado Clemente VII con los 
enemigos del César, para echar á los españoles de 
Italia, &c. &c. Concluye pidiéndole consejo y apoyo 
para remediar los males, que la cristiandad padece. 

IX. Real cédula imperial concediendo gracias á 
la familia de Cerón, dada en Valladolid el 20 de 
Agosto de 1527. 

Después de la firma de Carlos V está la de 
Alonso de Valdés. 

X. Carta del Emperador á Desiderio Erasmo, 
su data en Burgos á 13 de Diciembre de 1527. 



150 



NOTICIAS DE 



Firmas = Carolvs —Mandato Ccesarece Majes- 
tatis=Alphonsus Valdesius. 

Alguno, como Boehmer, le supone la data el 
dia siguiente 14, porque ambas fechas tienen los 
manuscritos que se conservan: el 13 la carta latina, 
enviada al gran teólogo á Basilea, en respuesta á la 
suya del 2 de Setiembre del mismo año; y el 14 la 
que el mismo Alonso puso en castellano. 

La publicó L\ Luis Usoz en ÍS68 en las Ciento 
y diez consideraciones de Juan de Valdés, y la he 
puesto en el Apéndice al núm. 24. No debe confun- 
dirse esta carta imperial con la que escribió al mismo 
Erasmo Alonso de Valdés, fechada también en 
Burgos veinte dias antes que aquella, el 23 de No- 
viembre de 1527. 

Xí. Carta del Emperador Carlos V al Embaja- 
dor de Francia, de Madrid á 18 de Marzo de 1528. 

Se contrae á rectificar las palabras que S. M. I. 
dijo en Granada á dicho Embajador, palabras, que 
mal interpretadas y trasmitidas dieron margen á 
agriar las relaciones entre el Rey de Francia y el 
Emperador y al original desafío, de que se ocupa- 
ron los tres reyes de armas, Angulema francés, 
Riximont inglés, y Borgoña español. 

La publicó en castellano Juan de Yaldés en el 
Diálogo de Mercurio, y se reproduce en el Apén- 
dice, núm. 26. 

XII. Cartel del Emperador al Rey de Francia, 
fecho en Monzón de Aragón á 24 de Junio de 1528. 

Este reto valiente y digno le puso también en 
castellano Juan en el Diálogo de Mercurio, como 
se ve en el Apéndice, núm. 32. 

Creo que el Doctor Boehmer, en la pág. 82 de su 
Biblioteca, al anotar un documento sobre el desafío 
del Rey de Francia con fecha 30 de Noviembre de 



ALONSO PE VALDKS. 151 

1528, no se refiere á este cartel, sino á la Real Cé- 
dula que sigue. 

XIII. Cédula del Emperador á Sancho Martínez 
de Letra, cipitan general de Guipúzcoa, dada en 
Toledo el 30 de Noviembre de 1528. 

La suscricion dic3 así: Yo el R&Y=Por man- 
dado de S. M.= Alonso de Váleles. 

Es relativa al desafío con el Rey de Francia, 
tomada de la copia de Simancas para el Apéndice, 
número 47. 

XIV. Carta del Emperador á su Embajador en 
Londres, obispo de Burgos, fecha en la ciudad de 
Burgos el 1.° de Febrero de 1529. 

Es relativa al divorcio entre Enrique VIII de In- 
glaterra y D. a Catalina de Aragón, tia del Empe- 
rador, en que este pretende que la causa se lleve á 
Roma, á cuyo fin el Embajador D. Iñigo había es- 
crito el 25 de Enero, y la desgraciada Reina el mis- 
mo dia á Juan Antonio Muserola. 

Se halla en castellano la minuta de letra de 
Valdes en el tomo A-41, fol. 27, de la Academia 
de la Historia, con nota de haber sido escrita en latin. 

XV. Carta del Empzrador al Cardenal Santa 
Cruz, D. Francisco Quiñones, su data en Toledo á 
16 de Febrero de 1529. 

Se conserva también de letra de Valdés en el 
referido tomo A-44, fol. 23. 

Entre los varios puntos de que S. M. habla, con 
motivo de la enfermedad del Papa, es que no desea 
un Pontífice parcial, sino un Padre universal. Con 
motivo de la muerte del Nuncio Castiglione, ocur- 
rida tres dias antes, 'recomienda á su sobrino Lu- 
dovico, persona de gran virtud. 

XVI. Carta del Emperador al Papa Clemen- 
te VII, fecha Zaragoza 19 de Abril 1529. 



152 NOTICIAS DV. 

Es una contestación muy sentida á la que le 
escribió el Pontífice, el 23 de Diciembre anterior, so- 
bre los derechos respectivos en las iglesias de Utrecht 
(Trajectum). 

Se halla en la Academia de la Historia, minuta 
de Valdés, tomo A-44, al fol. 85. 

XVII. Tratado de paz celebrado entre el Em- 
perador Carlos V y el Papa Clemente VII, conclui- 
do en Barcelona á 29 junio 1529. 

El diploma latino publicado por Du Mont en el 
Corpus universel diplomatique , tomo IV, parte I, 
página 498 y siguientes, concluye de este modo: 

Datum in civüate nostra Barcinonensi die vigé- 
simo nono mensis junü Anno Domini mülesimo 
quingentésimo vigésimo nono , regnorum nostrorum 
Romani undecimo=G arolus= A a ' mandatum Caesa- 
rce et Caiholicm Majestatis ppmm (propria manu)= 
A Iplionsus Valdesius. 

A este tratado siguió el que se celebró en Bolo- 
nia en la entrevista de ambos soberanos. 

XVIII. Cédula de Carlos V reconociendo una 
hija natural, en Barcelona, Julio de 1529. 

Era madama Margarita (IllustrisimcB Margarita 
de Austria charisimm film nostrm naturali), que 
luego en el carnaval de 1536, casó ostentosamente 
en Ñapóles con Alejandro de Aíédicis, en presencia 
del mismo Emperador. 

Minuta de letra de Valdés en el referido to- 
mo A-44, de la Academia de la Historia, fol. 135. 

XIX. El Emperador nombra á Federico Gfonza- 
ga capitán de cien caballos corazas y trescientos 
ligeros, con fecha en Piacenza el 13 de Setiembre 
de 1529. 

Lo trae el citado Du Mont, tomo IV, parte 2. a , 
página 7, con este final: Datum Piacentim die deci- 



ALONSO OK VALOKS. 153 

mo tercio mensis septembris Anno Domini millesimo 
quingentésimo vigésimo nono, Regnorum nostrorum 
Romani undécimo, aliorum vero omnium décimo 
quar¿o=?GA.RQLV$=Ad mandatum Oesarre et Ca- 
tholiccv, Majestatis propina manu=Alphonsics Val- 
desius. 

XX. Nombramiento á Federico Gronzaga de Ca- 
pitán general del ejército cesáreo de Alemania en 
Italia, hecho en Piacenza, 21 de Setiembre de 1529. 

Tiene la misma suscricion que el anterior y lo 
pone Du Mont en el tomo VI, parte 2. a , pág. 49. 
Ambos están en latin con el título de Investitura. 

XXI. Nombramiento de comisionados para ajus- 
far la paz con el Papa, hecho por el Emperador en 
Bolonia á 22 de Diciembre de 1529. 

Con el título de Oradores , Nuncios y Manda- 
tarios, para el efecto, fueron comisionados, entre 
otros, el ya cardenal Mercurino, marqués de Gat- 
tinara, Luis de Flándes, Nicolás Perenoti, el car- 
denal Granvela y el comendador Francisco de los 
Cóvos. 

La suscricion acostumbrada de Carolus=^^ 
mandatum Ccesarce et Catholicce Majestatis pro- 
pium=Alphonsus Valdés ius. 

Se insertó en la obra de Du Mont, tomo IV, 
parte 2. a , pág. 56. 

XXII. Compromiso entre el Papa y él Buque 
de Ferrara, por mediación del Emperador, hecho 
en Bolonia el día 21 de Marzo de 1530, y autoriza- 
do por Alonso de Valdés. 

XXIII. Acuerdo y Decreto del Emperador acer- 
ca del marquesado de Soragna (Parma), dados en 
Mantua el 10 y 12 de Abril de 1530, autorizados 
por Valdés. 

XXIV. Resolución imperial relativa á la Teso- 



154 NOTICIAS DE 

rería del rey?io de Ñapóles , acordada en Mantua el 
15 de Abril de 1530 y autorizada por el Secretario 
Valdés. . 

* XXV. Resolución del Emperador sobre read- 
quisicion de bienes secuestrados en el reyno de Ñapó- 
les, dada en Inspruck á 5 de Junio de 1530. 
Está suscrita por Alonso de Valdés. 

XXVI. Acuerdo del Emperador acerca de la 
l'esorería de Ñapóles, tornado y fechado en Augs- 
burgo el dia 11 de Agosto de 1530 y suscrito por 
Valdés. 

XXVII. Real cédula del Emperador haciendo 
ciertas gracias d Juan Pérez de Nuéros, despacha- 
da en Augsburgo el 11 de Agosto de 1530. 

A seguida de la firma de S. M. I. se halla la de 
Alonso de Valdés. 

XXVIII. Privilegio de impresor concedido por 
Carlos V á Levino Pa?iagato, dado en Augsburgo á 
7 de Noviembre de 1530. 

Fué para que Levinus Panagaihus pudiese es- 
tampar la relación de lo ocurrido en aquella Dieta, 
escrito quizá de Valdés, que autorizó el privilegio. 

XXIX. Arbitraje del Emperador entre el Papa 
y el Duque de Ferrara, fecho en Colonia el 21 de 
Diciembre de 1530. 

Se hizo en virtud del compromiso de Bolonia, 
número XXII, y está autorizado por el secretario 
Alonso de Valdés. 

XXX. Cartas del Emperador al Príncipe de 
Orange, año 1531, con la suscricion de Alonso de 
Valdés. 

Aunque esta correspondencia sólo expresa el 
año de la fecha, es de creer que se escribió en los 
primeros dias de Enero, en la ciudad de Colonia, 
cuando ya el Príncipe de Orange, Filiberto de Cha- 



ALONSO DE VALDES. 



155 



Ion, habia merecido altas distinciones del César. 
Precedió al cardenal Colonna en el Vireinato de 
Ñapóles, era Capitán general de los ejércitos de 
S. M. I. y disfrutaba la gran insignia del Toisón de 
Oro, desde que le agració con ella Carlos V en el 
Capítulo celebrado en Barcelona el año de 1519. 

XXXI. Instrucciones del Emperador al Teso- 
rero del reyno de Ñapóles, 1531. 

Este documento, coetáneo del precedente, exis- 
te, según el Doctor Boehmer, entre los mss. de los 
Archivos de la ciudad de Ñapóles. 

XXXII. Carta del Emperador á la reina Bona 
de Polonia, fecha en Colonia el 7 de Enero de 1531. 

Está suscrita por Valdés. Véanse los números 
XXXV y XXXIX. 

XXXIII. Arbitraje del Emperador entre el 
Papa y el duque de Ferrara, fechado en Gante el 
21 de Abril de 1531. 

Tiene también la firma del secretario Valdés. 

Decide las diferencias entre ambos príncipes, 
que ya se habían comprometido al juicio arbitral en 
Bolonia el año precedente. Véase el núm. XXII. 

XXXIV. Patente contra corsarios turcos , con- 
cedida por el Emperador en Gante á 4 de Junio 
de 1531. Autorizada por Valdés. 

XXXV. Carta del Emperador á Pona, reyna de 
Polonia, fecha en Bruselas á 15 de Agosto de 1531. 
La suscribe el secretario Valdés. 

XXXVI. Carta del Emperador á los cantones 
sui:os católicos, fechada en Bruselas el 21 de Oc- 
tubre de 1531 y suscrita A. Valdesius. 

Se escribió después de la batalla de Cappel (Zu- 
rick), ganada por los católicos y en la que murió 
el famoso reformista Zwingle. Carlos V celebra el 
valor de los suizos por las victorias conseguidas so- 



156 



NOTICIAS DE 



bre los protestantes y los anima y exhorta a conti- 
nuar la buena obra. 

XXXVII. Cédula del Emperador relativa a la 
Tesorería de Ñapóles , dada en Bruselas el 20 de 
Diciembre de 1531. Está suscrita por Valdés. 

XXXVIII. Aprobación de S. M. I. de la con- 
cordia hecha con los comerciantes de Ñapóles. Dada 
en Ratisbona el 25 de Marzo de 1532. 

Tras la firma del César está la de Alonso de 
Valdés. 

XXXIX. Carta del Emperador á la rey na de 
Polonia, Bona, fechada en Ratisbona á 30 de Junio 
de 1532, con la firma de Alphonsus Valdesius. 

Las tres cartas de Carlos V á esta señora reina, 
números 32, 35 y el presente, se refieren á explicar 
la medida adoptada contra el embajador polonés 
Scipion, por haber tomado parte con franceses, y á 
recomendaciones del maestresala Proezek y del obis- 
po de Culm Juan Dantisco, servidores del Rey de 
Polonia; pero que prueban cuánto era el poder é in- 
fluencia del Emperador en todas las cortes de Eu- 
ropa. Las tres referidas cartas se ponen en el Apén- 
dice, núms. 68, 70 y 77. 

XL. Carta del Emperador al Rey de Polonia, 
Segismundo I, el Grande, fecha en Ratisbona el 
3 de Julio de 1532. Autorizada por Valdés. 

Este monarca á quien el César concedió el 
Toisón de Oro en el capítulo celebrado en Barcelona 
en 1519, había perseguido á los protestantes en sus 
estados, con especialidad en Danzick, que entonces 
era ciudad suya. 

XLI. Privilegio imperial á los gobernadores 
provinciales y a los A wlitores del reyno de Ñapóles, 
expedido en Ratisbona el 29 de Julio de 1532, sus- 
crito por el Secretario Valdés. 



ALONSO DE VALDKS. 157 

XLI1. Cédula del Emperador concediendo las 
peticiones hechas por el Parlamento de Ñapóles, en 
Ratisbona, fecha 29 de Julio de 1532. 

Todavía suscribe este documento Alonso de 
Valdés, última firma suya que se conoce, sesenta 
y seis dias anterior al de su fallecimiento. 

He depurado este resumen de los escritos oficia- 
les de mi héroe, el más completo, á lo que creo de 
los que hasta hoy han visto la luz pública. De al- 
gunos he copiado literalmente pequeñas muestras, 
con el fin de que se conozca el lenguaje del escritor, 
y para que puedan apreciarse las semejanzas con 
otros papeles, que se duda si son suyos. Las dife- 
rentes ediciones que de estos documentos se han 
hecho, y las varias versiones á otras lenguas que 
también se ejecutaron, no pueden citarse en honra 
del autor y de su acierto, porque han tenido por 
causa y razón casi única el ser diplomas de la gran 
figura coronada de aquel tiempo, el poderosísimo 
Carlos V, y el referirse á personas y cosas que inte- 
resaban grandemente á los católicos, y aun al mun- 
do entero. 

Resta hablar de los trabajos espontáneos ó que 
voluntariamente hizo Alonso de Valdés, de sus 
ocios literarios y opúsculos que se le atribuyen. 

I. Diálogo en que particularmente se tratan las 
cosas acaecidas en Roma el año de 1527. 

Es la principal obra de nuestro autor por su ex- 
tensión ó importancia, y la que más influyó en su 
fama. La escribió originalmente Alonso, cual lo 
confiesa bajo de su firma; pero como después en- 
tregó el borrador á su hermano Juan, que lo alte- 
ró y enmendó antes de imprimirlo; ha pasado por 
libro de este último, y entre las obras de Juan de 



158 NOTICIAS DE 

Valdés lo pongo por las razones que allí amplío. 

La obra que Llórente atribuye á Alonso intitu- 
lada De capta et diruta Roma, no puede ser otra 
que el Diálogo anterior, en que tanto se habla del 
saco, desastre y destrucción de la ciudad eterna. 
Usoz presumió que esta referencia se tomaría de al- 
gún autor latino que quiso expresar con aquellas 
frases la relación que hace el Arcediano á Lactán- 
cio de las profanaciones y ruina de Roma ; pero son 
palabras textuales del mismo autor en su carta la- 
tina á Erasmo, fecha en Barcelona 15 Mayo de 
1530(1). 

Una equivocación análoga debió dar lugar á su- 
ponerle otro tratado con el título de Acharo, como 
se dirá al hablar del Diálogo de Mercurio y Carón 
que escribió Juan. 

II. Pro religione Christiana, Res gestee in Co- 
mitiis Augusta Vindelicarum habitis. Anuo Dni. 
M.DXXX. Cum privilegio Ccesareo. Impreso en 
Augsburgo por Le vino Panagatho, en 18 páginas 
en 4.° sin foliatura. 

Boehmer lo pone al núrn. 25, como de Alonso; 
opinión que se justifica con varias razones. 

Primera, que él extendió y autorizó allí mismo 
el privilegio para que Panagatho estampase esta 
historia de lo acaecido en la Dieta; en el cual se 
expresan las partas y tratados que componen la 
obra. 

Segunda, que Alonso asistió á las conferencias 
y se enteró perfectamente de los negocios allí tra- 
tados. 



(1) Coactus sum clare, dedi, utque datum liberarem quasi prceludens 
Dialogum de capta et diruta Roma scripsi, sed sic, ut Cwsarem omni- 
no a culpa liberarem. 



ALONSO DK VALDKS. 151) 

Tercera, que en la obra impresa, además de in- 
sertarse el referido privilegio Cesáreo, se pusieron 
las armas del Emperador, con el Plus ultra en las 
columnas de Hércules. 

Y cuarta, que una versión castellana de la obri- 
ta, manuscrito de letra de la época, con el titulo 
de Rclacio?i de lo que en las cosas de la Fé se ha he- 
cho en la Dieta de Augusta en el año de 1530, exis- 
tia en el Archivo del Duque de Frías en Madrid: 
papel que se publicó en 1843 en el tom. II, pág. 259 
de la Coleccio?i de documentos inéditos para la His- 
toria de España. 

A pesar de estos indicios y de la respetable opi- 
nión del profesor do Strasburgo, abrigo algunas 
dudas de que esta Rtlacion sea de la pluma c\e 
Alonso, ni en latin ni en castellano. El lenguaje 
del escrito desdice de la templanza y comedimiento 
que le eran connaturales, pues abunda en frases y 
calificativos duros, que aquel no solía permitirse. En 
la Relación se llama herejes á los disidentes; se ase- 
gura que todo lo allí conseguido se debió al Legado 
papal, sin mencionar al Emperador y sus doctos 
ministros; se califica á los cinco príncipes de Saxo- 
nia, Brandenburgo, Luxemburgo, Hesse y Hanhalt 
de fautores de los errores de Lutero, y se pinta con 
negros colores la última escritura de Constanza y 
otras tres ciudades: por manera que la redacción 
más parece de algún teólogo, como el confesor 
de S. M. I. severo é intransigente, que del suave 
Valdés. Celebraré mucho que estas dudas se disi- 
pen y que Boehmer tenga más razón que yo. ¡Qué 
valen las satisfacciones del amor propio ante los 
fueros de la verdad! 

III. De motibus Hispanice. El historiador de la 
Inquisición D. Juan Antonio Llórente , que atri- 



160 NOTICIAS DE 

buye á Alonso de Valdés varias obras preciosas de 
literatura, en que sobresalía su buen gusto, pone 
esta latina como suya, que parece versaba sobre - las 
Comunidades de Sevilla. Nada más que esta noti- 
cia he hallado sobre ello, y por consiguiente ignoro 
el fundamento en que Llórente se apoyó para de- 
cirlo. Lo que sí recuerdo es que con el mismo título 
compuso otro conquense, el limo. Gaiarza Maldo- 
nado, un libro, que ms. entre los del Escorial, lo 
sacó á luz el bibliotecario de aquel Real Sitio Don 
José Que vedo, el cual trata de las Comunidades de 
Castilla (1). 

IV. De senectute christiana. Lo cita el mismo 
Llórente, sin que alguno otro escritor nos haya dado 
noticia de semejante trabajo. 

Pedro Mártir de Anglería menciona otra obra 
de Alonso que trataba de Martin Lutero, sin decir el 
título ni el sentido, ni el espíritu que en ella domi- 
naba. Si efectivamente la escribió, parece que debía 
ser contraria á las principales bases del jefe protes- 
tante, pues ni Valdés ni su ideal Erasmo dejaron 
de demostrarse adversarios del monje saxon. En la 
carta de Alonso á Anglería, ya se ha visto cómo 
juzgaba de Lutero; y en la que á este dirigió 
Erasmo el 11 de Abril de 1526, le acusa de escri- 
bir rabioso y malicioso, de injurias chocarreras y 
de mentiras criminales, de tener un ingenio arro- 
gante, procaz y sedicioso (2). 



(1) EL limo D. Juan Maldonado, natural de Bonilla (Cuenca) 
escribió un libro latino De motibus Hispanice en 1545: había sido 
testigo de los sucesos. Lo tradujo al castellano D. José Quevedo. 

(2) «Scripseris rabiosius, immo quocl est detestabilius , maliciosius... 
tot scarrilia convicia, tot criminosa mendacia... ingenio tan arroganti, 
frocaci, seditioso...» — Operum, tom. Epístolas complectens, col. 926. 



ALONSO DE VALDÉS. I (¡ | 

Después de conocer por completólos escritos ofi- 
ciales j^ privados de Alonso de Valdés, nadie debe 
extrañar que los de su hermano Juan hayan lla- 
mado mucho más la atención del mundo literario. 
Sí el primero no hubiera sido secretario del gran 
Emperador Carlos V, y figurado en la corte y to- 
mado parte en los graves negocios de Estado, es lo 
probable que no fuese conocido ni citado como es- 
critor. Así y todo, apenas se le conmemora en las 
Bibliotecas, y el único libro suyo corre como de su 
hermano. Es cosa harto repetida, que cuando dos 
hermanos figuran bastante en el mundo, bajo cual- 
quier concepto, el superior en mérito sirva á la vez, 
así para dar valor á las buenas cualidades del otro, 
como para obscurecerlo en lo que acaso habría sido 
más notable sin aquella sombra. Nunca faltan ejem- 
plos de este fenómeno: hemos presenciado algunos 
en nuestra época. 



11 



JUAN DE VALDÉ8. 163 



CAPÍTULO TERCERO, 



JUAN DE VALDES, 



Fué uno de los cinco hijos conocidos, acaso el 
menor, del regidor, vecino de Cuenca, Ferrando de 
Valdés. Téngolo por posterior en once años á su 
hermano Alonso, creyendo que nació hacia el 1501. 
Si mi cronología no va desacertada, anticipó la 
fecha el Sr. Pidal en sus Apuntes, llevando á Juan 
de Valdés á Alemania en 1515, con comisiones del 
Emperador, porque no era factible, que de edad do 
catorce años se le encomendasen negocios por un 
monarca grave, que tenía cerca de sí hombres sesu- 
dos y expertos. Más bien que error de fecha creo 
que lo hubo de persona , atribuyendo á Juan el via- 
je de Alonso, que aunque joven, era mayor de edad 
y doctrinado ; ó quizá nació la equivocación de que 
Alonso llevase en su compañía á su hermano me- 
nor en el referido viaje, abriéndole nuevo campo á 
la instrucción que aquí le daba. 

Lo mismo en la vida de este que en la de aquel, 
el período más escaso de noticias , y por lo tanto 
más oscuro, es el de las primeras edades; ya porque 
cuanto más se retrocede en la historia los documen- 
tos y noticias son más raros; ya porque en la vida 
del hombre el tiempo que más fugaz corre y menos 



164 NOTICIAS DE 

huellas deja es el de la infancia y pubertad. Y no 
se objete contra esta aserción, que cabalmente las 
impresiones primeras, hechas en masa limpia y 
blanda, suelen ser las más indelebles: que aquí no 
se habla del individuo y de sus recuerdos primor- 
diales, sino de los atestados que deja para las gene- 
raciones subsiguientes quien sólo vive al dia, sal- 
tando de objeto en objeto, atendiendo á los goces 
presentes, sin la previsión de lo que vendrá. Cierto 
que se recuerdan impresiones fuertes de la niñez y 
de la pubertad; pero ¿qué sabe el mundo de ellas, 
si se escribieron en el agua? ¿Qué documentos nos 
ha de dejar el inquieto mozalvete para quien el 
tiempo pasa como un relámpago y la vida corre sin 
sentar el pié? Alguna cita vaga y vergonzante, 
hecha por acaso en escritos posteriores ; y ya vere- 
mos las pocas é inseguras que nos ha dejado Juan. 
Procuremos indagar lo que se desprende de los an- 
tecedentes recogidos. 



: .St8BU10S. 



Poquísimo se sabe de cierto de la educación y 
enseñanza de Juan de Valdés, por más que algu- 
nos autores indiquen que estudió en la Universidad 
de Alcalá de Henares, cuyos papeles y asientos no 
alcanzan á esa fecha. Presumible es que aprendiese 
las primeras letras en la ciudad natal, en la tierra 
en que residían sus padres y parientes más cerca- 
nos. El mejor dato que de esto se tiene lo suminis- 
tra el mismo interesado en su más conocido y apre- 
ciado libro, acerca de nuestra , lengua castellana. 
En él aparece, que el principal colocuente, Valdés, 
era castellano; que se había criado en el reino de 
Toledo y en la corte de Castilla'; y que habia esta- 



JUAN DE VALDES. 165 

do y aprendido algo en la Mancha de Aragón (1). 

Pues bien; Cuenca y su comarca pertenecían al 
reino (le Toledo, y la Mancha de Aragón correspon- 
día á lo que hoy se dice Mancha Alta, en el mismo 
territorio conquense. Una de sus principales pobla- 
ciones era la villa de Belmonte, notable siempre, y 
ahora cabeza de un partido judicial: y nada tendría 
de extraño que en ella aprendiese nuestro Juan los 
primeros rudimentos, pues hubo allí de antiguo es- 
cuelas acreditadas, no sé si por la aptitud particular 
de sus maestros ó por haber salido de ellas, poco 
después, alumnos tan aventajados como el poeta lí- 
rico, que encanta, Fr. Luis de León, el gran teólo- 
go jesuíta Fr. Gabriel Vázquez y otros, si no tan 
distinguidos, muy estimados en las ciencias y en 
la milicia (2). Diferentes causas pudieron llevar á 
Juan á aquel estudio , antes ó después de las aulas 
de Cuenca: algún pariente clérigo ó dignidad de la 
colegiata belomontana, ó seglar empleado en la casa 
y fortaleza del marqués de Villena; especiales rela- 
ciones de confianza en el preceptor; circunstancias 
que aconsejasen al jefe de la familia sacar de casa 
alguno de los hijos, &c. &c. 

Mezclado con estas conjeturas aparece un hecho 
cierto, relativo ala enseñanza de Juan. Al decir 



(1) Dialogo de la Lengua, Madrid, 1860, págs. 8, 35, 79 y 131. 

(£) El estudio de Belmonte de la Mancha, que al establecerse 
allí los jesuitas lo tomaron á su cargo, recibió gran impulso con 
la donación que le hizo D. a Francisca Ponce de León, cuyo 
apellido y devoción á las letras la acusan parienta de Fr. Luis. 
Por escritura de 20 de Diciembre de 1581, dio esta señora al cole- 
gio de la Compañía su labranza de Belmonte y de la Osa de la 
Vega, la hacienda de Perales de Milla (Scgovia), y varios censos 
que la pertenecían en Tarazona de la Mancha, Villanueva de la 
Jara, Socucllainos y Alcázar de Consuegra (hoy de San Juan). 



166 NOTICIAS DE 

de Francisco de Encinas , amigo de los Valdés,. 
Juan se educó al lado y bajo la dirección del herma- 
no Alonso, que le tenía por el ánimos dimidium suce; 
pero esto no determina de modo alguno el lugar de 
su aprendizaje, ni la facultad, cursos y escuela en 
que los ganó. Probable es que concurriese á la Uni- 
versidad de Alcalá, más cercana á la residencia 
frecuente de la corte, en que se hallaba el director 
Alonso. Mas en lo que coinciden casi todos los bió- 
grafos es, en que Juan de Valdés fué jurisconsul- 
to de profesión (1). No obstante, sus aficiones lite- 
rarias , manifestadas en sus varios escritos , fueron 
sin género de duda, el cultivo del idioma patrio, el 
de las lenguas hebrea, griega y latina y de la mu- 
sical italiana (2) ; especialidad que le facilitó , con 
la ayuda y consejos del hermano, un profundo co- 
nocimiento de los , originales de los sagrados libros, 
su genuina inteligencia y acertadísimos comenta- 
rios. En sus primeros tiempos entremezcló con las 
aficiones bíblicas, asuntos de literatura profana; 
mas en la época de madurez se engolfó de tal modo 
en la lección *del Nuevo Testamento, que la escri- 
tura santa absorbió por completo su espíritu y su 



(1) Zacarías Bovério en sus Annries , Lyon, 1632, traducidos al 
italiano, Venecia, 1643, ha sido el primero en designarle como 
legista: Dottore spagnuolo... Qucst huomo es sendo pr utico nelle leggi. 
Sponde y Cristóbal Sand le llaman Jurisconsultos , y lo repiten 
Bayle, Miravel, Nicolás Antonio, Mateo López y Pidal. El Dic- 
cionario biográfico de Barcelona dice, que estudió el derecho. Ri- 
gaudiere asienta que llegó á ser uno de los jurisconsultos célebres de 
la época. Únicamente los modernos Usoz y Wiffen le niegan la 
profesión de abogado, fundándose en la devoción que tuvo al pie- 
tismo. Pues si no era teólogo, ni médico, ni militar, ni jurisperito, 
¿qué carrera le quedaba en aquella sociedad? 

(2) En el Diálogo de la Lengua, pág. 105, se lee: Valdés— Antes 
que tuviese familiaridad con la lengua griega y con la italiana. 



JUAN DE VALDÉS. 167 

acción. Wiffen ha creído que como no había apren- 
dido las fórmulas sofísticas de ciertos teólogos, no 
tuvo que olvidarlas: yo pienso que no fué sofista, 
porque su razón era de suyo clara, y no se inclina- 
ba á aprender lo que no era racional y lógico. El 
editor del comentario de la epístola á los romano s, 
el heresiarca Juan Pérez, dijo en el prólogo al cris- 
tiano lector, que Juan se dio al estudio de las letras 
sagradas; y en la portada de la epístola á los Corin- 
tios, le llama pío y sincero teólogo. Bien es verdad 
que estas calificaciones del disidente Pérez, no se 
refieren á la carrera universitaria , sino á expresar, 
que privadamente y por pura inclinación, se dedicó 
á estudios teológicos , por más que de hecho fuese 
jurisconsulto de profesión, y que se hubiese distin- 
guido en filosofía y lenguas, en buenas y humanas 
letras, y hasta en teología, como dijo el Sr. Pidal; 
sobresaliendo en doctrinas reformistas, por inicia- 
ción de Alonso, como expresó el Sr. Guardia. So- 
bre todo, cabían las calificaciones de Juan Pérez , 
hablando de quien se había ocupado con afán y 
santa unción en interpretar al Apóstol, en tradu- 
cir los Salmos, los Evangelios y otros libros bí- 
blicos, 

Del proceso inquisitorial de Monseñor Carne- 
secchi de luzco una confirmación sobre mi modo de 
pensar acerca de los estudios de Juan de Valdés, 
á saber: que tuvo carrera civil, dedicándose en los 
primeros tiempos á cosas seglares, por masque des- 
pués se hiciese místico. Contestando el abad proce- 
sado á las escudriñadoras preguntas de los inquisi- 
dores, sus jueces, expresó que trató en Roma á Juan 
(hacia 1531) como cortesano y gentil-hombre de 
capa y espada, y que al verle segunda vez en Ñapó- 
les, le pareció que se haíia vuelto teólogo de repen- 



168 NOTICIAS DE 

te (1). Esta explicación hecha por amigo tan intimo, 
ilustrado, y por añadidura teólogo, me parece que 
confirma mi sentir de que Juan de Valdés no fué 
de carrera teológica, sino jurista, que después se con- 
sagró á estudios eclesiásticos. 

Destinos públicos. 

Por mucho que hayan divagado y errado los es- 
critores acerca de los empleos que tuvieron ambos 
hermanos, es un hecho demostrado que Alonso fué 
12 ó más años empleado en la cancillería y secre- 
tario del Emperador Carlos V, porque lo atestiguan 
las suscripciones de los diplomas y documentos, los 
sobrescritos de las cartas que se lo dirigieron y las 
reales cédulas en que se le nombra, en que se le 
manda pagar lo devengado, y en que por gracia 
especial se dispone abonar á sus herederos los tres 
meses subsiguientes á su muerte que faltaban del 
año. Lo que aun no ha podido averiguarse bien, 
lo que todavía está en tela de juicio es, qué cargos 
ú ocupaciones tuvo Juan de Valdés. Y no con- 
siste la ignorancia en silencio de los autores acerca 
del asunto; sino en sobra de hablar ligeramente, 
en asertos infundados que le atribuyen empleos que 
no resultan comprobados, y que en mi concepto no 
desempeñó. Razón tienen los críticos en haber san- 
cionado en su código, que no merece fe ciega el 
escritor, por digno y encumbrado que sea, si no 
suministra la prueba de su afirmación: que hartas 
ligerezas, descuidos sobrados y diferentes miras in- 
teresadas conocemos en la república literaria para 
no ser confiados y crédulos. Entiendo, pues, que 



(1) Proceso de Carnesecchi, pág. 51, 



JUAN DE YA! DES. 



1(1!) 



á nuestro Juan so lo lian supuesto cargos imagi- 
narios, y que no fué familiar del Pontífice, vi se- 
oretario del Virrey de Ñapóles, ni administrador 
del hospital de Santiago de aquella ciudad, como 
se ha venido diciendo, sin que nadie lo contraríe y 
averigüe. ¿Se cree excesiva mi incredulidad? Exa- 
minémoslo. 

¿Camarero del Pontíflce? 

Casi todos los biógrafos han escrito, que Juan de 
Valdés fué camarero del Dean de Lovaina, Adriano 
de Utrech (1), desde antes de que fuera elegido Pon- 
tífico según unos, durante su pontificado según otros, 
acompañándole en su viaje de España á Roma y 
hasta su fallecimiento. Por general que sea la creen- 
cia, no dejo de tenerla por equivocada, fundándome 
en razones que me parecen de gran peso, y que so- 
meto lealmente al criterio de quien me lea. 

El primer aserto que ha dado lugar á creer que 
nuestro Juan estuvo de familiar en la casa del Papa, 
es el del historiador de Cuenca Mártir Rizo, el cual, 
refiriendo los hombres ilustres de la casa de Valdés 
en aquella ciudad, dijo de dos de ellos, que ascen- 
dió uno á ser camarero del Pontífice, y otro fué se- 
cretario del Emperador. De testigo tan excopcional 
han tomado la especio los más escudriñadores bió- 
grafos, entre los que lleva la palma el inglés Ben- 

( ti Adriano Flurens ó de Florencia, de Utrech ó de Lovaina, que 
de todos estos modos le apellidan, fué Dean de Lovaina, obispo 
de Tortosa, cardenal de San Juan y San Pablo, antes de ser Papa; 
y aun siéndolo, conservó la mitra de Tortosa hasta cerca de su 
muerte. Se han equivocado los que suponen que fué arzobispo 
de Tarragona, pues en su tiempo ejerció esta dignidad y fué su 
metropolitano D. Pedro Folch de Cardona, que le obsequió mu- 
cho á su paso para Italia. 



170 



NOTICIAS DE 



jamin Wiffen. Da este por causa de esa colocación 
el haberlo recomendado al gobernador Adriano, Pe- 
dro Mártir de Anglería, que con el tenia intimidad. 

Por manera que Rizo asento el hecho, y Wiffen 
ha tratado de explicarlo. No es razón el negar la fe 
á estos estimables historiadores, sin alegar las prue- 
bas que tengo en contrario. 

Empezaré por asentar, que en las vidas de 
Adriano VI, que escribieron Pedro Burmano, Ge- 
rardo Moringo y Paulo Giovanné, en las que suele 
hablarse de la familia de S. S., no consta el nom- 
bre de Valdés, ni la menor alusión que lo revele. 
En el viaje de dicho Adriano VI, que escribió en la- 
tín Blas Ortiz, testigo presencial, y que tradujo y 
adicionó en italiano el Abate Lagua, tampoco se 
menciona á nuestro héroe entre los servidores del 
Pontífice que allí se citan: cosa reparable cuando 
habla un acompañante español y un autor toledano. 
Se dirá que estos argumentos negativos tienen poca 
fuerza; pero ya se verá por otros más especiales la 
mucha que adquieren. 

He reconocido toda la correspondencia de los 
enviados al Pontifica desde que pasó por Zaragoza 
hasta su muerte en la capital del orbe cristiano; 
despachos en que con minuciosidad é insistencia se 
entera á Carlos V, como de asunto importante y 
que interesa, de los criados que tenia el Papa, de las 
condiciones personales y capacidad de cada uno, y 
de su adhesión á España: noticias tan confiden- 
ciales y exactas, como que se trataba de utilizar en 
nuestro favor la influencia de tales domésticos. Son 
muchas las cartas de los Embajadores que se ocu- 
pan de este asunto y que descienden á pormenores 
de cada una de dichas personas. 

La primera que Adriano envió á Roma, antes 



JUAN DE VALDES. 



171 



de emprender su viaje, fué un tal Astudillo, de quien 
hablan malamente nuestros encargados (1). 

Los sirvientes que tenía á su lado al pasar por 
Zaragoza de marcha para Italia, constan detallada- 
mente de una comunicación especial (2); y los que 



(1) D. Juan Manuel escribe desde Roma el 22 de Marzo de 1522: 
«y que ahorcasen á este Astudillo, si allá tornasse; y si V. M. 
«mandase aqui se puede castigar, ahunque se llame camarero se- 
«creto del Papa, y ahunque con effecto lo sea.» Biblioteca de la 
Academia de la Historia. — A- 23. 

Y no era .este diplomático displicente, poco afecto á la elec- 
ción de Adriano, el único que así pensaba del Astudillo, pues Lope 
Hurtado decia desde Zaragoza el 19 de Mayo de dicho año: «El 
«Papa hizo su camarero secreto á Astudillo. Yo he dicho á S. S. 

«como es bellaco y judío dixo S. S. que por qué le habia traido 

»la nueva A todos tengo revueltos con él y le quieren peor 

«que al diablo.» Id., tom. A- 24. 

(2) La carta de Lope Hurtado, fechada en Zaragoza el 18 de 
Mayo de 1822, dice: «En cuanto á los criados de S. S., hay estas 
condiciones: todos son poca cosa y enemigos de franceses, como 
yo. Pedro el camarero es más parte que los otros, y á este quiere 
mucho el Papa, pero no es hombre para consejo ni para ponelle 
en cosa de mucha importancia. Francisco es mozo y va detras de 

este Pedro de Roma escribe á S. S. en latin y está siempre alli, 

pero no es hombre de sustancia ni ahun para en tal lugar. Joanin 
de Embers es su trinchante que le da de comer y quiérele bien, 
tampoco es hombre de negocios. A Theodorico quiere bien, sirve 
ahora de Datário, tampoco es hombre de consejo. Cisterex, secre- 
tario, sirve en lo que le manda el Papa, y es hombre de bien. 
Hay otro caballerizo y mayordomo que se dice Girarte y dos cape- 
llanes, uno que era , y otro mozo que se llama Adrián anda en 

la cámara. Los otros no son nada, y de todos estos esta muy esento 
el Papa para no pedilles parecer, ni les pone en su consejo. Yo 
he tentado al camarero y al Pedro de Roma etc.» Academia de la 
Historia, tom. A- 24. 

Lo poco que valía intelectualmente la servidumbre del Papa 
Adriano concuerda con la opinión de los sagaces italianos citados 
por Cantú. ¿Cómo habia de olvidar D. Lope al despejado joven 
conquense, si en la casa del Papa se hallara de camarero ó con 
otro cargo? 



172 NOTICIAS DE 

le sirvieron en Roma hasta su fallecimiento apare- 
cen bien especificados en dos despachos de nuestros 
Embajadores (1). Ninguno de estos documentos, 
especialmente destinados al asunto de que me ocu- 
po, menciona, ni alude siquiera á nuestro Juan de 
Valdés, siendo así que por sus circunstancias de 
español y persona de talento era imposible olvi- 
darlo, si fuera dependiente de S. S. Cuando se nom- 
bran y califican los mozos de cámara y hasta el 
trinchante, el barbero, el barrendero y el buforí loco, 
para ver de qué podian servir á los intereses de 
España, ¿se omitiría á un joven de prendas rele- 
vantes, que á la seguridad de buen patricio unía el 
apoyo de su hermano el Secretario del César? No se 
concibe tal silencio, 

A pesar de la casi seguridad que tengo, de que 
Juan de Valdés no fue camarero, ni paje, ni fa- 



(1) El embajador en Roma, duque de Sesa, á 17 de Octubre 
de 1522, habla al Emperador de la familia del Papa, que se com- 
ponía de los siguientes: Inqnenort, datário, de no buena natura y 
corrompible: Juan Vingle, refrendario, no es bien inclinado: Pedro 
de Roma, alias Beruecch, que entró de barrendero y ahora está en 
la cámara, buena persona aunque codicioso, es un gran tacaño, 
francés y manda á Inquenort: Cisteres, el confesor flamenco, es 
poca persona: Teodorico, secretario, es afecto á España: Adriano, 
mozo de cámarar Francisco, otro mozo de cámara. — Españoles: 
Fr. Alonso de Carmona, se ha intimado con el fraile siciliano Fr. Ber- 
nardino, que fué del Gran Capitán, privado del Papa León X : el 
Doctor de Agreda, médico: D. Fernando de Silva tiene la guarda 
mas no pasa de allí. De los obispos, el de Cuenca es inclinado al 
Papa, sabe y vale y es harto doblado. A Tocino, loco, le muestra 
el Papa buena voluntad, y entre desvarío y desvarío dice como 
cuerdo buenas cosas. De italianos el arzobispo de Cosséncia buena 
persona, pero tímido. «He dicho la cualidad de todos estos para 
que V. M. mande lo que con cada uno dellos se haga.» 

Lope Hurtado, en carta de Roma á 5 de Mayo de 1523, envía 



.JUAN DK VALSES. 173 

miliar del papa Adriano VI, hay sospechas en con- 
trario que no deho omitir y que conviene exami- 
nar tmparciahnente. Loa mismos errores suelen ser 
hijos de alguna cosa cierta mal comprendida ó equi- 
vocada: y voy á exponer lo que en este asunto se 
ha escrito y he podido recoger, para estudiar el pun- 
to y decidirme por lo más factible. 

El gran historiador César Gantú, hablando de 
la llegada á Roma del nuevo Pontíñce, preceptor 
de Carlos V y obispo de Tortosa, pone varias cartas 
de Italia noticiando aquel suceso y en una de ellas 
se dice del reciente Papa: c<No trae más que dosca- 
» mareros flamencos, hombres estúpidos y marmó- 
reos, muy poca familia y no se cuida de servido- 
res.» En otra carta se habla de un a Vianésio, que 
»es aun familiar suyo y vino de España con Su 
«Santidad.» Y en otra tercera hay esta especie no- 
table: «Estos dias han llegado más de siete libros 



un memorial ó lista de los criados del Papa, hoja suelta en 4.\ 
que dice literalmente: 

«Pedro, el camarero. 

» Francisco. 

»Ei Dean, camarero. 

«Pedro de Roma. 

«Juanin de Embers su trinchante. 

«Adriano. 

«Juanin su credenciero. 

«Girart. 

»El confesor. 

«Antonio. 

«Maestre Pedro barbier el capellán. 

«Otro Maestre, Pedro cubiculario.» 

ücspoes de la muerte del Papa Adriano envió otro memorial 
el 7 Noviembre 1524, de los pensionistas que fueron de S. S., en 
que están: J. Theodoricus Hezius, el Doctor Antonio de la Fuente y 
Jhoan Additros. Al Teodorico Hezio envió Erasmo su papel de 
libre arbitrio contra Lutero, en carta de 31 de Agosto de 1524. 



174 NOTICfAS DE 

» nuevos de Martin Lutero dirigidos al Papa» (1). 

Los textos copiados, si bien confirman la idea 
de que Juan no estaba entre los camareros, pues ni 
era flamenco, ni estúpido: dan lugar á dudar, si el 
familiar Vianésio será una corrupción del Valdésio, 
tanto más cuanto que insiste en que fué desde Espa- 
ña con el que tuvo la dignidad de Tortosa, de donde 
Serassi y otros romanos le tuvieron por catalán. 
Agrégase á esto, que los libros de Lutero enviados 
al Papa pudieron ser los que dicen imbuyeron á 
nuestro Juan las ideas reformistas, leidos acaso en 
las antecámaras del Vaticano. Como quiera que sea, 
estas vagas sospechas y meras indicaciones no pue- 
den ponerse en parangón con. los atestados de 
nuestros diplomáticos, que no permiten creer que 
Juan se hallase entre los servidores del Papa, no- 
minalmente citados y calificados en sus comuni- 
caciones al Emperador. 

Analizando y confrontando cuanto be acumula- 
do para este trabajo, me ha ocurrido un pensamien- 
to, que acaso conciliaria tan contradictorios antece- 
dentes. Los Valdéses de Cuenca eran allí estimables 
y estimados, como familia noble y distinguida. El 
obispo conquense, Sr. Ramírez de Villaescusa, re- 
comendó el i oven Alonso al Gran Canciller. Alsun 
conquense estudioso creyó haber oido por tradición 
que Yaldés debió también á sus paisanos los Al- 
bornoces una beca de gracia en el colegio español 
de Bolonia (2), que no consta disfrutase, en los ar- 



(1) Historia universal de César Cantú, traducida al castellano 
por D. Nemesio Fernández Cuesta. Madrid, 1858, tom. V, pá- 
gina 486. 

(2) La familia del Cardenal conquense Gil de Albornoz, funda- 
dor del Colegio de San Clemente de Bolonia, tenía parte en el pa- 
tronato, y concedía, en efecto, algunas becas ásus deudos y afines. 



JUAN DK VALDÉS. 17") 

chivos de aquel estabiecimiento. Y si á esto se aña- 
de que el referido obispo de Cuenca acompañó al 
Pontííice Adriano en su viaje, ostentando las rique- 
zas de la mitra y que residió aL lado del Papa en 
Roma bastante tiempo, ¿no cabe imaginar que nues- 
tro protagonista iría con su prelado y natural pro- 
tector? Muy propio era del Sr. Ramírez, que sabía 
y valía mucho, tener en su servicio jóvenes de la 
chispa y esperanzas de Juan de Valdés, que le 
ayudaría en vida y le podía honrar aun después de 

muerto. 

Admitida esta hipótesi nada hay de violento en 
que los italianos creyesen camarero ó familiar del 
Papa, al que lo fuese del obispo de Cuenca, asisten- 
te devoto al solio pontificio, y tan apegado ala cor- 
te romana, que fué necesario arrancarlo de allí poco 
menos que á la fuerza (1). Y que esta explicación 



(1) He aquí los párrafos de los despachos del duque de Sesa 

referentes á Su lima. — «Al obispo de Cuenca he dicho lo que V. M. 

«me manda y de turbado no ha respondido, porque ya comenzaba 

»á gustar de las trampas .desta corte.— El obispo de Cuenca dice 

«que partirá dentro de quince dias harto contra su voluntad. — El 

«obispo de Cuenca dilata quanto le es posible su partida, que le 

«saben bien las trampas de Roma. Agora ha tomado por escusa 

«que franceses no le han querido dar salvo conducto y que son tan 

•poderosos en la mar, que tomándole, el Papa le sería obligado 

«al rescate y de lo que perdiese, halo dicho de manera que Su 

«Santidad no se si por voluntad ó por otro respecto lo creyó, y ha 

«me mandado que lo escriba. No embargante sus achaques lo he 

«desengañado de lo que alia mandara V. M. no obedeciendo: No 

«se lo que hará, que es gran tramador. — El obispo de Cuenca no 

«ha ido ni tiene pensamiento de yr como V. M. le tiene mandado; 

«y á mí los dias pasados me engañó con vanas speranzas: y ahun- 

«que allá no tuviese méritos para ser llamado á mi juicio acá no 

«es al propósito del servicio de V. M. Porque es hombre no de 

«tan buen ánimo como al ver general quanto requiere su dignidad 



176 NOTICIAS DE 

no es inverosímil lo persuade una expresión que leo- 
en carta que el obispo dirigía al Emperador, de Ro- 
ma á 13 de Noviembre de 1522, en que S. I. pro- 
testaba de su obediencia y lealtad de buen vasallo, 
como se lo había escrito antes con propio mensage- 
to (1), que pudo muy bien ser Juan de Valdés, en- 
viado por el obispo á la corte, mediante el favor del 
hermano Alonso. A ser doméstico del Sr. Ramí- 
rez, so explicaría sencillamente que los extraños le 
hubieran confundido con los otros de la comitiva 
del Papa, y que desde Rizo acá se venga aceptando 
la equivocación de unos en otros escritores. 

También cabe en lo posible, que los romanos 
confundiesen á nuestro Juan, en este caso, como en 
otros ha sucedido, con un tocayo suyo suicida, que 
debió tener favor en la corte de Julio II, ó con otro 
su paisano (2). Si alguna de estas explicaciones no 
es la clave que descifra las contrariedades de los au- 



»y obligación.... lo que más aprovecharía sería embargarle las 
«rentas de su obispado. — Al obispo de Cuenca he tornado á re- 
«querir como V. M. me lo manda. Responde que irá por todo el 
»mes de Agosto.» —Cartas de 4 de Marzo, 13 y 25 de Abril, 6 de 
Mayo, 11 de Junio y 7 de Julio de 1523. Tomos A- 27 y A- 34 de 
la Academia de la Historia. 

Y el Emperador decía al duque, de Valladolid á 23 de Agosto 
de 1523: «Al obispo de Cuenca es menester hablar más en su ve- 
»nida, pues ya se le han sequestrado los frutos.»— Minutas de car- 
tas del Emperador, colección de Muñoz, tomo 56, en la Academia 
de la Historia, Est. 23, gr. 3. a 

(1) Academia de la Historia, cartas de Carlos V. tomo A- 26, 
folio 284. 

(2) Un Martin de Molina, conquense, fué camarero del Papa 
León X, y residía casado en Roma en 15 de Febrero de 1525, se- 
gún carta del Embajador, duque de Sesa, que por encargo de Cle- 
mente VII pedía para el Molina el hábito de Santiago. — Academia 
de la Historia, tom. A- 34, fol. 129. 



JUAN DE VALDÉS. 177 

tores, que en algo debieron fundarse, no alcanzo á 
descifra* el embrollo ; porque camarero de Adria- 
no VI, tengo por cierto que no lo fué. 

¿Secretarlo del Vlrey de IWápoles? 

Desde que Josías Simler, en 1555, estampó la 
especie de que Juan de Valdés había sido Secreta- 
lar io del Rey de Ñapóles, es aseveración admitida 
entre los escritores, particularizando algunos, que 
lo fué del Virey D. Pedro de Toledo. Sin embargo, 
tengo para mí que se equivocaron en tal creencia^ 
y diré los motivos que me -mueven á no aceptarla 
como secura. 

En primer lugar constan los Vireyes y Lugarte- 
nientes de aquel reino, que gobernaron durante la 
permanencia de nuestro prohombre en Ñapóles, y 
constan los Secretarios que tuvieron (1); entre estos 
no aparece Juan de Valdés, ni nominalmente, ni 
por alusión. Por otra parte, D. Pedro de Toledo, de 
cuyos secretos se le supone confidente y responsable, 
era harto severo y delicado, para que consintiera á su 
sombra contrariar las bases de su administración, una 
de las cuales era sofocar las tendencias de reforma 
luterana. No había de tolerar que su secretario fuera 
el jefe de una asociación que sostenía escuela pro- 
pagandista de doctrinas peligrosas; máxime cuando 
un extranjero no podia desempeñar en Italia el pa- 



(1) Fueron Vireyes y Lugartenientes: D. Hugo de Moneada, 
en 1527; el príncipe Filiberto de Oran ge, en 1528; el cardenal 
Pompeyo Colonna, de 1529 á 1532; y D. Pedro de Toledo, de 1532 
á 1553. —Los secretarios de este último fueron: Ferrante Spinello, 
el conde de Nassau, Arrigo, y Bernardino y Coriolano Martira- 
no. — Teatro eroico de Parrino, tom. I. 

12 



173 



NOTICIAS DE 



pal de principal Apóstol, sin llamar dpniasiado la 
atención , sin dar mucho que decir y excitar los ce- 
los de los naturales. Cuando más adelante persiguió 
y castigó el Virey á los que se decían discípulos de 
Valdés (1), ¿qué no habría hecho con el maestro 
reconocido de la nueva iglesia de la reforma napo- 
litana? 

Valerio Andrea en el catálogo de los ilustres es- 
critores de España, publicado en 1607 , fué el segundo 
que llamó á nuestro conquense Secretario del Virey 
de Ñapóles, y lo han ido repitiendo sin escrúpulo 
M'Crie y otros historiadores estimables. Empero el 
Doctor Boehmer ha notado la falta de fundamentos 
para semejante aserción, y la tiene, como yo, por er- 
rada ó falsa. Porque, según queda dicho, repugna 
con los datos existentes, con lo que nos dicen los his- 
toriadores napoli canos y los archivos de la ciudad, en 
los cuales no se halla mención alguna de que Juan 
de Valdés ejerciese tal cargo. Era el destino tan 
importante y tantos los actos en que debía inter- 
venir el funcionario, que necesariamente había de 
constar en repetidos documentos. 

Tenía el Virey á sus órdenes, fuera de los altos 
ministros, llamados Gran Condestable, Gran Justi- 
cia, Gran Almirante y Gran Camarlengo, que eran 
grandes señores y magnates, estos otros subalter- 
nos: Gran Canciller del Sello, Gran Senescal ó Ma- 



(1) El Vireinato de D. Pedro de Toledo le valió el crédito de 
restaurador de la justicia en Ñapóles, y se le batió una medalla de 
medio bronce con el lema: Erectori Justitice. Expulsó los judíos 
sustituyéndolos con el Sacro monte della Pietá. En virtud del de- 
creto del Emperador de 4 de Febrero de 1536, á su paso por la 
ciudad, prohibiendo, bajo pena de la vida, el trato y comunica- 
ción con los luteranos, ejerció la mayor vigilancia contra los adic- 
tos á las nuevas doctrinas. 



JUAN DE VALDES. 179 

yordomo y Gran Protonotario ó Secretario del reino, 
que poseían los herederos del duque de Caivano, y 
desempeñaba entonces 13ernardi.no y Coriolano Mar- 
tirano, que contaban con varios oficiales de Secre- 
taría. Raya en lo mas inverosímil, casi en lo im- 
posible, que los últimos funcionarios no hubieran 
dejado rastro de su permanencia en oficinas de tan- 
tas atribuciones v diaria actividad. 
t/ 

Téngase además presente, que entre los infini- 
tos pormenores que resultan del proceso de Carne- 
secchi en Roma sobre Juan de Valdés, amigo y 
correligionario del procesado, ni una palabra hay 
relativa á que hubiera desempeñado cargo de ta- 
maña importancia. Y por último, debo consignar, 
que del reconocimiento rninuciqfío hecho este mis- 
mo año en los archivos de Ñapóles, nada absolu- 
tamente aparece que indique el supuesto destino de 
Valdés. 

Lo que sí es cierto, que fué Secretario del Virey 
D. Pedro de Toledo aquel Coriolano Martirano 
muy amigo de Valdés, que asistía á sus conferen- 
cias literarias y es uno de los interlocutores del 
Diálogo de la Lengua, que más contribuyen con sus 
observaciones y preguntas al desarrollo del plan de 
la obra. Muy factible es, que por las relaciones del 
Secretario Martirano con el español Juan, y por la 
comunidad de ideas religiosas, se haya confundido 
á este con aquel, creyéndolo ocupado en los Nego- 
cios de la Secretaría. Y no es tan chocante, que el 
Secretario Coriolano anduviese en asuntos de con- 
ciencia contra el sentir del Virrey, sin ser denuncia- 
do ni cohibido; porque ni era jefe de escuela sino 
discípulo, y como natural del país no llamaría tanto 
la atención ó tendría mejores medios de ocultará su 
jefe sus ideas. 



180 NOTICIAS DE 



¿Administrador de Santiago? 

Investigaciones prolijas del entusiasta anglicano 
Wiffen, llegaron á hacerle presumir si Juan de 
Valdés habría sido Gobernador ó Administrador del 
hospital de incurables de Ñapóles, llamado de San 
Giácomo, San Jáeome, ó Santiago; pero su ilustra- 
dor Boehmer ha rectificado el hecho, en. vista de lo 
que Monseñor Carnesecchi refiere en las declaracio- 
nes de su causa (1). Español era entonces el Admi- 
nistrador de San Giácomo, pero se llamaba Sigis- 
mundo, según le conoció y menciona el procesado 
amigo de Valdés. ¿Cabe mejor demostración de 
quién era el verdadero encargado del hospital, y 
por consiguiente de que nuestro conquense no tuvo 
tal destino? 

Todavía se han repetido, á mis ruegos, minucio- 
sas indagaciones en Ñapóles respecto á mi protago- 
nista y á la posición que allí tuvo, y aparece con- 
firmado, que ni fué Secretario del Virey Toledo, ú 
otro de los que gobernaron en su tiempo, ni tam- 
poco se ocupó de la administración del referido hos- 
pital, ni en otro destino público alguno (2). En vis- 



(1) Dice el limo, reo, que durante la estancia de Valdés, co- 
noció en Ñapóles á un español nombrado Sigismundo , que había 
tomado á su cargo todo el peso del gobierno de aquel hospital, 
sin recibir por sus servicios otra cosa, que el alimento y los ves- 
tidos.— Proceso, pág. 381. 

(2) El jefe del archivo municipal de la ciudad de Ñapóles de- 
cía á nuestro 2ncargado de negocios en Julio de 1874; «Nelle carté 
delle' archivio municipale non si trova alcum documento d' onde 
possa rilevarsi che il Valdés fosse stato segretario del Vicere D. Fie- 
tro di Toledo. Era bensiuno dei segretarii di esso Vicere 1' amico 
del Valdés Coriolano Martirano.» 

El bibliotecario de la principal de Ñapóles, Sr. Beatine corau- 



JUAN DE VALDÉ5. 181 

ta de estas aserciones negativas se comprende muy 
bien, porque Juan Pérez de Pineda, que le conocía 
tan perfectamente y que poseyó algunos de sus 
manuscritos, dijo en el prólogo del Comentario á la 
Epístola de San Pablo a los Romanos, que impri- 
mió en Venecia en 1556, á saber: que el autor del 
libro, Valdés, era «caballero noble y rico: » es decir, 
que tenía rentas y medios propios para vivir por sí 
decentemente, sin necesidad de sueldos, ni obven- 
ciones de empleado público. 

Resultado en verdad harto notable, y que acre- 
dita lo falible de los humanos juicios: de los tres 
destinos que á Juan de Valdés se le han atribuido, 
sea por relaciones inexactas, por coincidencias ra- 
ras, ó por la tendencia á pensar que los hombres 
visibles de aquel tiempo se ocupaban en servicio 
del César en sus vastísimos dominios; de los tres 
empleos que se le suponen, repito, ninguno desem- 
peñó, que sepamos; y por lo tanto pudo dedicarse 
por completo á las aficiones de su alma y á sus cor- 
diales sentimientos. Sí, revelan sus trabajos, que 
consagró su actividad y sus talentos al cultivo 
de las letras, á la santa amistad y á las contem- 
placiones divinas, en que bus3aba la perfección 
de su espíritu y el premio de la gloria. Prosiga- 
mos en ia serie cronológica de la vida de Juan de 
Valdés. 



nicaba al mismo cónsul español en 7 de Agosto de 18741o siguien- 
te: «Practicadas las más minuciosas diligencias entre los manus- 
critos y libros de esta Biblioteca, y en las otras de esta ciudad, 
ningún dato se ha encontrado que indique, que el Valdés haya 
ejercido cargos públicos durante su estancia en Ñapóles.» 

El mismo resultado negativo ha producido el examen del ar- 
chivo especial dclla Congrega degli Spagnnoli che se trova nel Palaz- 
zo S. Giacomo, hecho por mediación de dicho cónsul. 



182 



NOTICIAS DE 



Serie de la vida. 

Hasta el año de 1528, en que nuestro héroe de- 
bía contar veinte y siete de edad, no le vemos apa- 
recer en el mundo de la publicidad y de los litera- 
tos. La carta que le dirigid Erasmo de Roterdam 
en Marzo de aquel año, llamándole joven aventaja- 
do, es breve, pero tan discreta como todas las del 
gran teólogo. Despréndense de ella varios hechos: 
que Juan le había pedido consejo sobre los estudios 
de ciencias liberales, á que se dedicaba: que Erasmo 
estaba muy reconocido a los servicios del hermano 
Alonso, no pudiendo dejar de amar á cuanto le 
pertenecía; y quá* tenía noticia de la semejanza 
grande, corporal é intelectual, de los dos hermanos. 
Los estudios de humanidades y literatura, á que 
Juan se aplicaba, después de terminada la carrera 
universitaria, persuaden el afán que siempre tuvo 
de cultivar y perfeccionar su ingenio. 

Por este tiempo había redactado Alonso la de- 
fensa de Carlos V, que lleva el título de Diálogo 
sobre las cosas acaecidas en Roma en 1527, y aun- 
que es evidente que como de Alonso corría manus- 
crito, y que como autor lo defendió de los ataques 
del Nuncio; parece también indudable que, ó por 
sus muchas ocupaciones oficiales, ó por confiar al 
despierto hermano la corrección y última mano de 
su borrador, se le entregó á Juan, que lo retocó, 
limó y alteró antes de la impresión. Por eso corre 
como de Juan el Tratado, y se publicó alguna vez 
con su nombre unido á otro libro suyo parecido, 
que se titula Diálogo de Mercurio y Carón, escrito 
poco después del anterior. 



JUAN DE VALDES. 183 

La Inquisición, que ya tenía sospechas y reunía 
antecedentes sobre los Valdés, por denuncias de 
dignatarios romanos de influencia, instruyó dili- 
gencias contra los dos hermanos; y estos conocieron 
el peligro en que estaban de caer en manos del Tri- 
bunal más poderoso y temible. A Alonso le afec- 
taba menos el temor, por hallarse al amparo del Cé- 
sar, por ser más defendible su Diálogo y porque se 
le presentaba ocasión de ponerse en salvo, aleján- 
dose de España en el viaje que S. M. I. iba á em- 
prender muy luego. Juan debió temer más; pues no 
se creía tan escudado, y su obra de Mercurio y Ca- 
rón había producido en los familiares mayor escán- 
dalo: así que dejó la Península á principio del mes 
de Febrero de 1529, probablemente antes de saber 
la muerte del Nuncio Castiglione, acaecida en To- 
ledo el 10, pues según carta de Erasmo del 21 de 
Marzo siguiente, le supone ya en punto seguro y li- 
bre desús perseguidores. Puede conjeturarse que es- 
peró á su hermano en la alta Italia y que se incor- 
poró ala corte, pues existe una cuenta de gastos, al 
parecer hechos en Bolonia, en la cual suenan así 
Alonso como Juan (1). 

Dddúcese de este dato, que no se fué á Ñapóles 
directamente, como Wiffen y otros han dicho, sino 
que después de estar juntos los dos hermanos algún 
tiempo en la corte imperial, Juan fué á Roma en 
1531 con recomendación de su hermano para el cro- 
nista Ginés de Sepúlveda. Aun se estaba allí en Oc- 
tubre de 1532, pues el embajador Micer May escri- 
bía el 16 de dicho mes al Comendador mayor de 



(1) El aposentador ú hotelero Jerónimo Faguano pone partidas 
recibidas del señor Valdés (Alonso), y de Domine Hiovanne (Juan). 
Véase en el Apéndice al núm. 64. 



184 



NOTICIAS DE 



León, Francisco délos Cobos, hablándole de las pos- 
trimerías del Secretario Alonso de Valdés, y re- 
comendando en su caso á Juan que se hallaba en 
Roma y era persona digna (1). Es decir, que allí le 
cogió la infausta nueva de la muerte del querido 
hermano, que hacía para él las veces de padre; yes 
lo probable, que después de recoger los papeles y 
enseres del difunto, dejó a Roma y se marchó á Ña- 
póles en fin del año 1532. 

De los escritos mismos de Juan aparece que de 
Ñapóles volvió á Roma en 1533, desde "donde se 
carteaba con los amigos napolitanos, y en donde 
recogió un cúmulo de refranes castellanos de que 
formó un cuaderno, bien utilizado en las conversa- 
ciones sobre nuestra lengua (2) : pero restituido á 
Ñapóles el año siguiente, residió allí el resto de sus 
dias; Los diez años que había pasado en Palacios y 
Cortes, sin otra ocupación más virtuosa que leyen- 
do las mentiras de los libros caballerescos, según 
confesión propia (3), es punto por demás obscuro y 
difícil, digno por lo tanto de examinarse expro- 
profeso. 

Palaciego y cortesano. 

Don Luis Usoz y Rio, en las varias obras de 
Valdés que ha publicado con anotaciones curiosísi- 



(1) «Disen nos que el secretario Valdés estava peligroso de 
•pestilencia. Suplico á V. S. que si algo fuere del, que se acuerde 
»de aprovechar en lo que podría á este hermano que es aquí, 
• hombre bien docto y cuerdo.» — El original está en el Archivo 
general de Simancas. —Estado. — Leg. 857, fol. 164. 

(2) «Marcio — que agora dos años partistes desta tierra para 
Roma.» ... «Refranes castellanos, queme decis cogistes entre ami- 
gos estando en Roma.» —Diálogo de la Lengua, págs. 3 y 13. 

(3) Diálogo de la Lengua, págs. 13, 79 y 181, 



JUAN D3 VALDE9. 



185 



mas ó ilustrativas, ha repetido que Juan fué un 
andante en corte, acompañando á, su hermano el 
secretario, y que no tuvo otro cargo que el de ca- 
marero del Papa Adriano VI, en cuyas antesalas 
pasaría ese largo tiempo leyendo libros de Caballe- 
rías. He expuesto las razones que persuaden que no 
fué tal familiar; ahora añadiré, que desde 1515 en 
que el Dean de Lovaina vino á España con posición 
oñcial (1), hasta 1523 en que murió, solamente me- 
dian ocho años, y no diez, que el interesado conta- 
ba. ¿Cuáles fueron, pues, los Palacios y Cortes á 
que se refiere ? 

Los Sres. Wiffen y Boehmer han particulariza- 
do este aserto diciendo, que las Cortes en que Juan 
de Valdes anduvo esos diez años, no fueron proba- 
blemente otras, que la del rey Carlos I, después 
Emperador Carlos V, y la de su esposa la Empera- 
triz D. a Isabel de Braganza (2). Me adhiero á esta 
opinión, mantenida por el sabio alemán, porque los 
dos hermanos Valdes debieron convivir , hablar y 
trabajar juntos gran parte de su vida, ó siempre 
que pudieron ; sus relaciones epistolares fueron sin 
duda tan cortas, que entre tanta correspondencia 
como existe con personas extrañas, ni una sola 
hemos visto de un hermano al otro. Como en la edad 



(1) El príncipe D. Carlos, á 15 de Setiembre de 1515 hizo 
este nombramiento: «Procurador general y mensajero especial «al 
• Reverendo Padre y maestro Adriano de Tinjeto, Doctor excelen- 
tísimo de la sagrada Theología, Preborde en la insigne Iglesia de 
»Sant Salvador de Tinjeto y Dean de Sant Pedro en la nuestra 
•villa de Lovayna y maestro nuestro y de nuestro Consejo.» — Ma- 
nuscritos en fol. de la Academia de la Historia, tom. A- 16. 

(2) «Le corti nelle quale stava Giovanni que' dieci anni, non fu- 
»reno probabilmente altre che quelle del ré e poi imperatore é 
»dell' imperatrice».— Cenni biographici, pág. 488, nota 19. 



186 NOTICIAS DE 

adulta de Juan, de 1522 á 1529, Carlos V residió en 
España, andaría con la corte del Emperador por 
Castilla la Vieja, reino de Toledo, Andalucía y rei- 
no de Aragón ó agregado al servicio de la Empera- 
triz en Valladolid y demás puntos en que residió 
esta señora. Siempre resulta que Juan apenas se se- 
paró de Alonso hasta su marcha á Roma y á Ña- 
póles. 

Una observación sobre el carácter de Juan de 
Valdés debo anticipar aquí , que andando tanto en 
corte y entre palaciegos y teniendo al hermano en 
los secretos del César, ni llegó á conocerle personal- 
mente, ni le debió otra gracia que la de caballe- 
ro, que ya lo eran los de su familia en Cuenca. 

JUstpofes. — Cliia ja. 

Después del viaje que en 1533 hizo á Roma des- 
de Ñapóles nuestro protagonista , se estableció 
definitivamente en esta ciudad en 1534. En esta 
segunda patria la mente de Valdés, enardecida y 
sobrescitada, hubo de sufrir un cambio notable en - 
sus ideas religiosas. Acabadas de pasar las fuertes 
emociones en él producidas por la muerte del mejor 
padre, y dos años después la del idolatrado herma- 
no, doblemente triste por lo repentina y envuelta 
entre los horrores de una peste; reciente el mal 
efecto que le habían producido las miserias de la 
ciudad eterna , miradas por el prisma de sus doc- 
trinas reforoiistas; disgustado de la sorda persecu- 
ción de los inquisidores; é influido por el vigor y la 
alegría de la Italia meridional ; no es de extrañar 
que aquella alma sensible, delicada y vehemente 
hiciese alguna crisis. 

Por otra parte, era aquel un período de renací- 



JUAN DE VALDES. 187 

miento de las letras que tenía agitados á los hom- 
bres de ciencia y de genio: y los chispazos del cisma 
de Alema nia habían prendido más ó menos fuego 
en todas las naciones de Europa, haciendo cavilar á 
los pensadores, precipitando á unos en teorías erró- 
neas, y produciendo en otros duda, incredulidad ó 
indiferencia. 

» Juan se consagró á la vida mística y de medita- 
ción ; á las abstracciones del espíritu contra las pa- 
siones de la carne; y no satisfecho de pensar y 
obrar así, se creyó inspirado para propagar la doc- 
trina, ora escribiendo, ora conversando con las per- 
sonas de su trato. Había redactado en 1528 el Diá- 
logo de Mercurio, que como el de Lactáncio, retocado 
por él, revelan el vigor de la edad y la primera 
etapa de sus tendencias reformadoras. Aquí en Ña- 
póles compuso el Dialogo de la Lengua, en 1535, 
último signo de la transición obrada en el espíritu 
del escritor. Despidióse entonces de los asuntos pu- 
ramente literarios, para encerrarse en el abismo de 
meditaciones espirituales. Sus obras subsiguientes 
fueron en su esencia y en su forma morales y teo- 
lógicas: el Alfabeto cristiano, en 1536; los Comen- 
tarios á las epístolas de San Pablo, en 1538; las 
Ciento y diez Consideraciones, en 1539, y otros tra- 
bajos análogos. 

Los dos años siguientes, últimos de su vida es- 
casa, más bien que en escribir, los empleó en pre- 
dicar su teoría religiosa ; en propagar entre sus 
amigos y relacionados la verdad evangélica, como 
él la comprendía ; en procurar la imitación de Je- 
sucristo por la austeridad de conducta, la abnega- 
ción del mundo y de sus placeres terrenales. Mu- 
chas fueron las personas de saber y de jerarquía 
elevada, á quienes Valdés imbuyó su doctrina re- 



188 



NOTICIAS DE 



ligiosa, llegando á ser considerado en Ñapóles como 
corifeo de la nueva secta, como maestro de la na- 
ciente escuela, que empezaba á formar Iglesia. 

Esa primacía é importancia y ese proselitismo 
de auxiliares poderosos en los sucesos napolitanos, 
conceden á Juan de Valdés, Pedro Bayle, el tra- 
ductor del Moreri, Miravel, M' Crie en la historia 
de la reforma en Italia, la Biografía eclesiástica 
barcelonesa, el historiador napolitano Botta y otros 
muchos. Pero no debo omitir una autoridad española 
de gran peso, la del P. Ribadeneyra, que en un 
papel escrito en 1587, cuarenta y seis después de 
morir Valdés, ensalzando los timbres de la Com- 
pañía de Jesús, dice así : «En el Reino de Ñapóles 
»ha hecho la Compañía muy señalado servicio á 
» nuestro Señor en esta parte ; porque en la misma 
» ciudad de Ñapóles comenzaba á picar la herejía 
»entre gente principal, siendo Maestro della Val- 
ides, hermano del secretario Valdés. Ataxose este 
»iuego, después de la gracia de nuestro Señor, con 
» algunos buenos medios, y particularmente con la 
¿doctrina y sermones del Padre Maestro Salmerón, 
»uno de los primeros compañeros de nuestro Padre 
¿Ignacio (1).» El título de Maestro de la herejía que 
da el célebre jesuíta á nuestro Juan, prescindiendo 
de italianos tan caiiñcados como el P. Ochino, Car- 
nesecchi, etc., manifiesta claramente que nuestro 
conquense tuvo en aquellos sucesos el papel princi- 
pal, que fué el alma de aquella fogosa propaganda. 

Acerca de las reuniones doctrinales de Juan de 
Valdés con sus amigos y adeptos, se conservan bas- 
tantes noticias escritas y tradicionales. Primera- 



(1) Obras escogidas del Padre Ribadeneyra, tom. LX de la Biblio- 
teca de autores españoles de M. Rivadeneyra, pág. 597. 



JUAN DK VA i. DES. 189 

iiiento hubieron de disfrazarse con fines plausibles, 
calificando de academias científicas y literarias las 
que los recelosos tenian por conventículos y conciliá- 
bulos anticatólicos. Luego se convirtieron en aso- 
ciaciones secretas y logias clandestinas, para evi- 
tar la vigilancia y energía de los agentes del Vi- 
rey (1). Procedimiento igual al de todas las escuelas 
disidentes: altivas y osadas en tiempo de libertad 
ó tolerancia; mañosas y astutas cuando tienen que 
vencer la resistencia de la autoridad. 

Dentro de Ñapóles, Valdés ejercía su ministerio 
docente en. su propia casa, en la de la Princesa Ju- 
lia Gonzaga, y en las de otros magnates sus devo- 
tos y voluntarios discípulos. Sobre las tradiciones 
que aún quedan entre los estudiosos napolitanos, 
existe un códice ms. en la Biblioteca Brancacciana 
por el que consta que Juan de Valdés daba leccio- 
nes en casa del Sr. Guesta, hoy Palacio del Prínci- 
pe de Santo Buono (2): cátedra que en tono y ma- 



(1) D. Pedro de Toledo ha dejado en la historia de su virey- 
nato memorias de eminentes y raras cualidades. Vivía expléndida- 
mentc y se trataba como príncipe. Era diestro en las justas y tor- 
neos, é introdujo en Ñapóles las fiestas de toros. A los criminales 
les quitó los asilos; prohibió las cencerradas y los desafíos, sojuzgó 
á la nobleza insolente, etc. Toleró las mañosas predicaciones del 
Padre Ochino, que contradecían otros famosos oradores, el fran- 
ciscano Fr. Ángel de Ñapóles, el agustino Fr. Gerónimo Seri- 
pando y el dominico Fr. Ángel de Bañoli; pero después cum- 
pliendo con el rigor que el Emperador le ordenó á su paso por 
Ñapóles en 1536, dio severas pragmáticas contra la reimpresión 
de libros venidos de fuera, suprimió las academias, que á título 
de literarias, eran esencialmente religiosas, y desplegó gran ri- 
gor contra el luteranismo. — Gallardo en sus papeletas bibliográ- 
ficas. 

(2) En un códice manuscrito de la Biblioteca Brancacciana in- 
titulado Miscellanca variarum rerum , señalado II. E-19, se halla 
una Relazione manuscrita de las cosas de Ñapóles, donde al fo- 



190 NOTICIAS DE 

ñeras de sana moral y ascetismo, encaminaba al 
auditorio hacia las nuevas tendencias, engañando 
la vigilancia de los magistrados con habilidad ora- 
toria unas veces, á escondidas otras de sus recelo- 
sas miradas. Dominando el poder estas burlas, más 
adelante descargó con doble furia golpes terribles 
y rigorosos castigos. 

Fuera de la ciudad también llevaba Valdés la 
semilla de su enseñanza. Los domingos salía al cam- 
po con* especiales amigos, y celebraban conferen- 
cias instructivas de amena conversación, ya sobre 
puntos literarios, ya sobre doctrinas morales y re- 
ligiosas. La carta de Bonfadio á Carnesecchi desig- 
na el lucrar de estas reuniones académicas, el ame- 
no sitio de Chiaja (1), y al mismo alude el autor 
del Diálogo de la Lengua ; porque de la conversa- 
ción allí tenida nació el libro. 

El nombre de Chiaja, conservado en un cuartel 
y en una puerta de la ciudad, en el monasterio de 
Santa Teresa de Chiaja, en la spiaggia de Chiaja, 
y en la alegre Collina di Chiaja al NO. de Ñapó- 
les, hacia la Mergelina y Posilipo; se daba también 
á una quinta situada en aquella playa del golfo, 
mansión deliciosísima, que se cree la Playa Olym- 



lio 370 vuelto se dice «que el Valdés explicaba en la casa del se- 
Ȗor BernandoGuesta, casa que por otros documentos puede creer- 
»se que sea el Palacio del príncipe de Santo Buono, en la calle 
»de S. Giovanni á Carbonaca.»— Nota del encargado del archivo 
municipal de Ñapóles, Junio de 1874. 

(]) Desconozco el fundamento con que Mr. Campan ha dicho, 
que las conferencias dominicales se tenían en la casa de campo, 
que Victoria Colonna poseía en la isla de Ischia; pero se me ofre- 
ce el reparo de ser punto muy distante para frecuentes idas y ve- 
nidas, de que salian de Ñapóles y volvían en cabalgaduras, sin 
embarcarse, y de que merece mayor crédito el testimonio de un 
italiano coetáneo y concurrente á las giras campestres. 



JUAN DE VA1.1M.S. 191 

i de los antiguos, por donde corre el paseo co- 
menzado en 1780, que los napolitanos tienen, con 
razón, por el más amano del mundo (1). Allí, á la 
granja de Chiaja, que el Virey Pompeyo Coloma, 
antecesor de Toledo, cultivaba por su mano, y don- 
de halló la muerte comiendo unos higos, que se 
creyeron envenenados (2): debían concurrir Val- 
dés y sus amigos a distraerse de la monótona ocupa- 
ción semanal, departiendo sobre materias literarias 
y de filosofía cristiana. Cerca estaba la l'orre de 
Mera ¿lina del picante poeta Jacobo Sannázaro, que 
el príncipe de Orange hizo derribar; y á ella, acaso, 
se extendían las excursiones, en memoria del difunto 
cantor, á juzgar por la alusión del referido Bonfa- 
dio (3). 

Ya se deja comprender que estas reuniones de 
fuera, como las de intramuros, ora privadas ó pú- 
blicas, se decían destinadas á la propagación de co- 
nocimientos útiles: mas cuando, andando el tiempo, 
se hicieron sospechosas á los escrupulosos y las de- 
nunciaron frailes listos y suspicaces, así el Arzobis- 
po como el Virey adoptaron medidas restrictivas, 
de cuyas resultas dejaron de ser libres, y por últi- 



(t) Pianta della citta de Nápoli de Josué Russo, 1827. — Napoli 
e, contorni, di Gioseppe Jl/. a Galanli, nova cdizione, Napoli, 1838. 

(2) II Cardinale Colorína morí nel Dorgo di Chiaja, in quclla villa, 
che presentemente possedesi del Márchese di Villafranca e si chiama 
comunemente il Palagio di D. Pietro di Toledo. Qui trovavasi un fa- 
moso Giardino che havea falto con diligenza non ordinaria coltivare il 
Cardinale, il quale dilettandosi somrnamente di questi trattenimenti 
innozenti non isdegnaba fovente d'abbasare la Maesla della Porpora 
alie facende della cultura, ed d vista di molti innestare arboscelli e 
piantar frori, etc. — Parrino, Teatro eroico, tom. I, pág. 144. 

(3) «Hora se uostra signoria fusse alie fenestre della Torre da noi 
»tanto lodata. » — Carta de Jacobo Bonfadio á monseñor Carnesecchi. 



192 NOTICIAS DE 

rao fueron por completo abolidas. Los afiliados más 
tímidos se abstuvieron , y los más animosos se 
entendieron en secreto , redoblando las precauciones 
á medida que crecía la vigilancia. Me limitaré á 
hablar de las personas que por amistad ó aprendi- 
zaje tuvieron alguna relación con mi héroe. 

Amigos y discípulos. 

Un sugeto tan amable como Juan de Valdés, 
que á las bellas condiciones de carácter y de fina 
educación añadía la novedad de sus pensamientos y 
las inspiraciones originales , naturalmente' estima- 
das por las gentes ., debía tener muchos devotos y 
amigos que codiciasen su trato y estimación. No 
era obstáculo para ello el ser extranjero y de otra 
lengua, porque sobre que él poseía el italiano, en- 
tonces en toda aquella península, y especialmente 
en Ñapóles , era común entre las personas bien 
educadas que supiesen el español (1). Véase una re- 
seña ligera de los discípulos que de él tomaron doc- 
trina y de los que con él tuvieron más ó menos 
relaciones de amistad. 

• Entre los identificados ó adheridos á sus creen- 
cias estaban: Galeazo Caraciolo, marqués de Vico, 
de la ilustre familia italiana Caracciolli; el canóni- 
go regular de San Agustín Pedro Mártir Vermi- 
glio. Marco Antonio Magno (2), elMarcio del Diá- 



(1) Martio dice á Valdés: «Porque como veis ya en Italia, asi entre 
•adamas como entre caballeros, se tiene por gentileza y galanía saber 
thablar castellano.» — Diálogo de la Lengua, pág. 4. 

(2) Se ha confundido á este discípulo y colocuente de Valdés y 
agente de la princesa de Trajeto , con Marco Antonio Flaminio 
que estuvo en Ñapóles con motivo de salud en 1538 y también 
fué amigo del propagandista español. 



JUAN DE VALDÉS. 193 

logo de la Lengua; monseñor Pedro Carnesecchi, 
protonotario que había sido de Clemente VII, em- 
bajador del duque de Ferrara en Roma, y última- 
mente muy amigo del cardenal Polo: Jacobo Bon- 
fadio , concurrente á las Academias de Chiaja: 
Cé lio Segundo Curio, cuyas epístolas selectas pu- 
blicó üporino (1), ambos escritores notables, y otros 
varios personajes de la nobleza y do la literatura. 
Tuvo asimismo relaciones con el P. franciscano 
Juan Monlalcino, con Juan Francisco de AloysCa- 
serta, con el agustino Lorenzo Romano, con Juan 
Bautista Folegio, de los benedictinos de Monte Ca- 
sino y con el arzobispo de Otranto, que visito á 
Juan en su última enfermedad. Mayor fué la amis- 
tad con Fr. Bernardino Ocliino , primer general de 
Capuchinos, elegido en el capítulo de la Orden ce- 
lebrado en Florencia en 1538 y reelegido en el de 
Ñapóles de 1541 ; pues refieren los historiadores, 
que así este grande orador, como otros predicadores 
notables, consultaban con Juan de Valdés los te- 
mas de sus sermones (2), de donde nació la con- 
formidad de opiniones y de frases entre los libros 
del conquense y las prédicas de los italianos, y el 
que se hayan creído de Valdés obras y opúsculos 
de sus correligionarios. De esta manera la enseñan- 
za de la escuela valdesiana cundía entre las gen- 
tes del pueblo por el pulpito y el confesonario, y 
entre la sociedad culta por las conferencias del 
maestro, dentro de la ciudad y en las campiñas 



(1) Cwlii Secundi Curionis selectarum cpislolarum Libri dúo. 
Basiléce per Joonnum Oporinum, 1553. 

(2) Carnesecchi dice expresamente al tribunal, que el P. Oclii- 
no recibía de Valíés un apunte, la noche antes de subir á la cá- 
tedra del Espíritu Santo. 

13 



194 



KOTICIAS DE 



vecinas. Hay quien se ha atrevido á contar entre 
las relaciones amigables de Juan al célebre fran- 
ciscano Fr. Bernardino de Sena, hoy venerado en 
los altares, confundiéndole quizá con Fr. Bernar- 
dino Ochino; pero en ambos casos se cometió un 
garrafal anacronismo, supuesto que el de Sena vivió 
en los siglos XIV y XV, muriendo en 1444 y ca- 
nonizándosele en 1449, cien años antes del gene- 
ralato del Capuchino y defallecimiento de Valdés. 

Los españoles con quienes Juan se entendió en 
doctrinas reformistas, fueron Francisco de Enzínas, 
el Dryander entre los alemanes y el Duchesne en- 
tre los franceses, y su paisano el conquense Juan 
Díaz, víctima de la pasión religiosa. Alguna cor- 
respondencia debió tener con el desgraciado arzo- 
bispo de Toledo Bartolomé Carranza, como resulta 
en su proceso, del registro de los papeles hallados y 
de las declaraciones de testigos que debían saberlo. 
No quiere esto decir que el ilustre prelado convinie- 
se con las ideas de Valdés como sistema ; pero sin 
duda en algunos puntos coincidían, y especialmen- 
te en materia de justificación por la gracia. Y como 
Carranza fué sentenciado por el Papa á abjurar y 
abjuró, sin ulterior condena, ¿ por qué no suponer 
que todo el procedimiento contra Juan de Valdés 
había tenido un fin análogo ? 

Pero donde el apostolado de nuestro paisano 
causó más efecto y alcanzó más séquito, fué entre 
la damas distinguidas de la nobleza, muchas de ellas 
españolas de origen y de notorio talento (1). Seha- 

(l) Las señoras que entonces sobresalían y participaron de la 
enseñanza de Valdés, fueron: Victoria Colonna, viuda del marqués 
de Pescara D. Fernando de Avalos, condesa de Melgar y poetisa 
célebre. — Isabel Manrique, heredera del marqués de Vico, á laque 
dedicó un libro el editor Curio.— María de Aragón, admirable por 



JUAN DE VAl.Dl'.s. 195 

cía simpático á todos por la afabilidad de carácter, 
por la dulzura de la conversación, por los delicados 
modales y por la santa unción con que defendía su 
muñera de comprender y practicar las virtudes 
evangélicas ; ¿ 3' había de negarle adhesión el sexo 
más sensible á las ternezas y dulzuras del alma? 
Acerca del influjo prepotente de Valdés en aquella 
sociedad están tan de acuerdo los historiadores, que 
unos aplaudiéndole, otros censurándole, todos con- 
vienen en concederle dotes eminentísimas para 
atraer y persuadir : todos concuerdan en tenerlo por 
el principal introductor de las doctrinas nuevas en 
el reino de Ñapóles. 

Véase lo que dice el P. Fr. Benito de San Ber- 
nardino, traductor de los Anuales minorum capuci- 
norum al vulgar italiano. Confiesa que el general 
de su orden Ochino contrajo amistad con el Doctor 
español Valdés, quien teniendo henchida su mente 
de herejía, como un ministro de Satanás, sembraba 
secretamente la cizaña en el campo del Señor, y 
que práctico en el derecho y versado en otras cien- 
cias, prudente en los negocios y consultas, gozaba 



su singular belleza, incomparable juicio y grande ingenio, mar- 
quesa del Vasto, hija del duque de Villahermosa y esposa del prín- 
cipe de Salerno. — Juana de Aragón, mujer de Ascánio Colona, poco 
menos bella y juiciosa que la anterior, su hermana. — Isabel Villa- 
marí y Cardona, princesa de Molfetta, mujer de D. Ferrante Gon za- 
ga.— Isabela Colorína, princesa de Bisignano. -María de Cardona, 
princesa de Solmona, mujer de D. Francisco de Este. — Costanza 
de Avalos, duquesa de Amalfi. — María Briceño.— Dorotea Gonzaga, 
marquesa de Bitonto, señalada por su saber. — Clarisa Ursina, prin- 
cesa de Stigliano.— Robuta Carafa, princesa de Madalone, de gran 
belleza y valor.— La bella princesa de Squilace. — Catalina Gibo, 
duquesa de Camerino.— Y la princesa Julia Gonzaga, que por las 
especiales relaciones con Valdés, merece el aparte que más ade- 
lante le dedico. 



196 



NOTICIAS DE 



de tanto crédito en la ciudad, que todos recurrían á 
él, como si fuera un oráculo: que movido el P. Ochi- 
no de la fama de tal sugeto, apenas le oyó una 
vez, le encontró tan juicioso y de universal saber, 
que empezó á tratarle cortesmente, concluyendo por 
tener con él una cordialísima amistad (1). 

Gran fortuna fué para el propagandista español , 
que este juicio postumo, acerca de su conducta y 
doctrina, no lo hicieran sus contemporáneos mien- 
tras él vivió, y que el tribunal del Santo Oficio no 
se estableciera en Italia basta después de su falleci- 
miento (2); pero no tardó mucho tiempo en apare- 
cer el azote de la herética pravedad: y así que em- 
pezó á funcionar se sucedieron los procesos contra 
los discípulos y amigos dei difunto. Fueron los en- 
causados en tanto número, que Galeazo Caraciolo 
en la vida manuscrita de Paulo IV los hace llegar 
á tres mil. La extensión y gravedad del contagio 
agrió los procedimientos y la persecución se hizo 
dura y tenaz; pero la suerte de los encausados fué 



(1) «Termínate l'elettioni capitulan qualque tempo in Napoli, 
»oue contrasse amicitia con un certo dottore spagnuolo cognomi- 
»natto Valdesio, il qual auendo la mente guasta dell'eresia, come 
«un altro ministro de Satanasso, seminaua, benehe occultamcnte, 
»nel campo del Signore la zizania delle dottrine cattiue. Quest 
»huomo essendo pratico nelle leggi, é versato neH'altre scienze, 
»con la prudcnza é peso ne'negotii é nelle consulte, fioriua in 
»quella Citta in tanto crédito é stima, che tutti a lui recorreuano 
«como ad un Oracolo. Mosso l'Ochino della fama di si gran soggetto 
«appena ebbe coneso lui discorso una volta che ritrouato di sodo 
»giudicio et universale nelle scienze comincio á traltar seco fami- 
»gliarmente, é la famigliarita giunse á tal segno che diuenne 
»streta é cordiale amicitia.» — Tom. I, pág. 413. 

(2) El tribunal de la Inquisición se estableció en Roma en Julio 
de 1542, y en Ñapóles no llegó á formalizarse hasta el 11 de Mayo 
de 1547; uno y seis años después que Juan de Valdés era muerto. 



JUAN DE VALDÉS. 107 

varia; muchos abjuraron arrepentidos ó intimidados; 
bastantes se salvaron emigrando; y no pocos fueron 
víctimas del rigor inquisitorial, pagando sus culpas 
propias, y satisfaciendo la vindicta por sí y como 
en represalia de los fugados. 

En el mismo verano en que murió Valdés, Fia- 
minio, Carnesecchi y Victoria Colonna se fueron á 
Viterbo con el Cardenal Polo (luego uno de los tres 
Presidentes del concilio de Trento), donde recibieron 
algunos papeles pertenecientes al finado Juan. Ver- 
míglio y Ochino cruzaron los Alpes, buscando refu- 
gio seguro en Argentina y en Ginpbra; mientras 
que otros cayeron en manos de la justicia, fueron 
encarcelados y salieron al suplicio. El Franciscano 
Montalcino sufrid en Roma la última pena: Loren- 
zo Romano confesó los errores de que le acusaban, 
por lo que fué absuelto, aunque sometiéndole á duras 
penitencias públicas: y de cada procedimiento re- 
sultaban indicios para extender las pesquisas á nue- 
vos cómplices, hasta entre los magnates y prínci- 
pes de la Iglesia (1). Ni la bendita Julia Gonzaga 
estuvo libre de temores y molestias, y á no haberle 
cogido la muerte, habría tenido que acudirá Roma, 
llamada por el Santo Oficio: la parca libró á los dos 
íntimos amigos de sanbenitos y tormentos, al Maes- 
tro devoto y á la ilustre discípula. 

Julia Oonznga. 

De las relaciones que tuvo Juan de Valdés en 
su edad madura y en su época de devoción evangé- 



(1) Según comunicación delVirey de Ñapóles, eran objeto de pro- 
cesos inquisitoriales en el tribunal de aquella capital, varios indivi- 
duos del alto clero: los arzobispos de Otranto, Sorrento y Réggio; 
los obispos de Urbino, Ñola, Senna, Policastro, Isola, etc. Esto sin 
contar los muchos procesados del clero inferior, seculary regular. 



198 



NOTICIAS DE 



licaj ninguna tan cordial, simpática, entrañable y 
sostenida como la de Julia Gromaga, duquesa viu- 
da de Frajetto y condesa de Fondi. Era esta ilus- 
trísima señora hija de Luis Gonzaga, duque de 
Sabbionetta, viznieta del marqués de Mantua, Luis 
tercero de este nombre, y pasaba con razón por una 
de las damas más bellas é inteligentes de Italia. 
Casó á la edad de catorce años con Vespasiano Co- 
lonna, militar que tomó parte con nuestros bravos 
en la victoria de Pavia, y que por su constitución 
enfermiza murió á poco tiempo. Aunque el matri- 
monio se había verificado por conveniencias fami- 
liares, sin elección libre de la novia, ésta, de talento 
y juicio muy precoces, juró completa fidelidad á su 
esposo, y después de viuda hizo voto de no volver 
á unirse á otro hombre y de vivir honesta y santa- 
mente , como lo supo cumplir. Su hermosura in- 
comparable fué cantada por los poetas Porrino, 
Ariosto y otros, y el numen del Gran Torcuato 
Tasso le consagró dos sonetos , que así publican su 
belleza personal , como las elevadas dotes de su es- 
píritu (1). 

Idealizadas por las Musas y vulgarizadas por las 



(l) Son los sonetos señalados en las obras del Tasso con los 

números 155 y 188, de los cuales tomo los siguientes versos; 

Pellegrina gentil, che questa é quella 
Parts del cielo con L' ingegno altero 
Cercando, per trovar ü bene é 'l vero, 
Vi fate piu d' ogn' altra adorna é bella; 

Donna real, la cui belttá infinita 
Formó d: propria man' 1' alto Fattore, 
Perch' accese del suo gentil e ardore 
Volgeste 1' alme alia beata vita, 



Virtu, senno, valore é gentilczza 
Vanno con voi, come col giorno il solé. 



JUAN OE VALÜKS. 109 

gentes prendas do tanto merecimiento y galanura, 
la tama se encargó de extenderlas por el mundo; y 
los ecos llegaron á Constantinopla, donde para el 
serrallo imperial se procuraban las mujeres nicas 
hermosas. Solimán, justamente apellidado el Gran- 
de, por sus conquistas de fuera y sus mejoras en el 
interior, había llevado la guerra al Adriático y al 
Tyrreno contra los venecianos y contra Carlos V, 
en 1530 y siguiente; y tal vez de estas expedicio- 
nes le llegó la noticia de la joven viuda de Eondi. 
En 1534, nombró el Sultán su capitán pacha. al in- 
trépido y temible corsario Hyzadin ó Kaireddin 
Barbar; oja, que después fué rey de Túnez, y le en- 
comendó el cautivar á todo trance á Julia. El pirata 
hizo con gran cautela una envestida nocturna al 
castillo de Fondi, en la costa de la Tierra de Labo- 
ro; pero como la princesa contaba entre sus muchas 
dotes la de un valor sereno y varonil, escapó medio 
desnuda , según refieren los historiadores del país ( 1 ) . 
El robador, afortunado en tantas sorpresas, no lo- 
gró esta vez su intento de ofrecer al gran Señor tan 
codiciado regalo; pero Julia, temerosa de nuevos 
peligros, marchó á Ñapóles en 1535, y se estable- 
ció en la ciudad permanentemente. Empezó á vivir 
con la distinción y holgura que correspondía á su 
clase, y con las relaciones de la alta sociedad á que 
pertenecía; pero más adelante cambió de propósito 
y se retiró del gran mundo. Pensó que una viuda 
joven, modelo de hermosura, relacionada con hom- 
bres de gran mérito, y en una población tan cor- 
rompida, se exponía á la murmuración de los ocio- 
sos y al escándalo de los débiles, y para evitarlo 



(1) Cuenta los pormenores de este suceso Pedro Giannone en 
su Storia avile del reino de Ñapóles, tora. III, lib. 32. 



200 NOTICIAS DE 

tomó una habitación ea el convento de franciscas 
de Santa Clara, autorizada por el Papa para vivir 
allí sin clausura y sin votos. 

Cuestiones de intereses con su hijastra Isabel 
Colonna la empeñaron en gestiones judiciales, yes 
probable que entonces eligiese por abogado y direc- 
tor á Juan de Valdés. Lo que no tiene duda es que 
el Emperador Carlos V, á su paso por Ñapóles, en 
el invierno de 1535 á 1536, medió en el asunto de 
Julia, nombrando jueces que lo resolviesen en jus- 
ticia, según Cédula de 27 de Febrero de 1536, los 
cuales dieron el fallo al año siguiente (1). También 
debió intervenir Valdés en la educación y elección 
de maestros de un sobrino de la condesa de Fondi, 
y en el género de vida que esta adoptó, alejándose 
de las relaciones mundanas y consagrándose al 
ejercicio de la caridad, á la perfección de su espíri- 
tu y á las divinas consideraciones. Hasta en las dis- 
posiciones testamentarias de Julia Gonzaga , se 
trasluce la memoria que conservaba de su ya difun- 
to amigo Valdés y de sus cristianos y razonables 
consejos. 

Efectivamente, la conformidad de sentimientos 
morales y religiosos entre ambos corazones fué tan 
perfecta, que Julia y Valdés pueden tenerse por 
dos almas identificadas en espíritu y en verdad, y 
en la práctica de la virtud. Asistían con frecuencia 
á los sermones de Ochino y de otros predicadores 



(1) Julia escribió á su hermano Luis Gonzaga diciéndole: «Los 
«jueces han sentenciado, que la señora Isabela me pague diez 
»mil quinientos ducados anuales, por trimestres, y mil ducados 
más por el tiempo perdido.» Y en el testamento bajo cuya dispo- 
sición falleció, dejó á la referida Isabela trescientos cincuenta du- 
cados en lugar de varias alhajas suyas que había disfrutado, entre 
las que se contaban un cáliz y una patena. 




lit. I) oivon. Madrid. 



JULIA GONZAGA, 

duquesa de Trajelo, condesa de íondi, 

amiga, discipulay Mecenas 

DE JUAN DE VALDES. 



JUAN I>1". VAl.l'KS. 201 

notables; conversaban diariamente sobre la doctrina 
cristiana, y se ocupaban en la visita de hospitales, 
en el socorro de los pobres, y en la asistencia de los 
¡1 ^validos, á quienes hacían bien por sus propias 
manos. Es imposible que se hayan entendido mejor 
y continuado en mayor armonía otras personas del 
mundo, dadas las diferencias de edad, de condi- 
ción y de patria. Con haber tenido Juan amigos de 
tanto saber y de universal reputación, no le ocur- 
rió dedicar á nadie producción alguna suya: la úni- 
ca distinción la hizo con Julia Gonzaga, su amiga, 
su discípula y su Mecenas á la vez (1). Ella por su 
parte de tal modo se adhirió á la fe alcanzada bajo 
la dirección del ilustre español y á las prácticas que 
do él aprendió, que puede decirse que fué heredera 
dé su espíritu, como lo fué de algunos de sus ma- 
nuscritos. Han llegado á nosotros los que confió esta 
señora á sus especiales apoderados Marco Antonio 
Magno, y Monseñor Carnesecchi. 

Siguiendo la costumbre de las damas de Italia 
de aquel tiempo, Julia Gonzaga escogió por divisa 
la flor del Amaranto, con el mote Non moritura, 
expresivo de la constancia de su amor conyugal y 
de la persistencia de sus buenos propósitos. Su re- 
trato que aquí pongo, tomado del que existe en la 
galería del Museo- Británico, señalado con el nú- 
mero 37, suple en este libro la falta del de Juan de 
Valdés. Fué pintado por el conocido artista Bar- 
tolomé de Piombo, por encargo del cardenal Hipó- 
lito de Médicis, que había sido novio de Julia en 
competencia con Luis Colonna, sobrino del Virey 

(l) Dedicó Valdés á esta amiga los Comentarios á las Epístolas 
de San Pablo, los Salmos de David, el Alfabeto cristiano y algunas 
otras versiones de la Escritura sobre los Evangelios. 



202 NOTICIAS DE 

de Ñapóles, Pompeyo Coloima (1). Piombo fué á 
Fondi con gran aparato y escolta á hacer este retra- 
to, que le ocupó más de un mes. Cuando volvió con 
su cuadro, el cardenal de Médicis celebró la obra, 
pero mostró escrúpulos de colocarla en su gabinete 
y al lado de su silla, por representar una dama tan 
hermosa. El pintor le sacó dol apuro y salvó la di- 
ficultad poniendo una aureola sobre la cabeza de 
Julia, que la podía confundir con Santa Cecilia. 

Julia Gonzaga murió veinte y cinco años des- 
pués que su maestro, el 19 de abril de 1566, á los 
sesenta y siete de su edad; y conforme á sus últi- 
mas disposiciones fué enterrada en el monasterio 
de Santa Ciara. Quedaron sospechas de sus creen- 
cias religiosas en el Tribunal de la fé; pero dejó 
entre sus contemporáneos fama de excelente cristia- 
na, pues á la mayor abnegación por los bienes y 
vanidades mundanos, agregó todo género de sacri- 
ficios en favor del prójimo y de su salvación. Bien 
merece esta predilecta educada de Valdés la espe- 
cial mención que de ella hago en la vida de nues- 
tro conquense. 

No han faltado escritores italianos v de otras 
naciones, que supongan haber ido Juan de Valdés 
á Ñapóles con Carlos V cuando este monarca vol- 
vió triunfante de la conquista de Túnez por Sicilia, 



(1) Juan Pérez escribió dos cartas desde Ñapóles, que aluden 
á estas relaciones. La de 12 de Febrero de 1529 dice, que el car- 
denal Colonna había estado en Fondi; y la de IG de Marzo si- 
guiente refiere, que el Virey regresó del Abruzo, cogiéndole en 
el camino un gran temporal, en que perecieron más de setenta 
personas y algunos caballos y acémilas, salvándose milagrosa- 
mente su eminencia, en cuya compañía venían Ascánio Colonna y 
D. Fernando Gonzaga. -- ('artas de Carlos V, tom. A-44 de la 
Academia de la Historia, 



JUAN DE VA^PÉS. 203 

Ñapóles, Roma y Genova (1). Paréceme errónea tal 
suposición, pues que mientras el Emperador hizo el 
viaje desde Barcelona por las Baleares y Cerdeña á 
la costa de África, Valdés, que no era soldado (2), 
conversaba en Chiaja y escribía en Ñapóles sóbrela 
lengua castellana, dando regias acerca de la pro- 
piedad y pureza de su escritura y pronunciación, y 
lamentando que no se hallase tan ilustrada y enri- 
quecida como lo había sido la toscana por Bacácio 
y el Petrarca: no había venido aún Miguel de Cer- 
vantes á escribir con el cuidado y miramiento, que 
Valdés echaba de menos. Los que para insistir en 
que este fué á Ñapóles con el César, apelan al 
recurso de que se le pudo unir en Sicilia, se des- 
entienden ó ignoran que nuestro héroe estaba en 
Italia y en Ñapóles desde años antes, y no tenía* 
necesidad de incorporarse al séquito de la corte: 
presenció ]a ostentosa entrada de Carlos V en Ña- 
póles, y las extraordinarias fiestas que allí se le hi- 
cieron (3). 

Cabalmente mientras el Emperador recibió los 
obsequios en la bella capital de las Dos Sicilias, 
Juan de Valdés y sus. ya antiguos relacionados 
echaron el resto de su propaganda disimulada, apro- 



(1) M' Crie, en la Reformation in Spain, fol. 140. 

(2) Diálogo de la Lengua, Madrid 1860, pág. 14. 

(3) El itinerario del Emperador en su expedición á Túnez fué 
este: 

31 de mayo de 1535, se embarcó en Barcelona para Mallorca y 
Cerdeña. 

6 de Junio llegó á Cartago de África. 

14 de Julio estableció el Real en la Goleta. 

17 de Agosto fué la conquista de Túnez. 

22 de Agosto regresó por Trápana (Trápani), de Sicilia, Paler- 
rao, etc. 



204 



NOTICIAS DE 



Techando el alboroto, el gran concurso, la confusión 
y la especie de locura que distinguieron aquella 
temporada de cuatro meses. Los predicadores de la 
escuela valdesiana, como Ochino, lucieron su ora- 
toria sagrada portentosa en aquellos dias. Admira- 
do Carlos V de la facundia conmovedora del Capu-*' 
chino , á quien oyó en la iglesia de San Juan el 
Mayor, se expresó en estas frases, que se hicieron 
vulgares: «la elocuencia de üchino es capaz de ha- 
cer llorar á las piedras (1).» De aquellos dias fue- 
ron también los importantes escritos de Valdés, 
producto de sus sesiones dominicales campestres 
con sus viejos amigos Márcio, Coriolano y Torres; 
el Diálogo de la Lengua y las Ciento y diez consi- 
deraciones divinas: por manera, que no puede que- 
" dar duda de su residencia en Ñapóles con anteriori- 
dad á la ida del Emperador Carlos V. 



20 de Octubre llegó á Mesina. 

2 de Noviembre pasó el Faro, entrando en la Península italia- 
na por Calabria. 

24 de Noviembre estuvo en Pietra bianca, pequeña villa del se- 
cretario del reino, Bernardino Martirano, mansión deliciosa y de 
hermosas vistas. 

25 de Noviembre, dia de Santa Catalina, hizo su entrada en 
Ñapóles por la puerta Capuana, y permaneció en la ciudad hasta 
el 22 de Marzo de 1536. 

5 de Abril de 1536 verificó su entrada en Roma, y por Genova 
volvió á España. 
(1) Véanse sobre estos hechos los historiadores siguientes: 

Antonio Castaldo, Reccolta dell" istoria del Regno di Napoli, 
tomo VI, pág. 66. 

Benjamin Wiffen en la carta al Sr. Usoz que precede al Alfa- 
beto cristiano, pág. 36, donde dice: «The elocuence of Ochino 
«might mala the very stones tears.» 

Y Botta, Storia d' Italia, tom. I, lib. VII, pág. 198: «II capucino 
di Siena Bernardino Ochino, predicatore essimio é di molto 
grido. » 



JUAN PE VALDÉS. 205 



Fallecimiento. 



Han dicho unánimemente los escritores, que 
Juan db Valdés murió en la ciudad de Ñapóles; 
prefijando bastantes la fecha de su fallecimiento en 
el año 1540. El fundamento do esta data procede 
de cotejos prudenciales y confrontaciones de lo que 
dijeron Curio, Bonfádio, Vergério, Enzínas y otros 
contemporáneos, á quienes se debe presumir mejor 
enterados de los hechos: véase cómo. 

Celio Segundo Curio dijo en el próbgo á las 
Comider aciones divinas, que Juan había muerto ha- 
cia 1540. Jacobo Bonfádio escribía su renombrada 
carta en 1542, en que lloraba la muerte del espa- 
ñol amigo. Vergério, que había dejado .la Italia en 
1548, aseguró que hacía pocos años había muerto. 
De las Memorias de Francisco de Enzínas en 1543 
aparece, que estando preso en conversación con un 
español y un flamenco, contaba haber conocido á 
Alonso y Juan de Valdés (novimus), pretérito que 
indica que ya eran difuntos. El dominico Fr. Luis 
de la Cruz, que en 1559 declaraba en la causa del 
arzobispo Carranza, expresó que el escrito del A viso 
hallado entre los papeles del procesado, lo había 
recibido de Ñapóles , en forma de carta de Valdés 
haría unos 20 años, es decir, en el 1539. Y Cara- 
ciolo, en la vida de Paulo IV, refiere que Valdés 
no alcanzó la persecución de sus discípulos, que 
empezó en Italia con el establecimiento de la In- 
quisición en 1542. Luego si en el año de 1539 vivía 
aún, y en el de 1542 no existía ya, dedujeron los 
críticos, que la focha de 1540, señalada por Curio, 
era la probable del fallecimiento. 



206 NOTICIAS DE 

Todavía ha precisado mejor el año y la estación 
el profundo Doctor de Strasburgo, en su incansable 
atan de buscar la verdad. Del Proceso seguido á 
Carnesecchi por la Inquisición romana resulta , que 
Juan de Va^dés murió en el verano de 1541 (pro- 
bablemente el mes de agosto), es decir, un año más 
tarde de lo que se venía creyendo y asegurando. 
Por mi cronología valdesiana Juan murió á la edad 
de cuarenta años; cálculo que no difiere del de 
Mr. Campan, que le cree fallecido en lo mejor de su 
edad; y que coincide con el pasaje de Pierantonio 
Serassi, expresivo además de la enfermedad que le 
quitó la vida. Siendo de complexión débil, dice, le 
sorprendió una gran calentura y murió de buena 
edad. Otros pormenores del antedicho Proceso han 
venido á ilustrar la vida y muerte de nuestro pro- 
hombre, ó á rectificar cosas que no se sabían bien. 
En las declaraciones de Monseñor Carnesecchi se 
lee que este Abad y su camarada Marco Antonio 
dejaron á Ñapóles en 1541, donde Valdés quedaba 
vivo y sano: que en mayo de dicho año llegaron á 
Florencia , en donde permanecieron hasta octubre 
siguiente; y que allí recibieron la carta en que Ja- 
cobo Bonfádio se dolía de la desgracia inmensa de 
la muerte de Valdés, acaecida en aquel verano. 

Óigase ahora lo que de sus cualidades persona- 
les excelentes, dicen escritores coetáneos é inmedia- 
tamente posteriores, con especialidad los italianos, 
en cuya compañía vivió y murió; pues los españoles 
lo hemos conocido por aquel conducto. El más no- 
table interlocutor del Diálogo déla Lengua, Martio, 
dice á Juan, obligándole á conversar: «cosa justa 
»es, que siendo vos tan cortés y bien criado, con 
»todo el mundo, como todos dicen que sois, etc.» 
Y un italiano que así habla de un extranjero, por 



JUAN DE 7ALPKS. 207 

más que sen amigo, verdad debia decir, acerca de la 
cortesía y fina educación atribuida á Valdés por la 
voz pública de la ciudad. Aunque Caraciolo, en su 
villa manuscrita del fundador de los Teatinos, se 
pueda creer apasionado, elLo es, qua nos ha trans- - 
mitido rasgos brillantes de las cualidades de Juan 
de Valdés, refiriéndose al cardenal Monreale, que se 
los recordaba conversando íntimamente. «Era, dice, 
»de conversación suave y atractiva, profesando las 
» lenguas y la Sagrada Escritura.» Y prosiguiendo 
en el mismo asunto más adelante, añade, «aunque 
» profundamente herege luterano, tenía bella pre- 
sencia, maneras agradables, y lo que hace más 
o atractiva la belleza, lleno de vasta erudición en 
»lenguas, pronto en responder y estudioso de las 
» sagradas letras. Se estableció en aquella Metró- 
»poli , teniendo copia de oyentes y de secuaces en 
alafé (1).» 

Acerca de sus condiciones tribunicias ó propa- 
gandistas hallo dos pareceres opuestos á primera 
vista, y que coinciden en la esencia, en tres escri- 
tores modernos, de los que han estudiado á nuestro 
hombre. M'Crie dice de Valdés: «Su carácter fué 
ym/lmirallsmente apropiado para producir una im- 
» presión favorable en las nuevas opiniones: tenía 
»una vasta literatura y superior destreza; era fer- 
viente en la piedad y suave en sus disposiciones, 



(l) Era cosloi di beW aspetto e di dolcissime maniere, é d' un 
parlare suave cd altrattivo; faceva professione di lingue e di Santa 
Srritura; s' annidó in Nápoli ct in Terra di Laboro. . . Y en otro lu- 
gar: Conrhsiacosa cK egli profundamente Erético Luterano ma al- 
treltanto bello di aspecfto, grato di maniere, e ció che rende piu atlra- 
1 1 beüezza, fornito di vaga crudizione di lingue, pronto di ris- 
posle é studioso della sacra Scrittura, annidatosi in quella metrópoli 
ebbc uditori in copia e sequaci in fede. 



208 NOTICIAS DE 

»de maneras cultas, elocuente en la conversación 
•etcétera (1).j¿ Por el contrario Mr. Migel se expre- 
. sa en estos términos: «Su salud endeble, sus hábi- 
tos, la naturaleza de su espíritu no le hacían á pro- 
opósito para ejercer influjo sóbrelas masas (2).» El 
ilustrador de las memorias de Enzínas, Mr. Cam- 
pan, opina: «Era delicado de cuerpo; pero su bene- 
volencia, llena de dignidad y su elocuencia atrac- 
tiva le ganaron los corazones: en sus ojos brillaba 
))la pureza de su alma y el fuego de la inspiración. 
»Era delgado de cuerpo, de hermoso y agradable 
^continente, de modales suaves y corteses; no se ca- 
só, y su vida fué inmaculada (3).» En fin, el publi- 
cador de las Ciento y diez consideraciones, Celio 
Segundo Curio, dijo en el prefacio: «Con la suavidad 
»de la doctrina y la santidad de vida ganó para 
»Cristo muchos discípulos (4).» 

De estos pareceres emitidos, si no con perfecto 
conocimiento déla doctrina y actos de Valdés, por 
apreciaciones juiciosas, bien puedo yo, con igual 
derecho que los predecesores, no diré echar el mon- 
tante, que eso fuera arrogancia loca, terciar en la 
diferencia; máxime cuando mi idea en vez de hos- 
til, es esencialmente conciliadora. Creo que los pa- 
sajes citados son conformes en el fondo, por más 
que parezcan discordantes, Juan de Valdés tenía 
dotes admirables para persuadir á los demás ó in- 
culcarles la doctrina que profesaba con fervor: tenía 



(1) Hislory of the progres and suppression of thc Rcformation in 
taly, pág. 134. 

(2) Nouvelle biographie genérale public par Firmin Didot, to- 
mo IV: artículo Valdés (Juan de). 

(3) Memoires de Francisco de Enzínas, tom. II, piezas justificati- 
vas, núm. 6, pág. 551. Noticia biográfica de Juan de Valdés. 

(4) Consideraciones, edición italiana de Basilea, 1550. 



JUAN DE VALHKS. 209 

capacidad grande, instrucción varia, ingenio fecun- 
do y una fuerza de voluntad irresistible. Acaso le 
fallaban otras condiciones en su físico y moral para 
ser tribuno de calles y plazuelas, para dirigir á mu- 
chedumbres bulliciosas ó imponerse á las turbas 
amotinadas; pero como su enseñanza fué de salones 
y en conferencias privadas, le bastaban los medios 
que poseía para conseguir repetidos triunfos. Todos 
tienen razón, según el punto de vista que han ele- 
gido para juzgarle: no era orador de tribuna, era 
un profesor capaz de enseñar todo lo que sabía y 
algo más: no valía para jefe de un tumulto ó de un 
club activo; servía como pocos para maestro y após- 
tol de una religión nueva ó reformada, impuesta con 
las armas del Redentor y no con el alfanje de Ma- 
lí orna. 

Oigamos al gran poeta Bonfádio, que le trató 
íntimamente, y que le describe con los rasgos pro- 
pios de un amigo cordial. «La muerte de Juan de 
»Valdés, dice, es gran pérdida para nosotros y para 
»el mundo; porque el se'ñor Valdós era uno de los 
^hombres extraordinarios de Europa... En los ac- 
»tos, en la palabra y en todos sus consejos era in- 
dudablemente un hombre completo: gobernaba su 
» cuerpo débil y magro con una pequeña parte de 
»su alma... (1).» 

Entre los escritores antiguos que han conme- 
morado á nuestro conquense se debe citar al poeta 
Juan Verzosa, que en una carta encomiástica á 



(1) Gran perdita, et á noi, et al mondo; perche 1* signior 
Valdes era un di rari huomini <T Europa... Era senza dubbio ne i 
fatti, nelle parole, et iniutti i suoi consigli un compiuto huomo: 
reggeua con una particella dcll' animo il corpo suo debile et ma- 
gro. «--Carta de Bonfádio á Carnesecchi. 

14 



210 NOTICIAS DE 

Antonio de Maurin Pcizzos, lo sublima sobre los 
eminentes Figueroa y Valdés en estos términos: 
Et que Figueroa, et quce Val'hsius illa, &c.» (1) 

El Sr. Wiffen, que estudió con sumo interés, 
eon vivo entusiasmo y con devoción profunda al 
que por santo habría colocado en los altares, repite, 
que «era delgado de cuerpo, cara rubia y agradable, 
» maneras dulces y corteses, voz suave y atractiva, 
aclaro y lógico en discurrir, activo, diligente, es- 
tudioso: fue soltero y de una vida sin manci- 
lla (2) » 

Por último el poeta latino Daniel Rogers, mi- 
rando á nuestro Juan como eminente reformista, 
lo ha equiparado á los primeros protestantes, can- 
tando que Italia debe predicar las glorias del divino 
Pedro Mártir Vermíglio, que Francia debe poner 
en las nubes á su Juan Calvino, y que el orbe es- 
pañol debe envanecerse de haber tenido al escritor 
Juan de Valdés (3): lema sublime y encomiás- 
tico que el Sr. Usoz y el mismo Wiffen han puesto 
en las portadas de las obras de Valdés, que han 
reproducido ó comentado. No cabe mayor encareci- 
miento para un escritor, que autoriza á todos sus 
compatriotas á que se envanezcan de haberle po- 
seido: en cuanto á creerle protestante y comparable 
á Calvino, entendámonos. 



(1) Joannis Vcrz'isae Ccesaraugustani , Epistolarum libn cuatuor. 
Panormi, 1575. 

(2) Life and writiggs of Juan de Valdés, pág. 177. 

(3) En los epigramas in vita Juel se lee el siguiente: 

Prsedicet assiduo divinum Martyrem Tuseus, 
Calvinumque suuiri Gallia in astra ferat. 



Valdessio Hispanus scriptore superbiat Orbis.» 



.11 \N l)K VA1.DKS. 211 



Su fe religiosa. 



En la primera época del pensador Juan de Val- 
dés y durante la vida de su mentor Alonso, debieron 
estar acordes ambos hermanos en las ideas refor- 
mistas dentro de la ortodoxia católico-apostó lico-ro- 
mana: así lo persuaden los escritos suyos de aquel 
tiempo y la porfecta uniformidad y semejanza, que 
en todo les atribuyen sus amigos correspondientes. 
Muerto el secretario del Emperador y establecido 
Juan en Italia, no cabe ya defenderle por completo 
de las acusaciones hechas á sus creencias, si bien 
han sido exagerados y erróneos algunos de los jui- 
cios emitidos en este punto. 

Cuando enmendó y adicionó el libro de su her- 
mano sobredio acaecido en Roma, y poco después 
escribió su Diálogo de Mercurio y Carón, puso en 
el proemio estas frases significativas de que estaba 
en la comunión de los fieles: «Y si hubiere alguno 
»tan curioso, que quiera saber quién es el autor, 
atenga por muy averiguado, ser un hombre, que 
» derechamente desea la honra de Dios y el bien 
»universal de la- república cristiana.» Además en 
este mismo libro habla de la misa y de los sacra- 
mentos, de la gloria y del purgatorio como un buen 
creyente: y si á las veces está duro en los retratos 
de los falsos devotos y fariseos, aplaude mucho á los 
que van al cielo en premio de una vida ejemplar y 
cristiana. 

No sucede lo mismo, es verdad, en su postrer 
período; pero notemos las circunstancias en que se 
efectúa el cambio. Conviene observarlo, por si pue- 
de parecerse la variación á la de otros, que se cuenta 



212 



NOTICIAS DE 



que perdieron la fe en la metrópoli de la cristiandad. 
Cabalmente cuando conoció á Roma, cuando se con- 
sagró al estudio profundo de las sagradas letras, 
cuando se propuso por norte la imitación de Cristo 
y por regla sus santos Evangelios; cuando se entre- 
gó por completo á la devoción y al misticismo, le 
notamos extravío y amor propio excesivo en algu- 
nos puntos. 

Mas antes de manifestar mi propio sentir acerca 
de las creencias religiosas de Juan de Valdés, creo 
conveniente exponer lo que han dicho escritores de 
peso, que estudiaron muy bien la cuestión. Casi 
todos convienen en que se apartó de la doctrina 
aprendida en la niñez, luógo que se fue á Italia, y 
especialmente desde que se fijó en la ciudad de Ña- 
póles, en la cual se le designa como uno de los 
jefes, el más influyente quizá, de la nueva escuela 
en que se difundian enseñanzas reformistas protes- 
tantes. Vea el lector los textos siempre instructi- 
vos y juzgúeme luógo, bien enterado de lo que hay 
en el asunto. 

Preguntándose Cristóforo Sand ¿qué diremos de 
Juan de Valdés? se contesta, «que dejándonos en 
»sus obras publicadas testimonios de su erudición, 
»dijo, que no sabe otra cosa de Dios y de su Hijo, 
»sino que hay un solo Dios altísimo Padre de 
» Cristo (1).» 

Con más atentada crítica Pedro Bayle ha dicho 
que nuestro Valdés « no combatió á la Iglesia ro- 
»mana más que en algunos puntos, y se supone 
»que sobre la doctrina de la Trinidad no estaba con- 



( l) Qui scriptis publicis suce erucditionis spccimina nobis relinquens, 
scribit, se de Deo ejusque Filio nihil aliud scire, quam quodunus sit 
Deus altisimus Chrisli Pater. — Bibliotheca antitrinitariorum, pág\ 2. 



JUAN DE VALDÉS. 213 

» forme ni con los protestantes, ni con los católi- 
cos (1)». Y cita á Nicolás Ualbam, traducido por 
Minuteli en estos pasajes: «era una banda de Ana- 
baptistas y de abominables Arríanos, que desgra- 
ciadamente se propagaron mucho en Ñapóles;?) 
pero distingue de esta gente á los discípulos de 
Valdés, diciendo: «Había por entonces en Ñapóles 
»un cierto hidalgo español, llamado Juan de Val- 
»<1 te, que teniendo algún conocimiento y conciencia 
»de la verdad del Evangelio, especialmente en lo 
¿que concierne á la justificación, había logrado la 
«dicha de esparcir algunas semillas éntrelos nobles 
»que trataba, y de empezar á sacar de su ignoran- 
acia a algunos caballeros, desengañándolos en la 
» opinión que tenían del mérito de las obras y de la 
» propia justicia de Dios, así como de algunas su- 
»p3rstieiones.» 

He aquí cómo piensa M'Crie acerca de este 
punto. «La común opinión es, que se convirtió al 
»luteranismo en Alemania; pero es lo cierto, que 
»\ T a estaba imbuido en los principales dogmas de 
»la reforma antes de salir de España (1).» 

Mucho más se extiende Carlos Bolta, diciendo: 
«Los principales autores de semejante novedad eran 
»Oehino, Montalcino, Lorenzo Romano, Vermi- 
»glio y finalmente D. Juan Valdés, español, añu- 
sgo íntimo del fraile Ochino, hombre bastante 
» fanático y que pretendía que por inspiración del 
•Espíritu Santo tenía el don de entender y expli- 
»car bien la divina Escritura. Aquellos, por la pro- 
fundidad de la doctrina, por el imperio de la elo- 



(1) Dictionnaire hislorique et critique, artículo de Valdés 
(Juan de). 

(2) Hislory of the Reformation in Spain, pág. 140. 



214 NOTICIAS DE 

«cuencia, por el candor de sus costumbres, hacían 
«gran efecto y se atraían muchos secuaces, siempre 
«ansiosos d^e comprender todo lo que los católicos 
atienen por opinión cierta é incontrastable, según 
«las propias luces y en perjuicio de la autoridad de 
«la Iglesia. El español , si bien en la doctrina no 
«podía parangonarse con los italianos, hacía no 
«obstante muchos prosélitos con su proceder faná- 
tico, pues el fanatismo es cosa que ciega tanto 
«más, cuanto más rebaja. Su influencia cundió tan- 
ato, que no solo los plebeyos, sino los nobles y aun 
«las damas tomaron parte, y se creia que la famosa 
«Victoria Colonna, viuda del marqués de Pescara, 
«vencedor de Pavía, y Julia Gonzaga, con otras 
«muchas, mudadas interiormente por las conversa- 
aciones que tenía con ellas Valdés, habían abrazado 
«doctrina no conforme con las creencias católicas. 
«Lo que se sospechaba, fué poco después del todo des- 
« cubierto (1).« 

Un rumbo nuevo ba tomado Mr. Rigaudiere; 
pues hablando de los Diálogos de Valdés se expre- 
sa así: «El primero de estos diálogos (el de Mercú- 
«rioy Carón) no se limita á tratar de lns cuestiones 
«religiosas; se hallan en él ideas políticas, tomadas 
«de las más puras doctrinas de la democracia, y al- 

(1) I' principali autori di tali novitá erano é finalmente don 

Giovanni Valdés, spagnuolo, araico intimo del frate Ochino, uomo 
assai fanattico é che pretendeva de avere per inspirazione dello 
Spirito Santo il dono de bene intendere é bene spiegare le divine 
Sc'ritture. I primi per la profundita della dottrina , per 1' impero 
dell'eloqucnza, peí candore dei costumi facevano gran- col poé tira- 
vano á sé molti seguaci, sempre piu avidi d' interpretare secondo 
il lume proprio ed a pregiudizio dell' autorita della chiesa quan- 
to dai cattolici era tenuto come opinione certa é non contrastába- 
le. Lo spagnuolo, sebbene-per la dottrina non fosse á gran pezza 
da parangonarsi ai quattro Italiani, faceva non per tanto molti pro- 



JUAN DB VALOÉS. 215 

»gunaS de estas páginas no desdecirían en el con- 
trato social de Rousseau (1).» Y cita al propósito 
estos pensamientos do Valdés: «Cata que hay pac- 
ato entre él príncipe y el pueblo, que si tú no ha- 
tees lo que debes con tus subditos, tampoco son 
rollos obligados á hacer lo que deben contigo... Que 
»no es verdadero Rey ó príncipe aquel á quien viene 
»de linaje; mas aquel que con obras procura de ser- 
alo.... ama pues la libertad y aprende á ser de veras 
»Rey (2).» Este género de argumentos que el escri- 
tor francés hace contra el autor de los Diálogos, 
puede dirigirse á lodos los escritores religiosos, á 
frailes y magistrados de origen humilde, que con el 
espíritu del Evangelio han abogado por las clases que 
se decían exheredadas. Pudo Mr. Rigaudier tomar 
estas otras frases del Diálogo de Laclánc ¿o: «¿Queréis 
»que os diga? todas las cosas crió Dios para el servi- 
cio del hombre y da la administración d'ellas, 
»más a uno que á otro, para que las reparta con los 
»quo no tienen, y es justicia que las tenga el que 
»mejor las sabe administrar. Lo domas, á mi ver, 
»es manifiesta injusticia (3).» 

D. Adolfo de Castro como si no fuese el autor 



seliti con quel suo procederé fanático, essendo il fanatismo cosa, 
que tanto piu accieca quanto píu abbaglia. L' influenza audo tant 
oltre che non che i plebei, ma i nobiü é cogíi nomine anche le 
donne ne farono tocche é stimavasi che la famosa Vittoria Colon- 
na vedova del márchese di Pescara vincitore di Pavía é Giulia 
Gonzaga, con molte altre, mutate internamente del Valdés coi 
quaíe avevano conversazione , avossero abbracciate dottrine non 
conformi alie credenze cattoliche. Ciochese sospettava, poco dopo 
apertamente si scoperse.»— Storia d' Italia, tom. I, lib. VII, pá- 
gina 198. 

(1) Histoire des persceutions religieuses en Espagne, pág. 248. 

(2) Diálogo de Mercurio y Carón, págs. 231 y 232. 

(3) Diálogo de Lactáncio, pág. 439. 



216 



NOTICIAS DE 



de la Historia de los protestantes españoles, en el li- 
bro que ha escrito después, titulado Obras escogidas 
defilósofos, dice así de Valdés: «Pero aunque pugnó 
»por ser libre pensador, sin embargo, según con- 
»fiesa Bayle, no combatió á la Iglesia sino sólo 
»en algunos puntos, y con respecto á la Trinidad 
»no estaba conforme ni con los protestantes, ni con 
»los católicos. ¿Y esto qué prueba? Que la educación, 
»que sus estudios y que sus sentimientos, por más 
»que las corrientes del siglo le impulsasen por un 
»mal entendido amor propio ó anhelo de igualarse 
»á los que tenía por sabios, y contemplaba aplaudi- 
» dos en Alemania, al protestantismo, la fe de sus 
» mayores aún combatía en su alma y le hacía va- 
»eilar. No sin razón el Excmo. Sr. Marqués de Pi- 
ada! dudaba que hubiese sido protestante Juan de 
» Valdés, sino más bien un filósofo, que en las 
» cuestiones entre católicos y reformistas quería pen- 
»sar y pensaba libremente (1).» 

Domingo Bernino en las notas manuscritas á la 
vida de Paulo IV, supone que las tropas del Duque 
Carlos de Borbon trajeron á Italia una invasión lu- 
terana, que se enlazó con lo que ya tenía trabajado 
en Ñapóles Juan de Valdés. Si el autor de este re- 
lato no quiso rebajar el movimiento reformista na- 
politano dándole un origen vulgar y poco noble, 
no se concibe cómo adoptó una explicación tan in- 
verosímil. Porque, sobre haber precedido la entrada 
de Borbon en Italia á los trabajos de Valdés, re- 
pugna que tudescos indoctos y desconocedores de la 
lengua del país, pudiesen ejercer tal influjo en la 
doctrina religiosa arraigada en las costumbres de 



(l) Biblioteca de Autores Españoles de Rivadencyra , tom. LXV, 
Discurso preliminar, pág. CXXXII. . 



J¡AN DE VALDI s. 217 

los naturales. Manténgasele al Doctor español la 
primacía de tales predicaciones y sea suya la res- 
ponsabilidad de babei» creado la nueva iglesia, como 
generalmente se ha venido creyendo. 

Al hacer la Introducción á la literatura de Euro- 
pa, dice el Sr. Hallam de Juan de Valdés, que los 
u litados se han apoyado en su autoridad, mientras 
que los anti trinitarios le incluyen en el catálogo 
de sus adeptos: y que otros le acusan de sociniano 
y otros de arrianismo. El autor alemán añade, que 
él no ha podido hallar en las Consideraciones de 
Valdés evidencia alguna ni en pro ni en contra 
que favorezca el arrianismo. Lo que sí le parece ver 
en el libro, es un grado no pequeño de fanatismo y 
de confianza en el estudio privado del espíritu. Ca 
liíica de luteranismo estrecho la teoría dogmática de 
las Consideraciones valdesiánas respecto de las ac- 
ciones humanas, teoría que acaso se deriva de los 
lugares comunes de Melanchthon. 

Del mismo libro de las Consideraciones, dice 
Morhof en el PolyJtistor literarius: « Aquellas me- 
»ditaciones de plenísima piedad y claramente es- 
critas al gusto de la más sincera teología, de tal 
¿modo, que no se ve ira alguna Pontificia... por 
»tanto era libro digno de ser traducido en lengua 
» latina ó en la alemana. Siempre escudriña lo in- 
humo de nuestras acciones, y manifiesta con dili- 
gencia suma la verdadera práctica del cristianís- 
imo (1).» 

Últimamente, el profesor deStrasburgo, el Dóc- 
il) Plenisimce pietatis, Hice meditationes sunt, et plañe ad gustum 
Thcologice sincerioris scripíce, adeo ut nihil Pontificii fermenti ocur- 

rat Dignus prefecto esset libei qui in linguam latinam verteretur aut 

germankam.... Intime sempor actiones riostras rimatur vcramquc 
christianismi praxin ma$na diligentia ostendü. 



218 NOTICIAS DE 

tor Boehmer, recopilador diligente y hábil disector 
de cuanto se halla de los hermanos Valdés, se ex- 
presa, respecto á Juan, en los siguientes términos: 
«Debemos renunciar á caracterizar la posición teo- 
lógica de Juan de Valdés; pero decimos, que un 
» hombre de tan soberana originalidad no puede ser 
» registrado, ni entre los luteranos, ni entre los cal- 
vinistas, y menos aun, entre los anabaptistas. El 
» mismo dice: Porque los hombres de grande ingenio 
y>son los que se pierden en herejías y falsas opinio- 
»nes por falla de juicio. No he visto en el hombre 
vjoya como el buen juicio (1). Y cierto, Juan de 
» Valdés lo poseía como pocos (2).» 

Aquí tiene el lector lo más interesante, que los 
estudiosos han opinado del conquense de nuestra 
historia: ayúdeme ahora á discurrir con imparciali- 
dad sobre parec'eres tan diferentes, y veamos lo que 
resulta más atinado y creíble. 

Lo primero que salta á la vista es la contradic- 
ción y variedad de los asertos, en punto á la hete- 
rodoxia de Valdés. Sociniano de gran reputación; 
anabaptista; arriano; de autoridad entre los unita- 
rios; del catálogo de los antitrinitarios; apóstata 
del cristianismo; distinguido protestante; luterano; 
de luteranismo estrecho; calvinista; filósofo indepen- 
diente; libre pensador; de doctrina democrático- so- 
cialista; bastante fanático; supuesto inspirado 6 
iluminado; copiador de los lugares comunes de Me- 
lanchihon: de todo eso y de mucho más se le ha 
calificado, acusándole: al paso que algunos le ven 
vacilando entre las novedades y la educación cris- 
tiana que recibió, y no hallan en sus escritos sino 



(1) Diálogo de la Lengua, pág. 117. 

(2) Boehmer, Cenni biografici, pág. 597. 



.11 AN DE VALDÉS. 219 

plenísima piodad y sincera teología. Desde luego 
esta disparidad de juicios arguye, ó falta de conoci- 
miento de lo que el . calificado sentía, ó apartida- 
miento y pasión en los censores, ó una fe tan abi- 
garrada y de tornasol, que cada cual la ve del color 
diferente que da el punto de mira. Si era tanto como 
s ¡ ha dicho, cosas tan varias v contrarias, lo segu- 
ro sería que nada fué determinado y cierto. En el 
libro de los libros, la Biblia, se han hallado textos 
para todo, bien ó mal traídos: en los escritos del 
comentador Valdés, hay también sentencias, que, 
tomadas sueltamente y sin consideración al con- 
junto, ó con el espíritu de escuela, se han explica- 
do al gusto de cada cual. Eso comprueba que Juan 
de Valdés era un hombre extraordinario y tan ori- 
ginal, que los más entendidos no han llegado a 
comprenderle, porque no han podido abarcar la in- 
mensidad de los senos de su ingenio. 

En mi humilde opinión , que someto al parecer 
de los doctos, el Sr. Pida! y el profesor Boehmer, 
son los que han penetrado mejor el espíritu teoló- 
gico de Juan de Valdés; creyendo el primero, que 
en las cuestiones entre católicos y protestantes pen- 
saba Valdés con independencia ; y sosteniendo el 
segundo, que Juan no fué ñi luterano, ni calvinis- 
ta, ni menos anabaptista, sino un escritor de tan 
superior originalidad, que es imposible caracterizar 
acertadamente su posición teológica. Creo al mismo 
tiempo, que no les falta razón á los señores Hallam 
y Botta, cuando lo tienen por fanático religioso; 
pues únicamente una tenaz preocupación , una pa- 
sión ciega y una confianza extremada en su pecu- 
liar criterio, puede sublimar el amor propio hasta 
creerse inspirado y más conocedor que todos de las 
verdades recónditas. 



220 NOTICIAS 1)E 

Un hombre de talento, de instrucción , de gran 
juicio y aficionado á la filosofía y humanidades, no 
es lo regular que pasase, en el último período de su 
vida, al misticismo austero, á la propaganda docen- 
te y al ejercicio exclusivo de la piedad, como él la 
comprendía , sin que en su mente se hubiera ope- 
rado una revolución fenomenal, que si no llegó á ser 
monomanía , hay que apreciarla como verdadero 
fanatismo. Son tan multíplices las alteraciones y 
perturbaciones del entendimiento humano, y tan 
extensa la escala de sus grados, que constituyen un 
estudio difícil para el filósofo y aun para el fisió- 
logo^ 

Cuando Juan conversaba y pensaba con su her- 
mano Alonso; cuando se correspondía con Erasmo, 
y cuando se ocupó de los dos primeros Diálogos, sus 
ideas religiosas no pasaban del círculo de reformis- 
ta, y reformista moderado por el medio legal del 
Papa y el Concilio. El portento que los sectarios 
disidentes nos cuentan de que Valdés reconoció la 
verdad, dejando los tesoros terrenales por los celes- 
tes, no es otra cosa á los ojos de la sana razón, que 
una plétora de misticismo, una indigestión de alum- 
bramientos, por desgracia no muy raros. 

Las obras de las Ciento y diez Consideraciones , 
del Alfabeto Cristiano y de los Comentarios de San 
Pablo (lo mismo es de creer que fuesen los de los 
Salmos, de los Evangelios, &c), nos presentan ya 
un exclusivo devoto, tenazmente obstinado en in- 
culcar sus doctrinas y apreciaciones, aunque sean 
disconformes al criterio común teológico. No se 
hizo luterano, ni calvinista, ni de otra secta defi- 
nida, porque presumía saber y entender mejor las 
sagradas letras, que cuantos le habían precedido en 
leerlas y comentarlas : no fué hereje, secuaz de 



JUAN PE VALI'I 3. 221 

las doctrinas anatematizadas, porque su originali- 
dad parecía conducir á una nueva iglesia: pensó, 
sin consideración á lo ya conocido, por su solo y 
exclusivo juicio, como si debiese á la divinidad el 
don de profecía. El inspirado por Dios, ¿qué caso 
había de hacer de las autoridades humanas, siquie- 
ra se llamasen Lutero ó Calvino? 

Con todo, si ese desvanecimiento soberbio, no 
le arrastró hasta apostatar del cristianismo, ni á 
hacer guerra ciega á la Iglesia católica, indudable 
es que se separó de la comunión teológica orto- 
doxa en los tres puntos de Justificación, Trinidad y 
Purgatorio. 

Su doctrina sobre Justificación de no fiar en el mé- 
rito de las propias obras, afincarse en la fe y en los 
méritos de Jesucristo, fué condenada por la Iglesia. 
Y aunque Carnesecchi decía á sus jueces, que esta 
doctrina de Yaldés defendida por algunos Santos 
Padres no podía considerarse herética, mientras el 
Concilio no decidiera otra cosa, las decisiones de 
Trento vinieron, y vino el sacrificio del mismo 
Monseñor y vino la sentencia del arzobispo Car- 
ranza, en contra de tales ideas. Respecto al mis- 
terio de la Santísima Trinidad se encerró en un 
laberinto tan inestricable, que ni era católico ni 
protestante: dudaba, cuando menos, de la cohsus- 
tancialidad: «no sabía otra cosa de Dios y de su Hi- 
»jo, sino que hay un solo Dios altísimo, Padre de 
»Cristo, único señor nuestro Jesucristo su hijo, 
«concebido en vientre virginal, uno y espíritu de 
«entrambos.» Y acerca del Purgatorio, sus opinio- 
nes están resumidas en esta interpretación del 
Apóstol: « I dice en sentencia que será galardonado 
»do Dios aquel obrero cuya obra, resistiendo al fue- 
»go, estuviere sólida y firme; y que aunque no será 



222 NOTICIAR DE 

«condenado de Dios aquel obrero, cuya obra, no 
»pudiendo resistir al fuego, se irá en humo, que es- 
acapara como quien escapa del fuego. Esta entiendo 
»que es la sentencia de estas palabras, las cuales por 
»estaralgo confusas, han dado bien que decir á los 
»que las han procurado entender... Estoes lo que al 
«presente entiendo en estas palabras de San Pablo; 
»no perjudicando ni condenando lo que los otros 
>•) entienden (1).» Aunque el comento de Valdés 
participa de la obscuridad que nota en el texto, 
bien so colige, que no creía en el fuego material y 
penas corporales del Purgatorio, pues las supone 
figuradas y espirituales. 

Por estas y otras opiniones, en que Juan de 
Valdés atendía más á su propio criterio y á sus es- 
tudios sobre los originales bíblicos, griegos y he- 
breos, que al sentir de los Setenta que sigue la Igle- 
sia, la Inquisición le procesó, hizo censurar los 
escritos, que fueron sindicados de luteranos, y el 
autor de formal hereje, según aseguran Llórente y 
Gallardo, secretario el primero del Santo Oficio, y 
el segundo, que reconoció en 1820 los papeles de 
la extinguida Inquisición (2). Supongo que los pro- 
cesos contra los Valdés se instruirían en el tribu- 
nal de Toledo, existente allí desde Mayo de 1485, 
por traslación desde Villa-real (Ciudad-real) ; aun- 
que, ni en los legajos del Secreto que se conservan 



(1) • Comentario de ia primera epístola de San Pablo á los Corintios, 
capítulo 111, págs. 60 y 61. 

(2) «Fueron (sus obras) calificadas por luteranas y su autor 
por hereje formal. Su prisión no tuvo lugar, porque Valdés huyó 
del reino.» -Historia crítica de la Inquisición, tom. IV, pág. 3L0. 

«Me consta... por documentos que vi el año de 1820, en los 
papeles de los Archivos de la Inquisición general.... — Apuntes de 
Gallardo acerca de Juan de Valdés. 



Jl \N DI yai.pi: . 223 

en el archivo general central de Alcalá de llenares, 
se encuentra rastro de semejantes procedimientos, 
ni en el archivo general de Simancas, donde están 
los papeles que fueron de la Superma aparece cosa 
alguna referente á estas causas. Ha sido lastimosa 
pérdida para la vida de ciertos personajes señala- 
dos, y para la historia secreta do acontecimien- 
tos importantes, que al extinguirse la Inquisición 
en 1812, 1820 y 1834 (que tres veces en 22 años 
se ha hecho la condenación, y no sé si la última) 
se hayan extraviado ó perdido muchos procesos de 
aquel tribunal, que tenia archivos en diez ciudades 
de España. 

Una sola huella oficial, un estigma único ha 
quedado de las diligencias y actuaciones contra los 
Valdés: El texto de los índices expurgatorios ó de 
libros prohibidos que en todas las ediciones, desde 
la de su com pariente Don Fernando, hasta las más 
modernas, incluyen como obras de Juan, con ó sin 
nombre de autor y en cualquiera idioma, los Comen- 
tarios á San Pablo, los Diálogos de Mercurio y de 
Lactáncio y el tratado de Beneficio de Jesucristo', y 
entre los autores condenados de primera clase el 
nombre de Joannes Valdésius (1). Al hermano 
Alonso no se le cita. 



(1) Las ediciones del Index, que he registrado por mí mismo, 
son estas: 

Cathalogus librorum qui prohiventur mandato Illustrissimi et 
Reverendíssimi Dr. D. Ferdinando de Valdés... Hoc annoM. D. L. /. X: 
editus... Pintice. 56 pág. en 4.° — Entre los libros latinos pone á la 
1S: Dialogus Mercurii et Charonis, quacunque lingua. A la pá- 
gina 39: Commcnlirio breve ó declaración compendiosa sobre la epís- 
tila de Sant Pablo a los R, manos. Impresa en Vcneciapor Ioam Valde- 
sio . — Commcniario en romance sobre la epístola primera de sant Pa- 
blo ad corinthios, tralucida de Griego en romance sin autor ni impre- 
sor.— Entre los libros en romance, á la pág. 40: Diálogo de Mereu- 



224 NOTICIAS DE 

Termino mis apreciaciones sobre la fe de Juan 
de Valdés, con este apostrofe : Quitad á sus escri- 
tos tal ó cual expresión de dudoso sentido teológi- 
co ; espurgad le de algún error católico que puedan 
tener, y de cierto que en sus libros ascéticos, Co- 
mentarios, Consideraciones y Alfabeto, le hallareis 
más puro, severo y ferviente cristiano, más ajusta- 



río y Charon, en qualquier lengua. A la pág. 49: Tratado cuyo título 
es Tractado ulilíssimo del beneficio de lesuchristo, en cualquier lengua. — 
A este primer índice prohibitorio siguió en el mismo año en Ma- 
drid el Index en folio, mucho mas copioso, pero con los mismos 
libros de Valdés. 

Poslremus catalogus hmrcticorum Romee conflatus. 1559, cum ano- 
tationibus Vergerii, Al fol. 48: Dialogi di Mercorio et Caronte.— Al 
fol. 57: Joannes Valdesius. 

Index de Pió IV, año 1564. Entre los libros de autor descono- 
cido, fol. 17: Carontis et Mercurii Dialogi. —Al fol. 19: Dialogi de 
Mercurii et Caronte. 

Index de Anversa (Anveres), 1570. Repite los dos casos del an- 
terior, sin más diferencia que la preposición di Mercurio, en ita- 
liano, en vez del de. En el Apéndice con la pragmática del Rey 
D. Felipe y Duque de Alba, pág. 98: Diálogo de Mercurio y Cha- 
ron en qualquier lengua. 

Index librorum prohibitorum,cum régulis confectis per Patres a Tri- 
dentina Synodo deleclos, autoritate santissimi Domini nostri Pii lili. 
Pont. Max. comppobratus (sic) Olysippone axcudeba. Antonius Ribe- 
rius 1581. — Al fol. 30 vuelto, índice de autores de primera clase; 
Ioannes (Ioan)Valdesius . 

Index del cardenal Quiroga, 1583: Dos Diálogos, uno de Mercu- 
rio y Caronte y otro de Lnctcincio y un Arcediano. 

Index d el cardenal D. Antonio Zapata, año 1631. A la pági- 
na 626: Joannes Valdesius. 

Index librorum prohibitorum et expurgatorum. Madrid 1667. A 
la pág. 351: Dos Diálogos de Mercurio y Carón. A la pág. 355: Dia- 
logi di Mercurio e Caronte. Y á la pág. 736: Juan Valdesio, Comen- 
tario á la epütola primera a los Corintios, con nombre de autor ó 

sin él. 

Index Romanus de 1667. A la pág. 89: Mercurii et Charontis Dia- 
logi. Sin nombre de autor. 



J'UAN DE VALDES. 225 

do á la doctrina evangélica, que la mayor parte de 
los que pasan por líeles : le encontrareis mas cro- 
ytonte y de mejores obras, y más contenido y más 
mortificado en sus apetitos carnales, que muchos 
de sus acusadores. Sin embargo, Llórente, que es 
buen testigo, le da por declarado hereje formal. 

Sus obras literarias. 

Juan de Valdés, es de los dos hermanos el que 
suena como notable escritor dentro y fuera de Espa- 
ña, y el que en efecto merece, por su vasta literatura 
y sus libros, la atención que le han prestado y le man- 
tienen los doctos. Además de su especial dedica- 
ción á las lenguas sabias, á la filosofía y á la moral, 
era un gran conocedor del habla patria: muy supe- 
rior á Alonso en esta y aun en la latina é italiana. 
Sus varias obras de doctrina evangélica le habrían 
valido siempre buen lugar entre los místicos ; mas 
apenas sería citado en la república de las buenas 
letras, si no hubiera escrito el célebre Dialogo so- 
bre la lengua castellana. 

Hoy puede decirse que la celebridad del herma- 
no menor, ha inñuido no poco en que la tenga 
Alonso. Si este no hubiera guiado á Juan en sus 
estudios y aficiones, si no sonara en la correspon- 
dencia de Anglería, Erasmo y Sepúlveda, y no hu- 
biera sido secretario del gran monarca Carlos Y, 
autorizando tantos y tan importantes documentos, 
apenas sería conocido de los amantes del saber. 

Los desvelos que los literatos consagran al es- 
critor de quien ahora me ocupo, les han proporcio- 
nado el encuentro del hermano mayor; pero desco- 
llando siempre Juan, que ha dejado abundantes 
producciones de su ingenio, las más de ellas redac- 

15 



226 NOTICIAS DE 

tadas en Ñapóles, en los siete últimos años de su 
breve existencia. 

Cosa notable es en verdad, que habiendo escrito 
Juan todas sus obras en lengua castellana, conozca- 
mos el mayor número por traducciones extranjeras. 
Sin embargo, la explicación de este fenómeno, es 
á mi parecer, sencilla y fácil. Muerto el escritor en 
tierra extraña y entre amigos italianos, quedaron 
estos dueños de sus manuscritos y borradores, fuese 
por expresa donación, ó por coincidencias casuales. 
Deseosos los poseedores de tan preciosos originales 
de que fueran conocidos por sus conciudadanos, los 
tradujeron al idioma del pais, ejemplo que imitaron 
los correligionarios de otras naciones. De este modo 
se comprende que los libros de Valdés, impresos 
en diferentes lenguas, hayan venido modernamen- 
te al caudal de la literatura patria, como si fueran 
extranjeros. 

Además, las censuras de nuestros inquisidores 
alejaban del comercio peninsular esas producciones 
condenadas, por más que la prohibición misma las 
hiciese codiciar k cierto generó de creyentes y de 
curiosos, como lo ha expresado Salva, al anotar en 
su Catálogo las dos obras, los Diálogos de Valdés, 
en estos términos: «Obtuvieron ya el honor de ser 
» anatematizadas por el Santo Oficio é incluidas en 
o su índice expurgatorio desde el año 1559; á esto 
¿se debe indudablemente una no pequeña parte de 
» su celebridad, y el gran empeño con que se las ha 
»buscado por todos los hombres ilustrados. Ei hecho 
»es, que hoy dia se consideran estos tratados como 
»dos libros preciosos, por su rareza (1).» 



(1) Catálogo de la Biblioteca Salva, Valencia, 1873. Tom. IT, nú- 
meros 4030 y 4031, pág. 822. 



JUAN DE VALPKS. 227 

Únicamente dos de las obras de Juan fueron 
publicadas en vida del autor ; las denicás se es- 
tamparon después de su muerte, y de algunas tenía- 
mos aquí noticias muy escasas. Los originales de 
todas ellas han debido perderse, pues nadie ha lo- 
grado descubrir sino alguna copia poco autorizada. 
Si, aun habiéndose reducido en su mejor edad á los 
libros místicos y á la meditación en la vida futura, 
ha llamado tanto la atención con sus .escritos, ¿que 
no habría sucedido si los siete últimos años de su 
vida los hubiera dedicado á escribir y publicar 
obras como el Diálogo de la Lengua y el de Mer- 
carlo y Carón, de sana filosofía y amena literatura? 

Voy á ocuparme con separación de cada uno de 
sus trabajos literarios conocidos, señalando sus esen- 
ciales circunstancias, las ediciones hechas de los 
que llegaron á estamparse, y lo -que se sabe de los 
manuscritos existentes ó extraviados. Seguiré en la 
enumeración el orden cronológico, como sea posible, 

Diálogo de E¿actáncio« 

Asentado queda ya, que este libro, en que se re- 
fieren los acontecimientos de Roma en el año 1527, 
lo escribid el Secretario Alonso dé Valdés en el 
verano del mismo año, á poco del terrible saco de 
la ciudad, ocurrido el 6 de Mayo. Lo defendió como 
suyo propio de los ataques del Nuncio apostóli- 
co (1); le habló de él su amigo Transilvano, recono- 
ciéndole como autor y pidiéndole ejemplares (2); y 



(1) Véase la carta del Secretario Alonso al Nuncio del Papa en 
España, documento núm. 33 del Apéndice. 

(2) Carta de Maximiliano Transilvano á Alonso de Valdés de 
1 de Setiembre de 1528, á cuya fecha aún estaba maniuciito y 
resistiendo el autor su publicación. 



228 



NOTICIAS DE 



en la Risposta de Castiglione se dan seguridades 
de que Alonso lo había compuesto (1). Fundándose 
en esta certeza de origen, los más de los biógrafos 
han señalado el Diálogo ríe Laclando como de la 
pluma de Alonso de Valdés: tanto que el autor de 
la Biblioteca de los anti-trinitarios, bien enterado 
de los escritos de Juan, no lo menciona entre ellos. 

Pero, no obstante esa certidumbre, se ha reco- 
nocido con posterioridad, que el verdadero redactor 
Alonso, ocupado en los negocios cancillerescos, y 
fiando en la habilidad de su desocupado hermano, 
entregó á esto el borrador , ó creyendo que ganaría 
el original en todos sentidos en manos del revisor, 
6 con la intención de que lo sacara a salvo de los 
cargos que se le hacían. En su virtud, Juan lo re- 
tocó y varió, de acuerdo con el autor, antes de que 
se diese á la estampa, si bien las alteraciones no 
fueron tantas ni tan sustanciales , que quitasen del 
libro los pasajes censurados por Castiglione. De uno 
de ellos voy á ocuparme brevemente, así porque in- 
dica las alteraciones hechas en el escrito, como por- 
que ratifica la naturaleza conquense del autor 
Valdés. 

Quejándose el Arcediano, de las profanaciones 
hechas en los templos de Roma en reliquias ó imá- 
genes santas, le sale al encuentro Lactáncio con el 
siguiente suceso: «En mi tierra^ andando un hom- 
»bre de bien, teólogo, visitando un obispado, de 
»parte del Obispo, halló en una iglesia una imá- 
»gen de Nuestra Señora que diz que hacía milagros, 
»en un altar frontero del Sacramento, y vio que 
^cuantos entraban en la iglesia volvían las espal- 



(1) E vedcsi che le opinione de Latlanzio sonó le voslrc, c voi siete 
Laltanzio. —Risposta, pág. 39. 



Jl'AN DE VALDES. 229 

»das al Sacramento (á cuya comparación, cuantas- 
imágenes hay en el mundo son monos que nada) 
*y so binpaban de rodillas ante aquella imagen de 
9 Nuestra Señora. El buen hombre, como vio la ig- 
nominia que allí se hacía á Jesucristo, tomó tan 
agrande enojo, que quitó de allí la imagen y la hizo 
^pedazos.» Sigue diciendo cómo se amotinó el pue- 
blo contra el visitador, queriéndole matar, y cómo 
rep resondro u los clérigos del pueblo, quejándose al 
prelado de la determinación, que los privaba de 
buena renta; y concluye el suceso de este modo: 
«El Obispo, como persona sabia, entendida la cosa 
»como pasaba, reprendió al Visitador del desacato 
»que hizo en romper la imagen, y loó mucho lo 
^que había hecho en quitarla (1).» 

Censurando el Nuncio el pasaje de Valdés, en 
la pág. 30 de su Respuesta , vitupera las alabanzas 
que dá al Visitador, pues en su juicio habría sido 
más laudable que mudase la imagen de la Virgen 
á otro sitio, en vez de romperla. De que se deduce, 
ó que la pasión ofuscó á Castiglione para que no 
viese la segunda parte del relato de Valdés, con- 
forme en la decisión del sabio Obispo, ó, loque 
es más probable, que después que el censor leyó 
el manuscrito, se hicieron en él esta y otras en- 
miendas. 

Respecto á que la visita eclesiástica se giró en 
la tierra de Valdés , en la diócesi de Cuenca , pu- 
diera colegirse del conocimiento que muestra de la 
hombría de bien del Visitador, y de lo que enaltece 
la sabiduría y buenas prendas del Obispo, su pro- 
tector ü. Diego Ramírez; pero aún cobra el hecho 
mayor fuerza por la tradición que se conserva en el. 



1) Diálogo ds las cosas acaecidas en Roma el año 1527, pág. 456, 



230 NOTICIAS DE 

obispado, y en la caria eclesiástica. Pocas son las 
iglesias rurales y de pueblos cortos, que tienen altar 
frontero al Tabernáculo: lo común es, que frente 
al altar mayor esté el coro y pió del templo: y 
cuando se reúne la condición excepcional de los al- 
tares, así dispuestos, y la memoria de una Virgen 
milagrosa, quitada á la devoción de los fieles, ten- 
go por cierto ser nuestra diócesi á la que Valdés se 
refiere, y que esta es una prueba más de que su tier- 
ra era la de Cuenca, por propia confesión. 

Las primeras ediciones del Diálogo salieron anó- 
nimas: agotados los ejemplares góticos, se reimpri- 
mió con el de Mercurio, así en castellano como en 
italiano, precediendo siempre este último, escrito 
por Juan, al de su hermano, que retocó y corrigió: lo 
cual ha contribuido á creerlos ambos de Juan, y á 
ponerlos en los índices como suyos. Hasta el mis- 
mo Usoz y Rio, conocedor de esta historia, los ha 
reproducido conjuntos en 1860, diciendo en la por- 
tada que los dos fueron escritos por Juan de Valdés. 
En una publicación reciente de D. Antonio Rodrí- 
guez Villa (1) se insertan dos fragmentos de en- 
trambos Diálogos, suponiéndolos de Juan de Val- 
dés, si bien en una nota se dan noticias de los dos 
hermanos, tomadas de Usoz, sin adelantará lo que 
este escritor sabía. 

Son interlocutores de este Diálogo, Lactáncio (2), 
joven de la corte, muy devoto del Emperador y per- 



(1) Memorias para la historia y saqueo de Roma, Madrid, 1875, 
páginas 387 y 161. 

(2) Sábese que Lactáncio, persona sabia en tiempo de Diocle- 
ciano, se convirtió al cristianismo, y que consagrado á la defensa 
de esta religión, escribió las Instituciones divinas, título parecido 
al que luego puso Juan de Valdés á su conversación con la du- 
quesa Julia, intitulándola Consideraciones divinas. 



JUAN DE VALÚES. 231 

sonificacion del autor Alonso de Valdés, y un Ar- 
cediano del Viso (1), que llega de Roma á Valla- 
dolid disfrazado de militar, y asustado de los desas- 
tres y profanaciones ocurridos en la ciudad papal. 
La escena de esta conversación pasa en la iglesia de 
San Francisco, hasta que echados de allí por el Frai- 
le portero, se proponen continuar al dia siguiente 
en el monasterio de San Benito. No llego el autor 
á adicionar el Diálogo con lo que ofrecía decir al 
Arcediano respecto de lo que debería hacer el Empe- 
rador: probablemente sería procurar la celebración 
del Concilio general por que se venía trabajando. 

Divídese la obra en dos partes. En la primera, 
Lactáncio defiende con empeño y destreza la con- 
ducta de Carlos V, sosteniendo que no tiene culpa 
alguna de lo acaecido en Roma, puesto que ha em- 
pleado los medios de evitarlo. He aquí algunos de 
sus razonamientos. 

«Y lo primero que haré será mostraros, cómo 
»el Emperador ninguna culpa tiene en lo que en 
»Roma se ha hecho... Pues si yo os muestro cla- 
ramente, que por haber el Emperador hecho aque- 
llo, á que vos mismo habéis dicho ser obligado, y 
»por haber el Papa dejado de hacer lo que debía por 
»su parte, ha sucedido la destrucción de Roma, ¿á 
* quién echareis la culpa? Más obligados son los Prín- 



(1) No ha existido en las diócesis españolas el título y digni- 
dad de Arcediano del Viso, y así debia ser, para que en la publi- 
cación de Valdés no resultase comprometido un eclesiástico de- 
terminado, que tan blando se mostraba á las reconvenciones. Con 
semejantes pseudónimos se disfrazaron., el que escribió sobre las 
falsas antigüedades de Granada, hablando como Sacristán de Pinos; 
otro crítico que se apellidó Cura de Máudes, y nuestro orientalista 
y paisano D. José Antonio Conde, que discutiendo con Astarloa 
sobre el vascuence se fingió Cura de Montucnga. 



232 NOTICIAS DE 

«cipes á Dios, que no á los hombres; y más á los 
«sabios, que no á los necios. Gentil cosa sería, que 
«un Príncipe dejara de hacer lo que debe al servicio 
«de Dios ybien de la República, por lo que el vulgo 
» ciego podría decir ó juzgar. Haga el Príncipe lo 
«que debe, y juzguen los necios lo que quisieren... 
«¿Y quién hay que pueda excusar los falsos juicios 
«del vulgo? Antes se debe tener por muy bueno, lo 
»que el vulgo condena por malo, y por el contra- 
rio. ¿Quiéreslo ver? A la malicia llaman indus- 
tria: á la avaricia y ambición, grandeza de ánimo: 
«al maldiciente, hombre de buena conversación: al 
« disimulador, mentiroso y trafagador, buen corte- 
sano. Y por el contrario, al bueno y virtuoso, 11a- 
«man simple: al que con humildad cristiana me- 
«nosprecia esta vanidad del mundo y quiere seguir 
ȇ Jesucristo, dicen que se torna loco: al que re-. 
»parte sus bienes con los que lo han menester (por 
«amor de Dios) dicen que es pródigo: al que no 
»anda en tráfagos y engaños para adquirir honra y 
«riquezas, dicen que no es para nada: al que menos- 
aprecia las injurias por amor de Jesucristo, dicen 
«que es cobarde y hombre de poco ánimo: et final- 
emente, convertiendo las virtudes en vicios y los 
«vicios en virtudes, á los ruines alaban y tienen 
«por bien aventurados; y á los buenos y virtuosos 
«llaman pobres y desastrados (1).» 

Sostiene en la segunda parte, que Dios ha per- 
mitido tantos desmanes para castigo de los pecados 
de Roma y reformación de su Iglesia. Y aunque en 
algunas apreciaciones y argumentos puede ser con- 
tradicho, es lo cierto que discurre con talento y se 
expresa con claridad. Sirvan de muestra algunas 



(1) Diálogo de Lactáncio, págs. 338 y 374. 



JUAN PE VALDES. 



233 



cláusulas al propósito de su tema, de la relajación 
romana v de su gentilidad mundanal. 

«Todo lo que ha acaecido ha sido por manifiesto 
ajuicio de Dios', para castigar aquella ciudad; donde 
«con grande ignominia de la religión cristiana, 
«reinaban todos los vicios, que la malicia de los 
«hombres podia inventar: y con aquel castigo des- 
apartar el pueblo cristiano para que, remediados 
«los males, que padece, abramos los ojos y vivamos 
»como cristianos, pues tanto nos preciamos de este 
«nombre.., ¿Queréis ver otra semejante jentilidad, 
«no menos clara que esta? Mirad cómo habernos re- 
apartido entre nuestros sanctos los oficios que te- 
aman los Dioses de los Jentiles. En lugar de Dios 
»Mars han sucedido Santiago y Sanct Jorge. En 
«lugar de Neptuno Sanct Telmo. En lugar de 
«Baco Sanct Martin. En lugar deEolo Sancta Bár- 
»bola. En lugar de Venus la Madalena. El cargo 
«de Esculapio habernos repartido entre muchos: 
«Sanct Cosme y Sanct Damián tienen cargo de 
lias enfermedades comunes; Sanct Roque y Sanct 
«Sebastian de la pestilencia; Sancta Lucía ^ de los 
«ojos; Sancta Polonia de los dientes; Sancta Águeda 
«de las tetas, I por otra parte, Sanct Antonio y 
«Sanct Aloy de las bestias; Sanct Simón y Judas 
«de los falsos testimonios; Sanct Blas de los que, 
«estornudan (1).« 

Lactáncio, ó sea Valdés, desempeña con destre- 
za su papel, aprovechándose de la enemistad de la 
corte pontificia con España; pero el Arcediano re- 
sulta un contendiente débil, que cede con facilidad 
á los argumentos de su adversario, sin esforzar los 
propios y las réplicas con el vigor de que son suscep- 



(l) Diálogo de Lactáncio, págs. 338 y 463. 



234 



NOTICIAS DE 



tibies. Lactáncio alaba mucho á Erasmo y sus conse- 
jos de reforma, desoidospor los romanos; pero no pa- 
trocina los desvarios de Lutero; mostrándose partida- 
rio déla Misa, de la Comunión eucaristica y de otras 
cosas cristianas, que los protestantes no admiten. 

Muchas expresiones y dichos de Lactáncio con- 
firman que es Valdés quien se oculta bajo el pseu- 
dónimo: se le califica de mancebo y cortesano y al 
final de la conversación y presentando hacederas 
las reformas, exclama lleno de confianza: ce Víva- 
me á mí el Emperador D. Carlos y veréis vos si 
saldré con ello.» Vivió, en electo el César lo bas- 
tante para ver reunido el XIX concilio ecuménico, 
que duró 18 años en sus tres convocaciones, é hizo • 
varias reformas eclesiásticas; pero el autor de la ex- 
clamación sucumbió antes de que se realizara su 
profético deseo. 

Anotaré las ediciones que de este tratado se co- 
nocen, remitiendo al que desee más pormenores 
bibliográficos á la Biblioteca Wiffeniana, que el 
Sr. Boehmer ha enriquecido admirablemente. 

I. Diálogo: en que particularmente se tratan; las cosas | acae- 
cidas en Roma: el año de | M.D.XXVII | A gloria de Dios y bien 
vniversal de la | República Ghristiana. 

Son 43 hojas, en 8.°, letra gótica, sin lugar ni 
año. Boehmer cree que se imprimió en Italia 
en 1529; pero si atendemos á las palabras del Nun- 
cio Castiglione, respondiendo al autor, por octubre 
de 1528, ya debia estar impreso él libro y repartido 
por Europa (1). Y sin embargo, los inquisidores es- 



(l) cDopo l* aver pubblicato il libro, émandatolo in Alemagna, 
in Portugallo é in diversi altri luoghi, díte di volerlo mendare.» — 
ñisposta, pág. 53. 



JUAN 1>K VAL">KS. 235 

pañoles debían de tener bien poca noticia de estas 
ediciones, cuando en el primer catálogo de los li- 
bros prohibidos en 1559, pusieron el Diálogo de 
Mercurio y no este de Lactáncio. 

II. Diálogo: en que particu- | larmente se tratan: las cosas 
acá | ecidas en Roma: el año de | M.D.XXVI1 | A gloria de Dios y 
Lien vni | uersal de la República | Ctiristiana. 

En 8.°, con una viñeta, sin lugar ni año, pro- 
bablemente impreso en Italia en 1529. 

III. De letra gótica como la antecedente, igual 
á ella y también sin año ni lugar. 

IV. Igual á las precedentes, sin lugar ni año, 
con letra romana en el texto. 

V. Como las anteriores, letra gótica en la por- 
tada y romana en el texto. 

VI. Diálogo en | qve particvlar | mente se tratan lasco- | sas 
acaecidas en Roma: el | año de H.D.XXVII | A la gloria de Dios y 
bien vniuersal | de la República Christiana. | Impreso en París, en 
el a- | ño de salud | 1586. 

En 8.° con 77págs. y una advertencia de M cor- 
rector de la imprimeria al prudente Lector, 

Diálogo de Mercurio* 

Acerca de la verdadera paternidad de este libro 
nadie ha dudado : todos lo han tenido por obra ex- 
clusiva de Juan de Valdés, sin que esto obste á 
que comunicase con su hermano antes y después de 
redactarlo, debiéndole ideas, datos y sobre todo do- 
cumentos. Puede decirse que los dos Diálogos se 



236 



NOTICIAS DE 



pensaron y comentaron á dúo, con un fin mismo é 
iguales propósitos : la vindicación de Garlos V, por 
demás belicoso para los extranjeros y para los na- 
cionales contribuyentes, y la propagación ele las 
doctrinas reformistas que preocupaban su mente. 
Quien ha dado un testimonio evidente de que Juan 
escribid esta obra, es Don Bartolomé José Gallardo, 
como lo dicen las siguientes palabras de sus Apun- 
tes sobre nuestro conquense : c< Me consta que Val- 
ides (Juan), compuso el Diálogo de Mercurio y Ca- 
»ron, por documentos que vi el año 1820 en los 
«papeles de los Archivos de la Inquisición General, 
«en cuyos .registros se estampa este hecho como 
«averiguado ó inconcuso.» 

El autor, servidor y apologista del Emperador, 
se disfraza bajo el nombre de Mercurio, nombre que 
así cuadra al conductor de las almas de los muer- 
tos á los infiernos, como pudiera envolver un tri- 
buto de reconocimiento al canciller Mercurino, pro- 
tector de ambos hermanos Valdés. Muéstrase el 
escritor muy enterado de las entrevistas y confe- 
rencias oficiales , de los desafíos y carteles en per- 
gamino que mediaron entre los reyes de Francia é 
Inglaterra y Carlos V, y de todo el contexto se 
deduce que habla un testigo presencial de los 
hechos. 

Mercurio conversa con Carón , Carón te ó Aque- 
ronte, barquero del infierno, que pasaba las almas 
de los muertos al otro lado del rio Styx ó laguna 
Estígia, cobrando un óbolo por el pasaje. Unas ve- 
ces en tono grave y sentencioso, y otras algo festi- 
vo y picante, los dos interlocutores discurren sobre 
los sucesos de actualidad, llevando siempre Mer- 
curio el papel de director de la polémica y el de 
abogado de los actos del Emperador Carlos, espe- 



JUAN DE VALDKS. 287 

cialmente en sus diferencias y guerras con el rey de 
Francia. 

Este Diálogo se escribió indudablemente el año 
de 1538; pues refiriendo la presentación de los Em- 
bajadores franceses, dice que el Emperador les 
mandó contestar por escrito a el primero dia de este 
año de M.D.XXVIII (1).» Es decir, que á poco de 
confeccionar Juan para la imprenta el Diálogo de 
Laclando, que le confió Alonso, escribió por su 
cuenta este otro; los cuales, casi siempre corrieron 
tan hermanados como los autores. En el de Mercu- 
rio, además de referirse los sucesos de la guerra en 
los siete años precedentes , poniendo en buen lugar 
al rey de España, se cuenta muy menudamente la 
cuestión de los desafíos entre Francisco I y Car- 
los V, alternando materias políticas y religiosas, y 
entrelazándolas con la vida de ánimas que van al 
otro mundo, verdaderas efigies de diferentes perso- 
najes de los vivos. ¡Cómo un libro que versaba so- 
bre los acontecimientos ruidosos de la época y que 
presentaba retratos, más ó menos velados, de acto- 
res importantes de aquel movimiento social, no 
había de ser buscado y leido con interés por cuantos 
presenciaban atentos la agitación de Europa! Esas 
consideraciones y la persecución de semejantes doc- 
trinas, explica perfectamente que las primeras pu- 
blicaciones de los Diálogos desapareciesen de la cir- 
culación, siendo hoy contados los ejemplares que 
guardan algunas bibliotecas, singularmente las ex- 
tranjeras. 

Consta el tratado deque me ocupo de dos libros. 
En el primero intercala en el relato de los sucesos, 
la llegada de trece almas, á quienes Mercurio y Ca- 



(1) Así habla Mercurio á Carón, en. la pág. 135 del Diálogo. 



238 NOTICIAS DE 

ron examinan, deseosos de saber sus vidas y de 
discurrir acerca de los hechos viciosos ó loables. 
Son los trece llegados, tres frailes, un sacerdote, un 
teólogo, un consejero real y otro del rey de Ingla- 
terra, un secretario del rey Francia, el rey de la 
misma nación, que titula rey de los Cfálaóas, un 
duque, un obispo, un cardenal y un casado; y di- 
cho se está que tal elección de personas le facilita 
el ocuparse de las clases de la sociedad , que más 
pábulo pueden dar alas escenas y doctrinas, asunto 
de su discurso. Todas las ánimas, menos la última, 
van derechita,s al infierno, y al narrar su vida po- 
nen de relieve los males, defectos, vicios y pecados, 
que el autor quiere censurar y corregir; conjunto 
variado de asuntos, que con la interrumpida narra- 
ción histórica entretienen al lector, cambiándole 
la escena, antes de que se canse. Sirva de muestra 
este trozo de los tratos entre el rey de Francia y el 
Emperador. 

«Decía el rey de Francia, que no podía restituir, 
»y cumplir lo que había prometido (en el tratado 
•»de Madrid), hasta que estuviese en su reino. El 
»Emperador fué contento de soltarlo, con condición 
»que, para seguridad que cumpliría lo que había 
» prometido, dejase en España sus dos hijos mayo- 
»res en rehenes; jurando él y prometiendo de vol- 
»ver á la prisión, en caso, que dentro de cuatro 
» meses, después de la conclusión de la capitula- 
ción, no cumpliese lo que había prometido: y que 
centrando en su Reino, tornaría á dar la fe de vol- 
»ver, en el dicho caso, á la dicha prisión y en la 
» primera villa de su Reino, donde entrase, ratifica- 
ría la capitulación del concierto que se había he- 
leno; y dende á seis semanas lo haría también ra- 
rificar por todos los ^Estados de Francia... ¿Sabes 



Jl'A\ DE VALDKS. 239 

»quó tal intención tenía? Que, desde antes que en- 
»trase en su Reino no solamente tenía determinado 
»de no cumplir loque había prometido y jurado, 
»nias trataba de concertarse con el Papa y otras* 
^potestades de Italia por hacer guerra al Empe- 
rador (1).» 

En el libro segundo se prosiguen las mismas 
materias; p?ro ofreciendo un descanso agradable & 
la imaginación, fatigada de oir á tan condenados 
personajes, hace llegar siete ánimas, todas en el 
camino de la gloria, que son un fraile, una monja, 
una casada, un clérigo, un obispo, un cardenal y 
un rey. Oigamos lo que responde el buen Obispo, 
que debía ser algún amigo de Juan, cuando consa- 
gra tantas páginas ala historia de su gobierno. Des- 
pués de escuchar su excelente relación y de decirle 
que tuvo vida trabajosa, aunque santa, repone el 
ilustrísimo : 

«¿Cómo trabajosa? antes muy descansada, en 
^comparación de la que otros obispos tienen. Unos 
»andan en la Corte, procurando de trocar su obispa- 
»do por otro, no en que puedan mejor servir á Dios, 
» rn as en que mayor renta tengan con que sirvan á, 
»sí. I ¡sabe Dios cuántos trabajos, afrentas y befas 
»que á cada hora reciben! Otros, si residen en sus 
»iglesias, es con continua discordia, que tienen con 
»sus Cabildos. Otros juegan lo suyo y lo ajeno: 
» otros mantienen casa, como hombres profanos y 
» nevando y lloviendo se andan un dia entero por 
» cazar una pobre perdiz. Otros andan tan sin ver- 
»güenza entremetidos en mujeres, como si ni fue- 
»sen obispos ú cristianos. I allende del trabajo que 
»para mantener estos vicios los cuitados pasan, que 



(l) Páginas 55 y 60 del Diálogo de Mercurio. 



240 



NOTICIAS DE 



á la verdad es mucho más y mayor que el que yo 
tenía, ¿ quién no sabe cuánta hiél y amargura les 
viene mezclado con aquellos deleites, acordándose, 
que por una parte ofenden á Dios, no haciendo lo 
que son obligados, y haciendo lo que en ninguna 
manera debieran hacer, y por otra adquieren una 
grande infamia en este mundo? ¿No os parece 
que recibía yo más verdadero deleite en mejorar 
las costumbres de mi obispado, que los otros en 
trocar los suyos por otros más ricos? ¿No os pare- 
ce, que me holgaba yo más en vivir en paz con 
mi Cabildo, que los otros en andar á puñadas con 
él? ¿No os parece que holgaba yo más en gastar 
mi hacienda* con pebres y necesitados, que aque- 
llos enjugarla y comerla y gastarla con chocar- 
reros y desperdiciarla? ¿No os parece, que era muy 
mayor gozo el que yo tomaba en ganar una áni- 
ma, que el de aquellos en matar una perdiz? Pues 
si añadimos á esto el desasosiego en que de conti- 
nuo muriendo viven v viviendo temen' la muerte: 
y por otra parte, el alegría y contentamiento con 
que yo, deseando dejar aquel cuerpo, vivía; clara- 
mente conoceréis la ventaja, que aun allá en el 
mundo les tenía (1).» 
Mucho más merecía copiarse de este y otros pa- 
sajes. Son tan de mano maestra los cuadros que tra- 
za, así de las personas viciosas, como de las buenas, 
que merecen leerse con atención, como modelos de 
moral cristiana y de puro lenguaje. El retrato del 
rey que va al cielo, parece una dedicación gratu- 
latoria al gran monarca Cártos V, á quien siempre 
prodigan los Valdés ofrendas del más acendrado 
agradecimiento. También es notable el talento con 



(1) Páginas 264 á 266 del Diálogo de Mercurio. 



JUAN DE VALDES. 241 

que el autor aprovecha la llegada de las ánimas 
para fotografiar los lunares de la sociedad de su 
tiempo, que en la esencia es siempre la misma hu- 
manidad; enlazando con estas relaciones curiosas 
doctrinis generales y cuestiones especiales de cato- 
licismo ; de los abusos cortesanos y de funcionarios 
públicos; sobre la condición legal de la mujer, so- 
bre la preferencia de hijos ó de hijas entre los con- 
sortes, y sobre otros puntos de filosofía trascenden- 
tal y de moral práctica. No e^ extraño, por tanto, 
que este Diálogo apareciese en los Índices entre I03 
libros prohibidos antes qu3 el de Lactáncio, ni que 
en el concepto público se le haya antepuesto : por- 
que sobre limitarse Lactáncio á un punto concreto, 
y ser el de Mercurio de base más ancha y de hori- 
zonte más extenso , este aventaja en la soltura de 
estilo y en la corrección de la frase, como revelan- 
do, que adiestrado Juan en la CDrreccion del trabajo 
de Alonso, estaba ya más práctico y seguro al es- 
cribir su libro. He de poner aquí un pequeño trozo 
del retrato que hace del buen rey, retrato en que 
abundan las reglas de justicia y de moral, preferi- 
bles á las del Principo de Machiavele. Moribundo 
el monarca, de Valdés, habla así á su hijo y su- 
cesor : 

«Cual es el Príncipe, tal es el pueblo... Procu- 
ra, pues, tú, de ser tal cual querrías que fuese tu 
»pueblo. Si fueres jugador, todos jugarán. Si dado 
»á mujeres, todos andarán tras ellas. Si ambicioso, 
» todos á tuerto ó á derecho, procurarán de acrecen- 
tarse. Si fueres suparsticioso , verás reinar la su- 
»persticion. Si, por el contrario, religioso, ¡oh, 
»cuánto provecho harás! — La mayor falta que tie- 
*nen los Príncipes es de quien les diga la verdad. 
»Da, pues, tú libertad á todos, que te amonesten y 

16 



242 NOTICIAS DE 

» reprendan , y á los que esto libremente hicieren , 
» teñios por verdaderos amigos. — Acuérdate que no 
«se hizo la república para el rey; mas el rey para la 
«república. Muchas repúblicas hemos visto florecer 
«sin príncipe; mas no principe sin república. Cuan- 
»do alguna cosa quisieres comenzar ó ordenar, mira 
» primero si te cumple á tí ó á la república. — Así 
«ames á tus subditos, que siempre pospongas tu 
«afición ó interese particular al bien universal. Sei 
«tan amigo de verdad, que se dé más fe á tu sim- 
«ple palabra que al juramento de otros. Ten más 
«cuidado de mandarte á tí mismo, refrenando tus 
«apetitos, que no á los subditos. Porque si tú no te 
«obedeces, ¿cómo quieres ser de otros obedecido?— 
«No te cieguen las opiniones del vulgo ; mas abrá- 
«zato siempre con las de los filósofos, acordándote 
«de lo que decia Platón... — Procura aparecer en to- 
«das tus cosas cristiano, no solamente con cerimo- 
«nias exteriores, mas con obras cristianas. —Si no 
«pudieres defender tu reino, sin gran daño de sus 
«subditos, ten por mejor dejarlo... Acuérdate de 
•«Codro y de Otho, los cuales, aunque eran gentiles, 
«quisieron más morir, que defender su señorío con 
«derramamiento de sangre humana (1).» 

De este celebrado libro de Juan de Valdés se 
han hecho las siguientes ediciones, que sepamos: 

I. Diálogo de Mercurio y Ca | ron: en que allende de muchas 
cosas graciosas y de buena | doctrina: se cuenta lo que ha acaes- 
cido en la guerra | desáel año de mili y quinientos y veynte y | 



(1) Por este orden hay un excelente conjunto de máximas, 
que constituyen un código del buen Príncipe, pues ocupan veinte 
y una páginas, desde la 220 á la 241. 



JUAN ÜE VALDES. 243 

vno hasta los desafíos de los reyes de Francia e Ynglaterra hechos 
al | Emperador en el año de | M.D.XXIIJ. 

Letra gótica, 73 hojas en 8.°, viñeta, sin lugar 
ni año, pero que se cree de Italia en el año 152& 
ó 1529. 

II. Diálogo de Mercurio y | Carón: en que allende de muchas | 
cosas graciosas y de buena do | ctrina: se cuenta lo que ha acaes | 
cido en la guerra desdel año de mili y quinien [ tos y veynte y 
vno | hasta los desafíos | de los reyes | de Francia e Ynglaterra | 
hechos al Empera | dor en el año de | M.D.XXIIJ. 

Letra gótica, viñeta, en 91 hojas en 8.°, sin 
lugar ni año de impresión. 

III. Como las precedentes de letra gótica, sin 
año ni lugar. 

IV. Igual en la portada á la segunda, con lo 
demás de letra romana, sin lugar ni año. 

V. Diálogo de Mer | cvrio y Carón; en qve alien | de de invehas 
cosas graciosas j y de tea doctrina: se cuenta lo que ha acae | 
scido en la guerra desdel año de mili y qui | .nientos y veynte y vno 
hasta los de | safios de los Reyes de Francia et | ynglaterra hechos 
al Em | perador en el año de MDXXI1J. 

En 8.° letra romana, con viñeta del arcángel 
San Miguel, sin lugar ni año. 

Además de estas ediciones sueltas antiguas , se 
han hecho otras varias de los dos Diálogos juntos y 
traducciones á diferentes idiomas, á saber: 

I. Dve dialoghi | 1' vno di Mercvrio, et Caronte: | nél guale, 
oltre molte cosetelle, gratioss | et di bona dottrina, siracconta quel 
che | accadé nella guerra dopo tí auno, | MDXX1. | L* altro di La- 



244 NOTICIAS DE 

tlantio, et di vno | archidiácono: | nel palé puntalmente si trattano 
le cose | auenute rn Roma neir anno | 1IDXXVII | Di Spagnuolo in 
Italiano con molla ac- | curatezza ettradotliet reuisti. — MDXLVI. | 
Con gratia et privilegio, | per anni dieci. 

En 8.°, letra italiana y romana, que se estima 
del tipógrafo Brucioli, por la semejanza de caracte- 
res con la edición que hizo del Petrarca en 1548. 
El editor el Clário pone una dedicatoria á Virgilio 
Caracoiolo, fecha en Venécia el 20 de noviembre 
de 1545. 

II. En italiano, como la precedente; pero que 
pone In Venégia, con gratia et priuilegio, per anni 
dieci. 

III. Como las anteriores, con la nota de Vené- 
cia y del privilegio por diez años, y con la dedica- 
toria del Clário. 

IV. Igual á las que preceden en idioma italiano, 
en Venécia y con privilegio y dedicación. 

V. Con las mismas circunstancias que las que 
preceden, pero que omite el Venégia. 

» 

VI. Como las anteriores y en Venégia. 

VIL Igual á las anteriores, inclusa la expresión 
de Venégia. 

VIII. Lo mismo que las precedentes. 

IX. Como la anterior, sin expresar el lugar de 
Venécia. 

Estasnueve ediciones italianas se hicieron pro- 



JUAN DE VALDK.S. 24f> 



Dablemente en Venécia en los diez años del privi- 
legio, ó sea desde 1546 á 1556. 

Los Diálogos valdesiános se han traducido á otros 
idiomas: al inglés, publicándose en todo ó en parte, 
Londres, 1590, 1860 y 1865. En alemán se han pu- 
blicado, An veres, 1609 v 1613; Francfort, 1643; 
Leipsic en 1714. Por manera que los literatos de 
fuera han tenido ediciones en su lengua durante 
los dos siglos últimos, sin que España poseyese 
ninguna propia, agotadas como estaban las edicio- 
nes del siglo XVI, hasta que el Sr. D. Luis Usoz y 
Rio, hizo la reproducción siguiente. 

X. Dos diálogos | escritos | por Juan de Valdés | ahora cui- 
dadosamente impresos.— Aña de 1850. 

Aunque no se expresa el lugar ni el impresor, 
ifuó hecho en Madrid, casa de D. Martin Alegría. 

Un tomo en 8.° con XX y 481 páginas, y una 
hoja final con índice y erratas. Excelente impresión 
y papel: forma el tomo IV de la colección de Re- 
formistas antiguos españoles. 

Diálogo de la lengua (!)• 

Hasta que el generoso valentino D. Gregorio 
Mayans y Ciscar publicó en el tomo II de sus Orí- 
genes de la lengua castellana, en 1737, esta pro- 
ducción, existente entre los mss. de la Biblioteca 
real de Madrid, apenas tenía idea de ella algún es- 
tudioso. Pero este primer publicador, no obstante 
sus conocimientos y aficiones, ignoraba quién fuese 
el autor del opúsculo, pasando para él desapercibi- 



(1) Prefiero el singular al plural Lenguas que puso Mayans, si- 
guiendo la lección de Usoz y sus raciocinios atinados. 



246 NOTICIAS DE 

dos los indicios que ofrece el contesto de la obra y 
el nombre del principal interlocutor. Se contentó, 
pues, con darla á conocer como de autor anónimo, y 
ajuicio de Gallardo y de Usoz, cometiendo no po- 
cas inexactitudes. Así es que, un sucesor suyo en el 
cargo de Bibliotecario y en laboriosidad literaria, 
D. Casiano Pellicer, si bien cambió el verdadero 
autor por sü hermano, dio un paso más en la ave- 
riguación del enigma, diciendo en 1804. «El autor 
»del Diálogo de las lenguas (que entiendo ser Alon- 
»so de Valdós, natural de Cuenca, discípulo de 
» Pedro Mártir de Anglería,» etc. (1) La misma equi- 
vocación padeció Gallardo en algún tiempo, por- 
que en una de las papeletas bibliográficas supone 
también que escribió este libro Alonso de Valdés. 

Empero quién puso el dedo en la llaga antes 
que nadie fué D. Diego Clemencin, en el prólogo al 
Comentario del Quijote en 1835; pues, si bien cita 
con repetición el Diálogo de las lenguas sin nom- 
brar á su autor, como si fuese libro anónimo , ó de 
escritor no conocido ; comentando el capítulo XVI 
de la segunda parte , pone una nota , que no puede 
ser más terminante , de su opinión formada en este 
punto; dice así: 

«Juan de Valdés, autor del Diálogo de las len- 
»guas, citado ya muchas veces en el presente co- 
»m entario, había dicho por boca de uno de los 
» interlocutores: todos los hombres somos obligados á 
^ilustrar y enriquecer la lengua, que nos es nalu- 
»ral (2).») ¿No es verdaderamente extraño, que 



(1) Tratado histórico sobre el origen y progresos de la Comedia y 
del Histrionismo en España, tom. I. págs. 14 y 15. 

(2) El ingenioso hidalgo D. Quijote de la Mancha, comentado. 
Tomo IV, pág. 285. 



JUAN DE VALDK3. 247 

después de aserto tan rotundo de tan respetable 
literato, hayan seguido las dudas y las indecisiones 
muchos años adelante? 

En. 1848 escribía el Sr. Pidal, que algunos ha- 
bían pensado que el Diálogo de las lenguas era de 
Alfonso; pero que él creía que era obra de Juan, 
entre otras razones, porque estaba escrito en Ña- 
póles (1). 

Posteriormente, en 1860, al reproducir el libro 
D. Luis Usoz, ha robustecido las pruebas de que el 
Diálogo es obra de Juan de Valdés , especificando 
el agradable sitio de. la bahía de Ñapólos en que las 
conversaciones pasaron y otras circunstancias del 
autor y de su libro. Mayores pruebas y pormenores 
han añadido el Sr. Wiffen en Inglaterra y el Doc- 
tor Boehmer en Alemania, en términos de no que- 
dar duda racional en el asunto, por más que espíri- 
tus descontentadizos, meticulosos, d excesivamente 
críticos, presuman desear todavía demostraciones, 
que no pueden tenerse siempre, y que por otra par- 
te no son necesarias en casos como el presente, en 
que una prueba completa de indicios suple la más 
acabada y plena. El conjunto de inducciones y su 
estrecho enlace, únicamente pueden existir, dado 
el hecho, que justifican: no hay quien pueda inven- 
tar esa cadena de ligados razonamientos, faltando 
la verdad sobre que descansan. 

Luego la divergencia que se notaba en los auto- 
res está completamente deslindada. Los que atri- 
buían á Alonso de Valdés la obra clásica del Diálogo 
de la Lengua, pudieron leer en la misma, que el 
autor pasó diez años en palacios y cortes, sin hacer 



(1) Revista hispano -americana. Por los Sres. Mora y Madrazo, 
tomo I, entrega primera, págs. 18 á 30. 



248 NOTICIAS DE 

otra cosa de provecho que leer libros caballerescos: 
que no conocía personalmente ó de trato al Empera- 
dor Carlos V; que residía el escritor en la ciudad de 
Ñapóles; y que componía su libro después del 
año 1534: señas todas, que de modo alguno con- 
vienen á Alonso, sino á Juan. Otra demostración: 
el interlocutor Coriolano dice á Valdés, que labra- 
veza española que muestra no la debió aprender en 
la mansedumbre de San Pablo: alusión clara á los 
Comentarios sobre las epístolas del Apóstol, que 
Juan había compuesto. 

El inglés Benjamín Wifíen hacía algunos escrú- 
pulos y encontraba dificultoso, que Juan, escritor 
tan grave y dado á la meditación cristiana, tan 
espiritual, austero y apartado por completo del 
mundo y de los livianos pensamientos . hubiese 
gastado el tiempo en cuestiones profanas de filolo- 
gía y de gramática; pero le engañó la misma exa- 
geración de su entusiasmo valdesiano. Profapo es 
también en muchas cosas el Diálogo de Mercurio, 
y le aceptó como de Juan. No son tan raros los 
ejemplos de teólogos, clérigos y monjes de gran 
recogimiento y virtud, que amén de obras devotas, 
compusieron versos picantes, comedias jocosas y 
libros de mundanalidad, según las épocas de la vida, 
ó según el humor que tenían en ocasiones de ocio. 
Por otra parte, el Doctor Boehmer se encargó de 
desvanecerlos escrúpulos en este punto: pues en la 
nota 57 de los Cenni iiografici se tomó el trabajo 
de cotejar el estilo y lenguaje de los Diálogos, 
Comentarios y Consideraciones de Juan de Valdés, 
para persuadir á los lectores de que todos eran obra 
de una misma mano, así las meditaciones devotas, 
como las discusiones lingüísticas. Es verdad que 
este cotejo pesado hubiera salido más completo y 



JUAN DE VALDES. 



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convincente de una pluma castellana, familiarizada 
con nuestros clásicos y con las evoluciones de nues- 
tro idioma nacional; pero admira y deleita el gran 
saber que revela el profesor de lenguas romances 
de la universidad de Strasburgo, para quien el cas- 
tellano no es más que una rama del árbol crecido 
de sus estudios. De atrás les viene á los alema- 
nes el mostrarse más devotos y entendidos de 
nuestra literatura , que otros extranjeros menos 
distantes de nosotros. 

Muchos pasajes del Diálogo. y todo su contexto 
nos dan la convicción de ser Juan el autor: véase 
por qué y como: el Diálogo pasó y se escribió fuera 
de nuestra patria; porque el interlocutor Márcio re- 
fiere, babor visto algunas veces á los soldados biso- 
ños venidos de España: lo cual demuestra, que fuera 
de España estaban hablando (1). No se verificó esto 
en un país, extraño desconocido, sino en Italia, á 
donde había ido Valdés, cual lo evidencian las pa- 
labras del mismo, respondiendo á Márcio (2). Ni 
fué en un punto cualquiera de Italia, en el Milanesa- 
do, por ejemplo, en las repúblicas de Genova ó Ve- 
nócia, ó en el Estado pontificio; nada de eso: fue en 
la ciudad de Ñapóles, como terminantemente lo 
expresa Márcio, hablando de los epitafios españoles, 
que allí habia (3). Y por último, estos conver- 
santes dialogaban en un sitio de las afueras de la 



(1) «Pregunto os lo, porque he visto algunas veces, que sol- 
dados pláticos se burlan de los nuevamente venidos c¿' España, que 
nosotros llamamos bisónos.» — Pág. 126. 

(2) «Martio. Esa filosofía no la aprendistes vos en Castilla.— 
Valdés. Engañado estáis: antes, después que vine en Italia, he olvi- 
dado mucha parte della.»— Pag. 79. 

(3) « Martio. 1 aun aquí en Ñapóles hallareis muchos epitafios 
d' españoles, que comienzan Aquí yace.»— Pág. 121. 



250 NOTICIAS DE 

ciudad, puesto que, al concluir, Valdés invita á los 
compañeros á dejar la conversación, á tomar las ca- 
balgaduras y volverse á Ñapóles (1). Estos mismos 
lugares campestres son los reseñados por la pluma 
poética del vate Bonfádio, recordando al español 
Valdés: la riente Chiaja, el bellísimo Posilipo y la 
alegre Mergelina, donde los colocuentes se ocupa- 
ban de sus aficiones literarias, buscando en los 
domingos sitios adecuados para el solaz y esparci- 
miento. 

Epiloguemos, pues, sobre el autor del libro. El 
director de la controversia, maestro del habla caste- 
llana, se nombra Valdés: y no se crea que es pseu- 
dónimo, sino el apellido verdadero, el propio que 
él puso en otras obras suyas, allí escritas, como sus 
conversaciones con la Señora Julia Gonzaga {Ciento 
y diez consideraciones) y los Comentarios, Alfabeto 
Cristiano y demás que los italianos publicaron como 
dé Juan de Valdés. Además, consta por el colo- 
quio sobre el idioma español, que el interlocutor 
Valdés, era natural de Castilla y paisano de Mo- 
sen Diego de Valera, de Cuenca. El hermano del 
secretario Valdés, el fecundo y conocido escritor 
Juan de Valdés, residía de asiento en Ñapóles 
cuando el Diálogo se tenía y se redactó. ¿No son 
inducciones bastantes todas estas para creer de 
nuestro conquense la obra de que se trata? ¿Exis- 
ten mejores pruebas respecto de los autores de 
otros libros, de quienes nadie duda? ¿Qué más se 
quiere? Los textos y asertos del Diálogo, las refe- 



(1) Valdés. Pues y' os dejo pensar, hasta de hoy en ocho dias, 
que, placiendo á Dios, nos tornaremos á juntar aquí, y concluire- 
mos esta contienda. Agora ya es hora de ir. á Náp3les: haced que 
nos den nuestras cabalgaduras y vamonos con Dios.»— Pág. 200. 



Juan r>e valdks. 251 

rencias de contemporáneos, la común opinión do 
tres siglos, concurren, como de concierto, á seña- 
larnos á Juan de Valdés por autor del Diálogo de 
la Lengua, y. los españoles parecemos los más re- 
hacios en confesar esta gloria, que ningún extran- 
jero nos disputa. Cuanto más tiempo ha transcur- 
rido, cuanto mayor ha sido el estudio, los literatos 
se aíirman en esta creencia y la sostienen y pro- 
claman. Varios son los escritores modernos, de justo 
renombre, que convienen en llamar á Valdés autor 
del Diálogo de la Lengica: ¿quién se ha atrevido á 
negarlo? Y el que tal osara, ¿en qué fundamentos 
apoyaría su disidencia? No conozco razón alguna, 
ni fuerte ni liviana que prive á Juan de Valdés de 
este honor. 

Así lo han reconocido , entre otros , los Señores 
Usoz, Wit'fen y Boehmer, á quienes me complazco 
seguir en este punto, yendo, si cabe, todavía más 
lejos en la fe retrospectiva. De algo me había de 
servir, á falta de otras dotes, la circunstancia de 
ser conterráneo de los Valdés , y estar empapado 
en las cosas conquenses. Paréceme tan clara la pa- 
ternidad de la obra y estoy tan convencido de 
cuanto se refiere á las controversias de Chiaja, que 
me imagino seguir los pasos de Juan de Valdés y 
sus amigos, oir sus animados coloquios, presenciar 
sus giras por los jardines, confundirme con ellos, y 
admirar y abrazar á mi ilustre comprovinciano. 
Y no es esta una ilusión vana, destituida de razón, 
y sin otro apoyo, que el espíritu de paisanaje: se 
funda mi entusiasmo en hechos reales, en asevera- 
ciones terminantes de contemporáneos del suceso, 
en trabazón tal de coincidencias, que no cabe fin- 
gir, y en una tradición literaria, que no se ha in- 
terrumpido con objeción alguna sensata. Tengo la 



252 NOTICIAS DE 

satisfacción de decir muy alto, que Juan de Valdés 
escribió el Diálogo de la Lengua, seguro de que no 
habrá, quien con razones lo desmienta. 

Otra averiguación se ha hecho modernamente, 
que yo he procurado precisar cuanto es posible : la 
época en que el Diálogo tuvo lugar. Había advertido 
Ticknor, que en el libro se habla de Garcilasode la 
Vega, como vivo ; y habiendo ocurrido su muerte 
en 1536, dedujo lógicamente que la obra se hubo 
de escribir antes de esta fecha. El señor Pidal notó 
también, que el Diálogo cita la expulsión de los 
judíos, verificada en 1525, y de aquí sacó la conse- 
cuencia legítima de que se escribió después, pen- 
sando que sería en 1530, poco más ó menos. Los 
señores Usoz y Wiffen, fundados en iguales obser- 
vaciones y en otras de su profundo examen valde- 
siano, creyeron que el Diálogo de la Lengua era del 
año 1533. Últimamente, el señor Fabié en su re- 
ciente publicación de El Cortesano' (1); discurre, 
corrigiendo á Usoz, que ño pudo componerse el 
Diálogo hasta después de 1534, pues da por conoci- 
da la traducción de Boscan, que apareció en Barce- 
lona por Abril de dicho año: y con posterioridad, 
en su discurso de ingreso en la Academia de la His- 
toria, el 4 de Abril último, persiste en tener al 
conquense por padre del libro, diciendo á la pági- 
na 20: «Siguiendo el ejemplo de Juan de Valdés, 
en su Diálogo de la Lengua, etc.» 

Todavía pueden precisarse más los cómputos en- 
tre la fecha más lejana citada de 1525, á que debió 
subseguir, y la más cercana de 1536, á que debió 



(1) Los cuatro libros del Cortesano, compuesto en itab'ano por el 
conde Baltasar Castillon, y agora nuevamente traducido en lengua 
castellana por Boscan. Madrid, 1873. 



JUAN DE VALDÉS. 253 

preceder. Desde abril de 1534, en que se dio á luz 
en Barcelona la traducción del Cortesano por lios- 
cau, hasta setiembre de 1536, en que falleció Gar- 
cilaso, corrieron dos años y cuatro meses ; poro des- 
contando el tiempo que debió pasar hasta que los 
ejemplares del Boscan llegasen á Ñapóles, mayor 
sin duda del que tardaría la noticia de las heridas 
graves de Garcilaso, apenas pasa de dos años el pe- 
ríodo en que se escribiría el Diálogo. Garcilaso de 
la Vega fué herido mortalmente en la batalla de 
Frejus (Var) el 23 de Setiembre de 1536: conducido 
á Niza, murió allí á los veinte dias, el 14 de Octu- 
bre, y es probable que cundiese pronto la infausta 
nueva por Italia. Luego el coloquio sobre la lengua 
castellana debió tenerse en Chiaja probabilísima- 
mente en el año de 1535. 

Prosigamos la historia del preciado libro. Val- 
dés y sus buenos amigos acudían los domingos á la 
casa de campo, para ocuparse placenteramente de 
asuntos de moral y de literatura. Por la mañana 
era Juan de Valdés quien señalaba las materias 
de que se había de tratar : por la tarde se sometía á 
la propuesta de sus colegas ; y de aquí tuvo origen 
el Diálogo de la lengua castellana, en la que el ita- 
liano Márcio quería perfeccionarse. Trabajo costó á 
nuestro conquense aceptar esa especie de magiste- 
rio ; pero comprometido á ello, lo desempeñó con la 
lucidez y galanía que le han acreditado de uno de 
los mejores hablistas de su tiempo en nuestro idio- 
ma nacional , no obstante la dureza excesiva ó in- 
justicia con que trató al renombrado gramático An- 
tonio de Nebrija. 

Aunque a primera vista aparecen cinco interlo- 
cutores, Valdés, Mártio, Coriolano, Pacheco y 
Torres, únicamente eran cuatro, dos españoles y 



254 NOTICIAS DE 

dos italianos; porque los dos últimos nombres repre- 
sentan una misma persona. Según el examen pro- 
lijo hecho del ms. de la Biblioteca Nacional por el 
entendido Usoz (1), al Pacheco, que sale el cuarto 
á la conversación, se le sobrepone siempre una T, 
como enmendándolo en Torres, quinto que aparece 
en el debate á la pág. 39 del original. Desde esta 
plana sigue constantemente como nombre del in- 
terlocutor la misma letra T, no ya sobrepuesta ó 
como enmienda, sino T sola y limpia, sin que vuel- 
va á sonar Pacheco (2). Pero con menos alan, que 
el empleado en este pesado cotejo, puede cualquier 
lector convencerse de que no eran más que cuatro 
los interlocutores del Diálogo, oyendo lo que Már- 
tio dice al principio, en la segunda plana, para traer 
al asunto al director del coloquio: «No me contento 
»con eso y quiero que á todos tres nos deis nuestra fe 
»que lo haréis así. » Y el mismo Mártio repite en la 
página 170: «Yo por todos tres prometo secreto.» 
Los tres y Valdés son los cuatro únicos mantene- 
dores de la conversación ; es evidente, y no ha de- 
bido vacilarse un solo momento. 

El Valdés, solicitado por los demás y que lle- 
va el peso de la discusión, es indudablemente Juan, 
peritísimo en la lengua castellana, que los amigos 
italianos comprendían, pero que deseaban estudiar 
más á fondo. 



(1) Notas 12 y 329 de la edición de 1S60 del Diálogo de la 
Lengua. 

(2) El autor pudo vacilar respecto al cuarto compañero en los 
debates lingüísticos, pensando primero en un Pacheco y decidién- 
dose después por Torres. ¿ Si sería aquel el D. Pedro Pacheco, 
que llegó más tarde á Cardenal de Jaén y á Lugarteniente gone- 
rnl del reino de Ñapóles; y se arrepentiría luego de traer al famir 
liar coloquio á dicho personaje? 



JUAN Dfe VALDKS. 255 

Afdriio promovedor de esta controversia, era 
Marco Antonio Magno, devotísimo de nuestro idio- 
ma, antiguo y querido amigo de Valdés, que luego 
tradujo á la lengua italiana el Alfabeto cristiano, 
muerto ya su autor. Se le ha confundido más de 
una vez con Marco Antonio Flamínio, poeta dis- 
tinguido de Imola, que también era amigo de Val- 
dés y de su escuela reformista, en los cuatro años, 
de 1538 a 1541, que fué a residir en Ñapóles, con 
motivo del mal estado de salud y cuando ya habían 
precedido las conferencias sobre el romance. El se- 
ñor Boehmer piensa, que este Aíártio sería el Márcio 
Martirano, que publicó algunos tratados postumos 
del obispo Coriolano; pero que no consta que tuvie- 
se con Juan de Valdés las relaciones estrechas que 
tuvo Marco Antonio Magno, apoderado con Carne- 
secchi de la señora Julia Gonzaga y heredero de al- 
gunos manuscritos valdesiános por mano del autor 
ó de su Mecenas. 

Coriolano, italiano como el anterior y el tercero 
que sale al debate, aparece como un literato, cono- 
cedor del latin y del griego, y que da tal importan- 
cia á las explicaciones de Valdés sobre el castella- 
no, que aspira á que haya un buen escribano (como 
si dijéramos taquígrafo) que anote lo principal que 
allí se dice, pues pudiera engolosinarse Valdés 
á componer algún diálogo de lo que se platicaba. 
Estas circunstancias no hacen inverosímil, que este 
Coriolano fuese, como opina Boehmer, aquel publi- 
cador de algunas obras sobre Aristófanes y otros 
autores griegos, que en 1530 fué nombrado obispo 
de San Marcos en Calabria; pero tengo por más pro- 
bable, que el interlocutor fuese Coriolano Martirano, 
Secretaria del Virey D. Pedro de Toledo, y que este 
colo.cuente haya dado lugar con su empleo á la 



256 NOTICIAS DE 

equivocación de que lo desempeñó su amigo y maes- 
tro Valdés. 

Conviniendo con Usoz en que Torres es el mis- 
mo, que al comienzo se llama Pacheco , y fué en- 
mendado y sustituido con una T, debo hacer notar 
que es el último que viene á la controversia, y que 
siendo español no se ha descubierto aun quién fue- 
se. D. Adolfo de Castro dudó si sería el Bartolomé 
de Torres Naharro, que el año 1517 publicó en Ña- 
póles la Pro-Pallídia; pero D. Bartolomé José Ga- 
llardo, que por ser extremeño, tenía más interés en 
honrar al Torres Naharro, su paisano, confiesa, con 
mejor criterio, que no pudo ser este el Torres del 
Diálogo, porque este era militar y poco latino, lo 
cual no cuadra al extremeño Torres Naharro. Mas 
el argumento invencible que disipó hasta la menor 
duda de Gallardo, es que Valdés y Torres colo- 
cuentes, hablan del escritor Torres Naharro y de 
su Pro-Palládia, como distinta y tercera perso- 
na (1): concluyendo el que solía enmascararse con 
•el pseudónimo del Licenciado Palomeque, con estas 
palabras de su gusto: ((Mas, ¿quién sería el Torres 
»del Diálogo? Averigüelo Bargas: yo por mí, no 
»lo sé.» Tampoco puedo yo designarlo; pero he de 
apuntar una especie, que he encontrado en mis lec- 
turas indagadoras por lo que pueda servir al propó- 
sito. Nuestro embajador cerca del Papa, duque de 
Sesa, escribía al Emperador en Febrero de 1525, 
enviándole una relación de haberes ó sueldos que se 
pagaban á diferentes personas; y en ella consta 
Ludovicus de Torres scriptor Irevium, con 600 flo- 

(1) <f Valdés. El estilo que tiene Torres Naharro en su Propalla* 
dia, aunque peca algo en las Comedias, no guardando bien el de- 
coro de las personas, me satisface mucho... — Torres. Mejor hubie- 
ra dicho así.» Págs. 171 y 172. 



JUAN DK VALDK9. 257 

riñes (1). ¿Pudo este Luis de Torres ir, años des- 
pués, á Ñapóles y ser de la partida que dialogaba 
con Valdés en Chiaja? No he llegado á averiguarlo. 

Del mérito del Diálogo de la Lengua-no puede 
dudarse cuerdamente. Por 'mucho que estudios y 
trabajos posteriores hayan adelantado respecto á la 
formación y primeras fuentes del castellano; á pesar 
de las opiniones del autor en algún punto grama- 
tical ó etimológico v en sus juicios sobre escritores 
precedentes, hay que reconocer lo notable que era 
Juan de Valdés en el conocimiento del habla na- 
cional, antes de mediar el siglo XVI. Habia estu- 
diado nuestros clásicos, conocía la procedencia de 
vocablos del latin, del griego, del árabe y de otras 
lenguas; había colectado modismos, refranes y sen- 
tencias genuinos; y discurría con buen criterio acer- 
ca de las relaciones de la lengua patria con el ita- 
liano antiguo y moderno. Su libro fué recibido con 
aprecio por los sabios; se han ocupado de él escritores 
distinguidos, es reputado generalmente por una de 
nuestras joyas literarias, y la Academia Española 
le ha señalado entre los que pueden servir de auto- 
ridad en las cuestiones sobre la propiedad de la 
lengua (2) . 

Mil elogios pudieran citarse de esta producción, 
que Mayans colocó entre los orígenes castellanos. 
Usoz le ha aplicado aquel elegante pasaje del Bró- 
cense: «Aquí podrá inquirir el lector atento y dili- 
gente infinitos errores de antiguos y modernos. 



(1) Cartas de Carlos V, tom. A-34, fol. 132, en la Academia de 
la Historia. 

(2) Catálogo de los escritores que pueden servir de autoridad en el 
uso de los vocablos y de las frases de la lengua castellana. Por la 
Academia Española, Madrid, 1874, en 4.° A la pág. 97, se lee: 
«Valdés (Juan de) Diálogo de las Lenguas, etc.» 

17 



258 NOTICIAS DE 

»Hay aquí cosas suprimidas, que estaban de más; 
»muchas de las corrompidas, enmendadas ; muchí- 
» simas introducidas, que eran necesarias ; y final- 
emente, se hallarán restituidas, las que estaban en 
»desusoy quitadas de su propio lugar (1).» 

No se conocen más que dos códices mss. de este 
libro, ninguno de ellos original. El de la Biblioteca 
Nacional de Madrid, X-236, es copia de copias, y 
está falto de dos hojas ; la 83, que ya echó démenos 
Mayans, y la 79, que Usoz no encontró en su más 
reciente cotejo. El otro códice, existente en el Mu- 
seo Británico, es indudablemente posterior al de 
Madrid, y probablemente la copia que de este hizo 
dicho Mayans para su publicación. Las ediciones de 
esta obra son: 

I. Dialogo | de las lenguas. "| Mareio, Valdés, Goríolano, Torres. 
Lo insertó D. Gregorio Mayans y Ciscar en el 

tomo II de los Orígenes de la lengua española, que 
publicó en Madrid en 12.° año de 1737. Lo tomó 
del manuscrito de la Biblioteca, falto de la hoja 83, 
cometiendo algunas erratas reparables, no pocas su- 
presiones y variantes ; pero debió reconocer que Pa- 
checo era Torres, porque sólo contó á este último 
por interlocutor, sin mencionar al otro en el fron- 
tis. Presentó el libro con recomendación, suponién- 
dole de autor desconocido. 

II. El profesor de la facultad protestante de Mon- 



(1) Lector atlentus et diligens, hic tum velerum tum recentiorum, 
supra millia errorum explieabitur. Sunt hit subíala, quce frustra erant, 
praua multa correcta, plurima adducia neccssaria: ác demum quai co- 
llapsa,etpropriisedibus erant expulsa, rcstituuntur.—Frtinciaco Sán- 
chez de las Brozas, al fin de la dedicatoria de su preciada Minerva 
á la Academia Salmantina. 



JUAN DE VALDÉS. 259 

tauban, Nicolás Migel, escribió el artículo Valdés 
(Juan de) que insertó Didot eri el tomo 45 de su 
No uv elle biographie genérale, París, 1866: y entre 
las obras que anota del español escritor pone la úl- 
tima el Diálogo de las lenguas; una edición del to- 
mo II de Mayans en 1737 , y otra que supone en 
Londres, 1858, en 8.° Yo no he podido hallarla, ni 
la encuentro citada en otra parte. 

III, . Diálogo de la Lengua | (tenido azia el A 1533) | i | pu- 
blicado por primera vez el año de 1737. | Ahora reimpreso conforme 
al ms. de la Biblioteca Nacional | único que el Editor conoce. | Por 
Apéndice va una carta de A. Valdés | ... Madrid; Año de 1850. | Im- 
prenta de J. Martin Alegría. | Paseo del Obelisco, núm 2, (Chamberí). 

Un tomo en 8.° con Lili páginas de ilustracio- 
nes, 206 de texto y 71 de la carta española del 
autor Alonso de Valdés y la Risposta italiana de 
Castiglione; publicado por el Sr. D. Luis Usoz y 
Rio. A la cabeza pone los cinco interlocutores Már- 
tio, Valdés, Coriolano, Pacheco, Torres, aunque 
tiene por uno mismo á los dos últimos. Lleva al 
pié de las planas 1.084 notas, con las variantes de 
la edición de Mayans y otras aclaraciones. 

Cuando Usoz copió el ms. y le cotejó con dicha 
edición de 1737, ya carecía aquel de la hoja 79 
además de la 83 que faltaba en tiempo de Mayans, 
El nuevo editor hizo, sin embargo, con más esmero 
y detención la lectura del códice, conocido como si 
fuera original, y corrige no pocas equivocaciones de 
la anterior publicación española. A mi juicio, y 
creo que al de muchos estudiosos, la edición de 
Usoz es la más esmerada y correcta que se conoce. 

IV. Diálogo de la Lengua escrito por Juan de Valdés hacia el 



260 NOTICIAS DE 

Bño 1533 en Ñapóles. | (reimpreso Madrid 1860) | Márcio. Valdés. 
Coriolano, Pacheco. 

De esta publicación hecha en Halle (Sajónia) 
en 1865 por el Dr. Boehmer, habla este al núm. 78 
de su Billioteca Wiffeniana, pero no ha llegado 
ejemplar alguno á mis manos. Parece que siguió la 
edición de Usoz, reduciendo á cuatro los interlocu- 
tores, que en el título de Usoz eran cinco; pero si 
estimo justas las observaciones de nuestro compa- 
triota, pienso que hizo mal en poner á Pacheco en 
lugar de Torres. 

V. Diálogo de las lenguas. 

Es el primer tratado que se ha puesto en la 
reimpresión de los Orígenes de Mayans, por la Amis- 
tad Librera, con un prólogo de D. Juan Eugenio 
Hartzenbusch y notas de D. Eduardo de Mier, 
Madrid, 1873, en 4.° 

Como lo anuncia desde luego el título de las 
lenguas en plural, se ha prescindido, ó por descono- 
cimiento (lo que parece improbable), ó intenciona- 
damente (ignoro el fundamento) de las correcciones 
y notas de D. Luis Usoz y Rio: cosa que me parece 
bien extraña, sin haber dado la razón que para ello 
se tenga. 

Otra circunstancia, de omisión también, ha de- 
bido llamar la atención de los hombres de letras, 
en el reciente libro de que me ocupo: que viéndose 
en él el nombre ilustre y la celebrada pluma del 
Director de la Biblioteca Nacional, y el celo y las 
anotaciones de otro escritor conocido, se calle com- 
pletamente acerca del ms. del Diálogo, allí existen- 
te, único original de la obra, y no se diga que su 
autor fué Juan de Valdés. 

Presumo que el Sr. Hartzenbusch incluiría este 



JUAN DE VALDKS. 26 t 

prólogo entre las obras, que tan discreta y hon- 
radamente apellidó de encargo; pero así y todo lla- 
ma la atención, que una persona de la autoridad de 
tan aplaudido escritor, al hablar, de pasada, del au- 
tor del Diálogo de la Lengua diga indiferentemen- 
te, sea quien fuere. ¿Es que no creo bien compro- 
bado que fuese Juan de Valdés? Comprendo^ que 
cuanto más sabe el hombre y más fama aventura 
en sus asertos, sepa mejor dudar, callar y ser sobrio 
en toda: yo, que en literatura estoy muy por debajo 
de mi amigo D. Juan Eugenio (y la sinceridad de 
esta confesión humilde la comprenderá el que re- 
pare, que no en todos los ramos del saber me reco- 
nozco inferior), creo á pié juntillas, después de es- 
tudiado el punto, que el conquense Juan de Valdés, 
es el Valdés que habla en el Diálogo y el que lo 
compuso. Y dicho se está que quien así ha formado 
esta opinión, seguida por otros literatos de valía, no 
ha de cambiarla, ni modificarla, porque el desden 
ó el silencio no la aprueben, sin impugnarla con 
mejores razones críticas (1). Como mi fe es sincera 
y mi carácter ingenuo, hago esta lamentación, 
acorde con otros amigos, excitando á los escritores 
á que expongan cuanto sepan contra la paternidad 
que atribuimos á Juan de Valdés, creyendo hijo 
suyo el célebre Diálogo de la Lengua. Así lo ha 



(1) Mi regla, en punto á cortesía y respetos literarios, es esta: 
que quien es menos no censure al que es más, sin guardar todos 
los miramientos y atenciones, que merece la autoridad científica, 
no sólo en el fondo, sino en las formas de la censura; pero cre- 
yendo al mismo tiempo, que es un mal grave, que á título de 
respeto y consideración se pase por los descuidos ó equivocacio- 
nes del maestro. Esta manera de sentir y el entrañable cariño que 
profeso á mi amigo D. Juan Eugenio, me hacen escribir esta que- 
ja, con mucho miramiento y con honda pena. 



262 



NOTICIAS DE 



aceptado la Academia Española, incluyendo á Juan 
de Valdés entre los escritores que pueden servir de 
autoridad por su libro Diálogo de las lenguas. 

Alfabeto cristiano* 

De vuelta de los sermones edificantes del Padre 
Ochino y de otros oradores sagrados famosos en Ña- 
póles, Juan de Valdés y su cara amiga y discípula 
la princesa Julia Gonzaga conversaban sobre los 
puntos de doctrina que habían oido, y los comenta- 
ban con unción y deseo de su bien espiritual. De 
estas conversaciones, en que la Señora preguntaba 
con agudo ingenio y el maestro respondía fervoro- 
so, nació el que la duquesa de Trajeto invitase á su 
amigo, en 1535, á que escribiese sobre la materia, 
y que Valdés compusiese esta obra, tan sencilla 
en el título, como de provechosa instrucción. Debió 
ordenarse el libro en el año siguiente de 1536, en 
la forma predilecta del autor, la dialogal entre Val- 
dés y la dama italiana: se lo dedicó á la misma se- 
ñora, su noble Mecenas, rogándola que lo leyese, 
para que añadiera lo que faltaba, quitase lo que so- 
brare y replicase lo que de nuevo se le ofreciera. 

La idea que descuella en toda la obra, es la re- 
nuncia del amor propio ó de nosotros mismos, para 
mejor identificarse con Dios: por consiguiente, ri- 
quezas, deleites mundanales, honores y vanidades, 
se han de tener como necesidades peligrosas y es- 
collos de la presente vida, que deben huirse para 
llegar seguros á la eterna. 

El Alfabeto es una conversación seguida, sin 
división en capítulos ó artículos: únicamente epí- 
grafes breves, puestosal margen, indican los asun- 
tos y puntos, que llegan al número de 157. Entre 



JUAN DE VALDÉS. 263 

ellos son notables estos: Felicidad del hombre — 
Pecado original — Paraíso ó infierno — Cinco modos 
de personas, ciegos, desvariados, supersticiosos, 
prudentes y santos — Perfección cristiana, frailes y 
monjas — Diez mandamientos — Sábado cristiano — 
Apetitos lascivos — Avaricia — Tres modos de pecar, 
malicia, ignorancia, fragilidad— El mundo-trage- 
dia — Juicio futuro— Salir de sí y entrar en Dios — 
Mortificarlos cinco sentidos — Riquezas — La Misa — 
La confesión. — Cuál ha de ser el confesor — La li- 
mosna — La libertad cristiana, &c. Copiaré algunos 
breves trozos para que se conozca el método. 

Pág. 24. «Julia. Ahora bien, esto es lo que yo 
«quiero. — Valdés. El predicador, señora, con sus 
«sermones, ha despertado en vuestra memoria lo 
«que ya vos sabíais del Paraíso y del Infierno, y ha 
«sabido pintároslo tan bien, que el temor del In- 
«fierno os hace amar el Paraíso, y el amor del Pa- 
«raíso os hace temer el Infierno. Y como, juntamente 
«con mostraros esto, os dice, que no podéis escapar 
«del Infierno, ni alcanzar el Paraíso, sino mediante 
«la observancia y guarda de la ley y doctrina de 
«Cristo; y- como esta os la declara de modo, que os 
«parece no podéis cumplirla, sin poneros á peligro 
«de ser motejada, desestimada, despreciada y tenida 
«en poco por las personas del mundo; peleando en 
«vos, por una parte, el proveeros para la otra vida, 
«y por otra, el no querer la confusión en esta; se 
«engendra en vos la contrariedad que sentís, la cual 
«toda nace del amor propio, con que os miráis á vos 
«misma, &c.» 

Pág. 143. «Julia. Y si el predicador es de aque- 
«llos, que se usan por el mundo, que no predican á 
«Cristo, sino cosas vanas y curiosas ó de filosofía y 
«de no sé qué teologías, ó de sus sueños y fábulas; 



264 



NOTICIAS DE 



«¿queréis que yo vaya á oirlo? — Valdés. En cuanta 
xá esto, vos liareis como mejor os pareciere; de mí 
«os só decir, que en todo el año no tengo peores ra- 
ptos, que los que pierdo en oir á alguno de aquellos 
«predicadores, que vos sabiamente habéis pintado: 
«y así los oigo pocas veces.» 

Pag. 154. «Y tanto, Señora, cuanto más de mal 
«se os hace el confesar, que viven en vos estos afec- 
«tos; tanto más y mejor los debéis confesar, porque 
»más rebajáis vuestra natural arrogancia: y así os 
«ejercitáis más en la virtud de la humildad. Y ad- 
« vertid, Señora, que no quiero que seáis supersti- 
ciosa, ni escrupulosa en la confesión: porque os bas- 
«ta confesar al sacerdote aquellas cosas, que vos 
«conocéis haber hecho con ánimo desobediente á 
«Dios.» 

Al fin hay una consulta de un devoto y una 
respuesta del autor, que Wiffen sospecha fuese pro- 
movida por Marco Antonio Magno, en que se pro- 
cura discernir el ser de los hijos de Adán del ser 
de los hijos de Dios, levendo cada cristiano en el 
propio libro de su conciencia. 

Por estos y otros puntos de que trata con verda- 
dera fe evangélica y con unción admirable, se coli- 
ge evidentemente, que si bien en algunas cuestiones 
difíciles podía sacarle su libre pensamiento del rigor 
ortodoxo de los teólogos romanos, era en la esencia 
buen cristiano, sin haber abandonado la fe que 
aprendió en su infancia. Sobresalía en su grande 
amor al prójimo, en su espíritu de caridad, en su 
confianza en Cristo y en la abnegación de las glorias 
mundanas. El traductor italiano de este libro ha 
dicho con razón, que no había leido cosa más propia 
á mover á la piedad cristiana; y el Sr. Usoz, enca- 
reciendo el mérito de la obra le apellida áureo ira- 



JUAN DE VALDKS. 265 

todo* Otros aplausos ha merecido el Alfabeto cris- 
tiano á los místicos protestantes; y salvo algún 
limitado reparo, no puede menos de admirar á todo 
cristiano. 

No existe el manuscrito castellano que trabajó 
Juan de Valdés, pero hay ediciones diferentes en 
varias lenguas del preciado libro, de que daré 
razón. 

I. Alptiabeto | chistiano, | che ensegna la vera | via d' 
acquistare | il Ivme dello spi | rito santo. | Stampata con gratia 
el priuilegio. | 1' anno M.D.XLV1. 

En 8.° con 71 folios, sin lugar de impresión y 
aunque se cree sea de Venécia. 

. Fué el editor, Marco Antonio Magno, que posee- 
dor del original, 6 por directa donación de su ami- 
go el autor, ó por mano de la Señora Julia Gonzaga, 
lo tradujo al italiano. Dedicólo á dicha Ilustrisima 
Señora, para que viera én el libro si razonaba en la 
propia lengua italiana, como la había inducido Val- 
dés á pensar con sus discursos castellanos en el 
amor del Espíritu Santo. A seguida de la dedica- 
toria de Marco Antonio, está la del autor Juan á la 
misma Señora Julia, tan entrañable y respetuosa, 
como corresponde á la austeridad de la doctrina, á 
la* severidad del maestro, y á la humildad decorosa 
de la discípula. A falta del original castellano, esta 
edición primera italiana es la verdadera matriz de 
todas las posteriores. 

I!. Alfabeto cristiano | de | Juan de Valdés: | Reimpresión 
fiel del traslado italiano: | Añádense ahora dos traducciones moder- 
nas, | una en castellano, otra en inglés.... | Londres. ; Año de 
MDCCCLXL 



266 NOTICIAS DE 

En 8.° con XV págs. de introducción, y 192 do 
texto. 

Convencido D. Luis Usoz de que no parecía ori- 
ginal castellano de este libro, y deseando que lo dis- 
frutasen así los devotos, como los literatos, en el 
idioma que fué escrito, se arrojó á traducirlo de la 
versión italiana de 1546. Como Marco Antonio con- 
fiesa que conservó fielmente hasta en las palabras 
el autógrafo de Valdés, siguiendo Usoz el mismo 
norte, ha procurado acercarse lo posible al lenguaje 
del autor. Y en verdad, que el texto de Usoz tiene 
sabor de primordial castellano, más que de traduc- 
ción de lengua extraña : tal era el esmero y el há- 
bito, que el entusiasta de nuestros reformistas tenía 
en manejar los libros de Juan de Valdés, cuyos es- 
critos principales le debemos los españoles. Hizo 
más todavía: corregir en la versión italiana treinta 
y siete erratas sustanciales, resolución que parece 
muy justificada ; y añadir una nueva traducción ita- 
liana así enmendada, y otra versión inglesa de su 
amio;o el Sr. Wiffen. Las tres versiones forman el 
tomo XV de Reformistas antiguos españoles; pero 
el texto de cada idioma lleva foliación separada, 
por lo cual las pongo aquí como ediciones diferen- 
tes, pues cabe el dividirlas en tres volúmenes; y 
aunque llevan el lugar de Londres, se imprimieron 
en Madrid, casa de Martin Alegría. 

III. Alfabeto christiano | serillo ■ in lingua spagnuola | per 
Giovanni di Valdés. | E dallo slesso raanoscritto autógrafo resato 
neli' italiano | per Marco Antonio Magno, | Ora restampala fidelmen- 
te la versione italiana | pagina per pagina etc.. | Londra, L'anno 
MDGCGL X 

Consta de 76 págs. en 8.° y dos hojas más con 



JUAN DE VALDKS. 267 

las erratas de la primera edición veneciana. Com- 
prende las dos dedicatorias a Julia Gonzaga, la del 
autor español y la del traductor Marco Antonio. 

IV. Alfabeto christiano | by [ Juan de Váleles. | A faithful re- 
print of the ilalian of 1546: | with lwo modern translations. | In 
Spanish and in English. | London. MDCGCLXI. 

Tiene al principio una carta del traductor inglés 
13. B. Wiffen al Sr. Usoz y Rio , en LXXXIII pá- 
ginas, que sirve de Introducción , pieza de gran 
trabajo y mérito, por los muchos datos recogidos de 
la vida de ambos ValrUses y sus escritos : es acaso 
el historiador que más afanes y dispendios ha he- 
cho en el asunto. Sigue luego el Alfabeto y un 
Apéndice en 244 páginas, y otra hoja de índice. El 
traductor dice que tiró solamente 150 ejemplares: 
se entendió para reunir las tres publicaciones tri- 
lingües con nuestro compatriota Usoz. 

Consideraciones divinas* 

Con esta obra, de las más extensas de Juan de 
Valdés, ha sucedido lo propio que con el Alfabeto 
cristiano: haberse perdido el original español, y no 
poseerse otra matriz que la traducción italiana, pu- 
blicada en 1550, nueve años después de enterrado el 
autor. 

No tiene este libro otra división, ó distribución 
de materias, que las ciento y diez consideraciones 
que el autor hace sobre igual número de puntos ó 
cuestiones. Los más señalados son: 

3. «En qué difieren los hijos de Dios de los hijos 
de Adam.» 

4. «De dónde procede en los hombres el afecto 
vengativo, y qué efectos causa la tolerancia.» 



268 



NOTICIAS DE 



5. «Lo difícil que es entrar en el reino de Dios, 
cómo se entra y en qué consiste.» 

6. «Dos depravaciones del hombre, una natural 
y otra adquirida.» 

10. «De cómo es mejor el estado de aquella per- 
sona cristiana , que cree con dificultad^ que el de 
aquella, que cree con facilidad.» 

22. «Por qué causa Dios da uu hijo á una perso- 
na y luego se lo quita.» 

29. «Cómo es señal de vocación el creer con di- 
ficultad . » 

34. «En qué consiste el beneficio, que de Dios 
han conseguido los hombres por medio de Cris- 
to (1).» 

55. «Contra la curiosidad: y de cómo debe leer- 
se la Santa Escritura sin curiosidad.» 

60. «De qué procede que son severos 4os supers- 
ticiosos, y los cristianos verdaderos son misericor- 
diosos y piadosos.» 

68. «Que el deseo de saber es imperfección en el' 
hombre contra el juicio de la prudencia humana.» 

94. «Tres clases de conciencia, una por la ley 
natural, otra por las leyes escritas y otra por el 
Evangelio. » 

106. «Que la que llama la Santa Escritura cien- 
cia del bien y del mal, la han llamado y llaman 
los sabios del mundo, luz natural, prudencia y ra- 
zón humana.» 

Bastan los precedentes temas de la obra para dar 
una idea de lo vasto del plan de Valdés, de su fer- 
viente espíritu evangélico, y de sus propósitos san- 
tísimos de contribuir á la perfección cristiana. Sin 



(l) Véase más adelante lo que se dice del tratado Del Benefi- 
cio de Cristo. 



JUAN D<: VAL DES. 269 

embargo, no debo excusarme de copiar algo, que 
muestre al lector el género y manera de enseñanza 
del libro presente. Óigase cómo discurre el piadoso 
Juan en la consideración sexagésima: 

«La severidad y rigurosidad, que por lo común 
»veo y conozco en las personas que tiene el vulgo 
»por devotas y espirituales, siendo ellas en realidad 
» supersticiosas y ceremoniosas, en cuanto á castigar 
»ó desear castigar, los vicios y los defectos de los 
«hombres; entiendo que procede de dos causas. La 
«una es la naturaleza propia del hombre, que se in- 
»clina á estimar y apreciar sus cosas, y á condenar 
»y despreciar las del otro. La otra es la naturaleza 
«propia de las supersticiones y de las ceremonias, á 
«las que va aneja la severidad y la riguridad: y así 
«es que, queriendo estas tales personas supersticio- 
«sas y ceremoniosas, que su vivir supersticioso y 
«ceremonioso sea estimado y apreciado, son forza- 
«das á ser severas y rigurosas, con obras y con pa- 
« labras, contra los que no siendo como son ellas, 
«tienen vicios y defectos exteriores: para que así 
«sea más apreciado y estimado su vivir, que tienen 
«por virtuoso, etc,« 

Estas Consideraciones deVALDÉs, proceden, alo 
que parece, de las academias dominicales tenidas en 
Chiaja, en las cuales, por la mañana, se discurría y 
conversaba sobre puntos propuestos por el maestro 
á sus amigos, cuestiones en que el iniciador y man- 
tenedor había discurrido los seis dias de la semana. 
Por manera que Juan de Valdés no desperdiciaba 
ocasión alguna de ocuparse del cristianismo y de 
las sagradas letras, inculcando en los demás sus 
devotas meditaciones. Si de los coloquios con Julia 
Gonzaga nació el Alfabeto, de las conferencias 
campestres con los amigos tuvieron origen el Diá- 



270 NOTICIAS DE 

logo de la Lengua y estas Consideraciones, que con 
razón se han apellidado divinas. Las poseemos, 
gracias al celo y diligencia del traductor italiano, 
de cuya versión se han reproducido hasta doce edi- 
ciones en seis diferentes lenguas, lo cual persuade 
el mérito, que se descubre en ellas. 

Hasta qué punto han estimado los pietistas pro- 
testantes este trabajo de Valdés, lo significan las 
palabras del inglés Herbert, que escrupulizaba pu- 
blicarlas, y que al fin lo hizo por tres razones emi- 
nentes: que en medio del papismo, Dios abriólos 
ojos de Juan para explicar divinamente el Evange- 
gelio, mediante la justificación por Cristo: la gran 
reverencia que el autor tiene á nuestro maestro y 
señor Jesucristo : y porque el que escribe era gran 
observador de las reglas piadosas para ordenar nues- 
tra vida. 



I. Le cento et dieci di | vine Considerationi del S. | Gioua- 
ni Valdesso: nelle qua | li si ragiona delle cose uli | 11 piu necessa- 
rie, et piu peifet | te della CMsüaiía | professione. | I, Cor. II. | 
Noi vi ragionamo della perfetta sa ¡ pienlia, non della sapientia di 
questo | mondo etc. | In Basiléa, M. D. L. 

Hizo esta edición Celio Segando Curio , refor- 
mista, amigo de Juan Oporino, de Francisco Enzí- 
nas y de Juan de Valdés. Puso una especie de 
prólogo, por donde sabemos que Valdés escribió 
estas Consideraciones en romance castellano, del 
que las* tradujo al italiano un escritor pió: que el 
manuscrito lo llevó desde Italia á Suiza Pedro Pa- 
blo Vergério, quien se lo entregó á Celio, para su 
publicación. En opinión del editor, Juan de Val- 
dés, es quizá quien mejor, quien más sólida y divi- 
namente ha escrito de cosas cristianas, sin más ex- 



JUAN DE VALDKS. 271 

cepcion que los Apóstoles y Evangelistas: encomio 
exagerado sin duda, pero que encierra un fondo de 
verdad perceptible á los que se ceban en este gé- 
nero de lecturas y meditaciones. 

Perdido el original castellano, y convertida en 
única matriz la edición de Basilea, de ella han pro- 
cedido todas las subsiguientes: 

II. Cent | et dix con | syderations | divines de Jan | de 
Val d' esso, | Traduites premierement d' Espai | nolen Lengue Ilalie- 
ne et de nouveau mises en Frangois, par | C. K P. | A. Lyon | Par 
Claude Senneton, | M. D. LXIII. — El Colofón dice: Par Jean d' Oge- 
rolles 1563. . . 

III. Cent- 1 et dix con | syderations | divines de Jan | de 
VALD'ESSO. | Traduites premierement d'Es | paignol en langue 
Italienne, | et de nouveau mises en | Francois, par | C. K. P. | 
A Paris. Par Mathurin Preuost, á 1* escu fde Venise, rué S. Ja- 
ques. | 1565. 

IV. Les divines | considerations, | et sainctes meditations | 
de Jean de Val d' esso Gentil-liomme Espaignol.— Tcuchat tout ce 
qui est necessaire, pour ia per | fection de la vie Chrestienne. | 
Traduites par C. K. P. | Reueues de nouueau et rapportees fide- 
iement á 1' Exemphire | Espagnol et amplifiees de la Table des 
prin | cipales matieres traictees pour 1' Aucteur. | A Lyon | Par 
Pierre Picard. | 1601. 

El prólogo del traductor al lector tiene la fecha 
en Lyon á 10 de setiembre de 1600. * 

V. The hundred and tea | considerations | of .signior | John 
Valdesso: | treating of those | things which are most profitahle,. 
inost | necessary, and most perfect in our | christian Profession. [ 



272 NOTICIAS DE 

Written in Spanish, | Brought out of Italy ty Vergerius, and | flrt 
setforth in Italiaa atBasil by | Coelius Secundus Curio, | Anno 1550. | 
Afterwoad transíate! into French, an.t Printed | at Lions 1563. and 
again at París 1565. | And now translated out of ttie Italian | Copy 
into English. with Notes. | Whereunto is adáed an Epistle of the Au- 
thors. | ora prelacetohis Divine Commentary | uponthe Romans. | 
I Corl. 2. | Howbeit we speak wisdome amongst them that are per | 
íect yet not the wisdome of this world. | Oxford, | Printed by Leo- 
nard Lichfield, Printer | to the Vniversity, Ann. üom. 1638. 

En 4.° con 16 hojas de principios y 311 de tex- 
to. La traducción al inglés la hizo Nicolás Farrer. 

VI. Divine | Considerations | ....by John Valdesso. | ....Cam- 
bridge; | Printed for E. D, by Roger Daniel Printer to the Universi- 
ty 1646. 

En 8.° con 476 páginas y la traducción de Far- 
rer revisada. 



VIL Ziento i diez | consideraciones | de | Juan de Valde's. 
Ahora publicadas por primera vez en castellano. | Año de M.D.CCCLV, 

Aunque no expresa el lugar, se imprimió por 
Martin Alegría en Madrid, como tomo IX delaóto- 
leccion de Reformistas del Sr. Usoz y Rio, con 544 
y 55 págs. en 8.° 

Con razón se lamenta el editor de haber tenido 
que recurrir á traducciones para dar en castellano 
obras, que en castellano fueron concebidas y escri- 
tas ; pero gracias á combinaciones favorables y al 
celo de literatos entusiastas de los libros valdesiá- 
nos, tenemos hoy en español los más principales 
del ilustre hijo de Cuenca. El inglés Wifíen, que 
proporcionó al Sr. Usoz la edición de Curio, para 
restituirla al idioma patrio, le envió asimismo una 
fotografía del retrato de Julia Gonzaga, por la cual 



JUAN DE VALDÉS. ' 273 



el traductor español sacó copias, que puso en algu- 
nos ejemplares de lujo. 



VIII. Le cento e dieci | divine considerozioni di Giovanni 
Valdesso. | Halla ia Sassoma. | M.D.GCCLX. 

Esta edición italiana hecha por el Dr. Eduardo 
Boehfiíer, contiene un opúsculo final, titulado Cen- 
n i biografici sui fratelli Giovanni é Alfonso di 
Val'ksso, en el que hay importantes ilustraciones 
y noticias cariosísimas de ambos prohombres. A la 
página 181 pone el facsímile de un trozo de carta del 
secretario Valdés. \ 

IX. El Sr. Usoz repitió otra edición de las Con- 
sideraciones , Madrid, 1862, conforme al ms. exis- 
tente en la Biblioteca de Hamburgo, formando el 
tomo XVI de su Colección de Reformistas antiguos 
españoles; enriquecida con nuevos datos y noticias 
así del libro, como del autor y de su hermano. 

X. No satisfecho Usoz con las precedentes, hizo 
otra nueva publicación de estas Consideraciones di- 
vinas de Juan de Valdés, tomo XVIII, de dicha 
colección de Reformistas , corregidas con mayor cui- 
dado, Madrid, 1863. 

Xí. Life end toriüngs | of | Joan de Valdés, | ottierwise 
Valdesso, | Sponisii reformer in the sixteenlh cenüiry | by Benjamín 
B. Wiffen. | With | A Traslation [rom the Raían | df his | Hun- 
drei and Ten (¡onsideraüons | by | John T. Betts. 

Wiffen hizo esta publicación en Londres en 1865, 
poniendo en algunos ejemplares el retrato de Julia 
Gonzaga. 

XII. Últimamente el Sr. Boehmer ha dado en 

18 



274 NOTICIAS I)E 

alemán otra edición de las Consideraciones de Val- 
des, impresa en Halle de Sajonia, teniendo presen- 
tes todas las anteriores y los dos mss. conservados 
en la Biblioteca Hamburguesa, del año 1557, y en 
la de Zach, del año 1565. 

Comentarios á JS. Pablo. 

Perito Juan de Valdés en las lenguas sabias, 
especialmente en la griega, y consagrado en sus 
últimos años á la contemplación de las divinas 
letras, se ocupó una y otra vez en interpretar y 
enseñar algunos libros de la Biblia ; porque si no 
estaba inspirado, como dicen que él presumía, es 
innegable que tenia en el asunto competencia y ha- 
bilidad admirables. De las epístolas de San Pablo 
conocemos dos comentarios suyos, trabajados por el 
año 1538: uno sobre la epístola á los Romanos, y 
otro sobre la primera á, los Corintios; ambos muy 
estimados de los entendidos en estos asuntos. Según 
el Sr. Carnesecchi declaró en su proceso, el amigo 
Valdés había escrito sobre todas las epístolas de San 
Pablo, exceptuando únicamente la dirigida á los 
Hebreos, y aunque la aserción de persona tan bien 
informada y veraz, no dejaría de ser cierta, á nos- 
otros no han llegado sino los dos Comentarios, de 
({lie aquí se trata, de cuyas ediciones conocemos: 

I. Comenta | rio, ó declaración | breve y compendiosa so | toe 
¡a Epístola de S. Pablo Apóstol | á los Romanos, muy saluda j ble 
para todo Cristiano. | Compuesto por Ivan | Valdesio pió, y sincero 
Ttieologo | En Venecia, en casa de | luán Philadelplio. | M.D.LV1. 

Los Señores Wiffen y Usoz han creído, que sin 
embargo de expresarse en la portada el lugar y el 
impresor, la edición no se hizo en Venécia, sino en 
Ginebra. Fúndanse en que la Y griega puesta en 



JUAN l>K VAI DES. 275 

el frontis para indicar los dos caminos de la vida, 
la usó el tipógrafo ginebrino (Jrispin, y la pusie- 
ran después Pedro y Santiago Chouet en los Epi- 
gramas de Marcial, impresos allí en 1023. No me 
atrevo á contradecir este juicio de personas tan 
competentes; pero sí diré la duda que se me ofrece 
antes de asentir de plano á su creencia. La empresa 
de Crispin y de los Chouet, con sesenta años de 
intervalo, no tenía leyenda; mientras que la del 
Comentario lleva la siguiente: Estrecho el camino 
de la vida — y es ancho el de la perdición. 

El mismo tír. Usoz reconoce, que este emblema 
y letra debió ser traza del editor Juan Pérez, que 
aprendería el geroglífico y la leyenda, mas bien 
que por las prensas de Ginebra, por nuestros anti- 
guos poetas, que la mencionan (1). ¿Pues qué difi- 
cultad hay en que el secretario Pérez, que residió 
en Roma, en Ñapóles y otras ciudades de Italia, 
que fué amigo de Valdés, debiéndole acaso los ma- 
nuscritos, publicase en Venécia el Comentario, con 
el pitagórico Y de D. Juan Manuel y con el mote 
por él ideado, con más ó menos propiedad? Porque 
es de saber, que el mismo Doctor Juan Pérez es- 
tampó en Venécia el año siguiente de 1557, casa 
de Pedro Daniel, unos P salmos de David, en roman- 
ce y comentados, prohibidos en el Catálogo de Va- 
Uadolid, 1559, pág. 47. ¡A saber si estos P salmos 
serían también los de Juan de Valdés, aunque no 
lo dijese el publicador! 

La epístola á los Romanos se divide en 16 capí- 

(1) L). Juan Manuel en el Libro de los ejemplos, si mal no re- 
cuerdo, dijo ya 

«Allí dos caminos vi 
c' á principio se juntaban, 
y después afiguraban 
el pitagórico Y.» 



"276 NOTICIAS DE 

tulos, y está dedicada por Valdés a la señora Julia 
Gonzaga, á quien dice: « Persuadiéndome, Ilustrísi- 
»ma Señora, que por medio de la continua lecion 
»de los Salmos de David, que el año pasado os en- 
»vié, traducidos del Hebreo en romance castellano, 
»habreis formado dentro de vos un ánimo tan pío 
*y tan confiado en Dios, y remitido en todo á Dios, 
acornó era el de David, y deseando que pasando 
»niás adelante, forméis dentro de vos un ánimo tan 
» perfecto, tan firme, y así constante en las cosas 
»que pertenecen al Evangelio de Cristo, como era 
»el de San Pablo, os envío ahora estas Epístolas de 
aSan Pablo, traducidas del griego, Sc.s 

El editor Juan Pérez puso un prólogo al cristia- 
no lector, en que expresa que Valdés llego á ser, 
no un sabio de los que el mundo aprecia, sino cris- 
tiano de los que Dios aprueba; si bien padeció gran- 
des trabajos, por lo mal que trata el mundo á los 
que toman á pechos la obediencia y la verdad. 

II. Esta epístola se ha traducido al inglés el 
año de 1860, ó insertádose en el vol. L de la Vida 
y tiempo de Antonio Paleário, que publicó en Lon- 
dres M. Yung. 

Del otro Comentario á la epístola á los Corintios 
hay esta edición antigua del mismo Juan Pérez, 
hecha al año siguiente de la de los Romanos. 

1. Comenta | rio ó declaración fa | miliar y compendiosa so- 
ire | la' primera Epístola de S. Patio Apo | stol á los Cürinthios. 
muy útil para | touos los amadores de la | piedad Ohristíana, | 
Compuesto porlvanj W. pió y sincero Theologo. | (Aquí la viñeta) 
Sn Venecia.... en casa de | Juan Philadelpho | H.D'.LVII. 

En 12.° con 450 págs. y epígrafes en ellas de 
los 16 capítulos en que se divide. 



juan ni; valpks. 277 

El editor lo dedicó á S. Maiestad del Serenissi- 
mo y cliristianissimo Maximiliano Rey de Boémin,. 
Archiduque de Austria; y puso además un prólogo 
al lector. 

Ambos Comentarios de Valdés han sido publi- 
cados por Usoz y Rio en un solo volumen, pero hace 
veces de tom. X. y XI. de su Colección de Refor- 
mistas. Tienen una portada común, que dice: 

La Epístola I de San Pablo á los Romanos, | i la I á los 
Corintios. | Ahora fielmente reimpresas, | Año c!e 1856. 

Aunque no tiene lugar, es Madrid, imprenta de 
Alegría. 

A cada cual de las dos Epístolas se le puso pa- 
ginación distinta; la délos Romanos cuenta XXX 
y 305, y la de los Corintios XIX y 317, que con 
las hojas intercalares y sin foliar hacen un total 
de 741 págs. 

Adolece este comentario, como los de su géne- 
ro, de la monotonía fatigosa que produce la repeti- 
ción de ideas, frases y palabras; mas á juzgar por 
lo que dijo el editor Pérez, el trabajo de Valdés 
aventaja en mérito á muchos otros, porque logró 
prescindir de sus conocimientos humanos, encer- 
rándose exclusivamente en sus dos medios favoritos, 
la oración y la consideración, que según él son los 
mejores libros para alcanzar la inteligencia de las 
Escrituras Santas. 

Van, pues, registradas cuarenta y seis ediciones 
de las principales producciones de Juan de Valdés 
hechas en diferentes idiomas: resta hablar más li- 
geramente de otros trabajos que hizo y que la prensa 
ha conservado, y de los que perdidos han dejado 
memoria entre los escritores. 



278 NOTICIAS DE 



Otros tratados. 



Sábese que, además de los libros referidos, com- 
puso Juan ds Valdés otros opúsculos; ya por la re- 
ferencia que en aquellos se hace, ya por la cita de 
otros autores, ya, en fin, por señales que existen de 
que los inició ó redactó. He aquí una sumaria rese- 
ña de ellos: 

I. Salmos de David. — Es incuestionable que 
tradujo del original hebreo al romance castellano el 
Salterio del Rey Profeta, dirigido á su excelente 
amiga y señora marquesa de Fondi; porque así lo 
declara al comentar la dedicatoria de la Epístola á 
los Romanos en 1538, diciendo que el año prece- 
dente de 1537 había enviado á la misma señora los 
Salmos traducidos. 

Varios escritores de los que han tratado de Juan 
de Valdés, mencionan entre sus versiones bíblicas, 
la traducción de los Salmos, fundándose exclusi- 
vamente en el pasaje citado de la dedicatoria del 
Comentario. Nadie ha dado más noticias de este 
trabajo, porque sin duda desapareció para siempre, 
ó está tan escondido como si no existiera. Tampoco 
sería extraño, que alguno de tantos como se han 
ocupado del asunto, haya aprovechado, sin mencio- 
narla, la paráfrasis de Valdés. 

II. Evangelios. — Por la misma dedicación del 
Comentario de la Epístola á los Romanos, consta 
que el autor se ocupaba de la traducción de los 
Evangelios. Comparando en aquel documento el 
estilo y letra del Apóstol con la forma y doctrina 
de los evangelistas, pone estas palabras: «Aunque 



JUAN DE VALDE9. 27'J 

«acerca de esto me reservo para hablar más largo 
«cuando pluguiese a Dios que venga á traducir los 
» Evangelios.» 

Y aunque esas frases no pasan de un propósito 
ó de una oferta, es más que probable, que los cum- 
plió. La Biblioteca Antitrinitaria de Cristóbal Sand, 
que habla con bastante conocimiento de las obras 
de Valdés, después de expresar, en el tercer lugar, 
que escribió in Psálmos aliquid, pone como cuarto y 
quinto tratados del mismo autor, estos dos 

«In Evangelium Mathei.» 

«In Evangelium Johannis.» 

Especificación que hace creer que llegó á realizar 
el ofrecimiento hecho á su mejor amiga, al menos 
en lo relativo á los Evangelios de San Mateo y de 
San Juan. El Diccionario histórico ó biografía uni- 
versal de Barcelona, en el artículo Valdés (Juan) 
repite la especie de que hizo comentarios á los Evan- 
gelios de San Mateo y de San Juan, pero no han 
llegado hasta nosotros. 

III. Aviso sobre los intérpretes de la Sagrada 
Escritura. — El historiador crítico de la Inquisición, 
Llórente ,. hablando de Juan de Valdés dice, que 
fué procesado por su libro sobre las Epístolas de San 
Pablo y por este Aviso, que se halló entre los pa- 
peles ocupados al arzobispo Carranza, que se reputó 
suyo, mientras no constó la verdad. Porque el domi- 
nico Fr. Luis de la Cruz declaró en 1559 que el tal 
Aviso se le había dado al arzobispo veinte años an- 
tes (hacia 1539) en forma de carta de Juan Valdés,. 
que residía en Ñapóles, mucho antes de ser tenido 



280 NOTICIAS DE 

por hereje; pero que el contenido del escrito cons- 
taba en las Instituciones cristianas de Taulero (1). 
Poco más ó menos expresa Gallardo, en una de 
sus papeletas bibliográficas, á saber: «A la causa de 
»la Inquisición, que se le formó (á Juan de Valdós) 
»dió margen un tratado ú obra, que se encontró 
» entre los papeles del Arzobispo Carranza, titulado 
» Aviso sobre los intérpretes de la Sagrada Escri- 
»tura, que tuvieron por obra de Valúes , hasta que 
^después se supo mejor lo cierto. » Por manera 
que, según estos dos escritores, la Inquisición se 
equivocó teniendo por obra de Juan dicho Aviso, 
pues luego se averiguó que no era suyo. Del mismo 
parecer es el Dr. Boehiner , pues no ha incluido 
entre las obras de Valdés el Aviso acerca de los 
intérpretes de la Biblia. En lo que Gallardo debió 
equivocarse fué en tener este escrito por origen de 
la causa inquisitorial contra Juan de Valdés, pues- 
to que en 1529 ya tuvo que huir de España para 
librarse de los procedimientos del Santo Oficio, con 
motivo del Diálogo de Mercurio, y el registro délos 
papeles de Carranza, entre los que estaba el Aviso, 
no se verificó hasta muchos años después, muerto 
ya el supuesto autor. Lo que debió suceder es, que 
prosiguiendo el proceso, se añadiesen nuevos moti- 
vos de acusación con el nuevo papel sospechoso, 
que se tuvo por de su mano. 

IV. Acharo. — Igualmente ha contado el autor 
de la Historia de la Inquisición y lo han repetido 
otros, entre los libros de Juan de Valdés, uno titula- 
do Acharo. Sin embargo, creo con Usozy Rio, que es 



(1) Historia crítica de la Inquisición. Tom. IV, pág. 310, y 
tomo VI, pág. 135. 



JUAN OE VALOKS. 281 

una equivocación, nacida de mala lección y confu- 
sión do títulos. Como e\ Diálogo de Mercurio, solla- 
mó también de Carón 6 Citaron, es factible que algu- 
no refiriéndose á Charon, corrompió la ortografía y 
escribió A-Charon. Esta explicación se hace mas 
fundada, si se observa, que entre tantos zahoríes, 
escudriñadores de los escritos de Valdés, ningu- 
no ba encontrado rastros verdaderos de semejante 
opúsculo. 

V. Bel Beneficio de Cristo. — Los traductores 
del Ticknor, dicen en una nota (1), que Juan de 
Valdés escribió, entre otras obras, un Tratado úti- 
lísimo del Beneficio de Jesucristo, que otros atribu- 
yen á un monje de S. Severino. Cierto es que en 
los escritos de nuestro autor se hallan repetidos pa- 
sajes en que se habla del Beneficio de Cristo, y de 
nuestra redención por sus méritos; pero no aparecen 
pruebas de que hiciese sobre ello un trabajo especial, 
ni Boehmer lo anota entre las obras del fecundo 
escritor conquense. Pudo suceder que ocupándose y 
hablando mucho Valdés de esta materia, tan en- 
carnada en su doctrina, excitase ó moviese á alguno 
de sus discípulos á hacer algún tratado sobre ello. 

VI. Modo de enseñar la predicación de la Reli- 
gión cristiana. — Sabido es que en Ñapóles era tanta 
la faina del español Valdés, como persona de espe- 
cial saber bíblico y de tino singularísimo en la in- 
terpretación de las Divinas Escrituras, que el ge- 
neral Oclrino y otros predicadores distinguidos le 
consultaban y pedian consejo, y aun temas para 
sus sermones. De aquí que se haya dado crédito á 



(1) Historia de la Literatura Española, tom. II. pág. 512. 



282 



NOTICIAS DE 



la noticia de que compuso un tratado sobre la ma- 
nera de predicar el Evangelio, y que se crea suyo 
el que se publicó en lengua italiana con este título: 

Modo che si \ dee tener e ne Pin \ segnare il \ 
principio della religione christiana... | tn Roma \ 
M.D.XXXXV. — Un tomo en 8.° con cinco trata- 
dos, que se ha reimpreso en Halle en 1870 con el 
nombre de Juan de Valdés. De esta obrilla y de sus 
varias reproducciones, da razón circunstanciada el 
Dr. Eduardo Boehmer en los números 88 al 91 déla 
Biblioteca Viffeniana, creyendo que Valdés hizo al- 
gunos opúsculos sobre la manera de enseñar á los 
niños, como con destino á los estados de Julia. 

VIL Catecismo, — Últimamente, se reputan es- 
critos de Juan algunos traducidos al italiano, que 
el tribunal del Santo Oficio puso en el índice de 
libros prohibidos, como de autor desconocido. Tales 
son los que siguen, apuntados por Boehmer en la 
parte bibliográfica de su Biblioteca, números desde 
92 á 98, con estos títulos: 

In qual maniera si doverebbono instruiré ifigli- 
uoli de Christiani. — Opúsculo que después apareció 
dedicado al ilustre D. Everardo, primogénito del du- 
que de Wurtemberg, por Munúsculo Vergério, año 
de 1554. Después se hicieron otras ediciones de la 
propia doctrina, con el título de: Lac spirituale, y 
se tradujeron al italiano, al alemán, y al polonés; 
y con el nombre de Juan de Valdés lo publicó el 
Dr. Boehmer en 1864, en Brunswich, y en 1871 en 
Halle. 

Quien desee más pormenores bibliográficos so- 
bre los libros de les Valdés y sus repetidas edicio- 



JUAN Dli VAL DES. 283 

nes y traducciones, puede consultar esta parte de la 
Biblioteca \Yi[¡\¡iiana, donde el Sr. Boehmer ha 
reunido y apurado cuanto era posible, con aquella 
asiduidad inteligente y con la constancia sesuda de 
un alemán entendido ó incansable. Su trabajo como 
obra bibliográfica se lia ejecutado con tanto saber y 
conciencia, que es, á mi juicio, en esta parte, un 
modelo digno de todo encomio. 

No se sabe si estos pequeños tratados de Juan 
de Valdés, conocidos primeramente por las publi- 
caciones italianas, serian recogidos por los amigos, 
discípulos ó devotos, que tenía en Ñapóles, ó si al- 
gunos se habrán debido á felices hallazgos, como el 
que cuenta el anotador de Fontanini, Apostólo Ze- 
no (1). Refiere, que en una colina, cerca de Urbino, 
desenterró la azada en 1728 un depósito de papeles 
antiguos, entre los que había una copia de Brucioli, 
paráfrasis de las Epístolas de San Pablo, y algunos 
libros de Ochino y de Valdés, que permanecían allí 
enterrados siglo y medio hacía. Escondites de este 
ó semejante género debieron hacer los perseguidos 
por la Inquisición y los temerosos de sus rigores, á 
poco de la muerte del propagandista español. ¿Quién 
sabe, si cuando menos se piense, aparecerán los es- 
critos, que consideramos perdidos, ó alguno de todo 
punto ignorado? 

En resumen, Juan de Valdés no debió, como su 
hermano, la fama que tuvo en vida y la que goza 
postuma, á los cargos públicos elevados y á relacio- 
nes oficiales: en la obscuridad y apartado del bullicio 
del mundo se hizo notable por su doctrina y escri- 
tos. Tan aislado anduvo siempre, que apenas han 



(l) Notas á la Biblioteca de la elocuencia italiana de Fontanini 
por Apostólo Zeno, tom. I, pág. 119. 



284 NOTICIAS DE 

quedado otras huellas de su vida, que las que sumi- 
nistran sus obras: ni retrato, ni letra ni firma suya 
se ha encontrado en parte alguna , á pesar de los 
esfuerzos hechos en su busca , y de ser él persona 
tan benemérita. Semejante falta indica bien lo que 
descuidó su personalidad y cuan peligroso se creyó 
conservar memorias ó herencias de quien pasaba 
como apóstol de ideas condenadas y perseguidas. 
Sin embargo, entre los sectarios religiosos han he- 
cho ruido sus obras místicas y entre los literatos 
profanos le sirve de corona gloriosa su Diálogo de la 
Lengua. Y eso que sus escritos han venido muy 
recientemente al caudal de nuestra literatura por 
el conducto de las extranjeras, no tan competentes 
para juzgar á un literato español. Los ingleses y 
los alemanes se han ocupado mucho de él , á título 
de reformador religioso, llegando el caso de elegir 
el nombre de los hermanos Valdés como tema dig- 
no de certámenes académicos. En la Universidad 
de Strasburgo sostenía el alemán Eugenio Stern 
el 27 de Noviembre de 1869, ante la Facultad de 
Teología protestante , una tesis encabezada con el 
siguiente epígrafe: Alfonso y Juan de Valdés. 

De Juan sabemos, por confesión propi?,, que 
tenía por norma de conducta no estar mal con na- 
die y de decir su sentir con franca libertad (1); cua- 
lidades capaces de elevar á quien las posee y ejercita 
á la altura de los hombres excepcionales. Además,, 
le cabe á Juan la gloria de haber sido el primero, 
á lo que sabemos, que emprendió la tarea de hacer 
una versión de la Biblia en lengua vulgar castella- 



(1) Diálogo de la Lengua, edición de 1860. — «Valdés; Yo hago 
profesión d : estar bien con todo el mundo,» pág. 169. — «Valdés: 
Mi principal profesión, que es decir libremente lo que siento, de 
las cosas, de que soi preguntado,» pág. 194. 



JUAN DE VALDKS. 285 

na: y al cabo de tres siglos ha merecido que se le 
coloque y considere entre los escritores de pureza 
clásica y de autoridad en nuestro idioma. No se di- 
rá, pues, que le ensalzo por ser paisano, cuando tan 
celebrado lo encuentro entro extranjeros y nado- 
nales: bien ganado ha tenido su puesto entre los 
conquenses más ilustres. 



&PBNDICE NUM. I. 287 



APÉNDICE DE DOCUMENTOS 

QUE JUSTIFICAN É ILUSTRAN EL TEXTO. 

NÚM. 1. 

Renuncia de la Regiduría de Cuenca por Ferrando de 
Valdés en favor de Andrés su hijo, á 20 de abril de 1520. 

(Archivo municipal de Cuenca. — Leg. 17 de Ayuntamientos de 1519 á 1523, 
Lib. núm. 2.) 

«Consistorio=Recibimiento de Regimiento de Andrés de Val- 
des. = 

»Este dia (20 de abril de 1520) pareció en el dicho ayuntamien- 
to ferrando de valdes regidor é presento é por mi leer fizo una 
provisión del rrey don carlos nuestro señor que es la siguiente.— 
»doña juana don carlos su yjo por la gracia de dios Reyna é Rey 
de castilla de león de aragon de las dos sicilias de Jhierusalen de 
navarra de granada de Toledo de valencia de Galicia de mallor- 
ca de sevilla de cerdeña de eordova de corcega de murzia de 
Jhaen de los algarbes de algeciras de gebraltar de las yslas yn- 
dias yslas é tierra firme del mar océano , condes de barcelona é 
señores de Vizcaya é de molina duque de athenas é de neopatria 
conde de Ruysillon é de cerdania marques de oristan é de negó- 
ciano archiduque de austria duque de borgoña é de bravante con- 
de de flandes é deTirol e etc. — á vos el concejo justicia regidores 
caballeros escuderos oficiales é ornes buenos déla cibdad de cuen- 
ca salud é gracia. =- Sepades que los procuradores de cortes que 
mandamos facer é celebrar en esta noble villa de valladolid este 
presente año de la data de esta nuestra carta nos ficieron relación 
que las cortes que yo la reina é el señor rey don felipe mi señor 
que santa gloria aya mandamos facer en la dicha villa de vallado- 
lid el año que pasó de mil é quinientos é seis años fecimos merced 
á los procuradores de cortes de las dichas cibdades é villas que 
nos vinieron á jurar é juraron en las dichas cortes por Reyes é se- 



288 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

ñores de estos nuestros reinos que pudiesen renunciar los oficios 
que tenian de regimientos ¿veinte é quatrias é juraderias en qua- 
lesquicr persona que ovicsen á merced que no biviesen los veinte 
días que la ley dispone según questo é otras cosas mas largamente 
se contiene en las cartas é facultades que sobrello les fueron dadas 
por ende que nos suplicaron que porque las dichas facultades 
mejor é mas complidamente fuesen guardadas é complidas las 
mandásemos confirmar é Aprovar e dar nuestras sobre cartas 
dellas lo qual nos á suplicación de los dichos procuradores de 
cortes concedemos en que las personas en quienes se ficiere las 
tales renunciaciones sean naturales de los nuestros reinos é con 
tanto que no sean ynfames puesto que según las leyes é premati- 
cas de los dichos nuestros reinos no pueden aver ni tener los di- 
chos oficios é con que sean mayores de catorce años é agora ferran- 
do de valdes vecino é Regidor de la noble cibdad de cuenca nos 
fizo relación que como procurador de cortes de la dicha cibdad 
juntamente con los otros procuradores que vinieron a las dichas 
cortes el dicho año pasado de mil é quinientos é seis años juro 
por reyes é sr ñores destos nuestros reynos A mí la Reyna é al di- 
cho Rey don felipe mi Señor que santa gloria aya é que á la sa- 
zón le fecimos merce'd é dimos facultad que pudiese renunciar el 
dicho su oficio de Regimiento en la persona que quisiere según 
que mas largamente se contiene en la facultad que para ello le 
fue dada su tenor de la qual es esta que se sigue— don felipe por 
la gracia de dios rey de castilla de león de granada de toledo de 
galicia de Sevilla de cordova de Jhaen de los algarbes de algeci- 
ras de gebraltar de las islas de Canaria de las yslas yndias é tier- 
ra firme del mar océano principe de aragon é délas dos sicilias de 
Jherusalen archiduque de austria é de bravante é etc. conde de 
flandes é de tirol é señor de Vizcaya é de molina é etc. — por ha- 
cer bien é merced á vos Ferrando de valdes vecino é regidor de la 
cibdad de cuenca atendiendo los muchos é leales servicios que me 
avedes fecho é facéis de cada dia á los muchos trabajos que aveys 
pasado en la venida ca venistes por procurador de la dicha cibdad 
á las cortes que yo e serenísima señora reyna mi muy cara é muy 
amada muger mandamos hacer en la noble villa de Valladolid 
este presente año de la data de esta mi carta e las costas que ha- 
veis fecho en seguimiento délo suso dicho é en alguna enmien- 
da é remuneración del lo é seyendo ynformado que al tiempo que 
los procuradores pasados vinieron á jurar á los reyes mis prede- 
cesores les fueron permitido facer las señejas testigos mudos — 
por la presente vos doy licencia é facultad para que agora é 



APKSDICK NÚM. 1. 2S9 

de aquj en adelante cada é quando quisieredes é por bien tovic- 
i í lea ansy en vuestr i vida como al tiempo de vuestro fin é muer- 
te por vuestro testamento e postrimera voluntad ó en otra qua- 
Icsquiera manera que quisiere les é por bien tovieredes podades 
renunciar el dicho vuestro oficio de regimiento que tenéis en la 
dicha cibdad de Cuenca' en cualquiera persona que quisieredes c 
p <r bien tovieredes aun que sea menor de diez é ocho años con- 
taa'o que sea natural destos mis reinos é por esta mi carta é por 
su traslado syj.ua lo de escribano publico mando al consejo justicia 
regidores caballeros escuderos oficiales é ornes bue: os de la dicha 
cibdad de Cuenca que luego que con ella o con el dicho su trasla- 
do signado como dicho es ó con la renunciación que vos el d cho 
ferrando de Valdes fizieredes fuesen requeridos estando juntos en 
su consejo é ayuntamiento syn les mas requerir ni esperar sobre- 
11o ó esta mi carta ni mandamiento ni segunda ni tercera juris tome 
e reciba de la persona en quien vos renunciaredes el dicho oficio 
el juramento é solemnidad que en tal caso se suele facer el cual 
que fu^re fecho le tengays é recibays por regidor de la dicha cib- 
dad y en vuestro lugar fuesen con el en el dicho oficio é le acu- 
dan é fagan acudir con todos los derechos e salarios é otras cosas 
al dicho oficio anexas e pertenecientes é le fagan guarde é fagan 
guardar t 'das las fonrras statuto^ medidas é franquezas é liberta- 
des é prelacias é preeminencias é prerog itivas que se guardan é 
suele édeb^ guardar á los otros mis regidores de la dicha cibdad 
que yo por esta mi carta desde agora para entonces e desde enton- 
ces para agora luego que por vos fuese fecjna la dicha renuncia- 
ción figo msreed del dicho oficio de regimiento a la persona en 
quien vos asy renunciaredes c le recibo é he por recibid > al di- 
cho oficio é al uso é posesión del é le doy poder é facultad por 
lo presente é por merced syn otra mi carta ni mandamiento é por 
h .ver é llevar los derechos é salarios al dicho oficio anexo; é per- 
tenecientes en so puesto que por los dichos consejos justiciase 
r^ 9 é por algunas del los no sea recibido lo qual todo quie- 

ro é mand > que asy se faga é cumpla sin embargo de qual quiera 
apelación suplicación en contrario é nulidad que desta mi carta é 
de lo en ella contenido sea ynterpuesto por cuanto mi merced 
é voluntad es que ansy se haga é comp'a no embargante quales- 
quier leyes é fueros é derechos é ordenamientos é prernaticas é 
sucesiones é cartas é atvalaes é otras qualesquier clausulas dero- 
gatorias que en contrario desto sean ó ser puedan con las quales 
todas é con cada una dellas yo dispenso en quento á esto atañe 
que lando en su fuerzi é V'g >r para adelanta por quanto sin em- 

19 



290 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



bargo de todo ello quiero y es mi merced que sea firme é va- 
ledera é aya complido efecto todo lo en esta mi carta conte- 
nido é la renunciación qué por virtud della ficieredes aun que 
después de feclia la dicha renunciación no trascurriesen los vein- 
te dias que la ley en tal caso manda e no embargante la prema- 
ticaque dispone que dentro de sesenta dias después de fecha 
la renunciación haya de presentar la carta que trajere é la per- 
sona en quien renunciaredes el dicho oficio é que dende en ade- 
lante no lo use é excrza é otras cualesqnier leyes que disponen 
que las cartas é albalaes dadas contra leyes é fueros é ordena- 
mientos deben, ser obedecidas é no cumplidas aun que contengan 
en si cualesquiera clausulas é firmezas é arrogaciones é deroga- 
ciones é las leyes é fueros é derechos que dice que no pueden ser 
derogados sino por cortes yo de mi quenta renuncio propio motuo 
é poderío real absoluto de que en esta parte como rey é señor 
quiero faser é uso é abrogo é derogo é doy por ningunos é de nin- 
gún valor y efecto é esto atañe quedando en su firmeza é vigor para 
adelante ¿ dcsto vos mando dar esta mi carta firmada de mi nom- 
bre é sellada con mi sello dada en el lugar de tudela de duero á 
diez é siete dias del mes de agosto de mil é quinientos c seis años= 
yo el rey—yo gonzalo de Segobia secretario del rey nuestro se- 
ñor la fize escribir por su mandado. — presentes Fernán Ruiz é bi- 
cente ruiz regidores pedro de Sigura por ende que nos suplica-^ 
ron é pidieron per merced que la mandásemos dar nuestra sobre 
carta de la dicha facultad suso encor perada por que mejor é mas 
cumplidamente sea guardada agora é de aqui adelante ó como la 
nuestra merced fuere é*nos tuvimos lo por bien é por esta nues- 
tra carta confirmamos la dicha merced é facultad que de suso va 
encorporada é queremos é es nuestra merced é voluntad que lo 
en ella contenido vala ésea firme según como en ella se contiene 
con tanto que en la persona en quien el dicho ferrando de valdes 
renunciare el dicho oficio ele su regimiento sea natural destos 
nuestros reynos é con que no sea ynfame para que según las leyes é 
prcmaticas de los dichos nuestros reinos no pueda aver ni tener 
el dicho oficio é con que sea mayor de catorce años é mandamos 
á vos el dicho consejo justicias é juezes caballeros escuderos ofi- 
ciales é ornes buenos de la dicha cibdad de Cuenca que guardeys é 
complays esta dicha nuestra carta é contra el tenor é forma de lo 
en ella contenido no vayáis ni paseys ni consyntays yr ni pasar 
por alguna manera c los unos ni los otros non fagades nin fagan en 
de al por alguna manera sopeña de la nuestra merced é de diez 
mil maravedís para la nuestra cámara dada en la villa de Valla- 



apéndici núm. i . 291 

doli l á diez é s sis días del mes de marzo año del nascimicnto de 

S. Jesucristo d ! mil é quinientos é diez é ocho años=Vo 

el II n =y o bartolomé ruyz de retarlo de la reyna 

é del r \v su yjo nuestros señores la fizc escribir por su mandado 

icuerdo de los de su consejo (Sello real) — Rr. bicentc xiine- 

rpr. el canciller Juan de Santularia. 

¡ntada la dicha provisión el dicho ferrando de Váleles 
dixo que renunciaba é renunció el dicho su oficio de regimiento 
en Andrés de Valdes su yjo que estaba presente é les requirió que 

i le reciban é complan la carta de su altezas (l) e pidiólo 
por testimonió é luego el dicho señor Rodrigo de car- 
den: jidor de la dich:» cib dad por si y en nombre del ayun- 
tamiento tomo la dicha carta en su mano e la besó c puso sobre su 
cabeza como carta e mandado de sus reyes é señores naturales á 
quienes dios nuestro señor dexc bevir é reinar por muchos é lar- 
tiempos con muchos mas reinos é señorios y en cuanto al 
complimiento delia dixo que haciendo el juramento é solcmpnida i 
quanto es obligado el dicho andres de Valdes que lo recibirá por 
o sus altezas' lo mandan é luego el dicho andres de 

es juró en forma* debida de derecho corriente como bueno é 
fiel cristiano temiendo á dios é guardando su conciencia husará 
bien e fielmente del oficio de regimiento guardando el servicio de 
dios é de sus altezas y el bien de la dicha cibdad e su tierra é el 

cho a las partes qtte no será enaxenar vasallos de lá dicha 
cibdad é que en todo lo quel pudiere fará lo que bueno é fiel re- 
gidor debe faser sin afinidad ni parcialidad alguna é a la fuerza e 
compulsión del juramento respondió é dixo si juro é ansí é luego 
los dichos señores recibyeron por regidor ce la dicha cibdad al 
dicho Andres de Valdes conforme a la dicha provisión de sus alte- 

■ a la renunciación quel dicho ferrando de Valdes fizo en el di- 
cho su yjo é el dicho, andres de Valles io pidió por testimonio. 
»é luego en saliendo del dicho consejo é ayuntamiento en la plaza 
del rollo pagó el dicho citrón (2) ú sesenta maravedís e dio el di- 
cho accitron lo qual dixo el dicho andres de ,Valdcs regidor que 

i é fizo en señal de posesión é pidiólo por testimonio tes- 
tigos pe 1ro de león c diego del monte é pero cliaz martinez veci- 
nos de cuenca c otros muchos é yo diego de valera escribano.» 



(1) Ehla palabra altezas está tachada, y puesto encima, de igual carácter de 
letra aunque fie líala más parda, wigeslades'. 

(2) Sobre el acitrón \ ;ota 1. a de la pág. G2. 



» 



292 NOTICIAS !)!•: LOS V ALOES. 



NUM. 2. 



Carta de Alonso de Valdés á Pedro Mártyr de Angle- 
ría, fecha en Bruselas 31 de Agosto de 1520. 

(Obras do Podro Mártyr do Anglería. — Epíst. 689). 

Alfonsus Valdeskis Petro Martyri suo. Salutem,—Quod ex mrscirc 
cupiSj qui fuerít ortus atque progressus Lutheranorum sedee nuper 
aptld Cerníanos ex n rtcv, si non órnate, di'igenter tomen scriham, ea 
bona fule nferens qnce d fide digáis accepi. Audisti *(opinor) Julium 
secundum Pontificem Máximum, templum in Romana urbe Apostolo- 
rum Principi dieatum, incredibili sumplu atque non visa, hactenus 
magnitiidine codificare ccvpissc; indecarum, ut arbilror, ratvs in humilj, 
¡implo Aposíolorum Principan habitare: prcesertim quum ex ómnibus 
mundi partibus, reiigionis causa, illuc homines confluerent, consumma- 
szetque insigne opus vir maximus magnanimusque, ni in ipso curm 
mnrs eum é terris rapuisset. Successit hule Leo X, cui qvum tanto 
sumptui pecunice non suppeterent, missis per imiversum Christianum 
orbem largissimis cendonationibus (quas indulge ntias vocant) his, qui 
eleemosynam pro ejus templi structura conferrent, ingentcm pecunia- 
rum vim sese h'nc co> rasurum existimabat, prcesrrtim a Germanis, qui 
singulari quadam religione Romanam Ecclesiam vencrabuntur. Ve- 
tan lamen quum nihil sit in rebus hurnanis tam firmum atque stabilc, 
quod non temporil injuria vel hominum malitia corruat, hujuscemodi 
mationibus factura est, ut Gemianía, quee nullam non Christianam 
nationern religione superabat, ab ómnibus in prcesentia svpén tíitr. Nam, 
Wettcmbergce (ea civita* est Saxonice) qvum Dominicanas quídam con- 
cionaretvr, Pontificisque condonationes, linde tí ipse non aspvrnandvm. 
lucrum venabah'r, popvlo olrtrvdere conarctur, prosiliit monachvs Av- 
gvs'ine)<sis, cid nomen Martinus'Lñtherus Saxo, et hvjvs trageedice 
auctor, ct Dominicani fortass's invidia motvs, nonnl'os arti ? i s typis 
excitsosernisit, in quibvs asserebat Dominicanvm longe majara tri- 
buerc sv ¡s condonatinnibvs, qvam vel Romanvs Pontifex concessisset, vel 
concederé fas esset. Dom'nicanus perlectís articv.lís incanduit in Au- 
gvstinensem, adeoqre ínter monaches tum convitiís, tvm argvmentis 
incruduit pugna dvm, alivs cancionera, aüvs artículos defendit, ut 
Avgvst nensis (qvce est malorv.rn audacia) condonationes Pontificis 
propé ¿rridere cajper't, dícerelqv.e non al. salvtcm popvli Christiani, sed 
ad sacerdotvm, avaritiam explendam adinventas esse, atque inde ínter 
Monach os de Romani Pontificís p téstate disputan cceptvm est. Habes 
primam hvjvs trageedice sccetiam, quam monachorum jdiis debemvs. 



Al'.' M'K K NÜM. II. 293 

Dum enim Augusi n is 's invidet Dominicano } él Dominicanus eicissim 
Avgvstinensi, atque hi etiam Franciscana, quid, quceso, poter 
prcrtcr gravissima <Lss : l>'a sperare? Nunc-ai secundam sccenam venia- 
mus Audierat Federicús Dux Saxóhice ad Albertum Cardinalem el 
Archiep 'scopum M gunt'tnum, ejus in R ¡manis imperatoribus designan- 
dis c dleg im, <¡'to cum haud recti' Ule onvenieb U, magnum c mmodum 
ex hujusmodi condonationibus venire. Sic enim ínter ipsum et Itoma- 
tium Pontificem eonventum erat, dumque occasimem caplat Dux, qué 
Moguntinum co conmodo privaret, nactus monachum ad quodvis 
acjin su non minus audacem quam impudentem , qué Pontificis con- 
donationibus jam bsllum indixerat, omnem pecuniam ex hujvsmodi 
cond \nati mibusper universam ditionem suamcollectam c commissario- 
rum (quos vocant) manibus eripuit, dicens se vclle proprium horni- 
nem Romam destinare, qui cam pecuniam in ftbricam templi Divi 
Petri exponeret, videretque in quem usum reliquce pecunige, quae 
ab alus partibus ferrentur, Romoe consumerentur. Pontifex vero 
cujus est eeelesiasticam liberiatem tueri, rice permitiere ut prophani 
Principes se his immisceant, quoe adu.num Romanum Pontificem spe- 
ctant, monuit Ducemsemel atque ilerum tumlitteris amanter^scriptis, 
tum nunciis ad hoc in Germaniam destinatis, ne tantam injuriam 
Apostolice s:J¿ inferrel, sed interceptam pecuniam restitueret. Quod 
dum Ule obstínate negaret, in suaque sententia perstaret, Pontifex ad 
extrema coniersus hominem á ñdel'ium consortio semitum pronuntiat. 
Tune Augustinensis, Ducis favircm capta ¡s, magna audacia as^evera- 
vit hujusmodi sententiam, ut iniquam,, non ligare: nec posss Romanum 
Pontificem quenquam injuste (uti ajunt) excommunicare: ccepitque mul- 
ta graviaque in Rmianum Pontificem et Romaneases typis excusa 
emitiera, q>ice per unicersam Germaniam facik peruoearunt. Hortaba- 
tur pruelerea Lutherus Ducem Saxon'ce, ne hujusmodi terror-ib us ab es 
sententia, quam semel animo infixisset, seso divclli pateretúr. Intumue- 
rantdudum Germanorv.manimi f videntes Romanensium mores plusquam 
prophanos, cüepsrantque de excutiendo Romani Pontificis jugo clam 
per cuniculos agere. Quo factum est, ut quum primum Lutheri scripta 
in vulgum prodicre , mirum quanto applausu ab ómnibus susceptasint. 
IbiGermani gestire et onviciain Romaneas 's jactare: petereque utge- 
¿fieraUs Christianorum omnium conuentus iudiceretur: inquoexcuss's his 
quee Lutherus scribcbal, alius ordo in rebus Eodesice slalucretur. Quod 
utinam factum fuissel! Verunlamen dum Pontifex ji'S suummordicus 
tuetur, dum ümit Christianorum eonventum, dum (ut liberé loquar), 
plus apud eum valet privatum commodum, ingcnerali Si/nodo forte pe- 
riclitaturum, quám Christiani populi sakts, dum cupit Lutherana 
scripta nondum discussi é medhtollere; Legatum a laterc ad Cas irem 



294 



NOTICIAS DK LOS VALDES. 



MaxfyniUanum mittü, qui ínter aliacuraret, ut Ccesaris atque universi 
Romani Tmperii autoritate Luthero sílentium indiceretur. Habebantur 
tum Lnperia'ia oomitia in A ugusta celebérrima Germanice civitate, 
Ccesareoqua decreto Lutherus venire jussus, Augusta?, comparuit , sua 
scripta fortiter propugnaturus: obidque cum, Cajetano (idenim nomen 
crat Legato) in harenam proditurus. Cajctanus asserebat Monachnm 
non audiendum, qui tot blasphemias in Romanum Pontificem scri- 
psisset. Status Impertí vicissim contendeba.nl, iniquum esse hominem 
inauditum damnare compellereve, üt quse scripta se propugnatu- 
rum asseverabat, nisi convictus revocaret. Quod si Cajetanus ipse, 
vir (ut nosti) in sacris litteris eruditissimus Luthcri un convine ere po- 
sset, paratcs esse tum Ccesarem, tura Impertí status sententiam in ho- 
minem pronvntiare. Cajetanus itaque videns se nihil proficcre posse, 
nisi manns cvm Luthero cominus consereret 3 idque quum semel tenta- 
tum, malé homini successisset, re infecta discessit. Lutherus vero majori 
cum gloria aimissus quam admissus. qvasi parta victoria gesliens (ut 
sunt hominum ingenia ad malum proeclivia) Ducis Saxonice prcesidio 
fretus, novo fervore nova dogmata ab Apostolicis institutos dissidentia 
et scripsit et emisit. Tum fontifex videns se nec blanditiis nec mcnüis 
tantum efficere posse, ut Monachus. Ule blasphemus meritis pcenis 
plccteretur, ne venenum. quod impune longe latcque spargebat, latius 
serperet, orthodoxosque vivos in partes sua i pertraheret, r/w o hominem 
uthaireticum et schismaticum declaratum omnes fugerent, scevissimam 
bullam (ut vocantj in Lutherum Lutherique fautores emisit. Quo 
facto, non tam commotus quam in r'abiem venus Lutherus, ipsum 
Pontificem Máximum (oh impudentiaj hsereticum et schismaticum, 
pronuntiat, libellumque cui titulum fecerat de captivitate Babylonica 
Ecclesise emiltit, inquo (Deum immortalemj quibns machinis Concilio - 
rum summorumque Ponti/icum decreta atque statuta oppugnat, asseve- 
ratque Joannem Hvss in Concilio Constantiensi inique damnatum, seque 
omnes illius artículos damnatos ut orthodoxos defenderé velle. Nec his 
fítiam contentas, quotquot Witembergce nactus est Juris Pontificii libros, 
publico igni tradidit, dicens eos Christianam pktatem pervertisse 
atque inquinasse, ob idque e medio tollendos esse. Horum itaque fama 
per universam Germaniam s],arsa, adeo Germanorum ánimos in Apos- 
lolicam sedem commovit, ut nisi Pontificis. prudentia pietasque, aut 
Ccesaris nostri [celicitas cum generah Sgnodo his malis oceurrat, vereor 
atque iterum vereor, ne hoc malum latiús serpat quam ut postea Mi 
antidota m adhibere valeamus. Ucee al te ex iempore scribere visum est: 
tu ea boni consule. Et Vale. Bruxellis pridie Kalendas Septem- 
bris. M.D.XX. 

Traducción.-- Alonso de Valdés á su Pedro Mártir salud. Lo 



APÉNDICE MÍM. II. 295 

que deseas que te diga del comienzo y progreso de la secta de los 
Luteranos, nacida poco ha ea Alemania, te lo escribiré, sino con 
floridez, al menos con la diligencia debida, refiriéndote todas y 
cada una de las cosas con la misma buena fe que me las contaron 
personas fidedignas. Creo habrás oido que el Sumo Pontífice Ju- 
lio II empozó á edificar en la ciudad de Roma un templo dedicado 
al Príncipe de los Apóstoles, empleando en su construcción gastos 
increiblcs y dándole una forma y una magnitud no vistas jamás 
hasta ahora; creyendo indecoroso fá mi modo de ver) que el Prín- 
cipe de los Apóstoles estuviese en un pequeño templo, máxime si 
se considera que de todas las partes del mundo acuden allí gentes 
causa de la Religión; y hubiera concluido la famosa obra este 
hombre grande y magnánimo, ano haberle sorprendido la muerte. 
Le sucedió León X, el cual, no teniendo dinero para tanto gasto, 
creyó sacarlo en gran cantidad, especialmente de los alemanes, 
que profesaban á la iglesia Romana una particular veneración, 
concediendo y enviando por todo el orbe cristiano innumerables re- 
misiones, que llaman indulgencias, á los que diesen limosna para 
la fábrica del templo. Pero, como en lo humano nada hay tan 
firme y tan estable, que no venga á tierra, ora por la injuria del 
tiempo, ora por la malicia de los hombres, estas indulgencias fue- 
ron la causa de que la Alemania, que aventajaba á todas las na- 
ciones cristianas en Religión, actualmente haya quedado la úl- 
tima en este punto. Pues, como cierto fraile dominico predicase en 
Witemberga (esta es una ciudad de Sajonia) y se empeñase en ha- 
cer por fuerza que el pueblo tomase las indulgencias del Pontí- 
fice, de donde sacaba éL ta-mbien no poca ganancia, se levantó un 
fraile agustino-, llamado Martin Lutero, sajón y autor de esta tra- 
jedia, y movido tal vez por odio al dominico, publicó por medio 
de la imprenta algunos artículos, en los que afirmaba, que el do- 
minicano daba más valor á sus indulgencias, que el que el Ro- 
mano Pontífice había concedido ó podía conceder. El dominico, 
leidos los artículos, se encendió en cólera contra el agustino, y 
tanto se enardeció la lucha entre los frailes, ya con injurias y 
afrentas, ya con argumentos, defendiendo el uno la predicación y 
el otro los artículos, que el agustino ¡cuánta es la audacia de ios 
malos! casi empezó á hacer mofa de las indulgencias, diciendo que 
habían sido inventadas, no para la salud del pueblo cristiano, sino 
para saciar la avaricia de los sacerdotes: de donde empezó á dispu- 
tarse entre los frailes sobre la potestad del Romano Pontífice. 
Aquí tienes la primera escena de esta trajedia, que debemos á los 
odios délos frailes. Porque, mientras el agustino odia al dominico 



296 NOTICIAS CE LOS VALIAS. 

y este á su vez olía al agustino y ambos tambicn á los francisca- 
nos, ¿qué podemos esperar, pregunto yo, sino gravísimas discor- 
dias? Vengamos ahora á la segunda escena. Federico, duque de Sa- 
jorna, había oido á Alberto, cardenal y arzobispo de Maguncia, co- 
elector con el Duque para designar los Emperadores Romanos, lo que 
de ningún modo le convenía decir; es á saber, que sacaba grande 
utilidad de tales indulgencias, según lo convenido entre él y el 
Pontífice Romano. Mientras el Duque buscaba ocasión de privar al 
maguntino de estas utilidades, encontró un fraile, no menos audaz 
que desvergonzado para cualquier mal hecho, el cual había decla- 
rado ya la guerra á las indulgencias pontificias: arrebató de manos 
de los que llaman comisarios tolo el dinero recaudado por tales 
indultos en todos sus dominios, diciendo que él. quería enviar un 
mensajero á Roma, el cual presentase este dinero para la fábrica 
del templo de San Pedro, y viese en qué usos se empleaban las 
demás cantidades, que de otras partes allí se llevaban. Pero el 
Pontífice, á quien toca defender la libertad eclesiástica y no per- 
mitir que los Príncipes legos se mezelen e\i las cosas, que exclu- 
sivamente corresponden al Romano Pontífice, aconsejó al Duque 
una y otra vez, ya por cartas, escritas con la mayor amabilidad, 
ya por medio de Nuncios, enviados con este motivo á Alemania, 
que no hiciese tan grande injuria á la Silla Apostólica, sino que 
restituyese el dinero que habia tomado. Mas, como el Duque se 
negase á ello obstinadamente y siguiese firme en su resolución, el 
Pontífice, apelando al último recurso, declara á este hombre se- 
parado de la comunión de los fieles. Entonces el agustino, lo- 
grando el favor del Duque, afirma con, increible audacia, que la 
sentencia del Papa, toda vez que era injusta, no obligaba en con- 
ciencia, y que el Romano Pontífice no podia excomulgar (como 
llaman) á nadie injustamente; y empezó á dará luz muchas y 
muy graves obras impresas contra el Pontífice y la Curia romana, 
libros que cundieron con facilidad por toda Alemania/Aconsejaba 
además Lutero al Duque de Sajonia, que á pesar de todos estos 
terrores, no desistiese un solo"rnomcnto de la resolución una vez 
tomada. Hacía poco tiempo que se habian exasperado los ánimos 
de los alemanes, viendo las costumbres más que profanas de los 
Romanos, y habían empezado á procurar embozadamente de sa- 
cudir el yugo del Romano Pontífice : por lo que sucedió, que tan 
luego como se publicaron los escritos de Lutero, fueron recibidos 
con general y extraordinario aplauso. Allí empezaron los alema- 
nes á dar muestras de contento, á zaherir é insultar con mil pestes 
á los Romanos y á pedir que se convocase una junta general de 



apéndice m m. 11. 297 

¡ los cristianos, cu la cual, discutidos los libros de I. útero, se 

esta'' ór len CD las cosas eclesiásticas. Y ¡ojalá que asi 

se hubiera hecho! Pero, mientras el Pontífice defiende tenazmente 
su derecho; miéntraa teme la reunión de los cristianos; mientras 
que (habíanlo con libertad) tiene en más su propia utilidad, que 
tal vez saldría algún tanto menoscabada en el Sínodo general, 
que la salud del pueblo cristiano; mientras desea condenar, sin 
discusión, los escritos de Lutero ; manda un Légalo a lalcre al 
r Maximiliano, para que procure que con la autoridad del 

ir y de todo el Imperio romano se imponga silencio á Lutero. 
Celebrábanse entonces en Augusta, ciudad celebérrima de Ale- 
mania, los comicios imperiales, y por decreto del César se mandó 
venir á Lutero, el cual compareció en Augusta para defender 
fuertemente sus escritos y con este motivo entrar en lucha con 
Cayetano (tal era el nombre del Legado)* Este decía que el fraile, 
autor de tintas blasfemias contra el Papa, no debía ser oido. Los 
Estados del Imperio sostenían á su vez, que era injusto condenar 
á un hombre sin oirle y obligarle á revocar, sin ser convencido 
de error, los escritos que se había comprometido á defender; pero 
que si Cayetano, hombre, como sabes, muy entendido en las Sa- 

las Letra-, pudiera convencer á Lutero, estaban dispuestos, 
tanto el César, como los Estados del Imperio, á pronunciar sen- 
tencia, contra él. Viendo, pues, Cayetano que nada podía adelan- 
tar, si no peleaba de cerca con Lutero, y que habiéndolo. intenta- 
do una vez, le había salido mal la %mpresa, se retiró sin hacer 
nada. Lutero entre tanto, despedido con mayor alegría que la 
que tuvo al ser admitido^ congratulándose cual si hubiera conse- 
guido una victoria (¡cuan inclinados son al mal los ingenios de los 
hombres!), confiado en la protección del Duque da Sojonia, escri- 
bió y dio á luz con creciente fervor otros nuevos dogmas contra 
las instituciones apostólicas. Entonces el Pontífice, viendo que ni 
con halagos ni con amonestaciones podía alcanzar el que se casti- 
gase con las debidas penas á aquel fraile blasfemo, á fin de que 
n) cundiese más el veneno que esparcía impunemente por todas 
partes, y para evitar que hiciese prosélitos entre los católicos or- 
todoxos, y todos huyesen de él como de un hereje cismático de- 
cláralo , envió contra Latero y sus fautores una enérgica bula 
(como la llaman). En vista de esto, Lutero, no solamente algún 
tanto excitado, sino todo lleno de rabia, llama (¡oh desvergüen- 
za!) hereje y cismático al mismo Sumo Pontífice, y publica un 
libro intitulado: «De la cautividad babilónica de la Iglesia;» en 
el cual (¡Dios inmortal!) ¿con qué máquinas no combate los de- 



298 NOTICIAS DE LOS VALPES. 

cretos y estatutos de los Concilios y de los Sumos Pontífices? y 
afirma que Juan flus fué condenado inicuamente en el Concilio 
de Constanza, y que él quería defender como ortodoxos todos los 
artículos de aquel, que se condenaron. Y no satisfecho aún con 
esto, quemó públicamente cuantos libros de derecho pontificio en- 
contró en Witemberga, diciendo que estos habían pervertido y 
corrompido la piedad cristiana; por cuya razón debian desapare- 
cer. La noticia de estos sucesos esparcida por toda Alemania ex- 
citó tanto los ánimos de los naturales contra la Silla apostólica, 
que si la prudencia y piedad del Pontífice, ó la felicidad de nues- 
tro César, no ocurre á estos males con un Sínodo general, me 
temo muchísimo que el mal se extienda tanto, ó tome tales pro- 
porciones, que no podamos después aplicarle el remedio. He crei- 
do conveniente escribirte estas cosas de actualidad: dispénsamelo 
y pásalo bien.— Bruselas 3i de Agosto de 1520. 

NTJM. 3. 

Carta de Alonso de Valdés á Pedro Márfyr de Angle- 
ría, fecha en Aix-la-Chapelle, 25 de Octubre de 1520. 

(Obras de Pedro Mártyr.— Epíst. G99.) 

Alfonsus Valdesius Pctro Martyrisuo sahtem dicit. = Quod faustum 
felixque sit, habemus Ccesarem nostrum in Romanorum Regem corona- 
tum, ¿cuita pompa, tantoque omnium applausu, itt omnes Romanorum 
triumphos hic unus (crede míhi) quam longissimé superávit. Quod si 
ct militum et equitum legiones, quibus cum C cesar Aquisgranum ingirc- 
ssus est, si omnium ordinum Aulicorum magníficos apparatus, si 
Germanorum ármalas acies, si turbarum clangores, si tympano- 
rum bellicorumqve ¡nstrnm entonan strepitum, si auri argentique ac 
gemmarum ornatus , si ipsum deñique ingredientem Ccesarem des- 
cribere tcntarem, mihi esset difficile et tibi forte ingratum. Qua 
propter quee scitu tantiim digna judicavi, hn tibi litteris impar- 
tiar . Principio rumor erat Aquisgranum, ubi hujusmodi solennia 
celebran solent, peste laborare, ob idque agebatur de alio loco ad 
hoc designando. Casar vero (ut est animo intrépido) contempla 
morbi suspitione,*noluit alibi quam Aquisgrani coronari, ne an- 
tiquissima) civiiati injuriam inferre videretur, Lovaniiqne Infanti 
Ferdinando vale, dicto recta Aquisgranum versus proficitur. Electo- 
res autem, qui Colonice Ccesaris adventum prcestolabantur, ubi Ccesarem 
venir e audiunt, Aquisgranum et ipsi veniunt, de ccrimoniis aliisque 
rebus necessariis tractaturi. Comnationi itaque dies. XXIII. Octobris 
indicia est, tametsi essent qui contenderent nisi in die festo Ccesarem 



APÉNDICE NÚM. MI. * 299 

coronan' non del fas esse. Hictamen scrupult & ■■ medio sobla- 

tus est autoritate Episcopi Leodiensis, in cujus dicecesi ea civitas sita 

>■! deince¡ ■ provincia dies Saxcti Severini, qvo 

m / trant, festus haberetur. Ómnibus tándem rué dis- 

positis, tres Archiepiscopi Electores, Moguntinu8 } GolonienMs et Tre- 

tatis Senatui (ut morís est) dejcretum electionis exhibent, 

venturum ñegem rite electum esse sciant. A meridie autem Ar- 

pi Electores una cum Electore Palatino cían magna pompa 

uenienti Cossari obviam prodeunt, alii vero Electores, Bex videlicet 

mee, atque Dux Saxonice, necnon et BrandenburgensiS Mar- 

chio, licel non aderant, sups tamen deputatos cum amplissimis man- 

datis, qui c res&ent, miserunt . Casare itaqve, (¡na 

tenentur. reverentia salutato, immiscent se ordini, ita ut Coloniensis 

dextrum, utpote consecrafor, Moguntinys sinistrum latus Ccesaris 

clauderent, Treverensis autem unascum Palatino et Or'atore Branden- 

burgensi prcecedebat ante Ccesarem. Et Zodv.s Papensis Imperii 

Submareschalcus nudum gladium prceferepat, Ccesarem solus in ordine 

Sequebatur Qrator Bohémico, post quem Cardinales Sedunensis, Saltz- 

burgensis el Tolctamis incedebant. Nam reliqui Principum oratores 

adesse noluerunt, dicentes eorum- loca ab Ekctoribus oceupata esse . 

Dum introeuntium ordo á nomino de helstain disponitur, Civitatis 

Senatores juiiisrandum solitum á Cansare recipinv.nl. Ibi exorta ínter 

Juliacénsem et Saxones contentio; hoc modo sedata est, ut Juliacensis 

tanquam illivs provincia? advocatus, primus intraret, rectaque Civi- 

tatem perfransiret, Saxo vero ceu Imperii Mareschalcus, in civiíate 

manerct, exercituique prceesset. Inipsa porta civitatis armatus Casar 

Crucem adoraturus, capvtque Caroli Magni dccsculaturvs, ex equo 

deseen<b't, quem custodes portee suo jure capiunt. lude Ccesar ad tem- 

plum usque Deiparce Virgini sacrum vetustateque insigne ducitur. 

Alium enim cquum conscenderat Ccesar qui Mareschalco Coloniensi 

ex more cessit, non tamen absque contentione, sacrificis ipsum cquum 

sibi venjdicare conantibus. A templo Ccesar, in Regiam suam ductus 

est. Die sequenti Coronatio hoc ordine celebratur. Ab Archiepiscopis 

Elector ibvs Ccesar in templum introducitur, prcecedebat Coloniensis, 

velut Consecrator canens cum choro: Te Deum laudamus. Qui et 

Missam (ut vocant) incepit . Antequam Evangclium cancret Diaconus, 

prostratis ómnibus, Choras Divorum suffragia implorabat. Deinde 

Coloniensis Ccesarem in hunc modum alloqitutus est: Vis sanctam fi- 

dem Catholiois vtris traditám tenere, et operibus justis servare? 

Cui Ccesar: Voló. Vis sanetis Ecclcsiis, Ecclesiarumque ministris 

fidelis esse tutor atque defensor? Respondel: Voló. Vis Regnum 

tibi á Deo concessum secundum justitiam prsedecessorum tuorum 



300 



NOTICIAS 1>E LOS VALDES. 



rege re, ct efficaciter defenderé? Respondet: Voló. Vis jura Regni 
Imperiique, ac bona cjus dispersa injusto conservare et recupe- 
rare, ac fideliter in usüs Regni Imperiique dispensare? Respondet: 
Voló. Vis pauperum ct divitum, viduarum et orphanorum sequus 
essejudexet pius defensor? Respondet? Voló. Vis sanctissimo in 
Ghr'.sto Patri üjmino Romano Ppntifíci, etSacrseRomanse Fcclesisc 
subjectionem debitaín et fidem revereuter cxbibcre? Respondet: 
\o\o. His dictis, Moguntt'nus ct Treverens's Cassarem ad summum 
altare diicunt, in quo Cassar omnia qua? dixerat se pro virili prassta- 
turum jure jurando póllicetur. Tune Coloniensis al populum con- 
versvs, tuin Latine, tum (¡ermanice dixit: Vultis tali Principi ac 
Rcctori vos subjiccre, ipsiusque Regnum firmare, fi le stabilire ac 
jussionibus illius obtemperare? Clamant omnes: Fiat, fht, fiat. Ibi 
Coloniensis unxit Ca>sarem, dicens: Un.go te in Regem oleo san- 
ctiíicato, in nomine. Patris et Filii ct Spiritús Sancti, Amen. Unctum 
Regem Mofluntinus et Treuerensis in sacrarium ducanl, cumque rur- 
sus Cassareis ornamentis Caroli Magni indutum, e sacrario educunt. 
Cui se le ni i, tres Archicpiscopi simu '. ensem Caroli Magni tradunt, 
dicentes: Aceipe gladium per manus episcoporum, ut per eum 
aeqúitatem exerceas, iniquitatem destruas, Ecclesiam protegas, ac 
falsos Christianos oppugues. Dsinde solut Ciloniensis dedit Cassari 
aun um anuhim , regiamque vestem atquesceptrum, dicens: Accipc vir- 
gam virtutis atque sequitatis, qua intelligas diligere pios, et terre- 
ro reprobos. Post hasj tres Archicpiscopi simal Regiam Coronam au- 
ream, non (ut valgas autumat) ferream, capiti imponnut dicentes: 
Aceipe Coronara Regían:. Et tándem unctum et coronatum Regem ad 
sedem lapideam Caroli Magni magna religionc servatam ducanl, in 
qua quum sederet, Archicpiscopi Electores Regiam dignitatem Cae- 
sari congratulabantur. Principes autem prophani et nobiles, quotquot 
aderant, Equestris ordinis insignibus á Cansare donabantur. Quibus 
peractis, peragitur et sacrum, quo durante, Ccesarea insignia in hunc 
modum scroab intur. Limbargensis Comes Imperii Sub pincerna Coro- 
nam: Convs Palatinus Archidapifer ijlobum orbis; et Zodus Papensis 
Imperii Submareschalcus ens'm: Comes in Zorn Imperii Subcamera- 
rius sceptrum . Peracto- sacro, Cassarem Imperial ib as indutum in 
domum Scnalorium u'rbis dacunl. In qua pro singulis Elccloribus 
ctiamabsentibus, singular mensa? paratas crant, aliasque pro aliis Prin- 
cipibus Germanis, proque Coloniensibus, Franco fordiensibus, Nurem- 
bergensibus, atque Aquisgrani Senatoribus alias item mensas. In eo 
autem convivio Elector um quilibst manía Sua exequitur. Lymbur- 
gensis Comes Imperii Subpinceraa primum poculumCassari propinat. 
Comes Palatinus ecu Imperii Archidapifer primum cibum mensa j 



APÉNDICE ni \i . ni. 301 

Cwsarea ministrai . El Zodus Papensis Submareschalcus cum báculo in 
mana Archidapiferum prasccdebat. Convivio magnifico sumptuosissi- 
moque peraclo, Catsarem ín templum Diicn Viryini sacrum, deindeque 
in iuktm swnn reducunt. Habes ct unctum ct coronatum Cwsarem. 
Tu vicissim si quid boniapud vos évenerit, negraccris nobis impartir/. 
Vale Aquisgrani. VIH. ¡Calendas Novembris, Anno. M.D.XX. 

Traducción. — Alonso de Valdés á su Pedro Mártir salud. En 
Dios y ów hora buena y el bien que viniere para todos sea. Tene- 
mos á nuestro Cesar coronado por Rey de los Romanos, con tanta 
pompí y-tan general aplauso, que esto solo (creedme) ha excedi- 
do en muchísimo á tolos los triunfos délos Romanos. Pues, si yo 
fuera :i describir «hora las legiones de infantería y caballería con 
que entró el Rey en Aquisgram, los magníficos cortejos de toda 
clase de palaciegos, los ejércitos de alemanes armados, el griterío 
de 'as turbas, el estrépito de los tambores y demás instrumentos 
de guerra, los aderezos de plata, oro y piedras preciosas, y por 
último, la entrada del mismo Rey, sería tarea difícil para mí, y 
quizá para tí pesada: por lo cual en esta carta únicamente diré' lo 
que he juzgado digno de saberse. Decíase ai principio, que Aquis- 
grani, donde suelen celebrarse estas solemnidades, se hallaba in- 
festada de peste y que por lo tanto se trataba de designar para 
ello ofro lugar. Mas el César, con la intrepidez que le distingue, 
despreciando el peligro de la enfermedad, no quiso ser coronado 
en otra parte que en Aquisgram, para que no pareciese que hacía 
agravio á esta ciudad antiquísima: y habiendo despedido en Lo- 
v tina al infante I). Fernando, caminó derechamente hacia Aquis- 
gram. Los Electores, que aguardaban en Colonia la ¡legada del 
César, así que oyeron que venía, partieron también para Aquis- 
gram, para ocuparse del ceremonial y de otros asuntos necesarios. 
YA dia veinte y tres de Octubre fué el señalado para la coronación, 
aunque no filiaba quién sostenía que el César no debía ni podía 
ser coronado más que un dia festivo. Pero este escrúpulo fué ven- 
ido por la autoridad del Obispo de Lieja, en cuya diócesi se en- 
cuentra esta ciudad, pues mandó, que en lo sucesivo el dia de 
San Severino, en que s^ habían de celebrar las solemnidades 
mencionadas, fuese dia festivo. Dispuestas por fin debidamente 
todas las eosas, los tres arzobispos electores, el de Maguncia, el 
de Colonia y el de Tréveris, presentan al Senado de la ciudad el 
decreto de la elección (según costumbre) para enterarle de la le- 
gitimidad de la elección del futuro Rey. Al medio dia salen los 
arzobispos electores, acompañados del elector Palatino á recibir 
con grande aparato y ostentación al Rey, que venía; y lus otros 



*j02 noticias dk los valdés. 

c'ectores, es á saber, el Rey de Bohemia y el duque de Sajorna, 
como también el marqués de Brandemburgo; pues, aunque no es- 
taban presentes, enviaron, no obstante, sus diputados con amplios 
poderes para que asistiesen á la coronación. Saludado, pues, el 
César con la debida reverencia, se ponen en orden, de tal suerte, 
que el de Colonia, como consagrante, cerraba el lado derecho del 
César, mientras, que el Maguntino ocupaba el izquierdo; el de 
Tréveris con el Palatino y el orador de Brandemburgo iban .de- 
lante del César, y Zodo Pápense, submariscal del Imperio, llevaba 
delante la espada desnuda: en el orden seguía únicamente al César 
el orador de Bohemia,' tras del que marchaban el Cardenal Ledu- 
ciense, el de Salzburgo y el de Toledo: pues los demás enviados 
de los Príncipes no quisieron asistir, alegando que sus puestos es- 
taban ocupados por los Electores. Mientras que el señor Iselstain 
dispone el orden y colocación de los asistentes, los Senadores de 
la ciudad reciben del César el juramento acostumbrado. La cues- 
tión suscitada allí entre el Juliacense y los Sajones se arregla de 
este modo, es á saber, conviniendo^ en que el Juliacense. como 
abobado de la provincia, entrase primero y recorriese vía recta la 
ciudad; pero que el Sajón, como mariscal del Imperio, quedase en 
la ciudad, y mandase el ejército, En la misma puerta de la ciu- 
dad, el César armado, con el fin de adorar la Cruz y besar la 
cabeza de Cario Magno, baja del caballo, que toman los guardas 
de la puerta, como un derecho que les pertenece. Desde allí el 
César es llevado al templo dedicado á la Virgen Madre de Dios, 
é insigne por su antigüedad. Había pues el César montado otro 
caballo, que cedió, según costumbre, al mariscal de Colonia, no 
sin que se originase alguna contienda, toda vez que los sacris- 
tanes querían apropiarse este mismo caballo. Desde el templo fué 
.conducido el César á su real palacio. Ai dia siguiente se celebró 
la coronación de este modo. El César es introducido en el templo 
por los arzobispos electores; el de Colonia, como consagrante, 
precedía cantando con el coro el Te Deum lawíamus: el mismo que 
empezó también la que llaman Misa. Antes de que el diácono 
cantase el Evangelio, puestos todos rodilla en tierra, imploraba el 
coro los sufragios de los Santos. Después, el de Colonia habló al 
César de esta manera: «¿Queréis profesar la santa Fé enseñada á 
los c .tólicos vivos, y guardarla con obras justas?» A lo que respon- 
dió el César: «Quiero. »== «¿Queréis ser un fiel tutor y defensor de 
la Santa Iglesia y desús ministros?» Respondió: «Quiero.» = «¿Que- 
réis regir y gobernar el reino, que Diosos ha concedido, según la 
justicia de vuestros predecesores, f defenderle eficazmente?») Res- 



APÉNDIC NÚM. Ul. ,'}03 

pon dio: «Quiero.» «¿Queréis conservar y recuperar loa derechos 

del reino y <lel imperio, y sus bienes injustamente malversados, 
y administrarlos con fidelidad para el servicio del reino y del im- 
perio? «Respondió: «Quiero.» =¿Quereis ser un juez justo y de- 

r piadoso de los pobres y de los ricos, de las viudas y de los 

huérfanos?» Respondió: «Quiero » «¿Queréis prestar reverente- 

mente la debida sumisión y fidelidad á nuestro Santísimo Padre y 

Scñ >r en Cristo el Romano Pontífice y la Santa Iglesia Romana?» 

ponde: «-Quiero.» Dicho esto, el Magúntino y el de Tréveris 

in al César al altar mayor, en el cual promete conjuramento 
cumplir caballerosamente todo cuanto había dicho. Entonces el de 
Colonia, vuelto al pueblo, dijo, primero en latin y luego en alemán: 
«¿Queréis sujetaros á tal Príncipe y Rey y afianzar su reino, con- 
solidarle fielmente y obedecer sus órdenes?» Clamaron todos: 
«Bueno; hágase; así lo queremos.» Allí mismo el de Colonia ungió 
al César diciendo: «Te unjo por Rey con óleo santificado en el 
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.» Ungido 
ya el Rey, el de Maguncia y el de Tréveris le llevaron ala sacris- 
tía, y vestido de nuevo con los ornamentos cesáreos de Cario Mag- 
no, lesacan de allí, y estando sentado, losares arzobispos á la vez 
le entregan la espada do Cario Magno diciendo: «Tomad esta es- 
pada de mano de los Obispos para que con ella ejerzáis Injusticia, 
destruyáis la iniquidad, protejáis la Iglesia y combatáis á. los falsos 

anos.» Después el de Colonia solo dio al César el anillo de oro 
y la vestidura real y el cetro, diciendo: «Tomad la vara de la vir- 
tud y de la equidad para que sepáis amará los piadosos y aterrar 
á !<>s reprobos.» Seguid ¡mente, los tres arzobispos á la vez ponen 
en su cabeza la real corona de oro (no de hierro, como opina el 
vulgo) diciendo: «Recibid la corona real.» Finalmente, ungido y 
coronado el Rey, le llevan á la silla de piedra de Cario Magno, 
conservada con gran respeto, en la que, habiéndose sentado, los 
arzobispos electores felicitaban al César por la real dignidad. En- 
tonces, los Príncipes profanos y los nobles que se hallaban pre- 
sentes, fueron condecorados con las insignias de la Orden de caba- 
llería. Concluido csto v continúa la celebración del Santo sacrificio 
de la Misa, durante el cual las insignias del César eran tenidas del 
modo siguiente. El conde de Limburgo, sub-copero del Imperio, 
tenía la corona: el conde Palatino, repostero, el globo del mundo: 
y Zodo Pápense, sub-mariscal del Imperio, la espada: el conde de 
Zorn, sub-camarero del Imperio, el cetro. Concluida la Misa, lle- 
van al César, vestido con los ornamentos imperiales, á la casa 
senatorial de la ciudad, en la que estaban preparadas varias mesas 



304 NOTICIAS DE LOS VALDE". 

para cada uno de Ion E'ectores, aun para los ausentes la suya, y 
otras para otros Príncipes alemanes, y otras también páralos sena- 
dores de la Colonia, Francfort, Nuremborg y Aquisgram. En este 
convite cada Elector cumple su cargo: el conde de Limburgo, 
sub-copero del Imperio, alarga al Cesarla primera copa: el con- 
de Palatino, como primer repostero del- Imperio, sirve á la mesa 
del César el primer manjar: y Zodo Pápense, snb -mariscal, pre- 
cedía al primer repostero con el báculo en la mano. Concluido el 
magnífico y costosísimo convite, vuelven á llevar al César al templo 
dedicado á la Virgen Madre de Dios, y después á su palacio. Tie- 
nes ya ungido y Coronado al César. Tú, á tu vez, no seas perezo- 
so en comunicarnos si algo bueno ocurre entre vosotros Pásalo 
bien. De Aquisgram (Aix-la-Chapelle) 25 de Octubre de 1520. 

NÚM. 4. 

Carta de Alonso de Valdés á Pedro Mártyr de Angle- 
ría, fecha en Wo.ms, 13 de Mayo de 1521. 

(Obras de Pdro Mártyr de Anglería. — Epíst. 723.) 

Alfonsns Valdesivs Petro Martyrisno. Sahtem.^Lvtlm*ané factio-. 

nis ct crtvm,ct ad evm usque die¡n progtessiim ex BrvxeVis ad te scripsi. 
Nvnc qvce deinde sequutasmtí, accipc. Ccesar, convocatis in hanc Wor- 
maticnscm civitat m Romani ímperii Ekctoribus, coetcrisqve ordinib^s, 
ante omnia Lvthrri cavsam tractandam. propes vit, cvplens vt totius 
Bomani Impcrii avtoritate hominis insania cohiberctvr, cceteriqve ab 
ea arccrentvr. Qvod tametsi sedulo erraveril, nihil turnen ef/iccre po- 
tuit 7 nisi vt Ltitkervs svb file prb'ica Ccesarisvocatvs aadirctur, ante- 
qnam adversus eum qiticquam statueretur. Ajebant enim iniquum esse 
hominem inauditum condemnare, atq^c ad Ccesaris dignitatem pieia- 
temqve p-rtincre, vt si Lvthervs s-'cs errores rcvncaret, callera omnia 
q-»ce tvm dodb, tvm chris f 'une' scripsisset , excuterentur atqtte Ccesaris 
autoritate Germanig, ab apostólicas sedis gravaminibvs oppress'onibrs- 
que svblevarelvr. Ccosar videns s~ nihil aliud imperare posse, s$b fide 
publica Lvthervm al se venire, in s"aqve ct omnium ordinum Impertí 
prcesentia hominem s'sti jnbet : qiñ interrógatus ; An qui pnssim sub 
ejus nomine circumferuntur libri, sui essent, et quse in his scri- 
psisset, revocare vellet, necn^í. fiespondit: Omnes libros {quorum ti- 
tvli ad homim's petitto-ieni legebaMur) saos esse, nec hoc velle ne- 
gare, nec unquani negaturura. Quoad secundam vero partem s'bi 
f ■etee inferrogationis, v'del'cel: An quoe seripserat, revocare vellet, 
prtiitvt Csesar deliberandi tempas sibi concederct, qvod Mi a Cue- 
sare usqve in s p q r entem d>'em concessvm cst. E') ips^ die, Cwsarz 



APÉNDICE V.M. iv. 305 

atqve Román/ Impertí Ekrtorib'ts , aliisque ordinibus prceseatíbvs, 
Martinas Lutherus jussus ut ad secundan partem hesternot interroga- 
tionis responderet, posi longam diffusamqne orationem, qnam tum 
Latine, tum Germanicé habuit, dixit se non posse quicquam in li- 
bris Bilis contcntum revocare, nisi doctrina Evangélica, ct veteris 
instrumenta testimonio sibi comprobaretur eum errasse, impieque 
scripsisse. Et quum de ano urgeretur, ut omissis alus, per negativa ni 
ata affirmativam responderet: An vellet stare decretis etconstitutio- 
nibus Conciliorum, necne. Responda, se nihil vcllc revocare, nec 
posse etiam stare decretis Conciliorum, quutn ipsa Concilia ali- 
quando sibi ipsis contraria fuerint. Hunc C cesar hominem abire jubet, 
sohtoque pro eo die conventu, seqnenti die Principibus Elector ibns ad 
se venire jussis, schednlam manu propria scriptam exhibet, in qva de- 
clarab d quid sibi in ea re faciendum essevideretur, ab eisque petebat vt 
omnes pedibvs in eam sententiam irent, videlicet; vt soeüitsima edicta in 
Lnlherum, Lntheranosqne emitterentur, hominisque insani libri combu- 
rerentur. Electores vero ali.ique Impcrii ordines, quorum aliqui Lutheri 
venenum h<nis rant, alii autem nequáquam Lulherum damnandum esse 
contende.bant, nis ; Germani prius á Romaaensium (ut ajebant) grava- 
vi inibuset oppressionibvs liberarentur, apud Casaren summis pracibus 
effecerunt, ?/¿saltem secreto Lutherus admoneretur,ut quse adversus 
Kcelesise constitutiones ab eo scripta sunt, revocaret. Qvod quum 
Casar Mis concessssct, illique per triduum Lutherum induratum frustra 
monuissent, videntes se nihil proficerc, Ccesaris decreto svbscripserunt. 
Quibus peractis, Casar nolens publicce fidei, quam Luthero concesserat, 
contravenire , per publicum instrumentum homine n admonere jussit, 
utex urbehac Wormatiensi per diem sequentem discederet, atque 
intra viginti dierum spacium in locum sibi tutum se reciperet. Pa- 
rvit Lutherus. Tune Casar, tum sna, tum Principian Elcctorum atque 
omnium Romani Impertí ordinum autor itate, gravissimo edicto in Lu- 
therum Lutheranosque, et in eorum scripta emisso, quotquot hic reperti 
surtí, Lutheri libros cum máxima pompa comburi jussit, ut ejus exem- 
plo idem per alias Germanice ci vita tes fieret. Habes hujus tragadia, 
vt quídam volunt, fiaem, et egomet mihi persuadeo nen finem, sed ini- 
tium. Nam video Germancrum ánimos graviter in sedem Romanam 
concitatos, nec video Ccesaris cedida magni ponderis apud eos futura, 
quum post ceditionem Lutheri libri passim per vicos et plateas impune 
vendantur. Hínc facile conjectarepoteris, quid absenté Casare futurum 
sit. Poterat hec malum cum máxima Christiana heipnblica utilitate 
profligan', si Pontifex a generali Sijnodo non abhorreret, si publicam 
saín te ni privatis commodis antepoueret. Sed dum jus suum mordicus 
tenct, dum obturatis auribvs, pió fortassis affectu Lutherum damna- 

20 



306 NOTICIAS DE LOS 7ALDES. 

titm et flammis devoratum cvpit, vniversam Rempublicam Christianam 
perditum iH video, ni Devs ipse rcbus nostris succurrat. Vale. Wbr- 
matice. III. Idvs. Maii. M.D.XXL 

Traducción. — Alonso de Valdés á su Pedro Mártir salud. Te 
escribí desde Bruselas cuanto ocurría hasta entonces, así sobre el 
origen, como sobre el progreso de la facción luterana: ahora voy 
á contarte lo que después ha sucedido. El César, convocados en 
esta ciudad de Worms los Electores y demás Ordenes del Imperio 
Romano, dispuso ante todo tratar de la causa de Lutero, con el 
deseo de reprimir con la autoridad de todo el Romano Imperio 
la locura de aquel hombre, apartando de ellaá los demás; lo cual 
no habia podido conseguir, á pesar de procurarlo con el mayor 
esmero : únicamente logró el que Lutero, llamado bajo la fe pú- 
blica del César, fuese oido antes de decretar nada contra él. Por- 
que decian, que era inicuo condenar á un hombre sin oirle, y que 
era muy propio de la piedad y dignidad del César el disponer, 
que si Lutero reconocía sus errores, se discutiese todo lo demás 
que había escrito, no menos docta, que cristianamente, y que por 
su autoridad fuese aliviada Alemania de las cargas y opresiones 
de la Silla apostólica. Viendo el César que no podía mandar otra 
cosa, ordena á Lutero que venga donde él está bajóla fé pública, 
y que comparezca en su presencia y en la de todos los Ordenes 
del Imperio. Venido y preguntado, si los libros que continua- 
mente circulan bajo su nombre eran suyos, y si quería ó no revo- 
car lo que en ellos había escrito, respondió : que todos los libros, 
cuvos títulos Ge leyeron á su petición, eran suyos, lo que no que- 
ría negar, ni lo negaría jamás. En cuanto á la segunda parte de la 
pregunta que se le había hecho, á saber, si quería revocar lo que 
había escrito, pidió que el César le diese tiempo para deliberar; 
lo cual le fué concedido por el César hasta el dia siguiente. En 
ese mismo dia, hallándose el César y los. Electores y otros Orde- 
nes del Imperio Romano, Martin Lutero, precisado á responder á 
la segunda parte de la pregunta del dia anterior, después de un 
largo y prolijo discurso, que pronunció, ya en latin, ya en ale- 
mán, dijo : que él no podía revocar cosa alguna de lo contenido 
en sus escritos, si no se le probaba por la doctrina evangélica y 
por los testimonios del Antiguo Testamento, que había errado y 
escrito impíamente. Y estrechándole de nuevo á que, dejando lo 
demás, respondiese afirmativa ó negativamente, si quería ó no 
atenerse á los decretos y constituciones de los Concilios, respon- 
dió : que él nada quería revocar y que no podía tampoco atenerse 
á los decretos de los Concilios, toda vez que los mismos Concilios 



APÉNDICE KÚM. IV. 307 

alguna vez habían sido contrarios entre sí. Entonces el César le 
mandó marchar) disuelta por aquel día la Junta; al siguiente, 
mandados venir los Príncipes' Electores, les presenta S. M. un 
borrador escrito de su mano, en donde declaraba lo que le parecía 
se debía hacer en el asunto, pidiéndoles que todos aprobasen su 
dictamen, á saber , que se diesen durísimos edictos contra Lutero 
y l«>s luteranos y que se quemasen los libros de ese hombre loco. 
Pero los Electores y los otros Ordenes del Imperio, de los que 
algunos habían ya bebido el veneno del autor y de otros, soste- 
nían que de ningún modo debía ser condenado Lutero, si los ale- 
manes no eran librados antes de las cargas y opresiones de los 
Romaneases, como decían. Consiguieron del César, á fuerza de 
súplicas, que por lo menos Lutero fuese amonestado secretamente 
para que revocase lo que había escrito contra las constituciones 
de la Iglesia. Lo que concedido por el César y habiendo ellos 
amonestado en vano á Lutero, que se hallaba impenitente, viendo 
que nada adelantaban, suscribieron el decreto cesáreo. Hecho es- 
to, no queriendo el César contravenir á la fé pública que había 
concedido á Lutero, mandó advertirle por medio de notificación 
en forma, que al dia siguiente saliese de esta ciudad de Worms, 
y que en el término de veinte dias se albergase en lugar seguro: 
lo que obedeció Lutefo. Entonces el César con su autoridad y la 
de los Príncipes Electores y de todos los Ordenes del Imperio 
Romano, dado un gravísimo edicto contra Lutero, los luteranos y 
sus escritos, mandó quemar con la mayor pompa y aparato cuan- 
tos libros de Lutero se encontraron aquí, á fin de que todas las 
ciudades de Alemania siguiesen el mismo ejemplo. Aquí tienes ya 
el fin, como algunos quieren, de esta tragedia : pero yo me per- 
suado que no es el fin, sino el comienzo de ella. Porque veo los 
ánimos de los alemanes muy sobrescitados contra la Silla Roma- 
na, y veo además que los edictos del César no han de hacerles 
mucha fuerza, puesto que después de salir á luz los libros de 
Lutero, se venden sin cesar impunemente por calles y plazas. De 
aquí podrás inferir fácilmente qué sucederá luego que se ausente 
el César. Este mal podía haberse remediado con grande utilidad 
de la República cristiana, si el Pontífice no tuviera tanto horror 
al Sínodo general ; si antepusiera la salud pública á las utilidades 
particulares; pero cuando defiende tenazmente su derecho; cuan- 
do, cerrando losoidos (quizá con piadoso afecto) desea que Lutero 
sea condenado y devorado por las llamas ; si el mismo Dios no 
ocurre á nuestros males, veo la perdición de la República cristia- 
na. Pásalo bien. De Worms á 13 de mayo de 1521. 



30S NOTICIAS DE LOS VALPES. 



KUM. 5. 



Ordenanzas de la Cancillería imperial, en Valladclid 
á 26 de Agosto de 1524 (1). 

(Cartas y despachos originales de la Sa. Ces. y Calh. Magt. — Tom. A-32 de 
Salazar, fol. 105. — Biblioteca de la Academia de la Historia, Est. 1, grada 2.?) 

Articuli ordinationum Cancellarice Ccesar. ct Catho ^ Ma[ is Dñi. 
ñri. Ciernen™ 1 cum Officialium , ac personarían, aliarumque rerum 
specificatione, et declaratione, facti per III. et Excellentem Dominum 
Dñm. Mercurinum Arboriensem Gattinarice, Valentice, et Sartyrance 
Comüem, etc. eiusdem Cees. M.'! s Supremum Cancellarium , ad quem 
huivs Cancellarice ordinatio pertinet, sub ipsius Ccesar. M l j s appro- 
batione, et beneplácito. 

Jnprimis ipse III. Dominus supremus Cancellarius pro debito 
of/ícij, et magistratus sui, et prcesertim pro bono ordine obseruando in 
expeditione litterarum, quee in posterum sub nomine suce M l } s ratione 
Romani Imperij expediri continget, necnon exoneratione conscientice 
Cees. M l i* et ipsius lll. Domini supremi Cancellarij; sequentia ordi- 



(1) Estas Ordenanzas de puño y letra de Alonso de Valdés, las redactó sin 
duda por otras que aparecen hechas dos años antes y están en el mismo códice, 
folio 108, empezando de esta manera: «Carolas Divina fauente clementia. Eleclus 
Romanorun Imperator semper Augustus. ac germanie Híspaniarum vlriusque Sicilie hieru- 
salem Hungarie Dalmacie Croacie etc. Rex. Archidux Austrie. Dux Burgundié, Bra- 
bantie, etc. Comes Haspurgi flandrie etc.=No!um facimus et Recognoscimus tenore pre- 
sentium. Quod cum spectabiüs noster et sacri Imperij f/de/is Di/ectus Mercurinus de 
Galtinaire ex nobilibus Domus Arborij. baro ozani et lerricule. supremus Cancellarius nos- 
ter. vt Res cancellarie nostre Imperialis et prouinciarum Austrie debito ordine dirigeren- 
tur, etc.)) Este documento está falto de la segunda hoja, donde concluiría con 
la fecha y las autorizaciones; pero la data se sabe porque Valdés puso á se- 
guida del epígrafe Ordinationes Cancellería;, esta adición de su propia letra: 
Anuo 1522. Las reglas ó artículos para el gobierno de la oficina son muy pa- 
recidas á las que aquí se insertan de 1524: lo diferente es la plantilla del per- 
sonal, que fué la que sigue: 

Gran Canciller, Mercuríno de Galtinara. 

Vice-Canciller del Imperio, Nicolás Zigler. 

Vice-Canciller délas provincias, Juan Hannart. 

Secretarios ordinarios de la Cancillería, Maestro Juan Alemán, Maximi- 
liano Transilvano y Felipe ISicola. 

Escribientes ordinarios, Andrés distan, Beato Amoldo, Juan Rosenberg, 
Gregorio Beler, Sevaldo Haller, Alonso de Valdés y Martin Transilvano. 

Por la nueva plantilla de 1524 se advierten las alteraciones que hubo en 
el personal y lo que algunos empleados ascendieron. 



APKNDICE Nl'M. V. 



309 



nauit; rt inprimis, ut sempcr in héspitio, siue domo residentia? Ex*** 
suo?, debet ordinari locus, »e! si ibi commode fien' non poterit, depute- 
tnv atíqua dormís propinqua hospilio liv'i^ suce, in quamsint semper 
inoréis nd koc deputütts, Registra, formularia, caps ce , et aliad 
omnes res ai Cancellariam pertinentes, et ibidem scribantur, registren- 
tur, et expediantur omnes. UitercB, si cut solitum est fieri in Cancellarijs 
hnperatorwm Romanorum, quorum Omnium curam, et custodiara, ut 
debito urdinc pcrmanere possint, Ex l [ a sua Alphonso valdesio com- 
misit, 

ftern ordinauit , et deputauit Ex l \ a sua Secretarios ordinarios 
huius Cancellaria), loannem Alcmannum, Philippum Nicolam, Docto- 
ran Vuolfgangum Prantner, et Alexandrum Schvnais, qui omnes 
litteras, qua? in hac ímperiali Cancellaria expedientur, suoscribent, et 
ut in earvm litterarum expeditione ordo debitus seruetur ordinauit 
Ex H . a sua, ut posthac nullus Secretarius, seu quiñis alius Officialis, 
vel Scriba huius Cancellarice scribat, seu scribi faciat ullas litteras 
sive patentes, sitie clausas, hanc Cancellariam tangentes, nisi ex 
commissione, et concessione ipsius III. Dñi supremi Cancellarij, et 
visisprius per cum minutis, si in eis aliquid prceter communem for- 
mara fuerit, et tune tales litteras in debita forma, prout Ex l i a sua 
decreuerit, scribent, et ei suo sólito charactere, prius quam manu 
Cees. M'. is firmentur, signandas deferent, ut inde recto ordine expe- 
diantur: Qua? si germánicas fuerint, commisit Ex l i a sua, ut visiten- 
tur, et signentur vice Ex 11 * suce a Domino Prceposito de Vuallkirch 
Consiliario Ccesar. M l . is et alias nullo modo possint expediri , Et 
siquis contrarium fecerit, huneque ordinem non seruauerit, careat 
commodo illius expeditionis, et eius portio cedat lucro aliorum parti- 
cipantivm. 

ítem ordinauit Ex ü . a sua in hac Cancellaria Scribas ordinarios, 
videlicet Martinum Transgluanum, loannem Fabri de Obernburgg, 
Matthiam Zymmerman, Henrichum de Bruch, et Stefanun Robert: et 
huiusmodi Scribce debent purere iassis, et madnatis dictorum Secreta- 
riorum, et Registratoris, Que'madmodum ipsi Secretan], et Registra- 
tor mandatis ipsius lll. Domini supremi Cancellarij . 

ítem ordinauit Ex a . a sua huius Cancellarice Registratorem Alphon- 
sum valdesium, qui habebit quattuor Registra: vnum uidelicet rerum 
status, et nigociorum particularium Cees. M{ is secundum rerum Impe- 
rialium latinum, tertium germanicum, quartum uero primariarum 
precum, in quibus omnia quee per hanc Imperialem Cancellariam ex- 
pedientur, postquam ab ipsa Cees. M'f signata, ac per ipsum lll. Dñm. 
Cancellarium admissa, et suo sólito charactere signata, et per unum 
ex prcedictis Secretan js subscripta fuerint, fideliter absque omnifrau- 



310 NOTICIAS DE LOS VALDE3. 

de registraba, Quoe si t Palatinatits, Nobilitatio , Militia, Legittimatio, 
et armorum concessio, uel similia in communi forma fnerint, non 
opus erit tales litteras registran, sed satis sit eorum summariitm una 
cum poenis, data et taxa, ac armorum descriptione, et nomine Secre- 
tan'], qui tales litteras subscripserit, registra inscribi; si ucro in dictis 
litteris fverit aliquid posititm prceter communem formam , time debent 
integre registran', it postea per ipsum Registratorem a tergo eiusmodi 
registratis litteris inscribi Regístrala, addendo nomen svum. Sed quum 
Valdesius ipse Registrator Gcrmanicam linguam non intelligat, ordina- 
uit Ex tl ? sua, ut Germánicas litteras per loannem Fabri de Obern- 
burg Scribam Cancellarioe registran faciat. 

ítem ordinauit ipse III. Dominus supremus Canccllarivs huius Can- 
cellariw Taxatortm Reuerendum Dominum Prcepositum de Vualtkirch, 
et Contrarelatorem Alphonsvm Valdesium prazdictum, qui iuxta iura- 
mentvm, quod de eo Domino Cancellario prwstabunt, tenebvntur omnes, 
et quascunque litteras, quee in hac Cancellaria expedientur , fideliter, 
et absque omni dolo, et fraude, secundum communem usum Cancella- 
riw taxare, et huinsmodi taxam, ipse Dominus Prcepositus ad margi- 
nem exteriorem litterarum inscribet, ita, ut omni tempore ratio huius 
taxa? Jiaberi possit, quam tamen taxam sic inscriptam poterit ipse III. 
Dominus supremus Cancellarius, prout ei videbitur, inspecta persona- 
rum, et rerum qualitate, mintiere, ac etiam ex toto remittere. Et quia 
Ex l ! a sua a muitis pro relaxatione taxce vexatur; qidbus pro sólita 
sua liberalitate gratiam negare nequil, declarauit, quemadmodum 
etiam per prcesmtes declarat , quod quum Ex'** suce de taxa alicui 
gratiam faceré contigerit, hoc tantum pro parte Ex l [ m suce intelliga- 
tur, nisi aliter specifice, et expresse fuerit declaratum, et nihilominus 
reliquam partem taxce non specifice, vt prcemittiturj: donatam, ac re- 
laxatam Receptor exigat, et in communi computo ponat, cum ipso 
etiam III. Dño. Cancellario participandam: Nullusque alius Officialis 
de parte sibi pertinente gratiam faceré possit. Verum etiam si Ex l \ a 
sua expresse integram gratiam alicui faceré uoluer.it, tune solum si- 
gillum, hoc est, florenum aureum exigat, á quo nullus penitus exem- 
ptus censeatur, quantumeunque familiaris, seu priuilegiatus existat % 
quum alias impensce Cancellaria? sustineri non possent. 

ítem ordinauit Ex l } a sua omninm pecuniarum prouenicntium ex 
taxis proedictis Receptorem loannem de Vandenesse dictum de Gray. 
Qui etiam onus habebit sigillandi quascunque expeditiones in dicta 
Cancellaria fiendas, siue sint privilegia, siue alia? litterce patentes aut 
clausce, et his sigillatis priusquam illa & manibus dimittat, ius sigilli 
realiter, et cum effectu exiget, et singulis diebus quibus sigillaucrit, 
pnesente Contrarelatore, qui similem rationem tenebit, singulas sum~ 



APKNDICE num. v. 31 í 

mas exigendas pro quibusuis priuile(/ijs, prouisionibus, aut litteris 
s giUatím ei spedfim in scriptis rediget in uno libro ad id ordinando, 
et penes cundan Receptoretn conservando, et si idem Receptor svmmas 
tomatas non exigerit, aut Bxigere distulerit, suo oneri cedat, te ncat ur- 
que in fine cvivslibet mensis debitum computtim, ac rationem recepto- 
rum, et exactorvm reddere, ac vnicuique participantixim iuxta ordi- 
ntm s'qut'ntent, suam portionem persoluere realiter, et cum cffectu, 
omni dilatione cessante. 

ítem (¡'//a digni sunt mercenarii mercede sua , ordinavit Ex l i a 
sua, quod tatn de precibus regalibus, quam de alijs litteris, et expedi- 
tionibvs quibuscunque in ipsa Cancellaria exprdiendis, et taxandis, 
secundum ipsiits taxce valorem, et quantitatem, quw deductis impen- 
sis, et oneribus Cancellarice obuenerit, quicquid liqnidum snpererit, ita 
diuidatvr, vt ipse III. Dñus Cancellarius eius snmmce medietatem pro 
ivribvs s>/ce Cancellarice obtineat, quattuor autem Secretar i j prcedicti 
mam quartam partem vná cum sexta reliquee quartce partis habeañt 
ínter eos ce'qvaiiter diuidendam. Beliquum autem ipsius quartce partis 
inter dictos Taxatorem, Registratorem, ac Receptorem ceqnaliter, uel 
tinta qualitatem oneris cuilibjt iniuncti diuidendum reliquatur. Et hoc 
pro rata temporis duntaxat, quo horum quilibet personaliter in Curia 
Ccesar a residebtt, et in ipsa Cancellaria inseruiet, absentisque portio 
atiorvm participantium commodo cedat. 

ítem ordinauit Ex[ ia sua, vt om/nes litteroe, s'ue patentes, siue 
clausce, qnce in hac Cancellaria expedientur, siue sint cum sigillo pen- 
denti, siue cum impressione q tergo, siue in pergameno, siue papyro, 
quod nullus debeat prorsus eivsmodi litteras sigillare, nisi Ex li . a sua, quai 
eiusmodi litteras iuxta earum exigentiam debitis sigillis sigillari, et 
expedir i facict: ñeque aliter sigillari possint, et si secus fíat, irritum 
sit. Contrafaciens uero portione, et commodo dicti officij priuetur. 

Itm ordinauit Ex'! a sua, quod in expeditione primar iarum pre- 
cvm sruetur ordo hactenus obsiruatus, et siquis in postervm petierit 
aliquas preces nondum alicui concessas, et qnce aliqvo modo re integra 
vacauerint, talis pet j .ns habebit obtinere scedulam manu Ex 11 * suce si- 
gnatam, ad.hanc suam Cancellariam directam, qua tales preces scribi, 
et expedir i manden/tur, alias nullo modo possint scribi, nec expedí ri. 

Prosterna quum hactenus ob importunitatem petentivm mvltotiens 
continf/at expedir i Palatinatus, Nobilitationes, Armorum concessiones, 
ctsimiiia, pro personis indignis, et licet petens ipse dignus, benemeri- 
tusque sit, non tantum pro seipsis, s;d etiam pro fratribus, et consan- 
gnineis, forsan nec dignis, ñeque idoneis, huivsmodi Palatinatus, et 
similia expediri satagvnt, unde non solum hcec dignitas magno oVm 
honore habita, ad vilipendium feré redacta est, vervm etiam iura Can- 



312 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

cellarice non parum defraudantvr, quare ordinauit Ex l l a sva, ut dein- 
ceps non nisi digni, et benemeriti his dignitatibus decorentur , et sin- 
gulce pro singulis litterce cxpediantur, ncc quouis modo Palatinatus pro 
descendentibvs, uel successoribvs expediantur: et qui secvs fecerit, aut 
faceré tentauerit, carcat etiam commodo taxce, seu emolumento talis 
priuilegij, et ínter costeros participantes distribuatur. 

Jurabuntprceterea Secretan j, Taxator, Registrator, Contrarelator, 
et Receptor prcesentcs, et qui pro temporc fuerint, in manibus ipsius 
He. Dñi. supremi Cancellarij, se Ex u . K suco fideliter obedire , etprce- 
sentem ordinatioiiom fi>miter observare nclte, Quam siquis eorum in- 
fregerit, non solum careat commodo, et emolvmento portionis sibi ex 
taxa prcedicta f:vt prcemittitvr :) assignatce, sed etiam ipso facto, 
huiusmodi officio sibi iniuncto privatvs omnino censeatur, n, j .c ampHus 
ad illius exercitium admittatur, ni forsan Ídem Ilt. Dñus Cancella- 
rivs de gratia speciali, aut aliqna ceqvitate motus, talem transgresso- 
rem ai talis officii exercitium sive prceiudicio iuris cceteris partid- 
pantibus (:ut prcemittitur:) acquisitj restituendum, seu de nóuo admi- 
ttendum censuerit, Quam infractioncm per quemcunque eorum factam 
Contrarelator iuxta proprium, et speciale ad hoc iuramentvm per eum 
prcestandum ipsi He. Dñe. Cancellario fideliter tenebitur significare, ne 
talis transgressor poena immunis euadat. 

Ucee autem omnia ordinauit ips<i lie. Dñus. svpremus Cancellarius, 
salua tamen semper eidem libera facúltate, et auctoritate addendi, mi- 
nuendi, aut immutandi, seu novas ordinationes decernendi, prout re- 
rum, tempomm, ac personarum qualitates exposcere videbuntur. 

In quorum omnium fidem ídem lie. Dñus. svpremus Cancellarius 
prcesmtem ordinationem manu sua propria signauit, et per Secreta- 
rium suum subscribí iussit, sigillique sui impressione roborari. Actum 
in oppido Vallisoleti, die Vicésima sexta Mensis Avgusti, Anno Domi- 
ni Millesim,o quingentésimo vigésimo quarto = Mercurinus de Gatti- 
naria.=Alphonsus Valdesius. 

Traducción. Artículos de las Ordenanzas para la Cancillería 
de Su Majestad Cesárea y Católica, nuestro Clementísimo Señor, 
con especificación y aclaración de los oficiales, personas y demás, 
hechos por el Ilustre y Excelente Señor el señor Mercurino Ar- 
bório Gattinara, conde de Valentia y Sartynara, etc., de la misma 
Majestad Cesárea Gran Canciller, á quien corresponde la ordena- 
ción de esta Cancillería, bajo la aprobación y beneplácito de dicha 
Cesárea Majestad. 

Primeramente, el mismo Ilustre Señor Gran Canciller, cum- 
pliendo con el deber de su oficio y magistratura, y procurando es- 
pecialmente el buen orden en la expedición de los negocios, que 



APENDICK NUM. V. 



313 



en nombre de Su Majestad y por razón del Romano Imperio, ocu- 
rran de aquí adelanto, como bambien en descargo de la conciencia 
de Su Majestad Cesárea y del mismo Ilustre Señor Gran Canciller, 
ordenó Lo siguiente: Lo .primero, que debe señalarse siempre un 
departamento de la casa morada de Su Excelencia, y si allí no 
fuese posible cómodamente, en alguna otra casa contigua á la de 
Su Excelencia, en cuya habitación estén siempre, en armarios des- 
tituios al efecto, los registros, formularios, cajas y todas las de- 
mas cosas pertenecientes á la Cancillería, y allí se escriban, re- 
sistivo y expidan todos los documentos, según se ha acostumbra- 
d > hacer en las Cancillerías de los Emperadores Romanos: y Su 
Excelencia encomendó el cuidado y custodia de todas estas cosas á 
Alonso de Valdés. 

ítem.— Nombró Su Excelencia Secretarios ordinarios de esta Can- 
cillería á Juan Alemán, á Felipe Nicola, al Doctor Wolfgango 
Prantner y á Alejandro Schvuais, los cuales han de suscribir to- 
dos los despachos, que se expidan por esta Cancillería imperial; y 
para que en la referida expedición se guarde el orden debido, Su 
Excelencia mandó, que de hoy en adelante ningún Secretario, ni 
otro alguno oficial ó escribiente de esta Cancillería, escriba ni haga 
escribir letras algunas patentes ó cerradas á ella pertenecientes, 
sin el permiso ó autorización del dicho Ilustre Sr." Gran Canci- 
ller,- quien examinará previamente las minutas, por si hubiese en 
ellas algo fuera de la forma ordinaria, y entonces, así revisadas, se 
escriban de propia letra, antes de que se lleven á que Su Majes- 
tad Cesárea las firme de su mano y ordenadamente se expidan. Si 
los despachos fueren para Alemania, previno Su Excelencia, que 
en lugar suyo los revise y signe el Sr. Prepósito de Waltkirch, 
Consejero de Su Majestad Cesárea, sin que puedan expedirse de 
otra manera: y si alguno hiciese lo contrario, sin guqfdar este or- 
den, no perciba los derechos de aquella expedición, que acrece- 
rán á las porciones de los demás partícipes. 

ítem. -Nombró Su Excelencia Escribientes ordinarios de esta 
Cancillería, á saber: Martin Transilvano, Juan Fabro de Obern- 
burgg, Matías Zymmerman, Enrique de Bruch, .y Esteban Ro- 
bert; lo? cuales deben estar á las órdenes de dichos Secretarios y 
del Registrador, de la misma manera que estos lo están á las del 
Ilustre Sr. Gran Canciller. 

Ítem. -Su Excelencia nombró Registrador de esta Cancillería 
á Alonso de Valdés, quien deberá llevar cuatro registros: 1.° de los 
negocios de Estado y asuntos particulares de la Cesárea Majes • 
tad: 2.° de los negocios imperiales, que se escriben en latín: 3.° de 



314 



NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 



los que se- ponen en alemán: y 4.° de las gracias al sacar. Registrará 
fielmente y sin fraude alguno todos estos asuntos, que se expidan 
por la Cancillería imperial, después de señalados por su Majestad 
Cesárea, de ordenados y firmados de mano del Ilustre Sr. Canciller 
y de suscritos por uno de dichos Secretarios. Si las letras correspon- 
diesen al Palatinado, Nobleza, Caballería, Legitimación, concesión 
de armas y cosas semejantes, en la forma ordinaria, no habrá nece- 
sidad de registrarlas, bastando un sumario de ellas, con las penas, 
fechas, tasas, descripción de las armas y el nombre del Secretario 
que las haya suscrito; pero si contuviesen alguna cosa fuera de la 
forma común, deben registrarse íntegramente, poniéndose al dorso 
el Registrada, autorizado con el nombre del Registrador. Mas como 
el Valdés no sabe la lengua alemana, ordenó Su Excelencia, que 
haga registrar los despachos germánicos á Juan Fábro de Obern- 
burgg, escribiente de la Cancillería. 

ítem.— Dicho Sr. Gran Canciller nombró Tasador de esta 
Cancillería al reverendo Sr. Prepósito de Waltkirch, y Contrare-" 
lator al referido Alonso de Valdés, los cuales, bajo del juramento 
que prestarán ante el Sr. Canciller, estarán obligados á tasar fiel- 
mente y sin fraude ni dolo, cualesquier despachos que por la Can- 
cillería se expidan, conforme á la práctica de la oficina; y estas 
tasaciones las escribirá dicho Sr. Prepósito en el margen exterior 
de los documentos, para que en todo tiempo conste la razón de la 
tasa, y para que el dicho Ilustre Sr. Gran Canciller pueda re- 
ducirla ó condenarla del todo, según la calidad de las personas y 
de los negocios. Y porque son muchos los que piden exención de 
derechos, á quienes la liberalidad acreditada de Su Excelencia no 
puede negarse, declaró y declara por la presente, que cuando Su 
Excelencia haga alguna gracia de derechos, se entienda que es de 
la parte que A Su Excelencia corresponde, mientras otra cosa no 
se declare específica y expresamente: la parte no perdonada la 
exigirá el Registrador, poniéndola en el fondo común, de que es 
partícipe dicho Sr. Canciller. Y ninguno otro oficial podrá hacer 
gracia de la parte que le corresponda; pero si Su Excelencia hi- 
ciese condonación completa á alguno, entonces se exigirá el dere- 
cho del sello, esto es, un florin de oro, del que nadie por privile- 
giado que sea, estará exento, pues de otro modo no podrían su- 
fragarse los gastos de la Cancillería. 

Ítem. — Nombró Su Excelencia Receptor de todos los dineros 
provenientes de dichas tasaciones á Juan de Vandenesse, llamado 
de Gray; quien también tiene el cargo de sellar cualesquiera ex- 
pediciones de la referida Cancillería, así privilegios, como otras 



APÉNDICE NÚM. V. 315 

letras patentes ó cerradas: antes de que salgan de sus manos, exi- 
girá con efeotp el derecho del sello, en los días señalados y en 
presencia del Contrarelator, que tiene cargo semejante de cobrar 
determinadas cantidades por los privilegios, provisiones ó letras 
que redacta y sella, en un libro destinado al objeto, que se con- 
serva en poder del dicho Receptor; y si este no exigiese las can- 
tidades tasadas ó retrasase su cobro, sea responsable y quede obli- 
gado á responder al fin del mes respectivo de estas cantidades, á 
fin de que las reciba cada partícipe sin más dilación. 

ítem. — Porque el trabajador es digno de su salario, mandó Su 
Excelencia, que así de la9 gracias reales, como de todos los despa- 
ches y expediciones de la Cancillería, según el valor y cantidad 
de la tasa, se deduzcan los gastos de oficina, dividiéndose el rema- 
nente de este modo'. El Ilustre Sr. Canciller, por los derechos de 
su cargo, la mitad de la suma: los cuatro Secretarios sobredichos 
dividirán entre sí, con igualdad, la cuarta parte y un sexto de la 
otra cuarta parte; el resto de esta cuarta parte se dividirá entre los 
referidos Tasador, Registrador y Receptor en porciones iguales, ó 
conforme al trabajo de cada uno: entendiéndose esta distribución 
tan sólo por el tiempo que cada uno resida personalmente en la 
Curia Cesárea, sirviendo en la Cancillería; pues la porción de los 
ausentes ha de recrecer en provecho de los otros partícipes. 

ítem.— Ordenó Su Excelencia, que todas las letras patentes ó 
cerradas que por esta Cancillería se expidan, ya sean con sello pen- 
diente ó impreso en el dorso, ya en pergamino ó en papel, no 
puedan sellarse por otro que por Su Excelencia, quien las hará 
expedir con el sello correspondiente á su contenido, sin que otra 
persona pueda hacerlo, pena de nulidad. Los contraventores se- 
rán privados de su porción y derechos. 

ítem. — Su Excelencia mandó, que en la expedición de las gra- 
cias imperiales se guarde el orden hasta aquí observado; y si en lo 
sucesivo alguno pidiese gracias hasta ahora no concedidas y de las 
que en algún modo deba tomarse caución, podrá obtenerse cédula 
firmada de Su Excelencia y dirigida á esta Cancillería, en la que 
se mande que tales preces se escriban y expidan: de otra manera 
no podrán ser inscritas ni expedidas. 

Además, considerando que hasta ahora ha acontecido muchas 
veces, que, por importunidad de los peticionarios, se han concedi- 
do Palatinados, Noblezas, Armas y cosas semejantes á personas in- 
dignas, aunque el solicitante haya sido digno y benemérito, no 
solamente para ellas mismas, sino para hermanos y consanguíneos, 
por ventura ni dignos ni idóneos; de donde procede que estas di- 



316 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

gnidades, antes honrosísimas, hayan caidoen vilipendio, con no pe- 
queña defraudación de los derechos de la Cancillería: ordenó Su 
Excelencia, que en adelante no se condecoren con estas dignidades 
sino los dignos y beneméritos: y por cada merced se despache di- 
plomo especial: ni en manera alguna se den Palatinados á nombre 
de los descendientes ó sucesores, y el que lo contrario hiciere ó 
intentare sea también privado de los emolumentos del tal privile- 
gio, los cuales se distribuirán entre los demás partícipes. 

Los Secretarios, Tasador, Registrador, Contrarelator, y Rece- 
ptor presentes, ó que en adelante fueren, jurarán además en manos 
del mismo Ilustre Sr. Gran Canciller, que obedecerán fielmente 
á Su .Excelencia, y observarán firmemente estas Ordenanzas; y si 
alguno las quebrantare, no sólo carecerá de la porción de dere- 
chos y emolumentos, que le correspondería, según lo establecido, 
sino que será privado del empleo, sin poder volver á él; á no ser 
que por gracia especial del Ilustre Sr. Canciller, ó movido de 
equidad y sin perjuicio de los derechos de los demás partícipes, 
sea restituido ó admitido de nuevo al destino: y de esta infracción, 
por cualquiera cometida, está obligado á dar cuenta al Ilustre Se- 
ñor Canciller el Contrarelator, en virtud del propio juramento y 
del especial para esto prestado, á fin de que las transgresiones no 
queden impunes. 

Todas estas cosas ordenó y mandó el Ilustre Sr. Gran Canci- 
ller, sin perjuicio de su libre facultad y autoridad para añadir, 
quitar ó mudar, ó para hacer nuevas Ordenanzas, según lo recla- 
men las circunstancias de las cosas, tiempo y personas. 

En fé de todo lo cual, el mismo Ilustre Sr. Gran Canciller firmó 
de propia mano las presentes Ordenanzas, mandando las suscribie- 
se su Secretario y las autorizase con la impresión de su sello. Da- 
do en la villa de Valladolid el dia 26 del mes de Agosto del año 
del Señor de 1524. =Mercurino de Gattinaria.= Alonso de Valdés. 

(El sello grande de placa, en papel sobre lacre: dos bastones en 
sotuer acompañados de cuatro flores de lis. Leyenda: Mercurinus 
Gattinaria Valentice, Sartirance Comes, Magnus Cancellarius Cesáreas.) 

JSTÚM. 6. 

Carta de Maximiliano Transilvano á Alonso de Valdés, 
fecha en Bruselas, 15 de Diciembre de 1525. 

(Academia déla Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 73.) 

S. D. = Et si omnes litterce tuoe mihi mire grate ct Jucunde sttnt, 
habeo tamen eas longe chariores, el nescio quid plus gratice et Jocun- 



\\> «DICE m'm. VI. ' 317 

ditatis afferunt, quod índt'ea oratio et sermo tuvs maiori elegantia el 

nitor? Splendescit, <¡>i<r ns tanto mihi mirabilior est guod non in Dia- 
tribisattt ludo oMquo litíerario Sub-magistro et doctore proficias, sed 
in aula ínter perpetuos strépitus, et clamores, ínter Indefessas peregri- 
nationes Hispaniam sursum deorsum Cur sitando, ínter inmensas curas, 
ínter negocia Ingénita millo preceplore, breuissimo tempnre tantum in 
lilteris assecutus sis, quantum alius in summo ocio, sub doctissimis 
magistrís, rix, sola spe assequi aus ; t. Quare magnus diuini Ingenii 
tni vigor Inest, quo costeros n m excellis modo verum etíam deberres, 
cum illis difficile, quod tibi facillimum fuit, agnoscunt, sed de hoc 
parcíus ne aduliri potivs, quam amici virtutes e.xtollere ant commen- 
dare wdeas, hoc Lamen non possum nisi summis laudibus efferre, quod 
fulgidi radiantisque sideris instar Erasmi Roterdami rerum enram et 
patrocinium snsceperis ñeque vlium tib' Eruditionis tuce euidentius 
Signum esse debet, quam quod Eruditos et doctos amas et obseruas, 
Litteras Ccesaris pro re pensionis, redlidi Ser™ * Dominas pkno Con- 
s'lio, responsum est, Erasmi doctrinam et eloquentiam mereri quidem, 
vt 7ion hoc modo sed longe maiori prem'o a Ccesire affici debeat, tan- 
ta m lamen esse rei pecuniarias inopiam, ut hinc Mi s disfvri In pre- 
sentía non possitj attamen Ser"j a Dom>na mitteret in Hispaniam Gil- 
hclmum Barría Seereti * Ccesaris cum dcscriptione eorum quibus Ccesar 
stipendium faceré pollicitus est. Quorum aliís Solutionem fieri Ccesar 
mandalurus esset , alus vero solutionem suspensurus in felícius et 
ditivs tempus. si ituque Ccesar nunc Erasmum ínter eos describerct, 
quibus pe nsio dependí deberet Ser™ am Dominam Cceterosquc Qucstores, 
nihil ceque libenter facturos quam Erasmi satisf acere , Vides nunc, 
optime Yaldesi, in quo Cardine res Eruditissimi et optími Viri Eras- 
mi Versatur tuum nunc crit, ut Cepísti, omni studio, cura et labore 
apud Cancellarium, et Alemanum tuum, Et si qui allii Sunt, quihanc 
rem curare et junare possunt efficere ut Gühelmo Barrí Erasmus 
inter eos annumeretur, quibus Ccesar Solutionem fieri vult: quod si 
effeceris dúo prceclara admodum efficies, primum devincies tibí hoc 
muñere et officio, virum, cuivs doctrinam et eloquentiam Et presens 
cetas Suspicit, Et futura sanctius Et fíeligicsius admirabitur et vene- 
rabitur, alterum Et quod prestantius est, dabis Erasmo occasionem, ut 
In Brabantiam veniat, Et, ibi in Luteri heresim scribat, quod in pre- 
sentía in Germania prestare non auderet etíam si vellet, Quare ipsum 
Erasmum hocque totum svum negocium fidei tuce committo, Et ita ill 
nunc de te scribo, Quemadmodum prope diem ex eius litteris es Inte- 
llecturus; Ccetcrum Immortaliter gaudco te cum fratre tuo Jacobo Val- 
desio comunire, crede mihi, nihil tibi honestius, nec mihi jucundius 
quicquam esse potest. Ego Vero ecu terlius frater vestris cemmodis, 



3tS NOTICIAS PE LOS VALDES. 

ubi potero non snm dcfuturus—noua quce ad me scribis, Et si parce 
scribis, Jucunda tamen Mihi fuerunt, obtestorque deum Immortalem vt 
omnia Ccesaris ccepta fortuna itervm te oro, ut inre Erasmi nihil la- 
boris aut officii pretermitías, vtque in eo numero rcferatur quibus 
pensiones soluendce erunt, diligenter cures. Vale, Et scribe frecuenten et 
me vt cepisti ama. Ex Bruxellis 15 Decembris [b2b. = Tvus=l\laxi- 
milianus Transyluanus. 

S bre. = Prestanti viro Dño Alfonso Valdesio III. D. Magni can- 
cellarii Ccesarci Secretario Dignísimo. 

Traducción. — Salud. =Aunque todas tus cartas son para mí 
admirables, gratas y deleitosas, las tengo, no obstante, en mucha 
más estima, y no sé qué gracia y placer me causan, al ver que, 
de dia en dia, tu discurso y tu palabra resplandecen con mayor 
elegancia y lucidez; lo que me sorprende tanto más, cuanto que 
no adelantas en diatribas, ó enjuego alguno literario, guiado por 
maestro y doctor, sino que, en la Corte, entre perpetuos ruidos y 
clamores; entre incansables peregrinaciones, recorriendo de arri- 
ba á abajo á España; entre cuidados inmensos; entre multitud de 
negocios; sin preceptor; en poquísimo tiempo; has medrado tanto 
en las letras, cuanto otro, en la rcnyor ociosidad, bajo los más 
sabios maestros, apenas se atrevería á esperar. Por lo cual, gran 
vigor hay en tu divino ingenio; por el que, no solo excedes á los 
demás, sino que los sojuzgas, puesto que reconocen difícil para 
ellos, lo que para tí há sido la c^sa más sencilla. Pero de esto, 
poco, no vaya á creerse que yo estoy adulando, más bien que en- 
salzando y recomendando las virtudes de un amigo. Lo que, sin 
embargo, no puedo monos de alabar sobremanera, es, el que ha- 
yas tomado á tu cargo el cuidado y la defensa de los asuntos de 
Erasmo de Roterdam, que brilla y resplandece como una estrella; 
y para tí no debe haber señal alguna más evidente de tu erudi- 
ción, que el que amas, y reverencias á los eruditos y sabios. En 
pleno Consejo entregué á la Serenísima Señora las letras del Cé- 
sar sobre el asunto de la pensión; y por respuesta, dijeron: que 
la doctrina y elocuencia de Erasmo merecían, sin duda, que el 
César le concediera, no solo esta, sino otra recompensa mucho 
mayor; pero que era tanta la escasez de dinero, que por lo mismo 
no podia satisfacérsele en la actualidad; que esto no obstante, la 
Serenísima Señora enviase á España á Guillermo Barrí, Secreta- 
rio del César, con la lista de todos aquellos á quienes el César 
prometió dar estipendio; de entre los cuales, á unos, mandaría el 
C sar que se pagase, y á otros, suspendería la paga hasta tiem- 
pos mas felices y abundantes; y que si el César pusiese ahora á 



APÉNDICE MIM. Vil. 319 

ISrasmo entre aquellos ;i quienes debía darse la paga, Ja Sere- 
nísima Señora y Los domas Tesoreros nada harían con tanto gus- 
to, como satisfacer á Erasmo. Ya vés, mi buen Valdés, en qué 
se encuentra la causa del Eruditísimo y mejor Señor Eras- 
mo: ahora á tí te toen, siguiendo el camino que has comenzado, 
procurar con toda diligencia, cuidado y fatiga, por medio del Can- 
ciller y tu Alemán y si hay algunos otros que puedan cuidar y 
proteger este asunto, que Erasmo sea contado por Guillermo 
Barrí entre aquellos, á quienes el César quiere que se pague. 
Si esto lograres, harás dos cosas muy esclarecidas: en primer 
lugar, te ganarás con este obsequio y servicio aun hombre, cuya 
doctrina y elocuencia, no sólo respeta la edad presente, sino que 
la venidera las admirará y venerará con más devoción y religiosi- 
dad; en segundo lugar, y lo que es mejor, darás ocasión á Eras- 
mo para que venga al Brabante, y escriba allí contra la herejía de 
Lutero, lo que ahora en Alemania no se atrevería á hacer, aunque 
quisiera. Por lo cual te recomiendo á dicho Erasmo y todo este 
su negocio, y así le escribo á él. ahora respecto de tí, como sabrás 
dentro de poco por sus cartas. Por lo demás, me alegro infinito 
que te lleves bien y trates con tu hermano Santiago Valdés; 
créeme; nada hay, ó puede haber tan honroso para tí, ni para mí 
puede darse cosa de mayor agrado; pues yo, como tercer herma- 
no, á ser posible, he de mirar siempre por vuestro bienestar. Las 
nuevas que me escribes, si bien no te extiendes mucho, me fue- 
ron, no obstante, agradables; y ruego al Dios inmortal que todo 
le salga al César con la suerte comenzada: Otra vez te pido, que 
en el asunto de Erasmo no dejes piedra por mover; y que procu- 
res con toda diligencia que sea puesto en el número de aquellos, 
á quienes se habrán de pagar sus pensiones. Pásalo bien, y es- 
cribe con frecuencia y ámame como hasta aquí. De Bruselas, á 13 
de Diciembre de lb2b.=Tayo. ^Maximiliano Transilvano. 

NÚM. 7. 

Real cédula encargando al Secretario Valdés la cor- 
respondencia latina, Toledo á 8 de Febrero de 1526. 

(Archivo general de Simancas.— Quitaciones de Corte, Leg. 6, núm. 1.) 

Secretario Alonso de Valdés. = El Rey=Por quanto gaspar Ar- 
guylensis my secretario por yndispusicion de su personaje fue á 
su tierra a convalesccr y yo ove mandado a felipe nicola my se- 
cretario que hasta quel dicho gaspar bolviese a esta my corte en 
su lugar entendiese en despachar las cosas quel tenia a cargo y 



320 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



despachaua en latin para Roma y otras partes y prencipalmente 
para ytalia e mande que fasta tanto que yo supiese sy el dicho 
gaspar queria boluer a rresidir e seruir el dicho oficio ono e ques- 
ta my merced e voluntad fuese quel dicho felipe nicola gozase 
de otros tantos mrs. de salario como el dicho gaspar thenia de 
nos por Razón del dicho oficio y agora por algunas causas el 
dicho felipe no pediendo vsar ny exercitar el dicho oficio se es 
absentado desta nuestra corte e servicio y yo he mandado a 
alonso de valdes my secretario que me sirva en el dicho cargo 
y oficio para los dichos despachos en latin como fasta agora lo 
ha fecho en ausencia del dicho felipe y es mi merced e volun- 
tad que por manera de provisión goze de otros tantos mrs. como 
el dicho gaspar thenia de nos por Razón del dicho oficio por 
el tiempo que fuera my voluntad por ende por la presente 
mando a vos los nuestros contadores mayores que por todo el di- 
cho tiempo libréis al dicho alonso de valdes mi secretario los 
dichos mrs. que ansy el dicho gaspar Arguylensis thenia asenta- 
dos en los nuestros libros que vosotros theneys por Razón del 
dicho oficio de secretario los quales le librad desde el primero 
dia del mes de henero deste presente año en adelante y para la 
cobranca dellos le dareys y librareys las cartas de libramientos y 
otras prouisyones que menester oviere segund y como de la ma- 
nera que se le davan y pagauan al dicho gaspar arguylensis my 
secretario y asentad el traslado desta my cédula en vuestros li- 
bros y bolued este oreginal al dicho alonso de valdes my secreta- 
rio y non fagades endeal fecha en tolcdo a ocho días del mes de 
febrero de mili y quynientos e veynte y seys años=yo el Rey= 
por mandado de su mag=juan Aloman =fue sobrescrita. 

Por virtud de la qual dicha cédula se libraron en cada vn año 
al dicho alonso de valdes los cien mil mrs. que con el dicho oficio 
se libravan á felipe nicola en esta guysa. 

Año de dxxvi.=Por la Nomina=librados al dicho los dichos 
cien mil en christoual xuares contador de Relaciones pagador del 
consejo e otras quitaciones el dicho año por cédula en granada 
ocho de agosto de dxxvi la qual llevo diego de valdes su hermano 

Año de dxxvii.=librados por cédula dada en valladolid a trece 
de jullio de quinientos veintisiete al dicho alonso de valdes cien 
mil mrs. en christoual suares contador de Relaciones e pagador de 
las quitaciones de la corte deste año con que no le pague sino lo 
que oviere Resydido e Resydicre. 

Año de dxxviij.°=-librados al dicho los dichos cien mil mrs. en 
el dicho xuares en su cargo de quinientos veintiocho y que no le 



APÉNDICE M M. VIH. ,321 

pague syno lo que Rcsydiere por cédula en madrid cuatro de mayo 
de quinientos veintiocho la qual llevo lope de Ribera y cordova 

Año de d\xix. = Por la nonima=> librados al dicho alonso de 
valdes los dichos cien mil mrs. en el dicho xuarez en su cargo de 
quinientos veintinueve por cédula en toledo veintiséis de abril 
de quinientos veintinueve la qual llevo marcos de castillo, criado 
de juan de boztnediano secretario. 

Año de dxxx. = Por la nomina y por cédula que esta adelante 
y acordado = librados por cédula dada en ocaña diez y ocho de abril 
de quinientos treinta y uno al dicho alonso de valdes los dichos 
cien mil mrs. en el dicho xuarez en su cargo deste dicho año de 
quinientos treinta y uno llevo la cédula mexia vecino de ocaña 

Año de dxxxi =librados por cédula en avila veintiocho de ju- 
Hio de quinientos treinta y uno al dicho los dichos cien mil mrs. en 
xuarez del dicho año llevo la cedul i florez 

Año de dxxxii = libráronse al dicho alonso de valdes cinquenta 
mil mrs. que houo de aver de su quitación de los seys meses pri- 
meros deste año de quinientos treinta y dos que Resydio en la 
corte de su mg. en christoval suarez contador e pagador de las 
quitaciones áesta corte de quinientos treinta y dos juntamente con 
otros secretarios por nomina en medina del campo cinco de junio 
de quinientos treinta y dos el traslado de la qual esta al comenco 
deste libro 

Por cédula questa adelantc=librados por cédula en madrid 
siete de abril de quinientos treinta y tres a los herederos del 
dicho secretario alonso de valdes cinquenta mil mrs. quel dicho 
secretario ovo de aver en los seys meses postreros de quinientos 
en el contador christoual suarez de su cargo de quinientos treinta 
y dos llevo la cédula criado de juan de bozmediano. 

NÚM. 8. 

Carta de Alonso de Valdes al Cancelario y Teólogos 
de Lovaina, fecha en Valladolid á 12 de febrero de 1527. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 81.) 

S. P. = Efficit Singular is mea erga istam academiarn et bonas Hue- 
ras fquibus inler alias pollet) voluntas ut illius decorum nunquam 
non promoucre Studeam Qao ftt, ut quum nuper audierim vestrum 
nonnullos Contra cedictum Cce¿areum Erasmum virum illum de chris- 
tiana república optime meritum magnis Cakimniis Infectan, Tamen 
si de hac re diffuse ad vos Scribat Cancellarius, nolui tamen preter-- 
mittere hanc occasionem uieum erga vos animum declarandi , vsque 

21 



322 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

amanter moncre, ne deinceps quicquam in grane Rcligionis, Ccesaris 
vestreque Academice didccus et chr istia ñor um omnium Scandalum 
fieri permittatis, Ccesar enim noster et quod quod illi cestant cordati 
piique Proceres nihil vsqvam ardentioribus studijs optant, quam ut 
vbíque bono littere rectioraque studia promoneantirr Quibus solis et se 
immortalitati commendari et rem Christianam ad fontes reuocari 

1 V 

posse vident; vestre igitvr partes crunt cum in his animum prestare, 
ut Dei tantvm glories, Ccesaris vestri dignitati, Reipublice comodis, 
et non priuatis quorumdam affectibus inseruire videamJni, h'.cque 
meo officiointtr vestros ascribi obsecro Válete fcelicüer. Ex valleolcto 
Die xij fibruarij 1527 

Traducción. — Salud. = E1 singular cariño que profeso á esa 
Academia y á las buenas letras (por las que entre otras es estima- 
da) hace que procure siempre promover su decoro, ú honra. De 
donde nace que habiendo oido hace poco, que algunos de vos- 
otros, contra el edicto del César, persiguen con grandes calum- 
nias á Erasmo, aquel hombre que tanto y tan incomparable bien 
ha hecho á la república cristiana; aunque el Canciller os escriba 
con extensión sobre este particular, con todo no he querido dejar 
pasar esta ocasión de declarar el afecto que os tengo, y* avisaros 
amablemente para que en adelante no permitáis que se haga cosa 
alguna en grave deshonra de la religión, del César y de vuestra 
Academia, y escándalo de todos los cristianos, porque nuestro Cé- 
sar y todos los Nobles, cuerdos y piadosos que le acompañan, 
nada en cosa alguna desean con tanto afán como el que en todas 
partes se promuevan las buenas letras y los estudios más sanos, 
con los cuales ven que únicamente podrán recomendarse á la in- 
mortalidad y volver la cristiandad á sus fuentes. Vuestro deber 
será, por lo mismo, conduciros de tal modo, que se vea, que 
atendéis tan sólo á la gloria de Dios, del César y á vuestra digni- 
dad y no á las pasiones particulares de algunos. Y por este mi 
obsequio, pido que me contéis entre los vuestros. Pasadlo feliz- 
mente. De Valladolid á 12 de Febrero de 1527. 

NTJM. 9. 

Carta de Alonso de Valdés á Desiderio Erasmo, Va- 
lladolid 20 de Junio 1527. 

{Original en la Biblioteca Universitaria de Leipsic. — Publicada por Burscher, 
Spicürgia aulographorum, Spicileg. V. 1784, pág. XVIII.) 

In die festo Trinitatis, quum essem apud eximium theologum 
Alphonsum Virues, Ulrnetanum, confabulare mur que de nostro Eras- 



APÉNDICE NUM, X. 323 

mo, atq*e de cahimniis motiachorum, et qua via possemus le commo- 
Üus ab eis defenderé... cece incommode nobis allatce sunt Uleree 

tuce (1) 

De excidio Yrbis nihil a;l te scribo. Velim lamen ex te audire quid 
nobis, qnibus res tam magna prceler spem eoenit, faciundum censeas, 
quidve liinc tibi futurum policearis. Fa/e. = Valdcsius , ex animo 
tutu. 

Traducción. — El dia de la fiesta de la Santísima Trinidad, 
hallándome con el teólogo insigne de Olmedo, Alfonso de Virues, 
como estuviésemos tratando de nuestro Erasmo y de las calumnias 
de los frailes y de la mejor manera en que podríamos librarte de 
ellas más cómodamente ... hé aquí que fuera de tiempo nos lle- 
garon tus cartas 

De la ruina de Roma nada te escribo. Quisiera sin embargo, que 
nos dijeses, qué piensas acerca de lo que deberíamos hacer por 
tan gran suceso como inesperadamente ha acontecido, ó qué es- 
peras de él para lo futuro.— Dios te guarde. — Tuyo de corazón, 
Valdés. 

JíÚM. 10. 

Carta de Alonso de Valdés á Maximiliano Transilva- 
no, fecha en Valladolid á 12 de Marzo de 1527. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 82). 

S. P.<=>Littere tve mi Maximiliane (Quid te magnificis ambitionis 
titulis afficiam quum ñeque a me laudari aliquid sit, idque a te longe 
alienum didiscerim), quas die 3 Januarij ad me dedisti, mihi Jucun- 
dissime fuerunt, Laudas in me rerum Copiam, et verborum vbertatem, 
quod Certé minime agnosco, sed dum mihi hcec tribuís , non me sed te 
ipsum laudare videris, Quidquid enim eruditionis mihi est, á te acce- 
pi, si quid sum, uel in his possum, tibi semper et ascripsi, et ascri- 
bam, Quare laudibus ommissis, preceptoris non assentatoris officio 
vtaris velim, Erasmum nostrum Diuina bonitate seruatum gaudeo, 
Tragediam Cucullatorum protemitate apud nos excitabam Ex annexis 
litteris inlelliges, quas vná cum fascículo hoc ad cum quam primum 
mittes hoc enim Cancellarius Rogat, Pro excogitato inuentoque 



(1) Estos trozos los he copiado de la nota 10, pág. 484, del Cénni biografía 
del Doctor Boehmer, á quien facilitó la carta el Sr. Gersdorf, superintendente 
déla Biblioteca universitaria de Leipsic, pr»ra sacar el facsímile, que allí pone. 
Creía Boehmer que este era el único autógrafo de Alonso, que se conocía: yo 
pongo en este Apéndice hasta ocho copias tomadas de autógrafos, de los que hay 
en España. 



324 NOTICIAS DE LOS VALDES.' 

apophtegma gratiam habeo maximam, sed miror quód me Trasonem 
aliquem depingere uelis, cum tuo dicterio dimidium plus toto si enim 
scripsises, hoc te inuenisse, Quo ülorum gemcllorum virtutum ego ge- 
mellus cum sin assequi deberem, summopere Certe placuisset, eb quiá te 
tradito hoc nomine vti decreui, scribis, te cupere, ut Quattuor 

uel potius sex aulea conficerem, ut totum Cubiculum possum adornare, 
Equidem Consilium laudo, si tamen nosses, quam sim ab hujusmodi 
plusquam Ethnicis ostentationibus alienus, aliter forsam Consulares 
ut hccc fierent, Instauit frater, mos gerendusque fuit sins volúntate, 
mihi igitur tria illa aulea sat erunt, gratum tamen erit, si ipsorum 
auleorum Excmplar ad me simul miseris. 

Acerbisxima Ínter Alemañum et Barrí delatio fere sepulta Jam 
est. Tamet si ( .ut suspicor .) Alemanus non omnino timorum excusse- 
rit, nam veculto nescio quid in eum actum audio, idque ex decreto 
Ccesaris, si quis erit ex me accipies. 

Erasmi opera (.ut Scripsisti.J compacta auide expecto, ea enim 
auleis Longe gratiora erunt,' Tamet si nec apud nos admodum desi- 
derentur, nulla Certé Jam merces vcnalior in hispania est quam Eras- 
mi opera, idque imitis monachis, qui nusquam magnis Clamoribus 
non obslrepunt. 

Que hit agantur ex Jacobo fratre accipies, Sumus in máxima 
rerum omnium turbatione, validissimas Ccesar in Italia Copias habet, 
sed vnde alantur nescio, Preterea lapides ipsi nostris hostes sunt, vice 
regí cum Cardinali Columnas non conuenit, hispani milites in Borbo- 
nium murmurant tumultuarique cceperunt vniuersi Italiorum Potcn- 
tatus Ca?saris arma timent, populi nostrorum seuitiam horrent, quid 
his rerum difficultatibus nobis de Italia sperandum sit, tu ipse Judi- 
care ro'eris. 

In hoc nostro hispanorum Conuentu quid futurum sit, tamet si 
suspicer, ln presentía tamen silebo, exitum scribam, qui vtinam felix 
faustusque sit, Imperatricem ad mensem maij foetum nobis daturam 
speramus Cancellarius discessum parat, idque bona cum venia Ccesa- 
ris ad kal. Aprilis se facturum asseuerat, Quo Consilio id faciat, 
haud Chartis^comittendum Censeo; manebo apud Cwsarem, ut tum meis 
twn Cancellarij rebus prouideam, de Pace nihil audio, nec 

spero quidem, quid fcederatorum nomine Casari propositum sit, qui- 
duc MJis sue nomine per actum publicum responsum, per primum 
Cursorem mittam, nam typographo excudendum dedi, Cceterum habes 
quod in Gallos excusum voluit Casar. Prima Epístola mea est, Res- 
ponsio Apologice Cancellarij si libuerü poteris etiam tu istinc Typo- 
grapho Imprimendum daré, vale et vxori meis verbis salutem dicito, 
valleoleti Die 12 marcij 1527. 



APÉNDICE NIJM. X. 325 

Traducción. — Salud. = Las letras que me mandaste el dia tres 
de Enero, Maximiliano mió, (¿por qué he de engrandecerte con pom- 
posos títulos de gloria, cuando mis alabanzas nada significan, y por 
otra parte sé que no te gustan?) me causaron el mayor placer. 
Alabas cu mi la mucha erudición y verbosidad, lo que, por cierto, 
de ninguna manera reconozco, antes, lejos de alabarme cuando me 
atribuyes á mí estas cosas, parece más bien que te alabas á ti mis- 
mo; porque cuanta erudición hay en mí, de tí la he recibido; si 
algo soy, ó puedo en esto, á tí lo he atribuido y lo atribuiré siem- 
pre. Por lo cual dejándonos de alabanzas, quiero que hagas el ofi- 
cio de maestro, no de lisonjero. Me alegro de que á nuestro Eras- 
íno le haya conservado la bondad divina. Por la adjunta carta sa- 
brás la tragedia suscitada entre nosotros por la soberbia de los 
Frailes, cuya cartfl le mandarás lo antes que puedas, juntamente 
con este paquete, pues así lo pide el Canciller. Te doy infinitas 
gracias por la sentencia que has discurrido y hallado, pero me 
causa admiración que con tu frasecilla la mitad más que el todo, me 
quieras hacer pasar por algún Trason; si hubieras, pues, escrito 
que habías hallado lo que de las virtudes de aquellos gemelos de- 
biera alcanzar yo, siendo gemelo, de seguro me habría gustado 
muchísimo, por la sencilla razón de que tengo determinado tra- 
tarte con este nombre, que ya te he dado. Dícesme que quisieras 
que hiciese yo cuatro, ó más bien seis colgaduras, para que pudie- 
ra adornar todo el aposento; alabo, en verdad, el consejo, pero si 
supieras lo enemigo que soy de estas ostentaciones más que paga- 
nas, tal vez aconsejaras de otro modo. El hermano instó para que 
se hiciesen éstas, y no hubo más remedio que darle gusto; tendré, 
pues, bastante con aquellas tres colgaduras; agradeceré, sin em- 
bargo, que al mismo tiempo me mandes la muestra de ellas. =La 
acerbísima delación entre Alemán y Barri está ya casi sepultada; 
aunque (como sospecho) Alemán no ha echado del todo el miedo 
fuera, porque no sé qué oigo haberse hecho en secreto contra 
él, y esto por decreto del César; dé lo que haya yo te enteraré. 
Espero con ansia las obras de Erasmo, encuadernadas (como anun- 
ciaste) porque ellas me serán de mucha mayor estimación qué las 
colgaduras; aunque tampoco se echan mucho de menos entre nos- 
otros; pues de seguro no hay ya en España mercancía más vendi- 
ble que las obras de Erasmo, y esto á pesar de los Frailes, que 
no cesan de clamar fuertemente á todas horas. El hermano San- 
tiago te enterará de lo que aquí pasa. Nos hallamos en la mayor 
perturbación de todo: el César tiene en Italia fuerzas muy consi- 
derables, pero no sé yo de dónde saldrá para mantenerlas; además 



326 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



las mismas piedras se revuelven contra los nuestros; el Virey y el 
Cardenal Colorína no se avienen; los soldados españoles murmu- 
ran contra Borbon y empezaron á alborotarse todos; los potenta- 
dos de Italia temen las armas del César; los pueblos miran con 
horror la crueldad de los nuestros; tú mismo podrás juzgar lo que 
podemos esperar de Italia en tan. difíciles circunstancias. = Aunque 
me sospecho lo que ha de suceder en esta nuestra congregación 
de españoles, callaré, no obstante por ahora; escribiré el resultado 
final, que Dios quiera sea feliz y dichoso. Esperamos que la Empe- 
ratriz nos dará á luz para el mes de Mayo una criatura. El Canci- 
ller prepara un viaje y asegura que, con el correspondiente permi- 
so del César, le hará para primeros de Abril. ¿Qué fin se propone 
en esto? Creo que no conviene decirlo por escrito. Permaneceré al 
lado del César para atender, tanto á mis negocios, cuanto á los del 
Canciller. Nada se dice de paz, ni la espero ciertamente; por el 
primer correo te enviaré lo que se ha propuesto al César en nom- 
bre de los confederados, y la respuesta solemne que se les ha dado 
en nombre de su Majestad, pues lo he mandado á la imprenta. 
Fuera de eso, tienes lo que el César quiso que se imprimiera con- 
tra los Franceses. La primera carta mia es la respuesta á la Apo- 
logía del Canciller; si te viene bien, podrás tú, desde ahí, darla 
también á la imprenta. Pásalo bien y saluda de mi parte á tu mu- 
jer. Valladolid, 12 marzo 1527. 

NTJM. 11. 

Carta de Pedro Gil á Alonso de Valdés, fecha en Am- 
béres á 27 de marzo ¿de 1527? " 

(Academia de la Historia.— Cartas de Erasmo y otros — fol. 50.) 

Intellexj cüm alias, tum certe ex litteris ad Maximilianum Tran- 
siluanum scriptis, quarum mihi copia facta est, te Erasmici nominis 
esse studiosissimum. Proinde te non possüm non colere tantum, ve- 
rum etiam prorsus obseruare, presertim quod fuerim Mi semper addi- 
tissimns. Ganisus sum vehernenter Erasmi litteras ad me firisse missas, 
vnde ansam nactus. Sum a te scribendi, Quod si me in catalogum clien- 
tulorurn tuorum receperis, abunde me beatum duxerim Ego vero pro- 
pensiore animo me tibi plañe nuncvpo dedicoque; sunt hic Hispavi 
aliquot virj Egregij, qui me orarum, ut pagellam hanc litteris met's 
includerem, petit Juvenis quídam, annos opinor natus viginti, exi- 
mí a Ouratoribus, Jd putant ex Cesárea? maiestatis indulgencia posse 
fieri. Si id consequi posset, non parceret impendió, ñeque luderet ope- 
ram ñeque oleum quisquís eius nomine diploma nactus esset, Quod si 



APKMMCK M'M. XII 



327 



hac Tu re presidio esse poieris, fue nos quarn primum certiores, cura- 
bidir rt digne referatur gratia, Hec fortassis scripsi licencias sed in 
h>)c tomen scripsi vi peroupiam prodisse, modo possim, Tu pro animi 
tui candor* (¡neso uudaciam nnstram bonj consulas. Rapssine An- 
uerpie s.vrij Marcij . =/\ Aegidins meapte mana hec subscripsi tibi 
hisqtie omiu'bi/s Dcdttissimus. 

Sobre.— Magnifico viro. D. Alphonso Valdesio Mates latís Cesaree 
■retis. = En court del Emperador. 

Traducción.— He sabido por otro conducto, y tambicn por la 
carta que escribiste á Maximiliano Transilvano, de la que tengo 
copia, que eres apasionadísimo al nombre de Erasmo, por lo cual 
no puedo menos de honrarte, y aun más todavía, guardarte el 
mayor respeto, porque yo le he sido siempre el más adicto. Me 
alegré en extremo de que se me hubiesen enviado las letras de 
Erasmo, porque de ellas he tomado ocasión para escribirte; y si 
tú me recibieras en el número de tus ínfimos protegidos, me ten- 
dría por más que dichoso. Yo pues me ofrezco y dedico á tí sen- 
cillamente con la más entera voluntad. 

Hay aquí algunos Españoles, gente distinguida, los cuales me 
han pedido que metiese en mi carta esta hojita. Pide cierto joven, 
a mi parecer de unos veinte años, quedar libre de Curadores; 
creen que puede esto hacerse por gracia de la Majestad del Cé- 
sar; si pudiera conseguirlo no perdonaría gasto, ni perdería el 
trabajo y tiempo el que alcanzase el Diploma en su nombre. Enté- 
ranos cuanto antes, si es que nos puedes servir en este asunto: se 
procurará recompensar de un modo digno. Quizá haya escrito esto 
con demasiada licencia; pero no obstante, lo he escrito" por el 
gran deseo que tengo de servir en lo que pueda. Por la sencillez 
de tu alma te ruego disimules nuestro atrevimiento. Ambéres, 27 
marzo 1527. = Pedro Gil, escribe esto de mano propia rendidísimo 
á tí y á todos esos señores. 

NÚM. 12. 

Cartel de desafio del Rey de Francia al Emperador 
Carlos V, fecho en París á 28 de Marzo de 1527. 

(Diálogo de Mercurio y Carón, edic. de 1850, pág. 247.) 

Nos, Francisco, por la gracia de Dios, rei de Francia : Señor 
de Jénova: etc. A vos, Carlos, por la misma gracia, electo Empe- 
rador de Romanos: Rei délas Españas: hazemos saber: cómo, Nos, 
siendo avisado, que, Vos, en algunas respuestas, que habéis dado 
á los embajadores i reyes d'armas, que por amor de la paz, os ha- 



323 



NOTICIAS DE LOS Y r ALDE9. 



"bemos enviado: queriéndoos, sin razón, escusar, nos habéis acu- 
sado, diziendo, que, tenéis nuestra fé; i que, sobre ella, contra- 
veniendo á nuestra persona; r\os, eramos idos de vuestras manos, 
i de vuestro poder; para defender nuestra honrra, que en tal caso, 
seria, contra verdad mui cargada; os habernos querido enviar este 
cartel; por el cual, aunque en ningún hombre guardado, pueda 
haber obligazion de fé, i que esta escusa nos sea harto suficiente; 
todavía, queriendo satisfazer á cada uno, é también á nuestra honr- 
ra, la cual habernos siempre guardado, i guardaremos, si á Dios 
plaze, hasta la muerte; os hazemos saber, que si, vos, nos habéis 
querido, ó queréis cargar, no solamente nuestra fé, i libertad, 
mas de que hayamos jamás hecho cosa, que un caballero amador 
de su honrra, no debe hazer: os dezimos, que habéis mentido por 
la gorja: i, que tantas cuantas vezes lo dijerdes, mentiréis: estan- 
do deliberado de defender nuestra honrra, hasta la fin de nuestra 
vida. Y, pues contra verdad, nos habéis querido cargar; no nos 
escribáis mas: sino, aseguradnos el campo : i llevaros hemos las 
armas: protestando, que si después d'esta declaración; á otras par- 
tes, escrebis ó dezis palabras contra nuestra honrra; que la ver- 
güenza de la dilazion del combate, será vuestra: pues venido á él, 
cesan todas escripturas. Fecha en nuestra buena villa é ciudad de 
Paris, á XXVU1 dias de marzo MDXXVII años, antes de Pas- 
cua. =Francois. 

J5TTJM. 13. 

Carta de Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdés, 
fecha en Basilea á 31 de Marzo de 1527. 

(Obras de Desiderio Erasmo, Lyon, 1703, tomo III, pte. 1. a , col. 973.) 

Erasmvs Roterodamus Alfonso Valdesio.=S. D. = Vener untad me, 
licet sero, cum aliis Uleree Csesarese majestatis amantissime seriptee: 
nec minus humanitatis habentes, Mercurini G-attinarii, cujus pruclen- 
ti juxta ac fideli consilio certum est obtemperare. Tuum admirabilem 
in me favor em ac studium, ornatissime juvenis, totjam argumentis 
habeo perspectum et exploratum: quod si mihi facultas esset par ani- 
mo, sentires te tantum officiorum haud quaquam penes hominem in- 
gratum collocasse. Hoc tantum, in prceseníia scribere licuit. Patronis 
ómnibus pro me gratias ut agas, te magnopere rogo, Bene vale. Datum 
Basilea, 31, Martii Anno MDXXVII. 

Traducción. —Erasmo de Roterdam á Alonso ae Valdés, sa- 
lud. = Aunque con retraso, recibí, entre otras, la carta de la Ma- 
gestad Cesárea, escrita con mucha amabilidad, y laño menos 



APÉNDICE v "U ■ MV. 329 

atenta de Mereurino Gattinara, á cuyo consejo prudente, justp 
y Bel düere ciertamente el Emperador. El favor y afecto que 
me profesas es ya claro y manifiesto por la9 repetidas pruebas 
que me has dado; y á serme posible, te haría conocer, que tantos 
y tantos servicios no los has dispensado á un hombre ingrato. Por 
ahora no puedo escribir más. Ruégotc. encarecidamente, que des 
Las gracias en m\ nombre á todos mis patrocinadores. Pásalo bien. 
De Basilea á 31 de Marzo de 1527. 

NÚM. 14. 

Carta de Luis Núfiez Coronel á Alonso de Valdés, 
fecha er* ¿Valladolid, Junio de 1527? 

("Academia de la Historia.— Cartas de Erasmo y otros— fol. 69.) 

Usque arlen ¡itere tue michi- gratissime fuerunt, ut franciscanis 
méritos gracias cxolnere nonpossim, quorum belum ansam tibí prebv.it 
ut ad me scriberes, eorum memorabili jvsque debeo quod debto sine qua 
hunquam mei memor fuisses, o nimivm oblite tvorum, necesse crat ut 
venirent scandala ut quem iam obliniow' tradideras in memoriam rederes 
Set quid ego moror nolo te de obliuionis uicio incusare scripsisti tándem 
satis e¡¿ ame deploratum quod hoc sevissime non fecisses, redeamus 
ad illud de quo inter nos habendus est sermo, uidisti uríquam, tan 
tiovam uariam que balandi forman, nunc in mentem incidit legisse 
alexandrum cum diario grauia gesisse bela Set perfici Imperii gracia, 
civvs cum masagetis (quo tándem vitam amisit) regni precio dimica- 
utt, romani cum samnitibvs de finibus disceptabant cum cartaginensi- 
bns de imperio cum galis de vita, set hoc vt uetustissima incompta 
parumque idónea belandi cansa abieta est, novam querimvs magisque 
suficientem, et non Imperandi gracia nec svper opulentis simas indic 
civitates dimicamvs nec svper cresi divicias set super cadauer hant 
niveo formosior et non solvm materia beli nonata vt set modvs pug- 
nandi quoque nam desuní sculpetari qui plúmbeas pihuas sulphu- 
reo pulcere emitant mambus geritvr res non ensis cesim aut pvntim 
nibratvr, set uelicantur. come, et lingua tormentorum vice convi- 
da excvbit, et hec omnia prbter cadáver hec erat illa elena prbter 
quam illi ínter sese syngulari certamine conflictabant o nouum sepelien- 
di genvs ó tragedia homini perfórate tingue dignísima si quidem viris 
loquacibus extrema lingua perfórala est ómnibus, Justa illud, hercu- 
lis galici, nescio quid de hoc tibi amplius videatur michi animvs me- 
minisse horret quid ad erasmun nostrum scriturus sis vellen uidere et 
si me tanto ¡numere ddgnumducis milito michi, vnum hoc scio te mo- 
desthrem inscriuendo quam illosin faciendo, nouite uirvm probum, et 



330 



NOTICIAS DE LOS VALDKS. 



hoc sitie adulacione per iouem, cum nos ad musiccm salutauerimus 
te cerciorem faciam de Hits que mi chi dicta sunt de illa singuhri pugna 
apologiam mitam sy don manrrique miserit interea fratri Ubique salu- 
tem mito, et me inter tuos numera uale=tuus=L\idomcus. 
Sobre. =á my Sr. el Secretar y o Valdes. 

Traducción.— Hasta tal punto me fueron agradabilísimas tus 
letras, que no puedo menos de agradecérselo á los franciscanos, 
cuya guerra te dio ocasión para que me escribieras; á su memora- 
ble lucha debo lo que debo, sin la cual nunca te hubieras acor- 
dado de mí. ¡Oh, demasiado olvidado de los tuyos! era preciso 
que vinieran los escándalos para que te acordaras del que habias 
entregado ya al olvido: pero, ¿por qué perder tiempo? no quiero 
acusarte del vicio del olvido; al fin hásescrito: bastante he sen- 
tido yo que no lo hayas hecho con mayor frecuencia. Volvamos 
al asunto que nos ocupa. ¿Has visto jamás tan nuevo y tan extra- 
ño modo de pelear? Ahora me acuerdo de haber leido, que Ale- 
jandro sostuvo grandes guerras con Darío, por apoderarse del 
imperio Persa; Ciro peleó con los Masagetas (en donde al fin per- 
dió la vida) por alzarse con el Reino; los Romanos altercaban 
con los Samnitas, ó pueblos del Abruzo, sobre los límites de su 
territorio, con los Cartagineses sobre el Imperio, con los Galos 
sobre la vida; pero esta manera de pelear se ha desechado como 
antiquísima, descabellada, y poco á propósito; buscamos otra nue- 
va y más eficaz; y no ya para conseguir el mando, ni por las 
opulentísimas ciudades de la India, ni por las riquezas de Creso, 
sino por un cadáver denegrido y feo. Y no sólo se ha innovado la 
materia, ó causa de la guerra, sino también el modo de combatir, 
porque faltan escopeteros, que por medio de la pólvora, arrojen 
balas de plomo; la guerra se hace con las manos; no se vibra la 
espada de corte ó de punta; pero se arrancan á pellizcos las bar- 
bas y la lengua; en lugar de artillería se escupen afrentosas in- 
jurias; y todo esto, ¡por un cadáver! Esta era aquella Elena 

por la cual ellos reñían entre sí con tan singular combate. ¡Oh 
nuevo modo de enterrar los muertos! ¡Oh tragedia dignísima de 
un hombre de lengua agujereada! si es que es verdad (lo que dice 
Hércules, Gálico ó Francés), que á todos los habladores se les ha 
taladrado la punta de la lengua. No sé qué otra cosa más te pa- 
recerá á tí de esto; yo me lleno de espanto al recordarlo. Quisie- 
ra ver lo que vas á escribir á nuestro Erasmo, y si me juzgas 
digno de tanta honra, enviámelo. Esto solo sé; que eres más mo- 
desto en escribir, que ellos en hacer. Te tengo por hombre bue- 
no, y esto sin adulación, ¡por Júpiter! Cuando nos saludemos mú- 



APKNDIC ■•: MJM. XV. 831 

tuamentc te enteraré mejor de toflo lo que he oido sobre aquel 
singular combate. Te mandaré la apología si La envía D. Manri- 
que; entretanto saludo á tu hermano y á tí, y cuéntame entre los 
tuyos. Pásalo bien.=Tuyo. = L/íu. 

NUM. 15. 

Carta de Luis Núñez Coronel á Alonso de Valdés, de 
¿Valladolid, en junio de 1527? 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 67.) 

Señor. =perdone vra. md. el descuydo que e tenydo en no en- 
byar la apología pues a sido la cavsa pensar que ternyades tan 
poco cuydado della cuanto ella mereceya, yo la preste a don 
manryque de lara no me la a enbyado cobrallae deel y enbyalla 
e entre tanto vra. md. vea la materya que los padres franeysea- 
nos nos dyeron ayer para hazer apologías y tan largas como la 
que contra erasmo escryvieron aora los que dezian que el funus 
de erasmo fuera escusado escrevyllc que dyran syno conocer que 
fuera mas escusado dar materya para podelle escrevyr otra vez, o 
ivpiter phtlic. hospitalis sodalitic et si quod aliad Ubi cognomen atto- 
niti poete tribuunt tan lentus audis scelera tan lentus uides, iam citra 
sanguinem nemo sepcliendus est hoc silicet precio sepulcrum emen- 
dvm, o facinvs memoratu dignum franciscani et clerici iusta illudpin- 
dari et Hesiodi commisere simul clipeos, tum uero clamor que uirum 
luctus que coortus, set hoc doeioribus relinquo et illis quibus conti- 
gerit (ut ait maro) rerum cognoscere causas ut si nolunt (uti erasmus 
qui scrissit quasi uaticinans de his que eri acciderunt scribant) mag- 
na est enim in manibus tragedia, ut facienti libros nullos sit finís, set 
loquendi faciamus, por que en tal materya como dygo alos que 
mas saben que yo e de dexar que hablen en ella, la apología se 
cobrara y la enbyare entre tanto. Sabed que soy vro. seruydor= 
Don luys (1). 

Sobre. = A my Señor el Secretario ualdes. 



(1) Aunque sólo firma Don Luis, como eu la precedente firmó Ludovicus 
por la letra y estilo parece de Luis Núñez Coronel, amigo de Alonso y «ras- 
mista como él. No pone lugar ni fecha, pero debió ser en Valladolid, donde es- 
tuvo la corte desde el 9 de febrero al 24 de agosto de 1527, donde hubo Cortes 
del reino por ese tiempo y donde residían el que escribe y el secretario Val- 
dés. La carta indica en sus dobleces y cierre que fué enviada á la mano, den- 
tro de población, como si dijéramos por el correo interior. Coronel asistió á la 
Junta allí tenida sobre los escritos de Erasmo, y de Alonso hay algunas mi- 
nutas en febrero y abril, datadas en la misma población. 



332 NOTICIAS DE LOS VALDBS. 

Traducción 

¡Oh Júpiter. Feliz. Benéfico, Sociable y si al- 
gún otro renombre te dan, atónitos, I a Poetas! , Tan sufrido oves 
los erimene- ;on tanta pacier. : ' ¡Ya nadie podrá enter- 
rarse fuera sn sa, ó familia! ¿.\ este precio, si cabe, habrá que 
comprar la sepultura? ¡Oh hazaña, digna de eterna memoria! Los 
Franciscanos y los Clérigos, según aquello de Píndaro y Hesiodo, 
entraron á la vez en batalla; y allí era el ver el clamoreo y llanto 
de los hombres. Pero dejo esto para Loa más sabios y para aque- 
llos á quienes toca (como dice Marón) conocer las causas de las 
cosas; para que escriban, si quieren (como lo hizo Erasmo, casi 
vaticinando lo que ayer pasó). Grande es pues la actual Tragedia; 
.. que el que pretendiera escribirla, ó reducirla á libros, no 
encontraría fin. Pero Pongámoslo ya en el hablar=Porque en 
tal materia, etc 

IsÚM. 16. 

Carta de Cornélio Dnplin Seeppero á Alonso de Val- 
dés. fechi en G-enova á 24 de julio de 1527. 

iemia de la Historia. — Car. ismo y otros — fol. 59.) 

S.—Pr fecfo ego tibi magnas gratias habeo mi Valdesi qvod libere 
scribenti libere etiam resc i j E<t enim id indicivm animi tni 
erga me non fue i p^editos esse vtri ami 

B tgohat 'prior T<tc»m certare ne nihil ad U 

rem ^\am fallera - -U'mesdandam operam esse amicis vt pl: - 
temper insiment atque vi est íi proverbio sese muttuo 
nuli scabant, ct non audias Qui amicorum iras re- 

dintejrationem amoris esse ait? Vt en'm cmnibvs in r venit vt 

nisi sttbinde primationem interponarr hiksophi nostri loquvn- 

perpetvvm sentare vigorem non pos- i amicitia quo- 

qve accidit In qva si quid suboriatur subinde quod declinare ad Ex- 
trema videatvr. id sme ad redintegrationem non minvs conuenit qvam 
ad laborem reassumendum labris aliquantulvm preceden? s? rmi- 

ssio. t inieltigm* mi P quam mihi gratam rem f% 

BercuU cmnes litere tue qvas ad me kactenus scn'psisti , mihi grate 
fuer ne he auteír-. Q u fñ f tx H ymnino 

turas l: me fuere. Ridiculum vero in qvod de¡ 

ne in malam partem as*umam: Tanqvam egohominis sf perspecta 

mihi integra u : m I utiam: admonitionemque protinus sin a- 
naturvs. idam fon, tvam scilicet Jjm parui sim habi- 

turus. Certauimvs immo velitañimus ve s amici eodem 



APÉNDICE NUM. XVI. 333 

candore qvo homines probos decct cum ñeque animorum svspitiones vite 
nter cesserint tantum obuiarint sibi inuicéñt mortui characteres. Ego 
grauiteret iniquissimo animo non iniquo tantum, vt Ule, Juli: divine 
Mathesi omnium artium regine: magistre, principi et si que magis 
túrgida nomina addi possunt, Te Scombros ct Neplunum vel ioco 
apprecatvm esse: Quid fecissem autém si serio hec et stomachatus 

tes: niitv'rum tibí pereundum fuisset vti olim Lycamti eucnit 
quem Jambi adsuspendium ccegere. In causam mihi parte ex hac tua? 
explicuisti Ego hac mihi satisfactum esse confíteor. In futurum : ho- 
rum memoriam, in cum partan teferamus, in quam referri decct que 
ab amicis Ínter se iocis lusibusque transacta sunt. Et hec hactenus . 
Nos ühlemus omnes certe. heundumque est audire et vos taliter vale- 
re. Speramus que propediem présenles vos innisere , non solum cum 
absentibus literis agere Nam ita audio deslinatum esse Quod mihi 
longi gratissimum est quippe qui hic ignotas ínter ignotos verser. 
Tune nos agua etsue exorabímus istas nostras magnas expostulatio- 
nes. huerca opto vobis omnem prosperan incolumitatem . Scripsit ad 
me D. vice Canccllarius literas armorum pro Melchiore a Gemianía 
expeditas esse: Rogo te vt taxam que persoluenda Est mihi ascribas 
Ego enim me ct debitorem? huíns fació ct fide bona recipio cumpri- 
miseamdcm soluturum ubi ad vos redierimvs. Avt si ea ipsa conditio 
non placet, saltem cura mi Valdesi vt integre serventur et inmólate 
ad reditum vsque meum et doñee quod persoluendum est persoluero, ne 
iterum Cesari negocíum tune fíat. Ita enim ego iure amititie que mihi 
cum prefato Melchiore intercedü faceré cogor, remque illius non secus 
quam meam procurare. Quod ad te scribam novj profecto non ha- 
beo. Nam non dubito omnia ad te perscripta esse Superest vt me óm- 
nibus commendes Mag. Z). Oratori defunti Quon dam lll™* Borboñii: . 
D. Joanni Obemburgo ct amicis ómnibus et D. vrbine amíco singularí 
Quos omnes Deus omnipotens tecum seruet incólumes. Genua? x -x 1111 o 
Julii Atino 1527. = Tuus ex animo =Cornelíus Duplinus Scepperus. 

Traducción. — Te estoy en verdad muy agradecido, amigo 
mió Vaidés, por haberrne contestado con la misma franqueza que 
tuve yo al escribirte, porque esto es señal de que me tratas con 
sinceridad de corazón, como deben hacerlo también nuestros ami- 
gos. Y yo, en esta parte, quise más bien disputar contigo, que es- 
cribirte cosas que no te interesasen; pues te engañas si piensas que 
los amigos se han de decir siempre cosas lisonjeras y agradables, 
y como dice el proverbio, propia alabanza envilece: más bien de- 
bieras oir á Cómico (1) cuando dice, que las riñas de los amigos 

(1) Publio Temido Afro, in Ándria, acto tercero. 



334 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

son paces para en adelante: así sucede en todas las cosas, que si no 
ponemos la privación, como dicen nuestros Filósofos, no podemos 
conservar un vigor perpetuo, así también sucede en la amistad, en 
la que los incidentes que suelea sobrevenir alguna vez y que pa- 
recen inclinar á los extremos, convienen tanto para la restaura-' 
cien del amor, como la huelga momentánea para reemprender los 
trabajos poco antes interrumpidos. Y para que sepas, amigo Val- 
des, el gusto que me has dado en esto, te juro en verdad que to- 
das las cartas que hasta aquí me has escrito me han sido agrada- 
bles; pero esta última, que tú quizás creías que no me había de 
dar mucho gusto, me ha sido agradabilísima en extremo. Pero me 
choca el que me supliques en ella que no lo tome á mal; ¡tomo si 
yo hubiera de despreciar desde luego el parecer y el consejo de 
un hombre cuya integridad me es tan conocida, y por dar gusto á 
ciertas personas hubiera de tenerte en poco! Disputaremos, nos 
pelaremos las barbas, si se quiere; pero nuestra amistad seguirá 
siempre con aquel candor que es propio de los hombres de bien, 
supuesto que entre nosotros no ha mediado desavenencia alguna, 
sino que tan solo se han cruzado algunas cartas frías. 

Llevé muy á mal, y mucho sintió Julio, pero muchísimo más 
sentí yo, el que, ni por chanza, quisieras juntar las divinas mate- 
máticas, ciencia que es la reina, maestra, princesa (y cuantos nom- 
bres retumbantes puedan añadirse) de todas las artes, con las ca- 
ballas y Ncptuno. ¿Qué hubiera yo, pues, hecho si lo hubieras 
determinado seria y eficazmente? Hubieras perecido sin disputa, 
como le sucedió á Lycambo, á quien obligaron los Yambos á ahor- 
carse. Por lo que tú sentías me explicaste la causa, con cuya ex- 
plicación conñeso quedar satisfecho; en adelante recordaremos esto 
como deben recordarse las cosas, que por chanza y entretenimiento 
pasaron entre amigos. Y basta ya de esto. 

Todos nosotros estamos buenos y me alegro al oir que vosotros 
gozáis de igual salud. Esperamos de un dia para otro visitaros per- 
sonalmente, y no tan sólo cartearnos con ausentes, pues así dicen 
que está dispuesto; de lo que me alegro muchísimo, porque aquí 
vivo desconocido de todos y sin conocer á nadie. Entonces nosotros 
alcanzaremos estas nuestras grandes aspiraciones, corderas y cerdo. 
Entre tanto os deseo toda la mejor salud. Me escribió el Sr. Vice- 
canciller que las letras de las armas á favor de D. Melchor ha- 
bían sido despachadas desde Alemania. Te ruego que me cargues 
á mí la tasa que hay que pagar, porque yo me hago deudor de 
ella y la recibo de buena fe, con ánimo de pagarla tan pronto 
como vuelva á esa; ó si no te gusta esa condición, cuida al menos, 



APÉNDICE m'm. xvh. 335 

mi amigo Valdés, de que se conserve la gracia íntegra ó inviola- 
ble, harta que pague lo que deba pagar, no sea que entonces de- 
mos ganancia al César. Así pues debo hacerlo por la amistad que 
tengo con dicho ü. Melchor, y mirar sus asuntos del mismo modo 
que los mios. 

Nada nuevo en verdad tengo que escribirte, pues no dudo que 
te lo habrán escrito todo á la larga. Resta que me ofrezcas á to- 
dos; al magnífico Sr. Orador en otro tiempo del difunto Ilustrí- 
simo Borbon; á D. Juan Obemburgo y- á todos los amigos, y á 
D. Urbino, amigo singular; á todos los cuales el Dios Omnipo- 
tente conserve buenos contigo. 

Genova 24 de Julio de l527.=Tuyo de corazón =Cornel¿ o Du- 
plin Sceppero. 

NÚM. 17. 

Carta de Alonso de Valdés á Maximiliano Transilvano, 
fecha en ¿Valladclid? á 1.° de Agosto de 1527 (1). 

(Academia déla Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 83.) 

S. P. Postqvam mihi reddite sunt tittere tue quas quarto Eidus 
Maij ac me dedisti, nvllam nac tus occasionem qua recle ad te late- 
ras darem, hucnsqve distuli responderé, de Apología Gallica deque 
responsione Ccesaris ad Pontificem, quando ea te dudum habuisse scio, 
atque ex. me Intellexisse, quis unius cuiusque reí fuerit auctor nihil 
in his scribendum Censeo, AuUa vna cum Lbellis Erasmi anide expec- 
tamus, tu fac ea quam primum mittas, 

Cceterum Quod in negocio Erasmi üthica tefactum est non possum 
magnopere non laudare, soles tu quidem tuorum Insanos fe ruó res tua 
prudentia cohibere, ut nos breui (. ut spero.J fraterculorum gingol- 
phorumqve Insanam pztulantiam , Audi lepidissimam tragedtam in 
monachorum Caput retundendam, Archiepiscopus hispalensis vir (ut 
nosti ) et generis nobilitate, et virtutum splendore, el sijncera pietate 
Claras videns sese nec Censuris, nec diplomatibus, tantum efficere posse, 
ut quorundam fraterculorum Insanam garrulitatem Cohiberet, quin 
apud Principes, apud Nobiles, apud plebem atqiie apud omnivm sta- 
twim Midieres ne meretrices excipiam, magnis conuicijs in Erasmum 
debacharentur, Primores omnium ordinum Monachos ad se venire Ju- 



(1) Aunque en esta minuta no puso Aloxso el lugar en que la fechó, debió 
ser en Valladolid, donde residió la corte hasta el 24 de Agosto. Tal vez con la 
duda de la próxima marcha dejó en blanco el lugar hasta el momento de la 
expedición de la carta, por más que el dia tuviera también que variarlo. 



336 NOTICIAS DE LOS VALÍH5S. 

bet, tisque Conuocatis, (. aderant enim generali Conuentui totivs Regni 
Celebrando.) vbi Erasmi Causam exponere Ca?pisset, prorumpunt in 
eonuitia, prorumpunt in clamores, Erasmum sesgui hereticum occla- 
mantés, Silentio autem ab eis impetratoDles illis indicitur, Qua he/e- 
ses hujvsmodi Inquisitionis scnatui exhiberent, veniunt ad slatutum 
Diem, atque Dominicani Primi, Dcinde franciscana nonntdlos artículos 
alios heréticos, alios Schismaticos , alios scandalosos , alios piarum 
aurium offensivos exhibent, exhibuerunt et Trinitarij, f.nonam apud 
nos hominum gemís,) suos etiam artículos ne parum theologi videren- 
tur, Dumque libellis Erasmi Incendium a monachis pararetur, Crede- 
rent que mendici Costeros ordines in suam sententiam ituros pedibus, 
Dionisius Augustinimsis vir audacissimus , Ccesaris a Contionibus 
f.nosti hvminem.) fraterculorum damnans Calumnias Erasmi Eru- 
ditionem, Religionem, atque pietatem magnis asseucrationibus Ccepit 
commendare, quem sequtus vlmetanus Benedictinas, homo et Erudi- 
tissimus, et cordatissimus , sua modestia atque eruditione dum totum 
Erasmum laudat, ita Calumniatorum animi a falsa spe decidere ut 
solent asinorum auricule longo itinere, surcinarumque pondere graua- 
torum, Concidcre, Presul autem hispalensis id nullus Calumnice locus 
fraterculis relictas Censeretur, eorum Articules in libellum Simul 
congestos, 'ad nonnidlos theologos tum Complutenses tum Salmanti- 
censes quos ad hoc elegerat mittit indicens illis Diem in quo Compa- 
rere deberent, ac suam onusquisque menten desuper declarare, veniunt 
Theologi plus mtnus viginti exceptis Monachis nouem, qui etiam ad 
congregationem admittuntur, dumque Erasmi negocium tractare Cce- 
pissent Suumque Stomachum Monachi apeiirent in Erasmum, quot 
quot aderant probi Cordatique vivi summa modestia cum def ndere 
Cceperunt, ita <ot per integrum mensem in duobus articulis immoratum 
sit, de Trinitate videlicet atque de Cristi Diuinitate, quod, alias tum 
ab Eduardo Leo tum etiam á 7iostris Stunica, et Caranza fue. at Ca- 
lumniatum, Nunc agitur de Diuinitate Spiritus santi, cum máximo 
Ccrte infirmorum omnium offendiculo sed dices, qui fier i potes t, ut 
hispalensis qui sua prudentia Monachorum Calumnias nouit, illis Si- 
lentiurn non imponat? potius quam permittat vt hec moneatur Camari- 
na? Nosti mi Maximiliano quanta sit Monachorum apud nos Maies- 
tas, quanta Tijrannis, quanta licenlia , Quibus ómnibus tantum apud 
omnes valent, vt eorum petulantia aliter compesci non possit, Quod si 
(.ut mihi certo polliceor ) res nobis ex sentencia successerit, non solum 
apud nos sed apud vos etiam Calumnialoribus Erasmi perpetuum si? 
leidium Impommus, Agunt partes Erasmi uel potius ckristimee veri- 
tatis omnes Theologi Complutenses preter vnum non tam theologum 
quam astrologum Ciruelum gingolpliissimum (.nosti opinor hominem.) 



APÉNDICE NüM. XVII. 337 

Rcliqui Septem (.inter quos est Car anza Ule oliin Erasmi Calnmnia- 
tor Witic Stremus d< , frnssor), egregíe faueát , preterea Ludonicus Co- 
ronellus intertheoiogot Eximius , Episcopus Cabrerus vir eruditus, 
celeberrimusque Concionator, ar mague aiirtoritaUs apud omnes áu- 
licos, mi hec Theoiogus quídam Bononiensis non mimes facundus 
q>i(i>¡ Ervditvs, Tuusqve Alcahaz qvi et litteris et ingenio magnvm 
nomt'it est tu&qtítus habemusq u e Monachos, tres ínter quos precipuus 
est vlütetanvs Ule euius tu libellum acl Erasmummisisti, qui cum ceste- 
ros '■nididoite, atque pietate superent, ita bonis litteris atque Syncere 
Religión/' non possunt non fauere, Reliqui omnes partim terrore, par- 
thn amb'tiont' durti, falsis Criminationibus fanent, sed certe hujusmo- 
di sunt, vt nullum Ubi notum esse oredam, quod'miserce eoram erudi- 
tionis (U'dentissinwm argvmentum tibi esse poterit', Res agi tur Secrete, 
tamet si magna ex parte ad aures riostras dabatar , eúque opere pre- 
cíum obteurorum virorum audire Ineptissimas Sijcophantias pueriles 
Sentcntias, añiles fábulas, quas propediem diffusius es habiturus , hec 
de Erasmo, ad quem (.si videbitur.) hec transmitiere poteris, Quod 
autum scire ex me cupis an pacem vnquám simus habituri, Ego 
Certe mi Maximiliani tam longissime eaiji profligatam video, ut licet 
Sepius de ca apud nos agatur , serv atque in presentía opas, (.putant 
enim galli absenté Cancdlario facilius nos decipi posse.J nihil tamen 
Spero futurum, ni Deus ipse aliter rebus nostris Consuluerit, Tu 
vale, et Din ftliciterque vciare in amenísima Prouincia, cum Pres- 
tantissima Coniuge, Quibus optimus Deus optatam prolem Concedat, 
Iterum vale, kal. Angustí 1527. 

Sobre ^Eruditissimo viro Dño. Maximiliano Transyluano Ccesa- 
ris Secretario, Patrono meo obserj.mo 

Traducción. — Salud. = Después que me entregaron las letras 
que me mandaste el once, ó doce de Mayo, no habiendo tenido 
ocasión para escribirte, como debía, he dilatado hasta ahora el res- 
ponderte sobre la apología Francesa y sobre la respuesta del Cé- 
sar al Pontífice; mas como llego á saber, que las has recibido hace 
poco, y que has sabido por mí quién es el autor de cada cosa, nada 
creo deba escribírtele sobre esto. Esperamos con impaciencia las 
colgaduras juntamente con los libritos de Erasmo; haz por man- 
darlas cuanto antes. Por lo demás, no puedo menos de alabar sobre- 
manera lo que desde ahí has hecho en el negocio de Erasmo; sue- 
les tu, en verdad, refrenar con tu prudencia los locos fervores de 
los tuyos; y nosotros (como lo espero) contendremos en breve la 
loca petulancia de los Hermanitos y de los Gingolfos. Oye una 
graciosísima tragedia, que ha de servir para abatir el orgullo de 
los Frailes. El Arzobispo de Sevilla, hombre, como sabes, escla- 

22 



338 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

recido, tanto por la nobleza del linaje, como por el esplendor de 
sus virtudes y piedad sincera, viendo que ni con censuras, ni con 
edictos podía conseguir el refrenar la loca parlería de algunos 
hermanitos, antes más bien se desataban en grandes injurias contra 
Erasmo ante los Príncipes, los Nobles, la plebe y las mujeres de 
todos los estados, sin exceptuar las rameras, mandó que se le pre- 
sentasen los principales Frailes de todas las Ordenes, hasta los 
convocados (pues se hallaban allí para celebrar un Capítulo gene- 
ral de todo el reino). Luego que comenzó á exponer la causa de 
Erasmo, prorumpen en injurias, prorumpen en clamores, llaman- 
do á gritos á Erasmo hereje y medio; mas habiendo conseguido 
que callasen, les señala el dia en que debian presentar al Consejo 
de la Inquisición esas herejías; al dia señalado llegan, y los Do- 
minicanos primero, y después ios Franciscanos presentan algunos 
artículos, unos heréticos, otros cismáticos, otros escandalosos, otros 
ofensivos de los oidos piadosos. Presentaron también los Trinitarios 
(nuevo linaje de hombres entre nosotros) sus artículos, por no pa- 
recer poco Teólogos: y cuando los Frailes preparaban la hoguera 
para los libritos de Erasmo, y creian los Mendicantes que las de- 
más Ordenes seguirían su parecer á pies juntillas, Dionisio, Au- 
gustiniano , hombre atrevidísimo, Predicador del Césaí (ya le 
conoces), condenando las calumnias de los hermanitos, empezó á 
recomendar con grandes afirmaciones la erudición, religión y 
piedad de Erasmo, á quien siguió el Olmedano, Benedictino, hom- 
bre el más erudito y sensato: mientras que, con la modestia y eru- 
dición que le distingue, alababa totalmente á Erasmo, los ánimos 
de los calumniadores cayeron de su falsa esperanza, como suelen 
caer las orejas de los asnos cansados por el largo camino y por el 
peso de las cargas. Mas el Arzobispo de Sevilla, para que no se 
creyese que quedaba á los hermanitos lugar alguno para la ca- 
lumnia, envía los artículos de estos, reunidos á la vez en un librito, 
á algunos Teólogos, tanto de Alcalá, como de Salamanca, que ha- 
bía elegido para esto, señalándoles el dia en que debian compare- 
cer y declarar cada cual su opinión sobre ellos. Vienen veinte Teó- 
logos, poco más, ó menos, sin contar nueve Frailes, que también 
son admitidos en la Congregación; y habiendo comenzado á tratar 
el negocio, y manifestando los Frailes la hiél que tenían contra 
Erasmo, todos los hombres buenos y sensatos, que allí había, co- 
menzaron á defenderle con Ja mayor modestia; de suerte que se 
detuvieron por todo un mes en dos artículos, á saber el de la Trini- 
dad y el de la divinidad de Cristo, por haber sido calumniado en 
otra ocasión tanto por Eduardo Leo, como por nuestros Stúnica y 



A.PÉSDÍCE m'm. XV11. 839 

Carranza. Ahora se trata de la divinidad del Espíritu Santo, con 
grande escándalo, por cierto, de todos los débiles. Pero dirás. 
¿Cómo es posible que el Arzobispo de Sevilla, que con su pruden- 
cia conoció las calumnias de los Frailes, no les haga callar, antes 
que consentir que se revuelva tanto cieno? Sabes ya, amigo Maxi- 
miliano, cuan grande es entre nosotros la Majestad de los Frai- 
les, cuánta su tiranía, cuánta su licencia; por todo lo cual tienen 
tanto poder con todos, que su petulancia no puede reprimirse de 
otro modo. Pero si (como me prometo de cierto) nos saliese la cosa 
como queremos, impondremos silencio perpetuo á los calumniado- 
res de Erasmo, no solamente aquí, sino también entre vosotros. 
Defienden á Erasmo, ó mejor dicho la verdad cristiana, todos los 
Teólogos de Alcalá menos uno, más bien astrónomo, que Teólogo, 
el cual es Ciruelo el gingolfísimo (me parece que le conoces), los 
otros siete (entre los que se encuentra aquel Carranza, calumnia- 
dor en otro tiempo de Erasmo, ahora su valeroso defensor) le pro- 
tegen con denuedo. Además Luis Coronel, el más excelente entre 
los Teólogos, el Obispo Cabrero, hombre instruido, celebérrimo 
predicador y de grande autoridad entre todos los cortesanos; á 
estos debe añadirse cierto Teólogo de Bolonia, no menos elocuente 
que instruido, y tu amigo Alcaraz, que ha alcanzado un gran 
nombre por sus letras é ingenio; y tenemos también tres Monjes, 
entre los que figura en primer lugar aquel Olmedano, cuyo librito 
enviaste tú á Erasmo; los cuales aventajando á los demás en eru- 
dición y piedad, no pueden menos de favorecer á las buenas letras 
y á la sincera Religión. Todos los demás, llevados, unos del terror, 
otros de la ambición, favorecen á las falsas acusaciones; pero, á la 
verdad, son tales, que creo no conoces á ninguno, lo que te podrá 
ser argumento, evidentísimo de su miserable condición. La cuestión 
se ventila en secreto, aunque la mayor parte de lo que se trata 
llega á nuestros oidos, y es cosa admirable oir las tantísimas ca- 
lumnias, las pueriles sentencias, los cuentos de viejas, las fábulas 
de hombres obscuros; las cuales tendrás dentro de poco con más 
extensión. Esto por lo que respeta á Plrasmo; al cual (si te parece 
conveniente), podrás trasmitir todo esto. Mas en cuanto á lo que 
deseas saber de mí, si llegáremos á tener paz alguna vez, yo, á la 
verdad, amigo Maximiliano, la veo desterrada á tan larga distancia 
de nosotros, que aunque tratamos de ella muchísimas veces y la 
ocasión se presenta favorable, (porque creen los Franceses que en 
ausencia del Canciller nos podrán engañar más fácilmente) con 
todo, espero que nada haremos, si el mismo Dios no disponeotra 
cosa de nuestros asuntos. Pásalo bien tú y diviértete mucho tiem- 



340 noticias d;<: los valdés. 

po y con felicidad en esa amenísima Provincia con tu aventajadí- 
sima Esposa, á quien Dios conceda la prole deseada. Pásalo bien 
repito, etc.=Primero de Agosto de 1527. 

NÚM. 18. 

Carta del Emperador al Bey de Inglaterra, fecha en 
Valladolid á 2 de agosto de 1527. 

(Diálogo de Mercurio y Carón, edic. de 1850, pág. 90.) 

Don Carlos, por la divina Clemencia, Emperador de los Roma- 
nos, etc.: Rci de Alemana: de las Españas: etc. Al Serenísimo 
Príncipe don Enrique, rei de Inglaterra, i de Francia: nuestro mui 
caro i amado tío i hermano; Salud: con continuo aúgumento de 
fraterno amor. Serenísimo Príncipe: mui caro i mui amado tio i her- 
mano. Aunque seamos cierto, que por muchas partes, habréis sido 
avisado, del desastre que nuevamente ha acaecido en Roma: i que, 
con vuestra mucha prudencia, lo habréis todo tomado, como de 
razón se debe tomar: i como aquel, que, de nuestra intención, 
está mui bien informado; no habernos querido dejar, de hazéroslo 
saber: por que siendo más enteramente certificado del caso, como ha 
pasado; i de nuestra intención cerca d'ello; pedáis mejor consejarnos 
i ayudarnos, en lo que convenía sobre esto hazer para honrra de 
Dios, i bien universal de la república cristiana. Verdaderamente, 
pensamos haber fecho tantas, i tan buenas obras por la paz i so- 
siego de la cristiandad, i por la honrra i conservación de la santa 
Sede apostólica; que creemos ninguno de sano juizio, pueda, de 
nuestra buena intención dubdar. Pues, cuanto á lo primero: pu- 
diendo mui fácilmente vengarnos de los agravios i demasías que el 
rei de Francia nos habia hecho; i cobrar, todo lo que contra razón 
i justicia nos tiene ocupado i usurpado: quesimos, más por el bien 
universal de todos, soltarlo: dejando de cobrar antes, lo que jus- 
tamente nos pertenece; que mantener la guerra, por nuestro inte- 
rese particular. Pues, de la Iglesia romana, notorias son las que- 
jas, que, estando Nos en Alemana, los Estados del Imperio nos 
dieron: suplicándonos que entendiésemos en el remedio d'ellas. Y 
Nos, viendo no poderse aquello poner por obra, sin mucho detri- 
mento i diminución de la autoridad de los romanos Pontífices, 
aunque con gran pesar nuestro, quesimos más descontentar á toda 
Alemana, que á solo el romano Pontífice. De lo cual, aunque 
se hayan seguido muchos males, no pensamos tener d'ello culpa, 
pues nuestra intención era siempre buena: la cual, conoscida por 
el Papa León X 7 i Adriano VI, con armas espirituales i témpora- 



APÉNDICE m'm. XVIII. 341 

les, favorecieron siempre nuestra justicia. Mas, como después su- 
cediese en el pontificado, nuestro mui santo Padre Clemente VII; 
no acordándose de los beneficios que, en general, á la Sede apos- 
tólica, i, en particular á él mesmo, habíamos hecho, se dejó en- 
cañar de algunos malignos, que cabe si tenia. De manera, que 
en lugar de mantener, como buen pastor la paz,' que con el rci 
de Francia habíamos hecho; acordó de revolver nueva guerra en 
la cristiandad: i luego que el dicho rei, fué suelto de la prisión: 
hizo su Santidad con él, i con otros Potentados de Italia, una liga 
contra Nos, pensando echar nuestro ejército de Italia, i tomarnos, 
i ocuparnos, nuestro reino de Ñapóles, el cual, tenían ya entre sí 
repartido. Y aunque libremente le enviamos á ofrezer, todo loque 
él mesmo nos habia demandado; no embargante, que á todos pa- 
reciese claramente injusto: nunca él lo quiso aceptar, pensando 
todavía podernos ocupar el dicho nuestro reino de Ñapóles. Vien- 
do Nos, pues, así desamparado de todos; habiendo hecho una tan 
buena obra, como fué soltar al rei de Francia, por el bien de to- 
dos; i que, por fuerza, habiamos de tomar las armas, para defen- 
der los subditos, que de Dios tenemos encomendados; temiendo lo 
que agora ha acaecido, por más justificar nuestra causa, delante 
de Dios i todo el mundo; antes que tomásemos las armas, reque- 
rimos así al Papa, como también al Colejio de los Cardenales, por 
que ninguno, con razón, se pudiese quejar; que dejasen las armas 
y no nos quisiesen así provocar á la guerra, con tan evidente daño 
i perjuizio de toda la república cristiana: donde les protestamos, 
que si d'esta guerra, la Sede apostólica, algún daño ó detrimento 
padesciese; á sí mesmos echasen la culpa, pues, tan á la clara, da- 
ban causa para ello. Mas nuestro requirimiento, i protestación, 
valieron tan poco para con ellos; que no solamente continuaron la 
guerra comenzada; mas, aun contra toda razón i justicia, rompie*- 
ron la tregua, que, en nuestro nombre, don Hugo de Moneada ha- 
bia con ellos fecho. Viendo, pues, cómo en ninguna parte hallá- 
bamos fe: por no faltar á lo que á nuestros subditos debemos; 
enviando una armada desde estos nuestros reinos de España, para 
defensa del dicho nuestro reino de Ñapóles: hezimos también ba- 
jar nueva jente de Alemana, en socorro del ejército que teniamos 
en Milán. Y como las cosas viniesen á tal estado, que el Papa nos 
tenia ya ocupada, mucha parte del dicho nuestro Reino, que- 
riendo nuestro ejército socorrer aquella parte do veia el peligro 
mas cercano; sin esperar nuestro parecer ni mandado; tomó la vía 
de Roma: lo cual, sabido por el Papa, temiendo la venida de aquel 
nuestro ejército; hizo una tregua con nuestro Visorrei de Ñapóles, 



342 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



por tiempo de ocho meses; i aunque las condiciones d'ella eran 
tal es, que se conoscia bien la voluntad, que algunos de los que 
cabe su Sanctidad estaban á nuestras cosas tenian; con todo eso, 
quesimos más ratificarla, con perjuicio nuestro (como luego la ra- 
tificamos), que esperar la justa venganza, que cuasi temarnos en 
las manos. Mas como toviese ya Dios determinado, lo que habia 
de ser, antes que nuestra ratificación llegase; temiendo nuestro 
ejército que habria en esta tregua el mesmo engaño que hobo en 
la que hizo con don Hugo; quisieron, á despecho i contra volun- 
tad de los Capitanes, continuar su camino hasta llegar á Roma, 
donde faltándoles el Capitán general, hizieron el insulto que ha- 
bréis oido. Aunque, á la verdad, no creemos ser tan grande, como 
nuestros enemigos han por todas partes sembrado. Y, aunque ve- 
mos, esto haber sido fecho más por justo juizio de Dios, que por 
fuerzas ni voluntad de hombres, i que ese mismo Dios, en quien, 
de verdad habernos puesto toda nuestra esperanza, quiso tomar 
venganza de los agravios, que contra razón se nos hazian; sin que 
para ello intervenise de nuestra parte, consentimiento ni voluntad 
alguna: habernos sentido tanta pena i dolor del desacato hecho á 
la Sede apostólica, que verdaderamente, quisiéramos mucho mas 
no vencer, que quedar con tal victoria venzedor. Mas pues, que 
así ha placido á Dios (el cual, por su infinita bondad, suele de 
semejantes males , sacar muí grandes bienes , como esperamos 
que también agora hará) ; conviene , que dándole gracias , por 
todo lo que haze i permite; procuremos, cada uno por su parte, 
de pensar i enderezar nuestras obras, al remedio de los males, que 
en todas partes la cristiandad padece; en lo cual, hasta la propria 
sangre i vida pensamos emplear. Y, porque conoscemos en Vos, 
otra tal intención i voluntad: mui afectuosamente os rogamos, muí 
caro i mui amado tio i hermano, que Nos enviéis vuestro parecer, 
de lo que, en este caso debemos, por nuestra parte hazer: ayudán- 
donos, por la vuestra, á remediar los males que padeze la cristian- 
dad, i en ella la honra de Jesucristo; por que más brevemente 
podamos volver las armas contra los enemigos de nuestra fe cris- 
tiana. Serenísimo Príncipe: mui caro i mui amado tio i hermano: 
Dios nuestro Señor os dé perpetua felizidad. Fecha en Valladolid, 
á dos dias del mes de Agosto: año de MDXX Vil. = Vuestro buen 
hermano: =Cárlos.= Alfonso de Valdés. 



APKNDICF. NÚM, XIX. 313 



NUM. 19. 

Carta de ¿Vespasiano? Colorína á Alonso de Valdés, 
Trajeto, 26 de Agosto de 1527. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1553, fol. 530.) 

Mnlto magnifico signor: la virtu di v. s. ha causato he cssendo 
cosí opéralo como ha fado in le cose mié deuesse per leterc rengra- 
tiarla, et la volunta che me dimostra per la sua e tale che me obliga a 
corres pondentia et per che Bartholomeo supplira non me extendero al- 
trámente, pregarola solo se li oceurre in che possa farli piacere dispo- 
na di me como di bono et caro amico et a v. s. me ricomando. 
Traiecti xxvj Angustí 1527. 

Al commando de v. s. Illma. =Colona. 

Traducción.- Muy magnífico señor: La bondad de V. S., 
obrando como lo ha hecho en mis asuntos, debo agradecérsela 
por esta carta, pues la buena voluntad que me demuestra en la 
suya es tal, que me obliga á correspondencia; y como Bartolomé 
suplirá pbr mí, no me estiendo á más que á rogarle, que si algo 
le ocurre en que pueda complacerle disponga de mí, como de 
bueno y cordial amigo, que se ofrece á V. S. Trajeto 26 de agosto 
de 1527. =Colonna. 

NÚM. 20. 

Carta de Esteban Gabriel Merino, arzobispo de Bari, 
obispo de Jaén, á Alonso de Valdés, fecha en Jaén á 21 
de Octubre de 1527. 

(Original en la Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y oíros — fol. 64.) 

Muy noble señor. =Muy gran plazer y consolación recibi con 
la carta de v. m. del primero deste mes. Ansi por saber de su 
salud como por los auisos que me da. Specialmente de la venida 
del Sr. Gran Canciller la qual plega dios sea como todos sus 
seruidores desseamos. Por otra parte he entendido con quanta 
voluntad y amor el Emper.or N. Sor. le recibió y dios sabe el 
gozo que mi anima ha recebido a el plega que las mercedes suc- 
cedan conformes, por que sera dar muncha speranca a todos los 
seruidores de su m.t yo quisiera hallarme en la Corte. Solo para 
besar las manos a su .s. que para lo demás no ay necesidad, haga. 
v. m. por mj el officio: y demos todos muchas gratias a dios que 
pues le ha librado de tantos peligros y traydo con salud creemos 
sera para muncho bien de todos. 



344 



NOTICIAS DE LOS VALPES. 



De las nueuas dessa Corte le ruego me auise todo lo que bue- 
namente se pudiere saber, por que acá statnos muy ayunos dellas, 
y entre las otras cosas, si algo vuiere de Erasmo. merced recebire 
que me lo enbie. pues todo uiene a su poder, y mas lo que le 
pareciere, y si acá vuiere cosa que cumpla a su seruicio déme 
auiso que se hará con toda noluntad y diligencia. N. S.or la muy 
noble persona de v. m. guarde e prospere. De Jahen a xxj de ottu- 
bre M. DXXVIJ: = De mano propia añade el arzobispo. =yo stoy 
acá sano loado N. S. y no qucrria hallarme en otra parte en tales 
tiempos. Verdad es que después de la tornada de nuestro co- 
mún S.or el Gran Canceller tengo alguna pena en no me hallar 
acerca de Su S . mil vezes le besareis las manos por mi y dará mis 
encomiendas a todos los de Casa.=A lo q v. m. mandare=G. Ar: 
Bar en. 

Sobre. — Al muy noble señor Alfonso d' Valdcs Secr.o de 
la Ces.a M.t =en=La Corte. =(A1 pié dice, de letra del arzobis- 
po): «Al Sr. Alonso de Váleles.» 

NÚM. 21. 

Carta de Maximiliano Transüvano á Alonso de Val- 
dés, Hantem, 25 Octubre, 1527. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1554, fol. 582.) 

S. D. dicivix potcst quam me delectarentur bince literas tuce quas 

ad me dedisti de pugna ista cucullatorum contra Erasmum mira res 

illum islhuc tot propugnatores reperisse, misi exemplar literaium 

tuarum Erasmo, commnnicaui quoque eas amicis et fautoribus quos 

hic habet, mirum dicta quantam apud omnes eis literis existimationem 

es assecutus precipue cum intellexerint te quoque impulsore magnum 

cancellarium literas illas louanienses scripsisse, quee profecto plus pon- 

deris habuerunt quam qucecunque hactenus Ccesar aut ipsa etiam Se- 

renissima scripsissent ex illo enim tempore Theologi louanienses se 

modestus gerere reperiunt nam parte admodum et sobrie de Erasmo lo- 

quuntur et desinunt jam aperto Marte ut hactenus, bonas literas oppu- 

1 gnare. Non lamen hic sumus tam fortunati quam vos isthic, qui Theo- 

logos multas et pr&claros amicos habetis, hic vero ad unum omnes 

Erasmo sunt host^s putandum est , aut isthic aliam esse Theoiogiam 

quam hic, aut theologos nostros morbo inuidice laborare, quod facilius 

crediderim; sunt lamen hoc tempore inducice totius aut rei exitus a 

vobis dependebit, video tibi tutum isthic et per Erasmo et per bouis 

literis pugnare cum Theologos multos amicos et adiutores habeatis, hic 

utrunque tam est periculosum quam aut Lutherum aut si quis hereti- 



APÉNDICE NUM. XXI. 



345 



cus lulero etiam est deterior defenderé, tam sunt potentes hic Erasmi 
adversarii quorum caput Decanvs touaniensis qui horum procer um 
filias magno precio nihil Supere docct ad nos confugüur siquid Mis 
aduersi aut a Ceesare aut aliunde uenü ab Erasmo jamdiu nihil litera- 
ruin are ¡>i andio tum eum certe valere et cupere ¿n fírabantia vivere 
modo tute posset per fratres cucullatos ti Tkeologos, si posses ei fidem 
publicain á Ca?sare impetrare vt solus Pontifex aut inquisitor Hispa- 
norum eius librorum índices et censores ésse possent, et Ca?sar eumad 
reditum hortaretur, Credo eum confestim ventvrum est,eniminuicead 
modum Basilece Rex Gallorwn eum joanne faber Scapulensi inuidia 
Theoíogorum parisiis discesinet simile aliquid fecit vt tule parisios 
rediret. Tu cura rem diligenler. Timeo mirifice rebus italicis nisi illis 
aut pa.v aut perpetua Ccesaris fortuna suecurrat. Vale et scribe ac 
soluta diligenter amicos omnes. Ex Hantem 25 octobris 1527. = Tuu's 
plusque suus.=Maximiliani(S Transiluanvs. 

Sobre. = Ornatissimo viro Domino Alphonso Valdesio S. Secretario 
dignissimo. 

Traducción. — «Te deseo salud. = Apenas se puede comprender 
cuan gratas me fueron las dos cartas que me escribiste, sobre la lu- 
cha de los de cogulla, contra Erasmo: sin el testimonio de tus cartas 
al mismo, admiraría que hubiese tenido en esa tantos defensores: 
las manifesté, pues, á los amigos y protectores que aquí tiene, y 
también es admirable cuánta estimación, para con todos, has logra- 
do tú con dichas cartas, principalmente habiendo comprendido que 
has sido tú el impulso, para que el gran Canciller escribiese, á 
los de Lovaina, aquella carta que verdaderamente ha sido de más 
peso, que la que poco ha, el Emperador, ó si no él, la misma Se- 
renísima Señora, también escribieron. Desde entonces los teólogos 
de Lovaina se reprimen, obrando con moderación, pues es lo cier- 
to, que únicamente en particular y sobriamente hablan de Eras- 
mo, de modo que, presentada la batalla hace poco, aun con bue- 
nas formas desisten de atacar. Sin embargo, no somos aquí tan 
afortunados, como vosotros en esa, donde tenéis muchos y escla- 
recidos amigos : aquí en verdad, todos unánimemente se reputan 
contrarios á Erasmo : ó en esa hay otra teología diferente de la de 
aquí, ó nuestros teólogos padecen la fiebre de envidia, que es lo 
que yo más fácilmente he creidp siempre; y como están en tiempo 
de total inacción, el éxito del asunto dependerá de vosotros. Te 
veo pelear seguro por Erasmo, y por las buenas letras en esa; 
donde tenéis muchos teólogos amigos y auxiliares: aquí uno y 
otro es tan arriesgado, como defender á Lutero, ó como si algún 
hereje inferior lo hiciese. Son aquí tan poderosos los adversarios 



346 N0TIC.AS DE LOS VAL DES. 

de Erasmo, de quienes es cabeza el Dean de Lovaina, que con 
gran recompensa, nada enseña á los hijos de estos Proceres, y se 
acude á nosotros, si algo desagradable les viene del Emperador, ó 
de otra parte. De Erasmo ya hace dias que ninguna carta he reci- 
bido: oigo como cierto, que puede y desea vivir en Brabante, 
mientras le concedan seguridad los hermanos capillados y teólo- 
gos: si tú pudieses impetrarle del Emperador salvoconducto pú- 
blico, y el César á virtud de excitaciones se le volviese propicio, 
únicamente el Pontífice, ó el Inquisidor de España, podrían ser 
los jueces y censores de sus libros. Creo que vendrá pronto, y 
tengo por cierto, que estando en Basilea el Rey de los Fran- 
ceses con Juan Faber de Escápula, algo análogo ha procurado, 
para que la envidia de los teólogos de París desaparezca, y pueda 
volver á ellos seguro. Tú cuida diligentemente del asunto. Temo 
en gran manera por las cosas de Italia, á no ser que les favorezca 
la paz, ó la constante fortuna del Emperador. Pásalo bien, y es- 
cribe: no olvides el saludar á todos los amigos. De Hantem á 25 
de Octubre de 1527.=Tuyo más que suyo, Maximiliano Transil- 
vano.» 

NTJM. 22. 

Carta de Alonso de Valdés á Erasmo, fecha en Burgos 
á 23 de noviembre de 1527. 

(Obras de Desiderio Erasmo, Lyon, 1703, tom. IÍI, 2. a parte, col. 1721.) 

Erasmo Rotcrodamo Alphonsas Valdesias. S. P. = Venerunt tándem 
litterce tuce, qvas tu ad Ccesarem et Cancellarium, atque dúos Archie- 
piscopos, tum adme ac cesteros amicos dedisti,b Cal. Septembris. Legit 
CcBsar tuam epistolam. Latinam, ac par me Hispanice versam, respon- 
debitque per primum tabellarium; idum facient Archiepiscopi atqut 
omnes alii. De exltu fabulce Monachonim scripsiad te geminis exem- 
plaribus, respondique ad litteras titas 15 Cal. Octobris datas, non du- 
bito qirim omnes ad te perlatce sint. Archiepiscopo Hispalensi quam 
gratissimee fuerunt litterce tuce, textatur sese tui studiosissimvm esse. 
D'sputavimus diffuse de negotio tuo; ait, se optare, ut nonnulla, quee 
in Luciibrationibus tuis passim inveniantur , propter infirmos, expla- 
nares, tuamqu¿ in his mentem aperires, quam scit orthodoxam esse; 
cui ego respondí, te quam UbMiss^me id facturum, dum per honorem 
et existimationem tuam liceat, quam tui omnes volumus esse illcesam. 
Conclusum est tándem ínter nos ut Ludovicum Coronelium tune ab- 
sentem expectaremus, qui herí huc applicuit, te que plurimum salutare 
jubet. Curabimus sedulo, ut hule negotio absque tumultu, tuaque auc- 



APi NDICE NI IM. XXII. 



347 



toritate scmper Wcrsa colnphonem imponamus: tu intorea bono animo 
esto ei cave ue ñtonackorum improbitas tibi molesta sit, nisi quantum 
expedit viro Christiano: nam quod ad te quidemattinet, nulla re ma- 
jo- ein Ubi gloriatn comparare possunt f quam ubi impudentioribus con- 
vitiis ín te debacchantu Optarim ut tuam Responsioncm ad Mona- 
chorum articulos prcmeres, atquene typisexcuderetur, omnino curares, 
ess t verte hoc modestia tuw signum, prcescrtim cum articidi nullibi 
sint imprcssi: vellem pra>terca, ut nullum Monachum in ea nominares, 
sel in genere ad omncs responderes, tuamque Responsionem ad Hispa- 
lensem secreto mi tt eres. Nollem, mi Erasme, ut hos crabrones, plus sa- 
tis irritatos, in rabiem ipsam verteres, quos cum nullus fere odir non 
habeat, a nullo tamen non venerantur ob coram i,npud.;ntem audatiam, 
ruin qva in suis concionibus nihilnon audent, spreta Principum au- 
ctoritate, sprctisque Senatus Decretis: hoc illis prwstat cuculla etpopuli 
Christiani simplicitas. Detuis Lucubrationibus nihil cst, quod dubites, 
quin habeas in Hispania egregios propugnatores. Tu nobis libellum 
De rationc concionandi, Diálogos in causa Lutherana ct reliqua 
omnia, quos in tuo catalogo promittis, absolve. Video, te multum labo- 
ris sumcrc, dum cmnium amicorum litteris vis responderé; laudo 
tuam humanitatem, sed tanto labori fucile parcere poteris, si ad unum 
, diffuse scripsenis, ceteros amicos tribus tantum verbis salutando. Pro 
epístola, quamad Vervesium misisti, gratiam habeo maximam; me- 
retur enim hominis in tebenevolentia, uttuvicissim eum mérito amore 
prosequaris: vaht enim plurimum illius auctoritas apud omnes, ídem 
s. ntio de Ludovico Coroncllo, nec non de Joanne á Vergara, ad quos 
nonnunquam, veluti ad amicos -prcecipuos , scribere poteris, ceteris 
omissis, qui imprudenti quodam affectu plus nobis obsunt, quam pro- 
sunt . Nec dignitalis tuce erid ad eos magnas epístolas scribere, quos 
vix aliquis suo colloquio dignatur. De his te, amice, monere volui, tu 
ea in bonam semper partem interpretare . Secundum Hyperaspistse 
librum videre cupimus, qui nondum ad nos allatus est. Coronidem, 
quam Babylse te adjecisse scribis , non vidimus, ñeque quid Babyla 
sit scimus, ni tu id nobis explanaveris. Sunt prasterea, qui ad te dice- 
re cupiunt, quid sibi velit effigies illa, cum qua soles litteras tuas ob- 
signare cum suo dicterio, Cedo nulli. Agiturde Principum concordia, 
quam Ccesar pro publica tranquilízate ex animo optat, s d video alia- 
rum ánimos in Reipublicce perniciem ruere jircecifútes, ni Dei bonitas 
rebus nostris prospiciat de utraque República actum, erit. Vale Bur- 
gis 23. Novembris, Anno 1527. =/ícec raptim scripsi, instat enim ta- 
belarius, nec potui plura.= Agnoscis tuum Valdesium. 

Traducción.-- «Alonso Valdés saluda afectuosamente á Erasmo 
de Roterdam. = Vinieron pues las cartas que al Emperador, al Can- 



348 



NOTICIAS DE LOS VALPES. 



ciller, á los dos Arzobispos y á mí y demás amigos dirigiste el 28 
de Agosto. Leyó el Emperador el ejemplar latino, y traducido por 
mí al español; contestará por su primer Secretario, y lo mismo 
harán el Arzobispo y todos los demás. Te escribí dos veces sobre 
el resultado de la broma de los Frailes, y contesté á tu carta 
del 17 de Septiembre: no dudo que todas hayan llegado á tus 
manos. Para conocer cuan gratísima fué tú carta al Arzobispo de 
Sevilla, basta únicamente el saber lo estudioso que tú eres. Larga- 
mente hemos discutido tu negocio. Dice desear que csplanes y 
aparezca tu pensamiento, que sabe ser ortodoxo, en todo cuanto 
puedan hallar indefinido en tus obras los ligeros, ó escrupulosos; 
á lo cual respondí, que lo harías muy gustoso, cuanto convenga 
á tu honor y estimación, que todos deseamos permanezcan ilesos. 
Se decidió, entre nosotros, esperar á Luis Coronel, entonces ausente, 
que ayer llegó aquí y me encarga mucho saludarte. Hemos pro- 
curado diligentemente la final y acertada terminación de este ne- 
gocio, sin turbulencia y respetando siempre tu dictamen: tú entre 
tanto, ten buen ánimo, y procura no incomodarte con la maldad 
de los Frailes, nada más que lo conveniente á un varón cris- 
tiano; pues por lo que á tí toca, por ningún medio pueden procu- 
rarte mayor gloria, que cuando con más descaradas persecuciones 
se desenfrenan contra tí. Desearía opusieres tu respuesta á los ar- 
tículos de los frailes, y para que no fuese combatida por sus for- 
mas, que, con mucho cuidado, procurases fuese muestra segura 
de tu modestia, principalmente cuando en ninguna parte se han 
impreso los artículos. Quisiera además, que á ningún Fraile nom- 
brases en ella, contestando á todos en general, y que tu respuesta 
la enviases secretamente al Hispalense. No quisiera, Erasmo mió, 
que renovases la ira de esos coléricos, ya excesivamente irritados, 
á quienes aunque nadie deja de odiarlos, nadie tampoco los deja 
de respetar, por su impudente audacia, con la que, en sus dis- 
cursos, á todo se atreven, menospreciando la autoridad de los 
Príncipes y los Decretos del Consejo: para esto les ayuda su co- 
gulla y la ignorancia del pueblo Cristiano. Sobre tus escritos, 
no hay por qué dudes que tienes en España excelentes defensores. 
Acaba tu librito de Razón de perorar,' El Diálogo sobre la causa Lu- 
terana, y todo lo demás que en tu catálogo nos prometes. Veo 
tomas mucho trabajo, queriendo, á la vez, responder á las cartas 
de todos los amigos: alabo tu bondad, pero fácilmente podrías 
minorar tanto trabajo, escribiendo difusamente á un amigo, y sa- 
ludando á los demás con pocas palabras. Te agradezco mucho la 
carta que mandaste á Virues, porque la mera benevolencia del 



I 



MTMiH'K Ni' Al. Wlll. I', l'J 

hombre debe merecerte, que tú á la vez seas consecuente con tu 
amor: para nosotros vale mucho la autoridad de aquel: lo mismo 
pienso de Luis Coronel y también de Juan de Vergara, á quienes 
pudieras escribir alguna vez como amigos principales, omitiéndolo 
a Los (lemas, que con cualquier imprudente afecto, más nos estor- 
ban, que nos aprovechan. Ni permitirá tampoco tu dignidad es- 
cribir largas cartas á hombres, de los que apenas alguno se digna 
dirigirte la palabra. He querido, amigo, advertirte de ello: dejo 
para tí interpretarlo con sano criterio. Deseamos ver el segundo 
libro de Hyperaspistes, que todavía no nos ha llegado . No com- 
prendemos la corona, que refieres habértese agregado de Babyla, 
ni s;ibemos qué Babyla sea, ni tú nos lo explicaste. Hay además al- 
gunos que desean saber de tí, qué significa aquella figura, con que 
signas tus cartas, con su lema, Cedo mili. Se trata de la concordia 
de los Príncipes que, por la tranquilidad pública, el Emperador 
desea con toda su alma; pero de una y otra cosa pública habrá que 
tratar, porque ves el estado de los ánimos, y como se precipitarán 
con daño de la República, á no ser que la misericordia de Dios 
mire por nuestros asuntos. = Pásalo bien.=Búrgos 23 de Noviem- 
bre del año 1527. = He escrito esta arrebatadamente, pues me insta 
el cartero, y no puedo más.=Sabes que es t\iyo.=-Valdés» = 

JSTÚM. 23. 

Carta de Esteban Gabriel Merino, arzobispo de Bari, 
obispo de Jaén, á Alonso de Valdés, fecha en Jaén á 25 
de noviembre de 1527. 

(Original en la Academia déla Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol . 62.) 

Muy noble señor. = Rescebi la carta de v.m. de xxvj de octubre : 
y no le sabria dir tantas gracias corno desseo por el trabajo que 
toma de me screuir largo. La quexa que le dixo Mexia yo tenia 
de los de alia no compLehendiaa v. m. cuias continuas oceupacio- 
nes y grandes negocios le escusan, quanto mas que con todo esto 
me ha scripto dos vezes tan copiosamente que no ay mas que des- 
sear. Digo que rescebi la carta que me scriuio de Palentia; y 
tengo respondido a ella. La que agora vino es fecha en Burgos: y 
muy llena de todas nueuas: que me ha dado muncha Consolación 
con ella por que ninguno me scriue tan copioso, ni cosas tan cier- 
tas como el, pidole por merced que continué el screuirme quando 
tenga algunas horas desocupadas: y tan particularmente como 
hasta qui. Las nueuas que mas me han plazido son la bue- 

na venida del Señor Gran Canciller y el recebimiento que 



350 NOTICIAS DE LOS VALPES. 

su M.ta le hizo, y que tenga toda su autoridad y Cargo conloan- 
tes plega N. S.or que ansí resciba las mercedes. Como sus serui- 
dores deseamos, En lo qual pienso no dessear poco, lo que cumple, 
al seruicio de su M.t v. m. bese las manos de su S. Illus. de mi 
parte, por la voluntad que me tiene, que cierto yo stimo en mun- 
cho su buen parecer: y aquello seguiré, y aqui procurare seruir 
a Dios y a su M.t Con mis pobres oraciones. Las Cosas de 

Italia aqui se sienten de diuersas maneras: y algunos dizen que 
ha hauido grandes recuentros, no lo creo hasta ver lo por letra 
de v. m. Todas las otras nueuas he entendido y Ruego a N. S.or que 
en todo ponga su S.ta mano, y prouea a la república Christiana 
como es menester, Rescebi el traslado de la carta que Eras- 

mo le scriue, y he holgado muncho con ella. De todo lo otro que 
del viniere, le ruego que siempre me quiera dar parte. =en lo 
que toca al socoro que el dicho Erasmo quería aure plazer que 
me auiseis si Arzo.o de Toledo y alguno desos S.ves como deurian 
fazen alguna prouision po,r que si lo fiziesen osaría yo entrar con 
mi blanquila como la otra vez y solo parecería mal, por tanto 
tenga cuydado de me auisar que obra es en que yo me empleare 
de buena voluntad; acá me scriuieron que tenia algunas obras de 
pasquino, no dexe de nos las embiar por que acá nos sobra el tiem- 
po y qualquier Jencro de nuevas recebimos gran pasatiempo. 
N. S. guarde la muy noble persona de v. m. y faga tan gran Se- 
ñor como yo le deseo de Jaén a xxv de Nouiembre de 1527. = A 
lo que V. m. mandare=G. Ar. Baren. 

Sobre. = W muy noble señor Alonso de Valdes=Secr.o de la 
Ces.a M.t = En=La Corte. 

NXJM. 24. 

Carta del Emperador Carlos V á Desiderio Erasmo, 
fecha en Burgos á 13 de Diciembre de 1527. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1554, fol. 583.) 

Carolus, diuina fauente clementia etc . Honorabilis deuote dilecte 
fuerunt nebis tuoe litera} duplici nomine iucundissimee et quia tuce 
erant, et quod ex his intelleximus Lutherano'itm infamiam inclinari. 
Quorum alterum debes tu quidem singulari nostree erga te benuolen- 
tice alterum vero non tam nos tibí debemui qvam vniuersa Respublica 
Christiana, quum pene vnum id asequuta sid, quod per Cacares Pon- 
tífices Principes, Academias, atque per tot uiros eruditísimos hacte- 
nv.s obtinere non vaíuit, vnde tibi et apud ho mines immortakm laudem, 
et apud superos perennem gloriam nequáquam defuturam, et quam 



APÉNDICE Nl'.M. XXIV. 351 

hbentissime videmus st hauc Ubi fclicitatem contigisse, ex animo gra- 
tuhniur. Superest ut prouinciam f&liciler a te suscc}>tam pro viribvs 
ad (inem usque perducere adnitaris. Nos enim tuis sanctissiniis cona- 
tibus omni auxilio' et faltare nunquam defvturi sumus . Cceterwn quod 
scribis de his qitce tu titas (itcvbrat iones apud nos tractari ccepta sunt, 
moleste admodwn legimus. Nam vidi'ris nostro in te animo ac volun- 
tati quadammodo diffidere quasi nobis presentibus qiticquam advcrsus 
Erasmwn, en tus (.'hristianam pietatem.... (1) ratam habemus esset sta- 
tucndum. Ex inquisiHone enim quam in tnis libris perrnisimits nihil 
est pericnli, nisi nt siquid humani lapsvs in his inueniatnr, tuipse 
amanter monltvs id vel corrigas, vel ita et plañe ut nvllum offendicu 
lum pnsillis relinquas et hac via tuis scriptis immortalitatem pares: et 
obtreetatoribus ora oeeludas. Si vero nihil calumnies dignum reper- 
tum fverit, vides quantam gloriam tibi, tuisque lucnbrationibns asse- 
qttvturus es. Bono itaque animo te esse volwmts Ubique persuadeas 
summam nos tui honoris atqne existimationis rationem nunquam non 
habitnros. Pro quiete, Reipublicce quod in nobis fttit hucusque nos 
strennne prcestitisse, non est cur aliquis dubitare debeat quid in prce- 
sentia prcestemus quidue deinceps prcestalvri simus,ea malumits operi- 
bus declarare. Hoc vnumá te petimvs ut tuis precibus actiones omnes 
riostras christo óptimo máximo sempir commendes. Vale. Datum in 
Ciuitatenostra Burgensidie xiij Decembris Anno Domini M.D.xxvif 
Regni nostri Romani nono=C arolus= Mandato Ccesarece Maiestatis= 
Alfonsus Valdesius. -= Honorabdi denoto nobis dilecto Desyderio Er as- 
mo Rolcrodamo Consiliario nostro. 
Traducción» — Carlos por la divina clemencia, etc. 
Respetable y estimado amigo: por dos conceptos me sirvió tu 
carta de muchísimo gozo, porque era tuya y también porque por 
ella supe que disminuía la infamia de los Luteranos. Lo primero 
lo debes tú á la singular benevolencia que te profeso; mas lo otro 
te lo debemos á tí mismo, más que yo, toda la República cristia- 
na, puesto que por tí solo ha conseguido lo que hasta aquí no 
pudo alcanzar por los Césares, Pontífices, Príncipes, Academias 
ni por tantos varones llenos de la mayor erudición. Así que tengo 
por cierto, que no te faltará alabanza inmortal entre los hombres, 
ni á los ojos de Dios perpetua gloria, y te felicito en el alma por- 
que te haya cabido esta felicidad, que veo con muchísimo placer. 
Sólo resta que te esfuerzes todo lo posible por llevar á buen 
término el trabajo que tan felizmente has emprendido. Yo jamás 
faltaré con todo mi auxilio y favor á tus santísimos afanes. Por lo 

(1) roto el papel. 



352 NOTICIAS DE LOS VALDE3. 

demás, lo que escribes acerca de lo que ha comenzado á tratarse 
ante mí de tus investigaciones, no me ha sentado muy bien, pues 
parece que desconfias en cierto modo de mi aprecio y buena volun- 
tad para contigo, como si en mi presencia se hubiera de determinar 
alguna cosa contra Erasino, cuya piedad cristiana tengo tan cono- 
cida y aprobada. 

No hay que temer peligro alguno de la inquisición que he 
permitido en tus libros; lo que procede es, que si se encuentra en 
ellos algún desliz humano, tú mismo, avisado con amabilidad, ó lo 
corrijas, ó'lo expliques de tal modo y con tanta claridad, que no 
dejes á los pusilánimes ningún tropiezo, y de este modo consigas 
la inmortalidad de tus escritos y cierres la boca á los calumniado- 
res. Pero si nada se hallase digno de censura, ya ves tú cuánta 
gloria alcanzarás para tí y para tus investigaciones. Por lo cual 
ten buen ánimo y persuádete que he de poner siempre el mayor 
cuidado en tu honor y en tu reputación. 

Hasta aquí he trabajado lo posible por la tranquilidad de la 
República, no hay razón para que nadie dude de lo que hago 
ahora y de lo que haré en lo sucesivo; quiero más bien manifes- 
tarlo con obras. Sólo te pido una cosa, y es, que en tus ruegos á 
Jesucristo encomiendes siempre todas mis acciones. Dios te guar- 
de. =Dado en nuestra ciudad de Burgos el dia 13 de Diciembre, 
año del Señor 1527, de nuestro reino romano el noveno. =Cár- 
ios.=Por mandado de la Magestad Cesárea. = Alonso de Valdés. 

NÚM. 25. 

Carta de Erasmo de Roterdam á Juan de Valdés, fe- 
cha en Basilea á 1.° de marzo de 1528. 

(Obras de Desiderio Erasmo, Lyon, 1703, tom. III, part. 1. a , col. 1064.) 

Erasmus Rot. Joanni Valdesio.=S. = Ornatissime juvenis, tantum 
officiorum in me contulit et confert germanus tuus Alfonsus Valde- 
sius, ut amare debeam qmequid quoqumque modo ad Mam pertinet. 
Tu vero, ut andio, sic illum refers et corporis specie et ingenii dex- 
teritate, vt non dúo gemelli, sed idem prorsus homo videri possitis, 
Itaque cpquisñmum arbitror, ut ambos parí prpsecuar amore. Audio 
te dediturn liberalibus disciplinis, ut iatam indolem virtuti natam omni 
genere órname ntorum expolias, ad quod sane quid att/net hortari te, 
quum tua aponte curras in hoc pulcherrimo sludio? Gratulan magis 
convenit et applaudere. lllvd hubeto pro certo, me nulíius magis esse 
quam germani tui: nec minus esse tuum quam illius. Bene vale. Basi- 
lecelMartii. Anno MDXXVUl. 



APÉNDICE m'm. XXVI. 353 

Traducción. ««Erasmo de Roterdam á Juan de Valdés, sa- 
lud. .Muy aventajado joven: Tanto y tan grande es el caudal de 
servicios que me ha prestado y continúa dispensando tu hermano 
Alonso de Valdés, que debo amar todo lo que de algún modo le 
pertenece. Tú, pues, de tal modo le representas, según dicen, así 
en la fisonomía corporal, como en la destreza de ingenie, que po- 
déis parecer, no dos gemelos, sino enteramente un mismo hom- 
bre. Por eso creo justísimo profesaros á entrambos un mismo 
amor. Tengo entendido que te dedicas al estudio de las ciencias 
liberales, con el fin de enriquecer esa índole, tan á propósito 
para la virtud, con todo género de ornamentos: y en verdad ¿qué 
puedo yo en ello aconsejarte ó animarte, cuando tú mismo corres 
espontáneamente por este hermosísimo camino? Felicitarte, aplau- 
dirte es lo que más conviene. Esto has de tener por cierto: que 
yo á nadie estimo más que á tu hermano, y que á tí no te tengo 
por menos que á él. Pásalo bien. Basilea 1.* de marzo, año 1528. 

NTJM. 26. 

Carta del Emperador al Embajador de Francia, fecha 
en Madrid á 18 de marzo de 1528. 

(Diálogo de Mercurio y Carón, edic. de 1850, pág. 243.) 

Magnífico embajador. Yo he visto la carta que me habéis es- 
cripto; sobre las palabras que os dije en Granada: i también he 
visto la copia de vuestra relazion verbal : por donde conozco 
bien, que no os queréis acordar de lo que entonzes os dije, que 
hiziéredes saber al rei de Francia vuestro amo, porque os lo tor- 
ne á dezir otra vez. Por cumplir vuestro deseo, lo quiero hazer: i 
es: que, después de muchas razones, que por ser de poca subs- 
tanzia no conviene aqui repetir; yo os dije: «Que el Rey vuestro 
amo, habia hecho vilmente i ruinmente, en no guardarme la fé, 
que me dio, por la capitulación de Madrid. Y: que si él, esto qui- 
siese contradezir, yo, gelo manternia de mi persona á la suya.» 
Veis aqui, las proprias palabras substanciales, que del Rei, vues- 
tro amo, yo os dije en Granada. Y creo', que son aquellas, que 
vos tanto deseáis saber : porque son las mismas, que en Madrid, 
yo dije á vuestro amo el Rei : « que lo ternia por vil i ruin, si no 
me guardaba la fé, que me habia dado.» De manera, que dizien- 
dolas, le guardo yo mejor lo que le prometí, que él á mí, lo que 
me prometió. He vos las querido escrebir, firmadas de mi mano; 
por que, de hoy mas; ni vos, ni otro, pueda en esto dubdar. Fe- 

23 



354 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

cha en Madrid: á XVIII de marzo de mili é quinientos i veinte i 
ocho. = Chai les. 



NUM. 27. 

Carta de Cornélio Duplin Sceppero á Alonso de Val- 
des, fecha en Brujas á 5 de mayo de 1528. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 60.) 

S. Qua fortuna vsi sumvs sin Valdcsi ínter nauigandum satis reor 
te ex proximis meis litteris intellexise. Cuín in Brabanliam perueni- 
ssem dedi operam vt Ill n } a dña intelligeret quas potissimum ad res 
missus eo venissem. Admisus sum post aliquantulam moram tandem- 
que iussus vt itineri in poloniam me accingerem. Id nunc fació sedulo, 
eoque me propediem conferam scripturus ad te de rebvs ómnibus quas 
vel Germania mihi vel polonia suggerct R"l us dns Melitensis hactenus 
hic substttit negocia sua resque omnes apparans Nescio an intra tri-> 
duum hoc abierit Nam ego in ¡landria ver sor tam aliquot dies, conce- 
sso commcatu ab Ill™ a dña vt ahiieos inuiserem, doñee aduenerit ex 
Anglia Guilielmus a bares qui eo nomine eiusdem lll™ e dñe s.ese con- 
tulit. Rex Germanice magno in turbine versantur. Apparet imminere 
ingerís calamitas spiritualibus Marchio Joachinus Brandeburgi Elector 
arma parat aduersus saxonem et Hessum in defensioncm fratris Car- 
dinalis Mogitntini In quemaiumt primos ímpetus conversos iri. Sed hec 
longe copiosius ex aliorum litteris intelliges. Mihi vero satis erit, si 
non patiaris veterem noslram consuetudinem ex animo menteque dabi, 
Cuperent vt aliquando sese offerret occasio vestri inuisendi. Et erit 
modo in columitatem nobis deus conseruarit. Prodiit hic nuper ex 
officina Erasmi opus de recta pronunciandi ratione cui adiunclus est 
diaiogus qui inscribitur Ciceronianus. In quo de ingeniis scriptorum 
preciare multa. Jum reor ad te perlatum esse, De authore aliud nihil 
Agit is adhuc Basilee in Tumultibus Helucticis. Cupio me cumprimis 
¿ommendari Tibi deinde amicis omnibvs Et Bene Vale. Ex Brugis flan- 
drie quinto die mensis Man Anno dni 1528. = Tuus ex animo tan- 
quavt frater=Cornelius Dupl. Se. 

Sobre . = Ornatissimo Viro D . A Iphonso Valdesio Sacre Cesaree 
Ma l i s Secretario amico tanguam fratri Char n }° 

Traducción. — Salud. = Me parece, amigo Valdés, que por 
mi última carta habrás comprendido bastante la suerte que nos ha 
cabido en nuestra navegación. Tan pronto como llegué al Bra- 
bante procuré que la lima. Sra. comprendiese los principales 
asuntos por los que había sido enviado y que me habían llevado 
allí. Después de un pequeño rato de espera, me dieron audiencia} 



Al'l'.NMt i. m'm. wviii. 355 

y al fin me mandaron que me dispusiese para el viaje á Polonia. 
Esto hago ahora con la mayor diligencia y me trasladaré allí den- 
toro de poco tiempo, para escribirte de todo cuanto me sugiera la 
Alemania, ó la Polonia. El Rev.aio Sor. Obispo de Malta sub- 
siste aquí todavía arreglando sus negocios y todas sus cosas. No 
sé si habrá salido en estos tres dias, pues desde hace algunos 
yo me encuentro en Flándes con licencia concedida por la 
lima. Sra. para visitar á los amigos, hasta que vuelva de Ingla- 
terra Guillermo de Cares, que marchó allá en nombre de la mis- 
ma lima. Sra. Las cosas de Alemania se hallan en grande agita- 
ción. Gran calamidad parece amenazar á los asuntos espirituales. 
El Marqués Joaquin Elector de Brandcburgo prepara las armas 
contra el Sajón y el de Hesse para defender á su hermano el 
Cardenal de Maguncia, contra quien, dicen, que irán los prime- 
ros tiros; pero esto lo sabrás, mucho mejor por las cartas de otros. 
Yo me daré por muy contento con que no pierdas ni eches en ol- 
vido nuestra antigua familiaridad. 

Quisiera que algún dia se me presentase la ocasión de visita- 
ros; y llegará, como Dios nos conserve la salud. 

Poco tiempo hace salió aquí una obra de la oficina de Erasmo 
sobre el buen modo de pronunciar, á la cual va unido un diálogo 
titulado Ciceroniano, en la que hay mucho y muy bueno sobre 
los ingenios de los Escritores; ya creo que te la habrán llevado. 
Del autor nada más .hay que decir; se halla este todavía en Basi- 
leá, en los motines de Suiza. Deseo recomendarme á tí, en primer 
lugar; y después á todos los amigos; y pásalo bien. De Brujas de 
Flándes el 5 de Mayo de 1528. = Comélio Duplin Sceppero. 

NTJM. 28. 

Carta de Alfonso Fonseea, arzobispo de Toledo, á Alon- 
so de Valdés, fecha en Madrid a 9 de Mayo de 1528. (1) 

(Original en la Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 71.) 

Virtuoso Señor. =recebi vía. carta y holgué con ella mucho, 
por saber las cosas de Italia, avn que no son tales con que se deua 
mucho holgar. La buena diligencia os agradezco: y pidos S<?r assi la 
contineis adelante: que avre siempre plazer con vras cartas: y del 
autor y de lo demás podéis estar descuidado que aqui se terna el 
respecto á todo que se deue tener y por que esta se escriue al 



(1) Esta carta y otras del arzobispo primado^ son de letra de su secretario 
latino Juan de Versara. 



356 



NOTH IAS DE LOS VALPliS. 



tiempo que se cierra el pliego no hay lugar de mas alargar, guarde 
nro. S or vra. virtuosa persona, de Madrid 9 mayo 1528. =de la sa- 
lud y buena disposición del S°r gran canciller e ávido mucho pla- 
zer plegua a uro señor que aquella se continué siempre como el lo 
desea. | acá estamos bien lores adiós, y su m* y el principe nro. 
s. muy buenos lo demás como lo dexastes. = Fr.: A. tole tan. 

Sobre. = Al virtuoso señor alonso de Valdés Secretario de su raa. 1 

NTJM. 29. 

Carta de Alfonso Fonseca, arzobispo de Toledo, á 
Alonso de Valdés, fecha en Madrid 18 de mayo ¿1528? 

(Original en la Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 72.) 

Virtuoso señor. | =mucho os agradezco vro. cuidado de scre- 
virme, que de verdad huelgo con vtras. cartas, de lo que escrevis 
que passa en Alemania me pesa mas que de todo. Remedie lo 
nro. señor, como es menester para su yglesia. Los capítulos que 
dezis se sacan sobrestá materia holgare mucho de ver y hazedme 
S or tanto plazer: que no dexeis de screvir nos siempre con los 
correos que vinieren, guarde nro. señor vra. virtuosa persona, 
de madrid. xviij. de mayo: =al señor gran chanciller visi- 
tad señor de mj parte que yo mando adon francisco que asi lo 
hagua. y hazedme saber de su salud que en verdad que me a dado 
tanta pena la mala disposición que escreuir le a venjdo que no os 
lo se dezir. asi por su persona como por la falta que hará en la 
expedición de los negocios, que no será pequeño daño en esta 
coyuntura, allegar este ynconveniente a la negligencia natural y 
yndeterminacion desa casa que no creo sea la menor causa mas 
antes la mayor de las necesidades en que siempre estamos, escri- 
ui si recibió el S<^ gran chanciller vna carta mia en respuesta de 
un negocio que mescriuio. = Fr.: A. toletan= — =(De mano pro- 
pia del arzobispo): con el primero correo escriuire a erasmo pidos 
Sor que guiéis bien mj carta. 

Sobre. = Al virtuoso señor Alonso de Valdés Secretario de suma.t 

JSTÚM. 30. 

Carta de Cornélio Duplin Seeppero á Alonso de Val- 
dés, fecha en Anvéres á 21 de mayo de 1528. 

(Academia de la Historia. — Carlas de Erasmo y otros — fol. 61.) 
S. = Ego semper rectissime valui post aduentum meum in flandriam. 
Sum nunc antuerpie versatus in bibliotecis sed nihil est noni. Gemia- 
nía plena est malis opinionibus. Transeundum per eam est mihi non 



APKNPIfF. NI M. XXX. 3,")7 

sine gravis&imo ti mete ri periculo Sed aderU dominas. NunqvatH 
magia impune seuitum ési in hospites. Sacrum mi amplias ertt. Bélgi- 
ca keo uta tota patct irmptionibus Gelrensium, Qtdbussese hi oía- 
nos a l Uxere Quos fam ts auaritia et libido al cuá oppugnandi inuasit. 
\ s io si apud r<>s omnia patata sint hic sane nihil (¡"ietnmest. Recta 
nunr in PoUmiam contendo Nam cum sentís nihil agimus. Angli enim 
nolh's uidentur bellum non illaiurj tdeoque ne irritemus eam gentem 
consulto a scotbmm commercio abstinemus . De Erasmo nihil audio, 
fí»«w dñ.s Melitensis profertas est coloniam Ego vero alio quam Ule 
profectus tst itinereproficiscar: mari me crcditurus ad hostium vsque 
risnrgis ¡Itiminis deinde Terra iturus in h/thuanianí vsque Nanjqiie 
ibi rersari Se Rf um regem polonis fama hic accepimus. In interea 
mi Valdesi commendatum me tibi habe. Litteras confirmationis armo- 
rum dni Melchioris secretarij regís danorum oro te vt Alexandro 
Traili iubeas. Quod numerandum erit ego persoluam. vbi aducuero 
Et in euentummortis mee Habet idem D. Alexander inclusum in litte- 
ris pro me ad cum missis annulum aureum cum insignibus meis 
qui fide iubebit pro me-facies mihi hoc officio longe gratissimam 
rcm. Commendabis me III o . dño Cancellario plurimum. Dsinde ami- 
cis ómnibus meo nomine salutem piar imam apprecabere. Et vale 
mi Clarissime Valdesi. Ex Antuerpia xxf die mensis Maii Anno 
dni 1528. = 7'?/?/* ex animo tanquam frater.=Cornelius. 

Sobre. = Ornatissimo Viro D. Alphonso Valdesio sacre Casa- 
re Ma'j s Secretario: amico meo tan quam fratri charissimo.^In His- 
paniis . 

Traducción. — Salad. = Despues de mi llegada á Flándes lo 
he pasado siempre muy bien. Ahora me encuentro en Anvéres 
ocupado en las bibliotecas, pero nada hay de nuevo. La Alema- 
nia está llena de malas opiniones. Tengo que pasar por ella con 
muchísimo miedo y peligro; pero Dios me amparará. Nunca se 
han ensañado con tanta impunidad contra los extranjeros: ya no 
se respeta nada. Esta nuestra Bélgica está toda abierta á las irrup- 
ciones de los Gelrenscs (de Güeldres), á los que se han unido to- 
dos aquellos, de quienes' se ha apoderado el hambre, la avaricia, 
ó alguna pasión de combatir. No sé yo si entre vosotros estará 
todo sosegado; aquí, en verdad, nada hay tranquilo. Ahora me 
voy derecho á Polonia, toda vez que con los Escoceses nada ha- 
cemos; pues parece que los Ingleses no nos han de hacer guerra, 
y por lo mismo, para no irritar á esa Nación, de propósito nos 
abstenemos del comercio ó trato de ios Escoceses. De Erasmo 
nada se dice. El Revmo. Sr. Obispo de Malta marchó á Colonia, 
mas yo tomaré, un camino muy distinto; iré embarcado hasta la 



358 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



embocadura del rio visurgis (Weser), después caminaré por tierra 
hasta Lituánia, porque aquí se dice, que el Rmo. Rey de Polonia 
se encuentra en ese punto. Tú entretanto, Vaidés mió, ténme por 
tu recomendado. Te suplico mandes que entreguen á Alejandro 
las letras de confirmación de las armas de I). Melchor, Secretario 
del Rey de Dinamarca. Luego que vuelva pagaré yo lo que im- 
porte, y por si muriese, el mismo D. Alejandro tiene un anillo de 
oro con mis insignias, que le envié metido en una carta, el cual 
saldrá á la fianza por mí. Con este obsequio harás para mí la cosa 
más agradable del mundo. Me recomendarás muchísimo al Señor 
Canciller: luego darás mil afectos de mi parte á todos los amigos- 
y pásalo bien, mi esclarecido Vaidés. De An veres 21 de Mayo 
de J528.=Tuyo de corazón como hermano. =Cornélio. 

JSTTJM. 31. 

Carta del Dr. Wolfgang Prantner á Alonso de Vaidés, 
fecha 15 de Junio de 1528. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 54, vto.) 

S. P. mi Amant.me Secretarte Tua prestancia habet Germanum 
Joannem a malentein canonicum patauiensem latorem presentium qui 
conúicionis mee hic rerumque omnium apud nos te cc.rciorem faciet 
quare ne bis Ídem agerem ipsum oretenus tecum agere Volui intelliges 
preterea ipsum ad sacra.mum Ccesarem missum a R.mo principe Epis- 
copo Patauiensi Ex ducibus Bauarie Cuius negocia tue fidei Commendo 
Et comm'tto Plurimum tanquam óptimo domino et Amico meo. in quo 
nedum benevolum sed et gratum Ubi principem reddes rem omnen^Ex 
fratre intelliges quem tibi Commendo vt fratrem. Priuata vero mea ct 
me ipsum non minus: Nosti enim dum istic disceder em multarum li- 
tterarum et precam, Et jnuestiturarum insolutam taxam fuisse quarum 
vt laborum ita et Emolumenti vt sim particeps Equum videtur Quare 
mi Valdesij te hortor et rogo vtquod ineomihi Abeunti receperas jam 
prestes frater rem ipsam apud lll.m dum. Cancellarium. Et te Curabit 
ipsum audito Et bene Vale mei memor. Ex nullo statius die 15 de Ju- 
nij anno lb2S. = Tuus per es et libram Prantner. 

Sobre. = Nobili ac Egregio dño alphonso Valdesio Ccesa- 
ree M.tis Consilia Secreto dño Et Amico Char.mo; In aula Ccesarca. 
Traducción. — Salud. = Mi amantísimo Secretario; tu excelencia 
verá al hermano Juan Amalento, Canónigo de Pádua, portador de 
las presentes, quien te enterará de como me hallo aquí y de todo 
cuanto pasa entre nosotros; por lo cual, para no cansar dos veces, 
he querido que él mismo se entienda contigo de palabra. Te dirá. 



APÉNDICE NUM. XXXII. 



359 



además, que al mismo Sacramo. César ha sido enviado el Reve- 
rendísimo Príncipe el Obispo de Pádua, de parte de los Duques 
do Babiera. cuyos negocios pongo en tus manos y te le recomiendo 
muchísimo, como al mejor Señor y amigo mío; en lo que no sólo 
te ganaras la benevolencia, sino también la gratitud del Príncipe. 
Todo lo sabrás por él, que te recomiendo como á un hermano: y 
no menos te recomiendo mis asuntos particulares y á mí mismo; 
pues sabes que cuando salí de esa, quedó sin pagar la tasa de 
muchas letras, preces e investiduras, de cuyos emolumentos pa- 
rece justo que yo participe, así como fui participante del trabajo. 
Por lo cual, Valdés mió, te amonesto y ruego que satisfagas ahora 
lo que habias recibido al tiempo de mi partida. El hermano arre- 
glará ese negocio con el Canciller y contigo: óyele. Y pásalo bien 
sin olvidarte de mí. 

Exnullo stat¡us=D'm 15 de Junio del año 1528.=Tuyo como si 
fuera cosa propia. =Prantner. 

NTJM. 32. 

Cartel del Emperador al rey de Francia, Monzón 24 
Jimio 1528. 

(Dialogo de Mercurio y Carón, edic. de 1850, pág. 287.) 

Carlos por la divina Clemenzia. E. Emperador de Romanos 
Rei de Alemana, i de las Españas: etc.— Hago saber, á vos, Fran- 
cisco, por la grazia de Dios, Rei de Francia: que, á ocho dias 
d'este mes de Junio, por Guiena, vuestro rei -de-armas, rezebi vues- 
tro cartel fecho á XXVIII de marzo: el cual, de mas lejos, que 
hai de Paris aquí, pudiera ser venido mas presto: i conforme á lo 
que, de mi parte, fué dicho á vuestro rei-de-armas, os respondo- 
A lo que dezis, que en algunas respuestas, por mí dadas, á los 
embajadores i reyes-de-armas, que por bien de la paz me ha.beis 
enviado, queriéndome yo sin causa escusar, os haya, a vos, acusa- 
do; yo no he visto otro rei-de armas vuestro, que el que me vino 
en Burgos á intimar la guerra. E, cuanto á mi, no os habiendo en 
cosa alguna errado, ninguna nezesiplad tengo de escusarme: mas,. 
á vos, vuestra falta es la que os acusa. Y, á lo que dezis, tener 
yo vuestra fé, dezis verdad: entendiendo, por la que me distes, 
por la capitulación de Madrid: como pareze por escripturas firma- 
das de vuestra mano, de volver á mi poder, como mi prisionero 
de buena guerra, en caso que no cumpliésedes, lo que por la dicha 
capitulazion me habiades prometido. Mas, haber yo dicho, como 
dezis en vuestro cartel, que estando, vos, sobre vuestra fé, contra 



360 NOTICIAS DE LOS VALDKS. 

vuestra promesa, os érades ido i salido, de mis manos i de mi po- 
der; palabras son, que nunca yo dije; pues jamás yo pretendi tener 
vuestra fé, de no iros, sino de volver en la forma capitulada. Y si, 
vos, esto hizierades; ni faltarad.es á vuestros hijos; ni á lo que de- 
béis á vuestra honrra. Y. á lo que dezis, que para defender vues- 
tra honrra, que, en tal caso, seria, contra verdad, mui cargada; 
habéis querido enviar vuestro cartel, por el cual dezis, que aun- 
que en ningún hombre guardado puede haber obligación de fé; 
i que esta, os sea escusa harto sufiziente; no obstante esto; que- 
riendo satisfazer á cada uno, i también á vuestra honrra, que, 
dezis, queréis guardar, i guardareis, si á Dios plaze, hasta la muer- 
te; me hazeis saber: que si os he querido ó quiero cargar, no so- 
lamente de vuestra fé ó libertad; mas, aun de haber jamás hecho 
otra cosa, que un caballero, amador de su honrra, no deba hazer; 
dezis; que he mentido: i, que cuantas vezes lo dijere, mentiré: 
seyendo deliberado, defender vuestra honrra, hasta la fin de 
vuestra vida. A esto, os rejpondo: que mirada la forma de la capi- 
tulación; vuestra escusa, de ser guardado, no puede haber lugar. 
Mas, pues tan poca estima hazeis de. vuestra honrra; no me maravi- 
llo, que neguéis, ser obligado á cumplir vuestra promesa. Y, vues- 
tras palabras, no satisfazen por vuestra honrra: porque yo he di- 
cho, i diré sin mentir; que, vos, habeis fecho ruinmente, i vilmen- 
te, en no guardarme la fé que me distes, conforme á la capitula- 
ción de Madrid. Y, diziendo esto; no os culpo de cosas secretas ni 
imposibles de probar: pues parezc por escripturas de vuestra mano 
firmadas: las cuales, vos, no podéis escusar ni negar. Y, si quisier- 
des afirmar lo contrario; pues ya os tengo yo habilitado solamente 
para este combate; digo: que, por bien de la cristiandad, i por 
evitar efusión de sangre, i poner fin á esta guerra; i por defender 
mi justa demanda; manterné, de mi persona á la vuestra, ser, lo 
que he dicho, verdad. Mas, no quiero usar, con vos, de las pala- 
bras que vos usáis; pues, vuestras obras, sin que yo, ni otro, lo 
diga, son las que os desmienten: i también, por que cada uno, puede 
desde lejos, usar de tales palabras, mas seguramente, que desde 
cerca. A lo que dezis; que, pues contra verdad, os he querido car- 
gar; de aquí adelante, no os escriba cosa alguna, mas, que asegure 
el campo, i, vos, traeréis las armas; conviene, que hayáis pazienzia 
de que se digan vuestras obras, é que yo os escriba esta respues- 
ta; por la cual, digo: que acepto, el dar del campo, é soy con- 
tento de asegurároslo, por mi parte, por todos los medios razona- 
bles, que para ello se podrán hallar. Y, á este efecto, i por mas 
prompto é expediente; desde agora os nombro el lugar para el 



APKNI'HT. NI M XXXIII, 



36! 



dicho combate; sobre el rio que pasa entre Fuente-rabia i Anda- 
ya, en la parte,] de la manera, quede común consentimiento será 

ordenado» por mas seguro i conveniente: i me parece, que de 
n, no lo podéis en alguna manera rehusar; ni de/ir, ni ser 
han., seguro; pues en él fuistes, vos, soltado; dando vuestros hi- 
jo-, por rehenes; i vuestra fé de volver, como dicho es: i también, 
visto, que pues en el mismo rio, fiastes vuestra persona, i las de 
vuestros hijos; podéis bien fiar agora la vuestra sola: pues porné 
yo también la mía. Y se hallarán medios para que no obstante el 
sitio del Lugar, ninguna ventaja tenga mas él uno que el otro. Y 
para e-te efecto; i para concertar la eleczion de las armas, que 
pretendo yo, pertenezerme á mi, i no á vos; i porque en la con- 
clusión no hayan longuerias ni dilaziones; podremos enviar jen- 
tiles hombres, de entramas partes, al dicho lugar, con poder bas- 
tante para platicar i concertar, así la igual seguridad del campo; 
como la elezion de las armas, el dia del combate; i la resta que 
tocará á este efecto. Y si dentro de cuarenta dias, después de la 
presentazion d'esta; no me respondéis, ni avisáis, de vuestra in- 
tenzion; bien se podrá ver que la dilación del combate será vues- 
tra: que os será imputado, i ayuntado, con la falta de no haber 
cumplido lo que prometistes en Madrid. Y. cuanto á lo que pro- 
testáis: que si después de vuestra declaración; en otras partes yo 
digo, ó escribo, palabras contra vuestra honrra, que la vergüenza 
de la dilazion del combate sera mia; pues que venidos á él, cesan 
todas escripturas; vuestra protestación seria bien escusada, pues 
no me podéis, vos, vedar, que yo no diga verdad aunque os pese. 
E también soi seguro, que no podré yo, rezebir vergüenza, de la 
dilación del combate: pues, puede todo el mundo conosccr, el 
aíizion, que de ver la fin d' él, tengo. Fecha en Monzón, en mi 
reino de Aragón: á veinte i cuatro^dias del mes de Junio, de mili 
i quinientos, i veinte i ocho años. =C liarles.» 

I NÚM. 33. 

Carta de Alonso de Valdés al Nuncio Baltasar Casti- 
glione ¿Agosto 1528 en Madrid? 

(Notizie del Valdesso de) Abate Serassi.) (1) 

Reverendiss. é Illustre Señor. = Antes que d'esta villa partie- 
simos para Valenctia. VS. me embio á hablar con M. Gabriel su 
Secretario sobre una obrecilla, que yo escribí el anno passado; 

(1) Aunque esta epístola no tiene lugar ni época, puede colegirse de su 
contexto y demás antecedentes, que la escribió Valdés en Madrid, donde estuvo 



362 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



respondile sinceramente lo que en el negocio passaba; y de la 
respuesta, según después el me dixo, VS. quedó satisfecho, y 
es la verdad que nunca yo mas la he leydo, ny quitado, ny an- 
ñadido cosa alguna en ella; por que mi intención no era publi- 
carla, aunque por la poca lealtad que en casos semejantes suelen 
guardar los amigos, aquellos a quien yo lo he comunicado, lo 
han tan mal guardado, que se han sacado mas traslados de los, 
que yo quisiera. Estos dias pasados por una parte M. Gabriel, y 
por otra Oliverio han con mucha instancia procurado de haver 
este dialogo, y quiriendome yo informar del fin d'ello, he des- 
cubierto la platica, en que VS. anda contra mi a causa d'este 
libro, y que ha informado a su Magostad que en el hay muchas 
cosas contra la religión Cristiana, y contra las determinaciones 
de los Concilios aprobados por la Iglesia, y principalmente que 
dice ser bien hecho quitar, y romper las imágenes de los templos, 
y echar por el suelo las reliquias», y que VS. me ha ablado sobre 
esto, y que yó no he querido dexar de perseverar. = Por que en 
esto como en cualquier otra cosa siento my concencia muy limpia, 
no he querido dexar de quexarme de VS. de tratar una cosa como 
esta en tanto prejuicio de my honra, mostrando tenerme por ser- 
vidor, cosa por cierto, que yo nunca pensaba de VS., y sobresto 
decir que me habló, y que yo no quise dejar de perseverar. Ya 
VS. sabe que nunca me habló palabra sobresto, mas de lo que 
me embió a decir por M. Gabriel. Y cierto yo no se que perseve- 
rancia ni obstinación ha visto VS. en mí; pero todo esto importa 
poco. Mas en decir VS. que yo hablo contra determinaciones de 
la Iglesia en prejuicio de las imágenes, y reliquias, conozco que 
VS. no ha visto el libro; por que sy visto lo huviera, no puedo 
creer que dixera una cosa como esta, ni tampoco puedo dexar 
de tener quexa de Vá. que por oydas quiera aecusar por hereje 
quando menos a un hombre, que muestra tener por servidor, y 
por no gastar muchas palabras, yo tengo por cierto que VS. ha 
sydo muy mal informado; y a esta causa digo que Sy VS. se queja 
de my que meto mucho la mano en hablar contra el Papa, digo 
que la materia me forzó á ello; y que quiriendo excusar al Em- 
perador no podia dexar de acusar al Papa, de la dignidad del 



la corte desde el 3 de Agosto al 30 de Octubre de 1528; probablemente en 
dicho mes de Agosto, dándole el Nuncio su Risposla en los meses siguientes 
hasta Abril de 1520. Publicó la carta Serassi, acaso debida á algún valentino, 
como inducen a pensarlo las faltas que notó Usoz en la ortografía entre lemo- 
sina é italiana. 



APKNDICE ISL'M. XXXII!. 



3G3 



qual hablo con tanta religión, y acatamiento como qualquier 
bueno y fiel Cristiano es obligado a hablar, y la culpa, que se pue- 
de atribuir a la persona, procuro quanto puedo de apartarla del, 
y echarla sobro sus Ministros. Y sy todo esto no satisface, yo con- 
fieso a ver excedido en esto algo, y que por servir á VS. estoy 
aparejado para enmendarlo pues ya no se puede encubrir. Pero 
sy VS. quiere decir que en aquel Dialogo ay alguna cosa contra- 
ria a la religión Cristiana, y a las determinaciones de la Iglesia, 
porque esto tocarla demasiadamente my honra, le suplico, lo mire 
primero muy bien; por que estoi aqui para mantener lo que he es- 
crito. Y por que VS. no me tenga por tan temerario como quiza 
me han pintado, es bien sepa, que antes que yo mostrase este 
Dialogo, lo vio el Señor Jo: Alemán el primero, después Don 
Juan Manuel, y después el Chanciller, por que como personas 
prudentes, y que entendian los negocios, me pudiesen corregir y 
emendar lo que mal les pareciese. Por consejo de D. Juan emende 
dos cosas. No contento con esto por que habia casos que tocavan 
a la religión, y yo no soy, ni presumo de ser Teólogo, lo mostré 
al Dottor Coronel, el qual después de haverlo passado dos veces, 
me amonesto que emendase algunas cosas, que aunque no fuesen 
impías, podian ser de algunos caluniadas. Mostrelo después al 
Chanciller de la Universidad de Alcalá, y al Maestro Miranda, 
y al Dottor Carrasco, y a otros insignes Theologos de aquella 
Universidad, loáronlo, y aun quisieron hacer copia del: vieronlo 
después el Maestro Fray Alonso de Virues, Fray Diego de la Ca- 
dena, Fray Juan Carrillo, y a la fin el Obispo Cabrero, todos lo 
han loado y aprobado, y aun instádóme que lo hiciese imprimir 
con ofrescerse de defenderlo contra quien lo quisiesse caluniar. 
Mas yo nunca lo quise hacer por que a la verdad no me parescia 
también como a ellos, assi que vea VS. sy quien tantos y tales 
padrinos tiene, osara decir y defender que en la obra no ay erro- 
res. De todo esto he querido dar tan larga cuenta á VS., por 
que con mas consejo y consideración entienda en este negocio, 
sabiendo todo lo que pasa en ello. Y si todavia determinare de 
insistir en la causa, sola una cosa suplico á VS., que no dexe por 
esso de tenerme por servidor, por que de verdad tendria por muy 
gran perdida lo contrario. Y en lo demás yo tengo confianza en 
Dios, y en mi innocencia que a la fin saldré con mas honra que 
vergüenza. =De VS. muy cierto servidor. =Alonso de Valdén. 



364 NOTICIAS DE LOS VALDKS. 



NUM. 34. 



Carta de Maximiliano Transilvano á Alonso de Valdés, 
fecha en Silvano (Anvéres) á 20 de agosto y 15 de se- 
tiembre de 1528. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 78.) 

Non possum nisi summopere ¡ambire officium tuum, dicerem gra- 
titudinem, si vita mea in te officia extarent, qni mihi silenti et in 
scribendo ncgligenti non succenseas; Immo scribasob meum silentium, 
nunquam te ab officio discessurnm, Laudo magnopere, et hnmanitatem 
et summam tuam in me benenolentiam; daboque operam, vt cum hu- 
manitate te nequeam exuperare, assiduitate saltem lilterarum te exu- 
pcrem: quod faceré certe his die'&us et si magnopere desiderareme 
integrum mihi nonfuit tum ob soceri mei longum morbum, et mortem 
morbo subsecutam, tum ob alia grauissima negocia, qace ex eius mort, 
humcris meis incubuervnt . Nam cum me testamenti executorem cojis- 
tituisse.t gessissetque negocia et magna et ampia et expedita, mihique eo 
genere vite minime Instituto, non satis cognita et perspecta, habaerunt 
ea me totum, adeo his mendbus occupatum, ut alij Rei Vacare non 
potuerim. Quare hac lege mihi silentium hoc meum indultum et 
condonatum velim: ut illud assiduitate litterarum resarciam; scio 
enim eqtnim esse, Immo mihi Incwnbere, ut ociosus ego, et summis 
rebus occupatum officio scribendi exuperem, quod certe prestare co- 
nabor, tu modo mihi non sucenseas: Grata mihi fuerunt, que mihi de 
duello Begum scripsisti, visa sunt mihi plañe trágica tecum sentio rei 
exitum Comicum potius quam tragicum futurum, nollem tamen Inte- 
rim rem publicam laborare, nec illud esse in ore, quicquixl delirant 
Reges plectuntur achiui. De rebus Italicis iam diu nichil habinmus, 
scriptum est ex Italia copias auxiliares quas Dux Braunsingensis in 
italiam duxerat dissolutas, et ipsum Duccm in Germaniam reuerti, 
quod rebus ñris parum conferret, presertim cum Galli instum exerci- 
tum in Italiam submiserint, cwterum Neapolis sé inmota tutatur, et si 
dis placet tutabitur, modo commeatus non desint, nri et Gallorum 
duces mortaliter egrotant, sed 'vos cum has accipies, isthic recentiota 
habetis, aut habebitis Bellum nrm Geldrense hactenus satis feliciter 
gestum est diu oppidum Liltum obsedimus. quod cum ñri his diebus 
temeré potius quam strennue oppugnare coliantur, clade acepta repulsi 
sunt, ita ut hinc, et ob anni tempus et forte etiam ob retardatum mili- 
tum Stipendium, Soluta obsidione pedem retulerint, quid posthac fies 
nes ció. 



\n' muí:' m'.m. XXXIV. .*'>(>."> 

Quod ad Cannonicatum Carthaginensem attinent, uellem hocvnum 
tibi persuadir es j me nichileque desiderare quam fratrem tuum mm in 
senium vergentem in tranquillo ei Honorato alio genere vite collocatum 
videre. et máxime //> Ecclesia Carthaginensi, mullís de causis, qvas et 
cijo optime u(»i/\ et amicissirni inri mam mihi qnotidie ex episcopatu 
scr¡ bu nt, sed video témpora nris desyderijs obstare, egb cum primum 
cannonicatum per mortem Ludouiej Mergeline vacare intell xi. Scrip- 
st diligentissime ad Cardinalen ne cuiquam consensum darct quam 
fratri. mi et si R 7U " S Dñs faueret, erant lamen multi apud Cardina- 
lem authoritate et gratia prestantes, qui Clavigio faucrenl, non quod 
a>it fratrem odio haberent, aut ipsum Clavigium singulari et veteri 
amicilia Tolerent, sed quod in quotidianis rebus suis opera Clavigii 
indigerent, est enim Ule solus procuratur Cardinalis in Curia Ro: An- 
drea Buler in excidio vrbis, extincto ; Quare assiduis litteris mihi 
contra mullos pro Consensu pro fratre obtinendo contendendum fuit 
cum odioetiam aliquorum, tándem consensus temos extorsi, et penes 
me habeo, nec justo Clavigium me repugnante consensum obtinere po- 
tuise. Scripsi autem ad vrbcm sepiss'me ad Amicos fratris, et feci 
per alios amiecs scribi, ut cannonicatus Ule pro eo a Pontífice Impe- 
traretur de consensu Cardinalis; Ludouicus de Calatajud ad quem fra- 
ter scribi ivssit, ternis litteris meis nec verbum responda. ídem 
fecit Castilius de quo minus miror, quod Neapoli agit nec potait inte- 
lligere num Ule Ludouicus Rome sit nec ne, tam res Ule sunt confuse 
Geni/en quídam, qui rogatu meo scripserant hac de re responsum est 
supph'cationem tercio datam sed in signatura retentam fuisse, et tán- 
dem responsum per nonum Datar ium: Pontificem Jam diu de hoc 
Cannonicatu disposuisse, Ex nolle ei cui cum contulit competitorcm 
daré, hoc non obstante, misi homincm proprium in Italiam ad Curiam 
Pontificia, cuidedi ¿n mandutis, ut ómnibus quibus posset modis cu- 
raret, huuc Cannonicatum pro fratre de Consensu Impetrare, ñeque 
pro ea re aut Impensis aut laboribus parceret, Quem hominem et si 
pro negociis soceri que cum Gisijs habuit misi, non lamen misissem 
nisi me res huius Cannonicatus Impulissent et quia in hac ñra aubula 
agit quídam Mgr. Laurcntius de Aulisqui agit negocia prior ¿s Data- 
rij Johannis Matthei Episcopi Veronensis effeci ut et Ule Episcopo et 
suis scripserit pro hac impetratione de consensu pro fratre obtinenda, 
quam si obtinebimus, spero res mas in tuto satis futuras, sin minus, 
non video quid agamus quam quod cum Clavigio melius quod possi- 
mus transigamus, Nam quod frater scripsit, ut prouisionem Cardina- 
lis ohtineamvs caque et fauore lilterarum Ccesaris sperat se posse 
Cannonicatus possersioñcm assequi, Res esset plañe Inutilis et ridicula, 
nam cum Cannonicatus Vacauerit per mor km Ludouici Mergeline id- 



366 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

que apud sedem, interdicta est Cardínali uro Et ómnibus alijs hujus- 
modi sacerdott'orum prouisio, sed ea solus Pontifex Cardinali consen- 
tiente prouidere potest aut debet. Scripsi de tota hac re Clavigio 
diligentcr, Ule responda que ex exemplo litterariim suarum cognosces 
Ego quid dicam nescio, si Impetrationem a Pontífice obtinere possi- 
mus, res satis essi salua ct integra pro fratre sin eam daré Pontifex 
distulerit, quid Consilij capiemas nescio namet ipse Clavigius Canno- 
nicatu spoüabitur quod Consentían Cardinalis non habeat et frater cx- 
clvdetur quod Pontificis Prouisione Careat, et; ita Ule nescio quis, 
cid Pontifex favet, ntroque excluso Cannonkatum hunc nobis ex dm- 
tibus eruet, tu (que tua est prudentia) cogita quo pacto hoc negocium 
recte conficere possimus, cerle vellem ut eum Clavigio frater conueniret, 
alioquin huius rei finem video nullum ego Clavigio non libenter desum, 
fratri autem tu o Immo vobis, absque summa ingratitudine deesse nec po- 
ssum nec debeo nec voló; vcstriun erit Indicare num officio satis fundvs 
fuerim, apud Clavigium fideliter ct diligenter intercessisse, consensum 
pro fratre cum odio multorum a Cardinale extorsisse, et pro proui- 
sione a Pontífice obtinenda nihil officij pretermisisse, vale vxor tere- 
salutat diligentissime et est faulrix dignitatum tuarum mirifica. Ex 
Sijhiano uro die 20 Augusti 1528. 

Litteras tuas et Petro Egidio reddidi diligenter, et ad Episcopnm 
Melitensem misi sedulo, cum primum eas reciperem, 

has du.plici exemplo ad te Scripsi, Interim mihi littere tne reddite 
Ccesarce Augustance et In illis, ea quee Cesar Gallo super prouocato- 
rijs litteris respondí t, quee certe mihi Iucundissima fuerunt, Dia- 
logum, illum tuum de vrbis Excidio mirum Immodum videre ges- 
tio, oro te noli me illo fraudare: erit apud me quodam modo sepul- 
tus postquam eum edi non vis, ob Inukliam declinandam, Mirum 
Inmodum gaudco autoritatem Cancellarij maximam ex illius enim 
magnitudine et Splendore, multa nobis bona auguror; 

Quod ad Cannonicatum Carthaginensem attinet pro fratre Jacobo; 
nihil certc in illo obtinendo deligentie pretermisi; sed habet Ule Clavi- 
gius quoque fautores máximos, R.mus Dñs ad me misil, conditiones 
Concordie, que mihi displícuervnt, Et me Impvlsore nunquam eas 
frater acaptasset , non enim mihi satis decore pro eo irise sunt, Con- 
cepi Ego alios artículos Concordie, quos R.mo D. CarM missi, ut eos 
Clavigio mitteret. tos ad te mitto tuum erit, fratri persnadere, vthanc 
conditionem accipiat, honestam Et secnram, et per quam súbito ad 
Cannonicatum peruenire poterit redeatque cum Clavigio In gratiam, 
nam si res lite confici debeat;" cetas erit priusquam reí finem videbimus. 
Et si Clavigius lus suum ali adiungat, video rem Cannonicatus In 
summum discrimen Collapsum irí; C&lerum oro te, vt me tamtuum 



APÉNDICE NÚM. XXXIV. 3G7 

pufes, qvam Sí mihi esses fratcr Germanus, dici enim vix potes, qvam 
ómnibus actionibvs tuis afficiar, atu lio enim Ex ómnibus qui isthinc 
veniunt, te nequé Jit/nifates, aut honores ambire, ñeque opum Cupidi- 
tate tener i; se, I fu hoc solo omnes tuas Cogitationcs versari, vt te vi- 
rum grauem, bonum, et sapientem prestes; quod Institutum tuum vite 
qvam prooem rerbis eloquinon possum, vtinam Ccesar multostui si- 
miles haberet, esset profecto Respublica quietior et felicior, sed de his 
alias, oro te, scribas, quoties per oceupationes licuerit, delectatur 
en i))} H.Di'ts l). Car. Hs máxime si quid a te venire audia'. Vale Ex An- 
tuerpia (lie 15. Se¡)tembris 1528. = Tuas plus quam suus.=Maximi- 
lianus Transiluanus. 

Sobre. = Ornattissimo et ciar i s simo viro Dño. Alphonso Valdesio 
Ca?sareo Secretario dignissimo (1). 

Traducción. — No puedo menos de alabar en gran manera tu 
afabilidad, diría gratitud, si yo te hubiera hecho algún obsequio, 
al no enfadarte con mi silencio y negligencia en escribir, antes 
bien escribes que, á pesar de mi silencio, jamas has de faltar á tu 
deber. Celebro infinito, así la cortesía, como la excesiva benevolen- 
cia con que me tratas; y haré lo posible por aventajarte, ya que 
no pueda en la afabilidad, al menos en el cuidado de escribir, lo que, 
en verdad, no obstante los vivos deseos que tenía, me fué impo- 
sible hacer en estos dias, ya por la larga enfermedad de mi suegro 
y la muerte que se siguió á ella, ya por otros gravísimos negocios 
que á consecuencia de su muerte cayeron sobre mis hombros; por 
que habiéndome nombrado ejecutor testamentario, y habiendo él 
manejado muchos, grandes y claros negocios, que ni yo conocía 
ni estaban á mi alcance, por no haber yo jamas tratado en ello, 
me tuvieron tan completamente ocupado en estos meses que no he 
podido pensar en otra cosa. Por lo cual quisiera que se disimula- 
se y perdonase este mi silencio, á condición de repararle con la 
continua repetición de cartas, porque sé que es justo, ó mejor di- 
cho, sé, que, estando yo ocioso, y tú ocupado en cosas de la ma- 
yor importancia, tengo el deber de aventajarte en el cargo de 
escribir, lo que desde luego procuraré hacer con tal que no me 
riñas. Me sirvió de gran placer lo que me escribiste sobre el due- 
lo délos Reyes; y me pareció todo bien trágico. Opino. contigo 
que el resultado final de esto vendrá á ser, más bien cómico, que 
trágico; con todo no quisiera que entretanto padeciese la cosa pú- 
blica, ni que se repitiese aquello de «¿o que deliran los Rtyes lopa- 



(1) Este sobre de distinta letra, parece ser de mano de Jacobo, hermano de 
Alonso de Valdés, del que la carta se ocupa. 



36S NOTICIAS DE LOS VALDES. 

gan los griegos.» Hace ya mucho tiempo que nada sabemos de las 
cosas de Italia; desde allí escribieron que se habían disuelto las tro- 
pas auxiliares que el Duque de Brunswick se había llevado á Ita- 
lia y que el mismo Duque se volvía á Alemania; lo cual nos im- 
portaría un bledo, máxime habiendo los franceses metido este 
ejército en Italia con algún fin oculto. Por lo demás, Ñapóles se 
defiende sin perder un palmo de terreno y, si Dios quiere, se de- 
fenderá, con tal que no falten los víveres; nuestros Jefes y los de 
los franceses enferman de muerte; pero cuando recibas esta ten- 
dréis de allí noticias más recientes. Nuestra guerra de Güeldres 
ha ido hasta aquí bastante bien; hemos tenido sitiado por mucho 
tiempo al pueblo de Lilto; y como los nuestros con más temeridad 
que valentía se empeñasen en darle un asalto, fueron rechazados? 
después de haber sufrido una derrota ; de suerte que levanta- 
do el siüo, se han retirado de aquí, ya por causa de la estación 
del año y ya quizá también por haberse retardado el estipendio 
de los soldados. Yo no sé lo que se hará de ahora en adelante. 
Por lo que toca á la Canongía de Cartagena, quisiera que te 
persuadieras de una sola cosa, y es, que nada deseo tanto como ver 
átu hermano, que va haciéndose viejo, colocado en otro género de 
vida tranquilo y honrado, y sobre todo en la iglesia de Cartage- 
na, por muchas causas, que yo me sé muy bien, y mis mejores 
amigos me escriben todos los dias desde el Obispado. Pero veo 
que los tiempos se oponen á nuestros deseos. Tan pronto como 
supe yo que la Canongía estaba vacante por muerte de Luis Mcr- 
gelina, escribí con la mayor solicitud al Cardenal que á nadie die- 
se el consentimiento más que al hermano, á quien aunque prote- 
giese el Ilevmo- Sor., había, no obstante, muchos de grande autori- 
dad y prestigio para con el Cardenal, que favorecían á Clavigio; 
no por odio que tuvieran al hermano, ni por ensalzar á Clavigio, 
á causa de la* singular y antigua amistad que con él tenían, sino 
porque en los asuntos cotidianos necesitaban de su ayuda; porque 
él es el único procurador del Cardenal en la Curia Romana, des- 
pués de haber fallecido Andrés Buler en la destrucción de la ciu- 
dad. Por lo cual tuve que pelear contra muchos con repetidas 
cartas para alcanzar el consentimiento en favor del hermano; aun 
á despecho de algunos, saqué por fin tres consentimientos y los 
tengo en mi poder; y creo que Clavigio jamas hubiera podido, 
oponiéndome yo á ello, alcanzar el consentimiento. Escribí, pues, 
muchísimas veces á Roma á los amigos del hermano, é hize que 
escribiesen otros amigos para lograr del Pontífice esta Canongía 
en favor suyo con el consentimiento del Cardenal. Luw de Cala- 



APKNDIC. NÚM. XXXIV. -369 

tayud, :i quien mandó el hermano que se escribiese, no ha respon- 
dido una palabra á tres cartas mías; lo mismo ha hecho Castillo; 
lo que no me extraña tanto porque está en, Ñapóles y no pudo 
saber si aquel Luis está, ó no, en Roma. Tan confuso anda allí 
todo. A cierto Genovés que había escrito á petición mia, le res- 
pondieron que la súplica se había presentado tres veces, pero que 
la habían detenido en la Signatura; y por último respondió el nue- 
vo Datário que el Pontífice había dispuesto, hacía ya mucho tiem- 
po, de esa Canongía, y que él no quería dar competidor al sugeto 
á quien se la confirió. Esto no obstante, envié exprofeso un 
hombre á Italia á la Curia del Pontífice, á quien encargué que 
procurase por todos los medios posibles alcanzar, previo el con- 
sentimiento, esta Canongía para el hermano, y que para ello no 
reparase en gastos ni trabajo; al cual si bien envié á causa de los 
negocios que el suegro tuvo con los gisios, empero no le hubiera 
enviado á no haberme impulsado los negocios de esa Canongía. Y 
supuesto que en esta nuestra pequeña corte se encuentra cierto 
Maestro, Lorenzo de Aulis, que trata los negocios del primer Da- 
tário, Juan Mateo, Obispo de Verona, hize que escribiese él al 
Obispo y á los suyos para obtener esta impetración, previo con- 
sentimiento, para el hermano, y si la conseguimos, espero que 
hemos de librar bastante bien en todo; de lo contrario no veo otro 
remedio si no es el transigir con Clavigio del mejor modo que po- 
damos. Pues lo que escribió el hermano, que obtengamos la pro- 
visión del Cardenal, y que con ella y con el auxilio de las cartas 
del César espera alcanzar la posesión de la Canongía, sería una 
cosa problamente inútil y ridicula; porque habiendo vacado la Ca- 
nongía por muerte de Luis Mergclina, y esto junto á la Santa 
Sede, está prohibida á nuestro Cardenal y á todos los otros la pro- 
visión de estos beneficios, y sólo el Pontífice, previo el consenti- 
miento del Cardenal, puede y debe proveerlos. Escribí con dili- 
gencia á Clavigio de todo este negocio; y él me respondió lo que 
conocerás por el contesto de su carta. 

Yo no sé qué decir: si pudiéramos obtener del Pontífice la im- 
petración, el asunto estaría bastante bien y seguro en favor del 
hermano, pero si el Pontífice dilata darla, no sé qué resolución to- 
maremos; porque el mismo Clavigio será privado de la Canongía 
por no tener, el consentimiento del Cardenal, y el hermano sería 
excluido por caracer de la provisión del Pontífice; y de este modo 
el desconocido sugeto á quien favorece el Pontífice, excluidos am- 
bos, nos quitaría de entre las manos esta Canongía. 

Discurre tú, con la prudencia que te distingue, de qué modo 

24 



370 



NOTICIAS DE LOS VALIM'.S. 



podremos concluir debidamente este negocio; quisiera yo por cier- 
to que el hermano se conviniera con Clavigio; de otro modo no 
veo el fin del asunto. Yo á Clavigio no quiero faltarle, y el faltar 
á tu hermano, ó mejor dicho, á vosotros, sería la mayor ingrati- 
tud, por lo que ni puedo, ni debo, ni quiero hacerlo. Vosotros po- 
dréis juzgar si he cumplido bien con mi deber, con haber interce- 
dido fiel y diligentemente para con Clavigio; con haber sacado del 
Cardenal á despecho de muchos el consentimiento para el her- 
mano y con no haber omitido diligencia alguna para obtener la 
provisión del Pontífice. Pásalo bien: la muger te saluda una y mil 
veces con la mayor diligencia, y es devota admirable de tus acre- 
centamientos. De nuestro Silvano dia 20 de agosto de 1528. 

Tan pronto como recibí tus 'letras se las di con diligencia á 
Pedro Gil, y las mandé cuidadosamente al Obispo de Malta. Te 
he escrito estas duplicadas. Entre tanto recibí tu carta de Zarago- 
za y en ella lo que el César respondió al Francés sobre las cartas 
provocativas, todo lo cual, en verdad, me sirvió del mayor placer. 
Estoy haciendo lo posible por ver aquel tu Diálogo sobre la des- 
trucción de Roma; te ruego que no me prives de él; estará en mí 
como sepultado, toda vez que no quieres que vea la luz pública 
por apartar la envidia. Me alegro sobremanera de que el Canci- 
ller goze de la mayor autoridad, porque me imagino que de su 
grandeza y esplendor nos han de venir muchos bienes. Por lo que 
hace á la Canongía de Cartagena en favor de tu hermano Santia- 
go, no he dejado ciertamente diligencia alguna para obtenerla; 
pero tiene también aquel Clavigio muchísimos protectores. El 
Revmo. Sor. me envió las condiciones del arreglo, las cuales me 
desagradaron; y á seguir mi parecer, nunca las hubiera aceptado, 
pues no me parecieron bastante decorosas para él. Discurrí yo 
otros artículos de concordia, que envié al Revmo. Sor. Cardenal 
para que se los mandase á Clavigio, los mismos que te remito: á 
tí te toca persuadir al hermano que admita esta condición hones- 
ta y segura y por la cual podrá en un momento llegar á la Ca- 
nongía y volver á la amistad con Clavigio; porque si el negocio 
ha de llevarse á pleito, pasará un siglo antes que se acabe. Y si 
Clavigio traspasa á otro su derecho, veo que el asunto de la Ca- 
nongía vendrá á correr el mayor riesgo. 

Por lo demás te ruego que me tengas por tan tuyo como si fue- 
ses hermano carnal, porque apenas puede decirse cuánto me gus- 
tan todas tus acciones; pues oigo á todos los que de ahí vienen, que 
no ambicionas honores, ni dignidades, ni te dejas llevar de la ava- 
ricia, sino que diriges todos tus pensamientos á presentarte como 



iM. xxxv. 371 

un hombre grave, bueno y sabio; no puedo decirte cuánto aprue- 
bo éste género de vida ¡Ojalá que el César tuviese muchos seme- 
jantes á tí! La república estaría, en verdad, más quieta y más fe- 
liz; pero en otra ocasión te escribiré de esto. Te suplico que me 
escribas siempre que te lo permitan las ocupaciones, porque el 
Revino. Sor. Cardenal se alegra muchísimo cuando oye que escri- 
bes algo. Pásalo bien. De Anvéres á 15 de setiembre de 1528.= 
Tuyo más que suy o = Maximiliano Transilvano. 

NTJM. 35. 

Carta dé Pedro Juan Olivar á Alonso de Valdés, fecha 
en Valencia 1.° de Setiembre de ¿1528? 

(Archivo general de Simancas. — Escribanía mayor de Rentas, Leg. sin cla- 
sificación, núm. 3.°) 

Nunc plañe videbor Ubi ex altero orbe prodiisse qui post multa 
scecula ad te scribam, cum hoc ambo transegerimus, vt ipse Ubi scepi- 
ssime scriberens quod certe dtbebam beneficiis in me tuis, et tu mihi, 
quando vacasset rescriberes idenim debebas et humanitati tuw et literis. 
Facile erat ntrique hoc faceré, (tpulchrum, adeo, vt non sit iam nerum 
quod est in prouerbio grceco Xctpí7rcí Tct KctQcL (!)• Dices multo fa- 
cilius Ubi nullius negotiis obstricto fateor, nec propter aliud.caret hic 
locus insta excusatione, qvanquam hoc ipse dun milii, quod si non tem- 
pus, certe tranquillitas animi defuerit, sic videor aliqua ex parte pur- 
gatus. Quod si hcec patria tantum arrisisset mihi, quantum et ego puta- 
bam, et debebat, mullum haud dubie reliquissem locum reprchensioni, 
sed sum inter meos, non aliter quam chrislus ipse ínter phariseos et scri- 
bas, adeo, vt verear, ne quod fecit Roma Canillo et Scipioni suis, id 
facial m:'h¿ Valentía, nonprwstiti ego tantum mece Valentía?, quantium 
ipsi suco Bornee, sed erat animus excitare meos ad óptima studia, debuit 
mihi hcec civitas, quod tam affectus fueram in eamest fortassis, quod 
iam diu animo meo conceperam, sed nunquam deest vnus Danus qui to- 
tam comcediam interturbet, quis putasset hiis temporibus quibus dextro 
fato bonce artes rew'uiscunt tantam tyramidem in hanc vrbem fuisse in- 
nnctam, vides mi Valdese non aberrasse eos qui dicumtnominibusdum- 
taxat moneri Va'entinos. Cura huius Gijmnasii demándala utjoanni Ce- 
laye, non aliud quam quod sit doctor parisiensis, hiis nominibus ines- 



(1) Xct>^l7Tcfj TCÍ KctOot, es en realidad el proverbio griego. Como las 
letras X y K tienen cierta semejanza en la figura, Olivar hubo de escribir 
la una por la otra. El mismo reconoce su error en la carta que más adelante 
se encontrará, señalada con el número 41. 



372 NOTICIAS DK LOS VALDKS. 

catur plebs ita indvcitur tyrannis, sed homo belhts non patitur homines 
bonce f rugís quicquam bonarum literarum profiteri Erasmvm in fri- 
gidissimus concionibus hcereticum vocat et grammaticum. Vnlgus adeo 
pendet abore condonantes, vt evangelium putet quícquid Ule nugatus 
fuerit doctos viros solemus appellare non vulgares, at Ule nihil magis 
est, quam vulgaris, símiles habent labra lactucas in hac vrbc fabri et 
lamones sapiunt nulli magis versati in scoto et durando. Iam nusquam 
invenies tantum supercilium, nusquam tantum supcrstitioncm, quan- 
tam in hac vrbe. Coss. et senatui nalentino placet vt profitear literas 
grcecas et latinas salarium statuunt sexaginta anreorum, sohs iste rá- 
bula vt cst máxime autoritatis continuo aduesatur, Martinus Centurio 
communis amicus latius de isto homine ad te scripsit, rescribe si lu- 
bet dúo verba literas mittes lucas Bonfino cui me comcndabis . Vale 
mi patrone. Valentía? Kalendis septcmbris . = Tuus perpetuo. =01iuarus. 
Sobre. = Or natiísimo viro Alphonso Valdeso Casareo secretario 
patrono meo charisimo. = Mantua carpetanorum . 

Traducción. — Ahora sin duda te pareceré un hombre venido 
del otro mundo, cuando al cabo de los años mil vuelvo á escribirte, 
siendo así que teníamos mutuamente concertado que yo te escri- 
biría con la mayor frecuencia, á lo que sin disputa me obligaban 
tus beneficios, y que tú me contestarías cuando llegase el caso, 
porque así lo exigían tu cortesía y tu saber. 

Fácil y hermosa cosa era esta para los dos, de suerte que ya 
no es una verdad lo que reza el proverbio griego que las cosas 
buenas son difíciles. (Lo que mucho vale mucho cuesta.) 

Para tí, dirás, que no tienes negocio alguno en que entender, 
era esto mucho más fácil. Es verdad, pues aunque en razón carece 
este pueblo (Valencia) de excusa justa, pudiera alegar en favor 
mió que, si bien no me ha faltado tiempo, me ha faltado segura- 
mente tranquilidad de ánimo. De este modo me considero hasta 
cierto punto disculpado. 

Pero, si esta Patria me hubiera gustado tanto como yo creía, y 
-debía gustarme, es indudable que no hubiera dejado lugar alguno 
á la reprensión; pero hallándome entre los mios como Cristo entre 
los Fariseos y Escribas, llego hasta el punto de temer que haga 
conmigo Valencia lo que Roma hizo con su Camilo y su Escipion. 
Bien es verdad que no he merecido yo tanto de mi Valencia como 
ellos merecieron de su Roma, pero tenía intención de excitará mis 
paisanos á los buenos estudios. Debió agradecerme esta ciudad el 
interés que me tomaba por ella; y tal vez hubiera puesto en eje- 
cución lo que tenía proyectado ya desde mucho tiempo, pero nun- 
ca falta un Daño que perturbe toda la comedia. ¿Quién hubiera 



aI'í'mi' m'm. XXXVI. 373 

creído que en estos tiempos, en que, por dicha nuestra, renacen 
las buenas artes, se hubiese introducido en esta ciudad tanta ti- 
ranía? Ahí puedes ver, mi querido Valdés, cómo no andan muy 
descaminados los que dicen que los valencianos no se prendan 
más que de nombres y títulos exteriores. 

El cuidado de estas Aulas se ha confiado á Juan Celaya, sin más 
razón ni motivo que por ser Doctor Parisiense. Con estos vanos 
títulos se engaña al público: así se introduce la tiranía. Pero este 
bello sugeto no puede sufrir que los hombres de bien enseñen 
cosa alguna de las buenas letras. En discursos excesivamente fríos 
llama á Erasmo hereje y gramático. El vulgo está tan prendado 
del Orador, que tiene por Evangelio todos sus embaucamientos. 
Solemos buscar á hombres de erudición y de saber, no á los vul- 
gares, pero él no es más que vulgar. A pan duro, hambre de tres 
semanas. 

En esta ciudad los fabricantes, artistas y laneros son los sabios; 
nadie hay más versado que ellos en Escoto y en Durando. Ya en. 
ninguna parte hallarás tanta arrogancia, en ninguna encontrarás 
tanta superstición como en esta ciudad. Quieren los capitulares 
y el Concejo Valentino que enseñe las letras griegas y latinas; me 
señalan un sueldo de sesenta escudos de oro; sólo este charlatán 
con su grande autoridad me esta haciendo una continua guerra. 

Nuestro común amigo Martin Centurión te ha escrito sobre este 
hombre más á la larga. Escribe, si quieres,. en dos palabras, unas 
letras tiernas y amigables á Lúeas Bonfino, á quien me recomen- 
darás. Dios te guarde, mi dueño. Valencia l.°de Setiembre. Siem- 
pre tuyo = Olivar. 

NÚM. 36. 

Carta del arzobispo de Toledo, Alfonso Fonseea, á De- 
siderio Erasmo. Madrid 29 de junio, 1528. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros— fol. 23.) 

Qnod lilteras tu meas Erasme, ínter laborum et infectationum qui- 
bus exerceris solatia numeras, csset sane quod ex animo gauderem: 
Tum mea, tum nonnihil etiam tua causa: in viccissim Dolori csset, 
ita per quos minime decebat tecum agí, ut id genvs egeas eminentis, 
homo recreandis demulccndisque solido ac vero solatio animis natus 
et oceupatus. Quanquam autem sic rationes tuas instituisse te iamdiu 
arbitror, ut nec istiusmodi casibus magnopere quidem permoucri, nec 
eorum si urgeant leuamen aliunde quam ex* recta synccraque conscicn- 
tia petere soleas: Tamen facis pro tua humanitate ct animi gratitu- 



374 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



diñe, dum amicorwn studia tanti apud te esse pateris, ut ea nomini- 
bus eiusmodi cohonestes. Atque vtinamaliis etiam officiorum generibus 
non tantum litteris, molestia te prorsus ista eximere liceret Erasme: 
credi mihi non amplius laborares. Quanquam alioqui canse tuce data 
est hactenus opera non vsququaque penitenda: vt videatur jam ex>rta 
svperiore anno procella non modo mitins sevire sed pavlatim etiam 
consilescerat. Quod si omnino vti spero resederit, est quod invet fvisse 
susc/tabam. Gerfc quod in hoc genere seditiosamm concerlationum 
pr.'pipvum est, vt intelligant Aduersarij legitimo sibi judicio agen- 
dvm, non vi et oppressione grassandum. Id tu hactenvs videris abun- 
de consequntus. Defensionem tuam legimus, sed ut in alus oceupatio- 
nibiis tumulluarie: In ea iucvndnm imprimís fuit eam te animi 
moderationem, magna quidem ex parte cuam ex omni non licet per 
cuosdam dicere, modestiamque prestitisse, qvam vti abs te in hoc ge- 
nere prestaretur . Tum optabam, tum etiam admoneri te curaueram. 
Reliquvm non est quod indicem, semper sui similis est Erasmus. Perge 
igitur id quod facis de Christiana República melius in dies mereri, 
simulque tibí laudem parare inmortalem : De qua tantum abest ut ali- 
quid sit wmulorum improbitate delibatum, ut Contra potius eivs ful- 
gor hoc attritu nilidius splendescat. Augustinianam lucubrationum 
repurgatio, cui te operam daré audio, prouintia videtnr plañe te dig- 
na. Solus enim is autor ex classicis reliquus videbatur qui nobis Eras- 
mo obstetricante renasceretur: Quem que adeo ipse vnum ex ómnibus 
máxime restitutum Cuperem ob insitum animi affectum quo in eius 
hervis cultum et admirationem sam inde ab iv cunte et ate feror. Ve- 
rum intot laboribus tuis cun non ego ad id te pro virili mea horter^ 
ad quod perjiciendum scio te a multis Jamcliu summa contentione in- 
uitatum quodque adeo hisponte Tam tu a et quidem, feltcissime Ceperis: 
vt qui in asserendis vindicandisque christianis studiis tantum adhuc 
opera? posueris: tantundem posthac in confutandis novis aut antiquis 
potius, sed denuo subolescentibus error ¿bus pcenas: Quos in dies vide- 
mus, seu noxias herbas plus nimio sylucscentes Dominicam vincam in 
qua tu pro viribus operam exerceas, infestare; Adeoque iam gemmis 
ipsis palmilibusqve officere, ut psriculum sit ne si amplius coaluerint, 
legitimas slirpes perarant vitio suo atque enecent. Feceris tu quidem 
rem ista doctrina, istapietate dignam, tum Germanice tuce tot sictis in- 
fecte, tot erroribus oceupatee, tot denique dissidijs ac seditionibus labenti 
Jam et inclinanti open Tideris: Vt si Christiance pietatis minime ratio 
habeatU'-. fcuivs alioqui scimus primum apud te essa calculum) tamen 
eximia Impertí istias maiestas et pulchritudo debeat non te modo, sed 
optimum quemque civem ad occurrendvm ci malo perrnouere: Quod si 
prcevaleat, haud dubium quin ñempub. vestram propediem habituri 



APKNPICK. TSlM WXVI. 375 

sibis o florsntissima omiit/mi miserrim wn, ac perditisshnam. Frustra 
• hir tu ni/li¡ tmlgari illa caMsificatione viriumet eruditionis tenui- 
tatem txouses: Nstníni non jxrsuasum est Erasmum non modo esse, 
sed vnicum ex ómnibus esse huir id uto negotio parcm: non cloquentice 
molo Doclr/iHCijiic prestdijS, quibus aliqui nouit orbis quantum va- 
leu'. sr;¡ ¡i '■/('/ itpud omne.-i et authoritatis: Qaa plurimtm pollero in 
hao causa oportcf homincni, qui nullis ante hac optimatnm Bcne/icis 
aihi'is mnn¡ ctiain imposterum adftu ad ampliorum fortunam suapte 
sibí spontc precluso, In id Certaminis, non adulandi morbo, non 
aUMfttitB ambitionisme v/'tio illectus , sed studio pietatis adductus 
deseeudisse credendus sit: quod uix alius quispiam sit dcscensu- 
ri>s, qui non uel ordinis sui causam agere, uel paucorum potentice 
serviré, atque Mis demum vitijs indulgere putetur ; Quce huic 
potíssinium Incendio fomitem ministrarunt. At plenum pericial est 
nejotium, plenum difficultatis: Aut enim optimatibus fcede assen- 
tandum, aut eorum moribus conuitium odióse faciendum: Quid ergo? 
ob eam difftcultalem verce pietatis patrocinium descremus, et ecclesice 
pvritati hominum vitia fraucli essz patiemur: vt quod nos peccamus, 
illa lucre videatur? Quin ita potius negotium temperare licebit, nt et 
Adueisariorum. falsa dogmata, et nostrorum corrupti mores gemino 
Industria? fructa laxentur: vt his ad saniorem, Mis ad sp,nam omnino 
mentem reden ntibus , pace aliquando inter Principes fírmala, incipiat 
tándem nidio tumultu, nulla rerum perturbalione constituí componi- 
qne Respub. Sed quid hec ego ad te, qui ea omnia mu*to temas inclius? 
Excusationem tuahí, qua iter ad nos desprecaris , quando aliud fieri 
neqnit libenter accipimus: Et alioqui sat scio tam honesti ocij ratio- 
nem multo Ubi melius quam peregrinationis constaturam: tum eivs 
consilij fructum ad plures permanaturum ísta studiorum assiduitale. 
Cui aliqua ex parte limando Syngrapham telonicam ad te mittendam 
Curauimus. Dabitur a'.iquando occasio benignius tecum agendi . Vale 
et nos ama. Madriti. Hj cal. Julias M.d.xxviij." 

Traducción. — El tener tú mis cartas, ó Erasmo, como un 
consuelo, en medio de los trabajos y persecuciones que padeces, 
sería lo bastante para que me alegrase yo de corazón, ya por cau- 
sa mia, ya también, en algún tanto, por la tuya, si á la vez no 
me sirviera de sentimiento el ver que, los que menos debían, se 
portan contigo de tal manera, que tengas necesidad de lenitivos de 
esta naturaleza; siendo tú un hombre nacido y ocupado en recrear 
y lisonjear los ánimos con el sólido y verdadero consuelo. Y aun- 
que me imagino que desde hace mucho tiempo has arreglado tu 
método de vida de modo que, ni suelen inquietarte mucho seme- 
jantes tribulaciones, ni, si sobrevienen, sueles buscar el alivio de 



376 NOTICIAS DE LOS VALPES. . 

ellas más que en tu recta y sincera conciencia; te muestras, con 
todo, singularmente cortes y agradecido, cuando estimas en tanto 
las atenciones de los amigos, que no vacilas en honrarlas con tales 
nombres. 

Y ¡ojalá pudiéramos librarte del todo de esta molestia, con 
otra clase de servicios y no tan sólo con cartas! Créeme, Erasmo, 
no la padecerías más. Aunque, por otra parte, no tenemos que 
arrepentimos de todo punto, del trabajo, que hemos puesto hasta 
aquí en la defensa de tu causa, puesto que la tempestad suscitada 
el año pasado, parece que ya, no sólo se enfurece menos, sino que 
mas bien vá callando poco á poco. Y si, como lo espero, se miti- 
gase de todo punto, sería para nosotros un placer el que la hu- 
biesen suscitado. Porque, á la verdad, en este género de sedicio- 
sas contiendas, lo principal es que entiendan los contrarios, que 
deben proceder con legítimo razonamiento, no acometer con la 
violencia y la opresión; lo cual parece que hasta aquí has conse- 
guido tú de sobra. Hemos leido tu defensa; pero á la ligera por 
estar llenos de ocupaciones. Nos gustó sobre todo, que guardases 
en gran parte (porque, según algunos,' no puede decirse que la 
guardases del todo) aquella moderación y modestia que deseaba 
yo, y habíaj^rocurado también advertirte, que guardaras en este 
asunto. Nada más tengo que decirte; Erasmo siempre es el mis- 
mo. Sigue, sigue, como lo haces, mereciendo cada dia más de la 
república cristiana y preparándote á la vez una alabanza inmor- 
tal; de la cual tan lejos está el haberse disminuido algo por la 
malicia de tus émulos 1 , que, antes por el contrario, su resplandor 
brilla con más lucidez con este frotamiento. Esta corrección, ó 
purificación de las investigaciones augustinianas, á la que, según 
me dicen, te dedicas, es una empresa muy digna de tí ; porque 
parece que, de entre los clásicos, sólo quedaba este autor, que 
nos renaciese con la ayuda de Erasmo, y el que, antes que otro 
alguno, quisiera yo ver restituido del todo á *su pureza, por el 
natural afecto con que desde mis p'rimeros años se ve inclinada 
mi alma al culto y admiración de su doctrina. Pero entre tantos 
trabajos en que te ocupas, ¿por qué no he de exhortarte yo con 
todas mis fuerzas, á lo que sé que desde hace harto tiempo te 
han invitado muchos con todo empeño, y tú mismo espontánea- 
mente has empezado ya, y por cierto con la mayor felicidad, es á 
saber; que habiendo trabajado tanto hasta aquí en afirmar y pro- 
teger los estudios cristianos, pongas en adelante el mismo trabajo 
en confutar los nuevos, ó más bien dicho, los antiguos errores, 
pero resucitados de nuevo, que vemos cada dia, cual hierbas per- 



APÉNDICE NÚM. XXXVI. 377 

judiciales que vician la tierra de un modo espantoso, infestar la 
viña del Señor, en la que tú trabajas varonilmente, hasta el pun- 
to de que dañan ya á las yemas y á los pámpanos, y hay peligro 
de que, si crecen más, ahoguen y maten con su vicio á los retoños 
legítimos? 

Harías, pues, tú una cosa digna de tu v doctrina y piedad, pro- 
tegiendo á tu Alemania, infestada de tantas sectas, ocupada de 
tantos errores, y que por último se está arruinando y cayendo 
con tantas discordias y sediciones; de suerte que si no se toma en 
cuenta la piedad cristiana (cuyo cálculo sabemos que es lo prime- 
ro que te propones), sin embargo de la singular majestad y her- 
mosura de este Imperio, no sólo á tí, sino á cualquier buen ciu- 
dadano, debe mover á poner remedio á este mal ; el cual si llega 
á prevalecer, sin duda alguna tendréis á vuestra república, den- , 
tro de poco, de la más floreciente que era de todas, convertida en 
la más miserable y perdida. 

En vano es que te me excuses con aquel vulgar pretexto de la 
escasez de fuerzas y de erudición, porque todo el mundo sabe que 
Erasmo, no sólo es capaz, sino que, entre todos, es el único capaz 
para tamaña empresa, no sólo con la ayuda de su elocuencia y 
doctrina, en lo que por otra parte ya sabe el mundo cuánto vale, 
sino también de su fe y autoridad para con todos, en la que debe 
valer muchísimo un hombre que sin haber recibido hasta aquí 
beneficio alguno de los Grandes, y cerrándose también espontá- 
neamente para lo sucesivo todas las puertas para una mejor for- 
tuna, debe creerse que ha bajado á esta contienda, no atraido por 
la enfermedad de adular, ni por el vicio de la avaricia, ó ambi- 
ción, sino movido por el deseo de la piedad ; adonde no bajará 
otro cualquiera, sin que se crea que defiende la causa de su clase, 
ó que sirve al poderío de pocos, ó que, en fin, peca de aquellos 
vicios, que principalmente ocasionaron este incendio. 

Pero el negocio está lleno de peligro, lleno de dificultad; 
porque, ó se ha de adular torpemente á los Grandes, ó, á despe- 
cho suyo, hay que darles en cara con sus vicios. Pero qué : ¿por 
esta dificultad, abandonaremos la defensa de la verdadera piedad, 
y permitiremos que los vicios de los hombres defrauden la pure- 
za de la Iglesia, de manera que se vea que paga ella lo que nos- 
otros pecamos? Antes mas bien podremos templar el negocio de 
modo que se corrijan, con doble fruto de nuestra industria, por 
una parte, los falsos dogmas de los contrarios; y por otra, las 
corrompidas costumbres de los nuestros; para que volviendo estos 
á mejor partido y aquellos al partido absolutamente sano, afir- 



378 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

macla alguna vez la paz entre los Príncipes, empieze al fin á cons- 
tituirse y arreglarse la República sin alboroto, ni perturbación 
alguna de las cosas. Pero ¿qué tengo yo que hablarte de esto, 
cuando lo sabes mejor que yo? De no haber otro remedio, admi- 
timos con gusto tu excusa de venir aquí; y por otra parte, se muy 
bien, que mucho más entrará en tus cálculos tan honesto descan- 
so, que la peregrinación. Entonces el fruto de esta determinación 
se extenderá á más individuos, ó países, con esta continuación de 
estudios. Y por ayudarte en alguna cosa, hemos cuidado de man- 
darte un billete de banco. Ya llegará la ocasión, alguna vez, de 
tratarte con más benignidad. Pásalo bien y ámanos. Madrid, 29 
de junio de 1528. 

NÚM. 37. 

Carta de Pedro Juan Olivar á Alonso de Valdés, fecha 
en Valencia á 15 de Setiembre de 1528. 

(Academia de la'H'istória. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 52.) 

Martino Centurioni communi amico dedi ad te literas, ex quibus 
Facile intellexisti, quám non sil sperandum de meis valentinas spem 
omnem adimunt sophistce maximee aatoritatis apnd nostros, Ducem 
Calabries nondam inuisi, Laboranit Mi tertiana, ducet me ad eum 
Lucas Donfinus. Mayo nostro gratulor tam honorificam Legationem. 
Est vir Ule et probus et eruditus , quibus nominibus dignus erat tali 
muñere vtinam quám est illa Lcgatio honorífica, tam Mi succedat ex 
animi sententia. Quod ad me attinet, perpetuo precaturus Jum Mi 
Felices successus, Misi ad te conciunculam primam Joannis Chrysos- 
tomi de prouidentia dei dudum a me versam; De Erasmo, si quid habes 
noui, scribe. ego nullis liíeris magis recreor quám tuis. Eustachio et 
Antonio, Longo amicis nostris scripsi, salutabis eos verbis meis. Vale. 
Valentice XVII Cal. Octobris. M.D. XXVIII. = Nosti me semper tuum (1). 

Sobre. — Ornatissimo viro Alphonso Valdcso Ctesareo Secretario 
patrono meo Charissimo apud dominum Cancellarium In Aula. 

Traducción. — Entregué una carta para tí á Martin Centurión, 
nuestro común amigo, por la cual entenderías fácilmente, cuan 
poco, ó nada puede esperarse de mis Valentinos. Quitan toda es- 
peranza los sofistas que gozan del mayor prestigio entre los nues- 
tros. Aún no he visitado al Duque de Calabria; le ha molestado 
mucho la terciana; me presentará á él Lúeas Bonfino. Doy el pa- 
rabién á nuestro Mayo por tan honorífica Embajada. Es un sugeto 



(1) Hay un sello con las iniciales P. 0. acostadas al tronco de un olivo. 



APÉNDICE M'AI XXXVIII. 379 

bueno é instruido, por cuyos títulos digno era de tal cargo. ¡Ojalá 
Le salga tan á medida de su deseo, como es honorífica esa Mmba- 
jada! Por lo <Jne áirit toca, continuamente he de desear para él 
los Buccsos más felices. Te envié el primer sermoncito de Juan 
Crisóstomo, sobre la providencia de Dios, traducido por mí hace 
poco. Escríbeme de Erasmo, si es que sabes alguna novedad; en 
ningunas cartas hallo más gusto que en las tuyas. Escribí á nues- 
amigos Eustaquio y Antonio Longo; los saludarás en mi 
nombre. Pásalo bien. Valencia, 15 de Setiembre de 1528.=Sabes 
que soy siempre tuyo. 

NÚM. 38. 

Carta de Maximiliano Transilvano á Alonso de Val- 
dés, fecha en Silvano (Anvéresj á 20 de Setiembre 
de 1528. 

(Academia de la Historia. — Carlas de Erasmo y oíros — fol. 80.) 

Jodncus Isclsteim, qitem probé nostri, mevs fuit a teneris annis; 
r wavü litteris. Parisiis cuinos tres, profecit mediocriter: hic cum me 
uideat amotum <ib Aula, uel potius me Aulam a me amonisse displi- 
cent adolesc'enti Rus, ocium, et liceo mea solüudo: cuperetqne potius in 
luce qitam in latebris iiivere, desyderaret autem in primis cuiuspiam 
bnni viri in Átela Ccesaris Amanuensis fieri: pingit cnim (ut uides) 
Caracteres latinos non Incontinuos, nec In Elegantes, Salar ium nullum 
cvppret, Pensiuncule enim sacerdotalis, quas Murtie habet: ei facile 
ad vestes et ccetera indumenta sufficerent: si tu eius opera indigeres, 
nihil mihie que gratum foret, quam uteum loco semi susciperes: nullibi 
enim plura videret, plura addisceret, essetque lodoco huiusmodi seruitus 
orrtni libértate Jucundior. Sin autem nihil apud te loci uacet, nec 
prescrqptum nvmerum augere cimmode posses. oro te pro perpetua tua 
in me beneuolentia, proque meo inte amore, da operam si apud virum 
aliquem bonmn et latino scriptore lndigentcm locum parare. Cumprimun 
cnim te aliquid aut reperisse, aut posse reperirc nobis rescripsrris. 
transmittet ad vos prima nauigatiom Tu müte si quem habes, quem 
littere in solitudine, quem ociosorum vita delectat ornabiturque a me, 
modo superi vitam et Cardinali et mihi concedant sacerdotijs. Vale 
Sijluano ñro. die XX Septembris 1528. = 7wus. =Maximilianus Tra- 
siluanus. 

Sobre. =Ornatissimo ac Clarissimo Viro Dño Alphonso Valdesio 
C&sareo Secretario dignissimo 

Traducción.— Jodoco Isclstein, á quien conoces muy bien, 
ha estado en mi casa ó compañía, desde su niñez: estudió en París 



380 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

tres años; adelantó medianamente : viéndome ahora este separado 
de la Corte, ó mas bien dicho, viendo que yo he apartado de mí 
la Corte (disgustan al joven el campo, el ocio y esta mi sole- 
dad, y quisiera vivir más bien en la luz que en el retiro), desea- 
ría, pues, antes que todo, hacerse Amanuense de cualquier buen 
Señor en la Corte del César, porque (como ves), escribe el latin 
con bastante perfección y elegancia. No querría salario alguno, 
porque las pensioncillas Sacerdotales, que tiene en Murcia, con 
facilidad le bastarían para el vestido cotidiano y demás ropas ó 
trajes. Si tú necesitases de sus servicios, nada me agradaría tanto 
como el que le tomaras por criado; porque en ninguna parte vería 
mas, ni aprendería más; y una servidumbre tal, sería para Jodoco 
más agradable que toda libertad. Pero si en tu casa, ó palacio no 
hay ninguna plaza vacante, ni pudieses cómodamente aumentar el 
número prescrito de criados, te ruego por la benevolencia con 
que me has mirado siempre, y por el amor que yo te tengo, ha- 
gas lo posible por proporcionarle una colocación en casa de algún 
buen Señor, que necesite de escritor latino. Tan pronto como con- 
testes que has hallado, ó puedes hallar algo, te le enviaré en la 
primera navegación. Envía tú, si tienes alguno, á quien gusten las 
letras en el desierto, ó la vida de los ociosos, y yo le enriqueceré 
(con tal que Dios nos conceda la vida al Cardenal y á mí), con las 
pensiones, capellanías, ó beneficios Sacerdotales. Pásalo bien. De 
nuestro Silvano, 20 Setiembre 1528. =Tuy o — Maximiliano Tran- 
silvano. 

NÚM. 39. 

Carta de Baltasar Waltkirch á Alonso de Valdés, fecha 
en Leipsic á 22 de Setiembre de 1528. 

(Academia déla Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 33.) 

S. P. Dñe frater patrone omniurn amantissíme. Ex coráis affectu 
te bene Valere dcsidero. Vnicas a te litteras de dat. Montisoni die 13 
Junii presentie anni recepi prage cum apud christianissimum Re- 
gem nrm Hangar ie et Boemie essem, quas cum lectitassem, máxime 
cum finem littere Vedissem et iterum leyissem attonitus totus Vix 
anhelitum trahere potui, has legendas tradidi ad manas Ser™ liegis 
qüi de hujusmodi fiaseis adhuc certo nihil sciebat: fuit Valde admi- 
ratus, et dum essem fere exanimalus ita ut Icqui non potuij, dixit Rex 
non sitis tam tristis mi orator, spero qvod res non ita succedent sicuti 
scribuntur de quo ego gauisus animum sumpsi, per horam tetam soli 
de hujusmodi successu conuersantes et plus egre ferentes de Impudenti- 



IPBHDICB NDM. XWlX. 3S1 

ssimvs Verbis hominis Omnino Inutilis fcdefragi maledicti, coi Cegar 
tantum honorem faceré non deberet ut saltem vmbra Sacratissime Ce- 
sáreo Ma[ is sibi ob nmbrarj deberet sileo quod oertaridi sibilocum as- 
signare debeat¡ ctpud nos ¡dures sunt qui eredunt certamen fore certum, 
sed ego et qui mcam habent opinionem , quorum maior parshominum 
estj non ere linms et hoc ex infinitis causis monentibus ánimos nros, et 
jiro re ficta tenemos saltem quod gallus deberet csse dignns , ut hujus- 
modi templare! contra caput mimdj et Cesarem qui ultra et supraeum 
cst J miror quod D c j s lúa. non uilerius scribit de hujusmodi et aliis 
negociis oum sit iam extra fanem et sat/m ac eftum, et in amcnissimo 
Christianissimo Óptimo loco totius mundi, que cst Castilia, que patria 
exccllit omnes provincias et regna mundi, sic me deus adiuu t, Ego 
a tempore recessus mei quando te amicissimum fratrem post terga 
dimissi, nunquam fui letus sed semper in labore anxietatibus grauissi- 
mis intolerabilibus cxpensis nec potui unquam haberc tempns ut semel 
qui in sex annis patriam meam non vidi uisitarem candem, nec rebus 
meis per horam potui adesse sed semper fort fort Vltra ultra, fere to- 
tam alemanian dempto ultimo circulo Saxonie in quo modo sum cir- 
ctnniuj, et ita fatigatus exhaustus fcanus totus effectusj quod me si 
coram essem Vix cognosceres , testis est mihi deus altissimus qui me 
crean it quod s^pius mihi mortem pre Vita optaui intantis aducrsitati- 
bus tribulationibus augustiis Versor et oppressus a perfidis hominibus 
Lvteranis mole Christianis*.et reliquis hominibus qui nec Deum nec Ce- 
sare n amant cum quibus agere oportet. Sed ego sperans semper posse 
consequi meliora hucusque nom cessaui ñeque cessabo quousque toíam 
alemaniam etiam plus quam Imperium latum sit perlustrauero. Et 
malum a bono verum a falso probum ab improbo obedientem ab Ino- 
bediente cognouero et quis fit qui Dominum suum hoc est Cesa- 
rem Dñum Carolvm nrm diligat et cj essistenciam prestare Velit 
Ita mi frater sum dubius, ut nesciam interdum quorsum me Vertam, 
graues sunt et intollerabiles expense, labores et mala quod nihil svpra 
J Ítem apud Ser"j um Regen mcvm Hungarie et Boemie qui me tam 
gratiese recepit quod nihil supra; et qui inter Reges mérito palmam 
gerit omniym Christianissimus mansuetissimus Justissimus clementi- 
ssimus et vt vno concludam verbo inter mortales máxima bonitas, etiam 
sunt non parue aduersilatcs, vndique a Thurcis, Luteranis , malis et 
fictis Gkristianis vexatus Impeditur tali modo quod cor faxeum mo- 
uere deberet pro tanta paciencia diligencia et vigilancia tanti principis 
et fíegis de quo si piara scribam lacrime madefacient papirum, cessa- 
bo, et in cor meum recondam, vna dicrum coram mira si deus nobis 
gratum concesserit referam, cum nuper a Ma l f sua veniam reciperem 
quod iam sepius Impetraueram adhuc tribus diebus morari me voluit, 



382 NOTICIAS DK LOS VALDES. 

et cum Rege et Regina ego pauper homunc/'o aliquoties in prandio sed i, 
non Vidi Clementiorcm qui me tan singidari gracia prosequntvs, est, 
tándem opns erat discedere, et eius Jussu pcruersos saxoncs nisito et 
reliquos qaos circulus saxonicus continct Principes Ciuitat'-s ac altos 
inuisam, Alemaniam iotam iam Vidi et percurri quibus laboribv.s 
quibits Impensis et curis mallem ab alias quam ego tibi frater vnice 
revelaret tt significaret, et hec ut mihi compatiaris significo, Et ut 
aliqaando III. Dño et Paíri meo magno Cancellario aperiat quod ut 
fiat rogo, Vtinam Germaniam non vidissem et Hispanie miserias diu- 
tius gustassem honorifice magni fice me semper et ubique Hispanii trac- 
tarunt Deus concedat mihi suam gratiam vt aliquando salisf acere et 
re ferré gratias possim. 

cum autem in Curia R>gis essem si Vid>sses et tu quanto honore quan- 
taue humanitate me prosequnti sunt nrj hispani, sperabant médium 
regem ex regnis hispanicis aduenisse sepius mecum in prandiis seden- 
tes conducentes et paucis dicam omnia bona facientes vnle mi frater 
velis ómnibus amicis et benefactor i bus ntis qui tecum degunt ingentes 
gratias agere, fratribus tuis qui et me i sunt fratres, Doctori Coroncllo 
et Ceteris Salutem meo nomine dicas Et quod Deitm Rogem ut me 
quam totius et fanum in hispania Vid' re possint. amen. Reliquum cum 
nihil sit tam graue et ardaum quod propter te non subirem, Velis et tu 
non cessare in amo vis Vicissiludine; et in negotiis meis Vigilare, ut 
tándem sciam quid sit de Episcopatu mellitensi et III. Dnum et patrem 
meum D. Magnum Cancellarium semper informare de me et negotiis 
meis, qum plus quam me ipsum diligo, qm me promouit qui totis 
viribus pro me laborauit sine quo factum nihil faisset nec cessabit scio 
quousque finem omnium rerum mearum optatum consequar cui me 
semper uti obsedientissimum filium seruitorem et Capellanum comen- 
dabiset d'feres, atque D n , em eius de ómnibus malis et doloribus Infor- 
mabis, cuius protectione semper protectus et defensus fui, Et quod 
omnino de reditu meo sollicitus sit, ne ego ínter similia mala per< ar 
totus, solo mihi sileo uerbo me sainare poterit In alium preter ipsum et 
te nullam spem posui. 

Quod de Secretario Pérez scribis sane Intellexi, sed nunc est 
D. Joannes Musecula In Vrbe Vel apud Pontificcm sollicitatcr utaudio, 
Velis omnino ipsum mihi faceré amicum, ítem cum nesciam quid actum 
sit super Episcopatu mellitensi et alus meis negociis mitto%propris 
Impensis familiarem meum Hectorem ut Inteüigas me diligentem ne 
in mora sim vf mitto et literas quas statim expdit ut remittantur 
Iuuet D c j°tua vtcitius expediripossit in Germaniam. Maledicti erran- 
tes in fide Volunt omnino iterum abrre. Vnam dictam que plus oberit 
et nocebit quam profutura sit, sed ita Volunt ila oportet faceré nec 



APÉNDICE NI Al. \\\1X. 383 

Cesaran nec Regem aduertunt Volunt vi errores primittts ante urania 
planentur et plana /iaut Ser de Ce>>ins nec de liegis negocio ñeque que 
honesta sitnt euraut illa expedita Volunt deliberare ex tune quid far- 
ttiri ,\int ita regitur iatn Alemania, tota et sed hec missa faciamus, 
frater Charisswne cum eospedü ut pingues lateras -promotor ¿ales ad 
ponti/icem habeam rogo faciatis aliquas siniiles et que copióse sint 
(¡uilnis Cesar commcndat me sue. S'.' tanqnam Ma'l s sue Consiliariam 
oratarem Vire Cancellarium, et cui prouidit de Episcopatu melitcnsi 
(¡ui postnlatus est ad Ecclesiam Hildesimensem et Coadiutor Electus 
sid ad lü-rlcsiant Constanciensem que tamen eccksie ita depaupertate 
detracte oppresse ac pauperes quod ídem Consiliarius nullo unquam 
te/npore possit statum suwn de hujusmodi ecclesiis intertenere, et quod 
M''_' s , S. multnm miseretur ecclesiis similtbus que ad tantam ino- 
piam uenerunt propter quod M', as S. inclinata sit ac Yelit mito gratia 
et auxilio prefatum oratorem et Consiliarium atque ecclesias suas 
iuuare ut successu temporum aliqualiter restauran possint seu in pin- 
guiorcm fortunam deduci Etquocl pontifex gratis sine aliquibus Im- 
pensis cum nihil habeant prefate\ ecclcsie et propter amorem Sa~ 
cratis'[' e Ma[ is sue oportune illis Considere ct supiere omnes et singulos 
defectus in meliori forma, cum lauclis addicione prout stilus dabit, et 
euismodi Hueras expeditas ad me mittad D c }° tua rogo dignetur 
omnia querer e bona que pro me faceré Videntur quia Dcus est mihi 
testis quod ceelesia Hildesimensis obligata est in ducentis millibus 
florcnis et in redditibus non habet libere ducentos florenos nec habet 
vnam domunculam uel residentiara in qua Episcopus posset residere, 
omnia sublata per Duccm Brunsuizensem, impignorata dúo castra et 
non plus ubi nemo est qui possit redimere, et tanta heresis circumeir- 
ca Luteri quod non sit aliqua spes quicquam recuperandi, sicque fun- 
diti/s destruitur et perditur ut pontifici quicquam dari non sit possibi- 
le. Simüiter in Constantiensi ecclcsia / et Ciuitas Constanticntis ce- 
cidit ab imperio et in heresim totaliter et ad Luteranos Helueoios s& 
Confederauit , omne malum ibidem ita quod nihil potest dari pontifici 
pro annata Vel palleo et facial in eo D c í° lúa ut mihi faceré consueuit. 
In negocio Comitis de hochstratem omnino labortt D c }° tuaut expe- 
diatur, quia non erit inter illos ulla controuersia quia bene concordati 
sunt ymo nec prejudicium Imperii procedatur audacler et lateras ad 
manus meas mittut, quia homo est qui multum potest quando Vult pro- 
cesare et patria illa inferiori. 

Mitto etiam binas lateras promotoriales Cesaris ad Certas ecclesias 
scriptas pro Joanne Mayo Secretario Latino Gcr™ Hungarie et Boemie 
Regis ut eligatur in canonicum rogo easdem etiam expeditas cum pro- 
ximo Nuncio mittere Velit. 



384 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

Et ut Concludam frater Char™ c qnia jam fatigatus multum: Quid 
de precibvs regalibns scribam. que redacte vndique inútiles imo deluse 
sunt adeo quod erubesco cum similia video et audio, Sileo quid mali 
cgit undique nicolans Jicgler quod ego iam querclis percipio, sed de 
mortuis nil nisi bonum. Si interdum aliqui pauperes miseri sacerdo- 
tes probi Vel clerici ad me veniunt quod tamen raro contingit, pietate 
moncor, et ne omnino scandala oriantur concedo pauperibus preces 
símiles cum iam collationes bono distribute sint. Et subscribo similibus 
verbis Nomine III. Dñj Magni Cancellarij. W. Spero in Deum 
et III. Dñum et patrem meum Dñum Magnwn CanceVarium propterea 
non irasci mihi cum ita in remotis agam, et nihil important si vnus 
denarius ex Mis oceurrit ad unguem reseruetur et ratio de Mis dabi- 
tur sue III. D n } Nolui tamen D n , em tuam id latere ut sue III . D 11 } fi- 
liali obediencia mediante insinuet Ne credat me temeré vel friuole quid 
velle faceré Credo quod pauce vel nulli isto túrbido tempore expediun- 
tur, quia nulle sunt et si essent nemo vult obedire non est fides in 
locis ubi sunt beneficia quiuis est Dñ\is et recipit redditus et prouentus 
beneficiorum pro suo libitu, Vale Vale vnice frater, Quoad tcstamentum 
sis auisatus de bona Custodia condidi iam nouum et aliquos artículos 
svperaddidi diminuí augmentaui vigila et rescribas atque Hectorem 
remitías quam primum possibile fuerit uellem vt ipsi in via obuiarem, 
scripsi etiam III. Dño . meo Magno Canccllario ut videbis et non nidia 
in ziferaquam inueniet apud. D. Joannem Alemán, Et cum his 
me D n } tue Comendo et offero Ex Lypsig Die xxij septembris Anuo 
Dñj 1528. = Tnus bono fratre et amico et m¿Sí , r.=Baltasar de Walt- 
Kirchz, Vicc Cancellarius=pauper et rniser. 

Sobre. =Spec.tj Viro Dño Alphonso Waldesio Sacrce Cees, et Ca- 
tho c f Ma'. is Secretario, Amico tanquam frati óptimo. 

Traducción. —Salud. = Señor, Hermano, Patrono el más 
amante de todos. Con todo el afecto de mi corazón deseo que go- 
zes bmena salud. Una sola carta tuya, fecha en Montizon el dia 13 
de Junio del presente año , he recibido en Praga, cuando estaba 
con nuestro Cristianísimo Rey de Hungría y de Boémia; y habién- 
dola leido con atención, y sobre todo, habiendo visto el final de 
ella, y leídola de nuevo, atónito enteramente, apenas pude respi- 
rar; la puse en manos del Smo Rey para que la leyese, el cual 
nada sabía aún de cierto acerca de semejantes lances; mucha fué 
su admiración; y estando yo casi sin aliento, hasta el punto de no 
poder hablar: «No estéis tan triste, Orador mió, dijo el Rey, yo 
espero que las cosas no pasarán del modo que las pintan,» de lo 
que alegrado yo, tomé ánimo. Por toda una hora estuvimos ha- 
blando solos de este suceso, y llevando muy á mal las desvergon- 



APÉNDICE m'.M. XXN1X. 385 

ledísimas palabras de ese hombre completamente inconveniente, 
maldito, quebrantado!* de pactos, á quien el César no debiera 
hacer el honor ni aun de que le diera la sombra de su Majestad. 
Nada quiero decir respecto al lugar del combate, que debe seña- 
lar el. Hay muchos entre nosotros que creen que el combate se 
Llevará á debido electo; pero yo y los que opinan conmigo, que 
es la mayor parte de los hombres, no lo creemos; y esto por in- 
finitas causas, que nos mueven á ello; y tenemos por cosa fabu- 
losa, por lo menos, que el Francés debiera ser digno de pelear de 
este modo contra la cabeza del mundo y contra el César, que vale 
más, y es superior á él. Me extraña que tu Señoría no escriba 
más acerca de este y otros negocios, estando ya libre del hambre, 
de la sed y del calor, y en el más ameno, cristiano y mejor lugar 
de todo el mundo, que es Castilla, cuya patria aventaja á todas 
las provincias y reinos del mundo. Como hay Dios, que desde 
que me retiré de ella, cuando te volví la espalda, hermano que- 
ridísimo, nunca he estado alegre, sino siempre en trabajo, en gra- 
vísimas congojas, en gastos intolerables, y jamas he podido tener 
tiempo para visitar una sola vez mi patria, al cabo de seis años que 
estoy ausente de ella; ni por una hora siquiera he podido aten- 
der á mis cosas, sino que siempre diciéndome, ánimo, ánimo, ade- 
lante, adelante, he recorrido casi toda la Alemania, excepto el 
último círculo de Sajónia, en que me hallo ahora, y tan fatigado, 
sin fuerzas y lleno todo de canas, que si rae vieras cara á cara, 
apenas me conocerías. Testigo me es el Dios Altísimo que me crió 
de que, en medio de tantas adversidades, tribulaciones y angus- 
tias, mil veces más me he deseado la muerte , que la vida. Estoy 
también oprimido por los pérfidos Luteranos, por los malos cris- 
tianos y demás hombres que ni aman á Dios, ni al César, con 
quienes tengo que vivir. Pero yo, esperando siempre mejores co- 
sas, no he cesado, ni cesaré hasta que haya recorrido toda la Ale- 
mania, aun más de lo que se extienda el Imperio, y haya conocido 
y distinguido al bueno del malo, al verdadero del falso, al hom- 
bre de bien del malvado, al obediente del desobediente, y quién 
es el que ama á su señor, esto es, á nuestro César D. Carlos, y 
quiere prestarle auxilio. Tan perplejo me hallo, hermano mio ? 
que á veces no sé qué partido tomar; graves son é intolerables los 
gastos; los trabajos, y los males superan á cuanto con la imagina- 
ción puede concebirse. Además mi S^° Rey de Hungría y de 
Boémia, que me recibió con el mayor agrado que puede imagi- 
narse, y el que con razón se lleva la palma entre los Reyes, el 
más cristiano, manso, justo y clemente de todos, y para concluir 

25 



386 NOTICIAS DE LOS 7ALDES. 

de una vez, la mayor bondad entre los mortales, sufre también 
bastantes adversidades. Molestado por todas partes, por los Tur- 
cos, los Luteranos, los malos y fingidos cristianos, se halla de tal 
modo embarazado, que debiera mover á compasión al corazón 
más empedernido la excesiva paciencia, solicitud y vigilancia de 
tan gran Príncipe y Rey, del cual no puedo escribir más sin que 
las lágrimas remojen el papel; lo dejaré y lo guardaré dentro de 
mi corazón; algún dia, si Dios nos concede la gracia de que nos 
juntemos, te contaré cosas admirables. Habiendo recibido poco hace 
permiso de su Majestad, lo que ya había alcanzado en mil oca- 
siones, todavía quiso que me detuviese tres dias, y yo , pobre 
hombrecillo, me senté á comer algunas veces con el Rey y la 
Reina; no he visto otro más clemente que me haya hecho tantas 
mercedes. Por fin habia necesidad de salir de allí, y por orden 
suya visito á los perversos Sajones, y visitaré á los demás Prínci- 
pes, ciudades y á otros, que abraza el círculo sajónico. Ya he vis- 
to y recorrido toda la Alemania; los trabajos, gastos y cuidados 
que me ha costado, quisiera, mi único hermano, que te los reve- 
lara y manifestara otro, más bien que yo; y si esto te manifiesto, 
es para que me compadezcas, y para que alguna vez se lo hagas 
saber al limo S or y Padre mió el gran Canciller, lo que te su- 
plico que hagas. ¡Ojala no hubiera yo visto á la Alemania y hu- 
biera gustado por más tiempo las miserias de España! Los Espa- 
ñoles me trataron siempre y en todas partes con el mayor honor 
y magnificencia. Dios me conceda su gracia para que algún dia 
pueda satisfacer y pagar tantos obsequios. 

Y si tú hubieras visto con cuánto honor y cortesía me trataron 
nuestros Españoles cuando estaba en la Curia del Rey... creían 
que les había venido de los reinos Españoles un medio Rey, y 
muchísimas veces se sentaban á comer conmigo, me acompañaban 
como en triunfo, y lo diré en pocas palabras, me hacían todo géne- 
ro de bienes. Por lo cual,' hermano mió, da mil gracias á todos 
los amigos y bienhechores nuestros, que viven contigo; á tus her- 
manos, que también lo son mies, al Dor Coronel y demás, salú- 
dales en mi nombre; y que pidan á Dios que me puedan ver 
cuanto antes y sano en España, Amén. 

Resta, que no habiendo cosa tan grave y tan difícil que no 
haya sufrido yo por tí, quieras tú también no cesar en la corres- 
pondencia del amor y velar en mis negocios, para que al fin sepa 
qué es del Obispado de Malta, é informar siempre de mí y de mis 
negocios al Upo S or y Padre mió el gran Canciller, á quien amo 
más que á mí mismo, que me promovió, que trabajó por mí con 



APKNDICE NU.M. WXIX. 



387 



todas sus fuerzas, y sin el cual nada se hubiera hecho; ni cesará, 
lo sé, hasta que consiga el fin deseado de todas mis cosas, á quien 
me recomendarás y presentarás como un hijo, servidor y capellán 
obe licntísimo; é informarás á su Señoría, cuya protección y defen- 
sa he experimentado siempre, de todos los males y dolores, y que 
cuide Id más que pueda de mi regreso, no sea que perezca yo 
totalmente en medio de tantos niales Para mí solo lo callo. Con 
una palabra me podrá salvar: fuera de él y de tí en nadie he 
puesto esperanza alguna. 

He sabido, á la verdad, lo que escribes del Secretario Pérez; 
ahora está en Roma, ó como dicen, de Procurador junto al Pontí- 
fice D. Juan Musecula; procura por todos los medios que puedas 
hacérmele amigo. Además, no sabiendo qué se ha hecho sobre el 
Obispado de Malta y otros negocios mios, envío á mi costa á mi 
familiar Héctor para hacerte ver que soy diligente, y para que no 
tengáis que esperar. Mando también unas letras que conviene se 
remitan al instante. Ayúdele tu señoría á fin de que cuanto antes 
pueda ser despachado para la Alemania. Los malditos herejes 
quieren con empeño tener otra Dieta, que perjudicará y dañará 
más que lo que ha de aprovechar; pero así lo quieren, así habrá 
que hacerlo; ni atienden al César, ni al Rey: quieren que prime- 
ramente, antes que todo, se explanen y pongan de manifiesto los 
errores. No se cuidan del negocio del César, ni del Rey, ni de lo 
que es honesto. Concluida la Dieta, quieren deliberar desde enton- 
ces qué es lo que han de hacer: así se rige ya toda la Alemania. 
Pero dejemos esto. Carísimo Hermano, puesto que me conviene 
tener buenas letras promotorias para el Pontífice, os pido que ha- 
gáis algunas semejantes y que sean copiosas, por las cuales el Cé- 
sar me recomiende á su Santidad como Consejero, Orador y Vice 
Canciller de su Majestad , y á quien proveyó del Obispado de 
Malta, que fué pedido para la Iglesia de Hildesheim, y elegido 
Coadjutor para la Iglesia de Constanza, cuyas Iglesias,, empero, 
están tan empobrecidas, destruidas, oprimidas y faltas de todo, que 
el mismo Consejero no puede sostener su estado con el producto 
de ellas; y que Su Majestad está inclinada y quiere ayudar al di- 
cho Orador y Consejero y á sus Iglesias con su gracia y auxilio, á 
fin de que con el transcurso de los tiempos puedan restaurarse, ó 
venir á mejor fortuna; y que el Pontífice gratuitamente, sin gas- 
tos de ningún género, puesto que nada tienen las dichas Iglesias, 
y por amor de su Sacratísima Majestad, mire por ellas oportuna- 
mente y supla todos y cada uno de los defectos en la mejor forma ? 
con adición de alabanza conforme al estilo usado; y ruego á tu Se- 



3S8 



NOTICIAS !-E LOS VALDES. 



noria me mande estas letras despachadas. Dígnese buscar todos los 
bienes que parezcan serme útiles, porque Dios me es testigo de 
que la Iglesia de Hildesheim está empeñada en doscientos mil flo- 
rines, y de, réditos no tiene libres doscientos mil florines, ni tiene 
una casita ó residencia en la que pueda vivir el Obispo; todo la ha 
sido robado por el Duque de Brunsvich; se han dado en prenda, 
dos castillos; y no se ha dado más, porque no hay quien pueda 
redimirlo, y es tanta la herejía de Lutero que anda alrededor, 
que no hay maldita la esperanza de recuperar cosa alguna, y así 
se destruye y pierde de todo punto, de suerte que no es posible dar 
cosa alguna al Pontífice. Otro tanto sucede con la Iglesia de Cons- 
tanza: también la ciudad de Constanza se ha separado totalmente 
del Imperio y caido en la herejía, y se ha confederado con los 
Luteranos Suizos. Allí se encuentran todos los males, de modo 
que nada puede darse al Pontífice por la annata ó el palio, y haga 
en esto tu Señoría como ha solido hacerlo conmigo. 

En el negocio del Conde de Hochstraten trabaje mucho tu Se- 
ñoría para que se despache, pues no habrá entre ellos controver- 
sia alguna, porque están bien convenidos, y ni aun el Imperio 
sufrirá perjuicio: procédase con intrepidez y mándeme sus cartas 
porque es hombre que, cuando quiere, puede mucho en favor del 
César y de aquella patria inferior. Envío también dos letras pro- 
motoriales del César, escritas á ciertas Iglesias en favor de Juan 
Mayo, Secretario latino del S^o Rey de Hungría y de Boémia, 
para que le elijan por Canónigo; le ruego las mande también des- 
pachadas con el propio correo. 

Y para concluir, carísimo Hermano, porque ya estoy muy fati- 
gado. ¿Qué he de escribir yo de las preces reales, que, redactadas 
son inútiles, ó más bien dicho, son tan escarnecidas en todas par- 
tes, que me avergüenzo cuando veo y oigo tales cosas? Nada 
quiero decir del mal que habrá causado por todas partes Nicolás 
Jicgler, que ya percibo yo por las quejas; pero los muertos que en 
paz descansen. Si á veces vienen á mí algunos pobres miserables, 
buenos Sacerdotes, ó Clérigos, lo que no obstante sucede pocas 
veces, me compadezco de ellos; y por no dar en manera alguna 
ocasión de escándalo, concedo tales preces á los pobres, habién- 
dose ya distribuido las buenas colaciones; y suscribo con estas pa- 
labras «en nombre del limo. S or el gran Canciller » Espero en 
Dios y también confío en que el limo. S *" y padre mió el Sor 
gran Canciller no se enfadará conmigo al obrar así en remotas 
tierras, toda vez que ascienden á poco. Si queda de ellas un solo 
denario se reservará para algún dia y se dará cuenta de ellas asa 



APÉNDICE NIJM. LX. , 3S9 

Señoría lima. No he querido que tu Señoría ignoróse esto, para 
que mediante la obediencia filial, se lo insinúe á su lima. Seño- 
ría, no crea que yo quiero hacer alguna cosa con temeridad ó li- 
gereza. Creo que pocas ó ninguna se expiden en este borrascoso 
tiempo, porque no hay; y aunque hubiese, nadie quiere obedecer: 
no hay fe en los pueblos donde hay beneficios; cualquiera se hace 
dueño y recibe á su antojo las rentas y productos de los benefi- 
cios. A Dios, á Dios, mi único hermano. En cuanto al testamento, 
ten cuidadHde guardarle bien, ya he hecho otro nuevo y he aña- 
dido algunos artículos, le he aumentado diminus. Anda alerta y 
contesta y remite á Héctor lo antes que ser pueda, pues quisiera 
salir á su encuentro en el camino. Escribí también á mi limo. S^ 
el Gran Canciller, como verás, y algunas cosas en cifra, que le 
descifrará D. Juan Alemán. Y con esto me encomiendo y ofrezco 
á tu Señoría. De Leipsic, 22 de Setiembre de 1528. — Tu buen 
hermano y amigo y ipobre= Baltasar de Waltkirch, Vicc-Canciller 
pobre y miserable. 

NÚM. 40. 

Carta de Jo. Fr. P. á Alonso de Valdés, Mirándola, 
1.° de Octubre de 1528. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1553, fol. 483.) 

Molto Magnífico Signore.= Mandando Micer joan baptista Doctore 
di lege presente exhibitore alia Ccesarea Maesta liho ordinato chel fací 
capo a. v. s. la qval prego a volerli prestar fede come a me proprio 
et aiustarlo etfauorirlo j Acioch' el sia expedito presto et bene c/¿' ne 
li restaro oblígatisima et a lei sempre mi offero et ricomando \ Mi- 
r andida Dte p.° octobre 1528. =^4 comandi de v. s.=Jo. Fr. p. 

Sobre. =AW molto magnifico signore Alonso valdesio Ccesareo Se- 
cretario quanto fratello bono. 

Traducción. —Muy magnífico Señor: Al mandar á la corte 
Cesárea á Micer Juan Francisco, doctor en leyes, dador de la 
presente, le he ordenado que en V. S. busque su principal apoyo. 
Confío en que le dará crédito, como si fuera yo mismo, ayudán- 
dole y favoreciéndole, para que sea despachado pronto y bien, 
por lo que le estaré obligadísimo, ofreciéndome suyo con la mayor 
consideración. Mirándola, primer dia de Octubre de \"o2S.= Juan 
Francisco Pico (1). 



(1) He interpretado así la firma, creyendo que la carta es del miembro de 
la familia ilustre de Módena, sobrino del Juan Pico de la Mirándola, que tan 



390 NOTICIAS DE LOS VALDES. 



NUM. 41. 



Carta de Pedro Juan Olivar á Alonso de Valdés, fe- 
cha en Valencia á 4 de octubre de 1528. 

(Academia de la Historia.— Cartas de Erasmo y otros — fol. 47.) 

Joannem Dingum Siculum Jurisconsultum hominem et probum et 
eruditum tibí comendarem ni scirem te mérito illius uel omnem da- 
tumm operam vt quamprimum isthic Fnerit negotia sua absoluat Tu 
fac ut hcec mea Comendatio apud te sit uel alicuius mcmenti. Jnprimis 
Literis citam parceemiam antiquam Xcipí7ra, Tct Kapct illud uer- 
bum Qct^í7Tct scripseram addita in principio, K , cum scríbendum 
esset. x *d non animadnerti doñee recurrí ad exemplar . ibi enim visitur 
Xctfíyrct per. K. perperam, Vale, mi Valdese. et me redama. 
Valentía? mi Non. Octobr. M.D.xxvm. = Perpetuo Tuvs= Oliuarus. 
Sobre. = Ornatissimo uiro Alphonso Valdeso Ccesareo Secretario 
patrono meo Chariss¿rno=Toleti. 

Traducción. — Te recomendaría á Juan Dingo, Abogado Sici- 
liano, hombre bueno y erudito, si no supiera que tú, por mere- 
cérselo él, no perdonarás medio alguno á fin de que, tan pronto 
como llegue á esa, despache sus negocios. Procura tu darle á en- 
tender que tienes en algo esta mi recomendación. 

En mi primera carta, citando el antiguo adagio Xct,pí7Tct Tct 
Kctpd habia escrito aquella palabra XdPí7rc¿ añadiendo al prin- 
cipio la letra K, siendo así que debia escribirse X; no eché de 
ver esto hasta que recurrí al ejemplar. Allí pues (en la primera 
carta) se vé XacíTTct con K malamente puesta. Pásalo bien, 
Valdés mío, y correspóndeme en el amor. Valencia, 4 de Octubre 
de 1528. =Siempre tuyo. = Olivar, 

NÚM. 42. 

Carta de Baltasar de Waltkirch á Alonso de Valdés, 
fecha en Leipsic á 8 de octubre de 1528. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 37.) 
Sp C ijs Amíce tanquam frater optime Salntem. Accepi literas D n J s 
tne. vj. Angustí datas Ccesaravguste Quibus super hoc quod D n f m 



célebre se hizo por sus conocimientos en el último tercio del siglo XV, y sobre 
todo por su atrevimiento á defender 900 conclusiones de omni re scibili et qvi- 
busdnm alas. Juan Francisco escribió la vida de su tio y convivía con Valdés. 



• APÉNDICE NUM, XLll. 391 

tuam mihi proposuj omnium /idclissimam ut pote Cuime meaque om- 
nia tanquatn fratri caro commiterc possen: oognouj summo cum gau- 
dio sincerj in m amiciofficium, dum et persone mee, el Negociorum 
meorutn curatn seda lo gerit, Vn de ipsi me sic fecit obnoxium vt 
nec mihi toto'sfactum esse putem si digna Vicissitudine id compensare 
non Valeam Quo vi rea Deum opt. Max rogo, mihi tribuat quo mu- 
tua benviiolentia et amicitia referre gratiam possim: Quia prius de re- 
bus atque m/seris nris. bis scripsi D"} tve, eadem nunc referre super- 
fluum puto, et ultimo per sernüorem meum Hectorem Vnde cognoscere 
poterit rcrum statum ubi nos agimus Videlicet in summa miseria et 
malorum congerie, proinde facile considerare poterit quam laboriosa 
difficilis periculosa mihi sit legatio ac peregrinatio, etiam si sint qui 
mihi minus credant: non t amen desistam et corpus etfacultaks impen- 
deré pro Ces. Ma'! s semicio, Ha ut nihil minus officio mihi defuisse 
Videatur, et cognoscere sti(debo quid Cesar de subditis sitis hinc inde 
expectare debeat, ex saxonia ad Marchioncm Brandebnrgensem Elec- 
torcmet septentrionem mine tendo per hstrata prius superiore Germa- 
nia semper in Cees. Ma[ is negociis, adeo quod priuatas et res proprias 
curare minime potvj. Sed hec omnia Cesaris amore nec aliam ob rem 
fado nec faceré Vellem. Non Virigarcm habeo gratiam D. tuce qvod 
D. Mayo oratori negocium Episcopatus mej Malthensis cum litteris 
Cesaris et Mafei de Taxis ad Mercatores svper numerandis pecunijs 
pro bullis quod lamen preter Voluntatem meam fiet si quid dabitur 
pontifici, atque alijs ad Viceregem sicilie: commendarit, scribam eciam 
ipsi primo quoque ttmpore. 

Ex opera mihi prestita per. D. Secretar ¿um perez quod negocivm 
meum Neapolitano res Cesaris agenti commiserit cffectum desiderátum 
spero, Vellem Vlrique gratificari si qua in re possem. Que mihi scrip- 
sit D. tua super negociis Cesaris prospere succedentibus precipite cum 
Andreas dorea Cesareanus sit factus, summo me gandió affecerunt Quid 
ego sentiam de Conducto exercitu germánico in Italiam ex litteris meis 
ad III. Cancellarium proxime scriptis bene Intelligct, ego de eiusmodi 
bellatoribus nihil melius expectauj, quam Vellem non dalum esse con- 
silium de Conscribendis illis militibus, vt nec Cesar discrimine ac 
damno, nec ipsi dedecore notati essent, sed tarde sapimus. Ortum et 
progressum singularis certaminis inter Cesarem et Regem gallum pu- 
blicarj curabo quia Videtur mihi ex honore Cesaris esse, Reliquum est 
vt me D. tuc Commendem et offeram omnia que possum ita Vt me 
meaque omnia sua esse credat. Ex lipsia Die, viij. Octobris Anno 
Dnj. 1528. 

Mi frater haberem multa ser ¿benda sed tot me Impediunt Negocia 
et pericula In aliena térra quod fere despsrans cessare cogor, In omni 



392 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



bus et Viribus et pecimijs defioio superest mihi solus labor. Vnde Ven- 
das Impignores sub usura undecnmqve poteris redditus prouentus cen- 
svs prouenientes ex Episcopatulo meo quia amore dolore et omni malo 
doleo Sed tamen corpore sanus et Vivus nec maledicla podegra prop- 
ter Innumerabiles labores habuit locvm huamque in ulla corporis mej 
parte. 

Quod IU. Dominus et pater rneus. D. Cancellarivs uti litteris suis 
D"° tua mihi signiftcauit Vehementer doleo Cvjme qvam obnixe com- 
mendabit atqne toti familie domus=Tims fidelis et pcwper^Baltazar 
de Waltkirch Vicc Cancellarius. 

Sobre. =Spcctabilj Viro Dno. Alphonso Waldesio Sacre Cees, et 
Catho'f Ma{ is Secretario, Amico tan quam fratri óptimo. 

Traducción.— Especial amigo, como el mejor hermano, salud. 
Recibí la carta de tu Señoría, fechada en Zaragoza el cha seis de 
Agosto, por la que, al proponerme á tu Señoría, la más fiel de 
todas, para que pudiera confiarle, como á un querido hermano, 
mi persona y todas mis cosas, reconocí también en ella, con sumo 
gozo, el deber de un sincero amigo, cuando tan esmeradamente 
cuida de mi persona y de mis negocios; por lo que quedé tan obli- 
gado, que no me doy por satisfecho, si no .puedo pagar con una 
correspondencia digna. Por lo cual pido al Dios Todopoderoso me 
conceda el que pueda yo recompensarte con mutua benevolencia 
y amistad. Por lo mismo que antes escribí dos veces á tu Señoría 
sobre nuestras cosas y miserias, tengo por superfluo referir ahora 
lo mismo; y en todo caso, lo hará mi criado Héctor, por el cual 
podrás conocer el estado de cosas en que nos hallamos: es á saber, 
en la mayor miseria y conjunto de males; por lo mismo fácil- 
mente podrás considerar, cuan trabajosa, difícil, y peligrosa es 
para mí esta embajada y peregrinación. Aun cuando no falten 
quienes no me den entero crédito, no por eso dejaré yo de emplear 
mi cuerpo y mis facultades en el servicio de la Majestad del Cé- 
sar, de modo que se vea que no he faltado á mi deber en lo más 
mínimo; y procuraré conocer qué es lo que el César debe esperar 
en todas partes de sus subditos. Ahora desde Sajónia me dirijo al 
Marqués Elector de Brandemburgo y al Setentrion, después de 
haber recorrido antes la Alemania superior, siempre en los nego- 
cios de la Majestad del César, hasta el punto de no poder cuidar 
de mis cosas particulares y propias. Y todo esto por el amor del 
César, que no lo hago, ni quisiera hacerlo, por otra cosa. 

Doy infinitas gracias á tu Señoría por haber encomendado al 
Orador S°r Mayo el negocio de mi Obispado de Malta, con las 
cartas del César y de Maféo de Taxis para los Comerciantes sobre 



APÉNDICE NI M. M 11. 



393 



el pa^o de las Bulas, lo que, no obstante, si es que se da alguna 
cosa al Pontífice y á otros, ó para el Virey de Sicilia, no será á 
gusto mió. Le escribiré también en la primera ocasión que se pre- 
sento. 

Del servicio que me prestó el Secretario Pérez, encargando mi 
negocio al napolitano Agente del César, espero el deseado efecto. 
A ser posible, quisiera gratificar á entrambos en alguna cosa. Lo 
que me escribe tu Señoría sobre el próspero suceso de los nego- 
del Oésar*, y sobre todo, el que Andrés Doria se haya hecho 
Cesariánú, me ha causado un gran placer. Por la carta que escribí 
hace poco al Iltre. S° r Canciller entenderá bien cuál es mi opi- 
nión sobre el ejército Alemán alistado- contra Italia. Nada bueno 
he esperado yo de semejantes guerreros. ¡Cuánto quisiera que 
jamás se hubiera pensado en alistar tales soldados, para que ni el 
César se hubiera expuesto al peligro y al daño, ni ellos hubieran 
caido en la deshonra! pero ya no hay remedio. Procuraré hacer 
que se publique el origen y progreso del singular combate entre 
el César y el Rey Francés, porque me parece que esto interesa al 
honor del César. 

Resta que me encomiende á tu Señoría y la ofrezca todo lo 
que puedo, de suerte que tenga por suyas mi persona y todas mis 
cosas. De Leipsic, 8 de Octubre 1528. 

Hermano mió: tendría mucho que escribir, pero me impiden 
tantos negocios y peligros en tierra ajena, que, casi desesperado, 
me veo precisado á soltar la pluma. De todo estoy falto, de tuer- 
zas y de dinero; sólo me queda el trabajo: por lo cual vende, em- 
peña con usura, de cualquier modo que puedas, las rentas, apro- 
vechamientos y censos, procedentes de mi pequeño Obispado, 
porque estoy sufriendo todas las plagas de Egipto. Pero, con todo 
y con eso, sano y vivo en el cuerpo; ni aun la maldita gota ha 
tenido, hasta aquí, lugar de molestarme en parte alguna de mi 
cuerpo, por causa de los innumerables trabajos. 

Siento en gran manera lo que en su carta me manifestó tu Se- 
ñoría respecto del Iltre. S°r y padre mió el Señor Canciller, á 
quien me recomendará con empeño y á toda la familia de casa. 
Tuyo, fiel y pobre. ^Baltasar Waltkirch=Vice -Canciller. 



394 NOTICIAS DE LOS VALDES. 



NUM. 43 



Carta de Pedro Juan Olivar á Alonso de Valdés, fecha 
en Valencia á 16 de Octubre de ¿1528? 

(Academia do la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 53.) 

Per Joannem Dingum Siculum Jurisconsultum Scripsi ad te breuius 
quam paticbatur vel singularis lúa erga me beneuolentia vel pristinus 
Candor, Scripseram antea fusius, Celaya Ule Theologus parrisianus 
accerrimus oppugnator Erasmi nunquam non agit Dauum Terentia- 
num, Semper pergit esse sui similis, negotia, mea obturbat, adeo non 
place nt illi bellnce studiosi Erasmi, propensionem Consulum acceperam, 
egeramque gratias Senatui valentino, at hcec propensio refragante Sy- 
cophanta illo nunquam habuit locum, Jam parturit ncscio quas nugas 
in primum Sententiarum in quibus carpit Erasmum quod dixerit in 
enchiridio, deum non posse Faceré malum, verba illius barbarissima 
apponam, Ex quo sequitur, inquit, quod quídam grammaticellus ma- 
ledicit qui dicit in Suo enchiridio, deum non posse faceré malum, cum 
possit Faceré malum pama?, hactenus Tyrannus iste, Missi Sant ad te 
sex alij loci, quos iste rábula calumniatur , dudum profcctus est frater 
suus ad vos qui clicat se nihil egisse aut dixisse quod laidat Erasmum, 
cum plus millies hoc inculcauerit Valentinis meis nolite habere fidem 
illi nebuloni Ducem Calabria) inuisi duxit mead eum Bonfinus excepit 
me humanissime, vt solent principes, id enim Faciunt illi nullo nego- 
tio, rem Gratissimam mihi feceris si ad Bonfinum Scripseris eique 
cometidaueris negotia mea si quid habueris De Erasmo nro, Scribe, 
Vale Valentía? xvij Cal. nouemb.:=Nosti me perpetuo tuum. 

Sobre. = Erudito viro Alphonso Valdeso C&sareo Secretario patro- 
no meo Chariss: = Toleti. 

Traducción. — Por conducto de Juan Dingo, Abogado Sici- 
liano, te escribí con más parsimonia de lo que permitía así tu sin- 
gular benevolencia para conmigo, como tu antigua sinceridad; 
había escrito antes más á la larga. Aquel Celaya, Teólogo de 
París, acérrimo impugnador de Erasmo, siempre está haciendo el 
Terenciano Davo; continúa siendo siempre el mismo, perturba- 
mis negocios; ¡tanto desagradan á aquella bestia los apasionados 
de Erasmo! Yo había recibido la subvención de los Cónsules y ha- 
bía dado las gracias al Senado Valentino, pero esta sobrepension 
nunca se realizó por contradecirlo aquel Calumniador. Ya ha sa- 
cado de su caletre no sé qué sandeces sobre el primer libro de las 
Sentencias, en las que censura á Erasmo por haber dicho en su 



APÉNDICE NtJM. XL1V. 395 

Manual, que Dios no puede hacer el mal; pondré aquí sus barba- 
rísimas palabras. «De lo que se sigue, dice, que habla mal cierto 
gramatiquillo, el cual dice en su Manual, que Dios no puede ha- 
cer el mal, siendo así que puede hacer el mal de pena:» hasta 
aquí este Tirano. Te se han enviado otros seis lugares que calum- 
nia este vocinglero. Poco tiempo hace marchó su hermano á esa 
para deciros que él nada ha hecho ó dicho que ofenda á Erasmo, 
siendo así que más de mil veces ha dicho á mis Valentinos «no 
croáis á ese enredador.» Visité al Duque de Calabria; me presen- 
tó á él Bonfino, me recibió con la mayor cortesía, como suelen 
hacer los Príncipes, porque eso les cuesta á ellos muy poco. Me 
darás muchísimo gusto si escribes á Bonfino y le recomiendas mis 
negocios. Escribe si sabes algo de Erasmo. Pásalo bien. Valencia 
16 de octubre. =Sabes que soy siempre tuyo. 

NTJM. 44. 

Carta de Vicente Navarra á Alonso de Valdés, fecha 
en Barcelona á 25 de octubre de 1528. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 55.) 

Jesús. 

S. P. nunquam a te litteras iucundiores accepi Car*, Valdesij quam 
quas nuper noster majas tuas mihi dedit, omitto quod essent tae cujvs 
non modo epistole sed nomen tantum delectat vt nihil delectabilius nec 
jucumdivs mihi conlingere possit sed erant vt tus est mos festine et 
omnj eruditione referte nihil redundabat nihil deherat: redundabat 
forte que de meis laudibus amor erga me tuüs suggessit. pacienter susti- 
nendum est si quando amici oslentandi aut exercendi ingenij suj causa 
aut impellendi tímidos inbecillesque ad scribendum in huiusmodo ver- 
sentur exercitationíbus vteumque sit de hijs satis. 

Appollogiam expecto Quotidie hic (quia me erasmo deditissimum 
addietumque cognoscuntj franciscanj quídam et dominicani cius dicep- 
tationes ef(lagítant appollogias expostulant. ego enim vt seis nihil pre- 
ter astunice appologiam habeo per quam velem intelligere apud vos 
si que inueniantur venales: si tu velles saltem ornare me potuisses 
appologia qua Erasmus obiectiones Castellanorum monacorum con- 
triuit scio te plura exempla Comprimere ornabit noster maius afatim 
tuam bibliotecam italicis libris cura bene valere comunes amicos aut 
patronos debitis epictetis salutabis Barcinone 25 octobris 1523.==J«ws 
semper. = Vincencius Nauarra. 

Sed heus tu qui me ad scribendum etiam laudibus Inpellis accipe 
fabulam non auream vt plinius aít sed Cucullatam. Cum maius ce- 



396 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

nobia que in nro. suburbano sunt Visitarct. forte ad diui hiéronymi 
cognomento déla murta deuenimus aderant aliquot am/'ci docti pariter 
ac cordati, prior huius Conuentus frater germanns est nri. vicecance- 
llarij: qvem satis notum tibi arbitror vel prisciani amicitia ibi igitur 
peracto de more sacrifitio domutn satis ni'idam duce fralre discurri- 
mus tándem ad bibliothc.cam deuentum est parietibus extensi herebant 
Códices numero ducentipaucorum antiquitatcm inspeximus plañe om- 
nia diuersis palatis Collaudavimvs. tune prior vt pote gualba et 
gegnuus frater rem poética extulit iperbole inquit enim Tempits certi- 
ssime venturum est quando ortodoxa ecclesia hijs exemplaribus euan- 
geliorum ac perinde vtriusque inslrumenti veritatem toti orbi horum 
codicum sinceritate Christianorum ¡ídem stabilibit eritque hec biblio- 
theca asylum veritatis et fidei Christiance calcographis omnia peruer- 
tentibus: eolerieam illam cbuliitionem elingues dissimulaujmvs omnes 
pransum eratenjm enndum ad villam non satis vicinam ibi Conujue 
expeclabanwr. raphael Ule noster quesiuit testamentiun novum ab eras- 
mo translatum Prior quasi áspide percitus ecquid ereticorum nos li- 
bros in hoc tam sancto tabernáculo cedar habituri eramus ab sit dede- 
cus hoc qujn potivs ignoratis inquit vos quomodo heresiarcha Ule a 
Sancto comientu condepnatus Burgis cuasit fuga sibi salutem qveritans. 
alioqnin conbusissent sancti paires lutheranum. (ac. si cum luthero 
Colluderet erasmus) famulus maij tuns Conterraneus cepit ob murmu- 
rare nescio quid valesoletum tune ego tace inquam quis te hujus monstri 
hedilem Constiluit: iterum raphael Valer non sánete archicancellarjvm 
illum heroem audiuj sepe dicentem qui eras no maledixerit aut non 
vidit eius libros aut eum non intelligit: iterum atrabilis Nunquam 
talem pestem, habituri sumus Cancellarius ait curet facta propia 
quasi nra nobis relinquat tune fauorinj cunctatione interposita noster 
Maius insit satius esset reuerende cucullate si rotherodami ecclessie 
firmissime columne libros non tantum haberes sed eos lectitares et per- 
ciperes: meliuset tibi et tujs Co?nil¿tonjbus esset consultum falso tibi 
rem erasmi tenes et concilium Valesoletanum narrauit. iam homine 
pacato (colera enim efferbuerat): tune ego ecquid adeo indistincte huc 
confugiendnm dixistivt scripturarum veritatem jnueniamus?: esto sint 
tuj códices grafice scripti et depicti Nunquam librarij errant? intelle- 
xistin que policianus de hijs diserat et Incisoribus literarum epigram- 
matum? qui vt magis arte prestant minus eruditione. sint vt conten- 
áis correctissimj iam nra. qutstio delatinorum autorum libris esset de 
grecis ac hebreis ad fontem ture recurrendum erat: distinctione frater 
labefactare cepit: et ab hieromjmo translata sunt satis dixit approbata 
censemus. vt pote de Nouo testamento sentiens. tune ego an tenes No- 
vum hoc testamentum ab hieromjmo translatum? firmissime ac Catho- 



APÉNDICE NI M \I.1V. 397 

tice crido ac teneo di.vit: ridens ego hominjs inoiciam acct'pe inquam 
reuerende admodum Prior Ubi oc ooeniolum tuj liboris Quo vtimur 
Nouum hoc testatnentutn non translalum sed ab hieronymo Correctum 
accipitoi lege etusdem epistotam in euang/sliorum frontispitio ad da- 

maswn summum sacerdotem: qua tu fac/'le ignoran! ia m fiiam resarciré 
poteris vale parati dicedimus ad prandium videntes. = Vides mj Val- 
desij quomodo hic res erasmipercipiantur si librorum copiam habere- 
mi/s forte non pennitteremns Carauagalum tuum indonatum: Vale se- 
pius satis extempore lassus lanlis scriptis Corrige ad libitum meam 
Celeritatem Inconsideratiohemquc. 

Sobre. = Dño Alphonso Valdesio Secre™ Ces e ,° Meritissimo Patro- 
no único: In C l f =Curia. 

Traducción. — Salud. =-Nunca he recibido de tí, ó carísimo 
Valdés, cartas más agradables, que las que de tu parte me entre- 
gó nuestro Mayo poco tiempo hace; prescindo de que fuesen tu- 
yas, de quien, no sólo las cartas, sino el nombre me deleita en tal 
manera, que nada puede haber para mí tan deleitoso y agrada- 
ble;pero estaban, según costumbre tuya, festivas y llenas de toda 
erudición: nada sobraba, nada faltaba; quizá sobraba lo que de 
mis alabanzas te sugirió el amor que me tenías. Hay que sufrir 
con paciencia si alguna vezólos amigos para manifestar, ó ejercitar 
su ingenio, ó para mover á escribir á los tímidos é imbéciles se 
entretienen en semejantes ejercicios. De cualquier modo que sea, 
basta de esto. 

Estoy esperando la Apología", aquí todos los dias (porque me 
ven tan afecto y adicto á Erasmo) algunos Franciscanos y Domi- 
nicanos me piden sus disputas, me demandan sus apologías ; pero 
yo, como sabes, no tengo más que la apología de Stúniga; por lo 
que quisiera saber si hay algunas de venta entre vosotros. Si tai 
fuese tu voluntad, me hubieras podido honrar al menos con la 
apología con que Erasmo destruyó las objeciones de los frailes 
Castellanos. Sé que estás imprimiendo muchos ejemplares. Nues- 
tro Mayo adornará en grande tu biblioteca con libros Italianos. 
Cuida de pasarlo bien. Saludarás á los comunes amigos y protec- 
tores con sus correspondientes calificativos. Barcelona, 25 de oc- 
tubre de 1525. 

Pero, ola, tú que me obligas á escribir aun con alabanzas oye 
una fábula, no dorada, como dice Plinio, sino encogullada. Visi- 
tando Mayo los Conventos que hay en nuestros alrededores, lle- 
gamos por acaso al de S. Jerónimo, llamado de la Murta; estaban 
con nosotros algunos amigos, no menos sabios que prudentes. El 
Prior de este Convento es hermano carnal de nuestro Vice-Canci- 



393 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

Uer, á quien juzgo bastante conocido tuyo, al menos por la amis- 
tad antigua. Allí, pues, celebrado el Sacrificio según costumbre, 
pasamos á un aposento bastante lindo, precedidos del hermano, 
y al fin llegamos á la biblioteca. Junto á la pared habia extendi- 
dos unos doscientos Códigos; vimos con claridad la antigüedad de 
unos pocos; y lo alabamos todo según el gusto de cada uno. En- 
tonces el Prior, como si fuera un oráculo, con poética hipérbole 
encareció el asunto; pues dijo : «Tiempo llegará, sin duda alguna, 
en que la Iglesia Católica dará á conocer á todo el mundo con 
estos ejemplares la verdad de los Evangelios y á la vez, la de 
ambos Testamentos, y con la sinceridad de estos Códigos fortale- 
cerá la fe de los cristianos y vendrá á ser esta biblioteca el asilo 
de la verdad y de la fe cristiana, al paso que los Calcógrafos lo 
pervierten todo.» Oimos todos sin chistar aquel colérico hervor; 
pues teníamos que ir á comer á una villa algo distante, donde nos 
esperaban de convidados. Nuestro dichoso Rafael pidió el Testa- 
mento nuevo trasladado por Erasmo: el Prior como picado por un 
áspid; ¿Y cómo habíamos de tener nosotros en este tan Santo Ta- 
bernáculo de Cedar los libros de los heréticos? Lejos de nosotros 
tanta infamia, antes más bien ¿no sabéis, dijo, cómo aquel here- 
siarca, condenado en Burgos por el Santo Concilio, se escapó hu- 
yendo por salvarse la vida? De otro modo los santos Padres hubie- 
ran quemado al Luterano (como si Erasmo tuviese que ver algo 
con Lutero). El criado de Mayo, tu paisano, comenzó á decir por 
lo bajo no sé qué cosa de Valladolid ; calla, le dije yo entonces, 
¿quién te ha metido á procurador de ese monstruo? Por segunda 
vez tomó la palabra Rafael y dijo: Padre no santo, he oido decir 
muchas veces á aquel héroe, el Archi-Cancillef: el que habla mal 
de Erasmo, ó no ha visto sus libros, ó no le entiende. Y volvió á 
decir el colérico: Jamás tendremos tal peste: El Canciller, dice, 
cuide de sus propias acciones y déjenos obrar como nos plazca. 
Entonces, mediando la tardanza de Favorino, dijo nuestro Mayo; 
Mas valiera, Rev^° Padre, que no sólo tuvieses, sino que leyeses 
á menudo y comprendieses los libros del de Roterdam, columna 
firmísima de la Iglesia; tú y tus compañeros andaríais más acerta- 
dos; estás muy equivocado en la cuestión de Erasmo, y del Conci- 
lio d'e Valladolid te han contado una patraña. Sosegado ya el 
hombre (porque ya la cólera se habia disipado), la emprendí con 
él de nuevo y le dije, ¿por qué dijiste, tan en absoluto, que tenía- 
mos que venir aquí para hallar la verdad de las Escrituras? Con- 
cedamos que estos Códigos estén lindamente escritos y pintados; 
empero ¿no yerran nunca los Copistas? ¿No has sabido lo que de 



APÉNDICE M M. Xi.v. 390 

ellos y de los Epigramatráios dice Policiano, es á saber, que 
cuanto más aventajados son en el arte, tanto menos lo son en la 
erudición? Sean, como sostienes, los más correctos; ya nuestra 
cuestión se concretaría á los libros de autores latinos, pero para 
los libros de autores griegos y hebreos, en realidad habría que 
recurrirá la fuente. El hermano empezó á destruir este razona- 
miento con distinciones; en el hecho, dijo, de estar trasladados 
por Jerónimo, los tenemos por bastante aprobados (como que lo 
creía así respecto del Nuevo Testamento). Entonces yo; ¿estás per- 
suadido, le dije, que este Nuevo Testamento ha sido trasladado 
por Jerónimo? Lo creo, dijo, y estoy persuadido firmísima y ca- 
tólicamente. Viendo yo la ignorancia del hombre; Toma, le dije, 
muy Rev d # ° Prior, este pequeño premio de tu trabajo: ten enten- 
dido que este Nuevo Testamento, que usamos, no ha sido trasla- 
dado, sino corregido por Jerónimo; lee su carta al Sumo Pontífice 
Dámaso, que se halla al frente de los Evangelios, y por ella po- 
drás remediar fácilmente tu ignorancia. Pásalo bien. Nos retira"- 
mos llenos de risa dispuestos para comer. Ya ves, mi amigo Val- 
des, cómo se entienden aquí las cosas de Erasmo. Si tuviéramos 
abundancia de libros quizá no quedaría sin regalar tu Carabajal. 
A Dios. Pásalo bien una y mil veces; cansado hace bastante tiempo 
con tantos escritos, corrige á tu antojo mi celeridad, é inconside- 
ración . 

NIJM. 45. 

Carta de Vicente Navarra á Alonso de Valdés, fecha 
en Barcelona á 29 de Octubre de 1528. 

(Academia de la Historia. — Carlas de Erasmo y otros — fol. 58.) 

S. P. Archiépiscopus noster Commendatitias literas ad Supremum 
Cancellarium cledit In Commendationem et fauorem gofrium de Lor- 
dat vides qitam sint nostratia hcec Nomina barbara Inflexionis Xao 
nop'ote: co animo vt venturo triennio regius Vicarius Nominetur In 
Cerctana prouincia. a. qua olim Ceretane perne is talis est vt Nulam. 
Cvm nomine habeat similitudinem Verissimvm amicum strenuum mi- 
litem ómnibus virtutibus prestantem expertus sepissime sitm. Cuantiim 
illi debeam a'more et humanitate Quibus me semper proseqititur omito: 
Ubi omn 'busque bonis sufficiat eum talem esse virum Qnod nisi tem- 
portim Injuria fieret ad maiora rogatvs vocaretur. seis In nra pro- 
vincia qnod latent Nobilissimi viri Ce*? magnitudine preteriti vt cvm- 
que licet extemporaliter scribam homjnem tibi quantum possum Non 
Yulgari Commendalione Comendo: tibi persuade Nulam mihi rem. Ñec 



400 iNOTICIAS DE LOS VALDES. 

Chariorem Nec Jucundiorcm contingere posse. hitelligat quantum apud 
te nra hec tumultuaria Commendatio momenti ponderisque sit habitura 
fac scribas, amicos comunes fac salutes et heus tu Cura bene Valere, 
Vale Barcinone29 octobris 1528. = Tuus sm/jer=Vincencius Na- 
uarra. 

Sobre=Clarissimo Viro dño Alphonso Valdesio S° Ce\ s Meriti- 
ssimo . 

Traducción. — Salud. =Nuestro Arzobispo ha dado al Canciller 
Supremo carta de recomendación á favor de Gofrio de Lordat, 
(¿ves qué bárbaros son, estos nombres de nuestra tierra?) con el 
fin de que en el próximo trienio sea nombrado Virey en la pro- 
vincia de Cerdaña (de donde salieron en otro tiempo los pemiles 
cerdañeses). Este sujeto es tai, que en nada se parece al nombre 
que lleva puerto, que siempre le he experimentado como un amigo 
sincerísimo, soldado valeroso, y adornado de todas las virtudes. 
No quiero decir lo mucho que le debo por el amor y benevolencia 
cbn que me trata siempre: bástete á tí y á todos los buenos saber, 
que es un sujeto de tales prendas. Y si por la calamidad de los 
tiempos no le buscasen con ruegos para otros puestos más encum- 
brados, sería llamado de cierto seis (uno de los seis regidores de 
la ciudad) en nuestra Provincia, porque los varones nobilísimos, 
de los aventajados seis, están arrinconados, sin duda por la gran- 
deza de este. Escribiré de cualquier modo, aunque sea repentina- 
mente. Te recomiendo á este hombre con el mayor encarecimiento. 
Está persuadido de que nada puede haber d # e más estimación ni más 
agradable para mí. Que él entienda cuánta importancia y peso ha 
de tener para contigo esta mi repentina recomendación. Escribe á 
los comunes amigos, salúdalos y tú cuida de pasarlo bien. Adiós. 
Barcelona, 29 de Octubre de 1528.=Tuyo siempre = Vicente Na- 
varra. 

NTJM. 46. 

Carta de Vicente Navarra á Alonso de Valdés, fecha 
en Barcelona á 18 de noviembre de 1528. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 57.) 

S. P. Valle de ellegantiis librum Et epistolium tuum accepi quo 
tarditatem meam Incusas scripsi plures epístolas Sed etiam In hijs mi- 
nimis semper me prosequitur Qum maiora adipiscendi spem iam diu 
substulisset fortuna seuiat illa quidem saltem In tuis rebus et si non 
curiosum at vero Non segnem Ne dicam solicitum reperies Ad te Non 
modo epistolia Verum etiam Cucullatorum fabellam Bartholomvo ferrer 



APÉNDICE HTJM. XLVII. 401 

ad te </''(// Qvod si non habvisti me certiorem facito iterum exempla 
mittam Vulneran tuvm per abbafem manan accipies interim apollo - 
t/iam Carauagali mittere ad me Curabis Vale Barcinone 18 Nouem- 
brit 132S = Tuns Navarra . = Si aliquid novi in Curia erit jam vul~ 
(¡atum, fac nos cerciores reddas. 

Si Valdesius Ule qui ad episcopatum elnensem Promouetur vti 
vulgo (licilnr tvvs erit Consanguineus ct opera Nía vti voluerit: pro 
virili Contendemvs spem si aliquam de Nobis tais verbis conceperit 
operibus superare: sin secvs hominem Non Noueris esto. Vale hoc dic- 
ta m sit Qaia ociosi hic oscitamns satis ex tempore. 

Sobre. = Dño Alonso Valdesio Ces e .° Secretario in=Curia.=(Al 
pié.) «en la posada del Illmo. S. gran Canc. 

Traducción. — Salud. =Recibí el libro «Valle de las elegan- 
cias» y tu cartita, en la que te quejas de mi pereza. Hé escrito 
muchas cartas; pero aun en estas pequeneces, ó menudencias, 
siempre me persigue la desgracia. Pues habiéndome quitado la 
fortuna, ya de mucho tiempo atrás, la esperanza de alcanzar cosas 
mayores, ella, á la verdad me saca de este apuro. En tus negocios 
me hallarás, si no curioso, al menos no descuidado, por no decir 
solícito. Te he enviado, no sólo cartitas ó esquelas, sino que tam- 
bién di para tí á Bartolomé Ferrer la fabulilla de los Frailes. Y 
si no me has tenido por bien informado, haz que te mande otra vez 
las pruebas. Recibirás tu polvo por el Abad May; entre tanto 
procurarás enviarme la Apología de Carabajal. Pásalo bien. Bar- 
celona, 18 de Noviembre de 1528. =Tuyo= Abarra. 

Si se hubiese publicado ya en la corte alguna novedad, ponía 
en nuestro conocimiento. Si el Valdés, que es promovido al Epis- 
copado de Elna, fuese, como vulgarmente se dice, pariente tuyo 
y quisiera valerse de nuestros servicios, haremos lo posible por 
superar con obras su esperanza, si es que con tus palabras ha con- 
cebido alguna de nosotros; mas si, por el contrario, no le cono- 
cieses, vayase en norabuena. Dicho sea esto, porque andamos aquí 
ociosos desde hace mucho tiempo. 

NÚM. 47. 

Real Cédula sobre el desafío del Emperador y del Rey- 
de Francia, Toledo 30 de Noviembre de 1528. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1553.) 

El Rey. — Sancho Martinez de Leiva, nuestro capitán general 
de la provincia de Guipúzcoa y alcaide de la villa y fortaleza de 
Fuenterrabía: ya habréis sabido parte de lo que con el Rey de 

26 



402 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

Francia sobre nuestro combate habernos pasado y aquello y todo 
lo demás veréis más entera y cumplidamente por el traslado de 
todo ello que aquí os enviamos. Es la verdad que con el gran 
deseo que tenemos de ver fin á estas nuestras contiendas y deba- 
tes por el reposo y sosiego de la cristiandad holgábamos y aun 
deseábamos poner nuestra vida en peligro, por redimir con ella 
tanta sangre cristiana como á causa de estas discordias se derrama, 
mas como esto no dependiese solamente de nuestra voluntad, mas 
también debiese para ello concurrir la del rey de Francia, y él, 
como veréis por la relación que Borgoña nuestro rey de armas 
truxo, ha rehusado el combate no queriendo oir nuestra respuesta 
ni recibir nuestro cartel en que le señalábamos el campo, antes 
asombrado con rigurosas palabras nuestro rey de armas después 
de haberlo muchos dias en los limites de su reino detenido, cosas 
que jamas por ningún rey ni principe fueron hechas ni consenti- 
das; aurique sin mas parecer de otros viésemos claramente haber 
satisfecho á nuestra honra , pues el rey de Francia rehusaba el 
combate, todavia por ser la cosa tan delicada y tocar tanto á nues- 
tra honra la quisimos comunicar con los de nuestros consejos y 
prelados, grandes, caballeros, letrados y otras personas en seme- 
jantes casos esperimentadas, pidiéndoles su parecer sobre ello, 
los cuales, visto todo lo que habia pasado, determinaron que ha- 
blamos suficiente y enteramente cumplido y satisfecho , no sola- 
mente á nuestra honra, mas también á lo que debemos á Dios y á 
nuestros subditos y al bien de toda la cristiandad, de lo cual os 
habernos querido avisar porque tengáis entera relación de todo y 
lo enviéis y publiquéis donde mejor os pareciere de manera que 
á cada uno sea notorio. Fecha en nuestra ciudad de Toledo á ulti- 
mo de Noviembre de 1528.= Yo el Rey. =Por mandado de S. M.= 
Alonso Valdés* 

NTJM. 48. 

Sentencias de vista y revista contra Luis de Salazar, 
vecino de Cuenca, en 17 de marzo y 1.° do setiembre 
de 1528. 

(Archivo general de Simancas. — Memoriales de la Cámara, Leg. 197, fol. 77.) 

Este es traslado bien e fielmente sacado de dos sentencias de- 
finitivas dadas por los señores presidente e oydorcs del abdiencia 
de sus magestades en vn»pleyto que paso entre luys desalazar 
vecino de la cibdad de cuenca y su procurador en su nombre de 
la una parte e el dotor bernaldino de Ribera procurador fiscal de 



APÉNDICE NÚM. Xl.YllI. 103 

sus magestades de la otra las quales fueron en vista y en grado 
de Revista las quales vna en pos de otra son estas que se siguen- 

En el plcyto ques entre el dottor bernaldino de Ribera procu- 
rador fiscal de sus magestades de la una parte c luys de salazar 
vecino de la cibda 1 de cuenca e gastón de cayzedo c juan Ruiz de 
soria sus procuradores en su nombre de la otra=Fallamos quel 
dicho fiscal probo su yntencion e acusación, que contra el dicho luys 
de salazar puso e todo aquello que probar debia e le convenia 
para aver vitoria en esta causa damos e pronunciamos su yntcn- 
cion por bien probada e quel dicho luys de salazar no provo sus 
exebcioncs c difenciones ni cosa alguna que le aproveche damos e 
prenunciamos su yntincion por no probada por ende que debe- 
mos condenar e condenamos al dicho luys de salazar en pena e 
por pena de la culpa que resulta del proceso deste dicho plcyto 
que tiene cerca de la falsedad de que por el dicho fiscal es acu- 
sado a que sea desterrado e le desterramos dcsta corte e chanci- 
Ueria de sus magestades con cinco leguas al Rededor della e asi 
mismo le desterramos de la dicha cibdad de cuenca e su tierra e 
jurisdicion de todo ello por tiempo y espacio de quatro años pri- 
meros siguientes e que salga a conplir el dicho destierro dentro 
de nueve dias después questá dicha nuestra sentencia le fuere no- 
tificada e no quebrante el dicho destierro hasta ser conplido so- 
pena que le sera doblado, e otro sy condenamos al dicho luys de 
salazar a que vaya y este en la cibdad de oran con sus armas e 
cavallo en servicio de sus magestades a su costa por tiempo y 
espacio de vn año primero syguiente e que se presente ante el 
capitán de la dicha cibdad de oran dentro de cien dias primeros 
siguientes e que este en el dicho servicio de su magestad el dicho 
tienpo e no lo quebrante ni salga del sopeña que le sera doblado 
e mas condenamos al dho. luys de salazar en cien mili mrs. para 
la cámara de sus magestades los qtfales mandamos que dentro de 
veynte dias primeros siguientes de y pague al Recebtor de las 
penas de esta Real abdiencia e condenamos mas al dicho luys de 
salazar en las costas hechas por parte del dicho fiscal en sygui- 
miento deste dicho pleyto tasación de las quales en nos reserva- 
mos e por esta nuestra sentencia difinitiva juzgando asy lo pro- 
nusciamos e mandamos, christofor licenciatus licenciado mercado de 
peñalosa petrus de nava dottor. dottor davila. 

Dada e Rezada fue esta sentencia por los señores oydores del 
abdiencia de sus magestades en la cibd#d de granada estando ha- 
ziendo abdiencia publica martes diez esyete dias del mes de marco 
de mili e quinientos e veynte e ocho años estando presentes los pro- 



404 NOTICIAS DE LOS VALDKi, 

curadores de las dichas partes yo juan pcrez barahona escribano 
de cámara de la dicha abdiencia fuey presente =juan Pérez bara- 
hona=En el pleyto ques entre el dotor bernaldino de Ribera 
procurador fiscal de sus magestades de la una parte e luys de sa- 
lazar vecino de la cibdad de cuenca e gastón de caycedo su pro- 
curador en su nombre de la otra=Fallamos que la sentencia 
difinitiva en este pleyto dada e pronusciada por algunos de nos 
los oydores de la abdiencia de sus magestades de que por amas las 
dichas partes fue suplicado que fue y es buena justa e debidamente 
dada e pronusciada e que la debemos confirmar e confirmárnosla 
en grado de revista con este aditamento e declaración siguiente 
que debemos de Reduzir e Reduzimos la condenación de los cien 
mili mrs. en que por la dicha nuestra sentencia condenamos al 
dicho luys de salazar en ochenta mili mrs. e con el dho. adita- 
mento mandamos que la dicha nuestra sentencia sea llevada a 
pura e devida execucion con efeto en todo e por todo segund que 
en ella se contiene e por quanto el dicho luys de salazar suplico 
mal e como no devia condenárnosle en las costas justa e derecha- 
mente hechas por parte del dicho procurador fiscal en prosecu- 
ción de la dicha suplicación la tasación de las quales en nos Re- 
servamos e por esta nuestra sentencia difinitiva dada en grado de 
Revista juzgando asy lo pronusciamos e mandamos e otro sy man- 
damos que como por la dicha nuestra sentencia mandamos al dicho 
luys de salazar que pagase los dichos mrs. de la dicha condena- 
ción en que esta condenado dentro de veynte dias que debemos 
mandar e mandamos que los dichos ochenta mili mrs. de la dha. 
condenación los pague dentro de diez dias primeros siguientes sino 
que se haga execucion en sus bienes por ellos. — dottor davila li- 
cenciado mercado de pcñalosa christofor licenciatus= 

dada e Rezada fue esta sentencia por los señores oydores de 
la abdiencia de sus magestades en la cibdad de granada primero 
dia del mes de setiembre de mili e quinientos e veynte e ocho 
años estando presentes gastón de cayzedo procurador del dicho 
luys de salazar. barahona: 

En este dicho dia como se acabo de Rezar por los dichos seño- 
res esta sentencia yo juan perez escribano de cámara e de la 
abdiencia de sus magestades fuy a la cárcel e notifique esta dicha 
sentencia al dicho luys de salazar testigos luys de cordova e juan 
de carrasco vecinos de dicha cibdad. barahona 

fecho e sacado fue esteéraslado de las dichas sentencias oregi- 
nales en la cibdad de granada primero dia del mes de mayo de 
mili e quinientos e veynte e nueve años testigos que fueron pre- 



AI'l'\ 'KT Ni' \| \LI\. 105 

scntes a lo ver leer e corregir juan pcrez barahona el moco e 
juan de jaén estantes en esta corte: va cscripto sobre Raydo o diz 
de la una parte=va entre Renglones o diz quel dicho fiscal e o diz 
del. vala=yojuan perez barahona escribano de cámara e déla 
abdicncia de sus Cesárea e Católicas magestades fui presente en 
uno con los dichos testigos e por ende fize aqui este mió signo a 
tal en testimonio de verdad=/o/¿an pcrez barahona. 

NTJM. 49. 

Memoriales de Alonso de Valdés á S. M. en favor de 
su cuñado Luis de Salazar. Años de 1528 y 1529. 

(Archivo general de Simancas— Memoriales tle la Cámara, Leg. 192, fols. Gl 
y 63.) 

«S. C. C. M. = Alonso de valdes secretario de vra. mag* e 
diego de valdes criado del mayordomo mayor de v. mt dizen 
que luis de salazar su cuñado vezino de cuenca ha traido vn pleito 
en la chancilleria de granada contra doña maria de salazar su tia 
e contra don alonso pacheco yerno de la dicha doña maria e pri- 
mo del Marques de mondejar sobre cierta heredad que pretendia 
el dicho salazar aver de la dicha su tia sobre lo qual el dicho sa- 
lazar presento en su favor una cierta escritura la qual por parte 
de la dicha su tia fué Redargüida por falsa, y el dicho luys de 
salazar no hizo en ello la justificación que convenia a cuya causa 
el fue condenado en lo principal y el fue condenado en cierta 
quantia de mrs. y en un año de destierro para oran e en cinco 
años de destierro de la dicha chancilleria de granada y en quatro 
años de destierro de cuenca y quatro leguas al Rededor, y por- 
que durante el pleito en grado de Revista el ha estado casi dos 
años preso en la dicha chancilleria en la cárcel Real donde ha 
pasado muy grandes enfermedades y que el queda muy enfermo 
perdido y muy pobre y es imposible que el pueda cumplir el di- 
cho destierro suplican los dichos alonso c diego de valdes muy 
humilmente a v. m* les haga merced de perdonar el dicho des- 
tierro al dicho luis de salazar que en ello recibirán muy gran 
merced e a el se ara limosna.» 

A la vuelta dice: = «Sy quieren que se haga la cédula de ynfor- 
macion ynbienme otra escritura y donde agora reside.» 

El secretario alonso de valdes y 4^ e o ^e valdes criado del 
mayordomo mayor de su magestad dizen que suplicaron á v. m* les 
hiciese merced de perdonar á luys de salazar su cuñado vecino 



406 



iNOTIQIAS Dli LOS VALDES. 



de la cibdad de cuenca cinco años de destierro de la cibdad de 
granada e cjuatro años de la cibdad de cuenca y un año que sirua 
en oran a su costa y respondioscle que muestre la sentencia por 
la qual parece que por cierta falsedad que diz que se hallo con- 
tra el en una escriptura de un pleyto que traya con D. a Maria 
de salazar su tia el presidente e oydores de granada le condena- 
ron en los cinco años de destierro de la dicha cibdad de granada 
y en quatro de cuenca, y en cient mili mrs. para la cámara y en 
un año de destierro que syrba en oran a su costa todo lo qual en 
Revista fue confirmado por el dicho presidente c oydores ecepto 
que los cien mili mrs. se reduxeron en ochenta | agora suplican 
los dichos alonso de valdes y diego de valdcs que acatando que 
ha mas de dos años estado en la cárcel y que della sale tullido y 
enfermo les haga merced de alearle el dicho destierro porque no 
lo podra cumplir | a esta causa presenta la sentencia. 

Decreto. = Información de la enfermedad y de la calidad della= 
rubrica. 

S. C. C. M<3. = Alonso de Valdes suplica a V. m¿i le haga 
merced de cient mili mrs. en que ha sido condemnado para la cá- 
mara de v. mf. luys de salazar su cuñado en la chancilleria de 
granada 

assy mesmo el dicho luys de salazar ha sido condemnado a que 
sirua en Oran vn año con sus armas y cauallo suplica a v. m. le 
haga merced de dispensar con el del dicho seruicio. 

Decreto. = E1 secretario Valdes = « que diga si tiene aqui las 
scripturas»: está rubricado. 

Señor. =No esta v. m. engañado en desear hazerme merce- 
des j el negocio es aquella condemnacion de mi cuñado, la scrip- 
tura quedo en madrid yo he dado al señor Comendador mayor la 
relación del negocio y es que tratando aquel mi cuñado un pleito 
con Doña maria de Salazar su tia le acusaron vna scriptura de 
falsa y después de hauer estado a esta causa muchos dias preso a 
la fin lo condemnaron en cient mili mrs. para la cámara y que 
sirva vn año en oran con sus armas y cauallo y desterrado de gra- 
nada y cuenca por quatro años el me alega muchos agrauios que 
le han hecho a la fin, yo pido que su maga me haga merce da 
mi de los cient mili mrs. y dispense en lo de oran y quanto al 
otro destierro no quiero por agora ablar en esto suplico a V. m. 
tenga la mano porque sera hazerme muy grand merced=Scrui- 
dor de V. m. —Valdes. 



apéndice RÚar. L. 407 

Ilr reto = «merced dcstos eicnt mili mrs. lo demás no = Rubri- 
cado. 

S. C. C. M. = Alonso de Valdes dice que Luys de Salazar su 
cañado vczino de Cuenca ha sido en la audiencia de granada con- 
demnado a. que sirva un año jen oran con sus armas y cavallo. por 
cierto dclictodc que fue acusado suplica humilmente a V. Mf ten- 
ga por bien de remitir y perdonar al dicho luis de salazar la di- 
cha pena en que como dicho es ha sido condemnado. = presenta 
una copia de la sentencia y en ella no se declara el delito. 

Decreto= «que cumpla» = rubrica. 

NÚM. 50. 

Carta de la marquesa de Monferrato á Alonso de Val- 
des, de Casal á 12 enero de 1529. 

(Archivo general \le Simancas. — Estado, Leg. 1553, fol. 497.) 

Magnifico amico nostro charisimo. Habiamo datta commisione allí 
magnifici micer fedcrico de Incisa: et miccr Joan francesco Jouino gen- 
tilhomini del signor Márchese nostro figliolo Diriti alchunc cose da 
riostra parte in recommendatione de li negotii nostri apresso. la Cesárea 
Maesta . Per tanto vi pregamo a prcstarli fede et adoperarui come in 
voi se confidamo, e noi teneremo bona memoria de li seruitii \ et vllra 
se offeremo sempre a vostri bon i piacer. Batum Casali Die xij ja- 
nnarii M.D.xxviiij° 

Alli bon piacer vn.=La Marchesa de Monferrato, Anne, 

Sobre. =Al Magnifico S. r Cesáreo secretario alfonsvs de valdse 
amico nostro charisimo. 

Traducción. = Magnífico y querido amigo: Hemos comisiona- 
do á los magníficos Micer Federico de Incisa y Miccr Juan Fran- 
cisco Jouino, gentiles hombres del señor Marqués nuestro nieto, 
para que os digan de nuestra parte algunas cosas en recomenda- 
ción de nuestros negocios cerca de la Magestad Cesárea. Por tan- 
to os rogamos que les deis creencia y obréis como de vos espera- 
mos, y nosotros tendremos buena memoria de los servicios y 
además nos ofrecemos siempre al vuestro. Dada en Casal el 12 de 
enero -de 1529. Deseosa de complaceros=La Marquesa de Mon- 
ferrato, Ana. 



408 NOTICIAS DE LOS VALDES. 



NUM. 51. 



Carta de ¿Juan Dantisco? á Alonso de Valdés, fecha 
en Valladolid á 1.° de Febrero de 1529. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros— fol. 65.) 

S. P. Ñeque dici, ñeque scribi potest, quam mirifice me tue littere dc- 
lectarunt quas ad me 16 Januarij preteriti dedisti, easque primas in fas- 
cículo, ¿nter multas amicorum alias inventas; el legi primum auidissime, 
atque iterum, priusquam alias attingerem , relegi non sine singulari 
gaudio gratum mihi fuit plurimum quod eciam antea mihi de te per- 
suaseram, tantum te a nri. temporis abhorrere cercmonijs, quce reuera 
pra?ter se ipsas, nihil in se habent aliud, quamuis tanti a vulgo esti- 
mentur. Quod sicut est incerlum,, ita in diuersa studia scinditur. Tu 
velim mi Valdesi sic existimes, Ubique de me polliceare, te mihi multo 
esse cKariorem quam Ubi vnquam istiusmodi ceremoniis demonstraue- 
rim, Quarum, quantum sim studiosus, aut negligens cultor non est Ubi 
incognitum. 

Historiam lalcmanti accepi libens, Exclamare libet, O Témpora, O 
mores; apud tantum Orbis principem, vbi equitas summa esse dubet, 
inveniuntur qui homini adeo de ómnibus malemerito patrocinentur, 
sed dignum p^citella operculum , vercor ne eiusdem sint fariña?, licet 
scribas non quod ei tantum velint, sed quod quemuis sua trahit factio 
admisissem bonum virum in hunc, cum Turino et Zotico, Triumvira- 
tum, sct anteit, et longe suis artibus excellit vtrumque; si tamen Ron- 
quiglus prceler Bouem perilli Atheniensis adhibuisset , cum ab co, quae 
cum Gallis habuisset exquirebat eboasset quippiam magis quam fecit. 
licet in hoc vno crimine falsi, quod fatetur, satis videatur approbare 
reliqua. Cor perdilorum hominum qui talibus technis solent imponcre, 
latebras habet infinitas, vnde difficulter, vno actu, aliquid ab eis extor- 
quen potest. Qui enim animum induxerunt, vt a fule deficerent, in 
omnem eciam enentum, animum dcspendérunt . Si euasetit, vt fieri 
potest, quando quidem non deerunt, qui se religiosos iactant, quo, ni- 
mium fortassis pió principi , imponant, erit nouissimus error peior 
priori , cceterum, cum meum non est in his considere , ñeque ad me 
spectat, receptuj cano, vos videritis . 

Quod Ubi et amicis Epigramma placuit , non potuit mihi non pla- 
ceré, cum mihipsi nihil gracius faceré possim, quam vt Ubi gratificer, 
mitto ñaque, si aliquando futurum est, et Epiccedium, et Epilaphium, 
non quo hominem traducam, quod wlli mortalium velim faceré iam- 
que eciam habunde hoc illius viciis effectum est, sed quo Ubi et amicis, 



APÉNDICE NL'M. LI, 



409 



qui soktis meas csse atíquid putare nugas, morem gtram Pusquillum, 
et alia, cuín hispanxa mihi relinquenda cst, accipics, si(7il enim adhuc 
in massa, nondum satis ¡nn/dere experta, Dialogvm tuum mihi velim 
mitti, kic rumor cst, Almirantum, vt vocant, eius esse auctor^m, Illa 
eciam qua> latine de hoc certamine, sen Monomachia, iam pene oblite- 
rara, ronscripsisti, ob veritatem historia, et actum illum vltimum 
cum feciali Ccsaris in Gallia habitum, mihi da cum primis, Non po- 
ssum satis mirari, curtipis non excuderantur, cum vernácula vra adeo 
omnia ad longum sunt expressa, n?que scio cur Cesar hazc videre 
debeat, uut possit, nisi vro Osmensi interprete, Scilictt hoc Superis 
labor cst, Áudiuj hic de eo fabulam publicam, prius tamen mihi igno- 
tam, guando dum Ordinis sui csset , vt vocant, Senecalis, habuisset 
hic in delicis quandam Donnam Mariam de la torre, quee cohabüabat 
prope Monasterium sancti Pauli, eiusdem erroris , lapsvs sum, Ordi- 
nis voluidicere, credebalurque hic ab ómnibus passim indigenis, mulier 
singular is Sanctimonio?, adeo eciam, quod plerique fimbrias vestium 
eius exosculari fuerint soliti, et quod suauis qvedam fragrancia atqite 
insólita, in cubili eius cum moreretur , fuisset exorla, et campane 
Cenobij per se, nidio mouente, insonuissent, eciam neszio quee signa 
visa, tándem post mortem subinde compertum, peperisse sanctam hanc 
fa?minam, sancto patri, dúos filios , qui octo ab hinc leucis vsque in 
hodiernum, in quodam oppidulo nutriuntur, Qua in re illum non vitu- 
pero, immo plurimum collaudo, Nam, vt Arütotelicis verbis vtar, 
Optimum in natura, cst, generare sibi simile Hinc non obscure liquet, 
quod non abs re bene voluit consanguinew suce, quam adeo solemniter, 
ac tanta cum pompa in Burgos marito locauit, Hcec in tuam noliciam, 
non ideo perduxi, vt omnes a me emanata seirent sunt etenim ista hic 
non oculta, sed si hucusque nesciueris, vt cognoscas, quantum ea ali- 
quando Pasquillo nro placebunt. 

Dominum nrm communem, Cancellarium rediisse graturn mihi 
est, multo tamen mihi esset gracius, eum conualuisse, id quantum ve- 
lim, non possum exprimen, Scribo ei laconice, tu hoc, quod forsan 
ongius a me scribi voluisses, tua coram commendatione compleas, et 
ei meo nomine multam salutem precare. 

Vide quantum hominem alias non ambiciosum, luis scriptis in no- 
uam ambicionem induxeris, cum testimonio dignitatis, quod mihi a 
Cesare misi*ti amplissimum, pro quo non possum enumerare quan- 
tum tibi debeam, Et cumscribas, iuter cascos er,se quandoque ccecucien- 
dum, mouisti me, vt cxcmplum priuilegii remitterem, Quod si ad eum 
modum nouum potcst consseribi, vt ego annotaui praesertim vt ista 
dignitas, magis ex Hispania, quam ex Imperio videatur prouenisse, 
multum desiderio meo satisfacies, quando quidem memini apud nos, 



410 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

equites auratos in fíispania fados in magna cstimatione fuisse. Tu hcec, 
etreliqua, quce adicci de natalibus meis, vt fieri possunt , dispone, 
quam mahis sim priuikgista, ex addicionibus meis intclliges, exten- 
dantur , ct contrahantur vt stilo tro. commodius videbitur. Et cam 
mittcre volucris, dabis Jwc in manus velserorum, quibns scribo vt om- 
nia impendant, quce taxam vram concernunt. Per illos eciam et per 
fuccaros tuto ad me litteras daré scmper poteris in Sarmaciam, dum- 
modo Georgio hegel Ciui Eratoniensi, qui ibidem factor est fuccaro- 
rum , inscribantur , per eam viam vicissima me litteras habiturus 
quam plurimas. 

Velim, eciam, si fieri posset, vt alias litterce remissoriales a Ccesare 
ad Regem meum fierent, quce se ad eas referrent, quas mihi in Madril 
dedisti, propter tempus profeccionis mee a Curia, nam post illas tribus 
mensibus vobiscum sum commoratus, quodque datum seribentur Deci- 
ma séptima Decembris, quo dÁe Toletum exiuj . Hoc si effeceris, et 
isliusmodi litteras cum exsmplis ad me cura primis transmiseris, muí- 
tum rebus meis commodabis, et me Ubi non vulgariter reddes de vinc- 
tiorem. 

Familiaris meus, quem mísi séptima Januarij Baionam pro saluo 
conductu, nondum redijt, hcec me mora mole habet, ñeque scio quid 
suspicari debeam, Ego tamen hinc non abibo, doñee ad ¿stas mihi non 
responderis, Alias me in Quadragesimce inicio ad loca piscibus aptio- 
ra conferrem. Proinde te rogo, quam primum poteris me hinc expedi 
Velseri suis impensis, qucecumque illis ad me dabis, euestigio tras- 
mittent. 

Scripsi tibi in nouissimis quomodo hic repuerasco, aliud prceter 
litteras, non est quod me delectet, Accedit eciam quod qualibet Domi- 
nica audio concionem veré piam et Christianam fratris Benedictini, 
Alphonsi de Virucs, hominem non noui nisi ex suggestu, quod si Ubi 
aliqua cum eo interceda consuetudo, facme eciam iliius participem. 

Noua hic non habemus alia, quam vos cum Ccesare ituros non ver- 
sus Italiam, sed Aphricam, iam que distributores hospiciorum prcemi- 
ssos Granatam, Scriptum est mihi eciam su^eriori die ex Curia, Epis- 
copum Hispalensem, cepisse Monachum quendam pregnantem, quem 
ferunt esse istius Capituli, Omnis vtriusque sexus, seu Hermophrodi- 
tum Quod si pasquillo gratum faceré volueris, id quod in hac fábula 
compertum habes, perscribe. Et quid de Lalemanto sperandum , alia- 
que quce in nouis apud vos sunf, et quorsum tenditis, non omi- 
tte, Dñm Jo: Bart: ct Hieronimum a Gattinaria cum A. longo, etfra- 
tre tuo Jacobo , cum toto Amicorum mor. colkgio, meo nomine 
plurima salute impartí, Ítem, et G. Marlianum cui dices, cum hic esse 
plurimum gentibus suis des'deratum, vtqve ¡Ídem meam redimat, quam 



M'l MMl'.r M \1. 1.1, 



411 



pro eo deáiy ne /Sai neceae Monomachiam eumeo ingredi, nam hic, 
qua pro eo pollicüus sum, a me postulawtur, rem ipso lacius intelli- 
get, ei tu facili oonioctura sine ¡-'Upo, asseqneris, Nrm Suaves tocies 
re tuteo, quocies aliquando lalemantum faotisui peen itebit pos- 
nittiit velim dicere. Isis cum tota familia manvstua&exosculatur, atqne 
otnnia Ubi fausta precatip. Vale ex Valleoleti prima februarius 
1520. - = Tmi$.=J. Dant. (¿Joamrs Dantiscus?) 

Traducción.— Salud. =No puede decirse, ni escribírselo mu- 
cho que me agradaron las letras, que me mandaste el dia diez y 
seis del pasado Enero; y como, de entre las muchas que recibí de 
los amigos, fuesen las primeras, que hallé en la cartera, no sólo 
las leí al principio con avidez suma, sino que, aun antes de tocar 
á las otras, las volví á leer con un gozo particular. Muchísimo 
me alegré (lo que ya antes me presumía yo de tí) al verte tan 
enemigo de las ceremonias de nuestro tiempo, que, hablando en 
plata, no son más que puras ceremonias, sin fondo alguno de rea- 
lidad, por más que de ellas haga tanto caso el vulgo; el cual, in- 
cierto y caprichoso como es, así como la veleta se muda á todos 
los vientos, así él cambia de inclinaciones y cada cual tiende hacia 
sus gustos. Quisiera yo que tú, Valdés mió, pensases del mismo 
modo, y estuvieses persuadido de que el amor que te tengo, es 
mucho mayor de lo que te haya demostrado jamás con tales cere- 
monias; de las cuales, ya sabes el poco, ó mucho caso, que suelo 
hacer. 

Recibí con gusto la historia de Alemán ; cúmpleme exclamar: 
¡O tiempos! ¡O costumbres! Junto á un tan gran Príncipe del mun- 
do, donde debe reinar la mayor equidad, se encuentran quienes 
defiendan á un hombre que tanto mal ha hecho, pero, allá se van 
todos; me temo que sean de la misma masa ; aunque escribes, no 
precisamente que le quieren, sino que á cada cual arrastra á su 
partido. Hubiera admitido á ese buen sujeto en un Triunvirato 
con Turinoy Zotico, pero va delante y aventaja mucho á entram- 
bos con sus tretas : no obstante si Ronquillo, cuando trataba de 
indagar de él lo que le había pasado con los Franceses, hubiera 
empleado además el toro de Perilo, el Ateniense, habría cantado 
algo más délo que hizo; aunque en este solo crimen de falsedad, 
que confiesa, da á entender bastante que aprueba los demás. El 
corazón de los hombres perdidos, que suelen engañar con tales 
artes, tiene muchos pliegues, por cuya razón, con dificultad se les 
puede sacar bastante de una sola vez; porque los que se decidie- 
ron á faltar á la fidelidad, están dispuestos á todo, salga lo que 
saliere. Si escapara con bien, como puede suceder, supuesto que 



412 NOTICIAS DE LOS yALPES. 

no faltarán quienes se jacten de religiosos para engañar al Prín- 
cipe quizá demasiado piadoso, será el último error peor que el 
primero. Mas, como quiera que no es de mi cargo, ni á mí me 
toca tomar parte en ese asunto, me cierro en mi concha, que es 
lo más prudente; allá os las entendáis. No pudo menos de agra- 
darme que á tí y á los amigos os gustase .el Epigrama, puesto que 
nada hay tan grato para mí como el darte gusto; te mando, por 
lo mismo, un Epicedio y un Epitafio, no con el fin de infamar al 
hombre, lo que no quisiera yo hacer á ningún mortal, bien que 
ya lo está bastante por sus vicios, sino por contemporizar contigo 
y los amigos, que soléis tomar á broma todo cuanto digo. Cuando 
salga de España recibirás el Pasquilo y otras cosas, porque toda- 
vía están en borrador; no muy dispuestas para imprimirse. Qui- 
siera que me enviaras tu Diálogo; por aquí se dice que el Almirante, 
como le llaman, es su autor; y mándame también, al instante, lo 
que, por la verdad de la historia, escribiste en latin sobre esa 
contienda, ó desafío, ya casi olvidado, y aquel último lance ocur- 
rido con el heraldo del César en Francia. Me extraña muchísimo 
que estas cosas no se den á la imprenta estando todo expresado 
tan á la larga en nuestra lengua vulgar ; ni sé yo cómo el César 
deba, ó pueda ver esto, á no valerse de la interpretación de vues- 
tro Osmense; es decir, que es dificilísimo. He oido aquí contar una 
fábula pública respecto de él, ignorada, no obstante, por mí al 
principio; cuando siendo en su Orden Senescal, como le llaman, 
tuvo aquí en delicias, ó para su regalo, á cierta D. a María de 
la Torre, que cohabitaba junto al monasterio de S'. Pablo del 
mismo Orden, y constantemente se creía aquí por todos los indí- 
genas, que era una mujer de singular santidad, y tanto, que los 
más solían besar las extremidades de sus vestidos, y que al morir, 
ó sea, á la hora de su muerte, se percibió en su aposento una fra- 
gancia suave y misteriosa, y que las campanas del Convento se 
tocaron por sí mismas, y que además se vieron no sé qué más pro- 
digios; mas al fin después de muerta, luego se descubrió que esta 
santa mujer habia parido dos hijos al santo padre, los cuales, has- 
ta el dia de hoy, se crian en un pueblecito distante de aquí ocho 
leguas. En lo cual nada tengo que reprenderle, antes le alabo en 
gran manera, pues, como dice Aristóteles, lo mejor en la natura- 
leza es engendrarse un semejante. De aquí se ve bien claro que 
anduvo acertado en mirar por su parienta, la que casó en Bur- 
gos con tanta solemnidad y pompa. He puesto esto en tu cono- 
cimiento, no para que lo sepan todos como salido de mí, porque 
todo esto por aquí es público, sino para que sepas, si hasta aquí 



APÉNDICE M M. LI. 1 13 

lo ignorabas, cuánto ha de agradar alguna vez á nuestro Pas- 
quilo. 

Me alegro de que haya vuelto el Canciller, nuestro común 
Señor, pero mucho más me alegraría de que hubiese convaleci- 
do: no puedo decirte cuánto lo deseo. Le escribo con brevedad; 
tú, en presencia, suple con tu recomendación loque, tal vez, hu- 
bieras querido, que hubiese yo escrito con más extensión; y de 
mi parte pide para él mucha salud. Mira cuanto has inducido á 
nueva ambición con tus escritos á un hombre que por otra parte 
no es ambicioso; con el amplísimo testimonio de la dignidad, que 
me enviaste del César; por lo cual, no puedo ponderarte lo mucho 
que te debo. Y escribiendo tú que hay que seguir la corriente y 
vivir con el mundo, me has movido á que remitiese el ejemplar 
del privilegio. Y si á este tenor puede sacarse una nueva copia, 
como yo lo he anotado, principalmente que esta dignidad aparez- 
ca procedente de España más bien que del Imperio, darás cum- 
plida satisfacción á mi deseo, puesto que me acuerdo que los Ca- 
balleros del toisón de oro hechos en España, estuvieron en grande 
estimación entre nosotros. Dispon tú esto y lo demás que deba 
expresarse de mi linaje, ó nacimiento; por mis adiciones entende- 
rás cuan mal privilegista soy; que se extiendan y arreglen como 
mejor convenga á vuestro estilo ; y cuando lo quieras mandar, 
ponió en manos de los Velzéres, á quienes escribo que costeen to- 
dos los gastos, según vuestra tasa. Por ellos también y por los Fú- 
cares podrás escribirme siempre á Sarmácia, con tal que las car- 
tas se dirijan á Jorje Hegel, ciudadano de Crotona, que desempeña 
allí el cargo de factor de los Fúcares; por este conducto te escri- 
biré yo igualmente con la mayor frecuencia. 

Quisiera también, si ser pudiera, que se hiciesen otras letras 
remisorias del César á mi Rey, que tuvieran relación con las que 
me diste en Madrid, á causa del tiempo de mi salida de la Corte, 
porque después de ellas permanecí tres, mfcses con vosotros, por 
lo cual su fecha deberá ser el diez y siete de Diciembre, en cuyo 
dia salí para Toledo. Si haces esto y me remites cuanto antes es- 
tas letras con los ejemplares, prestarás un gran servicio á mis in- 
tereses y te quedaré sobremanera agradecido. El amigo mió que 
envié á Bayona el dia siete de Enero, á que trajese salvo-conduc- 
to, aún no ha vuelto ; esta tardanza me sienta mal, y no sé qué 
deba sospechar. Sin embargo, no saldré de aquí hasta que reciba 
tu contestación á la presente carta. A no mediar esto, en el prin- 
cipio de la Cuaresma me trasladaría á puntos más á propósito 
para los pescados. Por tanto te ruego rae saques de aquí lo antes 



414 NOTICIAS DE LOS VALDF.S. 

que puedas. Los Velzéres me remitirán á su costa en seguida todo 
cuanto les des para mí. 

Te decia en mi última que aquí me vuelvo niño ; no hay cosa 
que me dé gusto fuera de las letras. A esto se añade, que cada do- 
mingo oigo la predicación verdaderamente piadosa y cristiana del 
hermano Benedictino Alfonso de Virués ; no le conozco más que 
por el pulpito, pero si tú tienes alguna relación con él, hazme á 
mi también participante de ella. 

Por aquí sólo se dice que vosotros iréis con el César, no á Ita- 
lia, sino al África, y que los aposentadores han sido ya enviados 
de antemano á Granada. También me escribieron el otro dia des- 
de la Corte, que el Obispo de Sevilla habia pillado acierto Monje 
preñado, del cual cuentan, que es de aquel capítulo «de uno y 
otro sexo,» es decir, hermafrodito. Si quieres dar gusto á Pasquilo, 
escribe extensamente lo que sepas de cierto en esta fábula, y no 
te olvides de decirnos lo que se puede esperar de Alemán, y to- 
das las nuevas, que por ahí corran y á dónde os dirigís. Saluda 
mil veces en mi nombre á D. Juail Bart, y á Gerónimo de Gati- 
naria, con Antonio Longo y tu hermano Santiago, con toda la 
turba de nuestros amigos, y también á G. Marliano á quien dirás 
que aquí le echa de menos mucho su familia; y que cumpla la 
palabra que di por él, no me ponga en la precisión de que riña- 
mos, porque aquí me piden lo que prometí en su nombre. El lo 
entenderá mejor y tú, sin Edipo, podrás adivinarlo fácilmente. Te 
mando que saludes á nuestro Suárez tantas veces, cuantas le pesa- 
rá, ó mejor dicho le pesó de su hecho á Alemán. Isis con toda la 
familia besa tus manos y pide para tí que todo te salga á placer. 
Pásalo bien. De Valladolid, l.°de febrero de 1529.=Tuyo.=¿J r wa/i 
Dantisco? 

NTJM. 52. 

Carta de Alonso de Valdés á Desiderio Erasmo, fecha 
en Toledo á 25 de Febrero de 1529. 

(Academia déla Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 87.) 

S. P. Accepi binas litteras tuas Erasme Clar™ e alteras 6 Cal. An- 
gustí, Alteras pridie CaF. Septembris datas quas gemino exemplo adme 
misisti, In primis Franciscum Dilfum nob/'s Commendabas, petebasque 
vt reciperetur in aulan Casar is, Vix Crederes qvam mihi fuerit mo- 
lestissimum quod optimum Juuenem Junare non potuerim, adeo enim 
omnia restricta sunt apud nos, ut non nisi necessarios fámulos olere 
quis possit, presertim quum Jam adornemus Italicam expeditionem 



UPÉNDtCE NÚM. l.ll. , 415 

gitnusque ad iter arcincli, Vbi, quum quam multa hominum rnilia 
fame per i re audiamus, nullus cst, qui non familiam suam in angus- 
tinn Contrahat, tantum abest, ut famulorum numefum augere <¡uis ve- 
Ut. Cancellarius ingratiam tui quam libentissime hominem in fami- 
recepUsety Verum lamen quum multum ceris alieni apud nos 
oontraxerü, quod raro hujusmodi homimbus euenire snlet, efflagüet- 
que subinde a Cesare, ut al i quo cum muñere Juuct, Quod Creditoribus 
Satisfácete, et familia n alcre possit, audiatqne sa?pius a Ccesare, ut 
sumptibuS parrat, non avderet eos nout's famuli's augere, Et hoc tamen 
ContemneYe poterat, in, gratiam tui si vidisset, quid commodi Aula 
heuc Dilfo conferre posset. Quod cum nullum esset, sed Fncommoda 
pin rima omnes Mi Consuluimus ut In pairiam reddiret, Et ?yí* Verum 
f alear, non Video quid Ubi in mentem Venerit, quum hunc Juuenem 
perditum mitteres ad nos, presertim quum nullum y dioma Mi peculia- 
re sit, quo hic Vtamur, Vt cumque tamen sit dolet Cancellarius, doleo 
etego. qui luis precibus nroque animo ac Voluntati in his satisf acere 
ncquiuimus, Veniamque precamur. 

Cceterum non esl Quur dé animo Archiepiscopi Toletani dubites, 
qui te veré atque ex animo diligit critque Mi gratissimum si quid e i 
dicabitur ab Erasmo, Scripsit ad te, misitque Syngrapham, ut tibí 
Ducenti ducati soluantur, id tercio Jam exemplo missum.cst. 

Wclheri aiunt, Triginta florenos tibí solutos esse, meo nomine, id 
ego non Ubi, sed in subsidium Augustini misi, ne existimes pecunia 
me tuam gratiam venar i Voltuisse. 

Monachi Siknt, non enim mutiri audent, quum experti sint quan- 
tum Incommodi excitatum nuper tumultum Mis attulerit. 

Pax dormit, Quid dixidormü?, Immo Sepulta est,itahorum,prin- 
cipum animi concitati sunt, atque nouis subinde injurijs concitantur, 
Audimus Bo: Pontificem Venire ad nos, ut hos Principes Conciliet, ab 
ego ñeque illum tantum laboris suscepturum Credo, ñeque etiam si 
susceperit Quo pacto dissidium Componcre possit Video, ni Deus ipse 
manum Imponat, an offensam in aula Regís Vngaria? Contraxeris, 
quod nimius sis in predicanda pace, nescio, apud nos certe maximam 
ob id gratiam iniisti, licet nullum fere belli Incommodum speciatim 
hic senserimus. Mitius fero italicam profeccionem quod sperem te vi- 
uum aliquando Visurum, aut enim tu venies ad nos, aut ego te Basi- 
leceinuisam. Vale Toleti 5 cal. Marcij 1529. 

Traducción. — Salud eumplida.= Amadísimo Erasmo: Recibí 
las dos cartas, que por duplicado me enviaste, una del 27 de Ju- 
lio, y otra del 31 de Agosto. En la primera nos recomendabas á 
Francisco Dilfo, pidiendo fuese recibido en el palacio imperial. 
Con dificultad creerás cuánto me duele no haber podido colocar á 



416 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

un joven tan bueno, pues á tal grado llegan nuestras restriccio- 
nes, que únicamente se pueden alimentar los indispensables fami- 
liares, principalmente cuando estamos preparando la expedición 
de Italia, y precisados á un camino , en el que á la vez que oimos 
que perecen de hambre muchos miles de hombres, ninguno hay 
que no tenga su familia reducida á la estrechez. Tanta es la ne- 
cesidad, por más que cualquiera querría aumentar el número de 
familiares, y el Canciller, por obsequio á tí, recibiría con mucho 
gusto un hombre más en la familia. Sin embargo, si considerable 
recurso pecuniario llegase á alguno de nosotros, lo que con difi- 
cultad y rara vez suele acontecer, ó si por otra parte las instan- 
cias hechas al Emperador para que conceda algún recurso, con el 
que se pueda pagar á los acreedores y alimentar la familia (fre- 
cuentemente se le oye que perdona lo recibido) , aunque no se 
acordase aumentar nuevos familiares, ¿se podría acaso desatender 
esta tu petición? Si tal sucediera, ¡con cuánto gusto y en tu obse- 
quio ingresaría Dilfo en esta casa! Pero como ningún medio hu- 
biese, y sí muchos inconvenientes, todos le aconsejamos que. se 
volviese á su patria. Y aunque esto aparece verídico, no compren- 
do lo que á tí te parecería, cuando nos enviaste á este joven des- 
valido, máxime si se considera que no le es peculiar idioma algu- 
no de los que aquí usamos. De cualquier modo que sea, lo siente 
el Canciller, lo siento yo, y todos los que con nuestro deseo y 
voluntad no podemos satisfacer á tus ruegos, y suplicamos tu in- 
dulgencia. 

Por lo demás, no hay razón para que dudes del Arzobispo de 
Toledo, que verdaderamente y en el alma te ama, y le sería muy 
grato, si alguna cosa le fuese dedicada por Erasmo. Te escribió 
y envió letra de cambio, para que te se entreguen doscientos 
ducados, y esto es ya el tercer ejemplar de remisión. 

Los Wclzéres dicen haberte entregado treinta florines, en mi 
nombre: esto lo envié no á tí, sino para ayuda de costa del Angus- 
tino: no vayas á pensar que yo haya querido ganar con dinero tu 
gracia. 

Los frailes callan: no se atreven á más, habiendo reflexionado 
el gran inconveniente que les podía venir del tumulto, poco ha 
promovido. 

La paz duerme: ¿por qué digo duerme? más bien está sepul- 
tada: de tal modo están concitados los ánimos de estos príncipes, 
y se concitan más con otras nuevas injurias, que se nos dice ven- 
drá aquí el Romano Pontífice para conciliarios : pero yo no 
creo que se tomará tanto trabajo, ni tampoco, aunque lo tomase, 



u' rfbicü NÚatj liii. 417 

veo con qué conyeoio podría componer la discordia, á no ser que 
Dios ponga su mano. Ignoro qué ofensa recibirías en el palacio del 
Rey de Ungría, cuando tan parco estás en predicar la paz: en 
cuanto á nosotros, la deseamos con grande anhelo, aunque espe- 
cialmente aquí, casi ninguna molestia de guerra sufrimos. Con 
mas gusto emprendo ia expedición de Italia, porque espero verte 
alguno vez vivo, ó viniendo tú á nosotros, ó visitándote yo en 
Basilea. Pásalo bien. Toledo 25 de Febrero de 1529. 

XíÚM. 53. 

Carta de Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdós, fe- 
cha en Basilea á 21 de marzo de 1529. 

(Obras de Desiderio Erasmo, Lyon 1703, ton». III, 2." parte, col. 1166.) 

Erasmvs Rot. Alfonso Valdesio . — S. D.=-De Pantalabo ¿ero mo- 
nueras, aut ut melius dicam, sero mihi redditce sunt tuce literce, circa 
Nonas Martias, quum absohdum esset quicquíd ad Francfordiensem 
mercatum crat deportandum. ídem libéllus clam absque typographi 
nomine excusus Lutetioe, per amicos ad me missus fuerat paucisanfe 
diebus. Adctiderant prcefationem ad ejus ordinis principem Cardina- 
lem, sed sustulerant queedam quee soiebant apud Gallos ipsis obfutura, 
mihi profufíira, id quod ex Hispanici libelli collationc deprehendi. Ex 
meis ad regem Franciscum literis quarum exemplar ad te mitto, tan- 
tum decerpsetant, menlitur iniquum Ccesarem. Hoc Gallus non inle- 
Uigebat. Si dixissent iniquas conditiones, probasset ctiam . Quod se- 
quebatur ex colloquio Puérpera desumptum, jirorsus omiserant, 
quoniam sciebant Gallorum aures nullo pacto laturas. flic ludcns En- 
trapelus, ut ostendat Deum satis habsre negotiorum ctiam si non ob- 
stetricetur parturicntibv's , ínter costeros principum tumullus dicit, 
Csesar novam totius orbis molitur Monarchiam. Tota calumnia est 
in voce nova, quasi fuerit unquam aliquis totius orbis- monarcha 
prceter Deum, quum hodie nondwn totas orbis habeatur cognitus, nec 
ea pars, quoe cognita est, unquam uni parverit. Non hic disputo de 
Csesaris monarchia, sed ut intelligas quam stolidis argumentis Ule jus 
adferat Cresarís. Quod sol, inqvit, est in ccelis, hoc Csesar est in ter- 
ris. Atqui Jurcconsulti, qui hanc inutilcm contentionem cum alus mul~ 
tis invexerunt, Pontifican faciunt solem, Csesarem lunam. Equidem 
probarem exemplum si quemadmodum sol indefatigabili motu, uni- 
versum terrarum orbem lustrat, illi&trat et conservat, ita unus homo 
posset singulis orbis nationibus prospiccre. Deinde Aristóteles, inqu't, 
prcefert monarchiamtarislocratia?; prcefert si quis inveniatur omnium 
optimus ac sapienlissimvs: sed monarchiam appellat, non totius orbis, 

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418 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

sed su ce cujuspiam ditionis, veluti Cretensium, Lacedoemoniorum, 
Atheniensium, etc. Neo quisquam vetat unius civitatis esse mo- 
narchiani; nam quod ex Homero solent adferre cute ctyocQcv 
7ro\v>co(pctviv¡ , íig , k:Qclvg$ ztcú de unius exercitus impe- 
ratore loquitur , cujus turnen potestas non erat absoluta , nisi in 
prcelio, quod ipsum indicat Aristóteles. Sed Christus etiam, inquit, 
prubavit auctoritatem Csesaris, Date Ccesari etc. Si Christus docui- 
ssét in Sabaudia et simili occast'one fuisset Mi exhibitum Ducis nu- 
misma, dfx isset, Date Duci quíe sunt Ducis etc. Vides acumen homi- 
nis } qui te jactatin Lógica Physica et Metaphysica versatum. Hoc, ut 
dixi, non de re, sed dé hominis insigni stultitia: ñeque vero miror ín- 
ter tot hominum millia inveniri qui talia ausit scribere: illud magis 
admiror hcec diversis locis excudi a Franciscanis, nec .eos animad- 
vertere quamse bonis ac doctis propinent deridendos. Vnde liquet hoc 
<j 'ñus aut insigniter esse slupidum, autpcssime sentiré de genere mor- 
taiium. Quid quod toto opere fingit me hostem omnium religionumpia- 
rum, quod alicubi notem quoriindam irreligiosam superstitionem, aut 
impietatcm?. Docere aut monere apud illum est odisse, dissentire est in- 
famare. Deim^nunquam citat mea verba ut habent, sed aut truncat, 
aut aliquid addit. Ad hcec, perpetuo quod dictum est in tres qv.a- 
tuorve malos, detorquet ad universos ordines. Toties repetit in- 
signe mendacium, quod non distingnam bonos a malis, quum id 
vix usquam non faciam (l). Hcec est illa mera simplicitas jactati 
ordinis, qui jluxit e paradiso. Videor mihi suspicione colligere 
quis sit autor libelli. Testatur enim se fuisse in Anglia, Gal lia, 
Germania et Hispania, quumtamen stomachetur in mundivagos. Ante 
menses complures adii't me Franciscanus quídam, juvenis índole libe- 
rali, promte loquens Latine, nec omnino ruclis Graecíe literaturce, 
dcindc nativa quadam prceditus facundia. Exponere ccepit, in Gallia 
quid molirentur Thejlogi, quid Monachi t tándem et hortari ut in tem- 
pere prospicerem, se esse unum ex his qui msis commodis impensse 
fauerent. Hunc campum ingressum revocavi ad alia, partim quod 
adesset Guardianus hujus loci, partim quod ea, quee narrabat, certius 
ex amicorum literis omnia cognovissem. Placuit tamen idoles, ac sta- 
tueram illi deferre domus mece hospitium ad aliquot menses, si forte 
voluisset uti. Raque ipsum ad prandium vocavi in diem posterum, 
Guardianum non vocavi, quo liberius ínter nos .confabularemur. Ve- 
nit, sed comitem trahens Thrasoiicm, natu grandem, quem simulabat 



(l) Desde aquí hasta el íin está cortado ú tachado en los ejemplares expur- 
gados por el Santo Oficio. 



api'mkck n¡ m. Lili. 419 

laicum, quum, vt posi rescivi, fueritsacerdos, nemecum cogeretur 

toqui í.ntiiw. II a j us inamamissimo fastu atleo sum offen&us, ut amor 
Ule titeas in juvenem refrigera. Peraclo prandio repeiiit quod pridie 
t , ral orstts, indicans in animo ess, 1 peragratis regionibus, dotáis inno- 

i , non attulit duas schcdas commendatiíias, alteras á Badio, 
alteras a Budseo, quas satis apparebat extortas esse. A me (lagitabál, 
vt ipsum am/cis meis ómnibus commendarem , ac dedicerat quos qui- 

ii loéis habetem, videbaturque paratus quovis ¿re gentium modo á 
me commendatus Bic excusavi multa, sed precipuo quod non esset 

'ilfrm hominem ignotum talibus viris tradere, eam rem mihi non 
varo parúm feliciter cessissi. Alleganti schedas commendalrices, re- 
citavi eas, qna? testabantur hominem el ipsis ignotum esse. Instabat ut 
saltem duobus aut tribus prcecipuis commendaretur. Negavi me id [a- 
cturutn. Tándem petiit aliquod epistolium velut ad ipsum mana mea 
scriptian, quod circumferre posset. Idetiam cum stomacho negavi: nam 
irlibus non semel delusus sum ab istis erronibus. huerta nunciat 
[amulas dúos adesse viros eruditos, quibus cum peragendum erat de 
nostro testamento, quod hic bene comiere difficill/mum est. lilis occu- 
rrentem interpcllavit, ut saltem clemosy iiullam , nam hoc usus cst ver- 
bo, darem; ego alibi intentus, jam dedi, inqvam, putans futurum litad 
nía r diret tempore c'ommodiore. Visus est post bidvnmin hac civ tote, 
multa molilus cst ad corradendum aliquid nummorum, sed ad me non 
redüt. Hic co libllo ultas est suum dolorem, n>'si mihi fallit suspicio\ 
nam ordo Ule vix habet alium, qai tantum possit Latine: Nec est de 
genere Observantium quosvocant, sed Colctarum, id quod post ex 
Franciscano quoaam cognovi. Est autem, ni fallor, Brabantus aut 
Gelrius genere, nec dubito quis nunc sit in Italia, aut in Hungaria, 
doñee peragat suam períodurn. Vide quantum periculi sit quicquam 
Hits negare. Quanquam hic unu> est, quem absque viatico dimisi, ta- 
metsi frecuenter sum á sordidissimis impetitus. Risi librum in crucem 
actum. Istis rationibus vincentur citius quam Apologiis. Sic Lovanii 
Germanus quídam Leí librum in me scriptum, quem in bibliotheca 
Franciscanorum reponendum locaverat, inlus, ac foris excrementis 
humanis oblevit atque inscrustavit, ut dies aliquot tota fceteret biblio- 
theca: percunctantibus qui iugrediebaatur, quid esset hoc putoris, excu- 
ssis ómnibus angvlis nihil repertum est. Tándem sagacior aliquis 
spqnutus vim aromatis, reperit fontem. Guardianus voluit librum 
ostendere populo, voluit ferré ccecum fulmen iji auctorem: quanquam 
inscio me res tota, perada est, nec auctorem novi, nisi huc reversus. 
Hermanus, Comes a Nova Apula indeque tulerat se no'alum ab Ja- 
cobo Ilockstrato Dominicano, is erat Rabiuus, Prior Monasterii, 
quod Colonice sane quam magnificum est et opnlentum, Non potuit 



420 NOTICIAS MF. [.OS VAtDFS. 

hominem compescere doñee illius cognati denunciarint Dominicanis, 
ne posthac colligerent cáseos in ulla dictione vel comitis, vel cognato- 
rum illius lili rati minas csse inanes clam tentarvnt sólito more veni- 
sse ad ova et cáseos. Factvs est in illos Ímpetus terribilis. Hoc damno 
totum annum mulctati sunt; itaque factura est, nt Jacobus asuis coa- 
ctus pacis leges acerperit. Habco illius palinodiam, in qua cum recitet 
verba plena contumelia?, qua? ser i pse ral in Comitem., tamen affirmat ac, 
propemodum dejerat, se semper de Comité prceelare sensisse. Bella 
palinodia, scitrra qvam Theologo dignior. Illud in fatis meis esse 
video, mi Valdesi, a nuil i s gravins leedor quam ab iis qui favent 
sedulo magis quam prudenter. Quídam Lutetise emisit epistolam 
olvoú.v/lícv in mei patrocinium . Ea res excitavit Beddam simpliciter 
furiosum, ut in me bilem suam rursus evomeret: Itidem apud vos 
epistola nescio cujiis excitavit pseudo Monachos, qui Pantalabum ora- 
torculvm subornarunt. Nihil unquam erat mi Trcegedice futurvm cum 
Theologis Parisiensibus mBerqmni cujusdamvehementer, sedimpru- 
denter amantis studium illos in me provocasset , suo pariter et meo 
malo. Ducitur fortissimis consiliis, sed infelicissimis. De Colloquüs 
damnatis, scholasticvs erat ludus. Colineus quidam excuderat, ut 
ajunt, ad viginti quatuor millia Colloquiorum in modum Enchiridii, 
sed cleganter . id fecerat, non studio mei, sed amore queslvs . Quid 
multis? nihil erat i n manibus prceter Colloquia. Proeoesserat nescio 
quis rumor, forte á typographo studiose sparsus, fore ut hoc Opus ín- 
ter dicerctur . Ea res a°,uit emtornm aviditatem. Raque Bedda forte ña- 
chis Rectorem suce fariña?, et adhibitis aliqaot conjuratis, curavit hoc 
eiietum, quod proprie pertinet ad solennes Collegiorum lectiones per 
quas itur ad gradus scholasticos: nam, quod in ómnibus Collegiis jam 
traditur Grammatica, qvestvs causa faclum est, sed magno studiorum 
detrimento. Hujusmodi tcchnis Ivdunt frequenter. Edictum tamen nu- 
il am facit hcereseos m,entionem. Fieri potest ut displiceat i [lis ora fio 
parum Latina; nolintque hoc studio lectu digniores Autores e jvventu- 
tis manibus exculi. Sed atrociorem, rumorem pertvlerant in Saxoniam, 
svx Episcopns designatos in Gal lia ad pronnnciandum de libris hcere- 
ticis, quorum -princeps esset Archiepiscopvs Rothomag-ensis. Per hos 
fxisse damnatos libros meos, et in publico exustos foro, precium autem 
supputatum ad 50 coronatorum millia. His technis stolidum Monacho- 
rum genus sibi pollicetur victoriam Nituntur alio stratagemate . In 
ómnibus regionibvs habent aliquot Franciscanos Observantes, nam 
his adhuc nonnihil tribuilur ob qnalemcumqne speciem sanctimonite , 
qui in concionibus ac pvblicis prcelectionibus svbinde perstringant 
nomen Erasmi. Lutetise habent Pctrum Oornutum, in Sabaudia 
Joannem Gacchum, qui lamen posleaquam Duci per literas de illo 



Al'IÍMMCE NI M. Lili. 



121 



questus fueram, somete dejeravit nr'hi, respóndens, se nunquam notni- 
nasse Erasmum Praoeptorem suum nisi sicut ofortuit honorificenti- 

SStme. In An-lia habrn' Joaimcui Standicium, nunc EpiSCOpum. 
Lovanii Titelmannum quendam juvenem mire gloriosum, quod illius 
indicant Progymnasmata: vtinam tantum possit quantum sibi tribuit. 

Sunt et in Polonia ti in Vngaria nec vsquam proficiunt nisi in pejus: 
ubique d.rrcscit illorum tyrannis: Quanto Cristianius agercnt si con- 
v -itrri'nhir ad studium verce pietatis, et omdtcreat jam nimis notam 
hypocrisim? Tríginta florónos accepimense Fcbruario. Scripseram enim 
ad Bartholomeum Wejzerum, simulque monueram de ducentis du- 
catis. Responda se ?wndum accepisse, sed bona fide curaturum simul 
atque acceperü. Circo, Nonas Martias venit fasciculus literarum, om- 
nia geminis exemplaribus. Alteram syngrapkam commisi llieronymo 
Frobcnio, qui Francfordise pecuniam recipiat. Hic me non fugit quan- 
tum Ubi debe am, Alphonse candidissime, cujus erga me pietas nus- 
quam non est sui s/milis. Archicpiscopi litera? tam amanter scriptce 
non paulo fuere gratiorcs quam ipsa pecunia. Gaadeo mihi scrupulum 
ademtum d ■ dedicatione. Audebo illi hanc editionem nuncupare, qu'an- 
quam hoc nec tu significas, nec ¿lie. Et arbit'ror cónsul tius, ut uni d¿- 
cem quam duobus, nisi tu aliud moneas. Mittam tibi volumina decem, 
hocest unum cor pus, alterum Toletano, terlium Hispalensi, quartum 
Gattinario, nisi tu secus jusseris. Opus absoluetur, nundinis autumna- 
libus proxim's. Mihi hic migrandum, idque non sine prmsenti vita? 
periculo. Sed parcndum fatis. Misi totam epistolam meam ad Regem 
Franciscum, unde Pantalabus sumsit ansam calumniandi, quod me 
auctore Rex deces : sset a pactis. lino ibi consolor Regcm vt modérate 
'ferat adversam fortunam et amplectetur concordiam. Quoniam autem 
non dubitabam, quinilloe conditioncs Regis viderentur graves, hoc enim 
dico iniquas, consoler illius animum suppossui personam aliorum, 
quttm ¿ta loquor, Quanquam autem noniudlus pax ista etc, et os- 
tendo spem melioris fortunce a Christo, qui solet íes deploratas in 
tranquiliumstatum reponere, intcrdum ctiam his, quos amat, immiltens 
calamitates, quod arcanis suis consiliis intelligat sic expediré, mox 
a ¡ /tortor ad servandam concordiam; Si Christianos Monarchas etc- 
Et id est locus unde probat tot Romse circaque Romam clades mi- 
hi acceptas ferri oportere, quurn c.um casum nullus expectaret, ne 
Cesar quidem ipse. Sed isti non vident quce sit scribentis ratio: 
deinde quoniam vim Latirá sermonis nesciunt, crebro hinc nobis mo- 
vent calumniam: Velut hicputat iniquum, nihil aliud significare quam 
injustum, quum wquitas sit moderatio juris ab humanitate proficis- 
cens; et quod wquissimum est, id recedat potius á justitia; et quod 
jnstissimum est, parum sit cequum Fortassis expedierit ullam epis- 



422 NOTICIAS DE LOS VALDKS. 

tolamformis excudi, quo magis pudcscant isti, qui Principes habeut 
pro fungís potius quam hominibus. Commendaram tibi Franciscum 
Dilfum, qui num istuc appulerit, nondum ex literis luis certum potui 
cogncscere. Alteram syngrapham per Hieronyraum Frobcnium mi- 
seram Franefordiam, cum mea quitantia, vt vocanf: adscripseram, si 
ca non placeret, Hieronymus meo nomine scriberet qvalem vellet: 
Welzeri procurator cxcusavit, esse syngraphce genus, ut pecunia nu- 
merari non posset, nisi prius a me datis tribus syngraphis quitan - 
tiariis. Alqui eas poterat ab Hieronymo sumere, sed maluit pecuniam 
differre. Raque scrips i Augustam ad Bartholpmeum Welzerum, ut 
nobis, si posset, hac in re commodaret. Dicunt pecuniam non esse 
numeratam mensar'iis, sed cuidara negotiatori, quihoc officii ab Mis 
petit, sic ut illis liceat negare. ínterim aegotiator utitur pecuuia: 
Memini me etolim ia Anglia dilusum simili genere syngraphce. \e- 
reor ne intra annum non sim recepturus obolum, quum ego jara plus- 
quam totam Mam summam pactitus sim in eos, qui libros ex variis 
b'bUtithecis iavestigarunt et coatulerunt atque enotarunt, qvo miJii ju- 
di candi fieret potestas. Quod bibliopola? mea causa sic ades ex animo, 
gratiam habeo, mi Valdesi, maximam, quod beneficium uti pérfidas 
te plurimum rogo. Queruatur tempus trium mensium esse pcrquam 
angustian; itcr longum est, nec satis tutum. prius quam m erees suas 
perferant prwlerit dies, ac periclitaatur. Noadum est maaifestum be- 
llum, el siesset, tamen studia digna sunt aliquo privilegio, nec ab his 
quicquam estmetueadum . G-ermani sunt origine, nec aliud agunt 
quam ut pareat unde liberos et uxores alant. Scripsi eadem de re 
D. Merc.'rino Cancellario, cui reddes ep>stolam, si tibi videbitur ex- 
pediré. Bene vale. Basilea 21 Martii, Auno 1529. 

Traducción. — Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdés, Sa- 
lud. =Tarde me avisaste sobre el Pantalabo; ó mejor dicho, tarde 
recibí tu carta hacia las Nonas de Marzo, en ocasión de tener ya 
concluidos cuantos trabajos debía llevar á la feria de Francfort- 
Este mismo librito, que salió á luz en París secretamente, sin el 
nombre del impresor, me había sido enviado por los amigos, pocos 
dias antes. Habían añadido un prefacio al príncipe Cardenal de su 
Orden; pero habían suprimido ciertas cosas, que los Franceses sa- 
bían poderles perjudicar y serme á mí provechosas, lo cual puede 
verse cotejándolo con el texto español. De la carta, que escribí al 
rey Francisco, de la cual te envío un ejemplar, solamente habían 
quitado «mentitur iuiquum Coesarem»: esto no lo entendía el francés. 
Si hubieran dicho «¿uicuas condicioues» , también lo hubieran apro- 
bado. Lo que seguía, tomado del diálogo Puérpera, lo habían omi- 
tido completamente, porque sabían que los franceses de modo al- 



\P NDICE NUM. Lili. 



423 



ganólo podrían sufrir. Aquí, burlándose Entrapelo, para probar 
que Dios tiene negocios bastantes en que ocuparse, sin que se meta 
:t i omadron, entre otras discordias de los príncipes, dice: el César 
intenta fundar una nueva monarquía universal. Toda la falsedad 

consiste en la palabra nueva; como si en algún tiempo hubiera ha- 
bido algún monarca de todo el mundo, á excepción de Dios: siendo 
así que basta el dia no nos es conocido todo el mundo, ni la parte 
que conocemos ha obedecido jamás ;i un sólo hombre. Yo no dis- 
puto aquí de la monarquía del César, pero sí quiero que entiendas 
la necedad de los argumentos con que defiende aquel el derecho del 
ir. Lo que es el Sol, dice, en los cielos, esto mismo es el César 
en la tierra. Por eso los jurisconsultos, que, con otras muchas, in- 
trodujeron esta inútil adulación, comparan al Pontífice con el Sol, 
y al César con la Luna. Yo, á la verdad, aprobaría el ejemplo, si 
á la manera que el Sol con su continuo movimiento recorre, ilu- 
mina y conserva toda la redondez de la tierra, pudiese también un 
solo hombre atender á todas y á cada una de las naciones del 
mundo. Sigue después diciendo: Aristóteles prefiere la monarquía 
¿ la aristocracia. Concedido: la prefiere, sí; pero es en el caso de 
que se halle un hombre, que en bondad y sabiduría aventaje á 
todos en grado superlativo. Pero es de notar, que llama monar- 
quía, no precisamente á la universal ó de todo el orbe, sino á la 
de la propia región ó país de cada uno, como de los Cretenses, 
Lacedemónios, Atenienses y demás. Y nada impide que haya mo- 
narquía de una sola ciudad: porque lo que suelen aducir de Ho- 
mero no conviene que manden muchos, haya un solo jefe, habla del 
general de un ejército, cuya potestad, sin embargo, no era absolu- 
ta, sino en la guerra; lo cual indica también Aristóteles. Pero dice 
también: Cristo aprobó la autoridad del César con aquellas pala- 
bras: «Dad al César, etc.» Está bien; pero si Cristo hubiera enseña- 
do en Saboya, y en una ocasión semejante le hubiera sido presen- 
tada una moneda del Duque, hubiera dicho: Dad al Duqve lo que 
es del Duque, etc. He ahí la agudeza del hombre, que se jacta de 
estar versado en la lógica, física y metafísica! Esto, como dije, no 
atañe al fondo de la cuestión, sinoá manifestarte la necedad insig- 
ne de semejante hombre. Pero no me admira que, entre tantos 
miles de hombres, se halle quien se atreva á escribir tales cosas: 
lo que sí me causa verdadera admiración es, que esto mismo se 
publique en diversos lugares por los Franciscanos, sin que ellos 
echen de ver cuan dignos de burla y de desprecio se presentan á 
los ojos de los buenos y de los doctos. De donde se infiere con 
claridad, que esta clase de gentes, ó es muy estúpida, ó piensa 



424 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

muy mal del linaje de los mortales. ¿Y qué diremos si se conside- 
ra que en toda la obra me hace pasar por enemigo de todas Jas 
religiones piadosas, tan sólo porque en alguna parte pongo de 
manifiesto la superstición irreligiosa, ó la impiedad de algunos 
individuos? Enseñar ó aconsejar, es para él aborrecer; disentir, es 
infamar. Además, nunca cita mis palabras tal cual están, sino que, 
ó las mutila, ó añade alguna cosa: á lo que se agrega, que lo que 
se lia dicho contra tres ó cuatro malos, lo aplica siempre malicio- 
samente á todas las órdenes. No cesa de repetir la insigne mentira, 
de. que no distingo á los buenos de los malos, siendo así que ape- 
nas dejo de hacerlo alguna vez. Esta es aquella pura simplicidad 
de orden jactancioso, que emanó del Paraíso. JVIe parece compren- 
der y sospecho quién sea el autor del libelo: Confiesa haber es- 
tado en Inglaterra, Francia, Alemania y España, al paso que en- 
fada, como los vagamundos. Y luego á los pocos meses vino á mí 
un joven Franciscano de índole liberal, que hablaba fácilmente el 
latin, y no es del todo torpe en la literatura Griega, además de 
estar dótalo de alguna natural elocuencia. Principió exponiendo 
lo qrte movieron en Francia los Teólogos y Monacales, ser él uno 
de los favorecedores de mis planes, y concluye exhortándome á que 
con tiempo me prevenga. Emprendida esta marcha, yo le di otro 
giro, ya por estar presente el Guardian del lugar, ya por conocer 
con más certeza las cosas que refería, mediante cartas de los ami- 
gos. Convino, sin embargo, halagar, y hubiera resuelto darle hos- 
pedaje en mi casa por algunos meses, si él hubiese querido acep- 
tar. Así pues, lo convidé á comer el dia siguiente: al Guardian no 
lo convidé, porque pudiésemos hablar más libremente. Vino, pero 
trayendo por compañero un Trason, ó militar jactancioso, grande 
de nacimiento, que por no verse obligado por mí á hablar en latin, 
aparentaba ser lego, cuando según después supe, era Sacerdote. 
Quedé disgustado de la trist'sima soberbia de este, hasta el punto 
de enfriar mis atenciones con el joven. Pasada la comida, repitió 
éste lo que el dia anterior había principiado á decir, indicándome 
Rer su ánimo conocer á los hombres doctos de las regiones que re- 
corría; pues me presentó dos esquelas comendaticias, una de Ba- 
dw, y otra de Budeo, tomadas por compromiso, como claramente 
n parecía. Me apuraba para que yo lo recomendase á todos mis 
amigos, y ya anticipadamente había indagado cuántos y en qué 
partes los tuviese, y se le veía dispuesto á ir á cualquier parte, 
siempre que yo lo recomendase. En este caso, me excuse de mu- 
chos modos, y principalmente diciéndole que no era acertado para 
su objeto, recomendarse á un hombre desconocido á tales varo- 



APBND1C ; m'.m. luí. 425 

nes, y que algunas veces había experimentado no salirme bien ta- 
les concesiones. Me instaba para que al menos, lo recomendase á 
dos ó tres amigos principales; pero yo me negué á ello. Final- 
mente, me pidió alguna carta de mi letra como dirigida á él, laque 
pudidra presentar; y á e¿to también me negué con enfado, pues no 
era la primera vez, que con tales artes y por estos vagamundos 
ido engañado. Entre tanto, anuncia el criado la llegada de dos 
varones eruditos, con los que tenía que tratar de nuestro testa- 
mento, que aquí es dificijísimo arreglar bien. A ellos también les 
preguntó, si al menos me ocurría dar alguna limosnilla; pues de 
ota palabra usó. Yo, dije de intento: ya la di en otra ocasión 
y tiempo más oportuno, juzgando que después me sería remune- 
rad'. Dos dias después, se le vio en esta ciudad, afanado en reco- 
ger algún dinero, pero á mí no vuelve. Si no falla mi sospecha, 
este es el que ha satisfecho sus iras con el tal libelo; pues apenas 
pudiera ser otro su orden y su latin. Y según después he sabido 
por un Franciscano, no es de los que llaman observantes, sino Re- 
coletos ó Congregantes del Oratorio. Es pues, si no me engaño, Bra- 
bantino ó de Gelria; y no dudo que sólo permanezca en Italia, ó en 
Hungría, mientras desempeñe su comisión. Ve cuánto peligro haya 
en negarse á estos hombres. Aunque aquí es uno sólo el que he 
dejado ir sin recurso, con todo, frecuentemente soy acometido por 
los hombres más bajos y avarientos. Riámonos de un libro con do- 
lor escrito: serán vencidos más seguramente con este desprecio, 
que con apologías. Así, un Alemán de Lob aína quecolocó, para repo- 
ner, en la biblioteca de los franciscanos de LeicU, un libro dedicado 
á mí, lo ensució y llenó, por dentro y por fuera, con excrementos 
humanos, de tal modo, que por algunos dias apestase toda la biblio- 
teca: preguntando los que entraban, qué era aquel mal olor, y. re- 
gistrados todos los ángulos, nada se encontró. Pero más sagaz un 
curioso, halló la fuente y fuerza del aroma. El Guardian quiso mos- 
trar al pueblo el libro, y también, ciego y enfurecido, quiso dirigir 
el rayo contra el autor: aunque por mi parte ignoro todo lo que se 
actuó, y no conozco al autor, más que por este reverso: Hermán 
Conde de Neupottien, indignamente hubiera tolerado ser no- 
tado por Jacobo Hochs'rato Dominicano: este era Rabino, Prior del 
Monasterio tan magnífico y opulento que hay en Colonia. No se 
pudo reprimir el hombre hasta que sus parientes denunciaran á 
los Dominicanos, para que después de esto, en edición alguna no 
recogiesen los quesos, no mezclasen ofensas del Conde ni de sus pa- 
rientes. Ellos, persuadidos de ser ineficaces las amenazas, como 
suele suceder secretamente, probaron venir á los huevos y quesos, 



426 NOTICIAS DE LOS VA LDES. 

es decir, á convenios. El mal olor hace un ímpetu terrible contra 
ellos. De esto son castigados todo el año, y así ha sucedido que 
Jacobo, obligado por los suyos, haya aceptado tratos de paz. Tengo 
su palinodia, en la que confiesa todas las palabras ofensivas, y de 
un modo terminante reconoce y rechaza todo cuanto contra el Con- 
de había escrito, asegurando haber pensado y sentido siempre de 
él de un modo brillante. Bella palinodia, más digna de un bufón 
que de un Teólogo. Yo en mis juicios veo, Valdés mió, que por 
nadie soy herido más gravemente, que por aquellos que me ala- 
ban, con más diligencia y estudio, que prudencia. Uno de París 
envió una carta defensiva en mi patrocinio. Esto excitó al verda- 
deramente furioso Becla, para que nuevamente vomitase contra rní 
su bilis. Además, ignoro de quién sería la carta, que entre vos- 
otros excitó á los Seudomonacales, que sobornaron al oradorcillo 
PantaJabo. Nada trájico me amenazó nunca con los -Teólogos de 
París, á no ser que alguno de Sergio, vehemente, pero con impru- 
dencia amante del estudio, los provocase contra mí, con daño su- 
yo, á la vez que mió. Se rige por fuertes pero muy infelices con- 
sejos. De las conferencias condenadas, había certamen escolástico. 
Un tal Colineo, según dicen, había publicado hasta veinticuatro mil 
proposiciones, en forma de Enquiridiun, pero elegantemente. Esto 
lo habia hecho no por afecto á mí sino por amor á la discusión. ¿Y 
por qué parecer mucho? De nada se hablaba ni trataba, sino de 
las conferencias. Había precedido no sé qué rumor, acaso esparci- 
do con estudio por el impresor, de que se pondría entredicho á 
esta obra. Esto aguzó la avidez de los compradores. Y así Becla, 
elevado á Rector, acaso por su natural costumbre, y adhiriéndo- 
sele algunos conjurados, procuró este edicto, que propiamente pa- 
rece á las solemnes lecciones de los colegios, por las que se va á 
los grados escolásticos: pues hasta se ha hecho cuestión, con gran- 
de perjuicio de los estudios, el que ya en todos los colegios se en- 
seña la Gramática. Con tales artes se divierten frecuentemente. 
El edicto, no obstante, ninguna mención hace de los herejes. Pue- 
de suceder que les desagrade la oración poco latina, y no quieran 
arrancar, con la lectura de este estudio, autores más dignos de las 
manos de la juventud: pero más atroz rumor habían llevado á Sa- 
jónia los seis Obispos nombrados en Francia para calificar libros he- 
réticos, cuyo presidente había sido el Arzobispo de Rúan (Rouen). 
Por ellos habían sido condenados y quemados en la plaza pú- 
blica mis libros, calculando su precio, en cincuenta mil coronados. 
Con estas mañas se promete la victoria la necia gente monacal. Y 
todavía se empeñan con otra estratagema. Tienen en todas las re- 



APÉNDICE m'.M. Lili. 1-7 

gione9 algunos Franciscanos Observantes, á quienes hasta se atri- 
buye una particular especie de santidad, y los que en conferen- 
cias y públicas disertaciones, á cada paso, menosprecian el nombre 
de Erasmo. En París tienen á Pedro Cornudo, en Saboya á Juan 
Gacco, el que, después de haberme quejado de él, por carta al 
Duque, me aseguró con santo juramento no haber pronunciado 
nunca el nombre de Erasmo, su Preceptor, sino honrosísima- 
mente, como convenía. En Inglaterra tienen á Juan Fstandiceo, aho- 
ra obispo. En Lobaina á Titelmann, joven de gloriosa fama, porque 
lo señalan como Progimnasta, principio ó ensayo de algún nue- 
vo plan. ¡Ojalá pudiese tanto como él mismo se atribuye! Y los 
hay en Polonia y en Hungría, y siempre andan de mal á peor, 
y en todas partes decrece su tiranía. ¡Cuánto más cristianamente 
obrarían, aplicándose al estudio de la verdadera piedad, y excu- 
sando la nota, ya muy grande, de hipocresía! En el mes de Fe- 
brero recibí los treinta llorínes. Había escrito á Bartolomé Welcer, 
y dádole á la vez aviso de doscientos ducados. Responde no 
haberlos recibido todavía, pero que lo procurará con fidelidad, 
disimulando el recibo de la mia. Por el siete de Marzo vino el far- 
dillo de cartas, todas en ejemplares dobles. Otra carta orden en- 
comendé á Jerónimo Frobenio, para que reciba el dinero en Franc- 
fort. Este no me falta, y ¿cuánto te debo á tí, Purísimo Alfonso, 
cuya piedad hacia mí, no tiene semejante? Mucho más gratas que 
el mismo dinero me han sido las cartas del Arzobispo, eon tan- 
to amor escritas. Me alegra estar removido el escrúpulo de la de- 
dicación. Me atreveré á dedicarle esta edición, aunque ni tú ni él 
me lo indicáis. Y reflexivamente determino mandar una decena 
mejor que dos, á no ser que tú otra cosa me avises. Te remitiré 
diez volúmenes, esto es, un cuerpo, otro al Toledano, otro al Sevi- 
llano, y el cuarto á Gattinara, á menos que tú otra cosa ordenes. 
La obra se venderá toda en las próximas ferias de otoño. Tendré 
que emigrar de aquí, y esto no sin inminente peligro de la vida; 
pero lo haré preparado á todo evento. Envié toda mi carta al Rey 
Francisco, de lo que Pantalabo tomó ocasión para calumniarme, 
siendo causa de que el Rey me negase convenio. Pero yo allí mis- 
mo acudo, y consulto al Rey para que mire con moderación la 
adversa fortuna y se estreche la concordia. Porque no dudaba que 
las condiciones del Rey, que yo llamo inicuas, no parecerían gra- 
ves, y para consuelo de quien confía á otros esta paz, etc., cuando 
así hablo, y como ninguno lo haría, y manifiesto esperar mejor for- 
tuna de Cristo, que suele restablecer el estado tranquilo á las 
cosas desgraciadas, entre tanto que también á los que ama les en- 



42S NOTICIAS Dli LOS VALLES. 

vía calamidades, que e-n sus secretos juicios sabe convenir así: y 
después exhorto á que se conserve la concordia, Si los Cristianos 
Monacales, etc. Y este es el lugar donde se prueba á toda Roma, 
y cerca de Roma, que yo acepto sufrido y como convenientes las 
calamidades, cuando nadie, á no ser el mismo Emperador, pudiera 
esperarlo. Pero estos no ven la razón del que escribe: además, 
porque no conocen el valor de un discurso latino, nos calumnian 
con frecuencia: así como aquí juzgan, que lo inicuo no significa 
otra cosa que injusto, cuando la equidad es moderación del dere- 
cho, partiendo de la humanidad; y creen que lo que es muy equi- 
tativo, se aparta más de la justicia, y lo que es justísimo siempre 
sea equitativo y conveniente. Acaso pudiera convenir aquella car- 
ta, en forma de escudo, por la que se avergüencen más, los que 
tienen á los Príncipes por estúpidos, más que. por hombres. Te 
hubiera recomendado á Francisco Dilfo, que casualmente llegó 
aquí, cuando todavía no pude saber por carta tuya lo cierto. Otra 
carta había enviado á Francfort por Jerónimo Frobenio, la que es- 
cribí con mi quitanda, como dicen (como me fué posible). Si aque- 
lla no agradare, Jerónimo en mi nombre, escribiría otra á su gusto: 
el procurador de Wclcer se excusó con los términos de la carta, 
si antes no daba yo tres cartas quitanciárias (recibos). Estas 
las pudo tomar de Jerónimo, pero quiso más diferir la entrega. 
Así pues escribí á Augusta, á Bartolomé Welcer, para que si le era 
posible, nos recomendase en este asunto. Dicen que el dinero no 
había sido contado por los cajeros, pero acudiré al negociante que 
este trabajo les pide, así como á ellos les es lícito negarse. Entre 
tanto el negociante utiliza el dinero. He recordado que en otro 
tiempo fui burlado en Inglaterra con semejante clase de cartas. 
Me avergüenza no haber recibido óbolo alguno en todo el año, 
cuando yo ya he repartido más que la suma total, con los que in- 
vestigaron los libros de varias bibliotecas, y los condujeron é in- 
cautaron, y con lo que para juzgarme hizo la autoridad. Si tengo 
grande ventaja en que los libreros con toda su alma, estén por mi 
causa ó en mi favor, yo te ruego encarecidamente, Vahlés mío, que 
aunque ausente, procures tú utilizar este beneficio. Dicen que el 
tiempo de tres meses es muy corto: el camino es largo y no muy 
■seguro, el tiempo pasa, pero antes aventurarse y peligrar, que 
preferir sus mercedes. Todavía no se ha publicado la guerra, y si 
sucediese, puesto que los estudios dignos son algún tanto privile- 
giados, por esta parte nada hay que temer. Son Franceses de orí- 
gen, y no hacen más que alimentar sus hijos y mujeres, donde 
quiera que paren. Escribí del mismo asunto al Canciller Don M<r- 



\i\. ' DICB ni'm. i i\ . 129 

curinOj á quien darás la carta, si to pareciese conveniente. Pásalo 
bien. B asi lea 21 de Marzo del año 1529. 

NTJM. 54. 

Carta de Erasmo de Roterdam á Juan de Valdés, fecha 
en Basilea á 21 de marzo de 1529. 

(Obras do Desiderio Erasmo. Lyon, 1703, tom. III. 2. a parto, col. 1165.) 

Erasmus lint. Joanni Valdesio.=S. D.= Vt mihi permileslvm 
fuit Valdesium meum tot molestns ac periculis agitatum esse, ita 
magnam voluptatem attidit, quod ex tuis literis cognovi, te incolu- 
mem ex isto naufragio enatasse. Jam non mecliocriter me discriiciat 
vrstram Iüspaniam tot affligi malis. Utinam aliquando Devs monar- 
channn ánimos adpacis amorem convertat. Nc posthac sollicitus sis 
quomodo mihi excuses, charissime jnvenis, tuvm silentium, illud ínter 
vos pactum esto, quotiescunqve seripsero fratri tito, tibí quoque scri- 
ptum esse: dein, queties Ule mihi responderit, a te quoque responsum 
esse, quandoquidem ego vos tam gemcllos pro único habeo non pro 
duobiis. Quod epistolium, sic neglecte scriptnm, ínter tua prcecipua 

xíiuv\\ict reponis, ego vicissim istum tam candidum et ami- 
cum animum pluris fació, mi Joanncs, qvam ut inier gemmas meas 
velim reponcre, sed inpectoris mei scriniolo reconditum usque servabo. 
Kquidem non pessum non gaudere tam mullos existerc istic, qui no- 
his ex animo bene velint. Sed rursvs molestum est, regionem islam 
alioqni feUcissimam tot habere o~dbyx,lcL crabronibvs improbi- 
ssimis d>'fferta, qui non mihi solum sed amicis etiam ómnibus, tam 
olióse facessant negotinm,, ut prope magis mihi doleat vestrum ¡n- 
commodum qvam meum. Tibi tuique similibus ómnibus ex animo 
gratuíor, qui studia conahisqne vestros omnes in hoc confertis, uteum 
elegantia literarum pietatis Christiana; sync¿ritatem copuletis, quod 
apud Ttalos antehac a non ita multis tenlatum videmus. Quid enim. 
est eruditio si absit píelas? Bene vale. Datitm Basilea;, duodécimo 
Calend. April. Anno M.D XXIX. 

Traducción. — Erasmo de Roterdam á Juan de Valdés. = Salud. 
Así como me fué muy sensible ver á mi amigo Valdés acosado de 
tantas molestias y peligros, así también sentí un gran placer, cuan- 
do supe por tu carta que habías salido incólumne de este naufra- 
gio. Ahora me atormenta no poco el ver á vuestra España aüigida 
por tantos males. ¡Ojalá que algún dia convierta Dios los corazo- 
nes de los Monarcas al amor de la paz! Para que en lo sucesivo 
no busques pretestos de excusar tu silencio, ó joven amantísimo, 



430 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

quiero que quede pactado entre nosotros, que cuando yo escriba 
á tu hermano, tengas por tuya la carta; y que cuando él me con- 
teste, tendré también por tuya la respuesta: toda vez que yo, sien- 
do, como sois, tan parecidos, os considero como una sola persona, 
no como dos. Por lo mismo que aprecias eñ tanto estas mis cartas, 
escritas con tanto descuido , que no dudas colocarlas entre las 
principales joyas, también yo, mi querido Juan, estimo ese cora- 
zón, tan sencillo y tan amigo, hasta el punto de parecerme poco 
tenerle entre mis joyas, antes más bien le conservaré guardado en 
el archivo de mi pecho. En verdad, que no puedo menos de con- 
gratularme de que haya tantos por ahí que nos quieran tan de co- 
razón; pero es pena y no pequeña, que esa región, tan afortunada 
en otras cosas, tenga tanto cúmulo de tábanos, que no sólo á mí, 
sino á todos mis amigos nos persigan con tanto odio y encarniza- 
miento; que' casi siento más vuestro daño que el mió. A tí y á todos 
tus semejantes os felicito en el alma, porque ponéis todos vues-. 
tros cuidados y afanes en unir la sinceridad de la piedad cristiana, 
con la elegancia de las letras, cosa que, entre los italianos, son 
muy pocos hasta ahora, los que lo han intentado. Porque ¡de qué 
sirve la erudición, si falta la piedad! Pásalo b'ien. De Basilea á 21 
de marzo. Año de 1529, 

NTJM. 55. 

Carta de Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdés. 
fecha en Fribargo de Brisgaw á 27 de Marzo de 1529. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros — fol. 19.) 

S. P. Qnod nihil scribis, sic interprctor te breui hic adfuturum . 
Ulinam sahtvs saluvm offendas Erasmum. Uic toti sumus in consul- 
tationibus. Varié nos afficit Ccesaris aduentus. Bene Vale, Valdes 
charissime Batum Friburgi Brisgoie. G cal. Apriles. 1529. = Eras- 
mum tuum agnoscis. 

Sobre. — Ornatiss. viro Alfonso VaUJesio, Cees* Ma 1 }' Secretario. 
Traducción. — Salud cumplida =Aunque nada escribes, inter- 
preto tu brevedad porque me favorecerás después. ¡Ojalá que con 
buena salud encuentres también bueno á Erasmo! Aquí todcs an- 
damos" en consultas. Con variedad nos afecta la venida del Empe- 
rador. Pásalo bien, Valdés muy amado. Friburgo de Brisgaw, 27 
de Marzo de 1529.= Sabes es tuyo, Erasmo. 



SDICI NÚM. I.V1. 431 



NUM. 56. 



Carta del Daque de Calabria á Alonso de Valdós, Va- 
lencia 11 do abril de 1529. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Lcg. 1553, fol. 502.) 

Magnifico y noble sennor. No respondí a vuestra carta que re- 
ceby los «lias pássados por no ser necessario y agora tampoco no 
hay que dezir syno solamente que tengo en mucho y os quedo en 
mucho cargo por tan buena uoluntad y memoria que de mi tenéis 
haunque no era nccessario darme dello nueuo testigo pues con 
muchas obras lo tenia bien conocido, y con esta confianca siempre 
me approuechare domésticamente de vuestro buen officio: Acá han 
llegado de nueuo vnos cicilianos uaxallos de la Reyna mi muger, 
los negocios y tratos de los quales no ititiendo precisamente, toda- 
uia tengo alguna sennal que me hazen barruntar hayan de pro- 
curar alguna nouedad sobre lo de la cámara reginal de lo qual me 
ha parecido daros un poco de toque para que estéis con vuestra 
prudencia sobre el auiso y sy algo se mouiere os ruego que con 
vuestro sólito amor tanto con el sennor gran canciller my padre 
como por todas las vias que fueren menester obuieis dextramente 
a los prauos pensamientos de la mala gente para que no salgan 
con su intención en preiuycio de nuestra honrra que en ello nos 
obligareys perpetuamente y no siendo esta por mas accabo rogan- 
do á n. s. que vuestra magnifica y noble persona guarde y pros- 
pere como sennor deseáis: de Valencia a xi de Abril M.D.xxvnu 
annyos.=A lo que sennor mandardes=d duque de calabrya. 

TÍTJM. 57. 

Carta del Duque de Calabria á Alonso de Valdés, de 
Valencia a 28 de abril de 1529. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1553, fol. 503.) 

Magnifico y noble señor. No he curado Responder a la carta 
que postreramente me screuistes pareciendome que harto basta en 
conocer y tener memoria de la buena afición que en, todo tiempo 
me haueis mostrado y no dexar de aprovecharme siempre de vues- 
tro buen officio y ya pocos dias que screui otra en que haurcis po- 
dido conocer la confianca que os tengo y assi lo continuare siempre 
que algo se me ofreciere como mas largo os lo podra Referir el 
abbad may al qual entre otras cosas he encargado de encomendar 
a mi buen padre el señor gran Canciller las cosas de mi secretario 



432 NOTICIAS PK LOS VALDES. 

sobre una merced que me prometió de procurarle con su mag a , d 
y supiendo que por vuestra parte le tenéis amor y sabéis quauto 
yo deuo a su amiga y fiel seruitud me ha parecido rogaros que por 
mi amor le ayudéis y fauorezcais con el dicho señor gran Canci- 
ller para que tenga memoria del, que sin dudaqual quiera merced 
que sse hizierca ste mi secretario la Recibiré en mas que en mi 
persona propia y nuestro señor vuestra magnifica y noble persona 
guarde como dcsseais.de valencia a xxvu de Abril M.D xxvnu 
anyos.—a lo que señor mandardes.=d duqve de calabria. 

NÚM. 58. 

Carta de Alonso de Valdés á Maximiliano Transilva- 
no, fecha en Zaragoza á 22 de Abril de 1529. 

(Academia de la Historia. — Carlas de Erasmo y oíros — fol. 90.) 

S. P. Annus est ex quo nihil litcrarvm neqve abs te accepi, nequ: 
ad te dedi. Ego quidem quod non dederim in cavsa fuü tempus nauiga- 
tioni contrarium, quo factum est ut quas in mense Nonembri ad te 
dederam l'terce, vtrummare traiecerint, incertum sit. Tu autem quam 
obrera ad me non scripseris ncscio. Quicquid tamen aut feceris, avt 
omiseris, non possum ego non boni considere. Quo Joannis Alemanni 
res reciderint, ex fratris mei literis abunde te edoctum scio. Tam inex- 
piabile odium in me conceperat bonvs Ule vir, non aliam ob causam, 
nisi quia Mi dissimilis sim, ut non dubitarit mihi hcereseos crimen im- 
pingerc, ut qui mulla aduersvs Ecclesice statuta scripserim, plurima a 
Lutheri dogmatibus nequáquam dissidentia celiderim, etneipse fabuliE 
actor videretur svbornauit Nuntium Pontificis, qui sa. Ro. Ecclesi(B 
nomine aduersus me cavsam diceret f meque reum apud Ccesarcm age- 
ret: quam Ule prouinciam libentissime suscepit, Ccesarem adiií, me li- 
bellum de capta, ac diruta Roma scripsisse dicit, in quo plurimos se 
errores legisse asseuerat: Quod si Ccesar Pontificis amicitiam charam 
haberet, Ubellum quam primvm aboleri , incendioque tradi iuberet. 
Ad hwc Ccesar, (quee est humanissimi Principis prudentia) huiusmodi 
Ubellum se nvnqnam vidisse alt, ñeque credere, Valdesium tam im- 
pium, aut insanum, ut qvicquam non pium, aut parum Christianum 
aediderit. Se tamen velle Ubellum perlegcre, quo rectius de his posset 
indicare. Quod quum Ccesar semel atque iterum relulisset ad Senatum, 
Alemannus conceptnm in me virus euomut, Ubellum meum sesqui 
Lniheranum asseuerat, inslatque ut quamprimum e medio tollatur. 
f.nonenfm aderat Cancellarius, wque Joannes Emanuel, qui mihi pa- 
trocinarentur.) A<1 huiíismodi tam arrogn.idem A'emani sententiam 
comrnoti Procermn qui ad.erant animi, patrocinium. meum suscipiunt 



APÉNDICE NÚM. LVIU. 433 

remque ita componunl cum ('cesare, ut quum Ule se nihil efficere posse 
>-,'t. nitro ad me renit, aitCcesarem grauiter in me a Nuntio Pontifi- 
cís concitatvm, de abolcndo libello quem scripscram, agere, in ciusque 
scntentiatn ab rniuerso Scnatu itum esse pedibns, eumquc solum mihi 
patronum assurrexisse, essemque bono animo, iussit, Nam co presente 
nihil mihi esse dubitandum, ne mea fama periclitaretur. Rogo essctne 
m \hi aut Cwsar, aut alius quispiam conueniendus; Negat immo omnino 
mihi tacendum esse affirmat; tantum sibi negolium commendarem, 
Commendaui, egique pro tam strenuo ¡latrocinio maximam gratiam. 
Tune ego qui hominis ingenium probé noui, nolni eius verbis fidem 
vllam adhibere, sed Proceres qui Ccesari tune astabant , adij coepique 
cum his expostulare, ut qui in me nihil tale meritum assurrcxissent, lili 
>bant fartum strenuamque pro me nauasse operam omnes asseuera- 
bant: cf/lagitabantque ecquis mihi huiusmodi mendacia suggessisset? 
Alemanas, ¿nquam, Ibi omnes, Alemanus, inquinnt, confundit. Ale- 
manas interturbat omnia, Proh Deum immortalem, qui solus te condem- 
nattit ausus est asseuerare á calumnia te solum protexisse?: cceperunt- 
que mihi rci gestee seriem narrare: et quid Ccesar ea in re decreuisset, 
declararunt: ut videlicet. D. Pratcnsis, atque D. Granvelle libellum 
examinarent, atque ego interca ab editione eius cauerem. Habes primum 
tragwdjce actum, secundum accipe, Vb i Ale mano relatum est totum ne- 
gotium mihi compertum,exploratumqueesse, coepit me uthostemfuger?, 
toruis oculis intueri, á colloquio abstinere, atque me sibi hostem aperte 
pronuntiare . Cumque videret nihil se apud Ccesarem aduersvs me effi- 
cere pesse, rem alia aggreditur via, meque apud Prcesulem Hispalen- 
sem, qui in Hispania rebus fidei prceesl, hwreseos aecusat. Ego ad hcec 
nullum ñeque cum Hispalensi, ñeque cum quoquam alio ex his qui 
huiusmodi rebus prwsúnt, verbum feci. Libellus ad hos perlatus est, 
Instat apud Nuntium Alemanus, apud Hispal'ensem Nuntius, expediré 
asseuerantes, ut libellus incendio traderetur: alioqui futurum ut vniver- 
sa Hispania in Lutheri verba iurarct, in his principijs eorumpruden- 
tia obstaret, Hispalensis aidcm, libello perlecto, se nullam in eo inue- 
nire causam ait, qltare flammis tradendus sit: immo se multa in eo pia 
a Imodum, atque erudita iegisse. Ad hcec illi, ut omnia f.inquiunt.) 
pie recteqne scripserit (:quod tamen non concedimus ) sunt tamen 
multa quee vulgum á veneratione Romani Pontificis et Episcoporum 
cceterorumque clericorum auocabunt, in nostrumque ordinem concita- 
ba nt, Quibus quum Hispalensis respondisset, (: quee est Prcesulis pietas 
atque prudencia:) non statim ut hcereticum clamnandum, siquid in mo- 
res Pontificis, elcricorumque ordinisseriptum est, lili magis atque ma- 
qis clamabant dicentes, humanas etiam leges supplicium statuere in eos, 
qui libellos famosos cedvnt. Tune Hispalensis videns se nihil proficere, 

28 



434 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

misit eos ad Pr&sulem Ccmpistellanum: qui in Regnis Castellce Senatui 
supremo, in quo tiltiles causee tractantur, prceest, dicens, quod pete- 
bant ut libellus ceu famosas e medio tolleretur, ad illhis Tribunal spe- 
ctare, atque hoc pacto calumniatores abegit: seque ab eorum importu- 
nitate liberauit. lili autem dimisso Hispalensi, pleno stomacho rem ad 
Compostellanum deferunt: me reum agu?it, qui libelhim famosum scri- 
pserim, Tune Compostellanus, reprius cumsuis senaíoribus perspecta, 
libellum absoluit, atque nomines calumniatores dimisit, id eorum íri- 
buens dignitati, quod lege talionis in eos animaduersum non est. Exis- 
timabis, mi Maximiliane , somnium me tibi narrare, Erras profecto, 
si ha?c cogitas, historiam enim veris veriorem tibi narro, non som- 
nium. Sed dices, fabulce exitum expecto; en accipe, Alemanus vbi 
videt, se oleum pariter atque operam non modo perdidisse, verum quod 
peius hominem habebat, meum libellum eius calumnia? beneficio longe 
clariorem eaasisse, et mihi (: quod qbsque suspitione ambitionis di- 
ctum velim:) haud uulgarem gloriam comparasse, nihil non et cogitabat, 
et machinabatur, quo me perderet, Ego vero hominis conatus floccipcn- 
dere, irridere, atque miseriam doleré, qui tali morbo teneretur. Pau- 
cis post diebus Alemanus, videns Cancellarium grauiter in se concitatum, 
voluit mecum rediré in gratiam. Quod ego tametsi simulatum scirem, 
reijeere tamen nolui, ne vindicta? cupidus viderer. Sed eó illius res de- 
lapsa? erant, ut iam de capiendo homine ageretur, Quod quum Ule 
persensisset, nitro ad me venit, orans, obsecrans, atque rogans, ut sib¿ 
auxilio essem, ut rem suam collapsam restituerem. Ego vero despera- 
tis iam rebus, hominem iuu.are non potui, captus ñaque est, atque velut 
proditor ab aula Cossaris abductus, quemadmodum te ex aliorum lite- 
ris intellexisse non dubito Nuntius autem Pontlficis non multis post 
diebus e viuis 'sublatus est. Atque hoc pacto vterque calumnia? inten- 
tata? non mihi, sed Christo pa?nas dedit, Atque vtinam hic natura!!. 
Ule ciuili tantum morte persoluerint. Vereor enim, ne huiusmodi cri- 
men in Spiritum Sanctum admissum, ut pote quod veritati contradi' 
cit, grauiori pa?na dignum esse videatur. Habes mi Maximiliane, 
breuem, sed verissimam mece cum Alemano simultatis rationem; quam 
ideo te latere nolui, tum ut me excusatum habeas, tum ut eum meritas 
poenas dedfsse scias: Vale. Ca?saraugusta? x°. Cal. Maij 1529. 

Traducción.— Un año hace que ni recibo de tí, ni yo te escri- 
bo carta alguna. La causa de no escribirte yo ha sido el temporal 
contrario á la navegación; por lo que no sabemos si habrán cruzado 
el mar las letras que te escribí en el mes de Noviembre; pero no sé 
la causa de no haberme tú escrito. Con todo, no puedo menos de 
echar á buena parte todo cuanto hicieres, ú omitieres. Sé que estás 
perfectamente enterado, por la carta de mi hermano, del desdichado 



¡I \l, [ \ II' 



135 



paradero de Juan Aloman. Había concebido aquel buen hombre. 
un odio tan imperdonable contra mí, sin más motivo quo porque 
en nada me parezco á él, que no dudó culparme del crimen de he- 
rejía, como quien habiendo escrito muchas cosas contra los esta- 
tutos de la Iglesia, había enseñado muchísimos dogmas en todo 
conformes á los de Lutero; y para no aparecer él como actor de la 
tabula, sobornó al Nuncio del Pontífice, para que en nombre de 
la santa Iglesia romana procediese contra mí y me declarase reo 
ante el César; cuyo partido tomó él de la mejor gana: se presenta 
al César; dice que he escrito yo un librito sobre la toma y des- 
trucción de Roma, en el cual afirma haber leido él muchísimos 
errores: y que, si el César estimaba en algo la amistad del Pontí- 
fice, mandase cuanto antes destruir y quemar el librito. A esto 
contesta el César (¡cuánta es la prudencia de este afabilísimo Prín- 
cipe!) que él nunca había visto el librito de que le hablaba, ni 
creía á Valdés tan impío, ó tan loco que hubiera dado á luz algo 
ajeno á la piedad y poco cristiano, y que quería él leer, corf de- 
tención tal librito para poder juzgar con más rectitud en este asun- 
to. Y como el César llevase por dos veces la cuestión al Consejo, 
Alemán arrojó toda la ponzoña que había concebido contra mí; 
asegura que mi librito es luterano y pretende é insta para que 
cuanto antes le quiten de enmedio (pues no estaban allí el Canci- 
ller, ni Juan Manuel, queme defendiesen). Conmovidos los ánimos 
de los Grandes, que allí estaban, con este tan arrogante parecer de 
Alemán, toman mi defensa y arreglan de tal modo el negocio con 
el César que, viendo él que nada podía hacer, se me presenta vo- 
luntariamente y me dice; que el Nuncio del Pontífice había mo- 
vido gravemente al César contra mí; que trataba de abolir el li- 
brito, que yo habia escrito, y que todo el Consejo habia seguido á 
pies juntillos su parecer; y que él solo se habia levantado para 
defenderme; y me mandó que tuviera buen ánimo, porque al pre- 
sente no podia abrigar temor alguno de que peligrase mi fama. 
Le pregunto si debía yo hablar al César, ó á alguna otra persona; 
contesta que no, antes, por el contrario, afirma, que me convenia 
guardar el silencio más rigoroso, y que lo único que debia hacer, 
era dejar el negocio en sus manos. Se lo encomendé y le di las 
más expresivas gracias por tan valiente defensa. Entonces yo, que 
conocía muy bien la índole de este hombre, no quise dar crédito 
alguno á sus palabras, sino que me presenté á los Grandes, que 
acompañaban entonces al César y empecé á darles las quejas por- 
que se habían levantado contra mí, sin merecerlo. Ellos negaban 
el hecho, y afirmaban que todos habían trabajado varonilmente 



436 NOTICIAS DK LOS VAL DES, 

en favor mió, y me preguntan que quién me había encajado se- 
mejantes mentiras? Alemán, dije; Alemán, allí todos replican, todo 
lo confunde, Alemán lo perturba todo. ¡Oh Dios inmortal! el único 
que te condenó ¿se ha atrevido á afirmar que él sólo fué el que te 
libró de la calumnia? y empezaron á contarme la serie de todo lo 
ocurrido, y declararon lo que el César había decretado sobre el 
particular; es á saber: que el doctor de Praet y el señor de Gran- 
vella examinasen el librito y que yo entretanto me abstuviese de 
su edición. Ya sabes el primer acto de la tragedia; oye el segundo. 
Luego qué llegó á noticias de Alemán que sabía yo y me era co- 
nocido claramente todo el negocio, comenzó á huir de mí como 
de un enemigo; á mirarme de reojo, á negarme la palabra, y á 
decir sin rodeos que yo le era un enemigo. Y viendo que con el 
César nada podía hacer en perjuicio mió, emprende la marcha por 
otra parte, y me acusa de herejía ante el Arzobispo de Sevilla, que 
preside en España en las cosas de la fé. A todo esto, yo no hablé 
palabra siquiera ni con el de Sevilla ni con ningún otro de los que 
presiden en estas cosas. El librito fué llevado á ellos; insta Ale- 
mán con el Nuncio, y el Nuncio con el de Sevilla, asegurando que 
convenía entregar el librito á las llamas, porque de no hacerlo 
así, la España entera vendría á creer en los errores de Lutero, y 
que su prudencia lo impidiese en estos principios. Pero el de Se- 
villa, leido con detención el librito, dice que no halla en él causa 
alguna por la que deba ser entregado á las llamas, que antes por 
el contrario había leido en él muchas cosas muy piad osas y sabias. 
A esto dicen ellos: aunque lo haya escrito todo con piedad y rec- 
titud (lo que de ningún modo concedemos) hay, no obstante, mu- 
chas cosas que apartarán al vulgo de la veneración del Romano 
Pontífice, de los Obispos, y demás clérigos, y le amotinarán contra 
nuestra clase; y habiéndoles respondido el de Sevilla (cuan grande 
es la piedad y la prudencia de este Prelado) que no se debía con- 
denar al instante como hereje al que ha escrito contra las costum- 
bres del Pontífice y del orden de los clérigos; ellos clamaban más 
y más diciendo, que también las leyes humanas castigan á los au- 
tores de libelos infamatorios. Entonces el de Sevilla, viendo que 
nada adelantaba, les envió al Arzobispo de Santiago, que en los 
reinos de Castilla preside el Consejo supremo, en donde se tratan 
las causas civiles, diciendo: que supuesto que pedían que el librito 
fuese quitado de enmedio como infamatorio, la causa pertenecía 
al tribunal de aquel, y de este modo ahuyentó á los calumniado- 
res, y S3 libró de su importunidad. Ellos seguidamente, dejado el 
Sevillano, con el mayor coraje llevan la causa al de Santiago; me 



APÉNDICE M M. L\ ni. » ; ~ 

acusan como reo Je haber escrito un libelo infamatorio. Entonces 
el de Santiago, examinada ánte9 la cuestión con sus Consejeros, 
absolvió el librito y despachó a los hombres calumniadores, con- 
cediendo á la dignidad de ellos, el no haberles pagado con la ley 
del Talion. Creerás, mi amado Maximiliano, que te estoy refirien- 
do algún sueño que he tenido; te engañas, en verdad, si piensas 
esto; porque no es sueño, sino historia muy verdadera la que te 
cuento. Pero me dirás: aguardo el resultado de la fábula. Hele 
aquí, oye: Alemán, luego que vio que no solo había perdido traba- 
jo y tiempo, sino que además (lo que llevaba el hombre de peor 
grado) mi librito se hizo más célebre con el beneficio de su calum- 
nia, y me adquirió (lo que quiero sea dicho sin sospecha de am- 
bición) una gloria no vulgar, no cesaba de escogitar y maquinar 
medios de perderme; mientras que yo tenía en nada sus conatos, 
me reia de ellos, y sentía la miseria de verle acometido de tal en- 
fermedad. Pocos dias después, viendo Alemán al Canciller grave- 
mente indignado contra él, quiso volver á la amistad conmigo; lo 
que no quise yo rechazar, no obstante que sabía que era fingido, 
porque no me creyeran amante de la venganza. Pero á tal extremo 
habían venido á parar sus cosas, que ya se trataba de apresarle. 
Y habiendo llegado él á entenderlo, se presentó á mí voluntaria- 
mente, orando, suplicando y rogando que le ayudase á reparar su 
fortuna arruinada; mas yo, perdido ya todo, no le pude ayudar. 
Fué, pues, apresado y desterrado como traidor de la corte del 
César, como no dudo habrás sabido ya por las cartas de otros. El 
Nuncio del Pontífice murió á los pocos dias. Y de este modo los 
dos pagaron el merecido de su intentada calumnia, no á mí, sino 
á Cristo. Y ¡ojalá que este hubiera pagado tan solamente con la 
muerte natural y el otro con la civil; porque me temo que este 
crimen admitido contra el Espíritu Santo, como que contradice á 
la verdad, parezca ser digno de una pena más grave. Ahí tienes, 
mi amigo Maximiliano, una breve, pero verdaderísima relación de 
mi enemistad con Alemán, que he querido poner en tu conoci- 
miento, ya para que me tengas por disculpado, y ya para que se- 
pas que él llevó su merecido castigo. Pásalo bien. Zaragoza 22 de 
Abril de 1529. 



438 NOTICIAS DE LOS VALDEi. 

NÚM. 59. 

Carta del Marqués de Mantua á Alonso de Valdés, 
Mantua 17 de Setiembre de 1529. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1553, fol. 494.) 

Molto magnifico signor mió amico honoratisimo. Per la grandí- 
sima fede ch'io tengo in V. S. mi occorrera molte volte afar ricorso 
a quella et darle qualche fatica et incommodo ma perch' tutto procede 
de conftdentia ch 1 ho in lei la prego ad exensarmi et disponersi ad 
prestarmi il brazo et fauore suo in tutte le cose cti mi occorreranno 
alia gior nata le qvale gli exponera il magnifico micer jo: Baptista 
mal atesta mió. amb a se i adore et masimamente in alcune ch' al presente 
glio ho commisso ch' molto mi sonó a core ch' in uero V . S. mi fara 
grandísimo placer et gli ne sentiro molto obligo, se io anchor in alcuna 
cosa posso f arle cosa grata ricercandomine V. S. non mancar o di 
complacerla in tutto quello ch' io potro et cosi me gli offero semper 
paratisimo. Da Mantua alli xvij Septenbre M. D.xx i x. = 11 tu tto uro. 
II Márchese de Mantua. 

Traducción.— Muy magnífico señor mió y honradísimo amigo: 
Por la mucha seguridad que tengo en V. S. se me ofrecerá recurrir 
á ella muchas veces y darle trabajo é incomodidad ; mas como 
todo procede de la confianza que me inspira, le ruego me excuse 
y disimule, prestándome su favor y ayuda en todas las cosas que 
me ocurran en este tiempo, de las cuales le enterará el magnífico 
Micer Juan Bautista Malatesta, mi embajador, y en especial algu- 
na que al presente le he encomendado, y que me tocan al alma. 
En ello me hará V. S. señalado favor, de que le quedaré muy 
obligado, si en algo puedo complacerle, creyéndome V. S. que no 
dejaré de servirle en todo aquello que yo pueda. Con este moti- 
vo me ofrezco siempre afectísimo. De Mantua el 17 de Setiembre 
de 1529.=Todo vuestro El Marqués de Mantua. 

]\ T TJM. 60. 

Trozo de una cuenta de gastos por el Canciller y Alon- 
so de Valdés, sin fecha (1). 

(Archivo g-eneral de Simancas. — Estado, Leg. 1553, fol. 543.) 
En un documento que dice: «Lo que el Mayordomo hernan Ro- 

(1) La salida de Barcelona fué en Agosto de 1529, y por consiguiente la 
■cuenta se refiere al mismo año, probablemente á los gastos hechos en Genova 
y otros puntos, antes de la llegada á Bobuna. 



APÉNDICE NUM. LXI. 



430 



drigtiez fui Resabido desde que S. S. partió de Barcelona,» se halla 



guíente: 

«Rescibio de micer Cario quinientos ducados juntamente con 
los que dexo a Valdes de que se haze todo vna quenta.» 

NTJM. 61. 

Carta de Erasmo de Roterdam á Alonso áo Valdés, 
fecha en Friburgo de Brisgaw el 13 de Enero de i 5 30 

(Obras de Desiderio Erasmo, Lyon, 1703, tom. III, 2. a parte, col. 1261.) 

Erasmus Roterodamus Valdesio. S.=An próximas literas meas, vir 
amicissime, receperis, nondum certe licuit cognoscere, nam audiocom- 
plurium querimonias deepistolis interceptas, aut parum bona ftde red- 
ditis. ScripsTam autem satis prolixe. Miseram et R. D. Episcopo 
Burgensi literarum fasciculum, quum legatum ageret in Anglia, ro- 
gans ut cas in Hispaniam ¡jerferendas curaret, isque hoc sibi curce fu- 
tunnn respendit. Nunc non est quod pluribus lecum agam , quum 
ypctufjLct%(pcQcv sim nactus Franciscum Dilfum vnde possis 
omnia, quee hic geruntur, melius quam ex meipso cognoscerc: estenim 
facundus, exploratce fidei, mihi cumprimis amicus ac familiaris, nec 
ignotvs tibí: nunquam cnim desinit nobis tuani erga se comitatem hu- 
manitatemque prcedicare. Ex eo sum expiscatus omnia, quee ad vale- 
tudinem, fortunas, ingenium ac mores tuos, germanorumque tuorúm 
pertinebant. lile sic depinxit singvla , ut mihi non minus noti sitis 
qt/am si annuam vobiscum egissem consuetudinem. Quid multis? Effecit, 
ut ex charissimis mihi sitis chariores, hoc quoque nomine quod quic- 
quid officiorum in illum contidistis, existimem ad me pertinere. Raque 
tametsinon omnino feliciter successit adita primum Hispania, tamen 
mihi satis prospere cessit, ^tóvTSvy., ajunt, djiííivovoop, si non 
mentitür proverbium, haud mediocris felicitatis pars commodis meis 
accesserit, qnandoquidem isthic Dilfum habilurvs sum, cui tuto po- 
ssim quidvis committere, imo qui sponte sua sit diligenter curaturus, 
si quid meis commodis aut existimationi videbitur conducere. Ex hoc 
igitur ut emunxi quidquid de rebus Hispaniensibus scire volebam, ita 
tuum erit vicissim ex illo exculpere, si quid de rebus harum regionum 
iwdire cupies. Bene vale. Friburgi Brisgoice, Id. Januarii, Anno 1530. 

Traducción. — Erasmo de Roterdam á Valdés. Salud. =No sé 
de cierto todavía si has recibido mi última carta, mi mejor amigo, 
porque oigo á muchos quejarse de la detención de cartas, ó de la 
mala fé con que se reparten. Había, pues, escrito con bastante 
prolijidad. También había enviado un pliego de cartas al Revé- 



440 NOTICIAS DE LOS 7ALDES. 

rendo Sr. Obispo de Burgos, cuando desempeñaba el cargo de 
embajador en Inglaterra, para que cuidase de remitirlas á Espa- 
ña, á lo que me contestó que procuraría hacerlo. Ahora no tengo 
necesidad de tratar contigo tan á menudo, puesto que me valgo 
de Francisco üilfo, portador de esta carta, quien te podrá decir 
mejor que yo lo que aquí pasa. Es un hombre elegante y gra- 
cioso en el decir, de reconocida fidelidad, mi primer amigo, y 
familiar y á quien tú no desconoces, pues nunca deja de hablar- 
me de tu compañerismo y afabilidad para con él. Por él he sabido 
todo lo que pertenecía á tu salud, intereses, ingenio y costumbres 
y los de tus hermanos. De tal modo me lo ha pintado todo, que 
os conozco lo mismo que si hubiera pasado un año entre vosotros. 
¿Qué más? ha hecho crecer en mí el incomparable amor que os 
tenía, por la razón además de que estimo como cosa propia y 
personal mia, los servicios y obsequios que le habéis prestado. Por 
lo cual, aun cuando no fué del todo feliz para mí la primera en- 
trada en España, no obstante, siendo mejores las cosas segundas, 
si no miente el proverbio, no escasa parte de felicidad ha de re- 
dundar en provecho mió, puesto que ahí he de tener á Dilfo , á 
quien con seguridad puedo confiar cualquiera cosa, ó mejor dicho, 
quien de su bueno á bueno cuidará con esmero que todo redunde 
en mi provecho y en prestigio de mi buena reputación. Así, pues, 
como yo indagué de él lo que quería saber de las cosas de Espa- 
ña, del mismo modo debes tú, á tu vez, sacar de él lo que desees 
oir de las cosas de estas regiones. Pásalo bien. Friburgo de Bris- 
gaw 13 de enero, año 1530. 

NÚM. 62. 

Carta de Erasmo de Roterdam á Juan de Valdés, fecha 
en Friburgo de Brisgaw el 13 de Enero de 1530. 

(0bia> de Desiderio Erasmo, Lyon, 1703, tom. III, 2. a part. col. 1262.) 

Erasmvs Roterodamus Valdesio. S.—Nihil non dcbeo fratri tuo, Val- 
desi charissime, qui in me amando, tuendo, demerendo nidlum servat 
modum. Is quoniam abest, equam est ut isthic mihi in germani vicem 
succedas, quem hic uti spero veré próximo viderimus. Facile condono 
quod non respóndeos meis literis, modo amore mutuo respóndeos, quod 
te faceré non dubito, nisi me fallunt omnia. Ne onerabo te pluribus, 
ccetera cognosces ex Francisco Dilfo, qui semel adamatam Hispaniam 
non potest relinquere. Bene cale. Datum apud Fribnrgum Brisgoje L3 
Jan. Anno MDXXX. 

Traducción. = Erasmo de Roterdam á Valdés. Salud. =Toi> 



APÉNDICE RUM. LXIV. I 1 I 

se lo tlobo á tu hermano, carísimo Valdés, que en amarme, prote- 
germe y ganarme voluntades no guarda medida alguna. Y puesto 
que este se halla ausente, es muy justo que tú ocupes ahí, para 
conmigo el lugar de tu hermano, á quien espero ver aquí en la 
primavera próxima. Con facilidad te perdono el que no contestes 
á mis cartas, con tal que correspondas al amor que te profeso, lo 
que no dudo de tí, á no mentir todas las señales. No quiero mo- 
lestarte más; pues todo lo sabrás por Francisco Dilfo, el cual, 
una vez aficionado á España, no puede dejarla. Pásalo bien. Dada 
en Friburgo de Brisgaw el 13 de Enero del año 1530. 

NÚM. 63. 

Carta de Charles á Alonso de Valdés, Chamtey, 23 
de enero ¿1530? 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1553, fol. 458.) 

Monsigneur le secretaire: Par mon maistre dhostel marsomax jay 
entena* la peyne quaucs prinsepour sa despeche et le bonvouloir qua- 
■n mes affairs dont vovs mereye vous priant voidoir perseverer. 
Et> je non seray point yngrat envers vous priant dieu pour la fin qui 
vous ait monsigneur le secretaire en sa saínete garde. A chamtey le 
xxiij* de Januyer.=Le bien i?o$tre=Charles. 
.Sodtc: A monsicur le secretaire valdeys. 
Traducción. = Señor Secretario: Por mi Mayordomo Marso- 
max he sabido el trabajo que habéis tomado para despacharle, y 
la buena voluntad que tenéis en mis asuntos; lo que os agradezco, 
rogándoos que perseveréis en ello. Yo no os seré ingrato pidien- 
do á Dios por fin, que os tenga, señor Secretario, en su santa gra- 
cia. Chamtey el 23 de Enero. = Todo vuestro= Charles. 

NÚar. 64. 

Cuenta sobre gastos hechos en Italia — 1530. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 1553, fol. 528.) 

cl530 al primo genaro.==Dinary daty per il signor valdex nel 
anno sopradicto a Hieronimo fagnano et ad altri per spender in 
luxo de la casa de mons? Reverendissimo come etiam apare nel 
libro de demandati del signor mayordomo, 
o Deue adi primo genaro Hieronimo fagnano per il 
resto del saldo del mexe de dezenbre e del anno 
1529 fato col mayordomo (1) V 92 soldi» 

(1) El signo V que precede á los guarismos significa escudos. 



442 NOTICIAS DE LOS VALDES 

» adi 6 genaro jo Hieronirao fagnano ho habuto dal 
signor valdes ducati 66 dor . 

» adi 8 dicti jo Hieronimo fagnano ho habuto dal 
signor valdex V 500 soldi» 

» adi 10 dicti jo Hieronimo fagnano ho habuto dal 

signor valdex V 500 

»> adi 20 dicti jo Hieronimo fagnano ho habuto dal 
sopra dito V 200 

» adi 25 dicti jo Hieronimo fagnano ho habuto dal 
ditto V 300 

» ady vltimo jo Hieronimo fagnano ho habuto dal 
signor valdes V 200 

» aditre febrero jo Hieronimo fagnano ho receputo 
dal sopra ditto signor valdes V 400 

» adi 11 dicti jo Hieronimo fagnano ho receputo dal 
signor valdex V 400 

» adi tanti del ditti mex jo Hieronimo fagnano ho 
receputo da Domine Hiouannes. . .. V 400 

» E piu a di 4 marcio jo Hieronimo fagnano ho re- 
ceputo dal signor valdes per il resto del spexo del 
mexe de febrero V 60 

» E piu per il mexe de marzo a di 4 ditti receputo 
dal signor valdes V 100 

NÚM. 65. 

Carta del Cardenal de Osma al Comendador Mayor de 
León, Roma, 27 de Junio de 1530. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg\ 850, fol. 32.) 

Señor; yo pienso que tenéis necesidad de vn hombre latino 
para algunas cosas que se ofrescen en boloña me hablo vuestra 
merced que os daban vno muy hábil y experto, con aquello me 
sosegué sy por ventura no tuvo efecto digo que esta aqui vno que 
se llama márcelo hidalgo Romano que hacia las cosas del latin con 
don juan manuel y el duque y aun agora las haze con el emba- 
xador honbre á mi parescer muy de bien entero inperial de muy 
gentil latin y de muy galana letra cuerdo si vuestra merced juzgare 
que es menester escrevidle vna letra que vaya a servir de parte 
de su magt o de la vuestra que luego a la ora se porna en hor- 
den de partida sy esto no agrada en todas maneras suplico á vues- 
tra merced tomeys vn gran latino y no lo es valdes porque acá se 



APi'.NI'l' :; Ni M. LXVI. 



443 



borlan de su latinidad y dizcn que se atraviesan algunas mentiras 
en el latín que por acá se enbia escryto de su mano, etc. 

NTJM. 66. 

Carta de Erasrno de Roterdam á Alonso de Valdés, 
fecha en Friburgo á 9 de Julio de 1530. 

ras <V Desiderio Erasrno, Lyon, 1703, tomo III, pt. 2. a , col. 1298.) 
Erasmus Rot. Alphonso Valdesio. S. = Non possum non vehementer 
di lere sortem team, Valdesi charissime, qui simnl et parentém opti- 
mum et parcntis affectu palronumMercuruium Gattinarium amise- 
ris: sed animas of/irmandusest ad omnia quce possunt homini accide- 
re. Nos quoque Dominus dignatus est invisere,paulatim revivisco, sed 
quoniam chirurgus in duro apostémate violentis malagmatis induxit 
huíais, quod ita sanatum cst ut maneat durities, vercor ne recurrat 
malum. In medio morbo, famulus meas quem unicum habebam, nam 
alter revocatus est in patriam, sudore pestilenti correptus est, qui mihi 
et in cubícalo et in mensa perpetuo adfuerat' Sed Dominas est, faciat 
quod bonum est in ocidis ipsius . Bene vale Valdesi charissirne, et post 
istam tempcstatem expecta serenitatem. Nihil adhuc accidit Ubi novi. 
Amisisti patrcm, id quotidianum est. Gattinarius diu vivere non po- 
terat, in caducum parietem inclinabas. Scias htinc hominem, quantvs 
quantus est, tmim esse. Bene valerursum. FriburgiQ die julii MDXXX. 
Traducción. =Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdés. = 
Salud. =No puedo menos de sentir sobremanera tu desgracia, 
queridísimo Valdés, por haber perdido á un tiempo al mejor de 
los padres y á Mercurino Gattinara, que te amaba y protegía con 
afecto paternal: pero bueno es estar resignados para todo lo que 
nos puede suceder. También á mí se ha dignado el Señor visitar- 
me; poco á poco voy mejorando; mas como el cirujano, dejándo- 
se de emplastos, metió la lanceta en la dura apostema, que des- 
pués de la curación ha quedado con la misma dureza, temo que 
el mal vuelva á reproducirse. Durante la enfermedad, el único 
criado que tenía, pues el otro hubo de regresar á su patria, fué 
atacado de un sudor pestilencial, cosa para mí muy molesta, por- 
que era quien estaba continuamente á mi lado en la mesa y en la 
alcoba. Pero el Señor es quien lo dispone: haga lo que parezca 
bueno á sus divinos ojo?. Pásalo bien, carísimo Valdés, y des- 
pués de esta tempestad, espera la calma. Hasta ahora nada nuevo 
te ha sucedido. Perdiste al Padre: eso lo vemos todos los días. 
Gattinara no podía vivir más: era débil sobremanera el apoyo en 
que te fundabas. Sabe que yo, en lo que puedo y valgo, todo 



414 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

soy tuyo. Pásalo bien, vuelvo á decir. Friburgo dia 9 de julio 
de 1530. 



NUM. 67. 

Real Cédula á favor de Alonso de Valdés, Augusta, 21 
de Setiembre de 1530. 

(Archivo general de Simancas. — Quitaciones de Corte, Leg. 6.) 

El Rey. — Contadores mayores de la catholica Reyna mi seño- 
ra e mios alonso de valdes mi secretario me ha fecho Relación 
que no se le a librado ni pagado hasta aquí ninguna cosa de su 
quitación deste. año suplicándome mandase proveer que le fuese 
librada e pagada y por que el Reside aqui en mi servicio y me 
sirve continuamente yo vos mando que le libréis los mrs. de la 
dicha su quitación este presente año segund e como se ha librado 
o libraren a los otros del nuestro consejo y secretarios y proveáis 
que luego le sean pagados y yo por la presente mando a la per- 
sona que tiene cargo de la paga de los dichos salarios que ge los 
pague sin que en ello le ponga ynpedimento alguno fha. en Au- 
gusta a xxj de setiembre de mili e quinientos e treinta años, yo 
el ite?/=por mandado de su mag* couos comendador mayor=muy 
poderosos señores=EL secretario alonso de valdes dize que a el se 
le dexo de librar su quitación de secretario que ovo'de aver el año 
pasado de quinientos y treinta suplica se le mande librar confor- 
me a esta cédula de v. mt que presenta. = venia señalado de los 
contadores sancho de paz y alonso gutierrez lo siguiente^que se 
libre en xuarez en la consignación de dxxxj.= originales en este 
oficio=rubrica. 

NTJM. 68. 

Carta del Emperador Carlos V á Bona, reina de Po- 
lonia, fecha en Colonia á 7 de enero de 1531. 

(Boehmer. — Biblioteca Wiffeniana, tom. I, pág. 100 ) 

Carolus Augutíits, divina f avente clementia Romanorvm Imperator, 
Hispaniarum, utriusque Sicilia?, Hiervsalem ctc.Rex, Archidux Aus- 
tria?, Dvx Burgundia?,etGallia? Bélgica? Dominus etc. , Screnissima? Pr i n- 
cipi, Domina? Bono?, Regina? Polonia?, Ducisse Barrí etc., Sorori et 
consanguínea! nostra? carissima?, salv.tem et fraterni amoris perpetuum 
incrementum. Serenísima Princeps, Sóror et Consanguínea carissima. 
Quum Mantua? ageremus, audientcs Scipionem de Summa ín castris 
Gallorum urbem nostram Neapolim obsidione pfementium fuiste, his- 



APÉNPI i M M. IX VII 1 . 445 

que titm pro se twn pro Serenitate Vestra, a qua nullum ad i l man- 
datum habuisse sat scimus, homagium prccstHisse, tametsi a Vicerege 
nostro Neapolitano gratiam ti indultum habuerat, indignas nolis 

visus cst, qui ullam in co Regno nostro administrationem obtineret, et 
propterea hominem á gubcrnio Hydrunti et Barrí dcpostiimus, atque 
Reverendo Episcopo Culmensi, Serenitatis Vestrce Oralori, commisi- 
mus i nt ad rom nostris verbis scriberet, quo eum hominem adminis- 
tratione status quem in co Regno habet privaret. Quod cum Scrcnitas 
Yestra extemplo pro singular i su a in nos benevolentia fecerit, has ad 
Serenitatem Vestram scribere voliiimus, ut pro co officio gratiam nos ci 
plurimam habuisse, ctquodidcm Orator deea re scripsit emente atque 
volúntate nostra processisse scirct. Quam diu fcliciter vivere et regnare 
cupimus. Datum in civitate nostra Imperiali Colonice, die VII mensis 
Jnnnuarii anuo Domini M.DXXXV. Impcrii nostri undécimo. Rcgno- 
rum autem nostrorum omniam qvJntodecimo. = Vester bonus frater= 
Carolas Imp. = A. Valdesius.» 

Traducción. — Carlos, por favor de la divina clemencia, Empe- 
rador Augusto de los Romanos, Rey de las Españas, de las dos Si- 
cilias, de Jerusalen, etc., Archiduque de Austria, Duque de Bor- 
goña y Señor de la Galia Bélgica, etc. á la Serenísima Princesa, 
Señora Bona, Reina de Polonia, Duquesa de Bari, etc. Hermana y 
Consanguínea nuestra amadísima. Salud y aumento perpetuo de 
fraternal amor. Serenísima Princesa, amadísima Hermana y Con- 
sanguínea. Estando en Mantua, cuando supimos que Escipion de 
Summa se habia hallado en el campamento de los Franceses, que 
sitiaban nuestra ciudad de Nápole.s, y que les había rendido home- 
naje, no solo en nombre suyo, sino también en nombre de vuestra 
Serenísima persona, de quien sabemos muy bien que no tenía man- 
dato alguno para ello, aunque nuestro Virey de Ñapóles le había 
perdonado é indultado, le tuvimos por indigno de obtener adminis- 
tración alguna en este Reino nuestro, y por lo mismo separamos á 
semejante hombre del gobierno de Otranto y Bari, y encargamos 
al Reverendo Obispo de Culm, Orador de. vuestra Alteza que 
la escribiese de nuestra parte, á fin de que privase á dicho sujeto 
de la administración del estado ó cargo que tiene en este Reino. Y 
como vuestra Alteza, por razón de la singular benevolencia 
que nos profesa, lo haya ejecutado sin demora, hemos querido es- 
cribir estas cuatro letras á vuestra Alteza para manifestarla 
que hemos agradecido en el alma este servicio, y que lo que es- 
cribió el referido Orador sobre el particular fué pensado y queri- 
do por Nos. Vuestra vida y Reino deseamos con felicidad por 
muchos años. Dado en nuestra ciudad Imperial de Colonia á 7 de 



446 NOTICIAS DE LOS VA1 

Enero de 1531, undécimo de nuestro Imperio, y de todos nuestros 
demás reinos el decimoquinto. = Vuestro buen hermano, Carlos I. = 
A. Valdés. 

NÚM. 69. 
Carta del cronista Sepúlveda á Alonso de Valdés. 

(Obras de Juan Ginés de Sepúlveda. — Epist. 13 del lib. I.) 

Joannes Genesius Sepúlveda Alfonso Valdesio S.P.D.=Erasmi tu i 
Ciceronianum tándem aliquando nactus cupidissime perlegi: accende- 
tai enim mcam cupiditatem ejvs'operis videndi non solum commenla- 
tio tita, qui Erasmum in ccteris o'peribvs cunctis cequalibvs, in Cice- 
roniano ipsum sibi pneferre vidubaris, sed ctiam longioris temporis 
exspectatio. Nam quo magis homines nostri, id est, H : spani, quam 
ítali Erasmi eruditionem el facundiam demirantur, hoc ejvs scripta 
tardías ad has, qv.am ad ¡líos perferuntur. Ita factnm est, at prius in 
Hispania Ciceronianus consenesceret, jam iterum, vt video, regenera- 
tus, qvam plañe primas in Italia vagitvs ederet. Cum nuper igitu\ 
eum Bononicv percgrinantcm apud Adrianum Brandum GermanUm ho- 

• m, utriusque linguce peritum incidissem, arete complectens clesi- 
deratissimnm libellum Ubenter perlegi; non quidem quod ea gloria 
magnopere fruerer, qv.am nostrorum quídam, qui Erasmi scriptis »t- 
cumque celebran, optabilius qvam inaurari pvtant, mihi fuerant ex 
honorífico testimonio polliciti, qui Genesium Romee nuper edito li- 
bello príeclarum spem de se prrebuisse, in eodem Ciceroniano 
tatur: nam hujvsmodi testimonium, prmertim tanti viri, etsi non est 
omnino contemnendvm, friget lamen in causa hominis hac áltate, in 
senium scilicet vergente, et cvjvs exstant non pauca opera ab ipso vel 
elucubrata, vel ex Grcecis philosophis conversa; ex qvibus quid jám 
esset, non quid esset futurus, astimari debuit, pra?sertim ab eo, qui, 
cum libet, vel ex vnica edita epístola jvdicíum faceré solet. Ergo me 
in Ciceroniano non tam mentio de me non inhonorifica delectavit, qvam 
quod Erasmi ingenium perlibenter agnovi, festivum, argutum, urba- 
num } et ne África? quidem, ut se frequentius aliquid novi afferat, con- 
cessurum, qui mihi visusest in eo libro omnes hujvs memorice doctos 
ad convivium magis copiosum et mmtuosunij quam lautum invitasse, 
quorum cum sciret nonnullos esse fastidientis stomachi, atque gula? ni- 
mium ingenuo?, quibus nihil placeat, quod non sit condimentis Cice- 
ronianis apparatum, hos arguta sane oratione, et plañe Erasmiana 
nititur ad sanitatcm revocare, ut improbum delicatioris, magnoque 
emendi cibi amorem exu-ntes, robustiore, eodemquc parabili contcnti 



NPICE NU.M LX1X. 



117 



siiit, nimirum ne s*am mensam majnifice cunctia dapibuá, prater- 
qva: púlis instructam aspernentur. Vale. 

Traducción. —«Juan Ginésde Sepúlveda saluda afectuosamen- 
te .1 Alfonso de Valdés.»=» «Habiendo llegado por íin á mis manos el 
Ciceroniano de tu amigo Erasmo le he leído con avidez, pues habían 
estimulado mi deseo de ver esta obra, dos cosas: tu recomendación, 
porque parecía que ponías á Erasmo por encima de todos los con- 
temporáneos, ó iguales, en las demás obras suyas, y en el Cicero- 
mano le hacías superior así mismo; y además mi impaciencia en es- 
perar más tiempo. Por lo mismo que muchos paisanos, esto es, los 
Españoles, admiran más que los Italianos, la instrucción y elegan- 
cia de lenguaje de Erasmo, por esa razón sus producciones tardan 
más tiempo en ser conocidas por estos, que por aquellos. Así ha su- 
cedido que se agotaban los ejemplares del Ciceroniano en España y 
se hacía nueva edición de él, á lo que veo, antes de que en Italia 
se anunciase por primera vez su aparición. No hace mucho tiempo 
que habiéndome encontrado casualmente en Bolonia con él, que 
viajaba en compañía de Adriano Brando, alemán, hombre versado 
en ambos idiomas, abrazándole cariñosamente leí con gusto el li- 
bro que tanto deseaba. Y no le leí seguramente por entusiasmar- 
me con aquella gloria, que algunos de los nuestros (más descosos 
Je verse elogiados en los escritos de Erasmo, que de enriquecerse), 
me habían atribuido en su honroso testimonio, pues afirma en el 
mismo Ciceroniano, que Ginés. muy renombrado en Roma, á poco de 
publicada su obrita, había hecho concebir lisonjeras esperanzas de su 
valer: porque un testimonio de tal naturaleza, especialmente de 
varón tan insigne, aunque no debe despreciarse del todo, sin em- 
bargo peca de frió, tratándose de un hombre ya próximo á la ve- 
jez, y del que existen no pocas obras, ó compuestas por él, ó tra- 
ducidas de los filósofos Griegos, por las cuales pudo formarse un 
concepto de lo que él era, no de lo que en lo sucesivo sería, máxi- 
me tratándose de quien que, cuando quiere, suele formar juicio, 
aunque sólo sea por una carta que se haya publicado. No tanto 
me ha recreado la honrosa mención que de mí hace, como el haber 
conocido el ingenio festivo, perspicaz y afable de Erasmo. Este no 
buscaría un retiro en África, para traernos de allí cosas nuevas, 
pues me pareció que, en el tal libro, había convidado á un ban- 
quete más abundante y magnífico, que bien aderezado, á todos los 
doctos de estos tiempos, entre los cuales se sabe que hay 'algunos 
de estómago débil y de gusto bastante refinado, á los que nada 
les agrada, que no esté condimentado con salsas Ciceronianas; en 
realidad se esfuerza en proporcionarles la salud con discursos su- 



448 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

tiles y á todas luces Erasmiános, para que dejando ese mal gusto 
de manjares más delicados y costosos, se contenten con un alimen- 
to más nutritivo y barato, á fin de que realmente no desairen su 
mesa, magníficamente provista de toda clase de viandas, excepto 
las Ciceronianas. Pásalo bien.» 

NÚM. 70. 

Carta del Emperador Carlos V á Bona, reina de Polo- 
nia, fecha en Bruselas á 15 de agosto de 1531. 

(Boehmer.— Bibl. Wiffeniana, tom. I, pág. 100.) 

Carohsetc. Serenissimas Principi, Dominas Bonos, Reginas Polonia, 
Ducissce Barri etc. Sorori et Consanguíneas nostras car iss irnos, salutem 
et fraterni amor i s perpetuum rncrementum. SerenisSima Princeps, 
Sóror, et Consanguínea carissima. Consuevimus eos commendatos ha- 
bere, quorum virtus et nobilitas vitas, morumque honestas, fides, atqv.e 
diuturna servitiafideliter prasstita, sunt comprobata. Quas cum de 
strenuo viro Wenceslao Proczeck, Dapifero, comperta habeantur, et ad 
nos usque perlata sint, cupientcs illnm, pro ejus virtute singular i, 
nostra gratia qua omnes bonos prosequimur complecti, Serenitati Ves- 
tras eumden commendandum duximus, rogantes parles suas apud 
■oniugem suum Serenissimum Polonia? Regem, fratrem nostrum cari- 
ssimum, pro eodem Wenceslao interponat, ut quum din et fideliter 
servierit, el maiorem astatis suas partem in eo servitio abswnserit, 
digna eius pro m,eritis ratio et gratia habeatur. Quas veteranis, et pras- 
sertim aulicis, quemadmodum Serenitati Vestras incognitum non est, 
rependi solet uberius, nedum concedí. Ea in re votis nostris non defu- 
turam Serenitatem Vestram confidimus. Datam in oppido nostro Bruxe- 
larum, clie décimo quinto mensis Augusti, anno Domini MDXXXI, 
Imperii nostri undécimo, Regnorumque nostrorum omnium décimo 
quinto.=:Vester bonus /ra£<?r.=Carolus.=A. Valdesius. 

Traducción. —Carlos, etc., á la Serenísima Princesa, Señora 
Bona, Reina de Polonia, Duquesa de Barí, etc., Hermana y Con- 
sanguínea nuestra amadísima, Salud y aumento perpetuo de fra- 
ternal amor. Serenísima Princesa, amadísima Hermana y Consan- 
guínea. Costumbre es el que se nos recomienden aquellos cuya 
virtud, nobleza de vida, honestidad de costumbres, fidelidad y 
largos servicios prestados sin tacha, son reconocidos. Cuyas pren- 
das y buenas dotes, como quiera que se encuentren manifiestamente 
en el virtuoso varón Wenceslao Proczeck, Maestresala, y hayan 
llegado á nuestra noticia, queriendo ampararle y protegerle por 
razón de su singular virtud, como lo hacemos con todos los bue- 



APÉNDICE Nl'.M. I.XX1. 449 

nos, hemos creído conveniente recomendarle á Vuestra Alteza, 
indola que interponga su mediación para con su Esposo el 
Serenísimo Rey de Polonia, nuestro Hermano amadísimo, en favor 
del mismo Wenceslao, á fin de que, habiendo servido por tanto 
tiempo y con tanta fidelidad, y habiendo gastado en este servicio 
la mayor parte de su vida, se le considere como es debido y se le 
dé una recompensa digna de sus merecimientos. Cuya recompen- 
sa, como sabe Vuestra Alteza, suele no digo concederse, sino 
prodigarse en abundancia á los veteranos y sobre todo á los pala- 
ciegos. En este asunto confiamos que Vuestra Alteza accederá 
á nuestros ruegos. Dado en nuestro pueblo de Bruselas á 15 del 
mes de agosto, año del Señor de 1531, undécimo de nuestro im- 
perio, y de todos nuestros reinos el decimoquinto. =Vuestro buen 
liermano=CÁaLOS.=»J. Valdés. 

NTJM. 71. 

Carta del cronista Sepúlveda á A-lonso de Valdés, 26 
de Agosto, ¿1531? 

(Obras de Juan Gines de Sepúlveda, Epíst. 14, tom. III, pág. 105.) 

Joannes Genesius Sepúlveda Alfonso Valdesio. S. P. D.—Accepi 
tándem litteras tuas , ervditissime Valdesi, qvce mihi, quo fuerunt 
optatcB magis, hoc jucundiores coniigere. Quod rescribendi officium 
longiore tempore prcetermissum excusas, et te negas in eo prestando 
solitum esse amicos negh'gere, tibi facile assentior, non solum quia, 
quod ad me attinet, me non penitvs tibi ñegligendum putabam, sed 
quia te semper vt humanioribvs disciplinas excultum novi, sic egregia 
quadam prudentia et humanitate prceditum esse exislimavi, in eos 
prcesertim amicos, quos tibi commvnitas studiorum, et aliqua non 
oulgaris eruditionis, nec a virtute abhorrens opinio conciliassel. Illud 
potitis svspicabar, te gravt'ssimorum negotiorum vel copia implicitum, 
vel magniludine pressum levioribus his officiis non vacare. Sed qvce- 
cumqnc ca cansa fuerit , superior is temporis cessationem facile condo- 
nabimus, si eam, quemadmodum ostendis, in posterum frequentioribus 
epístolis aliqua ex parte resarcics. Id autem in primis a te certior fieri 
rupia, num epístola, quam tibi ad Erasnwm misi, ad manus ejus per- 
venerit. Quod meas migas videre cupis, de quibus Narcissum nostrum 
nescio quid tibi narrasse scribís, libellum fralr» tno ad te mittendum 
dedi, eumque tibi diligenter commendarem , n/si erraret, ut Poeta Ule 
ait, qui commendandum se putabat esse suis. Itogas porro, ut ip- 
sum fratrem tuum, si ad me venerit, non secus ac te ipsum recipiam. 
An ego possum aliter eum recipere, quem cum video, si ve stet. sive in- 

29 



450 NOTICIAS DE LOS VÁLDES. 

ccdat, sive taceat, sive loqnatur, quidquid denique agat, vel non agat, 
te ipsum videre puto? ct quocl est non minore admiratione dignum, 
non sohnn facie, sed etiam doctrina, ingenio, moribits, studiis ipsis te 
xisque adeo referí, ut tu ipse, non frater tuus csse ctiam atque etiam 
videatvr Faciam igitur, quod ser ibis. Ego vero antequam scriberes, 
faciebam, jam enim fueramus scepius de te primum, deinde de studiis 
nostris collocuti. Egoqve libenter ei ac lib^raliter, si quid in me opis 
esset, cuneta pollicitus sum, ct quoties promissum reposcet, prcestabo. 
Vale. Vil. Kalend. Septemb. 

Traducción.— Juan Ginés de Sepúlveda desea mucha salud á 
Alonso de Valdés.=Ya por fin, eruditísimo Valdés, he recibido 
cartel tuya, que ha sido para mí tan grata, como era deseada. 
En cuanto á las excusas que alegas de haber dilatado por dema- 
siado tiempo el deber de contestar, supuesto que al cumplirlo 
dices, que nunca acostumbraste olvidar á los amigos, me confor- 
mo con tus explicaciones; no solamente porque respecto á mí, 
estaba íntimamente persuadido de que no me olvidarías, sino tam- 
bién porque te tengo por hombre muy instruido en humanos mo- 
dos, y adornado de singular prudencia y afabilidad, especialmente 
para con aquellos amigos,' que contigo han tenido concordes rela- 
ciones, ya por mancomunidad de estudios, ya por disfrutar una 
fama de erudición no común , ni desprovista de mérito. Más bien 
me figuraba, que tú ocupado con muchos y graves negocios, no 
tenías tiempo para dedicarte á estas tareas de. menor importancia. 
Pero cualquiera que haya sido la causa, te dispensaré fácilmente 
la omisión anterior, si, como manifiestas, la resarces en parte, en 
lo sucesivo, con más frecuentes cartas. En primer lugar deseo que 
me digas, si la carta que te envié, dirigida á Erasmo, llegó á las 
manos de este. Puesto que deseas ver mis insignificantes trabajos, 
de los cuales no sé qué te habrá contado nuestro amigo Narciso, 
según me escribes, he entregado á tu hermano el librito para que 
te lo remita, y si no tuviera lunares te lo recomendarla eficaz- 
mente, como dice aquel Poeta, quecreia deber ser recomendado á los 
suyos. Me ruegas además, que reciba á tu hermano, si se presen- 
tase á mí, como si fuera á tí mismo. ¿Pero puedo yo recibir de 
otra manera, al que, cuando le veo, me parece que propiamente 
te estoy viendo'' á tí, ora permanezca parado, ora esté andando, 
ya calle, ya hable, ya en fin haga algo, ó deje de hacerlo? Y lo 
que más me admira es, que se parece á tí, no sólo en su aspecto, 
sino que también en su instrucción , carácter, costumbres y estu- 
dios; tanto, que muchas 'veces me parece que eres tú y no tu her- 
mano. Haré, pues, lo que me dices. Ya lo hacía antes de que me 



A!', ND1CE ^• M. I.WII. 451 

escribieras, paos habíamos hablado repetidas veces, de tí primero, 
y después de nuestros estudios. Yo le lie ofrecido con gusto y 
ampliamente todo cuanto valgo, y le cumpliré lo prometido cuan- 
tas veces me lo exija. Pásalo bien. Veintiséis de Agosto.» 

NTJM. 72. 

Carta de Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdés, 
fecha ea Friburgo á 29 de agosto de 1531. 

(Obras de Desiderio Erasmo, I.yon, 1703, lom. III, 2. a parte, col. 1417.) 

Er.ismus Rot. Alfonso Valdesio. S.=Amantium irse, inquit Cómi- 
cas, amoris rcintegratio est. Absit autem ut ínter nos tamnon vulgari 
con june tos amicüia quicquam incidat offensionis. Fit tamen interdum 
ut ínter conjunet/'sstmos quoque suspiciuncidce queedam aut expostu- 
lationes obortce renovent bcnevolentiw vígorem. Vix enim fierí potest 
vt ínter homines amoris flagrantia perpetuo duret, nisi subinde stimulis 
quibusdam exc'tetur. Postremo jam nimium compertum est, quantum 
valeat nocentium linguarum fascinum. Proinde si quid etiam de vehe- 
m 'tifia singularis istivs ergame benevolentice, aut ut tu rectivs nomi- 
nas, pietatis, remisisses, tanto sejunctus intervallo, tot aulce distentus 
negociis, quid aliud quam homini qniddam humanum accidisset. Ac 
prorsus nisi ex ipsis natus esses Gratiis earumque lacte nulritus, qui 
potuiss&S ínter tot oblatrantium venena, constauter istum aninum pu- 
rum ac syncerum tueri? Porro nigri nomine, quando quidem hoc scire 
cupis, notavi. N. De te vero nihil aliud suspicabar, optime Valdesi, 
quam ne forte in animum induxisses posthac cum istis crabronibus 
non congredi, idque consüium valde mihi probatur. Facilius enim 
sublcvat aiwcum invidia gravatum, qui ipse nidia fremitur invidia. 
X c mihi semper libet scire, quid hic aut Ule de me locuatur, scribatve. 
Sil hoc secuto furiosius ñeque locuacius. Soles autem non ipse tantum 
ad me perscribere quorundam inauspicatorum hominum tumultus, 
verum etiam aliorum epístolas simili argumento transmitiere. Hcec 
neritas fecit non quidem ut veterem in me beñevolentiam in te desi- 
derarem, sed ut magis admirer prudentiam . Novi celsitadhxem animi 
tai non modo pecunia, sed omni etiam glorio? affectu superiorem,, fa- 
teorque verissimum esse quod scribis, te mdlam unquam dedisse signi- 
ficationem quod ambires quicquam mearum lucubrationum tibí dicari. 
Hactenns quidem mihi tecum convenit. Cceterum causam quam subjicis 
non satis intelligo: non quod invidiam timerem, inquis, sed quod eas 
plurís facerem, quam ut mihi inscribí deberent; cptav.'que potius, ut 
verum amicum decct, earum immcrtalitati, quam mece gloriolce con- 



452 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

sultum csse. Utinam mece lucubrationes cssent ejusmodi, ut talis amici 
nomen possent ad pósteros transmitiere. Sed vehementer erras, vir 
candidissime, si me patas hoc csse animo, nt existiman meis scriptis 
ex cujuslibet principis titulo plus decoris accessurum, quamex Valdesi 
nomine. Habes tu quidem in te quo nomen luum consecres immortalitati, 
nec eximia Virtus moralur hominum laudem; attamen istud aliorum 
refert, nt rara virtutique nata ingenia posteritati tradantur. Quum 
tota epistola tua fuerit mirifice facunda, clausula tamen cjus multo 
fui l jucundissima, qua mihi spem ostendis fore ut breví cominus ínter 
nos colloquamur: qua re vix aliud acciderit exiptatius. Sed mole me- 
tuo ne tantam felicita tem istee inexplicabilcs negotiorum cathence nobis 
invideant. Attamen tibi parabimus hospitium. Age si quis Ubi nun- 
ciaret Erasmum semivívum, ac pene septuagenarium duxisse uxorem, 
nonne manu fingeres magnam crucem, clamaresque papce! prodigium 
audiol Acqui m s's insciens,rem feci ñeque minus molestam, ñeque 
minus alienam a studiis ingenioque meo. Rogabis quid sit: Emi do- 
mum hic quidem honesti primor i?, sed iniquee indicaturce. Dices, quid 
accidit? Longa est,amice, fábula, quam prcestat innostrum reservare 
colloquium . Tantum vereor ne loci novitas ct insólita? curce magnum 
aliquod malum accersantvaletudini: Jamcnim ut omittam alia, leevum 
pedem corripujt podagra, aut aliquid podagree affine . Nimirum hic 

sunt tcv QctvciTCV ~¡~ctATc>tóc¿TCQcs veredarii. Accessithodiedy- 
senteria. Levinus meus Panagathus ambit, nescio quid muneris apud 
Reginam Mariara . Velim mihi signi fices quid de juvenis ingenio sen- 
tías. Liberet tecum pluribus confabulan, sed eodem tempore plurimis 
scribendum est. Vale. Friburgi 29 angustí, MDXXXÍ. 

Traducción. — Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdés. Sa- 
lud. -=» Riñas por San Juan entre amigos, dice el Cómico, son paces 
para todo el año. No quiera Dios, que entre nosotros, unidos por 
una amistad tan íntima, surja el menor motivo de disgusto. Sin 
embargo, sucede á veces, que aun entre los más amigos, ciertas 
sospechillas que se originan, renuevan el vigor de la amistad. 
Porque, apenas cabe en lo posible, que dure perpetuamente en- 
tre hombres el fuego del amor, si de vez en cuando no se le avi- 
va con ciertos estímulos. Finalmente, cosa es ya bien sabida cuánto 
puede la murmuración de las malas lenguas. Por lo tanto, si hu- 
bieres aflojado algo en la vehemencia de este amor, ó como tú 
dices más bien, de esta piedad para conmigo, separado como te 
hallas por tan gran distancia y distraído por tantos negocios de la 
Corte ¿qué tendría esto de particular? ¿Qué mucho que al hom- 
bre le hubiese acontec-do cierto accidente humano? Y por cierto, 



IPÉfNDlCE NÚM. LWII. 453 

que si no fueras hijo de las mismas Gracias; ni te hubieras ali- 
mentado con su néctar, ¿cómo hubiera podido quedar constante- 
mente puro y sincero esc corazón, entre tanta ponzoña como vier- 
ten, á manera de perros rabiosos, nuestros enemigos? Pues bien, 
puesto que deseas saberlo, lo he señalado con su propio nombre, 
N. De tí, pues, mi buen Valdés, nada sospechaba, sino el que 
quizá te hubieras decidido á no alternar jamás con semejantes tá- 
banos, resolución que apruebo en gran manera. Porque el que 
e>tá libre de la envidia, alienta con suma facilidad al amigo que 
está lleno de ella. Ni siempre me gusta saber lo que otros hablan 
ó escriben de mí; ni hay tonto más furioso y más hablador que 
este. Tú mismo, pues, sueles no tan sólo darme cuenta de los tu- 
multos y rebeliones de ciertos hombres desdichados, sino trans- 
mitirme también las cartas de otros que, en parecidos términos, 
hablan de lo mismo. Esta novedad ha hecho, no precisamente que 
yo eche de menos tu antigua benevolencia para conmigo, sino 
que admire más tu prudencia. Conozco la elevación de tu alma, 
superior no solo al dinero, sino también á todo afecto de gloria; 
y confieso que es en extremo verdadero lo que escribes de no ha- 
ber dado jamás la menor señal de ambicionar el que te dedicase 
alguno de mis trabajos. Hasta aquí estamos de acuerdo; pero no 
entiendo suficientemente la causa que alegas: «no porque temiera 
la envidia, dices, sino porque los estimo en más de lo que yo me- 
rezco»: y deseaste más bien, cual conviene á un amigo, mirar por 
la inmortalidad de ellos, que darme ese pequeño gusto. ¡Pluguie- 
se al cielo que mis trabajos fuesen tales, que pudiesen transmitir 
á la posteridad el nombre de tal amigo! Pero te equivocas muy 
mucho, hombre sincerísimo, si piensas que yo creo, que ha de 
dar más lustre á mis escritos el título de cualquier Príncipe, que 
el nombre de Valdés. En tí mismo tienes tú bastante para consa- 
grar tu nombre á la inmortalidad, y la virtud excelente no tarda 
en ser alabada de los hombres; mas otros son los llamados á 
transmitirá la posteridad los raros ingenios y nacidos para la vir- 
tud. Aunque toda tu carta me fué agradable sobremanera, sin 
embargo, pasó de raya el placer con la lectura de aquella cláu- 
sula, en que me das esperanza de que dentro de poco tiempo ha- 
blaremos mano á mano, que es lo mejor Cjue pudiéramos desear. 
Pero mucho me temo que el círculo infinito de los negocios nos 
robe tanta felicidad. No obstante, te prepararemos hospedaje. Ea, 
pues, si alguno te dijere, que Erasmo, con el pié en el sepulcro 
y casi hecho un setentón, se habia casado ¿no es verdad, que te 
santiguarías y lleno de asombro exclamarías ¡oh! esto es prodigio- 



454 NOTICIAS DE LOS VALDKS 

so? Pues para que lo sepas voy á decirte, que he hecho una tras- 
tada, que ni es menos molesta, ni menos ajena de mi inclinación 
y de mi ingenio. Me preguntarás ¿pues qué es lo que has hecho? 
He comprado una casa, de buenas proporciones sí ; pero de mal 
aspecto. Dirás ¿pues qué ha sucedido? El cuento, amigo mió, es 
largo, y conviene dejarlo para cuando hablemos á solas. Única- 
mente temo, que la mudanza de domicilio y los nuevos cuidados 
ocasionen algún grave mal á mi salud: porque ya, sin mencionar 
otros padecimientos, la gota ó cosa parecida se ha apoderado del 
pié izquierdo. Ciertamente aquí están las avanzadas de la muerte 
que todo lo domina. Hoy se ha añadido la disentería. Mi Levino 
Panaghato ha marchado cerca de la reina María, no sé con qué 
cargo. Quisiera que me dijeses cuál es tu opinión sobre el ingenio 
del joven. Gran placer tendría en referirte otras muchas cosas, 
pero hay que escribir á muchos á la vez. Pásalo bien. Friburgo 
29 de agosto de 1531. 

NIJM. 73. 

Carta del cronista Sepúlveda á Juan de Valdés. Roma 
5 de setiembre 1531. 

(Obras de Juan Ginés de Sepúlveda, Epist. 7, vol. III, pág. 123.) 

Joann. Genes fus Sepúlveda Jo. Valdesio S. P. D.=Egoneut me- 
minerim, tibí me de portentis commentatiunculam proniisisse? Porten' 
t im id esset, meminisse qnod non fuerit. De cometls ut aliquid scribe- 
rem, a quibusdam me rogalum esse, tibi hoc ipsum mecum nuper 
agere incipienti, ac de ostentis, quee his paucisdiebus visa sunt, aliquid 
ex me, ut ajebas, audire cupienti, d/'x';' scripturum, nemini propter 
ingentes meas oceupationes promisi. Sed tu videlj'cet quod non aperte 
negatur, id promissum statim interpretaris. Nec tamen te miror ct 
insolentia rerum commoveri, et placita de his philosophorum velle 
cognoscere. Nam quo? singulaet longíssimo intervaüo cum admiratio- 
ne mortalium solent existere, hrnc multa uno Augusto mense nuper 
accidisse notavimus : nan séptimo Idus cometa duabus amplius horis 
solis exortvm antecedens flagrare co?pit. Pridie Idus tertia ferme diei 
hora ad Trojam Apiilia? tres soles visi sunt. Idibus ipsis prima nocte 
alter cometa qui solem duarum circiter horarum intervallo sequebi- 
tur } eadem forma visus est, sel minor et subobscurior, el aliis stellis 
v'cinus: nam matutinus cuín Venere exoriebatur, a qna vespertinus 
longe distabat, magno argumento errare, qui negant hos fuisse diver- 
sos. Quarto Kal. Septemb. iridem noctu, qnod est omnium rarissi- 
mum, secunda post solis occasum hora supra Romam conspeximus. 



apéndice truM. r.xxiu. 455 

Quoniam igitur te video non sine cansa cupere, de his ostentisquid 
I téimi sentiant, intelligere, auctores locaque indicaba, ubi 
qucestionem accuratius disputatam inventes. Lrge primum et tertium 
Aristotetís Meteorologicorum librum; Plinii Naturalis historia: se- 
cundum ; Séneca Qusestionum naturalium primum et septimum; 
nihil fortasse praterea desiderable. Si summam quceris, quod non 
promisi, prcestabo. 

Qucb res cometa dieitur, eadem variata figura variis nominibus 
appellatur; qvem nvper vid/mus ntcrque, a promissa velut juba inspe- 
ciem barba ■ycúlúúvíois a Grcecis dieitur. Ignes id genus, quacumque 
figura frequentiores conspiciantur, Aristoteli siccitates ventosque por- 
iendunt, velut abundante calido siccoque halitu, qui ventis juxta ct' 
cometis pro materia cst, nisi quod cometce in loco ignis appellati fiunt, 
cum ca materia compactior, et ad ignem ex motu cceli concipiendum 
opportuna [acta fuerit. Venti infra montes altissimos ex hac eadenij 
sed ráriore et /luida, dum a térra subit, generantur: quamquam eis 
principium motus superne adest. Plinius majorum malorum prcenun- 
tium cometam faeit, et rem magnis bellorum civilium et Principian 
occasuum exemplis confirmal. Cui Lucanas astipulatus ait: 

Crinemque timendi 
Sideris, et terris mutantem regna cometam. 

Séneca temperat hanc sententiam uno dumtaxat exemplo,- nec a 
Plinio prceterito , ejus cometce, qui, Ccesare Augusto principatum 

ineunte, orbi salutaris apparuit. Geminati solis, qui 7TctpY\Áicg a 
Grcecis appellatur, causa eadem est propemodum, quee ccelestis arcus. 
Xam cum radii solares in nubem densiorem incidentes ita replicantur, 
ut colores dumtaxat quosdam nubes osténtete arcus cfficitur, aut virgo? 
ñuneupatce; cum porro figuram etiam reddit, et cequali densitate tam- 
qii'im speculum efficitur, sol geminatvs videtur, et pluviam imminen- 
tem Aristoteli portendit. 

Arcum fieri posse noctu veteres ante Aristotelem negaverant, non- 
dum erat videlicet ob ejus raritatem time a viris doctis animadversus. 
¡taque solis tantum, non etiam lunce replicatos in nube, radios posse 
illam airus specien ostentare putabant. Quorum errorem Aristóteles in 
tertio Meteorologicorum libro refellens, sita memoria bis visum tes- 
tatur, spalio tamen annorum snpra quinqnaginta. Nam rarissime 
fieri ipse queque confitetur, nec unqvam nisi uno clie mensis, hoc cst, 
in plenilunio, cum luna plena lamine frequentiores vehementioresque 
radios emittit. ¡taque Plinium auctorem alioquin gravissimum magno- 
pere miror, quid ei cenerit in mentem, ut nihil veritus tanti philosophi 



456 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

auctorilatcm, sic in secundo Naturalis historise libro scriptum reli- 
qucrit: Arcus noctu non fit, quamvis Aristóteles prodat aliquando 
visum. Quod tamen fatetur ídem non nisi tricésima luna posse. 
Paucis verbis multa peccata, primu'm negat noctu fieri posse iridem. 
At nos ipsi nvper Romee cum mullís conspexímus partcm circulí 
quarta majorem absolventem, qui a Vaticano monte, qua septcmtrio- 
nem spectat, meridiem versus assurgcbat. Dcindc summi philosophi 
testimonium nidia certa ratione rejicít. Tum enmdem non nisi trice- 
sima luna arcum noctu fie r i posse professum esse tradit. At Ule in 
plenilunio dnmtaxat, hocest, luna quarta decima prodidit; quamquam 
is, quem nuper Romee vidimus, non in ipso die plenilunii, sed postri- 
die apparuü, atque acleo quadragesima octava circiter hora ab ipso 
temporis puncto, quo sol adversus plene lunam illnstraverat. 

Sed hcec hactenas, quee si Ubi brcuiora, quam pro rei magnitudi- 
ne et dificúltate videbuntur, meminisse debcbis,nos rei summam epís- 
tola perstri-igendam, non queestioncm libro aecuratius disputan- 
dam suscepisse. Vale. Romee, Nonis Septcmb (l). Anno Christi na- 
ti M.D.XXXI. 

Traduc2ion.— Juan Ginés de Sepúlveda saluda afectuosamen- 
te á Juan de Valdés.=¿Cómo no me había yo de acordar de tí, 
habiéndote prometido una relacioncita de portentos? El portento 
sería acordarse de lo qi*e no había sucedido. Se me ha rogado 
por algunos, que escribiera algo de los cometas y ostensibles fe- 
nómeno^ vistos en esta unos pocos dias; algo he dicho reciente- 
mente á quien, como decías, ha deseado oirme, y contigo princi- 
pio á hacer lo mismo : á ninguno de los escritores he prometido 
hicerlo, por mis ocupaciones. Pero tú verdaderamente has inter- 
pretado como promesa instantánea, lo que abiertamente no se 
niega. Y así no me admira que te mueva lo extraordinario, y 
quieras saber las opiniones de los filósofos, sobre estos aconteci- 
mientos. Porque hace poco, en el mes de Agosto, hemos visto 
cosas singulares, de las que, sólo con larguísimo intervalo y ad- 
miración de los mortales, suelen acontecer: pues el día 7, prin- 
cipió á alumbrar un cometa, más de dos horas antes de la salida 
del sol. El dia 12, á las doce de la mañana, con corta diferencia, 
se vieron tres soles, hacia Troya de la Pulla. El dia 13, á pri- 
mera hora de la noche, se vio también otro cometa, que seguía al 
sol, con intervalo de cerca de dos horas; pero menor, algo más 



(1) Gallardo dice que en la edición de Salamanca pone la fecha IV Non. sep. 
y que ha de leerse IV kal. sept. como se deduce de la lectura de la carta. 



API NDICE M M. LXXUI. 



457 



obscuro y próximo ú otras estrellas: pues el cometa de la mañana 
aparecía con Venus, de cuyo planeta distaba mucho el de la tarde, 
y en gran manera yerran los que niegan haber sido diversos es- 
tos cometas. Y en la noche del dia 29, dos horas después del 
ocaso del sol, vimos sobre Roma un arco Iris, lo que es rarísimo 
en opinión común. 

Por todo lo cual y porque veo que, con razón, deseas saber 
cómo piensan, de estos prodigios, los hombres doctísimos, indicaré 
los autores y lugares donde hallarás la cuestión más esclarecida- 
mente discutida. Lee el primero y tercer libro de los Meteorológi- 
cos de Aristóteles; el segundo de la Historia Natural de Plínio; el 
primero y séptimo de las Cuestiones Naturales de Séneca, y regu- 
larmente nada más te quedará que desear. Si más, ó la totalidad 
deseas, te prestaré, aun lo no prometido. 

Lo que se dice Cometa, por su variada figura, se designa con 
varios nombres: el que ahora hemos visto, una y otra vez, como 
con una larga cabellera, en forma de barba, se llama por los grie- 
gos, Barbado. ( Pogonias^n&^óewas ) Fuegos de cualquier 
figura, se ven con más frecuencia; y según Aristóteles, este gé- 
nero lo anuncian las sequedades y vientos, como el grande am- 
biente cálido y seco, que obra como materia, junto á los vientos y 
cometas, á no ser que los llamados cometas sean el mismo fuego, 
compacto con aquella materia, oportunamente criada para produ- 
cirlo, con el movimiento del cielo. Debajo de los montes muy al- 
tos, esa misma materia más rara y fluida, que sube de la tierra, 
produce los vientos, aunque los acompañe, corno principio, el su- 
perior movimiento. Plínio tiene al Cometa, como anuncio de ma- 
yores males, y lo confirma con grandes ejemplos de guerras civi- 
les y caida de Príncipes. Al cual, asintiendo Lucano, dice: 

Al cometa temiendo 
de cabellera ruda, 
que reinos en estrella y tierras muda. 

Séneca suaviza esta sentencia con un solo ejemplo, no anterior 
á Plínio, y es de aquel cometa, que apareció saludando al orbe, 
al empezar el principado de César Augusto. Casi la misma é 
idéntica es la causa de la duplicación del sol, llamada por los 

griegos, Adición solar, (Papelios = rT!s£.clyAics) y la del arco 
celeste. Pues el arco se forma cuando los rayos del sol reflejan al 
chocar en una densa nube, de modo que presente, al menos al- 



45S NOTICIAS DE LOS VALPES. 

gunos colores sombreados, llamados listas; y en fin, cuando tam- 
bién rechaza la figura, y por igual densidad , se forma como un 
espejo, el sol se ve duplicado, y según Aristóteles, anuncia inmi- 
nente lluvia. 

Los antiguos, anteriores á Aristóteles, habian negado que el 
arco se pudiera formar de noche; y en verdad, por sú rareza, to- 
davía entonces no lo habian contradicho los hombres doctos. Y 
así solamente juzgaban poder presentar aquella especie de arco, 
los rayos del sol reflejados en la nube, y no los de la luna. Cuyo 
error, no obstante, refutándolo Aristóteles en el tercer libro de 
los Meteorológicos, atestigua con su memoria, haberlo visto dos 
veces en el espacio de cincuenta años; Porque asimismo confiesa 
que sucede rarísima vez, y nunca sino un dia al mes, esto es, en 
el plenilunio, cuando la luna, llena de luz, emite rayos más fre- 
cuentes y vehementes. Y así, me admira mucho, cómo vendría á 
la mente de Plínio, autor por otra parte gravísimo, que sin respe- 
tar la autoridad de tan gran filósofo, dejase escrito en el libro se- 
gundo de la Historia Natural: No se hace arco ' de noche, aunque 
Aristóteles declare haberlo visto alguna vez; cuando el mismo confiesa 
no ser posible, sino á la trigésima luna. Muchos pecados en pocas 
palabras: en primer lugar, niega poderse formar el Iris de noche. 
Y ahora en Roma nosotros mismos, con muchos, hemos visto for- 
marse más de la cuarta parte del círculo, que se alzaba desde el 
monte Vaticano, que mira al Septentrión, hacia el Mediodía. Ade- 
más, con ninguna razón cierta rechaza el testimonio del grande 
filósofo. Fuer-a de aquello que transmite, de haber confesado, que 
solo en la luna trigésima se podía formar el arco nocturno. Y aquel 
declaró, que únicamente en el plenilunio, esto es, en la luna dé- 
cimacuarta, aunque este que ahora hemos visto en Roma apare- 
ció, no en el mismo dia de plenilunio, sino un dia después, y por 
.tanto, cerca de cuarenta y ocho horas, después del tiempo pun- 
tual, en que el sol había alumbrado, de lleno, hacia la luna. 

Pero basta esto, que si por la magnitud y dificultad del asunto 
te pareciese breve en demasía, deberás tener presente, que hemos 
aceptado compendiarlo todo en una carta, y no discutir más de- 
tenidamente la cuestión, con un libro. Pásalo bien, Roma 5 de 
Septiembre. Año del nacimiento de Cristo de 1531. 



APÉNDICE NÚM. LXX1Y. 159 



NUM. 74. 



Carta do Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdés, 
fecha en Friburgo de Brisgaw el año de 1531. 

(Obras de Desiderio Erasmo, Lyon, 1703, tom. 1IÍ, parte 2. a , col. 1125.) 

Erasmus Roterod. Alfonso Yiddesio S. D.= Audio te subnotare 
cessatinnem mcam, quod viciníor factus et breuius scribam et rarius. 
Mihi sane non ingratum est hac in parte meum of/icium abs te reqtíiri: 
nam et hoc argumentum est animi bene cupientis Erasmo. Sed illud 
mece ¡ilei crcdas velim, nul'um esse mortalium cujus literas libentius 
accipiam quam tuas, neo ad quem meas dem libentius. Verum quum 
nihil esset, quod vel de valetudine mea, vel de rerum mearum conditio- 
ne tibi voluptati futurtim scribere possem^ puduit istam candidissimam 
indolem tuam invidiosis querimoniis amplius onerare. Qua de re an te 
aliqvando ¡neis literis admonuerim nescio, certe constitueram admo- 
nere. Pro i ¡ule quum ex tuis s'criptis intelligerem acmagnopere gaude- 
rem tibi propositum esse, in totum ab odiosisillis abstinere, quid 
supererat quod ad te scriberem, nisi te mihi tuo mérito esse cliarissi- 
mum, meque tibi vicissim plurimis maximisque nominibus obligatissi- 
mum esse? quod ulrique nostrum perspectius est, quam ut ulla testffi- 
catione sit opus. ídem arbitror in causa fiiisse, ut tuoe quoque literce 
huc venerint, et multo rarius et sólito breviores, aliquanto etiam ut 
mihi quidem visum est, languidiores. Mihi quofata trahunt, retrahunt- 
gue serpiendum est. Tuum istud ingenium gratiarum domicilium, in- 
dignum est quod ulla invidia molestiave contaminelur. Ex illius nigri 
colloquio de quo te literis admonueram , quid audieris facile divino, 
nec tamen arbitror hinc qiiicquam tuce in me benevolentice decessisse. 
Quod si quid de meo in te animo- dubitas, verbulo duntaxat significa, 
quo genere officii queam tibi gratum faceré, nisi id summa cum ala- 
critabe protinus aggrediar, nomen meum inter homines ingratos scri- 
bito. Lucubrationem aliquam jam pridem tibi dicassem: sed hoc officii 
genere quídam delectantur, quídam offenduntur, idque nonnunquam 
mihi longe charissimis ob id non prcesto, ne quid illis conflem invidia}. 
Quid faciam? Pecunias adeo non recipis, ut quoddebetur offerenti,tu 
duplum offeras. Mittam libros? Ne hoc quidem licet, quod agis istam 
fabulam plusquam motoriam. Commendatione mea non eges, quod mihi 
quidem perjucundum est, et tuo mérito fiari gaudeo. Nec addubito quin 
tui mores, Ccesarisque favor sint aliquando te ad summam dignitatem 
provecturi. Jam quid agatur in aula, nec est secretariorum scribere, 
nec mei candoris ex his velle cognoscere. Supercst igüur, Alphonse 
charissime, ut aut mihi credas me eo esse in te animo, quo par est 



400 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

esse gratum hominem in optime meritum: aut tu mihi svppedttesocca- 
sionem, qua mei in te animi periculum facías . Hoce scripsi incertus, 
an hcec epístola sit ad te perveniura. Pro tuo in Livinum mcum fa- 
vore giatiam habeo. Nos apostémate rupto melittscule Valcmns, gratia 
Christo. /Estas nobis fuit sterilis, hyeme nonnihil abortivimus, prceter* 
cantera vero sex libros apoplithegmatum, et commentariolum in psal- 
mum XXXUI. Hoc fuit a morbo paidatim revalescentis prceludium, 
mine accingimur ad graviora, tantum ut liceat videre Germaniam á 
bellis quietam. Sene vale, amiconimfidi'ssime. Batum apud Friburgum 
Brisgojoc. Anno a Christo nato MDXXXI. 

Traducción. — Erasmo de Roterdam á Alonso de Valdés. Sa- 
lud. = Tengo entendido que rotas mi pereza, porque estando más 
cerca escribo con menos extensión y frecuencia. Ciertamente, que 
no me parece mal que eches de menos mi atención en esta parte, 
porque es una prueba de que quieres bien á Erasmo. Pero créeme 
lo que te digo: que no hay mortal alguno, cuyas cartas reciba yo 
con más gusto que las tuyas, ni á quien yo escriba de mejor gana: 
mas no habiendo cosa alguna, que pudiera servirte de algún pla- 
cer, tanto por lo que toca á mi salud, cuanto por lo que se refiere 
al estado de mis asuntos, juzgué más conveniente dar una nueva 
ocasión á esa tu bellísima índole de lanzar sentidas quejas. No sé 
si sobre esto te habré advertido alguna vez en mis cartas; lo que 
sisé es, que había pensado advertirte. Por tanto, habiendo enten- 
dido por tus escritos, gozándome en gran manera, que te habías 
propuesto apartarte por completo de aquellos seres aborrecidos, 
¿qué otra cosa me quedaba que escribirte sino que te estimaba 
muchísimo por tu mérito, y que á la vez te estaba muy obligado 
por muchos y graneles títulos? Pero esto, por sabido pasa entre 
los dos, sin que haya necesidad de manifestarlo de modo alguno. 
Esto mismo creo ha motivado el que tus cartas también hayan 
venido aqaícon menos frecuencia, más cortas délo acostumbrado, 
y al parecer algún tanto más lánguidas. Yo debo seguir el destino 
y la suerte que me ha cabido. Por lo que á tí toca, es indigno, 
que ese tu ingenio, asiento y morada de las Gracias, sea manchado 
con envidias y pesadumbres. En la desdichada conversación que 
tuviste con aquel de quien te hablé en mi carta, ya adivino lo que 
te dijo; sin embargo, creo que ahí no habrá sufrido menoscabo 
alguno tu benevolencia para conmigo. Pero si tuvieras alguna du- 
da acerca del amor que te profeso, dime con una sola palabra en 
lo que quieres que te sirva, y si no lo hago al instante, con la 
mayor alegría, cuéntame por uno de los hombres ingratos. Tiempo 
hace que te hubiera dedicado algún trabajo rnio: pero esta clase 



APÉNDICE NUM. i \\V. MI 

de obsequios, á uaos gusta mientras que á otros les desagrada; y 
por eso á Teces no lo hago con las personas de mi mayor cariño, 
para do darles que sentir. ¿Qué he de hacer yo? Lejos de recibir 
dinero, ofreces doble de lo que te se debe. ¿Te enviaré libros? 
Ni aun esto puedo, porque obras como el de la conocidísima fá- 
bula. De mi recomendación no necesitas, lo cual, en verdad, me 
sirve de gran placer, y me gozo de que se deba á tu mérito. Yo 
i i' Bé que tus costumbres y el favor del César te han de elevar 
algún dia á la mayor dignidad. Respecto á lo que se tratara en 
Palacio, ni los Secretarios pueden decirlo, ni cumple á mi sen- 
cillez el preguntárselo. Resta, pues, carísimo Alonso, que creas 
que te estimo, cual debe hacerlo un hombre agradecido con el 
que ha merecido muy bien de él, ó que me presentes una ocasión 
de tornar pruebas de mi cariño. He escrito esto, sin saber si esta 
carta llegará á tus manos. Te doy las gracias por tu favor á mi 
Levino. Yo me hallo mejor, gracias á Cristo, desde que se ha re- 
ventado la postema. En el verano nada he hecho: en el invierno 
he trabajado algo, entre otras cosas, seis libros de apotegmas y un 
pequeño comentario al salmo 33. Estas fueron las primicias del 
que poco á poco iba convaleciendo de la enfermedad: ahora me 
preparo á trabajos más pesados, siquiera para que podamos ver á 
Alemania libre de guerras. Pásalo bien, mi más fiel amigo. Dada 
en Eriburgo de Brisgaw, año del nacimiento de Cristo 1531. 

NÚM. 75. 

Carta de Alonso de Valdés al cronista Sepúlveda, de 
Bruselas, 16 de Octubre de 1531. 

(Obras de Juan Giués de Sepúlveda, Epíst. 5, lib 2, pág-. 119.) 

Alfonsus Valdesius Jo. Gonesio Sepalvedce S. P. D.=-Litteras tuas, 
rir ornatiss'me, summa cum vqluptatc legi, in quibvs tuam crga me 
voluntatem atque bemvolentiam , de qua certe numquam dubitavi, fu- 
cile perspexi. Perspkeres ct lu vicissim me am' erg a te, si aut sermone, 
aut. quod longe esset gratius, re ipsa id tibí probare possem. Attamen 
nunCj cum nec opere, nec sermone quidquam valeam, superest, id aut 
Cu pro tuo cahdüre mihi credas, aut occasionem suppcdites, qua, qu/'s 
sil meus erga te animus, aperire valeam. Quas ad Erasmum dedisti 
Utlcras, an ad eum perv2nerint, nescio: certe ex his, quas ex Augusta 
Mi scripsi, per ¡ere. Lucubraliones tuas, quas summa aviditate per- 
legi, propterea non laudabo, quod magis lilis detrahere, quam conferre 
meuní encomium posse videatur, nec vacet illas pro meritis laudare. 
Fratrem m ■um tibi commendavi, nimirum cruditissimo viro litterarum 



402 NOTICIAS DF. LOS VALDES. 

studtosum: sd video luam erga me bencvolentiam mece commendationf 
locum prceoccupasse. Vale, et me, qnod mutuo facies, amare perge. 
Bruxellis XVIII (l) Kalend. Novemb. M.D.XXXL 

Traducción. —Alonso de Valdés saluda afectuosamente á 
Juan Gincs de Scpúlveda. = Con grande placer, esclarecidísimo 
varón, he leido la carta, en la que fácilmente vi tu afecto y bene- 
volencia hacia mí, de la que en realidad nunca había dudado. Tú 
también á la vez descubrirías la mia hacia tí, si yo pudiera pro- 
bártela de palabra, de obra, ó como más te agradase. Mas como 
ahora nada valgo, ni con palabras ni con obras, es necesario que 
tú me creas con tu buena fé, ó que proporciones ocasión, en la 
que yo pueda manifestar el amor que te profeso. Ignoro si ha lle- 
gado á poder de Erasmo la carta que diste para él, teniendo cer- 
teza de haberse perdido la que yo le escribí desde Augusta. Leí, 
además, con grande avidez tus trabajos nocturnos, que no ala- 
baré, porque no hay necesidad de alabar su mérito, y porque 
podrá parecer que mi encomio mas bien los deslustra, que los fa- 
vorece. Sin dudar, recomendé á mi estudioso hermano á tí, como 
varón eruditísimo; pero veo que tu benevolencia hacia mí se *ha 
preocupado demasiadamente con mi recomendación. Pásalo bien y 
continúa amándome, como yo te amo. Bruselas 16 de octubre 

de 1531. 

NUM. 76. 

Fe de Juan Vázquez, de como el Secretario Valdés re- 
sidió en Flándas, ano 1531. 

(Archivo general de Simancas. — Quitaciones de Corte. — Leg. 6.) 

yo juan bazquez de molina secretario de sus magtfs digo que 
alonso de valdés secretario de su mag* a estado y Residido en su 
corte todo el año pasado de quinientos y treinta y uno siruiendo 
el dicho su oficio de lo qual por su parte me fue pedida esta fec 
e yo la di en medina del campo a tres dias del mes de mayo 
de \ü'Sl=jnan vazquez=ove,gmd\=dicgo lopez. 

NTJM. 77. 

Carta del Emperador Carlos V á Bona, reina de Polo- 
nia, fecha en ítatishona, á 30 de junio de 1532 . 

(Boehmer.— Bibliot. Wiffcn., tom. I, pág. 100.) 
* Carolus Quintus, divina favenfe clementia fíomanorum Impsrator 



(1) Hay Qrror indudablemente en este número, pues el de las calendas de- 
noviembre no pasa de XVJI, y se puso una I de más. 



vi, ls xvn. 463 

Augustvs, ac Germania, Hisf/aniarum, utriusqve Sicilia, fíieru- 
salem, etc. Rea), Archidux Austria, Dux Burgundia, rom s Flan- 

. efe, Serenissima Principi, Domina' Bona, Begina Polonia', 
Ducissa> Barrí, Sororíet consanguínea riostra carissimee, salutem et 
fraterni amoris perpetuum incrementum. Serenissima Princeps, Sóror 
et Consanguínea caris$ima¡, Quod Reverendum Joannem Dántiscum, 
Episcopvm Culmensem, Screnitalis vestree Oratorem, hucusque apud 
nos retiiweriinus, et (¡na' a nob's scepius Screnitalis Vesb'ce nomine 
postulavit, non concesserimus, in causa fuit non quod is studii quic- 
quam aut diligentia in proinovendo negotio prceternn'serit, qui potivs 
studiosissime rem apud nos egit, aut parum affeclum crga Serenita- 
tem Vestram animum in nobis invenerit, qui ei in ómnibus gratificari 
optami/s; sed tum valctulo nostra parum prospera;» tum ingentes 
oceupationes effecerunt, quominus queo Ule instantissime postulabat, et 
n $ éas animo prastare obtabamvs, hurusque absolvere non potuéri- 
m>/s. Num tándem Serení tatis Vestra? rebus, si non omnino ex sen- 
tentia, certe quodhoc tempore per nos proestari potuit confectis, homi- 
nem dimisimus, evmqne hortati sumus ut Serenitati Vestree nostris 
verbis plurimam salutem dicat, et de nostro animo ac volúntate quan- 
l":ii sibi polliceri possit aperiat, Serenitatem Vestram rogamus ut 
virum a?que nobis gratum ac de Serenitate Vestra benemeritum grato 
animo excipiat, omnique gratia etfavore.proseqnatur, factura in hoc 
rem Serenitate Vestra dignam, hiñe viro debitam, et nobis maiorem 
in modum gratam . Qvam diu feliciter vivere et regnare optamus. 
Datupi in eivitate nostra Lnperiali Ratispona, die ultimo mensis Junii, 
r.nno Domini MDXXXll, Imperii nostri duodécimo, R-gnorumque 
nostrorum omnium décimo séptimo =Vester bonus frater. = C&ro- 
lus Imp.=A. Valdesius. 

Traducción. — Carlos V, por favor de la divina clemen- 
cia, Emperador Augusto de los Romanos, y Rey de Alemania, de 
las Esparhs, de las dos Sicilias, de Jerusalen, etc., Archiduque de 
Austria, Duque de Borgoña, Conde de Flándes, etc.,á la Serení- 
sima Princesa Señora Bona, Reina de Polonia, Duquesa de Bari, 
Hermana y Consanguínea nuestra amadísima, Salud y aumento 
■perpetuo de fraternal amor. 

Serenísima Princesa, amadísima Hermana, y Consanguínea. = 
El haber detenido hasta ahora en nuestra compañía al Reverendo 
Juan Dantisco, Obispo de Culm, Orador de Vuestra Serenísima, y 
el no haberle concedido lo que repetidas veces nos pidió en nom- 
bre de Vuestra Serenísima, no ha consistido en que este omitiese 
cuidado, ó diligencia alguna en promover el negocio, el cual más 
bien desempeñó su cargo ante Nos con el mayor esmero, ó en que 



464- NOTICIAS PE LOS VAI.DÉS. 

hallase en Nos (que deseamos servirla en todo), un ánimo poco 
favorable á Vuestra Serenísima, sino que, por un lado, la mediana 
salud que disfrutamos, y por otro, las muchas ocupaciones hicie- 
ron que no pudiéramos llevar á cabo hasta el presente lo que él 
pedía con la mayor instancia y" Nos deseábamos con ansia ejecu- 
tar. Ahora por fin, terminados los asuntos de Vuestra Serenísima, 
si no del todo á nuestro gusto, á lo menos como pudimos hacerlo 
en estos tiempos, le hemos despedido encargándole que salude 
afectuosamente á Vuestra Serenísima de nuestra parte y la mani- 
fieste cuanto puede prometerse ó esperar de nuestro ánimo y vo- 
luntad. Rogamos á Vuestra Serenísima reciba con agrado á este 
varón tan querido de Nos, como benemérito de Vuestra Serenísima, 
y le colme de gracias y favores, segura de hacer en esto una cosa 
digna de Vuestra Serenísima, debida á este varón y sumamente 
agradable á Nos. Vuestra vida y Reino deseamos con felicidad 
por muchos años. Dado en nuestra ciudad Imperial de Ratisbona, 
último del mes de Junio, año del Señor 1532, duodécimo de nues- 
tro Imperio y decimosexto de todos los demás nuestros reinos.— 
Vuestro buen hermano. = Cárlos Emp.=.4. Valdés. 

NÚM. 78. 

Carta del cronista Sepúlveda á Alonso de Valdés, 
fechada ¿en Roma, año 1532? 

(Obras de Juan Ginés de Sepúlveda, lib. 2, epíst. VI, pág. 120.) 

Joannes Genesius Sepúlveda Alfonso Valdesio S. P. D.=Aecepi li- 
tteras tuas, seras illas quidem, ct cum Erasmi responsum ad Antapo- 
logiam pro ipsius in conficiendis libris celeritate jam exspectarem; 
sed quibus molestiam, quam ex meo libello maximam te cepisse pro- 
fitebaris, vigentem adhuc, nec se spatio temporis remittentem prce te 
ferebas. Raque vehementer eos incusas velut ingratos et importunos , 
qui Erasmum de bonis litteris ac religione quotidie bene merentem li- 
bellis omnino inutilibus a tergo confodiunt. Quod qualecumque sit, 
ignoscendum est dolori tuo , propter nimium amorem, quo iantopere 
prosequeris Erasmum, tamqm solicite studes ipsius gloria?, ut in alie- 
na ejus causa plus pcene tu, quam ipse in sua, laborare videaris. Ce- 
lemín, qui scribunt in Erasmum primnm de bono opere, ut est in 
Evangelio, non lapidant ipsum: deinde quam quam tibi videantur erra- 
re, sic tamen existimant, libellos snos non inútiles esse, sed commodi- 
ssimos potius, aut etiam necessarios, partim bonis litteris, partim 
rcligioni, cujus nomen libenter omnes usurpanws , et nostris institutis 



APÉNDICE NUM. LXXVIU. 465 

prcetendimus. Quod vero ad me attinet, quem non prorsns sano consi- 
lio, sed ingrato animo Mam scribendí operam suscepisse confirmas, non 
mihi tom molcstum fuit mcum institutum parum probari a tejudice in 
Erasmi causa pcrqua m suspecto, quam illud jucundum, quod affectum 
aními mei in üirum optime de me meritum non potut'sse te non lauda- 
re cojiscribis. 

Quod porro te ais egisse cum Erasmo, ut omisso libello ad Hueras 
tantum meas responder et (in quo vereor, ne Ubi non sit morem gestu- 
rus) meque amicum potius , quam inimicum habere curaret. facis tu 
quidem et amice et perhumaniter, ut te pacis auctorem prcebeas, et 
amicos tuos ad mutuam inter ipsos concordiam cunctis rationibus 
adhorteris. Ccterum ego, qui officii dumtaxat gratia causam egi Alber- 
ti Pii, ut amicus admonitor, non vt infensus obtrectator in Erasmum 
scripsi; ut quod idem ex religione dignitateque sua faclurus mihi vi- 
deretur, exponercm, non ut ipsum ad dicendi certamen provocarem. 
Parebo igitur libenter tuis monitis, nec ullerius, ut ipse admones, nisi 
me itidem officium etiam atque etiam adhortabitur, progrediar, equi- 
dem, ut teneam meam consuetudinem neminem sine causa necessaria, 
ut injuriam repcllam, leedendi; non ut ei oceurram suspicioni, a qua 
me tantoperc dehortaris, nc gloriad studio voluisse videar cum Erasmo 
contendere. Nam ex alterius injuria famam aucupari, miserrimi in- 
genii est, et nulla sua virtute freti, qualis Ule fuisse traditur, qui 
Diance Ephcsice templum incendit, de quo vide ne non satis opportune 
memineris. Illud enim in eos dumtaxat convenit, qui cum nulla ipsis 
adsit industria, nulla denique vel ingeniivcl animi virtus, qua possint 
nomen suum illustrare, per omne facinus prceposteram nobilitatem 
qua?runt. At ego ñeque ambitioni servio, nec si vel quam máxime ser- 
viam, sum adeo ignavias aut infirmitatis conscius, quod sine arrogan' 
tia dictum accipi velim, ut queerenda mihi esse putem flagitiosa com- 
pendia, quo posteris me vixisse testatum relinquam, aut ex tali certa- 
mine temeré susctpto gloriam posse mihi tantopere contingere, quam 
ipse putas, qui Erasmum quasi numen par Diance Minervceque suspi- 
cis, et ejus scripta dictataque velut or acida legis. At ego in ea regione 
multos annos cum viris doctissimis et eloquentissimis, quorum laudem 
aemulari soleo, vixi, ubi longe aliter, certe non tam magnijice de Eras- 
mo docti homines, quam tu, multique nostreo gentis vel sentiunt, vel 
loquuntur; ut intelligas, me Erasmum, ut non contemno, sed potius 
magni fació, sic non tantopere demirari, ut quemadmodum ipse vide- 
ris innuere, gloriosum putem cum eo certare, cuj.us scripta, qua parte 
Christianam philosophiam attingunl, quaque versahir meus libellus, 
theologi, fortasse non recte, plurimi tamen, contemnunt, et sic asper- 
nantur, ut quod ipse non ignoras, multis in locis minime ferenda esse 

30 



466 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

contendant. Tu igitur hoc tribuís Erasmo, quod ipse fortasse non 
agnoscerct, nec omnium in se scribentium consilium tam magnificis 
verbis damnaret, prcesertim post Mam disputationem, qua usus in eum 
sum in hoc, qui te tantopere offendtt, libello, ad similem, quam de 
Alberto Pió ídem moverat, suspicionem minuendam. Vale. Anno 
MDXXXM(l). 

Traducción. — Juan Ginés de Sepúlveda saluda afectuosamente 
á Alonso de Valdés.=He recibido tu carta cerrada cuando ya en 
verdad esperábala respuesta de Erasmo á la Antapología, atendida 
su prontitud ó facilidad para formar libros; pero por ella veo, que 
durando todavía la grande molestia, que mi librito te ha ocasio- 
nado, y tú mismo confiesas, ni aun tiempo has tenido para remi- 
tirlo. Con vehemencia, pues, acusas de ingratos é importunos, á 
los que, á la espalda y con libelos de todo punto inútiles, diaria- 
mente hieren al benemérito Erasmo, en su buena doctrina y reli- 
giosidad-. Se debe perdonar tu dolor, cualquiera que sea,* por el 
excesivo amor que profesas á Erasmo, en tanto grado, y ansiando 
tan solícitamente su gloria, que casi parece trabajar tú más en 
causa ajena, que él en la suya propia. Por lo demás, los que es- 
criben contra Erasmo, en primer lugar, no le apedrean por sus 
buenas obras, como dice el Evangelio; y después, aunque á tí te 
parezca que yerran, ellos así lo juzgan y sus libelos no son in- 
útiles, sino más bien convenentísimos y aun necesarios, en parte á 
la buena literatura, y en parte á la religión, cuyo nombre, al que 
con nuestros institutos propendemos, todos sin escrúpulo lo usur- 
pamos. Pero por lo que á mí respecta, puesto que en sustancia 
afirmas que principié á escribir la obra, no con sano designio, sino 
con ingrata intención, yo te pongo por juez en la causa de Eras- 
mo, que tan admirado te tiene, y tú mismo consignas, que el 
afecto de mi alma, aun varón de tan grande mérito, no me ha 
permitido dejar de alabarte, y que no me ha sido tan molesto, 
como agradable, probar un poco mi asunto. 

Además, por lo que dices haber influido con Erasmo, para que 
omitiendo hablar del librito, contestase únicamente á mi carta, (lo 
que recelo que tú también acostumbres) y que él haya procurado 
más tenerme por amigo, que por enemigo, tú en verdad, obras 
amistosa y humanitariamente, constituyéndote autor de la paz, y 
exhortando, cor. muchas razones, á tus amigos, á su mutua concor- 



(1) También en este número hay error y una I de más; porque Alonso de 
Valdés habia muerto en principios de octubre de 1532 y Sepúlveda no podía 
ignorarlo un año después. * 



AI'K.MUCK M .M. IWVIII. 4()7 

dia. Y yo que inte por obligación tomé el encargo (Je Albc rto 

Pió, lie escrito á Erasmo como amigo amonestante, no como <lc- 
tractor ofensivo; no para provocarle á la disputa y controversia, 
sino para exponerle las cosas, que por religión y dignidad, me pa- 
recía debía practicar. Accederé, pues, gustoso á tus amonestaciones, 
y en lo sucesivo, á no ser que, del mismo modo, me obligue mucho 
el deber, proseguiré ciertamente con mi costumbre de no herir á 
nadie, sin causa necesaria, como la de repeler injuria: y esto no 
por evitar su sospecha, de la que con tanto empeño procuras 
apartarme, para que La gloria de literato no me arrastre á querer 
luchar con Erasmo. Es, pues, propio de ingenios muy miserables, 
buscar fama en la injuria de otro, sin fiarla á su propia virtud, 
como fué aquél de quien se dice, que incendió el templo de Diana 
en Éfeso, del que acaso tú más oportunamente te acuerdes. Esto 
únicamente se acomoda á aquellos, que no teniendo industria al- 
guna, ni virtud de ingenio, ni de alma, con la que puedan ilustrar 
su nombre, á costa de todo crimen buscan una posterior nobleza. 
Yo ni sirvo á la ambición, ni por mucho que la sirviera, soy tan 
maligno y descuidado, que sin temor de arrogancia, juzgue y 
quiera tomar un empeño, que me traería fatigosas complicaciones, 
por el que dejase á la posteridad sólo el testimonio de haber 
vivido, ó me reportase la falsa gloria de una temeraria y sospe- 
chosa controversia, como presumes tú mismo, que tienes á Eras- 
mo, como un numen igual á Diana y Minerva, y sus escritos como 
oráculos de ley. Y yo he vivido muchos años con varones doctí- 
simos y'.elocuentísimos, cuyo aplauso suelo emular, en este país, 
donde muy de distinto modo, los hombres docto3 y muchos de 
nuestros paisanos juzgan y hablan de Erasmo, no tan grandiosa- 
mente como tú: para que comprendas que no menosprecio á Eras- 
rao, sino que más bien le hago favor, no te admire, que del mismo 
modo que lo ves á él insinuar la disputa, yo juzgase glorioso dis- 
cutir con aquél cuyos escritos, en la parte que toca á la filosofía 
cristiana, sobre la que versa mi pequeño libro, los teólogos, mu- 
chos en verdad, aunque acaso desacertadamente, los desprecian y 
de tal modo los desestiman, que como tú mismo no ignoras, en 
muchas partes se han opuesto á su circulación. Tú, pues, favoreces 
tanto á Erasmo que acaso él mismo no lo reconozca, dí entre 
todos los que le han escrito consejos, se le ha dañado con tan 
fuertes palabras, principalmente después de aquella discusión, en 
la que con el librito, que tanto ofende, y habiendo sido movido, 
del mismo modo que por Alberto Pió, procuré amenguar la sos- 
pecha. Pásalo bien. Año de 1532. 



468 NOTICIAS DE LOS VALDE3. 



NUM. 79. 



Carta de la Emperatriz D * Isabel á S. M. I. De Medina 
del Campo 8 de agosto de 1532. 

(Original en el Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 24, fol. 100.) 

S. C. C. mag* a suplicación del obispo de órense e de ouiedo 
Recebi por mi capellán a los onores a alonso de valdcs su deudo 
el qual desea que lo fuese de v. magt y porque por su respecto 
holgaría que Recibiese esta merced suplico a vuestra magestad 
haya por bien de gela hazer mandándolo despachar con la mas 
breuedad que ser pueda que en ello Recebire mucha merced 
de V. m* cuya imperial persona y estado nuestro señor guarde y 
acresciente como yo deseo, de medina del campo ocho de agosto de 
quinientos y treinta y dos años.=besso as maos de uosa m* =la 
Reyna. 

NÚM. 80. 

Testimonio de que el Secretario Valdés sirvió en 
Flándes en 1532. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 25, fol. 18.) 

En un documento en cuya carpeta dice «Memorial de los con- 
tinos que se embio A castilla, de ratispona el año pasado de D.xxxu 
para ser librados,» se halla lo* siguiente = 

«Los del consejo secretarios y otros oficiales que se libran e 
pagan en cristoval suarez que Residen acá en servicio de su mag* 

»el secretario val des.» 

JSTJM. 81. 

Carta del Embajador Micer May, de Roma, 16 de oc- 
tubre de 1532. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, Leg. 857, fol. 164.) 

En una carta original del Embajador Micer May al Comenda- 
dor mayor de León, fecha en Roma á 16 de octubre de 1532, hay 
una nota autógrafa de dicho Embajador, á manera de postdata, que 
dice así: = 

«Dizen nos que el secretario valdes estaua peligroso de pesti- 
lencia suplico a V. S. que si algo fuere del que se acuerde de 
aprouechar en lo que podra a este hermano que es aqui honbre 
bien docto y cuerdo.» 



APÉNDICE NÚM. LXXXI1I. 169 



NUM. 82. 



Real cédula concediendo gracia á los herederos de 
Alonso de Valdés, fecha en Bolonia, 20 do diciembre 
de 1532. 

(Archivo general de Simancas. — Quitaciones de Corte, Leg. 6.) 

El Rey.=nuestros contadores mayores yo vos mando que ha- 
gays acudir y pagar a los herederos de alonso de Valdes nuestro 
secretario ya difunto los mrs. de la quitación del dicho oficio de 
secretario quel dicho alonso de valdes ovo de aver este presente 
año de quinientos e treinta e dos enteramente, no enbargante que 
el dicho alonso de valdes falleció al principio de otubre del; por 
quanto acatando lo que el me siruio yo hago merced a los dichos 
sus herederos para ayuda a cumplir los cargos de su anima de lo 
que en la dicha quitación se monta desde el dia que el falleció 
hasta en fin del año. e non fagades ende al fha. en bolonya a veynte 
de dizicnbre de mili e quinientos e treinta e dos años==yo el Rey<= 
por mandado de su mag* couos comendador mayor=original este 
oficio= rubrica. 

NÚM. 83. 

Carta de Jacobo Bonfádio á Monseñor Carnesecchi, 
fecha en el Lago de Garda ¿1542? 

(Lettere volgari.— Venécia 1553 y 54, lib. I, fol. 38.) 

lío inteso per lettere di M. Marc ' Antonio Flaminio, che uostra 
Signoria ha hauuto una febre acutissima, h quale l ? ha condolto ap- 
presso alia morte, et che -ancor a non éfuor del letto, benche siafuor del 
pericolo, ne ho sentito, come debbo, grauissimo dispiacerc: et conside- 
rando fra mestesso, come uostra Signoria e in ogni cosa temperatissi- 
ma, et con quanto regolato ordine di uiuer si gouerni, non so trouare 
altra causa delle tante inf ermita sue, se non che e di troppo nobile com- 
plcssione: il che ben dimostra V animo suo diuino. Doueria iddio f come 
i Romani conseruauano quella statua, che caddh loro dal cielo, cosi 
conseruare la uita di uostra Signoria, per beneficio di molti: et lo fara r 
accioché cosi per tempo non si estingua in térra uno de i primi lumi 
della uirtá di Toscana. Vostra Signoria dunque col presidio d ' iddio 
atienda a ristorarsi, et uiuere con quella allegria, con che soleua, 
quando erauamo in Napoli, cosi si fussime hora, con la felice compa- 
gnia, e mi par hor di uederla con un ' intimo affetto sospirare quel 
paese, et spesse uolte ricordare Chiaia col bel Pusilipo. Monsignor, 
confessiamo puré il uero: Fiorenza é tutta bella et dentro, et fuori, non 



470 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

si puo negare; nondimeno quelV avienta di Napoli, quel sito, qnelle 
riñe, quella eterna primauera, mostrano un piu alto grado á eccellen- 
tia; et la paré che la natura signoreggi con imperio, et nel s>'gnoreg- 
giare tutta da ogni parte piacevolissimamente allegri et rida. Hora se 
uostra Signoria fusse alie fenestre della torre da noi tanto lodata, quan- 
do ella la s^endesse per lo spatioso seno di quel ridenfe mare, mille vi- 
tali spiriti se le moltiplicherebboni intorno al cuore. Mi ricordo che 
in'anzi la partita sua, uostra Signoria piu volte disse di uolersi tor- 
nare, et mi c' invito piu volte: piacesse á iddio, che ci tornassimo; ben 
che, pensando dall ' altra parte doue andremo noi, poi che ' / signor 
Valdes é morto? E stata questa certo gran perdita, et a noi, et al mon~ 
do: perche ' / signor Valdes era un di rari huomini d ' Europa, et que ' 
scritti ch ' egli ha lasciato sopra le epistole di san Paolo, et i salmi de 
Dauid ne f aramio pienissima fede. Era senza dubbio ne i fatti, nelle pa- 
role, et in tutti i suoi cons'gli un compiuto huomo; reggeua con una 
particella dell ' animo il corpo suo debole et magro: con la maggior 
parte poi, et col puro intelletto, quasi comj fuor del corpo, staua sempre 
solleuato alia contemplatione della ueritá, et delle cose diuine. Mi condo- 
glio con messer Marc ' Antonio, perche egli piu che ogni altro V ama- 
na et ammiraua. A ' me par Signor, quando tanti beni, é tante lettere 
et uirtu sonó unite in un ' animo, che facciano guerra al corpo, et cerchi- 
no, quantopiu tostó possano, di salire insieme con V animo alia stanza, 
onde egli é sceso. pero a me non incresce hauerne poche, perche dubi- 
terei qualche uolta che non s ' ammutinassero, et mi lasciassero in térra 
come un gofo. Vorrei uiuere, s ' iopotessi: cosi esorto uostra Signoria, 
che faccia. le báselo la mano N. S. le dia quella prosprritá di uita, 
ch' ella desidera. Da Lago di Garda. = Iacomo Bonñídio. 

Traducción. — Por carta del Sr. Marco Antonio Flamínio he 
sabido, que V. S. ha tenido una fiebre agudísima, que le ha teni- 
do á la muerte, y que aún le hace guardar cama, bien que fuera 
de peligro; en lo cual he tenido, como debía, un gravísimo pesar. 
Y considerando al mismo tiempo, que V. S. observa en todo la 
mayor templanza y se gobierna por un exquisito modo de vivir, no 
acierto á encontrar otra causa de su enfermedad, sino que es de 
complexión demasiado delicada, como lo demuestra su divino áni- 
mo. Pluguiese á Dios, que como los romanos conservan aquella 
estatua que les cayó del cielo, se conservase del mismo modo la 
vida de V. S. para beneficio de muchos: y lo hará ciertamente 
para que no se extinga en ia tierra una de las principales lumbre- 
ras de Toscana. Vuestra señoría, pues, con el favor de Dios, atien- 
da á restablecerse y á vivir con la alegría que solíamos cuando 
estábamos en Ñapóles. ^Ojalá que estuviésemos ahora con aquella 



APÉNDICE NÚM. LXXXIV. 471 

venturosa compañía! Se me figura verla con íntimo afecto suspirar 
por aquel país, y recordar con frecuencia á Chiaja con el bello 
lVsilipo. Monseñor, confesemos por fin la verdad: Florencia es 
bellísima, no puede negarse; pero la amenidad de Ñapóles, aquel 
sitio, aquellas playas, aquella eterna primavera, tienen más alto 
grado de excelencia, pareciendo que Naturaleza señorea allí con 
imperio, y en su señorear por todas partes, como que se ale- 
gra y rie apaciblemente. Si abora V. S. estuviese á las ventanas 
de aquella quinta por nosotros tan celebrada, cuando girase la 
vista en torno de aquellos jardines alegres y la dilatase por el seno 
espacioso de aquel risueño mar; se le multiplicarían mil espíritus 
vitales en derredor del corazón. Recuerdo, que antes de su parti- 
da, V. S. habló muchas veces de quererse volver, y á ello me 
convidó otras tantas. ¡Ojalá que volviésemos! Aunque, considerán- 
dolo por otra parte ¿á dónde iríamos, pues que ya es muerto el 
Sr. Valdés? Esta ha sido, ciertamente, una gran pérdida para nos- 
otros y para el mundo entero, porque el Sr. Valdés era uno de los 
raros hombres de Europa, y esos escritos que ha dejado sobre las 
Epístolas de San Pablo y los Salmos de David darán de ello cum- 
plidísimo testimonio. Era indudablemente en las acciones, en las 
palabras y en todos sus designios un hombre completo. Goberna- 
ba con una pequeña parte de su ánimo aquel su cuerpo débil y 
flaco: y luego con la mayor parte y con el puro entendimiento, 
casi como fuera del cuerpo, estaba siempre elevado en la contem- 
plación de la verdad y de las cosas divinas. Conduélome con Micer 
Marco Antonio, porque él, más que otro alguno, le amaba y ad- 
miraba. Cuando tantos bienes y tantas letras y virtudes están 
unidas en un ánimo, me parece que hagan guerra al cuerpo, y 
busquen, lo antes posible, el salir juntamente con el ánimo á la 
mansión de que procede. No siento, empero, tener poeas de esas 
prendas, porque alguna vez temería que se amotinasen y me de- 
jasen en la tierra como un tonto. Quisiera vivir, si me fuese posi- 
ble, como exhorto á Vuestra Señoría que lo haga, y le beso la 
mano. Nuestro Señor le dé la felicidad de vida, que desea. Del 
Lago de Garda. =Iacomo Bonfádio. 

NÚM. 84. 
Batalla de Pavía, dada el 24 de febrero de 1525. 

(Edición gótica oficial, hecha en el mismo año, reproducida.) 

Nota bene. — El hecho de armas de Pavía en el Milanesado, 
á orillas del Tesino, en el que cayó prisionero el Rey de Francia, 



472 . NOTICIAS DE LOS VALDES. 

con todo su séquito y ejército, fué, con razón, celebrado por los 
Tencedores españoles, y tan ruidoso en Europa y el mundo, que 
no ha tenido otro semejante para Francia hasta el Waterloo de 
1815 y el Sedan de 1871. La noticia de tan señalada victoria, 
transmitida á nuestra corte por el medio mas veloz, que entonces 
se conocía, el de la posta á caballo, tardó en llegar á Madrid siete 
dias, pues el conductor de los pliegos entró en la coronada villa 
el viernes 3 de marzo; si bien los pormenores verbales, que traía 
el capitán comendador Peñalosa, no llegaron hasta el dia 10, por 
haber estado detenido hacia Alcobendas, de resultas de una caida 
del caballo. 

Por las relaciones que enviaban al Emperador el general 
Borbon, el marqués de Pescara, el comisario Abad de Nájera y 
otros, acordó el Gobierno redac f ar y publicar una relación de la 
batalla, para conocimiento y satisfacción del público, y el gran 
Canciller Mercurino de Gattinara y el Consejo de S. M. hubie- 
ron de encomendar este trabajo á Alonso de Valdes, secretario 
entonces de dicho gran Canciller. Visto y corregido el escrito por 
dichos señores, fué encargado el mismo secretario Val des de es- 
tamparlo y darlo á luz, según se desprende del encabezamiento 
de la Relación y de la nota final suscrita por Alonso de Valdés; 
quince planas útiles en 4.°, letra gótica de Tortis, sin foliatura, 
lugar ni año, pero con el escudo de armas del Emperador y todos 
los caracteres de edición oficial, „como los partes que ahora pu- 
blica la Gaceta. Aunque esta relación de lo acontecido es lacónica, 
y especialmente comprensiva de las listas personales de magnates 
y notables muertos ó prisioneros, fué la primera y la única auto- 
rizada que vio el público, la que con más crédito y estima circuló 
por todas partes. 

La fecha de su publicación, aunque no consta, debió ser en el 
mismo mes de marzo ó principios del siguiente abril; porque no 
parece probable se difiriese, ya por lo que importaba satisfacer 
la general ansiedad, ya porque habiendo llegado á la Península 
el ilustre prisionero Francisco I, en el mes de junio, y recibído- 
sele con atenciones y obsequios, no había de vociferarse en su 
entrada, llena de festejos en todas las ciudades, especialmente en 
Guadalajara y Alcalá de Henares, la relación de su derrota: máxi- 
me, cuando á pojo de llegar el Rey francés al Real Alcázar, su- 
frió una enfermedad tan grave, que obligó á Carlos V á venir 
precipitado á visitarle y hubo que administrar al enfermo los sa- 
cramentos. 

Que la Relación fuese redactada por Valdés, con presencia de 



APÉNDICE NÚM. LXXXIV. 473 

las cartas originales, no puede ponerse en duda racionalmente. 
Gattínara era entonces el personaje más influyente; Alonso era su 
secretario particular; y el encargo que este recibió de su jefe y 
del Consejo Real persuaden, que él era el más enterado é intere- 
sado del escrito, para que se diese correctamente á la estampa. 
Fuera de que hay frases en el folleto características del estilo de 
Valdes, y que éste ha repetido en otras de sus producciones Co- 
nocidas. Cierto que mandar publicar, no expresa el encargo de 
redactar, pero ¿por qué, entre tantos empleados de la Cancillería 
y del Consejo, fué Alonso de Valdes el preferido? Si el manus- 
crito se había examinado, corregido y aprobado por el Canciller 
y demás Consejeros imperiales, que le encomendaron publicarlo, 
¿no se desprende de estes trámites autorizados con la firma de 
Valdes, que él fué el principal actor de todo el asunto? 

A esta Relación oficial, siguieron otros muchos papeles parti- 
culares en prosa y verso, publicados el mismo año y los subsi- 
guientes sobre la gran victoria de Pavía. Entre las estampaciones 
góticas de 1525 se conservan estas: 

«Coplas nuevamente trovadas sobre la prisión del rey de Francia: 
en que se contiene toda la verdad del trance de la batalla... etc. Por 
Andrés Ortiz, á intercesión de Goncalo martinez de Castro.» 

«Coplas fechas por alonso paz sobre la victoria que el Emperador 
nuestro señor ouo contra los franceses: En la qual se cuenta el prendi- 
miento del rey de Francia-, é de otros sus cavalleros, allí muertos, 
y presos.» 

Otra relación, más extensa y circunstanciada, escribió en no- 
viembre de 1544 el dominico de San Ginés de Talavera, Fr. Juan 
Oznaya, testigo presencial de la batalla, siendo paje de lanza de 
D. Alonso de Avalos, marqués del Vasto, de que se conservan 
varios códices mss. El de la Biblioteca escurialense se publicó en 
la Colección de -documentos inéditos para la historia de España, to- 
mo IX, pág. 406; y el más lato y completo de la Biblioteca Nacio- 
nal, G— 93, se ha incluido en la misma Colección, tomo XXXVIII, 
página 289, con este título: «Historia de la guerra de Lombardía, 
batal'a de Pavía y prisión del Rey Francisco de Francia.» 

Más tarde, en 1634, publicó en Madrid un tomo en 4.° Don 
Juan de Quiñones, intitulado: «Sucesso de la batalla memorable 
que se dio entre los exercitos del invictissimo Emperador Carlos V, 
nuestro Señor y del C/iristianissimo Rey Francisco I de Francia en el 
parque de Pavía, año de 1525, a 24 de febrero.» 

Sin embargo, entre tanto como los poetas cantaron y los lite- 
ratos escribieron en loor de la victoria de Pavía, la Relación de 



474 NOTICIAS DE LOS VALDÉS. 

Alonso de Valdés ha sobrevivido y descollado como papel oficial, 
y se ha reimpreso dos veces en caracteres comunes, que yo sepa. 
Son rarísimos los ejemplares góticos que se conservan de la edi- 
ción de 1525, uno de ellos el que regaló el difunto obispo de Ma- 
llorca Sr. D. Miguel Salva al Sr. D. Pedro José Pidal, y que hoy 
posee su hijo el marqués de Pidal. Por este ejemplar hizo el edi- 
tor librero D. Román Matute una edición en la imprenta de 
D. Ignacio Bóix, Madrid 1839, seis hojas en 4.° con este título: 
«■Relación auténtica de la batalla de Pavía, publicada por el Consejo 
del Emperador y Rey Carlos V, en marzo de 1525, reimpresa para 
perpetuarla, conforme al ejemplar que posee el Editor, amante ciuda- 
dano de su Patria.» 

La otra reimpresión se hizo con el epígrafe de «La batalla de 
Pavía» en el Semanario pintoresco español, Leyenda de las familias, 
Enciclopedia popular, que dirigía y redactaba D. Ángel Fernández 
de los Ríos, números 42 y 43, correspondientes á los dias 15 y 22 
de octubre de 1848. 

Creyendo que el ejemplar gótico rarísimo merecía perpetuarse, 
y contando con la galantería de su dueño, lo he reproducido aquí 
foto-litográficamente, en obsequio de los amantes de este género 
de documentos. Es tan completamente igual al que ha servido 
tipo, que va sin foliatura, como el original, y sin enmendar una 
errata de ajuste, que se cometió en la plana undécima, cuyo último 
renglón Pedro de Corti gentil hombre de la cámara del rey, debia ser 
el primero ó el sexto de la lista de los muertos en la batalla. Así 
podrán obtener los aficionados ejemplares casi idénticos á los del 
siglo XVI, que tan contados son ya en la república literaria. (Véase 
foto-litografiado al final de este Apéndice, haciendo las páginas 
desde 489 á 504.) 

NTJM. 85. 

Carta de Alonso de Valdés á Erasmo, de Barcelona 15 
mayo 1529. 

(Academia de la Historia. — Cartas de Erasmo y otros, fol. 83.) 

S. P. Hodie redditce mihi sunt abs te littere, quas superiori anno 
pridie Martini ad me dedisti: Quod me facit ad scribendum signiorem, 
quum videam tam sero isthinc littere perferri ad nos, si tamen perfe- 
runtur vnquam: ad omnes alias litteras tuas quas per Episcopum 
Rurgensem, per Franciscum Dilfum, atque per alios ad me scripseras, 
nuper ex Casaraugusta rescrrpsi, preter alias complures litteras quas 
tum ex Toldo, tum ex Mantua Carpetanorum ad te dedil Quce vtrum 



APKNPICK INTM. I.XXW. 475 

perlata sint nescio: exempla mitterem, sed vereor, ne Ubi molestas sim 
jneis insulsis, atqué jncompositis litteris. 

I Imhror tmitum jncsse hominibus perfidiam, aut ledendi studivm, 
vtfuerinl, qui o litteris meia syngrapham sustttlerint: Quamcgo f.crede 
milu'. in vtraque epístola fmposueram; ñeque coniectare possurñ quo- 
nam tándem modo cam accepcris á Transyluano, cni ego ne verbum 
quidem de his seripseram. IJbros quos te mihi emptnrum scribi.% quonam 
locorvm, aut terrarum missurus sis nescio: Nam vbi intra mcnsem fu- 
tiiri simus, tam nobis exploratum est, q.uam vobt's Si mihi per meos 
liceretj alicubi manerem, ltaliam Italis quam Ubentissime relinqverem, 
meceque quieti Ibentius cbnsulerem, quam üa per omnes mundi plagas f 
et (. quod iniquius fero.J non absqve ingenti carum malo, mea?que et 
üitm ct valetudinis dispendio, circum cursitarem: Verum tamen quum 
hoc mihi á fatis dalum esse videam ut nihil minus habeam, qvam 
quod máxime opto quietem, cnrrendum est, quo fata vocant. Ex hac 
nra quam paramus nauigatione, hcec úname solatur spes, quod sperem 
te viuum aliquando me visurvm. 

Augustinus expectatnr anide á mnltis. Scripsi gratissimum futu- 
rvm Toletano si qnid Mi jnscribetnr ab Erasmo. Ducentos ducatos de 
qvibvs phries ad te scripsi, non dnbito te accepisse, quum tercio jam 
cxemplo syngraphw ad te misscesint, non per mercatores sed per alios, 
et presertim per bibliopolam, cuius opera, el tu ex me, et ego vicissim 
á te litteras fideliter habuimvs. Hispalensi ego nihil dicarem. 

Gaudio quod Séneca abs te castigatus exeat in lucem: scio enim 
quantum glorice accedet et libro et auctori, quod Erasmi opera pur- 
gatus sit. Debet nonnullis hcec cetas plunmum, debebit et futura muí- 
tum: at tibí nonrnodo presens, nonmodo futura, sed pretérita etiam 
quantum debeat, qui veteres auctores castigas, purgas, atque purgatos 
et castigatos emittis, vix extimare quis posset. Sunt qui aliorum lucu- 
brationes quasi data opera jnterire patiantur, quo suce auidius exci- 
piantur, leganturqne. Tu autem, qui quantum quispiam veterum 
scripsisti, ab horum hominum opinione tantum abes, ut aliorum scri- 
pta sepulta omnino tua opera tuoque beneficio subinde reuiuiscant. Quo 
argumento facile declaras, quam non inuideas aliorum glorice, quam 
non timeas, ut illorum tuam obscuret famam,. 

Ciceronianus tuus honor ificentissime, maximaque cum laude atque 
commendatione eruditionis, etjngenij tui apud nos exceptus est, atque 
jterum typis excussus. Ñeque est qui jndignetur se pretermissum, ta- 
metsi perpaucos hispanos nominaueris, in hisque Ludouicum viuem non 
vulgaris jngenij, et eruditionis virum nescio quo animo, aut quo con- 
silio omiscris: tamen nihil referí. Qui fieri poterit ut Lutetice turbas 
excitauerit, nescio, quum perpauci admodum, ni fallar, sint q<d stilum 



476 



NOTICIAS DE LOS VALDES. 



illic Ciceronis afectcnl. Quod si apud Gallos turbas dedit, quid obsecro 
dabit apud ítalo*? Mi tamen alt'js rebus jntenti, hw nihil aut certepa- 
rum curare videntur. Tu vero nisi ccecis huiusmodi atque morosis ho- 
minum judicijs aures occlusas prebueris , nihil ages, ct te frustra 
cruciabis: hcec enim omnia obturatis auribus' pertransienda sunt. 

Quod á quibusdam tenebrionibus sic exagiteris, ut minus offendat 
Theologorum ac monachorum tumultus, non equidem admiror, cum 
videam idipsum mihi nuper atque nimis serio accidisse, qui vixdum 
é nido euolare possum, aut didici: Quce fábula, tametsi longa, non 
vcrebor aures tuas onerare. 

Quo die nunciatum nobis est, Vrbem Romam a militibus nris ca- 
ptam atque dirutam, cenarunt apud me amici aliquot, quorum alijs 
factum arridcbat, alij execrabantur: efflagitantibusque ut et ego ea in 
re sententiam dicerem, pollicitus sum id me scriptis facturum, subin- 
dicans rem difficiliorem esse, quam ut de ea sic ex tempore pronuncia- 
re quis posset, aut dcberet. Quod cum illi laudassent, voluerunt ut 
fidcm darcm, me prestaturum qwd pollicebar: Coactus sum daré: dedi. 
Vtque datam líber arem, quasi pro3ludens Dialogum ríe capta, ac diruta 
Roma scripsi; sed sic, ut Ccesarem omnino á culpa liberarem, et in 
Pontifican, autverius in illius Consultores totam transfunderem, mul- 
taque his admiscui, quce ex tuis lucubrationibus excerpseram. Vbi uideo 
rem longius processisse quam destinaram, ut vitilitigatorum calumnias 
effugerem, Ludouicum Coronellum, Santium Carranzam, Veruesium, 
aliosque huius farince amicos consului, vtrum libellum premendum,an 
vero inter amicos diuulgandum censerent. lili perlecto Dialogo, csdi- 
tionem omnino suadent. Quod ego permitiere nolui, sed ut in amicorum 
tantum manibus versaretur admisi. Quibus cum libellus arrisisset, 
exemplum s!bi amanuensium opera describí curarunt, ita ut paucis 
post diebus per vniuersam fere Hispaniam disseminatus sit, non tamen 
typis excussus, quod ego serio prohibid ne fieret. Pepererat mihi haud 
vulgarem apud.multos gloriam hic libellus, quum ecce Joannes Alema- 
ñus inter Secretarios Casaris primus, qui nescio quibus fatis ductus, 
odium in me plusquam capitule conceperat, cum ómnibus perlustratis, 
nullum telum quo me conficeret, jnueniret , vertit se ad Dialogum, 
quem Ule ñeque perlegerat vnquam, noque si legisset, jntelligere in eo 
quicquam poterat; tantum audierat, me Romanum Pontificem, totum- 
que illum Ordinem carpere liberius: subornat Pontificis Nuncium qui 
tune apud nos agebat, ut me veluti hereticum, et Lutheranum aecusvt, 
atque libellum Vulcano tradi petat. Suscepit Ule prouinciam, Ccesarem 
adijt, ab eoque postulat, ut, si Pontificis amiciciam cupiebat, me simul 
cum meo libello perderet, in quo dum Ccesarem deffendo, Lutheranos 
errores me meis hispanis deuorandos propinasse asseuerans. Ccesar uero,. 



APÉNDICE NÚM. LXXXV. 477 

qui non facile cuiuis credere solet, nihil se velle statuere dixit, ni 
quos scripseram errores ante omnia ostenderent. Quos cum illi non habe- 
rent, vider$ntque negocium parum proficerc apnd Ccesarem, Hispalen- 
sis animu'm tentnrunt, a quo cum tanhimdem jmpetrassent, vertvnt se 
dd Compostcllanum, qui ciuilibus causis apud nos prceest, diecntes me 
libellum famosum scrips'sse. Verumtamen hominnm malicia perspecta, 
quod á Casare, et Ilispalensi, hoc á Compostellano jmpetralum est; 
jta vt quod illi in libclli perniciem moliebantur, in eius gloriam ver- 
sum sit. Sed dices, quid ibi tu? Quid facerem? Forisridebam, jntus au- 
tem deplorabam hominum maliciam atque júsaniam, atque omnia 
Christo committebam, cui hic animus exploratus est, arique tenebrio- 
nes illi paulo post nequitice suce poenas dedere: Joannes enim Alemanus 
tanquam proditor captns, et ab hac aula abduclus est: Nvncins uero 
Pontificis grauissimo morbo correptus h viuis discessit. Et hoc pacto 
ego homuncio tantorum virorum- conatus, nidio protectore, nidia re- 
sponsione, nidia apología superan i, solius Chri: Opt: Max: auxilio. Hcec 
ideo scripsi, ne tibi mirum videatur, si in te virum tantum jnsurgunt 
istij quum tam atrox facinus in me vermem verius quam hominem 
clcstinarint. 

Scripsit ex Zelandia Cornelius Scepperus duor, libellos excussos 
apud Gallos aduersns te, alter a Ludouico Carauajalo minorita, alter 
ab Alberto, olim Carpensi Domino cediti. Carauajali apud nos primum 
wmissvs est, et adeo jnfeliciter, ut responsionis loco, vixdum h prcelis 
dimissus, a quibusdam tiri nominis studiosis in medio foro, atque in 
ipso publico patíbulo afftxus sit; Quemadmodum statera?, et reliqua 
hujusmodi, in quibus falsi aliquidinueniunt a?diles, su spenduntur . fíes 
profecto omnino indigna est cui a cordato viro, nedum á te omnium 
grauissimo respondealur. Quid Carpensi in mentem venerit, ut in te 
scriberet, nec scio, ñeque libellum vidi. Quasi non sai dissidiorum 
haberet hoc seculum, dum Principes inter se inplacabili ira digladian- 
tur, ita isti minori m,olestia quam fructu , ne studijs quidem parcunt, 
ne vlla pars orbis vacet jncommodis, teque in arenam prouocant, nu~ 
llam aliam ob causam, nisi qui a vicleris vtilis rripub: 

Salutaui amicos, Cancellarium videlicet, Joannem Dantiscum, ora- 
torem Polonum, et alios quos hic tui percupidos inueni. Cceteri amici 
ornnes dispersi sunt-, Verueslus Valleoleti, Jacobus a Catcna Burgis, 
Carranza Hispali, Coronelías atque Vergara Toleti, Morillonus Cwsar- 
augustee, Oliuarus Valentiw; quos omnes bene valere jntelligo. Tu 
etiam da operam, ut quam rectissime vahas; etme, quod mutuo facies, 
ama. Barchinone Idibus Maij 1529. 

Traducción. — Salud cumplida. — Hoy me han entregado de 
tu parte la carta que me mandaste el año pasado el dia antes de 



847 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

San Martin, lo que me hace más perezoso para escribir, viendo 
que tan tarde nos vienen de ahí las cartas, si es que nos vienen 
alguna vez. A todas las otras cartas tuyas, que me habías escrito 
por el Obispo de Burgos, por Francisco Dilfo,ypor otros, contes- 
té hace poco tiempo desde Zaragoza; además de otras muchas 
cartas que te mandé, unas desde Toledo y otras desde Madrid, que 
no sé si te las habrán llevado; te enviaría copia, pero temo moles- 
tarte con mis necias y desaliñadas cartas. 

Me asombra que haya en los hombres tanta perfidia ó gana de 
hacer daño, que no haya* faltado quien ha quitado de mi corres- 
pondencia el billete, que yo (créeme) habia metido en una y otra 
carta; ni puedo adivinar cómo al fin lo recibiste de Transilvano, 
á quien yo ni siquiera una palabra había escrito acerca de esto. 
No sé á qué lugar, ó país hayas de enviar los libros que escribes 
vas á comprar para mí; porque ignoramos, lo mismo que vosotros, 
dónde estaremos dentro de un mes. Si mis compañeros me dejasen, 
permanecería en alguna parte; con la mejor gana dejaría su Italia 
á los Italianos, y tendría más gusto en atender á mi tranquilidad, 
que en andar así corriendo alrededor por todas las partes del 
mundo, y (lo que siento más) con gran perjuicio de ellas, y pér- 
dida de mi vida y salud. Mas viendo que mi destino es el carecer 
del sosiego, que es lo que más deseo, no hay más remedio que 
correr adonde llama la suerte. De esta nuestra navegación, que 
preparamos, esta sola esperanza me consuela, y es, que espero 
verte vivo alguna vez. 

Esperan muchos con ansia el Augustino: te escribí que el Tole- 
dano agradecería infinito que Erasmo le dedicases alguna cosa; no 
dudo habrás recibido los doscientos dugados de que te escribí mu- 
chas veces, habiéndotese enviado ya con tres copias los billetes, 
no por los comerciantes, sino por otros, y principalmente por el 
librero, por medio del cual recibimos los dos con la mayor fideli- 
dad por parte suya nuestras respectivas cartas. Nada dedicaría yo 
.al de Sevilla. 

Me alegro que salga á luz Séneca, corregido por tí; porque 
sé la mucha gloria que se le ha de añadir al libro y al autor, 
con ser corregido por la pluma de Erasmo. Muchísimo debe á al- 
gunos este siglo, y el venidero les deberá también mucho; pero 
á tí, no sólo el presente, no sólo el venidero, sino que apenas 
podría imaginarse nadie cuánto te deben también los pasados por 
corregir y purificar los autores antiguos, y así corregidos y pu- 
rificados sacarlos á la luz pública. Hay quienes, como de propó- 
sito, dejan perecer las investigaciones de otros, para que las su- 



Al'/' ÍNDICE NI M. I .xxxv. 179 

yaa se reciban y l^an con más avidez; pero tú, que has escrito 
como cualquiera de Ló8 antiguos, eres tan contrario á la opinión 
de estos hombres, que con tu ayuda y beneficio resucitan con 
frecuencia los escritos, completamente olvidados, de otros; con lo 
cual declaras fácilmente lo poco que envidias la gloria de otros, 
lo poco que temes que su fama oscurezca la tuya. 

Tu Cicerón •'ano ha sido recibido entre nosotros con toda honra 
y con la mayor alabanza y recomendación de tu erudición é inge- 
nio, y se ha hecho de él segunda edición; y aun cuando nombras 
á muy pocos Españoles, no sé con qué ánimo, ó por qué razón 
has omitido a Luis Vives, hombre de ingenio y erudición nada 
vulgar; pero no importa. No sé cómo pudo ser el que levantase 
turbulencias en París, siendo así (si no me engaño) que hay allí 
poquísimos que pretendan seguir el estilo de Cicerón. Y si excitó 
turbas entre los Franceses, ¿qué sucederá, dime , entre los Italianos? 
Pues, dedicados aquellos á otras cosas, parece que nada, ó muy 
poco, se cuidan de esto. Mas tú, si no desprecias los ciegos é im- 
portunos juicios de estos hombres, nada harás y te mortificarás en 
vano, porque para todas estas cosas hay que hacerse el sordo. 

No me admira en verdad que seas tan mal tratado por ciertos 
obscurantistas, hasta el punto de que sea más llevadero el alboroto 
de los Teólogos y Frailes, al ver lo que hace poco y con bastante 
seriedad me ha pasado á mí, que apenas puedo, ó he aprendido á 
salir del nido; cuya fábula, aunque larga, voy á contarte. 

En el dia en que nos dijeron que había sido tomada y destrui- 
da la ciudad de Roma por nuestros soldados, cenaron conmigo al- 
gunos amigos, de entre los cuales á unos agradaba el hecho, 
mientras que otros le detestaban; y pidiéndome que diera yo tam- 
bién mi parecer en este asunto, prometí hacerlo por escrito, ma- 
nifestándoles desde luego que la cosa no era tan sencilla, que pu- 
diera uno, ó debiera, así de repente, dar su dictamen acerca de 
ella. Y habiendo ellos alabado esta mi resolución, quisieron que 
diera palabra de hacer lo que prometía; me vi precisado á darla, 
y la di. Y para cumplirla, como quien se entretiene, escribí un 
Diálogo sobre la toma y destrucción de Roma; pero aquí, para ex- 
cusar de todo punto al César y hacer que recayese toda la culpa 
sobre el Pontífice, ó más bien, sobre sus consejeros, mezclando 
con esto muchas cosas que había sacado de tus investigaciones. 
Tan pronto como vi que la cosa iba más allá de lo que había pen- 
sado, para evitar las calumnias de los pendencieros, consulté á 
Luis Coronel, Sancho Carranza, Virues y otros amigos del mismo 
temple, si creían que debía imprimirse el librito, ó divulgarle entre 



4S0 NOTICIAS DE LOS VALDES. 

los amigos; ellos, leido el Diálogo, aconsejan resueltamente la 
edición, lo cual no quise yo permitir, y tan sólo consentí que cor- 
riese en manos de los amigos. Habiendo gustado á estos el librito, 
procuraron sacarse copias de él por medio de los amanuenses, de 
suerte que pocos dias después fué diseminado casi por toda Espa- 
ña; pero no se dio á la imprenta, porque lo prohibí yo seriamente. 
Habíame dado este librito una gloria no vulgar para con mu- 
chos, cuando hete aquí á Juan Alemán, primer secretario del 
César, que no sé con qué motivo había concebido un odio mortal 
contra mí; como, registrado todo, no encontrase saeta alguna con 
qué atravesarme, dirigióse al Diálogo, que ni jamás había leido, 
ni, aunque le hubiera leido, habría entendido de él cosa alguna; 
tan sólo había oido que yo reprendía con bastante libertad al Pon- 
tífice y á toda aqueíla clase; soborna al Nuncio del Pontífice, que 
había entre nosotros por entonces, para que me acuse como here- 
je y Luterano, y pida que el librito se entregue á las llamas. 
Tomó aquel el encargo; se presenta al César y le pide que, si de- 
seaba la amistad del Pontífice, me perdiera á mí juntamente con 
mi librito; afirmando que en él, mientras defiendo al César, había 
dado yo á beber á mis Españoles los errores luteranos. Mas el Cé- 
sar, que no suele creer de ligero á cualquiera, dijo que él nada 
quería determinar; que ante todo manifestasen los errores que ha- 
bía escrito; y no encontrándolos ellos, y viendo que adelantaban 
poco en su negocio con el César, probaron el ánimo del Sevillano; 
y alcanzando de él lo mismo, se dirigen al de Santiago, que pre- 
side entre nosotros en las causas civiles, diciendo que había yo 
escrito un libelo infamatorio; pero, corfocida la malicia de los hom- 
bres, consiguieron del de Santiago lo mismo que del César y del 
de Sevilla; de suerte que lo que trazaban ellos en daño del libri- 
to, se convirtió en su gloria. Pero dirás: ¿qué hacías tú allí? ¿Qué 
había de hacer? Por de fuera me reia, pero interiormente deplo- 
raba la malicia de los hombres, y lo ponía todo en manos de 
Cristo, que conoce bien este mi corazón, y quien castigó poco 
después la maldad de aquellos obscurantistas; porque Juan Alemán 
fué preso como traidor y desterrado de esta corte, y el Nuncio del 
Pontífice murió acometido de una gravísima enfermedad. Y de esta 
suerte yo, hombrecillo, sin protector, sin respuesta, sin apología 
alguna, con sólo el auxilio de Cristo nuestro Señor, vencí los 
conatos de tan grandes hombres. Te he escrito esto para que no te 
extrañes de que estos se levanten contra tí, hombre tan esclareci- 
do, cuand